LA ARGENTINIDAD….. AL PALO

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Encuentro de Jovenes del ARI Salto 2006, Provincia de Buenos Aires.

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en mayo 1, 2006

Salto, Pcia. de Bs. As.

Domingo 23 de Abril de 2006

Los felicito a todos. No siempre me siento identificada con el discurso del partido, y hoy me siento representada por el discurso de ustedes. Yo les quiero decir gracias… (Aplausos).

Voy a tratar de redefinir, algo que si preocupa a todos, que es el término de las categorías de izquierda y derecha. Poder definir esto es poder definir desde de qué categorías hablamos. Es imposible redefinir esto desde la modernidad. Porque si se redefine desde la modernidad, ustedes están definiendo algo desde el mismo espacio en que se está muriendo, que es la modernidad que comprende izquierda y derecha. Entonces esto, desde el punto de vista teórico, es de una inconsistencia brutal. La única forma de volver a redefinir un mundo en una crisis de civilización, es tomar los viejos términos del viejo conflicto y del viejo dilema de la humanidad, que es la relación entre el sujeto y el tiempo.

Lo primero que tenemos que decir para saber que somos un sujeto, es decir quiénes somos cada uno de nosotros, estemos en la China o estemos acá. Es decir que nosotros somos sólo tiempo. Como dice la poesía de Borges, sobre Heráclito, nosotros estamos hechos de una materia deleznable, cuando se dice deleznable es que pasa y no se recupera, es el tiempo. La única decisión que construye subjetividad, es qué voy a hacer con mi tiempo, y la segunda cuestión central, que es la política, es qué hizo el poder de dominación con el tiempo nuestro. En consecuencia, lo central no es la propiedad privada o colectiva de los medios de dominación, sino que lo central para definir el modelo de dominación, es cuánto tiempo te robaron, cuánto tiempo te enajenaron, cuánta vida te quitaron.

¿Cómo ha sido esto en la historia de la humanidad? La verdad es que en la época de las grandes religiones, algunas de las percepciones a las que vamos a volver en el tiempo que nace, no como religión, pero sí como sabiduría. Lo cierto es que entre todas las actividades del hombre había una que lo definía al sujeto y que lo definía como sujeto y como tiempo.

Había hombres que en la cosmovisión de la época habían tenido la gracia de ocupar su tiempo en la contemplación. Es decir, vía el diálogo con los dioses, trátese de Buda en Budismo, trátese de Cristo, trátese de Moisés. Algunos en contemplación y acción y otros en pura contemplación. Pero en ambos casos el sujeto se convertía en tiempo de vida cuando podía irse a lo que se llamaba el desierto, que es la interioridad. Muchos pidieron para sí la potestad de conectarse con eso y constituyeron en realidad el primer poder devastador, producto de esta actividad contemplativa que organizó primero el poder. Es decir aquellos que se quisieron convertir en mediadores entre Dios y el pueblo, casta de sacerdotes que ritualizada fueron los fariseos, casta de sacerdotes que fue Roma, para que esto sea posible el sujeto pueblo, por lo menos en una inmensa mayoría, no tenía que tener la posibilidad de contemplación pero sí participar del ritual, pero además tenía que dar sustento a una economía que en esos tiempos estaba ligada al amanecer y al anochecer, porque no había reloj.

A los tiempos de la primavera y el otoño, porque había cosecha y no fábricas con reloj y panóptico. Estos hombres no podían ocupar el tiempo de su vida contemplando y hablando con Dios, ni mediando, sino que tenían que ocupar el tiempo de sus vidas trabajando para que los otros puedan hablar con Dios. Para ello tenían que tener al menos la incapacidad de no poder contemplar y de no poder pensar, de ahí a la esclavitud hay un solo paso.

La antigüedad griega va a redefinir esto, lo va a redefinir en los mismos términos, la única diferencia es que en lugar de la contemplación de los dioses, va a ser la contemplación del Topus Uranus. Y van a estar Platón y los neoplatónicos, hasta Sócrates que inicia el camino de la reflexión filosófica, tiene que ser un ciudadano. Es decir, tiene que ser alguien cuya categoría social le dé la gracia de poder pensar, aunque no sea en referencia a los dioses, nace en consecuencia la Filosofía. Pero los filósofos son igual que los contemplativos y también están los políticos en Atenas, que forman parte de los sacerdotes, de esa mediación de dioses plurales mucho más humanos. Pero también existe la vieja mediación divina con Tiresias en el Oráculo de Delfos. Para esa sociedad también suponían que haya individuos que no puedan pensar, no puedan reflexionar, no puedan caminar y que den sustento económico a esa sociedad, y tenían que ser ilotes, que son los esclavos.

