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Alessandra Rampolla: «No todo lo que explico me da ganas de hacerlo»

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en diciembre 27, 2006

En los primeros días de enero regresará a la pantalla de Canal 13 con «Alessandra, sólo sexo», un magazine en el que echará luz sobre la sexualidad y sus arrabales. En una charla íntima, abre el juego de su intimidad: en mayo se casa con un músico que conoció el año pasado.

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Ahí está ella, con esa tonadita caribeña tan chévere que no cambia ni cuando los televidentes le hacen preguntas que para muchos resultarían incómodas. A pocos días de volver a la pantalla de Canal 13 (sería a partir del 4 de enero, a las 23), Alessandra Rampolla, la sexóloga más mediática de América, ultima con sus productores detalles de Alessandra, sólo sexo, en un estudio en Don Torcuato. A los 32 años, esta puertorriqueña hizo del sexo una empresa: tele, radio, seminarios, cursos, libros y columnas en revistas o diarios forman parte de su universo. Encima tiene novio, John Hernández, con quien planea casarse en 2007. No para.

«Me encanta interactuar con los argentinos. Los encuentro abiertos, sin tabúes. Ustedes piensan que son recatados, pero los comparo con otros países y nada que ver. Son muy curiosos», dice Alessandra, que está sentada en su camarín. Y ejemplifica: «Les encanta preguntar sobre swingers o tríos».

¿Cuál de todos los consejos que das te costó más llevar a la práctica?

Eso depende del momento que esté pasando y de mi pareja. A veces hablo de cosas que en algún momento fueron importantes y tal vez hoy no lo sean. No todo lo que explico me da ganas de hacerlo. Pero no quiere decir ni que me asuste ni que me parezca mal. (Mira su celular y responde un mensajito de su novio) Me dice que se está bañando (cuenta). Te lo perdiste por dos días porque acaba de volver a casa. Casi siempre me acompaña en los viajes.

¿A qué se dedica?

Es dueño de una empresa en Puerto Rico y es co-dueño de la mía. Trabajamos juntos la parte de negocios de Tusexóloga Corporation. También es músico, conguero y timbalero, es su pasión.

¿Es fácil trabajar juntos?

Hasta el momento no hubo grandes contratiempos. Yo soy un poquito workaholic (adicta al trabajo), muy perfeccionista. El es más tranqui, me trae a tierra. Lo de trabajar juntos se dio. Nos complementamos muy bien. ¡Hasta me convenció de casarnos!

¿Qué tan reacia eras al tema?

Siempre pensé que no era para mí. Pasa por encontrar alguien con quien tengas, en verdad, compatibilidad. Y lo encontré hace un año, cuando nos presentaron amigos en común. En seguida conectamos. Con él me dieron ganas: nos vamos a casar en mayo.

Pero él sí sabía de vos…

¡No! El hace música cubana de los 50, su onda es muy distinta, muy alejada de la realidad (se ríe). Ni en el periódico me leía. Y eso estuvo muy bueno porque supe que el interés era real y no parte de lo que todo el mundo se imagina.

¿Imaginan que te la sabés todas?

No, siempre me trataron con respeto. Lo de las fantasías viene, en todo caso, por estar en los medios. Seas linda, fea, gorda, flaca, sexóloga o sin estudios, a alguien le vas a despertar un ratón. Me siento feliz. Antes pensaba que algún día tendría hijos con o sin pareja o adoptaría si tuviera ganas. Siempre fui muy libre.

Venís de una familia tradicional.

Sí (se ríe). A mi edad y siendo sexóloga para toda América, ya muchas de las cosas que hubieran sido escandalosas para mis padres pues… no los alteran. Salirme de las reglas fue un proceso personal, de desafiarme y no sentirme tan complacida como para quedarme en el mismo lugar. Y dentro de todos esos rollos que uno se plantea, surge mirar todas las posibilidades. Es muy loco pero en mi escuela de niñas eran muy transgresoras las monjitas. Nos decían que no nos sintiéramos cohibidas de competir con los hombres.

Pero de sexo, ni hablar.

Jamás, pero me inculcaban el pensamiento crítico. Con esas hormonas revueltas de la adolescencia estaba desesperada por saber qué rayos estaba pasando conmigo. Tengo una hermana mayor, Carla, que adoro (es ginecóloga). Ella respondía mis dudas.

Tu primera vez fue a los 17, ¿no?

Sí. Demasiado joven para lo que yo esperaba. Después me di cuenta de que todo el mundo estaba teniendo relaciones. Fue una experiencia lindísima, con mi primer novio. Venía con convicción muy fuerte de esperar más pero lo conocí, me enamoré y pasó porque queríamos. Esa noche se lo conté a Carla y a mi mejor amiga. Y al día siguiente me fui a confesar. Me topé con un sacerdote que no me hizo sentir culpable. Tenía conflictos con la sexualidad y la religión y fue un tema que tuve que ir procesando. Hoy me siento tranquila.

Dice Alessa —como la llama su entorno— que la vocación le llegó de casualidad. Que a los 17 años viajó a Nueva Orleans a estudiar filosofía francesa, pero seis meses antes de recibirse no quería ni oír hablar de ejercer como profesora. «Estudiaba porque no había opción. Y me divertía irme lejos de casa. Papá, que es comerciante, no completó los estudios universitarios porque no pudo. Es de orígen muy humilde, mi mamá un poquito menos, y todo lo consiguieron con sacrificio. Se mataron para darnos la mejor educación», cuenta Rampolla.

Un día, charlando en la playa con su cuñado, él le sugirió, medio en broma, que ya que se la pasaba hablando con sus amigas de sexo, estudiara algo afín. Y no lo dudó. Hoy es sexóloga clínica certificada, hizo un master en Terapia matrimonial y de familia y, entre otras cosas, una certificación en Erotología, en California.

Y ahí viste 200 horas de películas porno.

Sí, algunas muy desagradables, para que nada te impresione. Eso me ayudó en especial en mi etapa mediática. A mí sólo me sorprende que me consulten cosas simples de sus propios cuerpos que deberían saber. Todavía falta información básica de sexo.

Pero en la tele sobra…

No creo que esté mal, sólo falta la contraparte. Creo que ahí es importante mi aporte. Y el del canal, que se juega con este espacio de sexo y educación. Por otra parte, los padres deben vigilar lo que miran sus hijos. Y los canales respetar los horarios de protección al menor.

¿Y qué le aconsejarías a los lectores para este nuevo año?

¡Que disfruten más! Hace falta la actitud correcta: animarse, querer aprender a reírte y jugar mucho más.

Una respuesta hasta “Alessandra Rampolla: «No todo lo que explico me da ganas de hacerlo»”

  1. thaniuska said

    buenas noche dra alessandra yo quicera saber el por que me cuesta tanto lubricarme haci tenga deseo de hacer el amor con mi pareja tengo apenas 21 años y me fasina hacer el amor pero habeces se me hjace dificultoso por que no me lubrico como yo quiero para difrutarlo mas yo no tengu atabu para el sexo por eso quiero saber que ago para solucionar eso y gracias por su atencion

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