LA ARGENTINIDAD….. AL PALO

Política, Videos, Ciencia,Cultura, Espectáculos, Cine, Deportes, Tegnologías, Arte, Humor, Música, Reportajes. ETC

De a dos , La Mona y Martín

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en diciembre 17, 2006

Cada noche, unos tres millones de argentinos ríen con las desventuras de Natalia Oreiro y Facundo Arana en ‘Sos mi vida’, la comedia más vista del año. Aquí, ellos cuentan cómo manejan el éxito, la guerra del rating y los rumores.

A dúo: la Monita y Martín fueron la pareja (televisiva) del 2006.

A ver… Son lindos, exitosos, encabezaron la tira más vista del año en la vapuleada televisión argentina.

Vieron cómo otros productos, con elencos tan buenos como el que los secundaba a ellos, se caían de la pantalla rumbo al agujero negro que deglute a los faltos de rating. Natalia Oreiro y Facundo Arana, Nati y Fac –como ellos se llaman entre sí– están por finalizar Sos mi vida, la tira que protagonizan en Canal 13 y que tuvo un promedio de 27 puntos de rating en esa carnicería televisiva apodadaprime time.

Pero, ¿qué pensarán ellos mismos de su propio éxito? Porque hay algo cierto: lo construyeron sobre una trama tan simple como conocida; chica pobre que se enamora de chico rico y un final feliz, a todo trapo. ¿No lo vimos antes? Muchas veces. Entonces, ¿cuál habrá sido el secreto que hizo que tres millones de televidentes siguieran la comedia con pasión? «Creo que la tira funcionó, precisamente, por eso, porque era una historia simple pero con una manera de armarla y actuarla muy particular. Cada actor estuvo elegido para hacer un personaje en sí mismo, con vida propia», resume Oreiro, o Esperanza Muñoz, o La Monita en la novela.

Y es real lo que dice. Porque más allá de la historia de amor entre La Monita (boxeadora, buscavidas) y el Martín Quesada (empresario, playboy, corredor de autos) que hizo Arana, hubo una galería de personajes estereotipados, que ganaron terreno con sus vidas hilarantes y delirantes.

Pero también es verdad que la dupla Oreiro-Arana ya se había consagrado en 1998, con Muñeca Brava, una comedia desopilante que supo dar la vuelta al mundo. Reeditar la pareja era una apuesta fuerte: al menos, había que alcanzar las expectativas previas.
Pero si fuera una cuestión de elencos, en el camino quedaron otros productos con actores de primera línea …

Arana: Esas son cosas que simplemente ocurren. Hay historias a las que les va bien, y hay otras que no funcionan. Antes de aceptar esta tira tuvimos una charla con Nati, para plantearnos si era conveniente hacerla. Porque la huella que dejó Muñeca Bravahabía sido muy fuerte y teníamos que, por lo menos, igualar el interés del público.

Oreiro: Creo que, además, la gente percibe la magia. No sólo con nosotros que somos los protagonistas, que nos conocemos desde hace muchísimos años y que habíamos hecho otra novela. También lo que generó el resto del grupo. Porque cuando los protagonistas tienen buena onda, se genera una camaradería especial. Eso lo sabemos y no nos hacemos los tontos.

Y para lograr eso, ¿están encima de las cosas o dejan hacer a los demás?
Oreiro: Yo soy un poco obsesiva. Miro el programa cuando llego a casa; soy consecuente con el resultado que quiero buscar. No me quedo tranquila si no preparé bien las cosas, sea una pelea de boxeo, una coreografía o una escena común. Si no lo hago así, la paso mal, me siento insegura. Por eso tampoco hago televisión todos los años.

¿Y vos, Facundo?
Con este personaje no tuve necesidad de entrenarme en muchas cosas. No fue el mío el desgaste mayor. Mi personaje era el que sostenía la coherencia de la trama y del delirio del resto de los personajes. Así que me divertí mucho preparando algunas escenas como cuando salimos a volar en avión (para lo cual hice un curso de piloto y saqué el brevet), o ensayando tango. Igual, no te desentendés de lo que pasa alrededor. Pero estuvimos apoyados por un equipo comprometido, que facilitó todo.

CON UN PAN BAJO EL BRAZO
Cuando decidieron hacer la novela, cargaban con derroteros distintos. Natalia había tropezado con El deseo (2004), un programa que no tuvo repercusión, acaso por el mal tino de suceder a Resistiré, una tira que introdujo rasgos novedosos en la ficción diaria y arrasó.

Facundo, más relajado, traía a favor el suceso de Padre Coraje (2004) y en teatro había hecho Visitando al señor Green, con Pepe Soriano. ¿Podrían chocar los planetas nuevamente? Y como si las expectativas fueran pocas, cuando la tira salió al ruedo, la tevé empezó a enloquecer al compás del rating minuto a minuto y su guerra de nervios: programas anunciados a una hora que empezaban a otra, ciclos que morían al nacer.

¿Les llegó alguna esquirla?
Arana: Cuando empiezan esas guerras de horarios la única víctima es la gente. Lo cierto es que nosotros tratamos de corrernos porque no nos queda otra que jugar para el lado del público.

¿Lo plantearon en algún momento?
Arana: Claro. Porque la cara la pone uno y si la gente se sienta a ver la novela donde vos trabajás queun día empieza a las nueve, después la anuncian nueva y media, pero empieza a las diez…
Oreiro: Además, el público te hace saber su descontento y eso te carga de responsabilidad.
Pero si hay éxito, todo pasa de largo.
Oreiro: Y sí, al haber tenido un buen año todo se relajó. Si el público no respondía tan bien a lo mejor no hubiéramos corrido la misma suerte.
Arana: Nosotros nos comprometemos con nuestro trabajo. El resto se supone que está en manos idóneas que saben lo que tienen que hacer.