La Edad Media va a asistir también al mismo modo de relación en donde la actividad de contemplación va a estar en los monasterios. Lo que pasa es que el poder de Roma, fariseo, mediador y sacerdotal tiene que administrar los bienes, de esa iglesia feudal. En consecuencia a parte de la actividad contemplativa, se tienen que dedicar a administrar los bienes, los ingresos, a administrar los rituales. Se convierten en realidad en los primeros burócratas de la historia, son los antecesores del Estado Moderno. El Estado Moderno es la copia fiel de la organización de la Iglesia en la Edad Media, no la inventó el Renacimiento, todo lo inventaron los monjes, que después se copió para separarse entre Estado e Iglesia.

¿Y cómo era el tiempo de los sujetos en la Edad Media? Todavía el anochecer y el amanecer, la siembra y la cosecha, todavía a pesar de este trabajo que es el del siervo de la gleba, había sido un tiempo ligado a la Naturaza, que era libre, para el amor cortesano. Porque era libre, como es libre determinada parte del sujeto en el campo, que está ligado a los tiempos de la naturaleza y a los tiempos de Dios, no a los tiempos del reloj y de la fábrica.

Es impensable que alguien diga “te encuentro a mitad de un piquete en el campo a las 6:35 de la mañana”. Te encuentro cuando amanece, te encuentro en la primera claridad o nos encontramos al anochecer, porque estos son los tiempos y no hay posible prolongación por un tiempo artificial. En consecuencia, aún en la esclavitud había un tiempo libre ligado a la naturaleza que permitía el juglar. Es mentira que la Edad Media fue oscura, es oscura para los modernos, no es oscura para quienes vivieron en la Edad Media. Es cierto que es ritualizada y están los sacerdotes, pero hay una riqueza, hay amor cortesano, hay poesía, hay juglares. Hay un último tiempo ligado a la naturaleza, de un pueblo que se sustenta económicamente. ¿Qué es lo que va a cambiar radicalmente esto?…No se preocupen que parece que no estoy hablando de nada, pero estoy hablando de mucho más de lo que todo el mundo piensa. ¿Qué es lo que va a cambiar radicalmente todo esto? Las cruzadas.

Cuando en realidad se vuelve de las cruzadas, y se crean los Burgos…que no tiene connotación con Salto, ahí empieza un tiempo distinto. Ahí está el aprendiz, que no es ni la primavera ni el otoño, ni amanecer ni atardecer, sino que tiene que quedarse, porque el dueño del taller empieza a hacerlo cumplir horarios. Y allí se forman las ciudades. Y allí se va formando, en el seno mismo de la Edad Media, la Modernidad, cuya primera escena es el reloj. El hombre debe, en consecuencia, al sujeto pueblo, quiénes son los líderes en la modernidad.

Los libres en la modernidad son los que gobiernan, los que dicen la ciudadanía es de todos pero, en realidad, los verdaderos ciudadanos sólo son ellos. ¿Quiénes son los libres? Los que poseen la fábrica, los que pueden hablar en los periódicos de la naciente libertad de expresión. Al sujeto pueblo le es enajenado el tiempo en horarios, que debe someterse al reloj de la fábrica y al panóptico de la disciplina. Bajo la legitimación de la modernidad emancipadora que mediante el trabajo iba a liberar. No importa si la modernidad es liberal o es socialista porque finalmente en toda fábrica había reloj, había panóptico. La única deferencia es qué pasaba con la plusvalía. La historia demostró que en un caso la plusvalía fue a los empresarios y a la formación del capitalismo financiero mundial, y en otro caso fue al capitalismo financiero mundial vía los nuevos dueños del poder económico en los países socialistas, que son los viejos burócratas del Polit Buró.

De modo tal que es una enorme mentira. Por eso se vaciaron las iglesias y se hizo laica, en Rusia. Pero no la iglesia haciendo referencia al viejo poder sacerdotal. El sujeto pueblo siempre tuvo enajenado el tiempo. Para eso se construyeron las escuelas. Para que los chiquitos se levantaran a las siete de la mañana. La escuela no es diferente del panóptico. Disciplina para la producción del reloj. Ya no hay tiempo para el juglar ni para la poesía. Y si alguno quiere resistirse al sistema del reloj, vienen los edictos y las ordenanzas para aquellos que son vagos, fracaso capitalista, que deben ser disciplinados y que finalmente pueden quedar afuera de las ciudades, como cárceles.

En el siglo XX el sujeto pueblo siempre tuvo enajenado el tiempo, y siempre hubo un sector libre en términos de tiempo. En el siglo XX el tiempo les fue enajenado a todos. No solo a los esclavos, como en la Antigüedad, sino a todos. También a los ricos. Porque el Capitalismo contemporáneo no está ligado a la producción de bienes por necesidad de sobrevivencia, sino que está ligado a la producción de bienes de productos no necesarios para mantener el sistema financiero, que está sobredimensionado en términos de lo productivo y la sobrevivencia. Hay que producir bienes, pero esos bienes deben ser consumidos.

