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El kirchnerismo dilata el control de los decretos de urgencia

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en octubre 9, 2006

Pese a que la ley se aprobó hace 73 días, aún no se formó la comisión bicameral
Los permanentes reclamos de los bloques opositores y la obligación de cumplir con un mandato explícito de la Constitución y con una ley no alcanzaron, hasta ahora, para obligar al oficialismo a poner en funcionamiento la comisión bicameral que debe pronunciarse sobre la validez de los decretos de necesidad y urgencia (DNU).

La ley 26.122, que reglamentó el funcionamiento de esa comisión, fue sancionada el 28 de julio. Desde esa fecha, el presidente Néstor Kirchner firmó siete decretos de necesidad y urgencia y otros cuatro en los que hizo uso de facultades legislativas delegadas en el Poder Ejecutivo. A pesar del tiempo transcurrido –más de 70 días–, en el oficialismo sólo se escuchan promesas ante la pregunta respecto de cuándo se integrará la comisión.

“Estamos analizándolo, pero creo que la semana que viene [por ésta] la vamos a tener conformada”, respondió el jefe del bloque oficialista de la Cámara alta, Miguel Angel Pichetto (PJ-Río Negro), a este medio. En términos similares se expresaron voceros de los presidentes del Senado, Daniel Scioli, y de la Cámara de Diputados, Alberto Balestrini (PJ-Buenos Aires), que ante la misma consulta se limitaron a señalar que las gestiones “están muy adelantadas”.

Según confiaron fuentes parlamentarias, la causa por la que ningún legislador del oficialismo arriesga una fecha en la que la comisión bicameral comenzaría a funcionar es que están a la espera de una decisión de la Casa Rosada; el motivo es que el propio Kirchner será el que decida los nombres de los legisladores que representarán al Frente para la Victoria en ese cuerpo bicameral.

La oposición, en tanto, sigue reclamando la conformación de la bicameral. El último pedido en ese sentido lo hizo el jefe del bloque de senadores radicales, Ernesto Sanz (Mendoza), en una carta que le envió el jueves a Scioli. Allí repite los términos de otra carta, del 30 de agosto, en la que le solicitaba que hiciera “las gestiones pertinentes” para poner en marcha la comisión.

Ante la falta de respuesta, el senador radical volvió a la carga, pero se preocupó, en la nueva misiva, de señalar «la gravedad institucional» que implica el tiempo transcurrido sin una resolución que permita poner en marcha el control legislativos de los decretos.

En la Cámara baja, su titular, Balestrini, también recibió hace un mes una nota en similares términos, elevada por el interbloque macrista Propuesta Federal.

Esta carta fue firmada por el diputado nacional Pablo Tonelli (Buenos Aires) y tampoco obtuvo más que respuesta que una muestra de buena voluntad.

Al respecto, el legislador macrista le confió a éste medio que, en un encuentro informal que se realizó en la Cámara baja, Balestrini le reiteró la semana pasada su voluntad de conformar la comisión, pero sin fijar fecha.

Proporciones

En tanto, voceros del jefe del bloque de diputados oficialistas, Agustín Rossi (Santa Fe), informaron que en la reunión de labor parlamentaria del martes último se habló del tema y comenzó a delinearse la proporción que tendrá cada bloque en la comisión bicameral.

Todo indica que el oficialismo tendrá una más que amplia mayoría entre los 16 miembros -ocho diputados e igual número de senadores-, que la integrarán (como se informa por separado).

A pesar de estos tibios avances y de las muestras de buena predisposición de los referentes oficialistas, en la oposición continúa imperando el mal humor por el incumplimiento de la ley 26.122.

Así lo manifestó el senador Sanz, para quien la demora responde a un «simple capricho» del kirchnerismo «para hacerle sentir el rigor del poder a la oposición».

El macrista Tonelli insistió en su pedido de poner en funciones la bicameral. «En el marco de las limitadísimas herramientas que le quedaron al Poder Legislativo sólo pedimos que por lo menos el oficialismo cumpla con la ley que ellos votaron», se quejó.

«No constituir la comisión sigue la lógica del gobierno de querer evadir todos los controles», opinó, en tanto, la diputada nacional de ARI Marcela Rodríguez.

Para su compañero de bloque Adrián Pérez, la demora del oficialismo en permitir el control de los decretos de necesidad y urgencia se inscribe en la misma política que aplicó el kirchnerismo cuando impulsó la reglamentación del proceso.

«Primero hicieron una ley para que el silencio de una de las cámaras convalidara los DNU. Ahora quieren esconderse en ese mismo silencio», sentenció.

El proyecto fue redactado por la senadora Cristina Fernández de Kirchner (FV-Buenos Aires) y establece que la comisión tendrá que expedirse dentro de los diez días hábiles posteriores a su remisión al Congreso.

Además de los DNU y de los decretos con facultades legislativas delegadas, la comisión tiene competencia para analizar y validar o rechazar la promulgación parcial de leyes por parte del Poder Ejecutivo.

Sin embargo, la ley no fija un límite temporal para que cada cámara trate los dictámenes de la comisión, razón por la cual el silencio del Congreso respalda la validez de esos instrumentos.

Esta fue la impronta que Cristina Kirchner le puso al proyecto y que generó la crítica unánime de toda la oposición política y parlamentaria, que cuestionó en duros términos a la primera dama.

Según pasan los años

En particular, los dardos apuntaron a destacar que cuando la senadora se encontraba enfrentada al gobierno de Eduardo Duhalde, a mediados de 2002, había redactado y conseguido aprobar un dictamen en la Comisión de Asuntos Constitucionales de un proyecto de ley que sostenía la tesis contraria a la que terminó apoyando este año.

Aquel texto, que en la oposición se guarda como un as en la manga para demostrar el cambio que se operó en Cristina Kirchner tras el ascenso de su marido al poder, se sostenía que si el Congreso no se expedía en un plazo perentorio de 60 días sobre un determinado decreto de necesidad y urgencia, éste perdía inmediatamente su validez.

Por último, el debate de la ley 26.122 se recuerda porque cuando se trató en el Senado la primera dama habló más de cuatro horas para criticar, por igual, a la oposición y al periodismo.

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