LA ARGENTINIDAD….. AL PALO

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“Salí de la cárcel con ganas de tomar vino y hacer el amor”

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en mayo 8, 2006

Hoy es secretario de Derechos Humanos de Río Negro. En la dictadura, fue salvajemente torturado, pero no lo doblegaron: sigue militando en favor de la vida.

Y un día fue esta noche la libertad…

– ¡Noche total! Salí en libertad a las dos de la mañana… frío, el viento de Rawson que soplaba como en algún cuento de Poe. Era el único que salía en libertad esa noche…Sentí que cerraban el portón de la cárcel, no sabía dónde estaba parado. Sólo sabía que tenía que llegar a un colegio salesiano donde me esperaban mi esposa Cristina y mis padres.

¿Miedo?

– Y… sabía que habían secuestrado gente cuando la ponían en libertad. Mientras caminaba, pensaba que en cualquier momento sentía un auto acercándose despacio y entonces sí sería el final… Pero llegué al colegio.

– ¿Y entonces?

– El abrazo, en silencio, apretados… ¡Eterno!

¿De qué tenía ganas?

– De tomarme un vaso de vino y de hacer el amor.

– Nobles requerimientos. ¿Hizo el planteo?

– De lo primero sí: un cura me trajo un botellón bien conventual de tinto. ¡Pesado! En cuanto a lo segundo, otro cura me mandó en cana… ¡Como si a mí me faltara algo en materia de cana!

¿Qué pasó?

– Y… el cura se dio cuenta que yo miraba a mi esposa seguramente con ojos lujuriosos…Y entonces, con estilo cardenalicio, el cura nos mira a los dos y dice: "Bueno chicos, todo muy lindo, pero esta es la casa de Dios. Así que ustedes se van a dormir a habitaciones separadas. Mañana, cuando estén lejos de esta casa, bueno… será otro día".

¿Cuál fue su reacción?

– ¡Aguante Barracas! No quedaba otra… En lo que a sexo se refiere, llevaba mucho tiempo bajo la consigna de "¡aguante Barracas!". ¿Por qué no iba a aguantar una noche más?

Lo detuvieron en diciembre del `76.

– El 13, en Viedma, la Federal… Hacía días que me venían siguiendo. Yo me daba cuenta y decidí no irme. No tenía nada que ocultar: militaba en la JUP y estaba contra el militarismo hacia el cual había derivado Montoneros. Pero la Policía era muy torpe para seguirme. ¡Improvisados! Les pasó de todo.

– ¿Por ejemplo?

– Cuando yo estaba en mi casa, un policía controlaba la puerta subido a un árbol de la vereda de enfrente. Recuerdo que una profesora que tuve en el secundario, Calducci de apellido, señora de policía incluso, me alertó sobre el árbol espía. Además, el árbol se movía todo hasta cuando no había viento. Incluso, un día, uno de los espías de turno se durmió, se cansó, lo picó una hormiga, lo orinó un gorrión. ¡No sé lo que le pasó!, pero lo cierto es que se cayó del árbol y se fue rengueando y puteando a Isabelita, a Videla, a mí… Lo concreto: todo el grupo que yo integraba cayó preso. Para diciembre hacía mucho tiempo que nos tenían en la mira. Nosotros veníamos haciendo algunas travesuras en plena dictadura que, bueno…

– ¿La panfleteada en Viedma con un Citröen amarillo?

– Esa fue una… Fue en la madrugada del 1 de julio del `76, aniversario de la muerte de Perón. Clandestinamente hicimos varios cientos de panfletos en los que se leía: "A pesar de la prepotencia de Videla y sus militares, Perón vive en el corazón del pueblo", y en plena noche, con Viedma patrullado de arriba para abajo por Federales y la Policía provincial, salimos a tirarlos…

¿Imprudencia dado el momento?

– De imprudencias también se hace la historia. ¡Teníamos ganas de putear contra la dictadura! Los servicios fueron atando cabos… El auto era de "Cacho"

Crespo, un compañero peronista… Los servicios tenían buena información. Un hombre importante en esa trama de servicios era Carlos Taborda, una persona con poder en el Viedma de aquél tiempo…

En ese tiempo yo era corresponsal de este diario en Viedma. Hablaba mucho con los militares y nunca percibí que estuvieran inquietos por la seguridad de Viedma. A algunos de ellos los sigo viendo, y en tren de historia me ratifican ese parecer. Es más, hay razones para decir que más allá de hechos muy puntuales, la administración Bachmann no hizo de la persecución un método terminante.

– Pero el gobierno era -no podía ser de otra manera- cómplice de las operaciones que sobre la provincia venían desde el Comando del V Cuerpo en el caso del Este rionegrino, y desde el Comando de la VI Brigada de Neuquén, en el caso del Alto Valle. En Viedma había además algún que otro abogado con poder y pátina intelectual, que nos imputaba entrenamiento militar en una isla del río Negro. Esto de la isla surgió claramente cuando comenzaron a torturarnos en "La Escuelita", Comando del V Cuerpo de Ejército, en Bahía Blanca. Nos preguntaban sobre algo que no habíamos hecho… no estábamos en los fierros…

– Dejemos la tortura, es un tema muy íntimo… aunque no sé si es el término.

