LA ARGENTINIDAD….. AL PALO

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Entrevista a Mario Pergolini.

Publicado por LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 19, 2006

Dice que es un psicópata, y lo dice con esa risa congelada y estridente que evoca la carcajada inmortal de El Guasón.

Cuando llegues a casa exahusto después de haberte asomado a ese abismo, hurgarás en la biblioteca en busca de aquella vieja edición de American Psycho, de Bret Easton Ellis, Recordaras las palabras del hombre con quien acabarás de compartir dos horas de su vida. “No puedo controlar el psicopata”, dijo, mientras poníaa todo volumen un tema de Green Day en su computadora Pentium, placa de video, con procesador Ge Force), los ojos como témpanos que todo lo controlan, y leerás la solapa del volumen de Ediciones B que reseña la historia de Patrick Bateman: “Pat sabe algo que el resto de sus compañeros ignora: sabe que la emoción procede del mal y que un individuo como él puede salir impune de los atroces actos que comete”. Ajá, te dirás.

Sentirás entonces que el hombre de la mirada de hielo merece ser observado (y escuchado) con detenimiento. Te servirás un Absolut Vodka con unas gotitas de naranja, tirarás la campera Levi´s sobre el futton azul eléctrico de Amo mi Living, y dejarás correr un viejo CD de Talking Heads en tu equipo Philips asistido con tecnología woox. Tomarás de tu maletín My Way diseñado por Makio Hasuike el reproductor de MP3 Sony, encenderás la iMac de Apple y te dispondrás a desgrabar ese fragmento que sigue dándote vueltas en la cabeza desde el momento en que abandonaste el edificio de Cuatro Cabezas para montarte en tu flamante Ford K MP3. Entonces, la voz de El Narrador dirá esto:

-Soy un psicópata, sé que efectivamente soy un psicópata, no puedo evitar ser un psicópata. Tengo una inusitada velocidad mental para la maldad y una inagotable capacidad para la manipulación.

Te escucharás preguntar entonces si esa misma conducta se repite en la vida privada. Llegará el sonido de una pitada furiosa, y la voz responderá, seca y cortante:

-Sobre todo en la vida privada.

Una incandescente luz solar atraviesa la habitación. Es una oficina sobria, con dos fotos en cada uno de sus extremos. Hay un juego de living, un televisor Sony de 34 pulgadas, un piano JV-90 Rolland, un aro de básquet en miniatura, la PC Pentium que todo lo domina. Pero nada puede distraerte de las fotos: en una de ellas, la imagen en blanco & negro reproduce una de las escenas ya míticas de Perros de la calle, la película de Quentin Tarantino, y junto a la banda que preside Harvey Keitel aparece una foto de Diego Guebel; en el otro extremo de la sala, allí donde su ocupante cada tres horas dispone una pausa y ensaya al piano un viejo tema de Charlie Parker o alguna melodía de Dr. John, sonríen Tomás y Matías, los hijos de Mario Pergolini.

No, te habían dicho al momento de pactar la entrevista, no está dispuesto a que conozcas a sus hijos. Sin embargo, lo primero que hace apenas saluda es hablar de Tomás.

-Tiene 8 años ya. Todas las noches le leo algo, no perdí esa costumbre. Si ves a tus padres leyendo, el libro se te vuelve algo agradable. Siempre estoy leyendo algo. Diego [Guebel] lee mucho, también, siempre estamos pasándonos resúmenes con anotaciones. (Sobre el escritorio de Pergolini hay una copia de un apunte de facultad: “Negoentretenimiento o la economía del entretenimiento”, capítulo de un largo ensayo de Alejandro Piscitelli.) Tuve dos padres que me enseñaron a disfrutar de la lectura. Leo muchas revistas, la mayoría de ellas sobre tecnología y computación. Libros, prefiero las novelas: en este momento estoy con El abc de Groucho Marx y con la última biografía sobre él. Y, si no, me gusta la literatura tipo American Psycho.

Adrenalina, eso es. Se pasa horas escuchando música con Tomás.

