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Un argentino en Hollywood

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en agosto 27, 2006

La casa del lago»: se estrenará el jueves

Sandra Bullock y Keanu Reeves se reencuentran en un film sobre un romance a destiempo, que dirigió Alejandro Agresti


Bullock y Reeves: la pareja de «Máxima velocidad» se reencuentra en la pantalla grande
Foto: Warner

 LOS ANGELES.- «Ya me siento liberada. Por suerte, no soy más la novia de América. Ahora que pasé los 40 quiero recomenzar mi carrera como actriz y productora de Hollywood, que prefiere a las más jóvenes.» Lo dice Sandra Bullock, una de las estrellas más cotizadas del cine norteamericano, que acaba de terminar el rodaje del segundo film sobre Truman Capote, «Infamous», y protagoniza «La casa del lago» («The Lake House»), dirigida por el argentino Alejandro Agresti [N. de R.: que se estrenará en la Argentina el jueves próximo]. El otro detalle destacado de esta película es que, diez años después de «Máxima velocidad», muestra el regreso de su sociedad cinematográfica con Keanu Reeves. En un momento en donde parece imponerse de nuevo la moda de las parejas famosas, Keanu y Sandra son casi una garantía para Hollywood, aun en casos como el de «La casa del lago», cuyo guión presenta aristas muy complejas. La vivienda de la que habla el título, cercana a Chicago, es el lugar de encuentro entre una médica (Bullock) y un arquitecto (Reeves), que vivieron bajo ese techo y mantienen una curiosa comunicación epistolar, pero separados por el tiempo: ella vive en 2006 y él, dos años antes.

Cuando se le insinúa que ella y Reeves encarnar una pareja modelo en términos cinematográficos, responde con una risa franca: «Claro que no somos Cary Grant y Katharine Hepburn en «Historia de Filadelfia», pero nos defendemos. De paso le digo que ellos son, para mí, la mejor pareja de la historia del cine. Y hablando del tema, ahora que tengo la edad me gustaría hacer pareja con Richard Gere y, entre mis contemporáneos, con George Clooney».


Agresti atento, en pleno rodaje

 Pensar que en los comienzos de su carrera Hollywood no creía mucho en Sandra Bullock. «Todos me decían que no iba a tener éxito y que era una mala copia de Julia Roberts, porque no había espacio para otra morocha. Con Julia estaba siempre en competencia y hasta el final se comentó que yo iba a ser la protagonista de «Mujer bonita». Hoy me pagan un poco menos que ella, pero hago más veces que ella el tránsito entre las comedias y los papeles dramáticos», dice la actriz, que vivió una rivalidad bastante parecida con Demi Moore.

No son pocos los que afirman que «La casa del lago» le saca el jugo al mismo recurso argumental exhibido por Moore en «Ghost, la sombra del amor», ya que el personaje de Bullock persiste en amar al encarnado por Reeves, con quien comparte el mismo techo, por más que éste pueda ser considerado hasta un fantasma, ya que vive en otra época. «La nuestra no es una película fácil, que permita augurar un éxito inmediato en las boleterías. Además, tiene un final impredecible», anticipa.

Para Bullock, «Cinema Paradiso» es la más bella historia de amor que le tocó ver en el cine, un relato al que apeló la actriz para fortalecer el ánimo cuando su madre falleció luego de enfermar de cáncer. «Todavía no le dije a Giuseppe Tornatore cuánto me ayudó su película en momentos muy difíciles. Sería capaz de todo para filmar alguna vez junto a él», precisó.

La actriz, más que acostumbrada, ya parece resignada a los chismes de Hollywood, en su caso especialmente por el hecho de no haberse casado más joven: «Si me decidí a hacerlo hace poco tiempo fue porque tenía miedo de equivocarme. En algunos medios se llegó a decir que mi marido jamás iba a recibir la aprobación de mi madre, que fue una gran mujer, alemana y cantante de ópera. ¡Tonterías! Todo estuvo bien y además me encontré con la suerte de tener una familia ampliada con los dos hijos de él. Toda una alegría para mí, que no tuve hijos».

 En esta nueva etapa, Bullock parece dispuesta a ser mucho más determinada que antes en la elección de sus trabajos para el cine. Dice que peleó mucho para participar en «Infamous». Allí encarna a Harper Lee, asistente de Capote, que en el film homónimo que llegó a ponerse en carrera hacia el Oscar tuvo el rostro de Catherine Keener, a quien identifica como una de sus actrices preferidas.

«Con esta clase de personajes trato de mostrar que de aquí en adelante quiero hacer todo lo que esté a mi alcance para llevar a buen puerto sólo aquéllos proyectos en los que realmente creo», dice la actriz, dispuesta a levantar la bandera de revancha para las cuarentonas. «Llegué -afirma- a una edad ideal para que cada uno revise sus decisiones y pueda rehacer el camino. La revancha debe partir de nosotros mismos y no de los estudios y me parece que este consejo también podría ser útil para otras ex novias de América como Meg Ryan.»

Como Bullock todavía integra la lista privilegiada de las figuras que perciben los salarios más altos de Hollywood, todos aquí parecen inclinarse hacia los méritos de su carrera. Pero ella no parece de acuerdo: «En realidad, siento que estoy corriendo riesgos», dice antes de recordar que como productora estimuló la realización de una serie de gran éxito sobre los latinos en Estados Unidos, protagonizada por George Lopez. Comprometida al mismo tiempo en tareas sociales, Bullock fue la primera actriz en donar un millón de dólares a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y en llevar suculentos cheques a Nueva Orleáns luego del devastador paso del huracán Katrina, un año atrás.

«Compartir con la gente la vida de todos los días es una regla que aprendí cuando era chica. Me tocó crecer y educarme a partir de un modelo europeo y en algún momento hasta me sentí rechazada o no aceptada del todo en nuestra cultura. Llegué a sentirme una norteamericana de segunda clase, alguien que optaba por esta nacionalidad sólo por adopción», describe.

Sin embargo, un día se acordó de que también era una estrella. «Fue cuando un fanático llamado Thomas James Welden empezó a perseguirme. Lo detuvieron y cuando un juez le ordenó permanecer lejos de mí por tres años pedí mayor protección a la policía y la ampliación de la condena. Por primera vez, frente a la Corte de Los Angeles, quise explotar mi popularidad. Y lo logré, como una verdadera estrella«.

Por Giovanna Grassi

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