– ¡No, no! ¡No lo dejemos! Este es un país con una historia muy densa en materia de aplicación de tortura. En este mismo momento pueden estar torturando en cualquier comisaría. Unos y otros la aplicaron a lo largo de toda nuestra historia. No se trata de revolver esto en función de odios, se trata de no mirar para otro lado. Hay que luchar contra la tortura. Por eso, sigo adelante con mucha gente en función de saber todo lo que pasó en esos años terribles. Por eso promovimos el Juicio por la Verdad en Bahía Blanca. Hay una cultura de la tortura muy arraigada en Argentina. Como dice Sábato, cuando recuerda que Aramburu lo hizo echar de una radio oficial y de "Mundo Argentino" porque en el `56 denunció cómo torturaba la Libertadora en la Penitenciaría de Las Heras… ¡Una cultura de la degradación, eso es la tortura! A mí, comenzaron a torturarme el 15 de diciembre en "La Escuelita", V Cuerpo de Ejército, Bahía Blanca. Picana y palizas. De todo me quedaron marcas en todos lados (ver recuadro). El 25 de diciembre, me sacaron las vendas y me desataron las manos. Había estado 10 días en esas condiciones. No sabía qué forma tenía mi cuerpo

– Cero de espejo

– Creo que a lo largo de toda mi detención, no me vi en un espejo. Lo que sí recuerdo es que durante los días de tortura no sabía bien dónde estaban mis brazos, mi cabeza. En enero del `77, ya en la cárcel de Villa Floresta, dos presos comunes me llevaron a la enfermería, me bañaron, me cuidaron. ¡Unos reos de la gran puta, solidarios! Yo era todo un moretón. Y ahí vinieron a verme mi esposa, mis padres, mi hermano Fernando (hoy diputado nacional por la UCR). Yo estaba "algo estropeadito"…

– ¿"Algo estropeadito"?

– Mi padre fue maestro y el día que mi familia fue a verme, se encontró con un sargento del Servicio Penitenciario Nacional que había sido alumno suyo en la Línea Sur. Y como demoraban en traerme a verlos, él les explicó que todo se debía a que yo estaba "algo estropeadito"… Ahí se dieron cuenta de que me habían torturado. Después de eso, y por relaciones por ser cursillistas, mis padres lograron entrevistarse con el general Abel Catuzzi, segundo del V Cuerpo. ¡Católico el general!¡Hombre de comunión diaria el general! Cuando mi madre le dijo que me habían torturado, él respondió: "¡Señora, la tortura purifica!" .

– ¿Lo interrogó "El Tío" Cruciani?

– Sí, Santiago Cruciani, nombre de guerra: Mario Manzini… Un caso raro: era suboficial, pero en su trabajo tenía mando sobre los oficiales. Pero el torturador era "Laucha" Corres, oficial del Ejército, está en actividad en el sur. En poco tiempo más estará entre rejas. Ahora que se reabren las causas, no podrá zafar.

– Usted viene de familia muy católica. ¿Sigue creyendo en Dios?

– En ese tema, flojito de papeles.

– Quizá por reflejo de aquél interrogante de Elie Wiesel"¿Dónde estabas Dios, en Auschwitz?".

– Es posible, es posible. Pero en la Iglesia Católica conocí hombres muy dignos, muy valientes: Miguel Hesayne, ¡Hizo tanto por mí, por la vida!

¿Qué es hoy Perón para usted?

– Hizo la suya: nos usó y nos tiró… ¡Tanta entrega!… ¡Cayó gente muy linda, gente noble… con un sentido muy firme, muy íntegro de la justicia, la solidaridad! ¡De lo humano!… ¡Más allá de equívocos, fue una generación digna!

– ¿Arrepentido de haber estado en el juego?

– En absoluto. Fuimos a donde fuimos porque nos importaba el país, la gente… "Ser indiferente es la soberbia de los mediocres". No lo digo yo, lo dice Bertrand Russell, que de esto sabía mucho…Un tipo íntegro hoy muy olvidado.

 

PERFIL

Eduardo Chironi es economista egresado de la UBA. Tiene 55 años, cinco hijos y bordea los seis nietos. Ya en el secundario se interesó en política.

– Inicié mi vida de universitario viviendo en el pensionado del cura Astigueta, fascista total, pero un lugar con cuna para la política…Carlos Soria, Oscar Parrilli, mi hermano Fernando…y bueno, de ahí en más, política. – recuerda hoy Chironi.

Fue en la universidad que se sumó al peronismo en el "convencimiento de que esa fuerza expresaba una experiencia histórica inconclusa en favor de modificar el curso de la historia hacia un país más justo.

Hombre de estilo directo y amable, ni bien salió de la cárcel, Chironi volvió a la militancia en un peronismo del cual hoy se siente lejano. Fue legislador provincial por el Frente Grande y el ARI. Hoy es secretario de Derechos Humanos de Río Negro.

En su sien izquierda, Chironi tiene una mancha bordó, subcutánea, resultado de los electrodos que le pusieron mientras lo picaneaban. Costillas aún hoy lastimadas y gruesas marcas de ataduras en sus muñecas, hablan en él de un tiempo terrible en el país

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