LA ARGENTINIDAD….. AL PALO

Política, Videos, Ciencia,Cultura, Espectáculos, Cine, Deportes, Tegnologías, Arte, Humor, Música, Reportajes. ETC

Gerardo Romano: «Trato de aprender y no decir más pavadas»

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en noviembre 22, 2006

Alejado de la exposición mediática desde que nació su hija de 2 años, vive en el campo y cuenta que sólo hace terapia por su trabajo. Desde hoy encabeza la tira «Doble venganza» (Canal 9), donde interpreta a un psiquiatra villano.

 

DOMANDO A LA PROPIA FIERA. A los 60, Romano dice que ahora lee filosofía y trata de entender el sentido de la vida.

Alguna vez Gerardo Romano fue de esos actores que aparecían en la pantalla tanto por sus trabajos de ficción como por la exposición mediática de su vida privada y sus opiniones contestatarias. Pero eso fue en otra vida. Casi retirado de todo, menos del trabajo, aclara que esta entrevista es una excepción, por el estreno, hoy, de Doble venganza (Canal 9, 21.30). «He resuelto no dar más notas —este es un caso excepcional para no ser ingrato con el enorme esfuerzo de la productora Endemol— porque implica un deseo de ser penetrado en la intimidad del cual yo carezco. Incluso ya no miro los programas en los que estoy, ni las escenas grabadas, ni nada. Eso sí, en el momento de trabajar hago el esfuerzo máximo y pongo lo mejor de mí».

Pero hubo una época en la que Gerardo Romano estaba bastante expuesto.

Sí, tenía un profundo sentido protestatario —que mantengo— pero no ha sido lo más beneficioso para mi libertad y mi bienestar personal, en muchos sentidos. Eso me trajo problemas, juicios, y en los tiempos que corren me resulta insalubre seguir hablando como cuando me podía cagar a trompadas. También sentía que me repetía. Ahora trato de aprender y no decir más pavadas. Y como soy ateo, trato de leer filosofía y de conocer a las personas que han estudiado y tratan de entender cuál es el sentido de la vida. Además, me da vergüenza salir en los mismos medios con ciertas personas con las que no quisiera mezclarme. Sólo me interesa estar en la televisión por la ficción. Y, de hecho, me siguen llamando para laburar porque cumplo con mi trabajo.

¿Cuándo se produjo ese cambio?

Hubo algo que me maduró mucho y es que fui padre de una beba, Rita, hace casi dos años.

Romano no tiene pudor en mostrarse feliz por ese hecho, íntimamente relacionado con su nueva vida, lejos de la ciudad. Aunque, por su trabajo, pasa tres días a la semana en Buenos Aires, en su casa del Bajo Belgrano, el resto del tiempo, se instala en una chacra, «queda lejos, hay que tomar avión», aclara, sin dar detalles, preservando ese espacio con sumo recelo. (Ver Rita…).

¿Cómo es tu nuevo personaje en «Doble venganza»?

Se llama Gonzalo Brizuela y es psiquiatra. Pero no sé mucho de él. Lo afronto intuitivamente porque creo que la intuición es una forma de inteligencia sintética. No soporto leer sinopsis de telenovelas o personajes, así que solamente me guío por mis escenas. Nunca llamo al autor ni al productor para pedirles algo sobre el personaje. No lo hago por pereza y por practicidad.

¿Aceptás los personajes tal cual te llegan o te gusta modificarlos?

En general, los complejizo porque tengo pudor con el trabajo y me hace bien laburar bien. Este personaje es raro porque no tiene super yo, no tiene límites para su violencia física, verbal y tampoco le preocupa el escándalo. Lo único que le importa es el dinero, el poder que emana de él, y el sexo. Es de esos psiquiatras malos que son capaces de cogerse a la mujer del paciente. Es una actitud gavilanesca que no va conmigo. Además yo siempre he sido tímido y esperé que me avanzaran así que nunca hubiera podido hacer algo así.

¿Todavía sos tímido?

Sí, mucho más. Los complejos, los traumas, se acentúan con los años. Lo que logré es reírme bastante de mí mismo. Y creo que al final lo que hay que tener es resignación y compresión, por lo menos cuando entras en una etapa como la que entré yo, los 60 años. Porque las aguas de la andropausia son tempestuosas, te podés hacer el pelotudo y tomarte dos botellas de whisky por día. Pero es una etapa que, si no venís con los deberes hechos desde bastante antes, es complicada.

Grabás dos tiras al mismo tiempo y en las dos interpretás a un psiquiatra, ¿cómo hacés para que sea llevadero?

Tengo una educación de la voluntad y estoy acostumbrado, salvo que haya algo que me perturbe, como que no funcione el aire acondicionado. Siempre trabajé mucho, tanto que mis vacaciones son trabajando. Disfruto mucho lo que hago. En cuanto a los personajes, los dos son médicos y se prestan los conocimientos. Aunque Octavio, en Se dice amor, es un hijo de puta, casi un necrofílico. No sé si Gonzalo, en Doble venganza, tendrá esa veta. Igual, yo tengo una mirada muy piadosa hacia los necrofílicos y los pedófilos. Pienso que no eligen tener esos impulsos irrefrenables y están condenados porque no tienen libertad de elegir.

Para componer este tipo de personaje, ¿apelás a la piedad?

Sí y también me analizo. Estrictamente voy por el trabajo, el resto del devenir cotidiano no me genera zozobra, tengo asumido lo que me pasa y estoy agradecido, contento y satisfecho. Sólo tengo temor, a veces, de perder lo que siento que es tan valioso.

Romano parece un hombre con la conciencia tranquila; feliz de su presente pero sin renegar de su pasado. «Si hiciera un rewind, tal vez saltearía algún momento aburrido pero volvería a hacer exactamente lo mismo. Por ejemplo, yo construí esta casa para despedir a mis padres, después se reventó económicamente el país y me fui porque no la podía mantener. La alquilé y ahora pude volver, lo que es una rara experiencia porque aquí viví años de éxito muy intenso, de pasión, desenfreno, y ahora, en este regreso, estoy en una etapa muy diferente. Solamente me animé porque tenía mucho amor por la casa que levanté con mis propias manos. Cada planta, cada palmera que adoro, las planté yo y no había fantasmas». A pesar de su cambio, Romano no perdió la verborragia. Y lejos de convertirse en un ermitaño, suavizó sus afiladas opiniones sin perder vitalidad. «Las mieles del éxito me siguen gustando pero ahora son otras: hacerle mimos a mis hijos o regar las plantas. Yo estoy curado del narcisismo del actor, busco otros referentes. Porque lo que pasa en la ciudad con la gente estresada, es puro no querer pensar, puro miedo a la muerte. La vida en el campo es bastante ermitaña pero eso me da felicidad: el amanecer, el atardecer, el viento, el ruido de la lluvia, el contacto con la tierra, la madera, la piedra, lo orgánico, el fuego, los perros, tomar mate, el momento en que empieza el día con frío y ya está.

Rita, Lucio y la vida de campo

Hay una mujer, Rita, que le cambió la vida a Gerardo Romano. Rita aún no cumplió los dos años y es su segunda hija. «Te puedo asegurar que no es lo mismo la paternidad de un varón que la de una mujer. Yo lo tengo a Lucio, que tiene 20 años y al que amo con toda mi alma. Pero la paternidad de una mujer, a los 58, es algo absolutamente movilizador, salvo que seas un machista. Creo que todos los hombres antes de relacionarse con una mujer, deberían tener una hija mujer. Rita se cría en el campo, imita ruido de pájaros, copia a las cotorras, a los teros, es maravilloso. Yo traté de educar a mis hijos, a los dos, lejos de las cosas que sentí que en mí fueron movilizadoras pero a la vez, angustiantes, como el estrés, la lucha diaria. Ahora, de alguna manera, estoy retirado, no salgo. Y grabo en tres o cuatro días lo que se hace en cinco para estar más tiempo en la chacra.

 Según pasan los años

 Más allá de que la ficción todo lo pueda, hay señales del tiempo que algunos saben atender con más aceptación que resignación. Y, entonces, más que «luchar contra el paso de los años», se «acompaña». Tal el caso —de Los médicos para acá, por encontrar un punto de partida— de Gerardo Romano a la hora de prestarle el cuerpo a sus criaturas de ficción. Ya archivado su efectivo rol de galán, que desgranó tanto en el cine como en la tele, entendió que la madurez aplicada a sus personajes no le resta ni un poquito de seducción ni de talento. Es más, le aporta verosimilitud al tipo que lo lleva últimamente de tira en tira. Al que lo tuvo como villano de Hombres de honor, o como psiquiatra de Se dice amor o lo tendrá con otro recetario en Doble venganza. Según pasan los años, Romano sabe que las buenas historias no tienen fecha de vencimiento.

 Los personajes de «Doble venganza»


Marcela Kloosterboer es Vera, hijastra de Romano

Marcela Kloosterboer interpreta a Vera Pedraza, la hija del primer matrimonio de Antonia (Elizabeth Killian), ahora casada con el psiquiatra Gonzalo Brizuela, en la piel de Gerardo Romano. Vera es ingeniera civil y al regresar de un viaje se encuentra con la sorpresa de que su psiquiatra es ahora su padrastro. E intentará desemascarar los oscuros negocios que él esconde en su clínica.

Carolina Papaleo, cirujana en conflicto por su pasado

Carolina Papaleo encarna a Marcela Rosenthal, cirujana y ex amante del antiguo dueño de la clínica, ahora propiedad de Brizuela (Romano) y sus dos socios, los hermanos Hasan (Luciano Cáceres y Duilio Orso) y eje del conflicto. El pasado oscuro de Marcela será utilizado por los propietarios de la clínica donde ella misma trabaja para mantenerla bajo presión junto a su marido Javier (Gabo Ferro), y aprovecharse de la situación en su beneficio.

Tomás Fonzi, abogado y enamorado de Vera

A Tomás Fonzi le tocó interpretar, esta vez, a un joven e inexperto abogado, Manuel Ferrer. Este personaje será el encargado de vigilar de cerca e investigar, a pesar de las constantes trabas, los oscuros negocios de la clínica que manejan Brizuela y los hermanos Hasan. Pero en medio de todo se cruzará con el personaje de Vera (Marcela Kloosterboer), con quien vivirá un romance.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: