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REPORTAJE a Adrián Suar

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en diciembre 26, 2006

“Gané la noche todo el año”

 

En su mejor temporada como programador de Canal 13, cuando la diferencia de rating con Telefe se achicó a un punto, advierte sobre los peligros que acechan al negocio televisivo. Habla de los sueldos de los actores, que van de una primera figura en $ 80.000 mensuales a un “chichipío” de $ 4.000. Le reconoce a Tinelli lo mucho que hizo por su pantalla, dice que va de frente y, contra todos los pronósticos, no se pelearon.

VOLVER. Cuando reconoce su imagen en

VOLVER. Cuando reconoce su imagen en “Pelito”, siente que su vida es una historia de película. Dice que con Araceli son amigos y están muy cerca de Tomás, la debilidad de los dos.

Los televisores encendidos, una Red Bull sobre el escritorio, al costado la computadora y un equipo de música; un afiche de Apariencias, la foto de Tomás hecha cuadro en la pared, y también un portarretrato con sus ojos bien abiertos como si lo estuviera mirando. El mundo privado de Adrián Suar o Adrián Swchartz Kirzner, el chico de clase media que nació en Queens, vivió en Villa Crespo y a los 38 años es socio del Grupo Clarín, dueño de la productora Pol-Ka, y ocupa ese escritorio como gerente de Programación de Canal 13. “Cuando vengo al mediodía para acá y veo en el canal Volver que están pasando Pelito… ¡eso es fuerte! Es una historia para una película, mi vida con los medios, y con este canal, es para filmarla.”

Dos de sus tres hermanos, Sabrina y Paul, son parte de su empresa Pol-Ka y, aunque viven bien, no son ricos. En cambio el mayor, Jeffrey, quien vive en Estados Unidos, sí ha logrado éxito económico. Sobre su propio patrimonio, dice que ganó dinero en negocios inmobiliarios, pero en la tele no tanto como la gente supone. Que es amigo de Víctor Tevah, empleado suyo, pero a la hora de hablar de plata prefiere que lo hagan con su socio, Fernando Blanco.

Aquí está y habría que sumarle que aún ni siquiera llegó a su techo, quizás esté en su piso. En ficción ya ganó al menos una vez en cada rubro, sea en unitarios, novelas o telecomedias, y en cine contabiliza películas exitosas; sin embargo, o actúa muy bien, o no se lo ve tirando cohetes.
“Tengo el viento a favor, por ahora, pero mi estilo es ser cauteloso. Hay días en los que siento que me reconocen, pero no todo el tiempo.”

—¿Araceli te reconoce? Porque me imagino que te importa mucho su mirada.
—Sí, me importa, ¿cómo no me va a importar? Obvio. Sobre todo ahora, en lo profesional, porque Ara ha tenido un crecimiento impresionante como actriz. ¿Y ves?. No la reconocen. La veo en Amas de casa… y está fantástica. Tiene ritmo, maneja muy bien la comedia y logró verdad en la actuación. Va para arriba a lo loco.

—¿Le dijiste que recién en septiembre se hará la segunda temporada?
—Como se lo he dicho también a Mercedes (Morán), Gabriela (Toscano), Carola (Reyna) y, obvio, Ara. Lo tomaron bien. Y hay prioridades, otro país, en enero, febrero, marzo. Pol-Ka hace el servicio de producción, pero el negocio es de Buena Vista, no somos los dueños. Sí del terreno, y tengo ganas el día de mañana de hacer un set de televisión con eso. Para producir novelas y otras cosas en escenarios naturales.

—¿Te bancaste las críticas a “Amas de casa…” y a quienes lo calificaron de fracaso?
Para mí, un programa que promedia 18 puntos de rating desde que arrancó… es un buen número. Se mantuvo parejo, a mí me encanta, sé que no es para todo el mundo, tiene otro ritmo, hay que escucharlo. Y Ara está bárbara.

—¿Se van juntos a Punta del Este como dijo Pancho Dotto?
No sé qué dijo Pancho, es más amigo de Ara, pero yo me tengo que quedar acá los primeros días de enero porque quiero ver el estreno de Son de fierro.

—Pero ustedes están cerca.
—Este acercamiento tiene mucho que ver con Tomás. Más allá de lo que nos pase a nosotros dos, que ninguno volvió a formar pareja, ni ella ni yo, el estar juntos es porque él necesita mucho de mamá y papá. Estamos muy cerca de él. Comemos, cenamos o lo llevamos el fin de semana a algún lado. Para Ara y para mí, es la debilidad.

—Se los ve más relajados.
—Bueno, también la terapia es un lugar donde uno puede volcar lo que le disgusta. Y ahora es una relación de mucha amistad, muy atrás de Toto. Hoy por hoy, como estamos los dos, somos los padres de Tomás.

—Entonces ya no habrá leyendas de peleas fenomenales como esa que dice que una vez te tiraron alguna camisa por el balcón… —(Se ríe) No, mentira, falso. No, nunca nos tiramos nada… bueno, puede ser unas camisas. Sí, somos temperamentales… perdón, fuimos temperamentales.

—¿Cómo es Tomás con su mamá?
—La adora. No le gusta que se le acerquen, ni que la toquen. Es muy celoso.

—¿Y los abuelos cómo funcionan con Tomás? ¿La ve a tu mamá (Lilian Keller)?
—Sí, Toto la ve. ¿Qué dice? La quiere mucho, dice que es un personaje.

—¿Intenta convertirte al menemismo?
—No, a mí me cae bien Kirchner, si casi tenemos el mismo apellido. Es una letra la diferencia.

Rating y negocios. Le señalamos que lo vimos aparecer poco en los premios Clarín y que hizo menos rating que si hubiera estado Tinelli.
Es incomparable, dice. Pero el año pasado habíamos hecho 20, me sorprendió llegar a 27. ¿Por qué no estuvo nominado Marcelo? Me pareció injusto; es más, creo que el de conductor tendría que haberlo ganado él. Porque se transformó en un showman.
La presión del tiempo presente en el negocio televisivo, donde ayer ya fue pasado y apenas cuenta, puede llegar a enloquecer al más templado. Por eso lo que le importa a Adrián Suar es que en este fin de 2006 achicó la diferencia que tenía con Telefe de casi cinco puntos en enero a un punto en diciembre. Además, se le nota lo mucho que trabaja consigo mismo para mantenerse en lo que lo apasiona sin convertirse en un ser cruel o que no piense en los demás. Se esfuerza en ser un buen tipo cada día.

—¿Cúanto le debés a Marcelo Tinelli en este cambio?
—Todo. Mucho. L a verdad es que contra todos los pronósticos de que nos íbamos a matar, en el mano a mano, siendo los dos arianos y locos, me he llevado mucho mejor con él que con otros que no le llegan ni a los talones, la van de figura y no le han ganado a nadie. Y Marcelo, que hace 17 años que es quien es, va de frente.

—¿Es tu mejor año como programador?
—Sí, claro. Pasaron dos escenarios fuertes. Sos mi vida, que fue como una bendición del cielo, fue el éxito más grande de ficción de toda la televisión de enero a diciembre (el promedio al 19 de diciembre fue de 27.1 puntos de rating) y una performance fantástica de Marcelo que definió el prime time. Somos una dupla imbatible.

—La mañana la ganabas y la tarde la mejoraste en la segunda mitad del año. Eso ayudó también.
—Sí, la mañana, muy bien. Pero fijate que a la tarde me pasó lo impensado. Yo evalué que con Collar de esmeraldas, Juanita la soltera y Repetto tenía que hacer unos doce puntos, no veinte. Y no se me dio. No funcionó. Mala suerte. Y después vino Cuestión de peso, y lo otro con la Politti y hace 12. Nadie sabe nada en este negocio.

—Habrás visto la publicidad de Telefe donde dice que a lo largo del año te sacó 3.3 puntos de diferencia. ¿Te molestó?
—No. Nosotros ponemos un aviso de líder absoluto en el prime time que es donde más duele porque está la mayor facturación, donde se define. La televisión está de 20 a 24, la mayor concentración de publicidad va ahí.

