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Reportaje a Esther Vilar

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en octubre 22, 2006

El regreso

Su libro más conocido aquí, El varón domado, fue publicado en 1971, y pronto se convirtió en un polémico best seller al postular que las mujeres no son sojuzgadas por los hombres, sino que son ellas las que los controlan y sacan ventaja de ese juego de fuerzas; ¿seguirá pensando lo mismo?

 LONDRES.– De la charla con Esther Vilar, esta redactora llega a una conclusión que considera obvia. Y entonces pregunta: «Usted nunca se ha casado, ¿verdad?»

Vilar, una atractiva rubia rojiza, autora del polémico best seller El varón domado, publicado en 1971, y de libros tales como El matrimonio es inmoral (en el que sostiene que un contrato para reglamentar las relaciones es vergonzoso), mira sorprendida con sus grandes ojos verdes.

«¡Claro que alguna vez me casé! –aclara, coqueta, en un castellano con un indiscutible dejo de acento alemán–. Que uno escriba sobre los errores no quiere decir que no los cometa; y tampoco excluyo que me vuelva a casar, lo cual sería un error, nuevamente.»

Esa mezcla de franqueza, autocrítica y humor es típica de su obra. Aunque en nuestro país sólo sea conocida por El varón domado, Vilar es una escritora prolífica de ensayos, novelas y, sobre todo, obras de teatro.

«En este momento hay trece de ellas en cartel en distintas partes del mundo –cuenta, mientras caminamos por el West End, el distrito teatral londinense–. El único lugar donde mis textos jamás fueron llevados a escena es en la Argentina, pero bueno, en el lugar de origen siempre todo es más difícil, y la Argentina también fue uno de los últimos países que compró los derechos para El varón domado, que después fue un éxito.»

Un éxito es poco decir. El libro –cuya idea central es que, contrariamente a lo que la mayoría cree, las mujeres no son sojuzgadas por los hombres, sino que son ellas las que los controlan para sacar ventaja sin que se den cuenta– causó una conmoción mundial que Vilar definitivamente no esperaba.

Nacida en la Argentina en 1935 de padres alemanes, Vilar estudió medicina en la UBA y luego ganó una beca para trabajar en Alemania. «Pero tenía mucho tiempo libre y entonces me puse a leer», recuerda. Un año después se había puesto a escribir y, «harta de esa lucha de las feministas contra los hombres», publicó su ópera prima.

«La mujer es una empedernida explotadora que obtiene su bien capital de su mera anatomía», dice en uno de los pasajes más célebres del libro. «Los hombres han sido acostumbrados y condicionados por las mujeres, en forma no muy diferente de lo que hacía Pavlov con su perro, para convertirse en sus esclavos. En compensación por su trabajo, las mujeres les dan a los hombres un uso periódico de sus vaginas», apunta Vilar en un párrafo crudamente gráfico. También afirma que las mujeres administran los elogios hacia el hombre como otra forma de asegurarse su control, pero se niega a ser catalogada de misógina o antifeminista.

«Lo que yo hago es un feminismo muy especial, en el que trato de adjudicar una parte de la culpa también a nuestro sexo. Es un feminismo que antes de El varón domado no se practicaba, pero ahora ya hay otras mujeres que también escriben para mostrar que no somos unas santas, y que tenemos que cambiar nosotras si queremos que cambie la sociedad. Las mujeres tenemos un poder muy grande sobre nuestros hijos, y tiene que ser distinta la forma en la que los educamos si queremos un futuro distinto. No somos las víctimas: las mujeres somos las que damos el ritmo a la sociedad», explica.

Por más absurdo que pueda sonar, según Vilar, los hombres hoy necesitan del feminismo mucho más que sus mujeres. «Las feministas son las últimas que todavía describen a los hombres de la manera que a ellos les gusta verse –escribió en el prólogo de la última reedición de El varón domado–: egocéntricos, obsesionados con el poder, duros y sin inhibiciones cuando se trata de satisfacer sus instintos. Por eso, las feministas más rabiosas se encuentran en la extraña situación de estar haciendo más por mantener el statu quo que nadie. Fuera de las acusaciones arrogantes, el típico macho ya no existiría, salvo, quizás, en las películas.»

A medida que los hombres pierden soberanía en su vida profesional –es decir, cuanto más automático se vuelve su trabajo, más dependen de una computadora, y el temor al desempleo los obliga a adoptar actitudes más complacientes hacia superiores y clientes–; entonces, más temerosos se tornan de que su tortura diaria sea reconocida. «Y más esencial se les vuelve mantener la ilusión de que no son ellos los que son esclavos, sino aquellas en nombre de quienes deben llevar esa existencia», señala.