En consecuencia si no te está robado el tiempo de enajenación por el trabajo en la fábrica, te está robado el tiempo de enajenación por el consumo en los Free Shoop. En ambos casos, con exceso de dinero y sin dinero, vos tenés enajenado el tiempo. Si esta es la categoría. ¿Ustedes creen que las personas banales que pueden comprarse algo de 2 millones de euros, y que pasan horas en Tiffanys, son libres?

Si el problema es el sujeto y es la libertad, en consecuencia en este capitalismo, al sujeto pueblo le fue enajenado todo el tiempo. Le fue enajenado el tiempo del trabajo y le fue enajenado el tiempo del recreo. Ese tiempo de la poesía, del amor juglar, del razonamiento, del diálogo y el amor le fue sustraído por el entretenimiento y por la compra.

¿Por qué creen que los jóvenes de repente se convirtieron en autónomos? Por que los jóvenes tienen que consumir Adidas. ¿Por qué las mujeres pasaron a ser ciudadanas? Porque son las primeras consumidoras ¿Por qué el sistema les resultó funcional? Porque en ese tiempo, que no hay trabajo, tiene que haber consumo…eso al margen de la lucha que nosotras llevamos. Porque en el tiempo que no hay trabajo tiene que haber consumo y los primeros consumidores son las mujeres y los jóvenes, que fueron construyendo a partir de ahí, su identidad.

El problema es que el sujeto pueblo es un ilota, ya no responde a la entidad de dominación, entre los que poseen los medios de producción y los que sirven a los medios de producción. Las categorías marxistas o liberales para poder entender los niveles de emancipación no dan cuenta de esto.

Es mentira que a la izquierda se sentaban los socialistas. A la izquierda se sentaban los liberales. La vieja categoría moderna de los que se sentaban en la Asamblea, eran los conservadores a la derecha y los liberales a la izquierda. Se corrieron después los liberales a la derecha y quedaron los socialistas a la izquierda. Me parece que ahora no hay más izquierda.

El espacio de enajenación no puede ser sustraído por nadie. Ni siquiera por lo que gobiernan. Esta es la crisis de sentido de una civilización moderna que no pudo dar cuenta de la categoría de emancipación. ¿Qué es, en consecuencia, la lucha por la libertad de un sistema de dominación, que entraña una lucha por la emancipación real en términos de categorías universales? Es recuperar libertad en relación con el tiempo, porque esta es la libertad del sujeto. Y recuperar el tiempo va a dividir entre ambientalistas y productivistas, no entre derecha e izquierda. Ambientalistas que respeten el regreso a algunos tipos de la naturaleza. Hay que construir otra epísteme y otra cultura. Que respete el tiempo de la poesía, el tiempo del amor, y también el tiempo el trabajo que tiene que ser cada vez menos enajenante.

Hoy no estamos divididos entre uruguayos y argentinos, aunque ambos presidentes se empecinen en ello, especialmente el nuestro, con su torpeza infinita y su reducción del lenguaje. La profunda división es entre ambientalistas y productivistas. Por eso hay que cesar el conflicto Estado/Estado y Pueblo/Pueblo, para entender que en realidad tiene que ser una disputa entre: uruguayos y argentinos que peleen por una sociedad con otro ambiente y futuro, y empresas que quieren dilapidar el ambiente.

Se trata de categorías emancipatorias que suponen una liberación y también un compromiso. Esta es la segunda parte. Si el objetivo de la liberación es recuperar el tiempo, cuidado, porque al recuperar el tiempo perdido, puede que se recupere un tiempo vacío de sentidos. Porque si no se sabe qué hacer con el tiempo recuperado, también se vuelve una forma de esclavitud. Lo que tengo que dar a ese tiempo que se recupera es una epísteme, una lucha, y ahí viene la salida.

Según la vieja historia hebrea, Dios libera al pueblo, construye al pueblo judío, que era esclavo. Esa metáfora, esa lectura, dice lo siguiente: Dios conforma al pueblo hebreo con ilotas, que era esclavo en el Estado Egipcio, a través de un doble movimiento: la salida y la torá. “Yo te saco y te hago pasar el mar rojo, pero unos días después llevo a Moisés a la montaña para darte la torá”. La torá es la palabra como productora de nuevo orden, la palabra son los diez mandamientos. Liberación y orden van juntos, pero no cualquier orden sino orden de la palabra. Ese es el contrato moral. Lo que hace el pueblo mientras Moisés está en la montaña es construir un becerro: “Yo necesito un Dios de acá, voy a construir un becerro porque este tipo no baja. ¿Adónde nos sacaron? ¿Adónde nos llevan?” Cuando baja Moisés les tira las tablas y les dice: “No fueron capaces de esperar 40 días”. Cuando se le va el enojo a Moisés, le dice a Dios: “Es el pueblo que hay, y ha sufrido mucho, ha sufrido la esclavitud”. El final es la metáfora de la Humanidad: Dios perdona al pueblo judío, les pide rehacer las tablas y aniquila el becerro en el aire, pero siempre en ellos va a quedar un pedazo de becerro, para que hagan el esfuerzo de renunciar a él. El juego de liberación es salida y es contrato moral.

