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Los desafíos del año 007: diseño y tecnología

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en diciembre 19, 2006

Las urgencias de la arquitectura y su autonomía como disciplina. El dilema ambiental.

<b>ARQUITECTURA 2106.</b> LOS MODELOES DEL ARQUITECTO HERNAN DIAZ ALONSO QUE SE EXPONEN EN NUEVA YORK IMAGINAN UN FUTURO SIN LIMITES, BASADO EN LA DIGITALIZACION Y EN LA NANOTECNOLOGIA.

ARQUITECTURA 2106. LOS MODELOES DEL ARQUITECTO HERNAN DIAZ ALONSO QUE SE EXPONEN EN NUEVA YORK IMAGINAN UN FUTURO SIN LIMITES, BASADO EN LA DIGITALIZACION Y EN LA NANOTECNOLOGIA

Uno no puede inventar la arquitectura todos los días por la mañana». Así opinaba Mies Van Der Rohe pero aseguraba que era imprescindible reconocer las nudos de conflicto que impiden la evolución y los cambios. Fortaleciendo la idea, las conclusiones principales del XXIII Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) no sólo reconocen los problemas sino que exigen rápidas respuestas. La declaración que realizó este año la UIA llama a un estado de emergencia porque «lo que se planteaba como desafío hoy ya forma parte de las urgencias de la arquitectura».

Son dos las grandes urgencias que parecen tensar a la arquitectura: el cuidado del medio ambiente y la adaptación a las nuevas tecnologías. Estos dos grandes problemas generales abren temas específicos como los cruces interdisciplinarios, la sustentabilidad, los nuevos materiales y los cambios en la formación.

Los cambios. Entre los cruces interdisciplinarios aparece con fuerza la hipótesis que sostiene, entre otros, el arquitecto Alberto Varas. Tiene que ver con el acercamiento de la arquitectura al diseño industrial. «La innovación tecnológica genera un impacto con sus sistemas sofisticados y nuevos materiales que deben ser asimilados por los arquitectos. El impacto y el salto cualitativo es comparable con la invensión del ascensor que rompió con los límites y la imaginación constructiva», opina Varas. Refuerza la idea la opinión del especialista norteamericano en diseño e innovación Nathan Shedroff, cuando dice que los arquitectos tienen que incorporar «esa capacidad de los diseñadores de entender y aplicar las tecnologías generando todo el tiempo proyectos experimentales».

Algunos no se sorprenden de esto, como el diseñador Alejandro Sarmiento que afirma: «la arquitectura y el diseño siempre han estado ligados de algún modo y, en algunos países de Europa, se estudia arquitectura y un postgrado en diseño permite al arquitecto ser diseñador».

La fábrica de relojes Vacheron & Constantin, que proyectó Bernard Tschumi en Suiza, es símbolo del mix arquitectura/ diseño industrial. Con su envolvente metálica flexible y sus interiores de vidrio y madera invitan a la comparación, por extremar la versatilidad de los materiales. «Renzo Piano, es un ejemplo de una visión distinta de la arquitectura porque el diseño industrial, está presente en muchos de sus proyectos. Shigueru Ban razona como un diseñador industrial al considerar fundamental el reciclaje y el reuso de materiales que no son corrientes para al arquitectura», reflexiona Sarmiento.

El panorama se amplía con ejemplos vanguardistas en los que los cruces se hacen evidentes. El arquitecto argentino Hernán Díaz Alonso, titular en los Estados Unidos del estudio Xefirotarch, trabaja con proyectos experimentales que exploran las ventajas de la era digital. Díaz Alonso reconoce que las dinámicas profesionales tienen que cambiar porque «la tecnología avanza sin parar y abre posibilidades que no están siendo aprovechadas». En su obra «Rescate Emotivo», exhibida en el Instituto de Arquitectura de California del Sur (SCI-Arc), presentó proyectos diseñados a partir de un software de animación digital como el que usa el cine. Uno de los modelos más llamativos era una casa, que consistía en una red de vértebras, montada sobre un esqueleto de tubos de cobre forrados con plástico.

Así el camino de la tecnología lleva a los nuevos materiales. En este aspecto, es destacable la experiencia de otro rosarino en Estados Unidos, Marcelo Spina, que encabeza el Estudio Patterns. Sus proyectos en plástico y fibra de vidrio son una predicción. «La oportunidad de desarrollar nuevas formas, objetos complejos u orgánicos, sólo puede hacerse con plástico. Es el material artificial del siglo XXI», asegura Spina. Y se anima a reconocer el Corian como «el material sintético del momento porque es durable, fácil de instalar, resiste casi todo y permite todo tipo de formas».

Ambiental. Pero el cuidado del medio ambiente exige a la arquitectura tomar medidas urgentes, por eso todos hablan de sustentabilidad. Un camino es el propuesto por el arquitecto e investigador Jorge Mele cuando dice que, mucho más que en otros períodos «la disciplina arquitectónica está fuertemente condicionada por factores contextuales que la dotan de un carácter semi-autónomo».