¿Dónde ubican los límites para que no les lleguen las presiones?
Oreiro: Yo tengo claro que no vivo para esto. Es mi medio de vida, no mi modo de vida. Hay una decisión personal de disfrutar el momento y hacer las cosas de a una por vez. Esta tira no estaba en mis planes, pero cuando le dije que sí, dejé el resto de las cosas de lado.
La gente ve en ustedes un producto de ficción: una linda pareja. Y hubo quienes vieron algo más…
Arana: (Interrumpe) Me di cuenta de que cuando te va bien, siempre pasa lo mismo y uno no lo puede evitar. Salir a hablar es dar más cuerda de donde tirar.

Lo planteo como parte del juego que alimenta el imaginario del público.
Arana: Creo que forma parte del imaginario que quieren vender ciertos medios. No la gente. Es parte de su juego, no de mi juego.

¿No pensás que es parte del negocio? Un posible romance contribuye a que los protagonistas estén arriba.
Arana: El límite es el respeto. Natalia prefiere el silencio. Refunfuña: «Facu, si contestás es parte de la nota». Algunos dicen que esos rumores la afectaron por demás, porque, se sabe, está en pareja con el rockero Ricardo Mollo, a quien –obvio– no le habrían caído nada bien esos chismes. Pero bueno, la mesa estaba servida con un buen menú: una pareja «ideal» que funciona en la ficción, y con el galán recién separado (de la actriz Isabel Macedo, con quien vivió diez años). Y tampoco es para sorprenderse que algunos pongan pimienta. ¿No es parte del show?

QUE DIGAN LO QUE QUIERAN
Puertas adentro de la casa, donde vive con su amor, Natalia encuentra su refugio. «Que digan lo que quieran/las palabras vienen y se van», debe cantar cuando llega al lugar donde se saca el maquillaje de actriz y vuelve a lo cotidiano. Y si bien este año el «afuera» fue muy fuerte, el «adentro» –asegura– estuvo igualmente sereno. Ya pasó el tiempo de vivir con el acelerador a fondo. «Será la edad», tira Natalia, de bien vividos 29 años. Como sea, la muchacha está en tren de disfrutar lo que tiene: «No por comparación, sino porque me siento una privilegiada». El conocido: «De qué me quejo, si tengo una buena vida, salud, familia, trabajo y amor».

Y Facundo, a los 34, parece refugiarse detrás de un halo pétreo donde entran sus perras (Pampa e India), sus amigos y su… bueno, no da detalles. Menciona viajes al sur, tablas de surf, vacaciones. Año difícil para el actor que además de separarse tuvo que lidiar con cólicos renales que lo llevaron directo al hospital. Un combo que –sumado a las exigencias de estar en la cresta de la ola– suena demasiado gravoso para una sola persona. ¿Cómo lo habrá pasado? «¡Qué año!, ¿no? Pero aun así, ningún año de mi vida es para olvidar. Si me preguntás por mañana no sé…»

¿Y el hoy?
Estoy grabando al día, porque dicen que con unos días de reposo de verdad, hubiera podido superar mis problemas de salud. Así que en ese sentido fue pesado.

Y a la vez vas rearmando tu vida…
Sí, pero tampoco quiero sacar una respuesta linda para que pongas en la nota, ¿sabés?
No tiene que ser ni linda ni fea.

¿Y qué querés que te diga?
(Se escapa, Facundo. No quiere hablar de su vida personal y protesta –mucho– porque su salud es noticia. Así que chicas, fans de Arana, no pregunten.)

¿Qué rasgos de divismo ven en ustedes? Hablo en términos de uso y abuso de la condición de famoso.
Arana: Cuando arrancás de a poco, y no sos una estrella fugaz, que de la nada te colocan allá arriba, te das cuenta de que esto es un oficio y te vas acostumbrando.
Oreiro: Somos personas ordinarias con un trabajo extraordinario. Creo que pesa mucho el entorno y tu crianza. Pero seguramente, alguna vez, me deliré con algo.

¿Por ejemplo?
Oreiro: Soy muy exigente en el trabajo y no me gusta la dispersión. A lo mejor en mí puede ir por ese lado. Pero para mí, divas son Mirtha Legrand o Susana Giménez. Y nosotros no ocupamos ese lugar.

¿Con qué cosas de la realidad se pelean a diario, cuando dejan sus personajes de lado?
Arana: Bueno, estamos viviendo una realidad difícil a nivel mundial y eso nos pega, nos jode y nos estresa a todos, ¿no?

Quizá. Creo que a Natalia le llega más el problema de las papeleras.
Oreiro: Sí, totalmente. Es un tema que me pega re-mal porque me parece que por decisiones políticas, dos pueblos que siempre fueron hermanos están inmersos en decisiones que no tomaron. Y me llega más como militante activa de Greenpeace, luchadora del medio ambiente, y por ser uruguaya.

Digamos que tenés una buena perspectiva para hablar del caso.
Lo grave que veo hoy es la realidad social, esta especie de guerra impuesta, de la cual la gente no quiere formar parte. Me molesta la hipocresía de las dos orillas. La gente la está pasando mal, hoy por la rivalidad, pero mañana será por la contaminación. Porque la contaminación llega con los años.

Final de escena. Las vacaciones están ahí. Facundo piensa en irse a surfear. Natalia va a meterse de lleno en su disco. El 2007 los encontrará separados, sin tevé, pero con sus agendas a full.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: