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QUIERO SER JOAQUÍN.. ENTREVISTA A PAOLA KRUM

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en agosto 19, 2006

Joaquín no me entró por los ojos”

Cuenta que antes de irse a vivir con Joaquín Furriel, su actual pareja, le había jurado a sus amigas: “no soporto salir con actores”. Otra paradoja: la heroína de “Montecristo”, una de las novelas más vistas de la tele, dice que odia la popularidad.


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Joaquín nos conocimos haciendo teatro. Con “Montecristo” existió la duda de cómo iba a resultar trabajar juntos. Pero está bueno”, asegura.

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Después de ‘Montecristo’, vacaciones. Aunque suene raro, es tomar distancia de la tele para reconectarme con la gente como a mí me gusta”, dice la actriz.

Nos avisan que es una chica tímida y que el periodismo es su haraquiri (pese a ser la heroína de “Montecristo”, este año apenas aceptó seis entrevistas). Nos dicen más: tal vez pida que una encargada de prensa del canal esté presente durante la charla. ¿Algo más? Sí. Paola tiene un perfil bajísimo, no le gusta hablar de su vida privada y es muy, muy sensible.

El primer contacto con la actriz llega después de una escena con Virginia Lago y el personaje medio freak que compone la encantadora María Onetto. Las actrices y alguna otra gente sin nombre terminan de revisar la escena en un monitor. Recién cuando las liberan, Paola se acerca y se presenta con un beso bastante afectuoso.

Lo que sigue es la charla con una de las caras más vistas de la televisión argentina, pero también con una especie de testigo de identidad reservada que pedirá “protección” mediática e intentará medir sus palabras más que sus emociones. “Yo soy más bien tímida”, confirma. “No entiendo muy bien por qué debo dar notas. Es algo que me angustia y me parece inútil. Me leo y no me reconozco, o siento quedar anclada en una fotografía ridícula”.

-¿Por qué dijiste “debo dar notas”? ¿Hay un contrato que lo especifique?

Sí. Tenemos la obligación de publicitar lo que hacemos.

Sentada en el piso de su camarín dos por dos, tomando té de frutillas, la espalda contra una cama y riendo a un metro de distancia, Paola Krum tiene un efecto perturbador. Uno que va en plan cronista incisivo y ella que está allí con sus piernas y su simpatía y sus ganas de predicar soy-como-cualquier-otra-chica-tonto . Quizás por lo que sufre en la novela o por el puñado de advertencias, no bien se inicia la charla dan ganas de tirar el grabador a la basura y abrazarla. Pero uno está acá porque debe entrevistar a la heroína de “Montecristo” y entonces pone cara de sí, por supuesto, debe ser fascinante trabajar en un proyecto como éste y, claro, sobre todo vos, Paola, que últimamente le rehuías a la tele. Además, el ambiente de camaradería, la “gran familia Montecristo”‘ Después de años de no protagonizar una tira, Paola Krum salió de su costra de buena reputación teatral y se metió en “la” telenovela de los 30 y pico puntos de rating.

Me comentabas sobre la buena onda entre los compañeros. Hablame de la sencillez de Echarri. ¿Por qué todo el mundo dice que es fantástico trabajar con él?

-¿Vos me preguntás en MI nota por Echarri? (Leasé esto con un atisbo de irritación.)

– Bueno, cité a Echarri porque lo mencionan como un paradigma de la buena convivencia.

-Sí, pero vos me preguntás por él en MI nota -repite- y entonces yo tengo que hablar de Echarri’

-Sí, disculpame, no lo había pensado de esa manera…

-Además, ¿que suponés que podría contestarte?

-Okey – ¿quién hacía las preguntas acá? -: quiere decir que si te pregunto por él, me vas a responder todo fantástico.

-(Muy ligera de cuerpo) Obvio.

-Pero, insisto, ¿es verdad que es un líder y que saluda a todos cuando llega?

-Sí, sí (por no decir ¡ufa!). Pablo tiene algo de líder carismático. Esa puede ser una gran característica.

-¿Y vos? Digo, ¿cuál sería tu característica?

-Creo tener naturalidad. Mi aporte en los grupos de trabajo es la calidez. Soy de las que entablan buenas relaciones, pero no tengo muchos amigos actores. Tengo amigos de la época de “Drácula” (1991), amigas del secundario…

-Sin llegar a ser Maradona, ahora te debe pasar que vas a la esquina y te miran.

-Sí, obvio. Y por la vida que elijo voy a necesitar un equilibrio. Después de “Montecristo”, vacaciones. Aunque suene raro es tomar distancia de la tele para poder volver a conectarme con la gente como a mí me gusta.

-Sufrís.

