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Molina Campos en Bellas Artes: la revancha del cartoon gauchesco

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en octubre 15, 2006

RELEGADO POR EL ESTABLISHMENT CULTURAL, EL MIERCOLES VUELVE AL MUSEO NACIONAL TRAS 17 AÑOS DE AUSENCIA

Su obra sigue sin integrar el patrimonio del museo. Disney y Hollywood lo adoraban.

Pintaba. No hacía alharaca de estudio, atelier, pero pintaba todo el tiempo”, cuenta su hija, Hortensia Campos. Autor de almanaques, tiras cómicas y dibujos animados, sus gauchos todavía se estampan en remeras o envases de yerba, y hasta han llegado a decorar despachos presidenciales. Pese a que la iconografía de Florencio Molina Campos (1891-1959) ha ocupado espacios insospechados para otros artistas, ninguna de sus pinturas está en la colección permanente del Museo Nacional de Bellas Artes.

Con la inauguración, el miércoles, de su primer muestra en Bellas Artes en 17 años, vuelve el debate sobre si su obra debe formar parte (o no) del canon argentino. Jorge Glusberg, director del MNBA desde 1995 hasta 2003, justifica su ausencia: “En los diez años que estuve en el museo, no hice ni hubiera hecho una muestra de Molina Campos. No ataco su obra, pero creo que es un materializador de usos y culturas populares. Berni o Benedit han llevado eso a otro nivel. El no”.

En la estación de subte Constitución, fin del trayecto de la línea C, un mural de azulejos reproduce El de laj once y sais, uno de los tantos cuadros de Molina Campos que se editaron en forma de almanaque, entre 1931 y 1962. “De La Quiaca a Tierra del Fuego, no había rancho, casa, lugar que no tuviera uno. Se hicieron varios millones”, cuenta el pintor Luis Benedit.

En el cuadro, de la célebre serie para Alpargatas, aparecen la estación de trenes de Anguyá-I, indolentes peones rurales y empleados ferroviarios. Un detalle: Molina Campos incluyó en una de las paredes de la boletería de la estación un afiche suyo anterior, el de un gaucho a caballo, que integra la misma serie. La imagen sorprende, hay algo radicalmente moderno en esa autocita. Se acerca, quizá sin proponérselo, a las vanguardias artísticas de los sesenta, reivindicadoras, a su vez, del arte popular y de la producción artística en masa, fenómenos no del todo ajenos a la trayectoria del pintor argentino.

Para Luis Benedit, último en colgar a Molina Campos en Bellas Artes, en 1989, la indiferencia de los grandes museos parte de una apreciación cultural, más que artística. “Molina nunca fue aceptado ni en un salón de dibujo en su época. Lo consideraban un ilustrador o caricaturista, una cosa menor. Muchos creen que era un gaucho inocentón, que pintaba así porque le salía”, dice.

Las fotos que se conservan de Molina Campos, desmitifican tal aura folclórica. La imagen es la de un dandy porteño y cosmpolita. “Sombrero, bastón, cigarro”, son las señas que evoca su hija, Hortensia Molina. Asegura que no le interesaba exponer en los museos, que “no estaba demasiado metido en el ambiente artístico. Era amigo de Güiraldes o Quirós, que era vecino suyo. Se peleaban todo el tiempo, discutían sobre pintura, sobre cualquier tema”, recuerda.

El pintor Guillermo Roux es otro que aboga por que las ilustraciones de Molina Campos, junto a la de dibujantes como Divito o Dante Quinterno, entren en los museos. Según Roux, el aventón fue dado en Estados Unidos, con el advenimiento de las expresiones contemporáneas. “Cuando yo tenía 18 años, alrededor de 1947, ese trabajo no era considerado arte. A nadie se le hubiera ocurrido considerar que las ilustraciones de Molina Campos fueran arte”.

“Eso ha pasado siempre”, resume Pérez Celis. “Los Museos están limitados por quienes los dirigen, también le pasó a Quinquela. No hay demasiados modelos tan personales y auténticos como Molina Campos. Es verdad que hubo una empresa que hizo reproducciones con un sentido publicitario pero la obra trascendió ese motivo, está al nivel de cualquier obra de arte de su época”.

El marchand Daniel Maman organizó una muestra de Molina Campos en 2002 y asegura que el artista entró a las grandes colecciones privadas. “Tienen Molina Campos junto a otros artistas contemporáneos. Si la exposición en Bellas Artes es bien manejada, sus valores deberían subir, por la calidad de artista que es”, cierra.

Una respuesta to “Molina Campos en Bellas Artes: la revancha del cartoon gauchesco”

  1. delia said

    Creo que todavia hay mucho por hacer para rendirle a Molina Campos la aprobacion que se merece. Tu estas contribuyendo con estas palabras a salvar esta deuda. Creo que muchos deberian empezar por preguntarse que es arte….y cual debe ser su difusion y estoy muy de acuerdo con quien dice que los museos se ven limitados por quien los dirige.

    ADMINISTRADOR: Gracias por el comentario y la calidez de tus palabras DELIA, es verdad falta mucho por hacer ante tan inmensa obra de MOLINA CAMPOS, somos muchos los que intetamos como tú decir gracias, por la OBRA,   comparto tus últimas palabras. Espero que podamos seguir recibiendo tus escritos.

    Un cordial saludo DELIA

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