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REPORTAJE A LAURENT CANTET

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en octubre 22, 2006

«La violencia está en todas partes»

El director de «Recursos humanos» habla de «Bienvenidas al paraíso», que rodó en Haití y aquí se estrena el jueves.

EN ESCENA. Rampling y el debutante Ménothy Cesar, premiado como revelación en Venecia.

EN BAIRES. Ya estuvo en 2002. Prepara un filme sobre alumnos de un secundario parisino.

 La Buenos Aires que descubre ahora es distinta a la que vio cuando presentó en el Festival de Bs. As. Recursos humanos, en abril de 2002. «Estuve sólo dos días porque estábamos en una gira que pasaba por Buenos Aires, Brasil. La imagen que tengo del país es la de gente haciendo cola frente a los bancos. Al mismo tiempo, me sorprendió ver tanta gente en el Festival viendo películas desde las 10 de la mañana hasta las 2 de la madrugada, bebiendo… Ver tanta energía en el país me resultó sorprendente.»

Ahora, Laurent Cantet pasó por Buenos Aires, por otra película, Bienvenidas al paraíso, que se estrena el jueves, en la que Charlotte Rampling, Karen Young y Louise Portal interpretan a tres turistas norteamericanas que llegan a Haití a fines de los ’70, y se encuentran con una violencia inusitada.

La de Haití fue otro tipo de catástrofe.

Sí. Decidí hacer la película simplemente porque había ido a Haití. Quedé conmocionado por lo que descubrí. Es uno de los países más pobres del mundo. Hay mucha miseria y mucha violencia. La sentís cuando estás en la calle. Nunca sabés lo que va a pasar. Pero, al mismo tiempo, es un país que me atrajo mucho porque tiene una cultura muy rica, de modo que me sentía desgarrado entre esos dos sentimientos, el rechazo y la fascinación. Pensé en hacer una película sobre qué significa ser un turista en semejante país. Esa es la situación que viví cuando llegué: me preguntaba qué estaba haciendo allí.

¿Por qué viajaste a Haití? ¿Por diversión?

No, no fue por diversión. Mis padres fueron docentes y, cuando se retiraron, trabajaron para una ONG enseñando a docentes de diferentes países. Estuvieron en Haití muchas veces y yo sentí algo muy fuerte hacia él. Una de las veces que estuvieron en Haití, yo me encontraba en un lugar no demasiado lejano así que tomé un avión y fui a visitarlos. Pasé creo que unos diez días solamente la primera vez.

Cuando fuiste a Haití, ¿todavía estaba Aristide en el poder?

Sí. Y la novela La chair du maÃtre, de Dany Laferrière, la leí en el avión de regreso a París, porque la había comprado en Puerto Príncipe y no pude dejarla desde el momento en que despegó el avión hasta que aterrizó. Me recordaba lo que había sentido cuando estuve allí, me explicaba algunas de las cosas que había vivido en esos diez días. Quizás también porque Dany Laferrière escribe como yo filmo.

¿Cómo es eso?

Toma una pequeña historia y la convierte en algo más general. A través de pequeñas historias puede hablar de toda la situación. Es muy preciso en su descripción de la realidad del país. Nunca pretende dar lecciones. En particular, los finales de sus libros y de la novela corta que leí son abiertos. Plantea preguntas pero nunca da respuestas ni propone un punto de vista.

¿Cuál fue la escena más difícil de rodar?

Fue un rodaje muy difícil por diferentes razones. Quince días antes del rodaje no estaba seguro de poder rodar la parte que quería filmar en Puerto Príncipe porque la situación es muy peligrosa y puede cambiar de un día para el otro. Tuvimos que encontrar otras locaciones en República Dominicana.

¿Había problemas políticos para rodar?

No, el problema era la violencia. El primer día que filmamos en Puerto Príncipe habíamos estado trabajando durante una hora cuando oímos un tiroteo muy cerca de donde estábamos. El equipo de filmación finalmente decidió que quería quedarse.

La violencia social es lo más chocante de la película.

Sí. Lo que tratamos de hacer fue mostrar una violencia que está en todas partes pero que a veces no es evidente. No es necesario filmar una escena muy violenta para mostrar que la gente tiene miedo de lo que puede pasar.

Se puede sentir.

Eso espero. Cuando filmo, no me gusta plantarme como el amo del mundo que sabe exactamente lo que quiere sino adaptarme y adaptar la película a la realidad. En este caso, fue muy difícil porque habíamos buscado diferentes locaciones pero un día era posible filmar allí y al otro no, porque quizá habían matado a alguien y debíamos elegir otro lugar.

¿Qué te gusta de trabajar con no actores?

Lo que me gusta de trabajar con los actores no profesionales es todo ese período en que ellos me enseñan más cosas de las que yo les enseño a ellos.

Cantet ya está trabajando en una nueva película. «Transcurre en una escuela. Está basada en un libro escrito por un profesor que es también escritor y crítico cinematográfico de Cahiers du Cinéma, sobre los diferentes momentos del año en una clase, la relación que puede establecer con los alumnos, entre los chicos y los problemas de la sociedad francesa, el lugar que les damos a los niños a quienes no se considera ciudadanos porque son demasiado chicos o son argelinos o africanos. Lo que me gustaría hacer con la película es mostrar este microcosmos y el hecho de que todos los problemas que tenemos que enfrentar se originan quizá en ese lugar.

 Quién es?


Nació el 15 de junio de 1961 en Melle, Deux-Sevres, Francia.  A «Les sanguinaires» (67 minutos) le siguió «Recursos humanos», que ganó el premio al mejor filme y el del Público en el BAFICI 2000, sobre la relación entre un padre y su hijo, que ingresa a su empresa y lo despide. En «El empleo del tiempo» el protagonista es otro desocupado, que oculta su situación a la familia, y compitió en Venecia, lo mismo que «Bienvenidas al paraíso». Su proyecto sobre las secuelas del Katrina en Nueva Orleans no contó con financiación.

Sabías?

¿Fue difícil para Cantet filmar con una estrella como Charlotte Rampling? «Charlotte nunca fue a Haití, porque su personaje sólo aparece en el hotel. Es una gran actriz, se preocupó y ayudó mucho a trabajar con Ménothy Cesar. La diferencia entre trabajar con profesionales y no actores es la preparación. Con los no actores trabajo hasta que ganen confianza. Pierden y recuperan la espontaneidad.»

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