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Eddie Murphy: lo dejan suelto y hace desastres

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en enero 4, 2007

Luego de superar una escandalosa historia con travestis y de cerrar un divorcio pacífico, se metió con una Spice Girl. Y otra vez en líos.

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 SIMBOLO DEL CINE DE LOS ’80. Murphy, estrella de «Un detective suelto en Hollywood».

Si leyeron otros El extranjero pensarán que Eddie Murphy es un drogón fiestero fulltime. No, el hombre cometió dos deslices en su vida mediática no más, pero son suficientes. Uno de esos errores incluye a una ex Spice Girls, el otro, a un travesti (o a varios). Veamos…

Eddie vivió una serie de éxitos de taquilla que lo hicieron uno de los astros top de los ochenta gracias a 48 horas y a Un detective suelto en Hollywood. Su ascenso fue tal que llego a ser el primero actor negro en cobrar un millón de dólares por película. Cuando el éxito mermó por elección del público, Murphy decidió hacer vida familiar. Ya había salido con un par de bellezas negras como Halle Berry, Robin Givens y Whitney Houston, así que mejor asentarse. Llegó 1993 y se casó con la modelo Nicole Mitchell, con quien ya había tenido dos hijos (uno en 1989 y otro en 1992). Testigos, juez, libreta y arroz. Tres hijos más (1994, 1999 y 2002). Eran como conejos.

Después de doce años, el divorcio. En agosto 05, Nicole llenó la papeleta y tachó el casillero que decía «diferencias irreconciliables». Para abril de 2006, el tramite ya estaba completo y Eddie comunicó, a través de su vocero: «El bienestar de nuestros hijos es nuestra principal preocupación». Por eso, Eddie, sin chistar, les pasa regularmente dinero. Considerándolo bien, el matrimonio duró bastante si prestamos atención a los hobbies «alternativos» de él.

El 2 de mayo de 1997, el hombre iba manejando la 4×4 de su esposa por Santa Monica. Eran las 4.45 de la mañana y vio a Shalomar, un travesti, parado en una esquina. El problema es que el señor con peluca (de nombre real Atisone Kenneth Seiuli) estaba ubicado en una zona donde la prostitución no está permitida. Sirenas, deténgase por favor, salgan del coche, usted es Eddie Murphy, OK, puede irse; Shalomar, queda detenida. Obviamente, ese mismo día todo el mundo se enteró del evento.

En Entertainment Tonight, un programa especializado en cazar famosos, Eddie se justificó con un argumento que nadie creyó: «Yo amo a mi esposa y no soy gay. Estoy casado y tengo tres hijos. No voy a andar por ahí acostándome con prostitutas de la calle o algo parecido. Sólo quise ser un buen samaritano. No es la primera vez que ayudo a una prostituta. Cada vez que veo una en una esquina, la alcanzo con el coche y ellas dicen ‘oh, sos Eddie Murphy, Dios’ y les doy lo que tengo en la billetera para ayudarlas». Qué buen tipo, sí.

Pero todo fue menos creíble cuando Shalomar, nueve días después, reprodujo ante el National Enquirer el diálogo que tuvieron:

—¿Te prostituís para vivir?

—Sí, claro

—¿Te gusta usar lencería?

—Sí.

—¿Puedo verla?

—-Cuando tengamos tiempo.

—Yo haré que tengamos tiempo. ¿En qué actividades sexuales andás? (mientras le enganchaba unos billetes de 100 en la media).

En The Globe titularon: «La obsesión enfermiza de Eddie Murphy por las drag queens«. Murphy, entonces, demandó a las dos publicaciones por difamarlo y pidió 5 millones. Las partes terminaron llegando a un acuerdo. Al mes, en el Gay & Lesbian Times, una tal Nicole Raimres Murray, travesti también, contó que el actor solía frecuentar relaciones con travestis y transexuales y que conocía, por lo menos, a cuatro que habían salido con él. Y dio nombres. Pero basta de meter el dedo en llagas viejas; vayamos a las nuevas.

En junio del año pasado, a dos meses de haberse divorciado, se puso de novio con Melanie Brown, la ex Spice Girl que se hacía llamar Scary Spice. Apenas empezaron a salir, Mel B quedó embarazada (parece que en la primera noche que pasaron juntos). No les importó y todo siguió marchando sobre ruedas. Ella se tatuó el nombre de él en el labio, se presentaron a sus respectivos hijos en una cita familiar en Disneylandia, y hasta se dijo que se casarían en setiembre, luego se cambió la fecha a diciembre, pero no. «Ella y yo no estamos más juntos —contó en RTL Boulevard, un programa danés de televisión, el 4 de diciembre— y no sé si soy el padre de ese bebé». Uy.

Mel B, entonces, se sintió ofendida y contrató a Don Engel, un abogado top especializado en casos de alto perfil. Fuentes cercanas a Mel le chismosearon al diario británico Daily Mirror: «Se resiste a que Eddie la pase por encima. Lo quiere herir donde más le duele… En el bolsillo».

Si se hubiera quedado con Shalomar, estas cosas no lo habrían pasado.

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