Es parte de ese contrato moral, de esa torá, de esa palabra, lo que nosotros ponemos como contenido, que son las reglas, la distribución como acto de justicia, del ingreso, de la palabra, de la educación y la república como forma de controlar que esto efectivamente sea el control de los ciudadanos. ¿A qué pueblo? La torá, el contrato moral, el contrato de distribución, el contrato republicano, no es para el pueblo del ARI, no es para el pueblo de centroizquierda. Es para todo el pueblo argentino. El que crea que estamos peleando por una causa para pelear una parte, está equivocado, para eso al menos, yo no vine. No es que el pueblo debe pensar como nosotros en todas las cosas. Ni que en el ARI todos deban pensar igual. Las causas por las que peleamos ni responden a las categorías políticas de la modernidad, ni responden a las cuestiones ideológicas de la posmodernidad. En todo caso pueden entenderse como un sincretismo entre las viejas sabidurías que proviene de las grandes religiones (budismo, cristianismo, judaísmo), entre la gran herencia de la filosofía de la razón de Kant, y entre las cuestiones puntuales de la propia historia de nuestro pueblo. Rescatando de la modernidad la República, y de la Revolución Francesa la distribución de ciudadanía. Yo sé que es un pensamiento complejo pero hay que decidir.

Bajo un determinado sistema de conductas que no implica cuestiones ideológicas, sino los fundamentos morales de las futuras discusiones, el éxito seguro de nuestra lucha en el tiempo va a determinar que los beneficiarios sean todos y no sólo nosotros. Y también va a determinar que nunca nos vamos a tener que apropiar aunque seamos los que luchamos. Porque desmereceríamos la lucha. No habríamos luchado para los otros, habríamos luchado por nosotros. Eso no es servir sino servirse. El tránsito es muy duro y es muy difícil. El tránsito supone entendimientos profundos, por eso es más fácil para ustedes, que para un adulto como yo que me formé en las viejas categorías marxistas. Quedarse en las categorías que nos determinaron en los ´70 es fácil. ¿Cómo renunciar a esas categorías? Salvo que queramos reconstruir el pasado. Categorías cómodas pero aniquilantes del enorme esfuerzo hacia el futuro.

Yo no quiero hijos con héroes del pasado, yo no quiero hijos con categorías del pasado, yo quiero hijos con sus propias categorías lanzados a la incerteza de la libertad, del futuro. El futuro es incierto porque la libertad es incierta.

La única seguridad es ser libre en la incerteza. Y de enamorarse de la aventura que supone la incerteza de la vida.

Si nosotros tenemos oscuridad, claro que la tenemos, cuando uno tiene principios igual esta plantado en la oscuridad como si hubiera mucha luz. El debate de ideas es riquísimo, pero la sospecha de conducta acerca de personas que entregaron la vida en esta lucha, es perversa. Yo quiero la riqueza de las discusiones, pero no voy a permitir que nadie en este partido, ni fuera de este partido, sospeche de una conducta donde yo puse el cuerpo durante todos estos años. Simplemente no lo voy a permitir porque es injusto que se sospeche de una conducta, si alguna vez me tocara como me tocó con mis ex hermanos radicales denunciarlos por traición a la patria, voy a armar el conflicto que tenga que armar si veo esa injusticia, en el propio ARI.

Creo que ninguno de nosotros, por más distinto que pensemos, puede sospecharse en las conductas. Porque si empezáramos a sospechar las conductas destruiríamos este partido que a los ojos de todos es un partido modelo. Sólo ante nosotros tiene tantos defectos. Este partido tiene un problema que está con relación al sujeto pueblo: la discusión es cómo acumulamos, para convencer a ese pueblo, que es todo el pueblo. No es el pueblo que piensa como nosotros porque hoy mucha gente no tiene categorías para pensar. De modo que mucha gente que pensaba que puede pensar distinto que nosotros en términos de la categoría de la modernidad, puede pensar igual que nosotros en términos de las nuevas categorías. Y personas que pensaban igual que nosotros en término de las categorías de la modernidad, pueden no querer contratar ese contrato moral y ese contrato de distribución. La verdad que no sabemos con quién contamos. Este ha sido uno de los problemas que han cambiado de 2001 hasta ahora.

Cuando nosotros construimos La Emilia, que es caldo de lo que estamos diciendo, sólo que lo estoy reconduciendo, a través de la cuestión del sujeto y el tiempo. Para poder otorgarles a través de un esfuerzo, una mayor claridad, de cual es la salida y hacia a donde vamos.

Yo no quiero hablar de soporte ideológico, porque el soporte ideológico me cierra y me quita libertad. Yo quiero hablarles de un soporte filosófico. La filosofía abre y reflexiona. La ideología cierra y encasilla. Yo prefiero que éste sea un partido con un sistema filosófico sustentable, y no con una ideología cerrada y banal. Prefiero que seamos una filosofía de la vida, una reflexión de la historia, y no que seamos una categoría histórica menor, de si “estamos en este cuadradito” o “estamos en el otro”.