Miedo a la libertad

Vilar vivió en Estados Unidos, España, Alemania y Francia antes de instalarse definitivamente en Londres («por el buen teatro que hay», aclara). El éxito de El varón domado se repitió con otros libros sobre la relación entre sexos, como El matrimonio es inmoral; las novelas El mosquito y La matemática de Nina Gluckstein, y numerosas obras de teatro,;entre ellas, La papisa americana, Speer y la última, Celos.

«El tema de fondo en todo lo que escribo –dice– es el miedo a la libertad, por el cual vamos haciendo tantos contratos y siguiendo tanto a líderes políticos, ideológicos y religiosos. Una de las principales causas de los males de esta tierra es que siempre tenemos que seguir a alguien, por el pánico de asumir la responsabilidad de elegir y equivocarnos en la elección. Lo que queremos, en el fondo, es estar en una comunidad en la que todos nos portemos igual y que lo que sea bueno o malo sea definido desde afuera. Pero la libertad es la responsabilidad absoluta por nosotros mismos. Es saber que posiblemente vayamos a morir solos, y si no creemos en otra vida, en que la muerte es sólo mudarse de una casa a otra más cómoda, es algo bastante duro».

Donde más explícitamente Vilar ha plasmado su forma de pensar es en la obra de teatro La papisa americana. En ella cuenta la historia de la primera mujer elegida para liderar la Iglesia en 2014.

«Es un año –dice– que llegará pronto; dudo, en cambio, de que una mujer llegue al Vaticano, pero yo pinto un mundo muy distinto, donde el catolicismo cedió a todas las demandas actuales. La ordenación de mujeres, el divorcio, el aborto, el fin de los pecados, todas las libertades que pedimos en este momento son concedidas por una autoridad eclesiástica elegida por el voto de los fieles por un período de cuatro años. ¿Y entonces qué sucede? Los creyentes se pasan a otras religiones o instituciones que les ofrecen quitarles las libertades. Entonces la papisa les dice: «Ustedes no han sabido ser libres» y rehabilita la Iglesia que tenemos ahora. Todo esto es un juego mental que armé para que pensemos si podremos aceptar los cambios que estamos pidiendo en todos los aspectos de la vida.»

Su respuesta, obviamente, es que no. Y con todos los años que han pasado desde la publicación de El varón domado, tampoco cree que haya habido un progreso radical en la relación entre hombres y mujeres. «Sólo en cuanto a un punto hubo un cambio considerable –dice–. Cada vez hay más mujeres que trabajan aunque tengan familia».Sin embargo, Vilar señala que muy pocas de ellas estarían dispuestas a mantener con su salario no sólo a los niños, sino también a sus maridos. Y menos aún en caso de divorcio, aceptarían dejar su casa y sus chicos al cónyuge y encima mantener al próximo admirador con lo que les quede de su ingreso. Sin embargo, eso es lo que seguimos esperando de los hombres. Pero la culpa es compartida: «Ellos tampoco lo aceptarían de otra manera –señala–. Ser mantenido por una mujer hoy no es aceptable, y cuidar de la casa y los chicos en tiempo completo no es algo digno de un hombre de verdad.»

Nos despedimos y Vilar parte rumbo a su casa en Brixton, un negocio de diarios y revistas reconvertido en el sur de Londres, pegado a un parque donde va a pasear con su… nieta.

«Mi hijo, que también es escritor, también está casado –confiesa divertida–, aunque para mí es algo inmoral desde varios puntos de vista. Pero por sobre todo es una falta de elegancia. Ponerle un contrato a alguien que uno quiere es algo un poco extraño, ¿no? ¡Y hacer una fiesta, participarlo a terceros! Aunque sea hay que tener la dignidad de mantenerlo en la intimidad. Es una lástima que incluso los gays ahora quieran casarse. Me gustaría una sociedad sin matrimonios, aunque mi problema no es tanto el matrimonio en sí sino quienes lo ven como un deber o una moda –dice la dama, polémica–. Pero si los homosexuales quieren casarse, tienen que tener los mismos derechos que todo el mundo a no ser elegantes».

9 respuestas hasta “Reportaje a Esther Vilar”

  1. rudy kcana said

    el hombre es isera sienpre lo que es mas inteligente mas prostituto mas bestia i la mujer nas iteligente mas insatisfecha loca i paranoica esa es los linementos vertebrales del hombre i la mujer quien no quiera verlo asi es un rereverndo ipocritadomado como dise la vilar avasallado por una vajina i el mamitisque el hombre ve en la mujer o su mujer que logra dominarlo si no entiende estoyo como que me doy y cuenta de estodigo pa los cojudos yo sere libre
    o sere libre

  2. Jaime said

    En casi todo el mundo se adora y venera a la mujer por ser objeto de placer o ser la que concibe (diosas madre), ellas deshonestamente se dejan venerar o adorar compitiendo con Dios.