Los datos ratifican lo imperioso de la situación: según el Worldwatch Institute, la construcción de las ciudades implica el 40% del consumo de materiales (calizas, áridos, piedras, etc), el 25% de la tala de árboles, el 16% del agua dulce (sin incluir el agua potable para uso sanitario), y el 40% de la energía. Sólo en Argentina el hábitat urbano consume más del 60% de toda la energía.

Si tenemos en cuenta que la población urbana se va multiplicar, el panorama es complicado. Para el arquitecto Jorge Czajkowski, especialista en temas de sustentabilidad, es el momento de «avanzar hacia una arquitectura sustentable, cambiar el paradigma en la formación y generar una nueva ideología arquitectónica». La distancia con esta nueva concepción la traza el mismo Czajkowski cuando dice sin dudar que «es raro encontrar en un proyecto un asesor ambiental o que el arquitecto, previo a tirar la primera línea sobre el papel o el monitor de su computadora, considere lo necesario para que su edificio pueda ser habitado minimizando la dependencia del medio y reduciendo el impacto ambiental edilicio».

El arquitecto Marcelo Minolitti hace una aclaración importante para que no llegar a confundir sustentabilidad con pérdida de ambición en las obras: «El diseño ambientalmente consciente (DAC) rompe con ciertas lógicas de la arquitectura tradicional, pero sin disminuir el bienestar de los individuos».

Sin embargo, un elemento crucial en esta exigencia ambiental son los costos. Las construcciones ecológicas implican una inversión inicial superior pero, según el arquitecto Varas, «ese gasto mayor se recupera en el mediano y largo plazo con el ahorro de energía, por ejemplo». Pero, para asegurar la proliferación de estos proyectos, «tiene que existir una política de estado como la de la Unión Europea, que exige proyectos sustentables y no deja la decisión en manos de los inversores particulares», explica Varas.

La formación. Todos los caminos conducen a una nueva formación del arquitecto. «Conciencia ambiental», versatilidad para el manejo de las tecnologías y la experimentación con nuevos materiales materiales necesitan «de paradigmas diferentes en el proceso enseñanaza aprendizaje», como sostiene el arquitecto Gustavo Azpiazu, Rector de la Universidad de La Plata.

También los dos decanos de las facultades de arquitectua más grandes del país coniciden en la necesidad de adaptarse a estos tiempos. Para Jaime Sorín, Decano de la FADU-UBA, «el contexto demanda una actualización de contenidos y la definición de nuevos perfiles profesionales». Y para Néstor Bono, decano de la Facultad de Arquitectura de La Plata, «las infraestructuras tienen que acompañar a la formación y hoy es necesario ampliar las áreas informáticas y multiplicar los laboratorios de investigación». En la FADU, apuntan «a los resultados del Foro Académico que termina en junio para definir los cambios en los planes de estudio», sostiene el Secretario Académico, Javier Fernández Castro.

A pesar de los intentos, las distancias con otros contextos siguen siendo muy grandes. «El trabajo en Estados Unidos me mostró que para experimentar y encontrar lo nuevo hay que ir a los laboratorios de las universidades. Lamentablemente, en la Argentina estamos 30 años atrasados y ni siquiera hay lugar para experimentar en serio», sostiene Díaz Alonso.

Sin embargo, en la UNLP ven al equipamiento digital y a la experimentación como dos cuestiones centrales. El Secretario General de la UNLP, arquitecto Fernando Tauber, plantea que uno de los recursos de que «dispone hoy nuestra sociedad es la difusión de los hechos en forma casi inmediata. Por eso, «los estudiantes tienen que contar con las herramientas para acceder a esa información» asegura.

Casi utopías. A la hora de mirar hacia adelante e intentar proyectar el futuro en un contexto de pocas certezas, aparecen visiones que casi rozan el pensamiento utópico. Aunque, por ejemplo, los adherentes de la aplicación de la nanotecnología a la arquitectura piensan que «los avances demuestran que ese momento va a llegar antes de lo que muchos piensan», afirma el arquitecto Díaz Alonso. A la nanotecnología también se la conoce con el nombre de tecnología molecular y permite manejar átomos y moléculas con absoluta precisión para construir estructuras con alta resistencia y todo tipo de formas. Para Marcelo Spina, «es una tecnología que permite crear materiales cuyas propiedades y características básicas pueden ser prediseñadas antes de su creación». Hoy ya se hacen aplicaciones en pequeña escala pero, si la nanotecnología se puede ampliar, se podrían construir edificios cinco veces más altos que soportaran cargas cinco veces mayores, con estructuras más esbeltas, y que no se fracturaran ante un sismo. Edificios con muros divisorios que fueran transparentes en el día y opacos en la noche. Veríamos casas de dos pisos, fácilmente remolcadas por un pequeño vehículo, para cambiar de ubicación.

Por su parte, los cultores de la arquitectura biogenética, cuentan que ya se trabaja, por ejemplo, en árboles fluorescentes que alumbran por la noche. Un grupo de genetistas, arquitectos y expertos en computación, entre los que participa el arquitecto Spina, investigan las aplicaciones de la genética en la arquitectura y proyectan edificios vivos, basados en formas vegetales o animales y construidos a partir de ladrillos de ADN. Será posible vivir en un olivo gigante de tres habitaciones o en una casa recubierta de piel, aunque parezca ciencia ficción. Pero eso no sucederá el año que viene

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