-Me gusta que escuche música y entiendo sus cariños momentáneos por ciertas cosas. Cuando estábamos en Nueva York, acababa de salir Millenium, de los Backstreet Boys. “Me lo quiero comprar”, aulló. Sentí que una daga me atravesaba el hígado, pasaba por la garganta y me extraía los ojos. Pero lo entiendo. Estamos mucho tiempo juntos. Vemos mucho dibujitos animados, mucho animé. Mucho Digimon, Megaball, Evangelion. -Se para y de un rincón saca una caja enorme con la colección completa de Evangelion.- Y todo eso tiene una música muy especial, la banda sonora es tremenda. Los videojuegos tienen mucho funky tipo Green Day, Smash Mouth, Stereophonics. Los chicos terminan mamando esa música. Si escuchás discos de Dragonball Z, no te digo que es heavy metal, pero está bastante cercano. Tomás está escuchando eso: Green Day, Limp Bizkit, Eminem. Yo voy traduciéndole algunas letras. Escuchamos bandas de sonido tipo Shrek, ahí hay buena música: Smash Mouth, Eels, Rufus Wainwright. Y jugamos mucho: al Nintendo, al Dreamcast, al Game Boy. Jugamos en red. En las vacaciones esperábamos que lloviera para poder jugar a los fichines. Me encantan los fichines… A mí me gusta estar rodeado de mis hijos todo el tiempo.

-¿No te abruma la demanda?

-Bueno, también. Soy italiano, ¿no? Pero en general no ocurre. El otro día Tomás se enoja conmigo porque no le presté mi computadora, y me dice: “Cuando tenga 40 años me voy a ir de casa”. (La primera carcajada es pura ferocidad.) Cuarenta años… muy bien, muy bien. Se va a quedar un pedazo. Ojalá quieran hacer su casa arriba de la mía.

-¿Esta familia era un deseo de la adolescencia?

-No, para nada. A mí me asombró ser este padre. Es que mis hijos me permitieron volver a ser chico, volver a comprar juguetes. Me encanta. En mi casa alquilamos una película donde vuelan tres autos y se escucha: ¡¡¡uuuuuyyyy!!! -aulla un asombro-. O pasan cosas tipo (Imitando la voz de un locutor:) “Salió Asesinator 4 de Nintendo”. ¡Vamos a comprarlo ya! Me justificaron la diversión. Estos pibes me estiraron diez años más la adolescencia. Por favor, que no escuchen esto ni mi mujer ni mi analista.

-¿Podemos hablar de tu padre?

-¿Una puerta que se cierra?

-Lo decidís vos.

-(Una pausa prolongada. El silencio se vuelve espeso.) A mí lo que me sorprendió es haber encontrado tanta gente en la misma situación. Me he encontrado con personas que hacía mucho tiempo que no veían a sus padres: ocho años, diez, quince… ¿No era que vivíamos en un país donde la familia era el bastión más fuerte? (Se incomoda.) En esto pasaron un montón de cosas. Y a mí, en esta relación me ha gustado mostrar determinación absoluta (La voz se torna grave.) También soy así como jefe. Yo creo en las fidelidades: donde el contrato no fue cumplido al pie de la letra, para mí la relación se acabó. Con todo el peso de la ley. Y tengo mucho tiempo… tengo muchísimo tiempo (Pronuncia la frase pausadamente, como si disfrutara del placer oscuro y secreto que muchas veces trae el remordimiento.) Soy realmente un tipo muy fiel. Si no respondés igual, no te merecés nada. Intentaré que lo recuerdes toda tu vida.

-¿Hay lugar para el dolor en el distanciamiento con tu padre?

-Claro. Cómo no va a haber dolor. Hay dolor, hay angustia. Hay replanteos todo el tiempo. Pero cuando tomo una decisión, soy definitivo. Puedo convivir con esa parte de mí. Porque yo también sé lo que doy.

-¿Fue una relación muy difícil?

-No sé, fui bastante distante, visto en perspectiva supongo que no cumplí con el contrato familiar. Me costó mucho hacer de mi vida esto. Me reconozco en muchas actitudes de mi padre, a veces hablando siento que la mía es la voz de mi papá, conservo su mismo tono; me reconozco en ciertas cosas que me gustan. Yo elegí seguir el colegio industrial porque mi papá diseñaba grandes máquinas. Diseñaba cosas, era muy minucioso… Leía, pintaba, supongo que sigue haciéndolo.

(Mucho después, durante otro encuentro, Pergolini te contará de “Ramiro”, un libro infantil cuya historia vigila de cerca y lo mantiene fascinado. El cuento empieza con este parrafo:

“La madre de Ramiro se pasaba el día escondiendo los inventos que dejaba su hijo descuidadamente por cualquier lado. Ramiro era como su padre, se pasaba todo el día dibujando planos, creando cosas… inventando. Y no le importaba que los vecinos lo mirasen”.

Dice su autor, Ricardo Achart, que se trata de un inventor que resiste en un lugar donde no se puede inventar, y tiene muchísimas dudas sobre el amor que le tenía su padre.)