Esta es mi definición, yo no me podría someter a aquellas viejas categorías porque costó mucho esfuerzo poder dejar mi propio equipaje, que era el más cómodo. Pero lo hice, no pensando en mi comodidad. Lo hice pensando de qué manera este pueblo puede salir de Egipto. No es mi comodidad frente, ni hacia adentro del partido, ni hacia fuera o en los grupos “correctos”, sino es el deber de servicio de poder convocar a un pueblo que tiene enormes dificultades porque no puede apartarse del becerro de oro, porque no se apartó con Cavallo, porque no se aparta con Kirchner, y cuyas elusiones y categorías históricas en vez de llevarnos a la reconsideración del pasado, nos llevan a la perversión del pasado y a su degradación. Donde quieren poner plata donde hubo historia, donde hubo memoria. Este es un deber que implica también una tensión hacia adentro del partido, porque como yo renuncio al deber, cómo hago para decirle a los otros “me tengo que parar acá y tengo que dejar de pensar y convocar”. El ARI ha tenido un problema y hay que hacerse cargo, hay que darle explicación. Cuando nosotros nacimos en el 2001, todos los que estamos acá que formamos el ARI de La Emilia, teníamos una enorme y profunda ilusión de que sectores sociales comprometidos con la lucha por muchos años entenderían este mensaje y acompañarían la construcción de una fuerza. Yo estaba más ilusionada, incluso que otros que me advertían acerca de los carácteres de algunas personas, y entendimos que esos espacios sociales eran por ejemplo la CTA, y fuimos a ofrecerle al presidente de la CTA, o a De Gennaro, y nos dijeron que no.

Y después nos llevaron al Bambalinas para que nos vayamos a la abstención y para diluir el partido. Y tuvimos ilusiones con la izquierda y hablamos con Zamora, y en realidad empezó a hacernos campaña, nos hizo perder puntos. Y muchos compañeros trabajaron con organizaciones sociales que un día le dijeron a nuestros compañeros: “mira, yo necesito plata, y ustedes no me pueden dar, yo me vuelvo al Kirchnerismo”. Y muchas de las organizaciones de Derechos Humanos que estaban con nosotros prefirieron los subsidios y aplaudieron a Kirchner como autor de la derogación de la Obediencia Debida, sin darnos ni siquiera la mano, porque nosotros no teníamos dinero, nosotros teníamos el contrato moral.

Entonces ese sujeto pueblo que teníamos nosotros se nos cayó a pedazos. En una fragmentación brutal de la sociedad que está atada por dinero al viejo becerro de oro. Fragmentación en donde vos no tenés mediaciones ni sociales, ni políticas. La verdad es que no hay mediación. Cuando querés constituir una fuerza política que amplíe, buscando otras mediaciones, te das cuenta que las mediaciones no existen, porque se compraron. Entonces en vez de decir a la dificultad teórica vayamos a articular, demos cuenta que hay algunas cosas que murieron y veamos como se construyen las nuevas mediaciones. Que sea el ARI en consecuencia el que pueda construir las nuevas mediaciones, si las mediaciones no están. Pero no nos quedemos en las tumbas de las mediaciones que murieron, porque no podemos avanzar. Yo sé que es un duelo. Nosotros no construimos el ARI que queríamos, construimos el ARI que pudimos, con los que resistieron.

Yo no voy a permitir el permanente cuestionamiento a una Junta Nacional que caminó este país, sin un peso, construyendo el ARI que podía, con los que resistían. Frente a un modelo teórico que se nos quiebra cuando ponemos nombre y apellido en los primeros lugares. No es que no lo voy a hacer por intolerancia, no lo voy a hacer por memoria y el respeto a una historia y a esa Junta Nacional donde “Tata” es una artífice central.

¿Cómo queda ahora, entonces, el sujeto pueblo, que ahora es más amplio que el que nosotros nos imaginamos? El sujeto pueblo que nosotros idealizamos es sólo un sujeto. En este sujeto de una humanidad esclavizada porque le fue enajenado todo el tiempo, el sujeto pueblo comprende a todos los pobres de espíritu, a los que les fue enajenado el sujeto, tengan mil hectáreas o estén desnutridos. Obviamente que esa política tiene que ir primero al desnutrido, pero ese pueblo somos todos. Porque a todos se nos fue enajenado el tiempo. En la lucha por la liberación de Egipto no eligió Dios entre los judíos que le gustaban y los que no le gustaban. Eligió un pueblo y el pueblo no se divide. En todo caso se juzga. Pero no se divide, si esas mediaciones no están hay que construirlas. Pero hay que construirlas despacio, con personas que sabemos que van a resistir. Y hay que construirlas no para beneficio del ARI, sino para beneficio de toda la Nación.

