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Marcela Kloosterboer: «Soy de subirme a la moto»

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en noviembre 18, 2006

Dice que es enérgica en la pelea y peleadora en la forma. Saborea el buen tinto y las ceremonias afectivas. De novia con Gaudio, tiene un talento sólido y dos abuelas que se llevan sus mejores elogios.

MARCELA KLOOSTERBOER

 Tiene cara de buena y un apodo que lo pone en duda. Quizás no tanto como lo hace ella, que no tiene reparo en confesar que «de chica no era mala de maldades, era mala de traviesa. Creo que fue mi papá el que me puso bruja. Aunque ahora para todos soy Negra. Así, a secas, sin la», explica Marcela Kloosterboer, la actriz de la que se sabe poco porque mucho sabe ella de la sutil diferencia entre mostrarse y dejarse ver.

Si bien lleva 11 años de carrera —empezó a los 12, con Dibu—, se las ha ingeniado para esquivar la exposición pública y moldear un perfil bajo que diseñó sin proponérselo. «Se dio naturalmente desde que era una nenita. Nunca se me dio por ventilar nada de mi vida privada. A mí me gusta vivirla, no contarla. Pero si estoy en un restaurante comiendo con mi novio y me sacan una foto no voy a ser tan necia de armar lío… pero lo que no me banco es la invasión. Por eso yo no la provoco», comenta la novia del tenista Gastón Gaudio, con quien comparte dos años de historia «y un mismo estilo para estas cosas. Si vos no abrís, no entran».

Criada en Vicente López —iba al colegio San Gabriel y jugaba «mal» al hockey en el Club Banco Provincia— entiende que «la clave está en elegir con quién te juntás. Yo tengo muy buenas amigas, muchas primas compinches y una familia unida. Y con ninguno de ellos, te lo juro, me siento la diferente porque trabaje en la tele. Esto es un laburo más. Detesto cuando los actores se creen el centro y sólo se ocupan de sus cosas. A mí me gusta escuchar a mis amigas, pasar una tarde frente al río, divertirnos».

Una de sus últimas «ceremonias afectivas» la encontró esquiando con sus primos, casi como la escapada final antes de Doble venganza, la tira que protagonizará desde el miércoles por Canal 9.

Instalada en su casa de Palermo —hasta hace poco vivía con su mamá, su hermano y su perro—, archivó ya sus viejos sueños de veterinaria, que quedaron a la sombra de la actriz que nació cuando su padre la llevaba a un taller de la zona Norte: «Era en el sótano de una librería. Me disfrazaba, inventaba historias, era muy feliz. En esa época yo odiaba la tele. Cada vez que me juntaba con mis primas Paz y Flor, ellas se quedaban frente al televisor y yo me ponía de muy mal humor». Claro que las chicas que no se perdían Carrousel desconocían que, en breve, una de las tres pegaría el salto para mechar su realidad con toques de ficción.

Eran tiempos en los que Marcela era excelente alumna en la primaria, mas no en la secundaria. «Había empezado a trabajar y ya no me importaban tanto las buenas notas. Me gustaba copiarme… La pasaba bien en el colegio, era la líder cancherita del grupo», regala datos quien padecía con los ejercicios de Física.

No eras las chica buena a la que le tiraban el chicle de atrás…

No, yo era la que lo tiraba.

Pelo atado, suelta en el modo y franca en la gracia, Kloosterboer sabe sorprender con cara de póker, como la que le puso a su abuela Mamama mientras le decía que la que hacía el desnudo en la película Roma era ella. «Es toda prolijita, una señora de la iglesia muy educada, que no podía creer cuando le mostré el afiche y le dije mirá, soy yo, estoy en bolas. Después fue al estreno y se dio cuenta de que era Marina Glezer. Ya me conoce y tiene muy buen humor. Yo la paso muy bien con mis abuelas.»

Con Mamama comparte el gusto por la timba: «Vamos al casino y ella elige tragamonedas y yo, ruleta. Pero también me puedo pasar horas jugando a las cartas», cuenta la que pone sus fichas al 5, al 12, al 19 y al 31.

Como horas puede pasar defendiendo a muerte sus ideas «con mucha pasión. Soy de subirme a la moto y te sigo la discusión hasta el final. Y si hay vino, mejor». Amante del Cabernet Savignon, reconoce que «he tenido algunas borracheras menores».

¿Siempre con buen vino?

Y con malo también. En la adolescencia, cuando me iba con mis amigas y los amigos de mi hermano a Pinamar, brindábamos con lo que podíamos. Y después nos abrazábamos…

La gestualidad, el mimo y los guiños se le cuelan entre anécdota y gracia. Como cuando dice que su otra abuela, Oma, «tiene las manos más suaves que vi en mi vida. Te acaricia y te querés quedar horas ahí».

2 respuestas hasta “Marcela Kloosterboer: «Soy de subirme a la moto»”

  1. andrea said

    holasssssssssssssssssssssssss
    RE: holasssssssssss

  2. José Parra said

    Marcela me parece y sin dudas lo sos la chica más centrada que conosí del medio televisivo, ojalá todas las mujeres tuvieran esa capasidad que tenes vos Marcela Kloosterboer, con la corta edad que tenes me sorpre la madures con que enfrentas la vida, todo en general.
    Me parese muy bien la lucha contra las pieles que estas llevando adelante, espero que nos juntemos todos los Argentinos en contra de esa terrible matanza de animales.
    Atte: José Parra de la ciudad de Fontana (Chaco)
    Toda la suerte del mundo para vos Marce.

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