LA ARGENTINIDAD….. AL PALO

Política, Videos, Ciencia,Cultura, Espectáculos, Cine, Deportes, Tegnologías, Arte, Humor, Música, Reportajes. ETC

Pere Parramón, el onirismo simbólico con alegorías y la aproximación a la otra realidad al hilo de lo sutil

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en julio 1, 2006

La obra pictórica de Pere Parramón se adentra en los vericuetos del onirismo, el mundo de los sueños, en esa dimensión en la que el subconsciente manifiesta todo lo que nuestra mente lógica no se atreve o maquilla en la vida cotidiana. Pero también el subconsciente es la puerta de entrada hacia otras formas de realidad o estados en los que el cuerpo físico deja de tener importancia para dar lugar al protagonismo a otros componentes del mismo, no gobernados por la razón.

Esta búsqueda del subconsciente, esa necesidad de traducir de manera automática sus sueños en su pintura, es producto de su predisposición hacia la fusión entre la realidad objetiva racional y su voluntad de configurar plásticamente el mundo de los sueños,  basado todo ello en su proximidad  a una idea clara de respeto a la naturaleza, al medio natural en el que los seres humanos hemos nacido.

Nos empeñamos en construir grandes ciudades de hierro y hormigón, vidrio, acero y contaminación. Pero lo que está claro es que no podemos vivir al margen de la propia dinámica de la existencia. Todo tiene un origen, evolución, circunstancias, desarrollo y diversos fines.

El surrealismo de Parramón descubre el candor onírico simbolista de su autor, que apuesta por un mundo celestial, mágico, de duendes, espíritus dévicos, vegetaciones espléndidas, nubes acariciadoras, cielos azules, rostros femeninos que embriagan, hadas que nos protegen de las irregularidades de los malignos, de las energías negativas, conduciéndonos hacia una exaltación de una vida más bella.

Sus hadas son seres que, a veces, se asemejan a los vegetales, a las partes que integran el interior de las flores, que transmutan en desnudos sensuales con cabeza de hoja. Sus alegorías son constantes, porque su arte es la creación sutil de mundos inventados en los que predomina la facilidad de esencias sugerentes, en el sentido de apoyar una visión de la existencia embriagadoramente intensa.  

En una sociedad cosmopolita, de grandes urbes, el ser humano se ha convertido en un cronopio consumidor, mientras que hemos cortado los lazos de unión con nuestro pasado histórico real. La naturaleza, con sus complicados movimientos, con su red alambicada de ecosistemas interdependientes, surgidos en el transcurrir de los siglos y las eras, se ve, poco a poco y en los últimos decenios, gravemente alterada por el desarrollismo y el avance desproporcionado de la tecnología, la superpoblación y la construcción. De ahí que cada vez haya menos zonas naturales, los animales y plantas estén en retroceso, la variedad esté amenazada. El corazón de los seres espiritualmente evolucionados sufre.

La tierra está mandando serios avisos de que la gran agresión la está afectando y hemos podido contemplar como intenta corregir sus desequilibrios, produciendo reacciones no deseadas de descontrol mundial atmosféricas, climatológicas, maremotos, sutnamis, tornados, ciclones, irrupciones volcánicas, desertización, lluvias en tromba en zonas donde jamás había sucedido hasta la fecha un fenómeno de este tipo.

Vivimos momentos de zozobra, aunque nos cueste reconocerlo, dado que el consumismo puede ante todo y el mercado es quien gobierna los deseos de los ciudadanos. De ahí que en el subconsciente colectivo de la humanidad existan deseos de un retorno al medio natural, para reencontrarnos con los espíritus de la naturaleza, con los devas y seres mágicos del bosque.

Tan solo hay que saber contemplar, ver y entender los indicios para poder transformar una situación que se está complicando por momentos.  

El artista catalán emplea plantas, flores, caracolas marinas, mujeres flor, alegorías de paisajes inventados, donde todo es sutil, en los que vertebra un mundo sensible,  evanescente, casi como si se tratara de una nube de primavera.

