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ENTREVISTA Emile Lahoud, presidente de Líbano: «No pienso renunciar a mi cargo»

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en diciembre 10, 2006

El mandatario dice que su dimisión no resolvería la crisis e impugna al gobierno del premier Siniora. Se enorgullece de su vínculo con Siria y del triunfo de la resistencia de Hezbollah contra Israel.

PROTESTA. OPOSITORES LLEVAN CARPETAS DE COLORES Y SE MANIFIESTAN FRENTE AL PALACIO DE GOBIERNO, EN BEIRUT.

 

El presidente libanés, el general cristiano maronita Emile Lahoud, no piensa renunciar para dar una salida a la crisis en su país, que se manifiesta en protestas que exigen la renuncia del primer ministro Fouad Siniora (antisirio y pro oc cidental). Lahoud propone un «gobierno de unidad nacional», que respalde al tribunal internacional para castigar el crimen del ex premier Rafic Hariri y asegura que él no tiene «las manos bañadas de sangre» en esta causa. Descarta una guerra civil, defiende su relación con Siria y asegura que la solución debe estar en manos de los libaneses y no de terceros países.

Un día después de que los obispos de su iglesia le pidieran la renuncia para llamar a elecciones presidenciales anticipadas, el presidente Lahoud respondió  su visión de la dramática situación en el Líbano. Con su mansión presidencial en Baabda reforzada por tanquetas y soldados, Lahoud cree que el gobierno de Fouad Siniora es inconstitucional y que la oposición debe seguir con su «desobediencia civil» en las calles, hasta conseguir sus objetivos.

—¿Cuál es la solución ante la crisis actual en Líbano?

—Lo que está pasando no puede continuar. Yo llamo a una solución que satisfaga a todos los partidos y a restaurar una vida normal, que permita una recuperación económica, politica y social. Creo que una solución al presente impasse es formar un gabinete de unidad nacional, especialmente después de que este gabinete perdió su legitimidad constitucional, luego de que los shiítas retiraron sus ministros. El objetivo de este nuevo gabinete de unidad nacional sería estudiar y apoyar la instalación de un tribunal internacional para juzgar a los asesinos del ex primer ministro Rafic Hariri. Luego debería respaldar una nueva ley electoral, que asegure igual representatividad para todas las religiones del Líbano. Este movimiento sería seguido por elecciones parlamentarias. El nuevo parlamento elegiría a un presidente dentro del mandato constitucional.

—¿Está dispuesto a renunciar para impedir mayores divisiones entre los libaneses?

—Yo estoy determinado a seguir hasta el último momento de mi mandato. El real problema no se apoya en la presidencia del Líbano. ¿Mi renuncia va a poner fin a la actual division en el país? ¿O va a resolver la cuestión de los refugiados palestinos en mi territorio? No lo creo. Por eso es que llamo a la formación de un gabinete de unidad nacional para resolver todas las cuestiones pendientes. Los partidos libaneses han acordado poner a un lado la cuestión de la presidencia.

—¿Su relación con Siria produce mayores divisiones en el Líbano?

—Estoy orgulloso de haber tenido buenas relaciones con el presidente Hafez Assad. Nuestras relaciones se basan en el mutuo respeto, a diferencia de otros oficiales libaneses, que tienen relaciones de negocios con los militares sirios. Son los mismos oficiales libaneses que ahora están criticando y lanzando ataques contra Siria. Ellos deben estar enojados por mi buena relación con el actual presidente Bashar Assad. Yo me pregunto si tenemos que considerar a Siria —que tiene históricos y amistosos vínculos con Líbano—, un rival para satisfacer los intereses de países extranjeros y a expensas de los intereses de mi país.

—¿Por qué no quiere firmar el decreto que legaliza el tribunal internacional?

—Quiero dejar en claro que inmediatamente después del repudiable crimen de Hariri, yo estuve entre los primeros en pedir una comisión internacional de investigación. Llamé al secretario general de la ONU, Kofi Annan, urgiéndolo a enviar un equipo de investigación para asegurar que esta cuestión no fuera politizada.

—¿Usted tiene temor de ser incriminado por el asesinato de Hariri o que el tribunal incrimine a Hezbollah?