-Me reconozco en muchas actitudes de mi padre, a veces cuando hablo siento que mi voz es la de mi papá, conservo su mismo tono; me reconozco en ciertas cosas que me gustan. Un hijo no tiene ninguna obligación con su padre; el padre, si ha tomado la decisión de tener un hijo, tiene que darlo todo. Para mantener mi relación con mi hijo voy a tener que poner mi propio esfuerzo; él, no. Lo mismo exijo yo. De todas maneras, lo más grave ahora es cómo contárselo a mis hijos. No les quiero mentir, y aunque no están en una edad en la que puedan entenderlo, sé que tengo que resolver ese enigma.

-¿Tomás ha preguntado?

-Claro. Fue Tomás, y te pido que con esto terminemos con el tema, quien me hizo la pregunta más inquietante: “Y entonces, ¿cuando sea grande yo tampoco te voy a ver?”

Lo primero que llama la atención cuando Mario se sienta al piano es el repertorio que se dispone a tocar. No es Little Richard ni Jerry Lee Lewis lo que vas a escuchar. Suena un blues manso, y después un tema de Charlie Haden. Pergolini sonríe con sonrisa de animal satisfecho. “No sé si me gusta tanto tocar los teclados”, dice. Miente, lo sabemos los dos. De pronto deja escuchar la intro de “Desarma y sangra”, de Charly García.

-¿Alguna fantasía de tocar en público?

-No, no creo, en ese caso no hubiera empezado a estudiar jazz, hubiera elegido algo más sencillo. Básicamen- te toco jazz, me moría por hacerlo. Me compré el piano cuando supe que podía tocarlo. -Son tres: al Roland que tiene en su oficina deben sumarse dos, un A-30 Roland y un Samick acústico.- No recuerdo cuál fue el primer tema que toqué, quizá éste de Dr. John que acabo de hacer. Yo tengo un mambo ahí, con eso de que las cosas sin esfuerzo no valen…No hubo analista con quien haya podido superar eso.

-¿Por qué jazz y no rock?

-El rock es muy fácil de tocar (Se ríe sabiendo que ha disparado una provocación.) Por supuesto no hablo de la gente más seria. Charly nunca toca boludeces, yo nunca voy a tocar como él ni como el 90 por ciento de los tecladistas. Pero si quisiera tocar con bandas de rock tradicionales, lo que entendemos como rock nacional, si me pongo, lo saco.

-¿Alguna predilección?

-Bueno, lo primero que pienso es en bandas que te den prestigio. Me encantaría que los Divididos un día me digan veníte a tocar el piano. Yo escucho al tecladista de la Mississippi [Miguel Chuki De Ipola] y le envidio los dedos. Toca bien, suena bien… La música que más escucho es AC/DC, ese tipo de cosas. Al jazz llegué de chico. Empecé escuchando música clásica. Era un bicho raro. Mi papá escuchaba mucho clásico. Y de chico, cuando tenía 10 años, un buen regalo para mí era la Sinfonía del Nuevo Mundo, de Dvorak, me acuerdo especialmente de ese disco. Sabía que empezabas escuchando Chaicovski, y que Mahler debía llegar cuando eras más maduro. Mis amigos no escuchaban esa música, yo era un sapo. Es loco. Algún tiempo después [Daniel] Grinbank y [Marcelo] Morano compraron FM OK, y la transformaron en FM Clásica. Y fui yo el primero que les ordené la discoteca. Lo conocía, el palo. Hasta que un día di con un disco de mi hermana que se llamaba Soul Explotion, y dije chau. Me acercó al rock El lado oscuro de la Luna, que me parecía experimental. Pero hasta los 12 años escuchaba clásica, y en parte me gustaba ser un bichito raro. Después, en la adolescencia, ser un bicho raro te aisla, y yo tenía unos cuantos motivos… El jazz me gustó siempre, porque me atraía el virtuosismo, como en lo clásico. En el jazz lo primero que me partió la cabeza fue Pat Metheny, Yellowjackets…

-¿Nunca el jazz anterior a la fusión? Thelonious Monk, Duke Ellington.

-Sí, sí, de hecho lo primero que quise aprender a tocar en el piano fue “Blues for Alice”, de Charlie Parker.

-No eras ningún boludo.

-No, creo que se nota.

-¿El rock fue un acto de rebeldía?

