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ENTREVISTA CON OMAR PACHECO.El arte de mantener sueños propios

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 30, 2006

El director habla de “La cuna vacía”, obra premiada que lleva adelante con su Grupo Teatro Libre.

REPLANTEOS. Eso busca Pacheco con sus obras, que se cambien rutinas de comportamiento.

La memoria no puede olvidar lo que no se ha completado como un todo. Será por eso que Omar Pacheco trabaja con la recurrencia de fragmentos surgidos en sus sueños, porque la trama suele ser la oscuridad, algunos destellos de su revés percibimos cuando ensoñados nos liberamos de límites impuestos. “Mi mujer ya está acostumbrada —cuenta Pacheco— a que apenas me levanto, inmediatamente anoto imágenes que llegaron mientras dormía. No todas ni todos los días sino cuando siento que son un símbolo muy fuerte o que se repiten, que son la matriz de algo”. Si bien todos sus espectáculos fueron forjados a partir de esos disparadores, incluso la trilogía Memoria, Cinco puertas y Cautiverio, que también aludían a la dictadura, la repetición de fantasmas inconscientes es más pertinente en su nueva obra, La cuna vacía, un homenaje a las Madres de Plaza de Mayo. Con esta idea lo convocó Raúl Serrano, para integrar una serie de actividades recorda torias a treinta años del golpe del ’76, en el Centro Cultural de la Cooperación.

“Tuve una historia de exilio, tengo una hija afuera, tengo amigos con hijos desaparecidos y actores o alumnos con padres desaparecidos. En todos siento todavía la dificultad para hablar de esto y el no poder entenderlo. Eso me motivó para esta obra, hablar de la ausencia, de la supresión, y homenajear a las que sostuvieron su búsqueda en medio de un gran riesgo. Además busqué la universalidad, hay referencias a las madres musulmanas por ejemplo, a las que les matan un hijo”. ¿Pero es posible, y es lícito, estetizar el horror? “Es la única manera de hablar de la locura y el horror que vivimos —dice Pacheco—, no me refiero a edulcorar las cosas pero sin un tratamiento estético no lo podés ver ni digerir”.

En La cuna vacía hay tres planos en los que se desarrollan las imágenes: el de la madre que sufre la ausencia de la hija, el de la pareja formada por esa hija y que será secuestrada, y el plano del prestidigitador, el poder, un dios de truco que manipula los resortes. Este último a la vez devela un poco el mecanismo, nos advierte que si no prestamos atención perdemos esos momentos en que una acción podría haber cambiado las cosas, en la vida y en el teatro también. Como en Del otro lado del mar, su obra anterior, Pacheco trabaja alterando la percepción de las distancias, del tiempo y del espacio. El prestidigitador aparece enorme al lado de una pareja minúscula. En este caso la pequeñez está lograda con títeres mientras que en Cinco puertas se lograba con luces y en Del otro lado del mar con lupas.

“Siempre busqué que el teatro no sea información —dice—, el espectador tiene que dejarse vulnerar, abandonar el pensamiento lógico y entrar en otro discurso que no es verbal. La cuna vacía es una de las pocas obras en que utilizo algo de texto, generalmente prefiero sólo una sonoridad, porque el texto en teatro si no es muy poético es información, prefiero decir con la luz, con los silencios”. O con la oscuridad, que también es un hecho escénico fundamental en estas obras. Pacheco trabaja desde hace 24 años con los mismos actores, salvo recambios inevitables. Podemos asociar su teatro con el expresionismo, por la puesta en escena de fantasmas inconscientes y porque no hay personajes sino ideas encarnadas; con Craig y Appia asociamos por el acento puesto en la luz y en el movimiento en el espacio; y sobre todo con las modalidades de expresión a través del cuerpo que surgieron en los 60 y 70 y llevadas al teatro por creadores como Pina Bausch. Aunque Pacheco atravesó esas teorías y prácticas, así como la Escuela de Cine de Ave llaneda y la de Psicología Social de Pichon Riviere, prefiere no adherir a escuelas e ir creando el propio que, sobre todo, se basa en desplazar el cuerpo de lo adquirido por hábito hacia formas propias. Cuando habla de represión no se refiere sólo a la obvia que se ejerce con violencia sino también a la que por educación o imitación adquirimos y llevamos sin darnos cuenta. “Usamos el cuerpo como algo que está ahí para comer y caminar y no para expresar —detalla—. La preparación de mis actores pasa primero por desestabilizar eso, porque si nos ponemos en una posición distinta a la habitual, también pensamos diferente. Cuando el cuerpo no pasa siempre por el mismo lugar, por el mismo movimiento, desarrolla una capacidad de metaforizar. Tenemos una cabeza muy grande en un cuerpo muy pequeño, se trata de recuperar eso que está en todos, las sensaciones, los sentidos, y cómo se conectan con los sentimientos primarios”.

Por eso cada función tiene algo de ceremonia: llegar en medio de música e inciensos y marcharse en silencio, sin aplaudir ya que los actores no salen a saludar, para no cortar ese clima, dice Pacheco, en que el espectador fue descendiendo a sus ensoñaciones. El Grupo Teatro Libre acepta estas condiciones ya que ha desarrollado una mística a lo Grotowsky, una especie de comunidad dedicada a despertar una sensación verdadera en el espectador que desarrolla en una sala propia. Antes de que Raúl Serrano, sin resentimientos, lo convocara, esto había sido motivo de una fuerte discusión entre ambos directores en medio de un congreso de teatro, ya que Serrano considera que se debe dar al actor una formación que luego le permita distintos desempeños, incluso en televisión si lo desea, mientras que Pacheco no es que prohíbe a sus actores otros ámbitos pero no está de acuerdo en formarlos para ellos; quien se acerca a sus clases sabe que es para desarrollar el tipo de teatro que se ofrece en la sala La otra orilla. Con parámetros similares ya Pacheco había organizado el grupo Exilio hoy, durante su exilio en los Estados Unidos, que aún continúa trabajando y ligado con su creador. ¿Cuál sería el objetivo de este teatro? “Si alguien se replantea categorías e imágenes, se replantea todo. Y si en un mundo tan cosificado y material mantiene sus sueños, se modifica y modifica sus relaciones con los otros”.

Una respuesta to “ENTREVISTA CON OMAR PACHECO.El arte de mantener sueños propios”

  1. cledia baez said

    EXCELENTE LO DE OMAR PACHECO.SIN PALABRAS. LO MEJOR DE LAS ULTIMAS TEMPORADAS´….y decadas…

    ADMINISTRADOR: Gracias por participar y por el comentario cledia , nos alegra que sea de vuestro agrado,.Saludos cordiales

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