LA ARGENTINIDAD….. AL PALO

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«Ni nortes ni sures, el mundo gira”

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en noviembre 11, 2006

Corría junio de 1968, y en las ciudades europeas aún se oían los ecos de la revuelta estudiantil que un mes atrás había tomado por asalto las calles de París. En esos días de pleno desorden contestatario, y en el marco de la Bienal de Venecia, tendría lugar uno de los primeros -sino el primer- happening ecológico. El mentor era un joven plástico argentino, Nicolás García Uriburu, quien con un líquido biológicamente inofensivo que se usa en medicina, coloreó de verde eléctrico las aguas del Canal Grande, en la ciudad de los canales. «Había más policías que público», recuerda el artista, quien días atrás estuvo en Mendoza, invitado por una conocida bodega ubicada en Tunuyán, para la inauguración de Killka, un espacio dedicado al arte.

Por aquel entonces García Uriburu estaba viviendo en París. Había ganado una beca por un año, que finalmente se estiraría a quince, y se convirtió en el pionero de los artistas que esgrimieron como leit motiv de su obra la defensa de la naturaleza. Impulsado por las consecuencias de la contaminación ambiental -que ya a mediados del siglo pasado comenzaban a evidenciarse como producto de una ciencia y una técnica al servicio del desarrollo capitalista- García Uriburu ubicó su producción artística en el centro del debate Naturaleza versus Cultura. Militó la causa a partir de lo que originariamente se llamó Land-art, o acción directa sobre la naturaleza, incluso antes aún de que el movimiento ecologista pusiera en marcha su mediática maquinaria.

Sus ‘coloraciones’ pronto se hicieron mundialmente conocidas. A Argentina le llegó el turno cuando se cumplieron los 500 años de la Conquista de América. «Fue en Puerto Madero, en ese momento todavía no era fashion… «, ironiza.

Sin poder ocultar el placer que le produce la magnifica vista del Cordón del Plata aún nevado y antes de tomar asiento para conceder la entrevista, declara: «Mi trabajo está totalmente centrado en el sur, en la ecología y la defensa de la unidad del continente latinoamericano. La naturaleza y los ríos nos unen, si estamos divididos es por la mano del hombre».

Desbaratador en forma sistemática de la idea Norte y Sur, en tanto que arriba y abajo del planeta, dice tener gran orgullo de habitar la periferia. Dato que es perfectamente corroborable en una anécdota que lo pinta. Durante la inauguración del espacio Killka -al que artistas y críticos de arte viajaron especialmente desde Buenos Aires-, una conocida periodista porteña se le acerca para quejarse acerca de lo «lejos y perdido» que se encuentra el lugar, a lo que García Uriburu -invirtiendo la lógica- responde: «Este lugar no está lejos, nosotros los porteños vivimos lejos de acá».

La guerra que viene

«La próxima guerra es la del agua», anticipa. «A través de audiovisuales e instalaciones, hace seis años estoy trabajando el problema de la extinción del agua potable y el derretimiento del glaciar Perito Moreno, que de permanecer las actuales condiciones, en no mucho tiempo más dejará de existir». Trabajos que presentará en el marco de la Bienal del Fin del Mundo, en marzo de 2007.

-En los años que llevás en esta lucha, has percibido un cambio en cuanto a la concientización acerca de esta problemática…

-Sí, hace 35 años no se hablaba de ecología, sino de la contaminación, de la necesidad de proteger el planeta, y hoy día es uno de los temas más candentes. Desde hace un tiempo me siento acompañado por la gente de Greenpeace. De todos modos, eso no ha impedido que, en pos de intereses económicos, siga adelante la destrucción del planeta. En nuestro país esto también pasa. He trabajado activamente el tema de la contaminación del Riachuelo y la necesidad de frenar las actividades de las empresas que lo ensucian.

-Es decir, por un lado las empresas que contaminan y por otro un Estado que no regula las actividades que ponen en riesgo el medio ambiente…

-Sí, es un país que no tiene conciencia de nada, he hablado con casi todas las gestiones, incluso con la actual, y sin resultados. No piensan en las generaciones que vienen, no entienden que el mundo sigue adelante más allá de nosotros.

A continuación cuenta que está ansioso por ver el documental de Al Gore; que por estos días se estrenará en Buenos Aires. «Parece que es fabuloso. Es sobre todos los dramas y las catástrofes que, de no tomar cartas en el asunto, se vendrán en los próximos diez años». Se refiere a La verdad incómoda -tal es el nombre de la hiper-promocionada película. Su mentor, Al Gore, bautizado por George Bush padre como El Hombre Ozono, se convirtió de un tiempo a esta parte en el líder de una coalición internacional de estadistas, ONGs e incluso empresas que intentan alertar y prevenir las consecuencias que podrían cambiar el mundo.

«A la larga va a ser la naturaleza la que va a ganar, nosotros podemos desaparecer, pero ella no. Por más que la destruyamos, siempre alguna forma de vida va a brotar. Que Estados Unidos no haya querido firmar el Protocolo de Kioto es terrible», replica.

Vanguardias de los ’60 y después

«Fui parte de las vanguardias de los ’60 y ’70, pero no desde el Di Tella. Alberto Greco (uno de los pioneros del informalismo) y yo, no le interesábamos mucho a su director, Romero Brest. Él era una suerte de Papa de todo ese mundo. Después, a la larga me reconoció. Creo que fue luego de estar en Nueva York, cuando Christo, el artista, le habló de mí».

-¿Qué te devuelve la mirada retrospectiva?

-Creo que pasan los años y los ’60 no dejan de volver. Dejaron huella, sin duda. Después hay como un bajón. El tiempo dirá qué queda, porque ahora hay como un ‘mix’ de cosas. Se retoma lo mismo, se lo bate de otra manera y se lo tiñe de otro color. Todo es válido, pero seguramente unos años más tarde van a quedar sólo algunas cosas. Igual me parece interesante que se mueva tanta energía y tanta cosa.

-¿Sentís que tu reconocimiento lo obtuviste primero en el extranjero?

-Siento que mi reconocimiento algún día será. No es que necesite un reconocimiento, pero veo que actualmente aparecen cosas que ya han sido hechas hace 40 años y pienso, bueno, quizás esto permita que se mire hacia atrás y sea la oportunidad para que emerja lo mío, como antecedente de algo que se hizo hace un buen tiempo.

Instrucciones para perder el Norte

La idea del arte, el conocimiento y la información más como ‘circulación’ que como flujo unidireccional que corre de norte a sur, desde el centro a la periferia, es -como señalábamos- otra de las constantes de su poética. «Tengo gran orgullo de habitar la periferia, siento además que soy el centro de mi periferia; tengo un cuadro al que titulé de ese modo, es un mapa al que le puse la mano encima marcando el lugar en el que estoy. Creo que cada uno es el centro de su propio mundo. Ni nortes ni sures, el mundo gira, a veces estamos arriba y a veces abajo. El que en los mapas siempre se nos haya ubicado abajo es un acto de dominación por parte de quienes se pusieron arriba. Cuando comúnmente se dice ‘no vayas a perder el Norte’, yo digo ‘perdé’ el Norte, así encontrás tu Sur, tu propia identidad suramericana’.

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