-Lo otro era estar ligado a los adultos. Escuchar a Beethoven no me servía de nada, era un disparate. Iba rumbo a ser un aparato. No tenía vínculo social. Hasta los 12 años tampoco me gustaba el fútbol. Y de grande creo que lo hice para relacionarme con los demás. Y, como en todo después, me hice un fanático. Adicto. El descubrimiento de la tecnología se asoció con el descubrimiento del rock. Me daba vergüenza estar encerrado en casa, con un grabador que todavía conservo -es una cábala en mi vida-, me ponía los auriculares, el volumen a full, y me enamoraba de la música. Era una época en que la clase media no podía acceder a la tecnología, porque era carísima. En ese tiempo aprendí a grabar. Me daba vergüenza escuchar un tema setenta veces. Escuchaba de todo, desde “If You Leave Me Now” de Chicago [del álbum Chicago X ] hasta “Kashmir” de Led Zeppelin [ Physical Graffitti ]. Tarde ya, no era la época de Led Zeppelin. En la época de Zeppelin yo estaba escuchando otra cosa. A los Beatles los descubro a los 14 años gracias a mi hermana.

-¿Eras muy fantasioso?

-Era hiperfantasioso. Contaba historias de modo frenético. Y grababa esos relatos. No anunciaba temas, sencillamente contaba historias. Cuando me enteré de la invención de Orson Welles, que había fraguado un desembarco de extraterrestres, dije chau, ¡es tremendo! Me provocó un impacto tan fuerte como cuando vi el primer walkman. No podía creerlo: caminar sólo, con un grabador y auriculares… Esto va a cambiar el mundo, man. Me gustaba estar solo… Me gusta estar solo… Es raro que haya elegido esta profesión, es muy raro. Mirá las cosas de las que estamos hablando… En realidad, cuando empecé a hacer radio no lo hice para ser conocido. Yo sabía que le había encontrado el yeite a la gente, le había encontrado la vuelta. Por ahí suena mentiroso, o parece un rasgo de pura vanidad: yo sabía cómo agradarte, sabía qué historias querías escuchar. Si me preguntás cuándo comencé a hacer radio, te diría que con Malas compañías; lo anterior fue un interesante ejercicio de producción. Malas compañías me flasheó tanto porque contábamos historias. Durante mi infancia me habían fascinado los relatos de mi padre. Tenía una forma de contar muy atractiva. A veces me doy cuenta de que puedo pasarme horas contándote cómo funciona un motor. Es loco, porque esto me lo enseñó este tipo hace tantos años…Y cuando llegué a la radio sentí que no estaba contando mentiras, simplemente inventaba historias.

-¿Mentiras? La mentira lleva cierta condena moral.

-Es algo que me persigue, creo que desde la tapa de El Guasón de Rolling Stone; es un momento lejano, un momento tan lejano… Lo mío en realidad es lo opuesto: en el fondo es una apuesta a… yo te voy a sacar la máscara. Aún hoy soy muy fantasioso.

-Quizá sos un gran narrador.

-Siempre fui un buen observador de lo cotidiano, creo que lo soy todavía hoy. Todos pensamos que somos tan distintos, que somos protagonistas de historias únicas, y finalmente son tan comúnes. Cuando escuchás a García o a Páez decís qué hijos de puta, qué vida llevan. Y después te das cuenta de que no es así, son cosas que le sucedieron a mucha gente, sólo que ellos entendieron cómo contarlas.

Te encontras a Pergolini, por puro azar, en la muestra organizada por Rolling Stone en el Centro Cultural Recoleta. No es un hombre al que le pese la fama, parece ir por la vida con cierta liviandad. Está acompañado por sus dos hijos y su mujer, pero no los presenta, fiel a su deseo de resguardar su intimidad. Tiene motivos para ir a la exposición: cuelgan allí su célebre Guasón, una apertura que comparte con otros hombres de negro y la tapa de este ejemplar, que es exhibida a modo de anticipo. Te cruzás con él en el Patio del Aljibe. “Buena la tapa”, bendice. “Sólo que es un poquito fuerte el título.” Le preguntás si está todo bien, por pura cortesía. Responde entre risas espasmódicas: “Todo bien. Sólo que Tomás acaba de preguntarme: «Papá, ¿qué es un psicópata?»”.

Diego Guebel esta detras de camara, Pergolini comparte el primer día de grabación de la flamante apertura de CQC con dos invitados: Julio Bocca y Enrique Pinti. Nadie recibe honorarios, me sopla alguien, la única que ha pedido dinero es Silvia Süller. El argumento -escrito por Pergolini en dos semanas de idas y venidas, la historia sometida a numerosos cambios- retrata una Argentina asolada por la desocupación, con figuras públicas de prestigio que deben recurrir a changas para sobrevivir. Es una grabación tranquila, a un par de cuadras del edificio donde funciona Cuatro Cabezas. Una lluvia aciaga amenaza con devorarse la ciudad. Se refugian en su oficina. Le preguntás por el futuro.

-Nunca pensé que algo nos iba a salir mal, y si sucede es culpa mía, me equivoqué. Pero mis patrones son muy distintos. Para mí no significa que te vaya mal un programa que no mide treinta puntos de rating. No hace falta eso para que un programa alcance su meta. Porque entonces Caiga…; es un fracaso. Caiga… es el éxito más grande que tuvo la televisión argentina, no tengo dudas de eso. Yo lo vivo así. Por lo que ha hecho, por donde está hoy en día. Vos vas a productoras europeas, decís Caiga Quien Caiga y no tenés que explicar de qué estás hablando. Cualquier persona que trabaja en producción en Europa sabe qué es Caiga Quien Caiga o lo vio alguna vez. En los Estados Unidos lo saben: lo sabe la Fox y la CBS; lo saben sus productores y sus directivos. Cuatro Cabezas está en boca de las seis mejores productoras del mundo. Cuatro Cabezas no depende de un éxito. Cuatro Cabezas es un éxito. Es un oasis, más allá de la coyuntura. A mí me enorgullece poder decirlo: no achicamos la empresa, y vamos a seguir.

-¿Por qué el regreso de “CQC”?

-No es cierto que volvemos por cuestiones económicofinancieras, como se dijo por ahí. No es ésa la razón. Admito que la realidad nos tienta: es la manzana en el Paraíso. Me hubiese encantado mantener mi palabra de no volver. Pero también odio ver en la tele otros programas haciendo eso. Me da odio, no digo bronca o pena. ¿Armaron esta realidad ahora? ¿Estuvimos esperando esto durante seis años para que la armen ahora? La situación nos tentó. CQC es pura vanidad, no es un negocio. Estamos por cerrar un acuerdo por el formato con Australia y Gran Bretaña. Está dos veces por semana en España y en Italia. Está en Francia. Está en Israel. Y la realidad argentina nos superó.

-Tentarse con esta realidad es un poco perverso, ¿no?

-Si este programa necesita un país así, cagamos. Prefiero la fiesta menemista que este descontrol, prefiero vivir en aquella mentira. Es cierto eso. Pero los Caiga…; del resto del mundo te demuestran que no se precisa una coyuntura como ésta para estar en el aire. De todos modos, para el papel que la gente cree que jugábamos, esta coyuntura nos viene bárbaro. Igual, yo creo que no va a ser tan fácil. Primero, porque va a ser difícil encarar directamente a los políticos que hoy están en el poder y llevarlos al lugar del humor. Con toda razón nos pueden decir: loco, esto se está cayendo a pedazos, esto arde, no me vengas a romper las pelotas. ¿Vos cree que Duhalde se va a sumar a un chiste? ¿En qué apuro mayor que las cacerolas lo vamos a meter? Al contrario, yo voy a ser un oasis para Duhalde o para Remes Lenicov. Y no podemos entrar en ese juego. Antes éramos un problema, antes éramos un dolor de huevos. Hoy en día ¿qué dolor de huevos mayor que el pueblo en la calle? Esos son los verdaderos cqc. Esos son los molestos ahora, esos son los que los ponen en aprietos. Son los que ya no tienen miedo de tocarle el timbre de la casa a Alfonsín y gritarle che, hijo de puta, la concha de tu hermana, bajá que te rompo la cara. La gente aumentó nuestra apuesta siete veces. ¿Y entonces qué vamos a hacer, una caza de brujas? ¿Vamos a salir a buscarlos? Pero, a lo mejor, el mal no está tanto acá, sino afuera. A lo mejorlo vamos a ver a [Paul] O´Neill o a los muchachos del FMI y los volvemos un poco locos a ellos.

-¿No sucede a veces que el humor licua la perversión del poder corrupto, la desvanece al ponerla en un paso de comedia?

-El poder es mucho más inteligente que vos, siempre es así. Yo creo que Caiga Quien Caiga tiene tres etapas muy marcadas: durante la primera era un programa de culto para un grupo más o menos informado; en la segunda ganó masividad y preservó lo mejor que tenía; fue durante la tercera etapa cuando empezó a parecer un poco transera con el poder, como si el poder nos hubiera absorbido. Creo que hay que recuperar el espíritu de la segunda etapa, y de que lo consigamos va a depender si nos va a ir bien o no.

-¿Muchos cambios?

