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La encrucijada del crecimiento chino: equilibrar la economía con el consumo de los más pobres

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en diciembre 7, 2006

Pese a su exitosa economía, cerca del 70 por ciento de los 100 millones de chinos más pobres perdieron su empleo, sufrieron malas cosechas o se quedaron sin ingresos por una enfermedad o un accidente, estima el Banco Mundial.

Los chinos tienen la tasa de ahorro más alta del mundo: un 30 por ciento de sus ingresos

Los chinos tienen la tasa de ahorro más alta del mundo: un 30 por ciento de sus ingresos

La creciente brecha entre ricos y pobres y la falta de una red de contención social se están convirtiendo en el principal obstáculo del boom económico chino. Por temor a tiempos más duros, los chinos prefieren ahorrar en lugar de consumir y fortalecer la demanda interna. Pero un consumo más alto sería muy deseable para nivelar los desequilibrios de la economía china.

“La economía china está ante una encrucijada”, advirtió el economista jefe de Morgan Stanley, Stephen Roach, durante una conferencia en Pekín. El crecimiento chino depende demasiado del excesivo aumento de las exportaciones y las imparables inversiones en equipamiento, explicó. “Ninguna economía puede soportar tamaño desequilibrio entre oferta y demanda”.

Desde que los comunistas chinos desmantelaron la red que sostenía los “danwei” (unidades de trabajo) desde los tiempos de Mao, cunde entre la población el temor al desempleo, la enfermedad o los altos costos para educar a sus hijos. Aunque la economía crece a razón del 10 por ciento anual, China está lejos de dar lo necesario a todos sus habitantes. Por el contrario, los ingresos del diez por ciento más pobre incluso cayeron un 2,4 por ciento entre 2001 y 2004, según el Banco Mundial.

El boom rescata a muchos de la pobreza, pero muchos otros quedan varados en el camino. Cerca del 70 por ciento de los 100 millones de chinos más pobres perdieron su empleo, sufrieron malas cosechas o se quedaron sin ingresos por una enfermedad o un accidente, estima el Banco Mundial.

Sólo las empresas del Estado echaron a la calle a 60 millones de trabajadores desde 1997. Las reformas de mercado frenan el consumo al despertar incertidumbre social. Los chinos tienen la tasa de ahorro más alta del mundo: un 30 por ciento de sus ingresos. La cuarta economía del planeta se sostiene en menos de un 40 por ciento sobre el consumo de su población, cifra que en los países desarrollados promedia el 65 por ciento. “Sólo cuando se reduzca el exceso de ahorro preventivo florecerá realmente la cultura de consumo china”, dice Roach.

El Banco Mundial también presiona a China para que fortalezca su consumo interno y reduzca el superávit comercial y las inversiones de equipo. Nivelar estos desequilibrios es el mayor desafío que enfrenta China: “Equilibrar la economía significa un desplazamiento de la industria a los servicios, apoyarse más en la demanda local y crecer de manera proporcionada y ecológica”.

A pesar de las maniobras de freno, los créditos y las inversiones siguen aumentando. Las exportaciones crecen a razón del 30 por ciento anual. El superávit comercial chino permitió que las reservas de divisas superen en noviembre el billón de dólares y se conviertan en las más cuantiosas del mundo. Lo que en otras economías se interpreta como una señal de buena salud desata en el caso de China reacciones proteccionistas del extranjero.

La coordinación macroeconómica desde Pekín funciona cada vez peor. Bajo el lema “El cielo está alto y el emperador muy lejos”, provincias, ciudades y municipios siguen su propio camino de rápida expansión. Buscando beneficios, empleo y estabilidad social se han encontrado con el sobrecalentamiento, capacidades productivas ociosas y destrucción del medio ambiente.

Hasta septiembre, el 50 por ciento de las nuevas inversiones en coquerías violaron las disposiciones de Pekín, reclama la Comisión de Desarrollo y Reforma. En la industria del carbón fue el 42 por ciento, en la del cemento el 35 por ciento y en la energética el 26 por ciento. “No es suficiente que Pekín envíe el mensaje”, se queja Roach. “Es responsabilidad de las autoridades locales completar el trabajo

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