No hay que estar pensando, en consecuencia, en la coyuntura de la alianza electoral, que desgasta el intelecto y desmerece el espíritu. Hay que estar pensando que el liderazgo del cambio y la liberación de un pueblo implica que podamos dirigir una Nación donde muchos hombres y mujeres piensen distinto, pero tengan nuestra misma conducta, nuestro mismo testimonio, y nuestro mismo esquema de distribución del ingreso. La cuestión de la humanidad no es ser idénticos, porque ser idénticos es ser hegemónicos. La cuestión de la humanidad es vivir la enorme riqueza de ser igualmente libres. En la pluralidad más extraordinaria de las diferencias, yo amo la diferencia. Yo no quiero al lado mío personas idénticas, lo que no quiero es personas que me usen.

En consecuencia, como dice Habermmas, lo que tenemos que construir entre todos son los fundamentos morales de un nuevo diálogo que habilite la controversia, que habilite la disputa, que habilite debate, que dé lenguaje, pero que habilite. Sin mediación, que es la dificultad, que es sin poder ir a hablar con nadie, porque unos están quebrados, el otro está comprado, el otro trabaja para dos bandos. Y esta es la sensación de impotencia de muchos compañeros que nos dicen: “¿Adónde vamos? ¡Tenemos una crisis de identidad!”. Algunos la están resolviendo y dicen “yo me voy con los socialistas y con el viejo Partido Radical”. Santa Fe la está resolviendo así, sin que le preocupe que va con el viejo Partido Radical, porque total el paraguas de centroizquierda del socialismo lo salva. Pero si yo hiciera eso a nivel nacional, ¡a mí me matan! ¡Miren si yo acuerdo con el Partido Radical nacional…!

Entonces, los que me corren por izquierda son los que acuerdan con el viejo partido en Santa Fe. Entonces, ¿a qué estamos jugando? Porque no nos sinceramos. Esta es una discusión que los jóvenes tienen que tener. Una cosa es hablar, y otra cosa es producir alianzas partidocráticas con partidos tradicionales, porque vamos a quedar entrampados en las prácticas de los partidos tradicionales. Una cosa es tener buenas relaciones con algunos dirigentes para ver si siguen resistiendo y salen, de modo tal de darle fuerzas para salir de las viejas estructuras. Y otra cosa es sellar el acuerdo con la vieja estructura ¡ahí no me van a encontrar! ¡Aunque vayamos a una derrota heroica! Estoy dispuesta a avalar las autonomías provinciales, pero no estoy dispuesta a avalar ni a firmar, ningún acuerdo que sea con las viejas estructuras partidarias.

Sí es posible rescatar de la izquierda, de la derecha y de otros espacios personas que puedan ocupar el universo simbólico de ese pueblo que piensa distinto. Cuando tenés un universo simbólico, que es un pueblo, tenés tipos que piensan como vos, gente que es parecida a vos, tenés que elegir, buscar en la izquierda. Tenés que ver qué personas de ese espacio ocupan ese universo simbólico, sin traerte detrás la estructura partidaria, que finalmente es igual. Tenés que elegir en el centro y tenés que elegir en la derecha, y ahí, cuando me discuten, les digo: yo no lo elijo a Macri, pero si tengo que elegir a alguien que en la derecha pueda expresar a los que no piensan como yo, pero pueda firmar el Contrato Moral, y lo elijo a López Murphy, miren lo que les digo. Lo elijo ¡no para tener una alianza electoral!, sino para tener algún interlocutor simbólico entre los que piensan distinto que nosotros. Porque lo que nos puede pasar en un proceso de liderazgo de cambio, es que en vez de elegir el interlocutor, en el desastre, nos tengamos que sentar con Rodríguez Saá, con Sobisch o con Macri. Hay que anticiparse a la historia y no que la historia te sea atropellada.

Y lo que estoy diciendo no es que este partido va a cambiar, ni va a mutar. Es que con alguien hay que hacer el Contrato Moral, a alguno de la derecha y de la izquierda hay que sentar por la distribución del ingreso. Y si no sentáramos a nadie, si la mediación fuera directa, si consiguiéramos el 70% del electorado, y si dijésemos esto es sólo nuestro, construiríamos la hegemonía, y la hegemonía llevó a este país a la barbarie. De modo que aún con toda la legitimidad que me derive del poder de un pueblo, yo no podría cometer el estropicio de pensar que ese voto fue solo para el ARI. Porque les heredaría a ustedes la práctica de la Coordinadora, porque heredarían ustedes la practica del Peronismo, y yo no voy a destruir a mis hijos con las prácticas perversas que signaron a mi propia generación.

Ustedes tendrán que aprender a convencer con argumentos de principios, que no son “me gusta” o “no me gusta”. Es argumentos de principios, es rools, es working, es coolner, es constructivismo moral, es sabiduría, es religión, es conocimiento al servicio de la construcción de la historia. No paren de leer, no paren de estudiar, sólo las personas que se forman pueden discutir argumentos, los otros dicen “no quedemos mal con los estudiantes”. Este no es un buen argumento, esta es la falacia de la conveniencia, convertida en bataclana. Para construir este país hay que poder transitar la adversidad, y la adversidad supone que hay que estar seguros en la oscuridad porque hay luz. Ustedes tienen que formarse, no basta ser militantes.

Yo tengo un miedo: que nosotros ganemos una elección y que muchos crean que porque obtuvieron un cargo saben. Yo tengo un miedo: es que ustedes no estudien, que no se formen, que no lean literatura, poesía, historia. Porque si no podemos construir esa otra historia y utopía, civilizadora, enorme, habrán fracasado muchas generaciones de hombres. No es por soberbia, pero yo sé que somos la última alternativa.

Si la pelea interna nos desgasta, si la discusión banal nos degrada, si siempre se está sobre el jefe de la expedición, no me preocupa por mí, no me preocupa por nosotros. Me preocupa porque este país puede perder una alternativa, respetuosa de los derechos humanos, que tiene una clara opción por los pobres, que es republicana, que quiere reglas. Y la puede perder no por los demás, sino por habernos cansado en el camino. (Aplausos)

Pregunta: El que oprime ¿cómo firma el contrato moral? El que se apropia del tiempo, ¿Cómo adhiere al contrato?

En realidad, toda la hipótesis mía supone un problema, supone que el sistema de capitalismo financiero va a estallar, y en realidad se están dando los primeros pasos para que estalle. Y va a estallar por crisis energética, es decir por la pérdida del recurso material que sustenta, por un lado la producción, pero que al mismo tiempo puede sustentar la hiperinflación capitalista financiera. ¿Qué quiero decir? Vos tenés muchos menos bienes en producción que el capitalismo financiero que produce, por eso es el aumento sideral del valor de los bienes en el mundo. Ahora va a haber un momento en que lo que les esté faltando sea el recurso de base. Esa es la pelea de Medio Oriente. Esa pelea llega a su final, si no llega ahora llega en siete años, estoy hablando de un proceso histórico. De modo tal que el mundo va a tener que volver a plantearse prioridades, porque el dinero es simbólico, de modo tal que es una ficción sustentada en la producción.

La crisis de producción hace caer el dinero, hace caer la ficción. Con lo cual vamos a volver a sociedades que puedan producir bienes para la sobrevivencia para las necesidades, y no para las necesidades del sistema.

Este proceso histórico no lo podemos determinar en la Argentina. Lo que se puede hacer es ir armando el sistema para que cuando llegue eso, se tenga el otro sistema. Eso lo puede hacer América Latina, por eso puede ser el emergente de una nueva civilización. Es América Latina. Yo vengo de Europa y vengo de Medio Oriente, es knock out.

Ahora, si enfrentás un cierto caos que da orden, que construye un nuevo orden desde un nuevo orden pensado y recreado conforme a los valores, se reinicia desde un lugar… Si por el contrario queda en un legitimismo, como dice Habermmas, en las viejas categorías, no se puede dar cuenta de lo nuevo, entonces. ¿Cuál es la hipótesis en Argentina? Nosotros tenemos todas hipótesis, en términos, prácticos, electorales…

Si el sistema todavía sigue funcionando bajo el régimen de ficción y mentira, vamos a una derrota heroica, vamos a una derrota testimonial, vamos solos… Y hay que bancarse, y hay que bancarlo…

Yo podría sacar más puntos. Todos los dirigentes se ponen maravillosos cuando yo los llamo. Y voy a ser apurada dentro del partido para preservar cargos. Si esto es estable, vamos a una derrota heroica, a lo que dijimos en La Emilia y ratificamos hoy, a dar testimonio.

Si evidentemente el Kairoz llega, una necesidad de construcción mayor es la causa de nuestro partido. Evidentemente el liderazgo que nos corresponde a nosotros en esa historia por decantación natural, no porque queramos ser, porque nos tocó, consiste en poder articular ese contrato moral, ese contrato republicano, ese contrato de distribución de ingreso, y en consecuencia no vamos a hacer alianzas electorales con nadie, pero vamos a llamar a personas decentes que piensen distinto que nosotros para que puedan firmar ese contrato; que no implica sólo sectores políticos, implica sectores de las iglesias, algún sector empresarial que queda por rescatar, algún sector sindical. Estos son los dos escenarios, es clarísimo, tenemos que estar preparados para los dos, yo estoy preparada para los dos. Preparada con el escenario, preparada con la articulación del pacto, mirando las personas con las que te podes sentar, sin devastar. El tema es que estemos preparados, que podamos sostener. Va a ser más fácil sostener éste orden que sostener la derrota nuestra, porque algunos van a jugar a dos huevos por si es mi última elección. Y ustedes no se preocupen, no es mi última elección ¡Yo voy a ser presidente de éste País! Y vamos a construir ese contrato moral, ese contrato republicano y ese contrato de la distribución del ingreso.

Pero ese es el esquema, que no es distinto al de La Emilia, ¿Qué decíamos en La Emilia? Vamos construyendo el partido, si hay crisis vamos a acá, ¿Qué decíamos en el 2003? Decíamos “si hay crisis, vamos”. ¿Qué decimos hoy? Lo mismo. Pero hay que poder entender el liderazgo que avanza sobre situaciones, que pueden suceder ahora en Mayo, o que pueden suceder en un año pero que van a suceder, porque la lógica de la fuerza se desencadenó, la lógica del desorden se desencadenó.

Si nosotros medimos la construcción del ARI en términos de un resultado electoral, es porque no lo medimos en términos históricos, y si no lo medimos en términos históricos no entendemos lo que es una fuerza de cambio. Las fuerzas de cambio no son fuerzas que ocupan bancas en el parlamento, las fuerzas de cambio son aquellas que son fuerzas que son capaces de bancarse no sacar una banca y estar en la intemperie. Y yo sé que ahí hay una contradicción…, y ojalá saquemos muchas bancas, pero no hay que resignar ningún principio por ganar una banca.

Yo esto lo voy a hacer, es así, esto fue lo que fijo el partido. No es que estoy diciendo: “Esto lo va a hacer Carrió”. Esto es lo que se dijo en La Emilia. Esto es lo que dijeron las juntas nacionales, esto es lo que ratificamos hoy, esto es lo que se dijo después de la elección de Noviembre. El problema es que cuando vos tenés un tipo con sesenta, setenta por ciento de legitimidad, decís: “¿Cómo hacemos?”. No se preocupen cómo hacemos, preocúpense por hacer lo que debemos hacer y lo que corresponde hacer. Yo he enfrentado a Cavallo en momentos en que tenía setenta por ciento de legitimidad pública. Cuando nosotros lo acusamos de traidor a la patria a Cavallo, Cavallo tenía un setenta por ciento, no era un muerto. ¿Vieron que Kirchner se ocupa de los muertos? Nosotros nos ocupamos de tipos con setenta por ciento de legitimidad. Parecía imposible.

En consecuencia, hay que poder esperar los tiempos del becerro. Ese tiempo nos tiene que encontrar más ordenados. Ojalá nos encuentre a todos juntos. No sé si a todos, pero a muchos de nosotros nos va a encontrar juntos. Pero no hay problema si no nos encuentra a todos. El tema es que nos encuentre preparados, y preparados no es preparados con una doctrina, es preparados con una fortaleza de principios, es preparados con la serenidad y la no sospecha de conductas. Preparados es ser otra cosa y demostrarla. No tengan miedo.

Cuando yo veo lo que los otros partidos dicen de nosotros, digo: “¿Qué nos pasa?”. Cuando yo veo que los radicales admiran lo que es el bloque de Diputados Nacionales y lo hace el propio peronismo, ¿qué nos pasa? Hemos construido un milagro, lo hemos hecho sin dinero, sin becerro. Hemos resistido todas las tentaciones de Kairoz…salvo algunos compañeros que felizmente están donde tienen que estar. Hemos pasado una larga historia, miren la izquierda con Zamora: 2%. Miren todos los que muchas veces estuvieron con nosotros, Socialismo, PI, etc… 1% en provincia de Buenos Aires. Miren una fuerza sin dinero con todas las operaciones, construidos como enemigos del poder ¿Qué más queremos? ¿Qué más gracia pedimos? ¿Lo conseguimos solo nosotros? ¡No! Y de eso debemos dar cuenta, no fue nuestra capacidad solamente. Es cierto, fue nuestra lucha, pero hubo un montón de ayuda más y fue la consecuencia de principios.

Yo no soy cuestionada desde algunos puntos de vista por ninguna fuerza política del país, salvo por algún sector de la mía que tiene miedo, pero que tiene miedo por el pasado que vivió, no por lo que yo hice. Yo no he sospechado de la conducta en el ingreso a nuestro partido de gente objetivamente sospechada, y eso me ha traído muchas traiciones, porque pensé que la gente se puede arrepentir.

Pero nunca sospeché, nunca sospeché. Y entonces eso es lo que les quería decir: nunca se sospechen entre ustedes aunque haya traición, porque cuando los partidos se llenan de sospechas, se aniquilan. Yo prefiero ser traicionada mil veces a sospechar, pero me parece que he dado cuenta de conducta para no permitir que el otro me sospeche, que a otros le abrí la puerta sin preguntar ni quién era ni de donde venía, sino sólo si queríamos caminar juntos. Eso es lo único que no voy a permitir, porque si entramos en eso no podríamos construir esta fuerza. Porque si entramos en eso, yo tendría que sospechar de los otros, y si yo sospecho de los otros, aquí se arma el aquelarre.

Entonces, ustedes, que son jóvenes, no se sospechen, ustedes tienen la gran ventaja respecto a nuestra generación, que lo dijeron los compañeros, que no es venir con las categorías del pasado. Y el futuro es maravillo, pero hay que hacerlo.

(Aplausos).

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