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Hollywood, ciudad fantasma

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en diciembre 23, 2006

Definitivamente las nuevas generaciones de actores van a la ciudad del cine sólo para trabajar y prefieren tener sus viviendas lejos de allí

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Por estos días los dedicados cartógrafos amateurs que durante años trazaron los mapas para conocer la ubicación de las casas de los actores de Hollywood están en serios problemas. Esos dedicados comerciantes que desde que la industria del cine engendró el sistema de estrellas, y la consecuente fábrica del chisme, se dedicaban a mostrarles a los visitantes dónde residían sus luminarias favoritas hoy viven su peor momento. Es que, como nunca antes, Hollywood se transformó en un pueblo fantasma. Aunque estrictamente hablando ni siquiera sea un pueblo, sino más bien un suburbio de la ciudad de Los Angeles, esa metrópolis atravesada por autopistas sin fin.

Lo cierto es que al pie de la colina Lee donde se apoyan las nueve letras blancas que forman el no cartel más famoso del mundo, están los estudios donde se escriben los guiones, se firman los acuerdos y hasta se filman películas, pero ya nadie vive allí. Ni en las fastuosas mansiones escondidas en el irregular terreno de la zona conocida como la ciudad de los sueños, ni en Mulholland Drive, el legendario camino que sube y baja de esas colinas. A diferencia de las estrellas de la época dorada del cine norteamericano, las celebridades de estos tiempos prefieren trabajar en Hollywood pero residir en otra parte. La lista de los que huyen bien lejos de las veredas angostas donde caminar parece un crimen y los flashes de los paparazzi no dejan ver el sol incluye a Julia Roberts, George Clooney, Brad Pitt, Bruce Willis y Johnny Depp, entre otros.

Lo primero que queda claro cuando se llega al corazón de Hollywood, a la esquina donde se cruzan el boulevard que le da el nombre a la zona y la calle Vine, es que éste no es un lugar para vivir. De hecho, la fantasía de los turistas que llegan de a millones cada año buscando en esta intersección las grandes mansiones, los negocios más sofisticados y los restaurantes más caros, tiene la dirección equivocada. Esa es la escena cotidiana en Beverly Hills, donde es posible ver a Diane Keaton caminando hacia el famoso Brown Derby Restaurant o encontrar a Kevin Costner desayunando en el lujoso hotel Four Seasons. A Hollywood las estrellas van a trabajar y es Beverly Hills la zona que eligen para vivir. Pero hasta eso está cambiando.

Los reyes de la colina

En la década del 70 las curvas de Mulholland Drive tenían tres reyes. Tres de los más exitosos, apuestos y talentosos protagonistas masculinos compartían el terreno y más de una aventura: Marlon Brando, Jack Nicholson y Warren Beatty filmaban y tenían sus refugios muy cerca. Antes, en 1950, Billy Wilder había imaginado que una estrella del cine mudo como Norma Desmond sólo podía vivir en Sunset Boulevard (la película y la calle), al oeste de Hollywood, y en ningún otro lugar.

Hoy, las caras más taquilleras del cine ponen a la venta sus mansiones hollywoodenses que muchas veces terminan ocupadas por celebridades instantáneas como Paris Hilton o Nicole Ritchie o millonarias estrellas de la televisión, que son aquí el equivalente de los nuevos ricos. Ellos necesitan de la cercanía de los estudios de grabación televisiva y, aunque protesten, de la avidez de los fotógrafos, que no les pierden pisada. Y tal vez sea justamente por los hombres de las cámaras intrusas, la razón de que sus blancos más buscados hayan cambiado de dirección.

Al inicio de sus carreras estos actores llegan a Los Angeles y más precisamente a Hollywood como si se tratara de una peregrinación a la meca. Para triunfar es obligación vivir cerca de los jefes de los estudios, los representantes, los directores y los productores que aún hoy siguen siendo residentes.

En 1982, George Clooney se mudó a Los Angeles y por un tiempo, hasta que llegaron los primeros papeles minúsculos en series de corta vida, durmió en el armario. Aunque suene a aquella frase “salir del armario” que hace referencia a quien decide dejar de ocultar su condición de homosexual, en este caso se trata literalmente del lugar en el que vivía hace casi 25 años el “hombre más sexy del planeta” cuando dejó su Virginia natal para seguir su sueño de fama. Tuvo que pasar poco menos de un cuarto de siglo, un programa de TV que lo catapultó al cine y de ahí a la estratosfera para que Clooney decidiera que el aire de Hollywood ya no le sentaba bien. Ahora sus cartas le llegan a su villa del Lago Como, Italia.

Los exiliados

Hubo un tiempo en que John Wayne, Marilyn Monroe y Clark Gable compartían el ascensor de las torres Sunset, ubicadas en el boulevard del mismo nombre, arteria principal de la zona conocida como West Hollywood, que hoy alberga hoteles de diseño y bares frecuentados por Paris Hilton, Lindsay Lohan y la multiforme Britney Spears. En estos días, salvo durante la temporada de premios que comienza en pocas semanas, es imposible imaginar que los equivalentes actuales de Wayne, Monroe o Gable compartan siquiera el código postal.

Rebelde como pocos, Johnny Depp pasó de ser el rey de la juerga angelina a un padre de familia del sur de Francia. Y aunque mantiene la propiedad de una casa en Los Angeles, Depp reside en Europa junto a Vanesa Paradis, su esposa francesa. Tan convencido está de su cambio de vida que inspirado por el capitán Jack Sparrow, su personaje en Piratas del caribe , se compró una isla en las Bahamas para ir de vacaciones y mantener a Hollywood bien lejos de su vida cotidiana.

Casi la misma decisión tomaron Madonna y Gwyneth Paltrow. Claro que las rubias dejaron la ciudad de los sueños cinematográficos por amor. Ambas se casaron con ingleses y decidieron instalarse en Londres. Las críticas de sus compatriotas no se hicieron esperar. A la estrella del pop le dijeron que impostaba su acento londinense mientras que a la delgada Gwyneth, casada con el cantante de Coldplay, Chris Martin, la acusaron de traidora por declarar que prefiere el estilo de vida británico. “Los británicos son mucho más inteligentes y civilizados que los norteamericanos”, dijo haciendo honor a una clásica frase de Dos extraños amantes ( Annie Hall) de Woody Allen, película anticaliforniana si las hay: “No me quiero mudar a una ciudad donde la única ventaja cultural que existe es que se puede doblar a la derecha cuando el semáforo está en rojo”, decía Alvy Singer, el personaje de Allen, para denostar a la soleada Los Angeles.

De hecho, el ejemplo del director de Match Point, ese rechazo visceral por las palmeras que atraviesan toda esta ciudad trasplantadas desde su lugar de origen por los empresarios inmobiliarios que empezaron a explotarla a mediados del siglo XX, ya cundió en su nueva musa: Scarlett Johansson. La flamante gran diva del cine nunca llegó a instalarse en la ciudad factoría de cine y acaba de comprar un enorme loft en Manhattan. Y entre sus vecinos en la Gran Manzana figuran otros de los representantes del “nuevo Hollywood”: Heath Ledger y su novia Michelle Williams, ambos de Secreto en la montaña, viven en Brooklyn y su coprotagonista, Jake Gyllenhaal también. El listado incluye a su hermana Maggie, a Natalie Portman y a Sarah Jessica Parker y su marido, Matthew Broderick, el rey de Broadway.

Claro que Nueva York no es el único destino elegido por las estrellas autoexiliadas. Muchas prefieren la tranquilidad del campo a las luces de la gran ciudad. Así, Julia Roberts sólo deja su rancho en Santa Fe, Nuevo México, si le ofrecen un papel que no puede rechazar y cuando Demi Moore y Bruce Willis decidieron separarse también acordaron que criarían a sus tres hijas lejos de la locura hollywoodense, y por eso se mudaron al estado de Idaho, lugar que la bella Demi utilizó como refugio cuando se tomó un descanso de las películas.

A pesar de las fantasías del público, Hollywood, Los Angeles, es una ciudad industrial como cualquier otra de su tipo en la que se trabaja mucho y se vive poco. Con la única salvedad de que aquí los productos que salen de las fábricas son brillantes sueños empaquetados para la pantalla grande. 

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