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La llegada de un hijo modifica la vida laboral del 30% de las mujeres

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 30, 2006

Reducen los horarios o directamente dejan de trabajar. Los cambios se agudizan a medida que se agranda la familia. Lo afirma un reciente estudio en Francia y lo ratifican expertos argentinos.

A MEDIA MAQUINA. Alejandra Massucco y Franco. “Trabajo cuando el nene se va al jardín”.

MAMA 100%. Denis Galos y sus hijos Teo y Sofía. “Antes trabajaba todo el día. Ahora quisiera volver, pero un rato”

Las mujeres —las que pueden, claro— se forman, van a la universidad, hacen posgrados, estudian idiomas, luchan por buenos empleos y sueldos respetables. Casi que se ponen a la par de los hombres… hasta que tienen un hijo. Entonces las diferencias se profundizan como nunca. Especialistas en género estiman que con la llegada del primer hijo, un 30 % de las mujeres modifica su trabajo: reduce las horas o directamente lo deja.

Está claro que es la mujer la que pone el cuerpo cuando una pareja tiene un hijo. En parte por eso es que en la provincia de Buenos Aires acaban de dar media sanción a un proyecto que propone siete meses de licencia por maternidad (ver La maternidad…).

Pero no está tan claro —o no tan valorizado— todas las otras cosas que pone. ¿Y lo que deja? El Instituto Nacional de Estudios Demográficos francés dio a conocer los resultados de la encuesta “Familias y empleadores”, en la que participaron 10.000 hombres y mujeres de 20 a 49 años.

Con el primer hijo, tres de cada diez mujeres cambia su situación laboral; cifra que sube al 46 % con el segundo hijo y al 56 % con el tercero. Los padres reducen su actividad veinte veces menos.

“Estos datos coinciden con la realidad argentina — dice Irene Meler, coordinadora del Foro de Psicoanálisis y Género—. Aunque las mujeres se incorporaron al ámbito de trabajo, siguen a cargo de las responsabilidades parentales y domésticas. La brecha salarial es por el prejuicio de bajo rendimiento por estas tareas”.

“No se puede mantener el ritmo laboral con un hijo. Las mujeres con buen empleo se arreglan más porque pagan para dejar al hijo, pero no todas pueden —dice Mabel Bianco, de la Fundación Estudio e Investigación de la Mujer—. Las de clase baja necesitan trabajar, y los chicos quedan con vecinos, hermanos…”.

“El hombre tiene un desarrollo más lineal en su carrera profesional y ve natural que la mujer se quede en la casa y deje todo. Eso antes no se cuestionaba, pero hoy ese lugar está desvalorizado, como todo lo que no tiene retribución económica”, dice la psicóloga Esther Czernikowski.

“Está claro que las mujeres ‘perdemos’ el tren en materia laboral cuando tenemos hijos, y desde ya que esta situación se acentúa con el número de hijos, y que en este sentido no hay ‘igualdad’ entre varones y mujeres. Pero los perjudicados son los niños, que quedan generalmente con escasos cuidados maternales, porque no tomamos en cuenta que alguien tiene que satisfacer las necesidades básicas de los niños”, dice Laura Gutman, autora de Crianza, violencias invisibles y adicciones, entre otros.

“Al tener un bebé, la mujer vive un reordenamiento en los espacios de placer. Si nunca encontró placer en el trabajo, es probable que lo deje. Si es una profesional con un buen puesto o ama lo que hace, tratará de seguir. De todas maneras, la ‘partición femenina’ es real. A diferencia del hombre, la mujer es madre con el cuerpo y nunca se desconecta de sus hijos”, asegura Gabriela Pedrotti, supervisora del equipo de pareja y familia del Centro Dos.

“Atrapada sin salida”. Así, dice Czernikowski, está la mujer: “Trabaja en la casa. Trabaja afuera. Y no se valora”. “Se avanzó, pero los roles son los mismos. El peso de los hijos y de la casa recae en la mujer, que cada vez está más alienada”, dice Bianco.

“Desde el punto de vista de los niños, todo cambió para peor. Tienen menos disponibilidad de personas maternantes. Son víctimas de la desvalorización del tiempo de dedicación de una madre con sus hijos. Desde el punto de vista de las mujeres, ganamos en materia laboral, económica, profesional y desarrollo personal. Perdimos en la conexión con nuestras necesidades de vincularnos con tranquilidad y tiempo con nuestros hijos cuando son pequeños”, agrega Gutman.

Pedrotti dice que hoy una mujer que elige quedarse en la casa con sus hijos a veces no es vista desde lo saludable sino desde lo patológico. El entorno la cuestiona. Pero también puede cuestionarla si hace todo lo contrario…

Trabajar un poco, mucho, nada. Elecciones. Decisiones. Todo es una gran duda, porque todo es nuevo en la vida de una mujer que acaba de ser mamá. “La maternidad marca el fin de la independencia física y emocional. Es un error creer que podemos seguir siendo las mismas con un hijo a cuestas”, dice Gutman. Hay que empezar por ahí.

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