-El equipo de movileros, básicamente. Si había un reinado para ocupar, Daniel Malnatti se lo ganó. Cuando terminó Caiga… había algo en él que me molestaba: la locura había vencido cualquier forma de la racionalidad. A mí no me gusta demasiado que los chicos construyan el personaje, prefiero que sean auténticos. Yo había terminado preocupado. Y en el regreso de fines del año pasado Malnatti terminó siendo ese hombre irónico y sarcástico, con aire doctoral, pero llevado con mucha serenidad. Logró preservar la perversión, pero de manera más acotada. A mí me gustaría que [Daniel] Tognetti y Andy [Kusnetzoff] queden en la historia de Caiga… Si esto fuera básquet, me gustaría que sus remeras estuvieran colgadas en el estadio. Me gustaría que Andy se cope y al menos nos haga alguna cosa una vez al año. Tognetti no, porque con su trabajo en puntodoc es contraproducente: no puede hacer el bueno y el malo, el serio y el divertido, sobre todo porque ha crecido en puntodoc y no quisiera cercenarle ese atajo de su carrera.

Las oficinas de Cuatro Cabezas no están en ebullición, pero en apariencia es la productora de televisión que mejores posibilidades tiene de pelear en la crisis. La mirada está puesta en Chile ( Super M y Caiga Quien Caiga ) y España ( Super M , publicidad y una serie de documentales parecida a la que el grupo realizó para el canal Infinito), además de la venta del formato CQC a Australia e Inglaterra. “En la Argentina viene otra edición de Super M. Funcionó muy bien: le dio al Canal 13 un target que no tenía. puntodoc se emite dos veces por semana. Y estamos analizando una estructura nueva para El rayo; el formato ha sido muy copiado, muy vapuleado, muy bastardeado por programas como Versus, así que habrá que buscarle un diferencial nuevo, que lo presente aunque sea visualmente como otra alternativa. Vamos a filmar otra película más, me encantaría poder estar detrás de Lucrecia Martel cuando vuelva a rodar. Y estamos ingresando en una segunda etapa de Datafull; como proveedores de Internet estamos muy fuertes y ahora creemos que viene una segunda etapa, de mayor contenido. X4 está volcada ciento por ciento al dance, creemos que se ha venido una nueva oleada de todo eso, más depurada y con mayor prestigio. Seguimos con la discográfica (no creo que firmemos nuevas bandas para este año, trabajaremos con Mississippi y Mad). Y estamos haciendo unos micros para la Selección Nacional, mediante un acuerdo con quienes tienen los derechos de la marca: realizaremos tres documentales antes del Mundial y cubriremos de manera exclusiva intimidad del plantel, con una visión no convencional. ¿Una película? Y sí, pero la película tendrá sentido sólo si salimos campeones.”

-¿Radio propia?

-Es un sueño de Cuatro Cabezas. Pero jamás haré nada que pueda dañar a Rock & Pop. Siempre voy a defenderla. Si apareciera otra radio que pudiera hacerle competencia, voy a hacer todo lo posible para destruirla. Todo.

-A veces, cuando pienso en gente como Charly o Spinetta, me pregunto cómo resultará ser la voz de una generación, con el paso de los años?

-En cierto modo algo se les ha acabado. Que sigan siendo respetados está muy bien. Pero (y lo digo con todo respeto, por favor) cuando Spinetta gana las encuestas, las gana entre gente especializada, no con el voto del público. Son parte de la historia, y debemos respetarlos. Y en algunos casos tienen un presente brillante. Escucho la apertura de Silver sorgo y digo ¡uh!, pero no escucho un hit o algo que lo ponga en una realidad constante para la gente. En lo personal, ya cerca de los 40, estoy en una buena edad, pero es el último coletazo. Después mutaré en otra cosa. Haré la gran Prince. La gran Greta Garbo.

-¿Dónde está el rock nacional, hoy?

-En una etapa de mierda. Escucho Insoportablemente vivo de La Renga y encuentro un disco repetitivo. Creo que la electrónica va a ser el nuevo palo del rock nacional. Me parece bien el lugar que se están ganando los Babasónicos, ya no tratados como chiquillos raros sino como una banda adulta; cuando escucho Fun People o El Otro Yo, si bien no me gustan personalmente, siento que han descubierto una veta distinta de lo que venía siendo el palo regular de la Argentina. Y también creo que vamos a tener un thrash y un heavy muy buenos. Van a subsistir Divididos, A77aque, pero creo que se terminaron las guitarras distorsionadas y el pop que tanta satisfacción le dieron a nuestro querido país. ¿Cual es la banda sonora de esta sociedad? No es Leo García. No es Intoxicados, ni el viejo sonido stone. No es La Mosca. No quiero ser ofensivo. Antes escuchabas a Spinetta (ensaya los primeros acordes de “Post-crucifixión”, de Pescado Rabioso) y decías: por Dios, qué argento. Escuchabas a los Soda, a los Virus, el crecimiento de Los Cadillacs. Pero, ¿qué es el rock nacional ahora? Sólo bandas que intentan replicar a La Renga, Los Piojos o Los Redondos. El único bastión intocable que queda es Cerati (no con Once episodios sinfónicos, que es pura vanidad). Yo escucho cientos de demos, los escucho personalmente, pero encuentro pura reiteración. El único lugar donde encuentro alguna identidad es en lo electrónico, en un pop muy electrónico, o muy noise. Pero ya dejamos de ser los grandes generadores de música del continente. México, Chile a su manera, nos pasaron por arriba.