Exhibe glamour, sensibilidad, sensualidad, colores suaves, combinados con tonos más fuertes, dentro de composiciones que se sostienen en el aire, que parecen flotar, navegando por el espacio, por los mundos de la imaginación, como si estuvieran transportados por una alfombra voladora

Mundos inventados y sugeridos

Visita mundos inventados, sugeridos, entornos paradisíacos, en los que la vegetación no es agresiva, tampoco tupida, dado que hay lagos, bosques, flores, plantas, espíritus de la naturaleza, hadas, seres dévicos y la figura de la mujer conjuntadas de manera muy inteligente. A veces ésta es un ser dévico y en otras composiciones parece como una diosa mitológica. Su modo de representarla es a través de plantas y entornos vegetales que, de pronto, parecen encerrar el rostro hermoso de una joven.

Pinta a la mujer como resultado de sus delirios, mostrándola como el ‘sumun’ fundamental, ser que se encuentra viajando, superando los pedestales hieráticos, por mundos extraños, donde solo alcanzan los sueños de los mortales más preclaros.

La mujer es un ser puro, un hada que practica magia blanca, una bruja buena, que se ha despojado de sus atributos de poder, y muestra su faceta más espiritual.

No hay voluntad de mitificación, sino descripción de su bondad, profundización en su belleza, inquietud para mostrarla tal cual es, sin cortapisas, sin pretender endiosarla, sino darle atributos.

Es un ser que posee magia, que conoce los cuatro elementos, que los utiliza en este mundo binario, de oposición y de contrarios, que permiten combinarse con fuerza, conjuntarse con determinación para alcanzar la totalidad armónica de un universo que, en ocasiones, se deja llevar por la especulación laberíntica. 

Efusivo con el color, sin embargo, controla perfectamente los diferentes matices, en el sentido que no exista un predominio brusco de tonos excesivamente contrastados.

En su pintura hay una armonía que no se rompe nunca, dado que todo está en función de sus intenciones de conexión con la naturaleza, entendiéndola como un paisaje del alma. La naturaleza es un medio paisajístico, un entorno en el que se suceden diferentes acontecimientos, en el que influyen no solo los fenómenos climatológicos y atmosféricos, sino también todo tipo de energías que se caracterizan por su particular forma de mostrarse

Seres mágicos 

Hay un mundo anímico que Pere Parramón capta, introduciéndose en las profundidades de los seres mágicos que lo habitan. En el bosque no solo son árboles, sino los espíritus de los árboles. Asimismo como materia que son, también transmiten energía, que transforma su propia conformación vegetal e interacciona con las otras. La energía de los árboles se suma a la de las plantas, flores, arbustos, animales, insectos, los cuatro elementos y el ser humano que pasa por ahí de vez en cuando. Todo es sumar, confrontar y de ahí, aglutinar propuestas que se vertebran en nuevas consideraciones  energéticas de mayor poder. Es como una cadena de reacciones, en la que intervienen los supra seres de cada elemento mineral, vegetal y animal existentes.

El ser humano siempre ha dicho que todo lo que existe Dios lo ha puesto para su servicio. Pero es algo más que eso. Todo tiene vida anímica, incluidos los minerales, y de ahí que, de la misma forma que todo está para que el ser humano se beneficie y disfrute de ello, también sucede a la inversa. Es decir que el ser humano existe porque interactúa con la naturaleza y esta sale beneficiada. Es un todo, y lo que está arriba está abajo y lo que está abajo está arriba. La energía se puede representar en forma de espiral, en el sentido de ser como una lengua de fuego que permite avanzar y desarrollar a la materia, transformándola, perfeccionándola.

No hay nada estático, el hieratismo no existe, porque significaría la ausencia de dinamismo, es decir el estatismo, la muerte teórica de todo lo que posee vida.

Pere capta los espíritus de la naturaleza, conecta con sus energías, con su gran alma, y de ahí que represente a sus elementos con tanto cuidado, con una especial atención a la belleza de cada cosa. Sus flores parecen tocar el cielo; sus árboles son como columnas de cristal transparente, por su belleza. Los animales, sus caracolas, son como instrumentos del ser que habita en todo y en todos. Caracolas de comunicación, que emiten sones, que se expanden a través de mares, océanos, montañas y valles.