-¡No, pará!: yo acá la estoy pasando de puta madre. Que no parezca que esto es un sacrificio. Nada que ver…

Sin embargo, desde “Montecristo”, la Krum debió cambiar algunos hábitos. “A mí me gusta pasear, salir por el barrio (vive en Palermo), me encanta caminar. Detesto estar encerrada… Y por la novela salgo bastante menos, voy mucho menos al cine’ El otro día fui a ver Superman y sentía las miradas acá (se señala la nuca). La popularidad me incomoda un poco.”

-Pero ustedes, los actores, deben estar acostumbrados a convivir con eso.

-El negocio es así. A veces hay que estar en la televisión para que se acuerden de que existís. Yo volví a una telenovela con grandes actores, en Telefé, y en horario central. Sabía que podía pasar algo así, aunque la verdad, el asunto se nos fue de las manos. El fenómeno es realmente muy potente.

-Entrar y salir de la televisión. Se escucha como si conocieras muy bien el negocio.

-Sí. A mí me gustaría hacer más cine, y hoy en día los directores de cine miran televisión o trabajan en la tele. La cosa se globalizó mucho. El Teatro San Martín, por ejemplo, está lleno de actores de tele.

-¿Te parece bien la utilización que la novela hace del tema desaparecidos y apropiación de bebés?

-De entrada me dio un poco de miedo. Cuando supe que se iba a hablar del tema, y que mi personaje iba a estar implicado, sentí una curiosidad, digamos, extra. Yo estoy haciendo televisión y la televisión es entretenimiento, así que podía llegar a darse una utilización complicada. Pero, por suerte, el tema se aborda seriamente. No hablo de enarbolar banderas, pero hay una identificación importante con nuestra historia. El rebote es buenísimo. Increíble. Estamos entreteniendo y, de paso, siendo útiles. Para mí, fantástico. A los 19 años, Paola Krum fue al casting que se había organizado para el musical “Drácula”, de Pepito Cibrián. Fue con un amigo y… ¿a que no saben qué?: la eligieron a ella. “Sí, ya sé, me vas a decir que todas estas historias son iguales, pero te juro que fue así. Aparte, mi amigo también quedó”. Cibrián no sólo puso su ojo en ella, sino que la convirtió en cantante y protagonista del musical más recordado de los últimos 20 años.

Se ve que a Alejandro Romay le gustaban mucho los musicales, porque vio a la Krum y dijo: quiero a esa chica en mi pantalla (la pantalla de su Canal 9). Le ofreció ser la heroína de Pablo Rago en “Inconquistable corazón”, y Paola, que venía de llenar más Luna Park que Nicolino Locche, tuvo arcadas. “¡¿Inconquistable qué?! ¿Una telenovela? ¿Trabajar con Pablo Rago, el de “Amigos son los Amigos?”

Cuenta la leyenda que en su oficina de presumible mesa oval, el Zar se puso serio y le acomodó el ego en un minuto. “Romay es bravo y adorable. Lo quiero mucho. Recuerdo que lo fui a ver y le dije que no quería hacer la novela. Yo era muy joven, muy impetuosa, tenía esa impronta juvenil entre inconsciente y prejuiciosa. Alejandro se sentó enfrente de mí y me sacudió con un par de frases que no pienso reproducir.” ¿Y? “Nada. Terminé aceptando la propuesta. Así empecé a trabajar en tele. Alejandro confió mucho en mí.” El debut televisivo le dio otro par de sacudones: 1) Hasta “Montecristo” habrá que decir que posiblemente Krum haya sido la chica de “Inconquistable Corazón” (1994). 2) En esa tira conoció a Pablo Rago que, a juzgar por la convivencia, fue su pareja más importante hasta Joaquin Furriel, su actual y segunda experiencia bajo un mismo techo.

Tal vez Romay haya pensado que del candor de Paola Krum podía surgir una nueva Andrea del Boca (“¡¿Quién te dijo eso?!” “¡¿Yo, Andrea del Boca?!”) y redobló la apuesta con una nueva telenovela que la tenía por protagonista: “Por siempre Mujercitas” (1995). Pero Paola duró poco. A diferencia de Andrea del Boca, que había crecido en un set de grabación y tenía un entorno familiar dentro del medio, Krum, una chica de Belgrano, perseguía una vida de carne y hueso: en los ’90, la chica hacía escalas en los bares de la calle Corrientes y colas en los recitales del Flaco Spinetta. Jean, remerita, zapatillas All Star. De la platea pasó a conocerlo. “Canté una canción de Spinetta que él compuso especialmente para una obra donde yo iba a actuar. Imaginate: lo había admirado de chiquita y de pronto estaba en su estudio de grabación cantando con él. Un flash; ¿sabés cómo me temblaban las piernas? Spinetta es una persona hermosa”.

En la banda del Flaco tocaba el percusionista y dj Nico Cota. Ensayo va, visita viene, Nico se convirtió en la segunda pareja conocida de la Krum (Stop: sólo lo mencionamos porque fue de público conocimiento, pero acá, a pedido de la entrevistada, se acaba el ítem “ex novios”).

Fecha, años, ex compañeros. Esas son cuestiones que no se le deben preguntar a Paola. Lo pasado, pisado. Por ejemplo, habrá que ayudarla a recordar que su anterior protagónico en novela fue “Alas, poder y pasión” (1998), con Gustavo Bermúdez y Gastón Pauls. “Uh, cierto. ¿Alguien habrá visto esa novela?”, se ríe.

-¿Cómo funciona esto? Vos andás medio desaparecida y de pronto alguien dice: che, ¿por qué no llamamos a Paola Krum?

-¿La verdad? Me pareció raro que me llamaran para protagonizar “Montecristo”. Como yo no tengo un perfil muy mediático, y como mi participación mediática no es grossa ni mucho menos, reconozco que me extrañó un poco la convocatoria.

– ¿Echarri tuvo alguna participación en tu elección?

-No lo tengo muy claro. Supongo que Pablo estuvo de acuerdo, pero imagino que fue una idea conjunta.

-Para una actriz muy fogueada en el teatro, ¿volver a la tira y a la heroína es un desafío o es volver a una zona conocida, confortable?

-A mí me interesa que los proyectos, cualquiera sean, me demanden exigencia. Pero sí, hay algunos lugares comunes en las heroínas, aunque en este programa los personajes tienen una gran dualidad. No son sólo héroes. De hecho, el protagonista no es un ingenuo sino un tipo que quiere cobrar venganza’

-Hablando con Joaquín Furriel (su novio en la vida real), nos dijo que él era un producto teatral que hacía televisión. ¿En tu caso es igual?

-La retroalimentación que da el teatro es fundamental, aunque a veces es muy doloroso. Creo que el teatro tiene algo muy cruel: estás vos solito haciéndote dueño del espacio, y te vas angustiado porque sentís que no estuvo bien. A mí, el teatro me lleva a tener muchos altibajos. Cuando me levanto y sé que tengo función, intuyo que a la noche va a pasar algo ingobernable’

-Furriel también dijo que antes de enamorarse de vos, empezó admirándote.

-Bueno, la admiración es un condimento importante para el amor.

-O sea que la admiración y el amor se llevan bien.

-No hablamos de una admiración que obnubile. Es importante poder ver al otro entero. Cuando la admiración es desmedida, se empaña la visual.

-¿Cómo se siente volver a casa y no tener que preguntarle a tu marido: “¿Mi amor, cómo te fue en el trabajo?”

-Con Joaquiín nos conocimos haciendo una obra de teatro, “Sueños de una noche de verano”, pero estábamos en la instancia de conocernos. Ahora somos una pareja. Antes de empezar con “Montecristo” existió la incertidumbre de no saber cómo iba a ser, pero resulta bien. Está bueno.

-Diferencias entre la pareja de ficción y la real debe haber, si no sería insostenible la relación. Hablame de las similitudes que encontrás.

-¡Qué sé yo, querido! Ni en pedo voy a hablarte de eso.

-¿Por qué los actores tienen relaciones tan endogámicas?

-Antes de salir con Joaquín, les decía a mis amigas “basta de actores”, “no soporto salir con actores”. Hoy todas se cagan de la risa. Creo que hay una lógica: terminás saliendo con la gente que te rodea a diario. Difícilmente me enamore de un abogado.

-Rago, Furriel: tu target son los galancitos. ¿Te gustan los lindos?

-¡¿De qué estás hablando?! No puedo creer que me pregunten esto’ Nada que ver’ Ni siquiera Joaquín me entró por los ojos. De verdad. Si estuvieran acá presentes mis amigas, se reirían a carcajadas’ Yo salí con más grandes, con más chicos, con más guapos, con más feos, con más tontos, con más inteligentes’ Dos horas y media después.

Callecitas de Martínez. Ella, sus botas largas, el periodista y una nena que se acerca. ¿Peligro de autógrafo? ¿Peligro de foto? -Hola, ¿vos trabajás en la novela “Montecristo”?- quiere saber la nena. Y Paola Krum, mitad asombro, mitad ternura. “Sí, mi amor, yo trabajo en la novela”. Recién ahí llega la firma en una libretita.

La heroína de telenovela no pasa la prueba de la popularidad. ¿Sueño cumplido, Paola? “Sí -se ríe-, sueño cumplido”.

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