-Hay una leyenda en torno de vos sobre la que querría hablar: la amistad masculina.

-No tengo amigos tradicionales. No voy al cine con mis amigos, ni voy a conciertos. ¿Por qué? Me lo he planteado, también. Una relación lleva tiempo, dedicación (sé que lo que estoy diciendo es una barbaridad). En este negocio de la radio siempre he tenidos los mismos amigos: Guebel, De la Puente, [Alejandro] Rozitchner. Pero no tenemos charlas largas sobre nuestras cosas. No nos debemos plata. Si necesitamos algo, uno sabe que el otro va a estar ahí. Mis amigos son muy fieles conmigo, los veo todos los días, muchas horas, intento no verlos los fines de semana. Pero el miedo a la muerte o si tengo un problema con mi viejos, no, ésas son cosas de las que no charlo con nadie.

-Estás en problemas.

-Sí, claro que estoy en problemas. Estoy en problemas graves.

-¿Miedo a la muerte?

-Pánico infantil. Hasta intento creer realmente en Dios, como una necesidad absoluta. Dios me libre de otras muertes. La muerte está presente todos los días. En algún momento, tuc, aparece. Tengo diez minutos de desesperación y sigo. Pero la idea de que el mundo siga sin mí me desespera. ¡Dios, son los últimos cinco minutos! No soporto la posibilidad de que me afecte una enfermedad terminal. Si bien todos padecemos una enfermedad terminal.

-¿Qué dice tu analista?

-Voy y vengo con el análisis, pero todavía no pude con eso. Creo que he aprendido a convivir conmigo. He mejorado bastante. Tengo cuatro horas de análisis todas las mañanas. Si escuchás bien, hablo mucho de mí. Cuando tengo mucho miedo de algo, lo hablo al aire, intento averiguar si le pasa a otro. Lo hago todo el tiempo.

-¿En análisis también podés encender y apagar el grabador?

-Claro, todos tenemos el poder de hacer eso.

-¿Tu mujer?

-No hablo de eso. No quiero afectar a otra persona que no tiene por qué sentirse desnuda en esto. (Se abre una larga pausa.) Somos muy distintos, nos asombramos muchas veces de estar juntos y supongo que nos preguntaremos muchas veces por qué lo hacemos. Pero no me gusta hablar de eso. Siento que le debo mucho, debe ser muy tortuoso estar a mi lado. Soy un psicópata, sé que efectivamente soy un psicópata, no puedo evitar ser un psicópata. Tengo una inusitada velocidad mental para la maldad y una inagotable capacidad para la manipulación.

-¿Y en la vida privada?

-Sobre todo en la vida privada.

-Pobres Tomás y Matías, dentro de algunos años.

-Pobres ahora. (Se ríe.) A mí me salvó la vida mi mujer. Estoy en deuda todo el tiempo. Me gustaría reaccionar de otro modo. Pero no puedo controlar al psicópata… Es una gran mujer. Debe haber sido difícil para ella, salió de su casa a los 18 años para casarse conmigo.

-¿Y no será mucho lo que ponés en riesgo?

Es que a mí me gusta esa adrenalina. Siempre me gustaron las historias que generan angustia o depresión. La angustia es muy incómoda, ¿no? A mí me seduce generar si- tuaciones incómodas, y me imagino que del otro lado hay gente agarrándose la cabeza y sintiéndose realmente mal. Siempre me atrayeron las historias que provocan, que inquietan al oyente. De pronto te reís, pero sólo para escaparte de esa presión que te están metiendo. Lo mejor de pelear con el otro es calentarlo hasta que no pueda pensar más. Yo sé cómo manejar eso. En la vida privada soy así. Si estoy peleado con vos, voy a lograr que te desesperes. Soy capaz de volverte loco. Disfruto con esa sensación. Me encanta ver hasta dónde llegan, indignarlos un rato. A los chicos de los móviles de cqc, cuando iban a entrevistar a tipos como Aldo Rico, les decía mírenlo a la cara, déjenle el micrófono, no lo va a soportar. Desafíen todo el tiempo. Me gusta provocar, pero no respondo provocaciones: si me buscan, no me encuentran.

