LA ARGENTINIDAD….. AL PALO

Política, Videos, Ciencia,Cultura, Espectáculos, Cine, Deportes, Tegnologías, Arte, Humor, Música, Reportajes. ETC

ARI CORDOBA MIGUEL J. RODRIGUEZ VILLAFAÑE

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en junio 22, 2006

Docentes, discriminaciones y malos salarios”

MIGUEL J. RODRIGUEZ VILLAFAÑE

Abogado constitucionalista.
ARI – Córdoba

Sin conocimiento, o sea sin educación, es imposible pensar en participar, con personalidad propia, en la cultura global actual. La soberanía de los Estados depende, ahora, como nunca, del valor agregado que cada uno de ellos tenga, en inteligencia y capacidad de sus mujeres y hombres. El intelecto activo y desarrollado es el verdadero presupuesto para que un país sea algo y pueda tener presencia en el concierto de las naciones. La verdadera puja, en el llamado Primer Mundo, se desenvuelve en el ámbito del conocimiento y de la información.
Asimismo, también la posibilidad de educarse, adecuadamente, determina el grado de oportunidades que tendrán los pueblos y cada persona en la vida.
En ese fundamental desafío educativo el gran artífice ha sido y es el docente. Él es el que, en su entrega personal, ayuda a dar la mano a las generaciones, para introducirlas al campo del conocimiento. El acto humano del encuentro entre el educador y el educando, no se sustituye con edificios y computadoras. Mas ese docente debe ser reconocido espiritual y materialmente, para que su noble tarea le garantice dignidad y él pueda darle calidad.
Resulta incomprensible e inaceptable, entonces, que docentes, de las distintas etapas educativas, tengan salarios indignos. Y resulta insultante, que el gobernador José Manuel de la Sota manifieste que deben conformarse porque tienen sueldos por encima de la línea de la pobreza, como si esto último sea un mérito para vanagloriarse. Una sociedad que lleva a la pobreza a sus docentes, se empobrece a sí misma.
En este contexto, no es novedad que por la situación de malos salarios a la docencia, se han producido tres discriminaciones graves y palpables, que se tratan de hacer pasar inadvertidas.
La primera es la casi desaparición del varón en la educación Inicial y Primaria y la pronta desaparición en la educación Secundaria, porque le es imposible plantearse mantener un hogar y progresar, dependiendo de un sueldo de maestro o profesor.
Además, esa realidad discriminante, y como segunda discriminación, priva también a los educandos de la perspectiva y del estereotipo del hombre en la enseñanza. Tanto más necesaria, en este momento, en el que, por la crisis de la familia tradicional, es imperioso que los niños cuenten en su escuela con referentes masculinos, que pueden faltarle en su ambiente cotidiano.
A su vez, las deficientes remuneraciones docentes también responden a una manera de discriminar y subestimar el trabajo de la mujer. El Estado y las organizaciones educativas privadas, en general, se dan el lujo de marginar los reclamos de la mujer-docente, como se dijo, especialmente a cargo de la tarea educativa en casi todos los niveles. Se trata a su salario, como si dicha retribución no mereciera un tratamiento igualitario en dignidad y en reconocimiento económico.
Con el agravante todo ello que, cada vez más, lo mejor de la juventud, no piensa en la posibilidad de poder vivir dedicándose a la docencia; minándose así, el recambio necesario de energías en esa actividad.
Tampoco se puede diferir las soluciones para mejor momento, como si fuera factible decirle a un enfermo grave que espere un tiempo indefinido, para tener el medicamento que necesita hoy.
La degradación y falta de respeto a la que se somete a los educadores resalta hasta en la manera como se les niegan sus derechos.
Así, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, instrumento éste adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 16 de diciembre de 1966 y que tiene jerarquía constitucional en nuestro país (art. 75 inc. 22 de la CN), establece que, los Estados Partes en el Pacto, se comprometen a asegurar “el derecho de toda persona a la educación y reconocen que, con el objeto de lograr el pleno ejercicio de este derecho se debe mejorar continuamente las condiciones materiales del cuerpo docente”, (artículo 13, apartado 2, inc. “e”). Es tan importante este objetivo estratégico de educar que la norma, a diferencia de otros mandatos por los que se consagran derechos, fija una pauta dinámica para la determinación de la retribución a los docentes y de los demás requerimientos necesarios para cumplir debidamente la práctica docente. Establece que, “continuamente” se debe estar pendiente de mejorar las condiciones materiales al sector y por tanto, todo lo que se haga en ese aspecto, siempre debe entenderse insuficiente. Sin embargo, en general, no sólo no se han mejorado, sino que el gobierno ha permitido una degradación indignante de la situación material de los docentes.
A esto hay que sumar que nuestra Constitución de Córdoba conmina al gobierno a “asegurar en el presupuesto provincial los recursos suficientes para la prestación adecuada del servicio educativo”, (art. 62, inc. 9). El término “recursos suficientes” está subordinado a garantizar una “prestación adecuada del servicio educativo” y es claro que no puede ser suficiente, lo que degrada con sueldos indignos al docente, factor central del acto de educar.
Sólo los pueblos que reivindican, integralmente, a sus educadores e invierten en educación para todos, tienen asegurada calidad democrática, en igualdad, equidad y justicia. No podemos ser indiferentes ante ello.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: