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Asesorarse y confiar en el gusto propio, claves para comprar arte

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en octubre 3, 2006

Según especialistas, hoy se obtienen obras de artistas emergentes desde 2000 pesos


Eventuales compradores en Expotrastiendas, que cierra hoy

 Pasión y hasta obsesión individual; sensación de elevación espiritual y cultural; mezcla de perseverancia y afán de trascendencia: la afición por el coleccionismo de arte es casi tan antigua como el mundo.

Acopiar esculturas de arte griego fue una pasión que cultivó uno de los primeros coleccionistas de la humanidad, el emperador Adriano. Los museos no existirían tal como los conocemos si no fuese por el sostenido afán coleccionista de emperadores, reyes y papas, primero, y de la alta burguesía y los magnates, después.

Pero ¿cómo y por dónde comenzar hoy si se quiere formar una colección valiosa? Tal la pregunta que éste medio  le acercó a una docena de especialistas.

Todos coincidieron en que frecuentar el circuito del arte visitando museos, galerías, ferias de arte y talleres de artistas resulta primordial para formar el gusto, entrenar la mirada y escudriñar el mercado. La segunda regla de oro, señalaron, es asesorarse para seleccionar piezas de calidad y, al mismo tiempo, entender que el coleccionismo implica un estudio continuo sobre el arte y el seguimiento de los artistas. Se requiere, además, tenacidad para encontrar el objeto deseado. Y algo esencial: confiar en el gusto propio.

Unidad y coherencia

«Lo primero y más difícil es determinar qué es lo que a uno le gusta, elegir el soporte y saber que una colección implica un criterio de unidad y coherencia dentro de un arduo proceso de selección», apunta Sonia Decker, directora de Consultart, empresa asesora en la adquisición y venta de obras de arte. «Hoy el arte emergente y digital, la obra gráfica de grandes maestros, los dibujos sobre papel, la fotografía, junto con algunos artistas contemporáneos, pueden ser accesibles para el público dispuesto a invertir a partir de unos 2000 pesos.»

Según ella, es preferible una criteriosa colección de aguafuertes o litografías, aunque sea un soporte para la mayoría impopular, a una dudosa colección de pintura. Y agrega una máxima del galerista francés Guy Wildenstein: «Hay que comprar con audacia y vender los errores con paciencia».

Marcela Sánchez Zinny, de SZ Consultores en Arte, afirma que trajinar ferias de arte es un excelente entrenamiento. «Rápidamente se tiene un panorama sobre lo que se está produciendo», dice. Y ubica la producción contemporánea en el territorio de los grandes desafíos: «Uno no sabe cuáles serán los artistas que trascenderán, por eso es importante comprar lo que a uno le gusta y gozarlo. Y aunque es desaconsejable pensar el coleccionismo como inversión, es allí donde se puede capitalizar con el tiempo la inversión, si se está bien asesorado y se elige una obra bien original».

A su entender, a partir de 4000 pesos se pueden conseguir óleos o instalaciones de artistas emergentes de muy buena calidad.

Será por el pragmatismo propio de los norteamericanos que la subastadora Sotheby s elaboró una lista con diez criterios básicos para comprar arte en forma acertada: autenticidad, estado de conservación, rareza, importancia histórica, procedencia, tamaño, soporte, temática, gusto y calidad serían, en ese orden, los elementos para evaluar la compra de una obra.

A lo seguro

La flamante directora regional de Arte Latinoamericano de Sotheby s, María Bonta, que hoy a las 18 disertará sobre coleccionismo en el Malba, no duda al aconsejar la compra de los latinoamericanos consagrados; una opción segura cuya cotización en soportes como el dibujo, dice, «es muy inferior en precio al arte contemporáneo». Aporta ejemplos: «Los dibujos de Rivera, Torres García, Matta y Wilfred Lam varían entre los US$ 2000 y US$ 10.000 y tienen además un valor de relevancia histórica cuando se trata de un dibujo vinculado al ensayo preparatorio para una pintura; así la obra se cotiza más».

La historiadora del arte e investigadora del Conicet Marisa Isabel Baldasarre señala que es un error común la idea de que la clase media nunca participó activamente del coleccionismo. «En las décadas del 30 y 40, la elite profesional, junto con los artistas plásticos que formaron colecciones bastante sui géneris mediante el intercambio de obras, ostentaron un rol destacado en el mercado del arte», dice.

En su libro Los dueños del arte , Baldasarre cita a Jean Baudrillard para describir la dimensión personalísima que conlleva el afán de coleccionar. «El pensador francés postuló que el objeto coleccionado es un espejo perfecto del sujeto poseedor, que reenvía a éste no las imágenes reales sino las imágenes deseadas».

De allí que cada coleccionista se identifique con sus posesiones. Será por eso que el coleccionismo privado -señala la experta- carece hoy de la dimensión pública que supo tener antes, cuando con un sentido patriótico y con el objeto de compartir sus pertenencias muchos legaron a los museos el fruto de años de esfuerzo

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