La música se enseñorea de los paisajes, desgranando notas afinadas de melodías espectaculares, de composiciones que superan la audición normal, dado que  están dirigidas al interior de las almas.

Hay un silencio que domina en todas sus composiciones. No se trata de un silencio de muerte, sino de vida, de quietud, de paz, correspondiente a un alma que mira con determinación, pero, que sabe ver mucho más allá de las circunstancias.

Exhibe los gritos de la calma, la serena predisposición a conectar con el más allá, porque en el mundo de apariencias en  el que estamos, si hay armonía se abren canales de comunicación hacia otras dimensiones. Ahora bien, si nos preocupamos excesivamente por las necesidades biológicas y materiales de este mundo, los canales se van cerrando paulatinamente. Si mantenemos una actitud de firme compromiso con la dinámica de la vida, pero, a la vez, con nuestro interior, se produce el equilibrio.

 

Hermoso paraíso

 

El creador catalán entiende a la naturaleza como un hermoso paraíso, en el que todo es pacífico, contexto en el que se suceden diversas acciones muy diferentes unas de otras, pero que todos poseen un principio: el de la causa-efecto. De ahí que pinta al óleo sin emplear excesiva materia, buscando que el color resbale, acaricie la superficie de la tela, se integre en el dibujo, en la composición sin movimientos bruscos, permitiendo un asentamiento casi ceremonial, buscando con el pincel fino delimitar sus actuaciones, confiriéndoles a sus elementos el carácter reservado, bello, hermoso, pacífico y elegante que poseen.

Comedido, calcula los espacios, estructurando con el dibujo las zonas, permitiéndose centrarlas, buscando el equilibrio, intentando que la armonía no rompa los esquemas, no de al traste con la dinamicidad de lo evidente, porque esta surge de lo interior que es quien tiene la energía. De ahí que, en sueños, conecte con el onirismo, con el subconsciente de la naturaleza, de los espíritus de los bosques y montañas, intentando trasladarlos al pincel.

Los traslada con corrección, investigando la forma y manera más elegante para hacerlo, eliminando agresividad, ángulos rectos, líneas violentas, buscando degradados, tonos intermedios, colores suaves, que estimulan la mente del espectador, que le sumergen en un estadio de semi-contemplación. Porque, a partir de la meditación, de la serenidad psicológica y mental es cuando conectamos con nuestro interior.

No es el exterior quien manda, sino que somos cada uno de los seres creados, a partir de que logramos ser todo con el cosmos, con el inconsciente y el subconsciente colectivos. Ser uno con el todo nos permite ver sin hablar, cantar, pintar o pensar.

El simple acto de ver ya es una visión espiritual magnífica, que amplifica nuestros horizontes. De ahí que el creador plástico catalán avance en su pintura por mundos oníricos, surgidos del sueño, por extraordinarios paraísos inventados, situados en el complejo laberíntico de la vida.

Conexión con mentes puras

 

 

 

La existencia es un diamante en bruto que hay que pulirlo cada día. Los instantes son momentos que nos ayudan a ver sin mirar porque el alma no necesita mirar, sino sentir. De ahí que la pintura de Parramón, conecte espiritualmente con las mentes más puras, con la gente pacífica, que busca en la propia esencia de la naturaleza ese pasado común compartido por todos.

No hay necesidad de complicarse la existencia, buscando analogías extrañas con espacios desconocidos, sino que lo único que es realmente provechoso es conocernos a nosotros mismos, cuidar de las limitaciones, para, luego, volver a transformarnos, superándonos, yendo hacia estadios superiores en los que lo importante no la riqueza, sino la formación espiritual.

El paisaje es el medio, las caracolas el  hilo conductor, la figura de la mujer, el motivo, la meta; mientras que los espíritus dévicos son los guardianes de la belleza en la naturaleza. De ahí que los laberintos complicados y abruptos desaparecen ante su presencia.

Los espíritus dévicos  nos indican el camino a los seres que nos adentramos en sus territorios, de la misma forma que estos seres interactúan con los humanos, dado que estos les dan su verdadero significado. No están creados para los humanos, sino para que existan conexiones que permitan a ambos superarse, perfeccionarse y transformarse. Esto lo sabe muy bien Pere Parramón y de ahí que sus guiños y complicidades estén en línea con el diálogo entre ambos

Universos dentro de otros universos

 

 

 

La creación pictórica de Parramón se encuentra estructurada en diversos mundos, que encierran otros y así sucesivamente. Posee obras que parecen bodegones o naturalezas muertas, pero, una mirada más precisa, nos descubre su verdadera composición. De repente, las caracolas, instrumentos y elementos presentes, nos revelan la existencia de otros planetas en su interior, presentándolos flotando, realizando una travesía a través del espacio sideral, que no es más que el espacio mental. Es decir que representa la posición exacta de la sensación que ocupa la meditación. Se trata de instantes que su mente onírica ha captado, pero, también, nos descubre el más allá del más acá de la serena contemplación de lo creado.

No tiene filias ni fobias, tampoco es un metafísico acentuado, sino que su surrealismo bebe de las fuentes del mundo mágico y de la naturaleza circundante. Capta estadios de la mente, actitudes del cerebro que se perfilan como si fueran otros ojos o formas de mirar en su propio interior. Descubre, nos descubre su mente, formada por pensamientos que son imágenes de gran fantasía en las que todo parece flotar.

No hay nada al azar, ya que la casualidad no existe pero sí la causalidad. De ahí que dialogue entre una actitud clásica en su forma de posicionar el color en la composición, en los degradados y en la manera de dibujar los elementos y la propia temática y la experimentación de ideas que expresa.

Se arriesga a mostrar visceralmente, en algunos casos, mientras que, en otros, es más comedido, la dinámica de la existencia. Estamos en mundos diferentes, pero interdependientes. De ahí que sus observaciones con respecto a los planetas varíen según los elementos que participen de una composición determinada.

No hay voluntad de ser trasgresor, sino de  ser consecuente con su facilidad para bucear en la multiplicidad de mundos.

Hay mentes ordenadas, que lo intentan encuadrar todo, mientras que existen otras que son más viscerales, que respetan la existencia de otros mundos, de elementos que están descoordinados.

Los artistas, en ocasiones, quieren ordenar el caos. Pere Parramón no le interesa el orden sino reflejar la existencia del desorden, de la anarquía aparente, que no es otra cosa que el libre albedrío.

Gusta de contemplar el mundo desde la posición externa, desde la forma; pero, también, pinta su otra vida, sus existencias múltiples, que viajan a través de burbujas, de elementos de cristal transparentes,  en las que cada uno es un mundo.

Emplea colores intensos, apasionados para reflejar el misterio de la noche, la intensidad del día, o, en todo caso reforzar su posición con respecto a determinados elementos. La gama de tonos oscuros le permite acentuar la escenografía, mientras que el empleo de tonos sutiles, más claros, aumenta la sensación espiritual de su pintura.

El color es parte del escenario, del ‘entourage’ de la propia vida, de la existencia más elemental. El drama es teatro, el teatro es la vida, los escenarios son parte de un instante de un momento. Por esta razón su pintura se basa en la dinamización de la propia sensibilidad, en ahondar en los misterios de lo ingenuo.

Transparente, de mente clara, soñador, Quijote que cabalga sin la compañía de Sancho, se permite incursiones en el Budismo sin saberlo, se aleja de las migrañas y de los sueños-pesadilla, porque sabe que la existencia es más compleja, y no tiene necesidad de preguntarse experimentalmente salidas más trabajosas a un surrealismo que tiene un claro carácter simbolista, pero, también surge de la necesidad del creador catalán de ser fiel a sí mismo. Es decir que pinta porque tiene una necesidad endogámica de hacerlo, pero, también, porque es el producto de su actitud. La pintura es un medio para que actúe como médium, expresándonos zonas y aspectos de la existencia inesperados, que están ahí, que algunos captan, que determinados seres humanos transforman, para mostrar nuevos mundos

 

Joan Lluís Montané

De la Asociación Internacional de Críticos de Arte

   

 

 

 

 

 

 

 

 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: