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Entrevista a Ernestina Pais

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en diciembre 9, 2006

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Mujer todo terreno
Tan fresca como decidida, la compañera de Jorge Guinzburg en Mañanas Informales (Canal 13) finaliza un 2006 con una agenda laboral que rebalsa de compromisos. Madre, esposa, conductora y empresaria, la joven de sonrisa generosa sigue consolidándose en el campo profesional mientras planifica, con tiempo, un posible segundo embarazo. Hiperquinética, gritona, guarra, aparentemente segura y graciosa. La hermana menor de Federica Pais es un huracán de energía y buena onda que deja su estela por donde pasa. Puntual y más que bien predispuesta, la co-conductora de Mañanas Informales traspasa la puerta de la locación pactada para la producción con LUZ y, tal como lo admite ella, “se acabó lo que se daba”. ¡Es que Ernestina es tan Ernestina! Es así, como se muestra cada día en la pantalla de Canal 13. Es así, tal como se la escucha por las tardes en Radio Mitre (Hora Pico, junto a Marcelo Zlotogwiazda, de lunes a viernes de 16 a 19) y los sábados en la Rock & Pop (Salgan al Sol, de 11 a 13). Es así. Al frente del conocido y concurrido restaurante Milion y de la revista Los Inrockuptibles (aunque entre tantas obligaciones, esta última recayó en manos de su marido, el fotógrafo Alejandro Guyot), la progenitora de Benicio se confiesa, con humor y sinceridad, madre culposa y esposa ausente; dos características que parecen no interferir en su felicidad.
-¿Cómo estás transitando esta última etapa del año con tanto trabajo?
-¿Ubicás el síndrome de Burnout (estar agotado)? (risas). La verdad es que en mí en donde más se nota el cansancio es en el humor porque me cuesta más trabajo salir de ese estado de agotamiento. Y en ese camino, la que más padece siempre es mi familia, que es la que se banca lo que llega de mí a casa. Ahí me doy cuenta del cansancio porque a mi hijo le queda tan sólo un resto de mí y a mi pareja, nada, olvidate. ¡Mis amigos ni se acuerdan de mi cara!
-Con tanta actividad, ¿a la noche podés dormir?
-Tengo ciertos rituales para relajarme que no pueden ser publicados y pertenecen a mi intimidad (risas). Pero necesito ciertas cosas para bajar si no, no me es fácil. Hace unos meses, por ejemplo, decidí que a determinada hora ya no atiendo el teléfono porque era de ésas que se cuelgan hablando.
-¿Y tu familia te lo reprocha?
-Obviamente.
-Y después te sentís súper culpable.
-¡Obviamente que no! (risas) De ninguna manera. Yo siento que doy mucho. Tal vez no lo doy de la manera ordenada en la que les gustaría recibirlo. Mirá, siempre le digo a mi marido: ‘no te quejés porque te vas a aburrir’.
-¿Al principio te molestaba ser “la hermana de”?
-No porque nunca pasé por ese estado. Como dice una amiga mía, yo fui viva siempre. En algún punto siempre lideré mis espacios de trabajo, hice mis proyectos, fui independiente desde muy chica. Yo estudiaba fotografía y fundé una revista; no esperé a que me llamaran para trabajar. Mi ego, en ese sentido, siempre estuvo súper bien porque no necesitaba que me vinieran a golpear la puerta para decirme: ‘vos podés hacer algo’. A esta altura, creo que tengo fama de buena y trabajadora. No sé si soy la más talentosa, la más inteligente, la más viva, no lo sé; pero que soy buena persona trabajando, buena compañera y una laburante, no me cabe ni la menor duda. Eso te facilita muchas cosas. Lo que uno no tiene de talento a la larga lo consigue con trabajo, seguro. Hay gente muy talentosa, pero que no sabe trabajar y no funciona. Me parece que ese mix entre: ‘la chica con la que se puede estar y le pone garra’ me va a garantizar empleo por mucho tiempo.
-¿Volverías a hacer algo con Federica?
-¡Totalmente! Sí, hay que encontrar el proyecto.
-Hablando de trabajar con familiares, dijiste en varias oportunidades que con Jorge Guinzburg tenés una relación de padre e hija.
-Absolutamente. Esa química es impagable, eso que existe naturalmente, que no hay que actuarlo…
-Cambiando de tema, sé que no te gusta que la gente te haga reclamos. ¿Vos sos de reclamar?
-Yo no reclamo, ¡exijo! ¡Es mi derecho! (risa). Igual también dejo bastante libertad. No soy celosa, por ejemplo.
-¿Sos segura?
-No. Tengo una autocrítica muy fuerte y me destrozo, pero en las cuestiones afectivas creo que a la gente no hay que pedirle más de lo que está dispuesta a dar. En lo afectivo creo que las personas deben ser libres. Realmente lo creo.
-¿Y soportás esta libertad con tu hijo?
-Yo crié a mi hijo como si fuera un gato de restaurante. Él siempre estuvo rodeado de un montón de gente. Como Benicio era un bebé con muy buena onda y muy querido por todos, cuando llegaba a Milion me lo sacaban de las manos y no lo veía por dos horas. Cuando lloraba venía alguno de los camareros y me decía: ‘che, está llorando sin parar; debe tener hambre’. No me molesta que lo toquen, lo agarren, lo lleven, lo traigan. ¡Benicio es lo más!
-¿Sos una mamá típica?
-Eeeehhhh. Sí, tengo cosas típicas de madre.
-¿Por ejemplo?
-Y… la culpa. Siempre es poco lo que vos le das. Como también soy muy amante de lo que hago, hay que manejar esa culpa y salir al ruedo. Si mi vocación hubiera sido sólo ser madre, lo hubiese sido.
-¿Qué heredó Benicio de vos?
-El sentido del humor, aunque yo también puedo ser muy hiriente. Creo que tengo una buena capacidad de análisis que me sirve tanto para el bien como para el mal.
-¿Cómo sos como esposa?
-¡Ausente! (risas). Sé que no te vas a aburrir conmigo, seguro. De ahí a que todo lo que te ofrezca sea hermoso, no. Siempre le digo a mi marido: ‘tu vida era una porquería hasta que me encontraste’. Lo cierto es que él es muy tranquilo y yo soy polvorita y en ese equilibrio, todo funciona. Además, trato de que el otro no viva en función de mí; empujo a la independencia.
-¿En esa independencia entran las ganas de vivir en casas separadas?
-(risas) No, a ver… yo no vivo en casas separadas con Ale. Vivimos súper juntos y todo bien con eso. Podría ser un proyecto si no tuviera un hijo, pero con un hijo creo que la única manera de criarlo es viviendo juntos y mucho más después de… yo no tuve la experiencia de tener un padre, desconocía cómo era. Lo podía ver en las casas de mis amigas, pero no siempre los padres son lo que uno espera de ellos y mi marido es tan buen papá que yo dije: ‘¡la pucha, todo lo que yo no tuve!’ Jamás podría quitarle eso a la vida cotidiana de mi hijo. ¡Ni se me ocurre! Sí es cierto que soy una persona que necesita espacio, en todos los aspectos: en lo físico porque junto muchas porquerías y en lo espiritual porque entro yo y se acabó lo que se daba.
-¿Sos coqueta?
-Sí. Me encanta la ropa, pero mi obsesión pasa por los zapatos. Después, soy coqueta en el sentido de que me gusto y no tengo mucho rollo con eso. No busco una belleza que no tengo.
-¿Te harías una cirugía?
-Creo que después de un segundo hijo me subiría las lolas. No me las agrandaría, sólo las subiría.
-Entonces tenés ganas de tener otro hijo
-¡Sí! Es un plan. Siempre hablamos que nos salió tan bien el primero que queremos repetirlo.
-¿Hay algo que hayas heredado de tus padres que les querés agradecer?
-Absolutamente todo. Yo me crié en una casa con mucha libertad, en el sentido más generoso del término, que es darte todo para que no dependas. De mamá heredé el humor negro porque ella la había pasado tan mal en un momento que… Es una mujer muy inteligente, con muchísima cultura. Y de mi papá, primero la historia que es muy pesada porque hoy se reivindica, pero no siempre quedaba bien ser ‘hija de’ (el padre de Ernestina es uno de los 30 mil desaparecidos durante la última dictadura militar).
-¿En algún momento sentiste que lo tenías que ocultar?
-¡Es que en algún momento era peligroso!
-Eso es claro. Hablo de ocultarlo luego.
-No, pero hay temas que se taparon porque estaban fuera de moda (dice con tono irónico). Yo heredé el orgullo de esa historia, que no es ni más ni menos que tener el coraje de decir ‘yo voy por ahí aunque eso me cueste la vida’. Tal vez una manera idílica de verlo, pero la crítica la dejo para los que analizan la situación y para mi privacidad. En lo que tiene que ver con la formación, yo me acuerdo de la biblioteca de mi casa. Era todo. Mi papá era arquitecto y tenía todos los libros que se te puedan ocurrir y recuerdo haber leído mucho de chica. A mí me abrieron la cabeza esos libros que eran de mi papá. Por eso siento que, de alguna manera, él me educó.

 

Una respuesta hasta “Entrevista a Ernestina Pais”

  1. HERNAN CRISTIAN said

    SIN PALABRAS SOY UN FANS DE ELLA Q MAS PUEDO DECIR. ME ENCANTA

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