—Le aseguro que no temo a este tribunal de ninguna manera y los cinco informes de la investigación internacional nunca han mencionado mi nombre. Una cosa que a muchos no les gusta escuchar: les gustaría ver comprometido mi nombre en este crimen. Hasta ahora no lo han conseguido y gracias a Dios, mis manos no están manchadas de sangre. Con respecto a la segunda parte de su pregunta, el hijo de Rafic Hariri sabe que Hezbollah tiene las manos limpias.

—¿Se siente abandonado por sus aliados en esta crisis?

—Yo soy el presidente de todos los libaneses y trato a todos ellos y a sus partidos igualitariamente, sin considerar su afiliación politica o confesional. Yo mantengo igual distancia de todos, incluso de los que me critican diariamente. Esos que usted llama mis aliados creen en la política que yo siempre he mantenido. Como yo, creen en defender los términos de la Constitución, en la unidad del Líbano y en su resistencia, hasta que el último milímetro de tierra libanesa sea ganada, rechazando todo intento de instalar palestinos en suelo libanés.

—¿Por cuánto tiempo el ejército libanés puede continuar teniendo el control de Beirut y hasta cuándo la oposición mantendrá el control de las manifestaciones en la calle?

—Lo peor para el Ejército es tener que manejar perturbaciones internas porque está entrenado para confrontar a un enemigo exterior. De todas maneras, el Ejército está comprometido a dar seguridad a todos los ciudadanos y proteger sus propiedades. Cuando se debe enfrentar a patriotas libaneses, las cosas son diferentes. En cuanto a la oposición, ha declarado desde el comienzo que las protestas en la calle serían pacíficas y democráticas. Ha habido incidentes que yo lamento y que intentan abortar las manifestaciones callejeras. Los que protestan han expresado su visión libremente y de la manera más democrática. Yo creo que la oposición debe continuar con sus protestas, hasta que todas sus demandas sean cumplidas. Con respecto al miedo a una guerra civil que puede estallar en el país, le diré claramente que no vamos a permitir que suceda. Los libaneses han aprendido de su experiencia del pasado y no tienen deseos de que se repita.

—¿Por qué cree que el gabinete de Siniora no renuncia?

—Yo he enviado un memorando formal y escrito diciéndole que su gabinete ya no es considerado constitucional, simplemente porque viola los términos de la constitución que llama a la coexistencia confesional. Toda decisión en Líbano —de acuerdo a la constitución— debe hacerse en consenso con las diferentes comunidades. Por eso es que sugiero la formación de un gobierno de unión nacional a la brevedad. La constitución es clara: todos los partidos y comunidades deben participar en el proceso de toma de decisiones. La intransigencia de Siniora y su gabinete es una posición inconstitucional. Puede ser que estén intentando crear un status quo o están apoyados por países de afuera, como Francia y EE.UU., que están haciendo todo lo posible para mantener la legitimidad del gabinete de Siniora.

—La crisis libanesa puede aliviarse si el presidente norteamericano George Bush inicia conversaciones con Irán y Siria por Irak?

—Algunos están vinculando la cuestión libanesa a eventos exteriores, como vincularon la guerra israelí en Líbano en julio y sostenían que había combatientes iraníes entre la resistencia libanesa. Eso no tiene sentido. La resistencia ha combatido corajudamente a Israel, consiguiendo una victoria sin precedentes. Yo aseguro que la sangre derramada fue puramente libanesa. Yo me pregunto: ¿qué tiene que ver la política libanesa con la situación en Irak o Siria? Quiero dejar en claro que cualquier solución debe salir de los libaneses.

—¿Las manifestaciones de Hezbollah ponen en peligro la popularidad que consiguió tras la guerra contra Israel?

—Lo que ha conseguido la resistencia es un orgullo para cada libanés. La victoria contra Israel es un ejemplo para los países que quieren echar a las fuerzas de ocupación de su territorio. En cuanto a la popularidad de Hezbollah, usted la puede testear por el tamaño de las protestas en las calles. Hezbollah sigue siendo popular en Líbano, más allá de que algunos no estén de acuerdo con su visión sobre las cuestiones políticas.

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