—Hay quienes opinan que Telefe tiene mucha publicidad a la tarde y está repartida en forma equitativa.
—Puede ser cierto. Pero desde que yo conozco la tele, el prime time es el 70 por ciento de la inversión publicitaria.

—¿Te hablás con Claudio Villarruel?
—Sí.

—¿Han intentado hacer algún acuerdo en función de los horarios, por ejemplo?
—En algún momento hablamos… Es más, me encantaría que intentemos, tanto Telefe como Canal 13, tener una industria más civilizada. En todo sentido, no sólo en los horarios sino también en los cortes de publicidad, en defender este negocio. Yo quiero una industria sana, no una industria loca. Aprendí que si no está sana, en dos, tres, cuatro años, vuelca. Y la estamos rompiendo. Hay que ponerle razonabilidad a este negocio. Y el que me diga lo contrario lo invito a tener una auditoría.

—¿Perdiste plata este año?
—Gané y perdí. A veces la ficción te hace volcar. Con Pol-Ka salí hecho porque me ha ido muy bien con Sos mi vida y muy mal con Juanita la soltera. La gente no sabe los costos que se tienen, hay mucho desconocimiento sobre lo que puede facturar una tanda publicitaria. Si Telefe y Canal 13 no ayudan para que las tarifas estén ordenadas… va a explotar, te lo digo un año antes, va a explotar.
—¿Pero dónde está el desfasaje del negocio?
—No crecen las tarifas de publicidad y sí los costos. Las tarifas están planchadas. Preguntá cuánto ganaba un actor en 2002 y cuánto gana ahora.

—¿Aumentó mucho?
—¡La puta! No hablo de “bolos”, pero el 80 por ciento de mis actores gana entre 8.000 y 9.000 para arriba. Por eso, cuando hablan de los productores, me gustaría que se tomen el trabajo, uno por uno, y que salgan a la calle y vean que el 85% de los argentinos gana $ 1.800, o menos. Este negocio no es el mismo, se achicó. Una primera figura puede estar en $ 80.000 por mes; y cualquier “chichipío” que hace 22 capítulos por mes se gana $ 4.000.

—¿Pero no es una industria en la que todos dicen que venden afuera, se asocian, crecen las productoras…?
—Acá no hay industria. Fijate que México tiene una torta publicitaria de 2.800 millones de dólares, nosotros 250, ¿cómo lo ves? Lo que hay acá es mucho talento y se pueden hacer productos elaborados como los de Damián Szifrón.

—Pero Damián se toma sus días por cada unitario, los cuida.
—Porque se lo permite Telefe, es un regalo que le hace.

—No tan regalo; si cada capítulo lo repite muchas veces, amortiza bien los costos.
—Sí, pero es un caso atípico.

—¿Y con Marcelo ganaste o perdiste plata?
—Son tortas anuales… pero estoy bien con Marcelo. Nos fue bien, no sé cuánto, pero bien.

—Hablando de Marcelo, ¿te bancás que Pettinato hable mal de él?
—No, no me lo banco. No me gusta y es un tema que venimos hablando. Yo le quiero respetar a Roberto la esencia de Roberto, el humor ácido. Incluso un chiste sobre mí, pero la mala leche no me gusta. No me gustan los buchones que hablan mal de otros colegas en televisión. Un tipo que a un caído le pega es el mismo que en la época de los milicos hubiese dicho: “Guarda que éste es comunista”. Acá hay muchos colegas que la van de progres que salieron a buchonear y a reírse del otro. Como con Repetto. Eso no se hace.

—Una última pregunta, ¿cuál es la mirada que más te importa acerca de vos?
—En lo personal, la mirada de mi hijo, lo que me pueda decir Toto. Hoy estoy muy pendiente de él. Me mata. Me he dado cuenta de que verlo crecer me da una cosa de sensibilidad… Y te digo la verdad: me gustaría que se dedique a lo que me dedico yo. Lo digo de egoísta, porque sé que voy a poder hablar de estas cosas. Pero a él le gusta, en serio.

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