 

Pergolini ocupó el primero y el segundo lugar de las mejores 100 tapas de Rolling Stone, según el voto de nuestros lectores.

Continuando con los festejos por sus 100 ediciones, Rolling Stone realizó la votación de su mejor tapa.

 

De esta manera, el conductor radial y televisivo confirma su lugar como ícono de la cultura joven local, ya que también ocupó el segundo puesto con la RS 02, en la que aparece personificando al Guasón.

La tercera posición la obtuvo la tapa de la edición 58, en la que se ve a Bart Simpson bebé, emulando la reconocida tapa de Nevermind, de Nirvana. En el resto del top ten lo ocupan diferentes hechos y personajes que sobresalieron durante los 8 años de historia de RS Argentina

10 comentarios hacia “Entrevista a Mario Pergolini.”

  1. Carlos escribió

    Hola, no es por chaubinista ni nada parecido pero…
    “Pero ya dejamos de ser los grandes generadores de música del continente. México, Chile a su manera, nos pasaron por arriba.”
    escuchen rock peruano, los mexicanos tan muy bien, de chile no puedo decir mucho, a pesar que he escuchado muchas bandas. Recomiendo a GAIA, PLATONICA, ZEN, LLANTAS NEGRAS, TURBOPOTAMOS, UCHPA, LA SARITA, etc.
    Y no lo digo sólo yo, hay mucha gente que opina igual.
    Saludos.

    ADMINISTRADOR. Gracias por el cometnairo y participación Carlos, no hay duda que el Rock peruano como su típica música tiene un alto vuelo, Saludos

  2. ALEJANDRA escribió

    MUY BUENA NOTA!!!!!!!!!!!
    AMMO A MARIO ES MI VIDA!!!!!

    ADMINISTRADOR: Gracias por el comentario y por participar Alejandra, Mario es la radio y la TV , y QUE CAIGA QUIÉN CAIGA. Saludos

  3. Maria escribió

    Mario es lo maximo!!! cqc es el mejor programa de la television argentina, aunque se “abarato” (no en idea pero si en contenido) en te le fe!!!
    IGUAL MARIO… sos el mejorrr!!!!!!

    ADMINISTRADOR: Gracias  MARIA por el comenTario y por participar, pues así es MARIO es un fenómeno, auqnue es verdad que  se abarató el contenido, esperemos que esto cambie.
    Saludos CAIGA QUIEN CAIGA!!

  4. alejandra escribió

    la entrevista esta buenisima mario es capo sin duda el mejor conductor de la tv argentina y lo copado es que ahora esta en telefe para mi era mucho conductor para tan como canal

    ADMINISTRADOR: AGUANTE MARIO :)

  5. ALDANA escribió

    AHHHHH MARIOO COMO TE AMOOO-!!!!
    SOS LO MAS VOS Y TODO LO QUE HACES… !
    BASITOS..!

  6. martina escribió

    me encanta mario pergolini, lo re admiro en lo q hace .es el mejor conductor de argentina. saludos a el y a cqc

  7. lizcy escribió

    la verdad que mario es lo mas todo lo que hace vende es una marca registrada y todo lo que anuncia vende yo lo compro con que diga yo lo recomiendo ya basta,eso es dificilisimo de lograr pero el lo ha conseguido nose como se hara eso de verdad tenes que ser un psicopata jaja aguante mario aunque ni necesita eso él.es lo mas

  8. chiara escribió

    Mario,la verdad qu sos como una pasion para mi. Hace meses que te miro simpre y escucho la radio un ratito cuando salgo de la escuela, es mas celo mucho a tu mujer, que hija de p… la verdad ehh, ahora me agarro algo que me meto en la pc, es mas ahora estoy en un ciber porque eswtoy de vacaciones y me pongo a buscasr entrevistas tuyas y nada la verdad qu sos un idolo total(LL

  9. Celeste escribió

    En la nota dice que cuatro cabezas vendio el formato a israel. soy argentina, pero vivo en israel y me gustaria saber con que nombre es utilizado o en donde es trasmitido o algun otro detalle. gracias!

  10. sebastian escribió

    MARIO DEJA DE BARDEAR A LA RENGA PAPA !!! SINO TE GUSTA DECILO Y LISTO , VOS SOS EL MAS GRANDE EN LA TV Y BUENO . . . . LA RENGA ES LA BANDA MAS GRANDE DE ARGENTINA YA HACE BOCHA QUE LIDERA EL ROCK ARGENTINO BOCHAAAAAA , IGUAL SOS GROSO BYE SALUDOS

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