    La mujer disfruta de esta idolatría de los hombres hacía ellas deshonestamente, esto se debe a su interes de explotación económica que ellas buscan en el hombre, una mamá siempre pondrá inconvenientes para permitir a su hija casarse si no hay de alguna forma tajada para ella también.

    Una de las ideas verdaderas de Esther Vilar es que la vida del hombre es el trabajo y el hombre que cambia constantemente de vida es sospechoso, esto lo dicta la sociedad, es decir, las mujeres.

    La otra cara de la moneda: si la búsqueda de la mujer es el proveedor económico más completo, el hombre es su propio enemigo al rendirse como perfecto fetichista ante el sexo femenino, ésta es su terquedad, su estupidez.

    Quisiera hacerles una solicitud muy especial los editores de «La Argentinidad ….. al palo», si por favor, le hacen llegar mi correo electrónico a Esther Vilar me gustaría contactarla, muchas gracias, JV.

  3. misas said

    El desespero, la velocidad, el no detenerse a pensar por un rato. Señales poco visibles para un hombre…pocas veces un hombre nos llama la atención sobre la manipulación que una mujer hace de nosotros, es decir casi siempre es una mujer la que nos habla mal de otra mujer. Los hábitos diarios de la mujer que son invisibles para un hombre son los de la manipulación. Lo realmente preocupante es el estancamiento que se genera debido ha esas ganas tan mortíferas de control sobre el poder (el ser). Es una pena que sea así…no soy un personaje romántico ni fresa…pero puedo decir que el amor es una espera(pero ¿que es en realidad el amor más allá de la concepción actual, más allá del poder o más allá del dominio?).

  4. tessy said

    Las mujeres tienen una sola forma de ser «felices» haciendo que el hombre reconozca suu supesto gran valor, ojala que en algun momento la civilizacion del mundo «HOMBRES» puedan darse cuenta de lo estupido de la vida de las mujeres. No saben tratar no saben valorar todo lo dan por hecho, como si se lo merecieran, pero no valoran lo que los hombres hacen. Me siento una mierda por estar en el grupo de mujeres.

  5. José Garcïa said

    Hola, lei el libro El varon domado y me gusto mucho, pero me si no tiene que ser así porque todo en la naturaleza es estimulo.
    * las flores se orientan hacia el sol
    * La luna causa estimulos o efectos en la tierra
    * El cuerpo de una mujer cambia al
    estar embarazada
    En fin todo en el planeta y hasta fuera de él es estimulo.
    Lo ¨tonto¨ en la mujer es que nunca piensa en que tuvo o tiene padre,hermanos ¨ó hijos y que como ella se comporta trataran asus seres queridos varones
    Que estupidez en el hombre, en su juventud reclama una mujer compañera, fogosa,sensata, atrevida etc; y cuando tiene una hija la reprime y repite la misma porqueria de la que se quejo.
    escuchen Mujer de lujo de Ricardo Arjona, talvez les guste.

  6. José Garcïa said

    Hola, lei el libro El varon domado y me gusto mucho, pero no se si no tiene que ser así porque todo en la naturaleza es estimulo.
    * las flores se orientan hacia el sol
    * La luna causa estimulos o efectos en la tierra
    * El cuerpo de una mujer cambia al
    estar embarazada
    En fin todo en el planeta y hasta fuera de él es estimulo.
    Lo ¨tonto¨ en la mujer es que nunca piensa en que tuvo o tiene padre,hermanos ¨ó hijos y que como ella se comporta trataran a sus seres queridos varones
    Que estupidez en el hombre, en su juventud reclama una mujer compañera, fogosa,sensata, atrevida etc; y cuando tiene una hija la reprime y repite la misma porqueria de la que se quejo.
    escuchen Mujer de lujo de Ricardo Arjona, talvez les guste.

  7. Jacob said

    Tessy, recojo sus palabras y las valoro inmensamente porque son honestas, llevo mucho tiempo leyendo y releyendo; asimilando las sabias verdades de este libro de Esther Vilar.

    Tessy, me gustaria conocer mas de sus apreciaciones sobre esta autora y sus escritos, por favor, puede escribirme a jakopetra@yahoo.es

    Hasta pronto, Jacob.

  8. lynn said

    Creo que la autora del libro en su interior siempre quiso ser hombre. Y por eso tiende a querer hacer ver un disque feminismo anormal, pero realmente es que tiene una aversión a las mujeres delicadas y solo escribe o dice esas cosas para que le tomen importancia.

  9. carlos said

    mis respetos a esta argentina: digna hija de jose hernandez. Es el «martin fierro» hecha mujer. Se merece un nobel por su inteligente y sobre todo honesta investigacion.

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