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Pan a precio de libertad

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en enero 4, 2007

Se estima que cada año entre 25.000 y 40.000 brasileños son sometidos a trabajo esclavo. La mayoría de las víctimas la considera una práctica normal y muchos reinciden por necesidad.

ABOLICION. A pesar de haberse decretado en 1888, en Brasil abundan los casos de trabajo esclavo.

CONDICIONES DEPLORABLES. Quienes conocen su condición de esclavitud, se resignan a ella por necesidad económica.

SIN DOCUMENTOS. Las personas sometidas a esclavitud no poseen ningún papel en donde conste su identidad. Al liberarlos, el Gobierno debe proveerlos con documentos provisorios y también les entrega dinero

ENTRE 25.000 Y 40.000. Es el número estimado de personas que por año son sometidas a trabajo esclavo en Brasil.

PREDOMINIO DE ESCLAVOS-HOMBRES. Por sus características físicas, se imponen por sobre las mujeres y los niños.

TRAMPA. Para mantenerlos atados al lugar, los hacendados utilizan un sistema que promueve el endeudamiento del trabajador con el empleador.

 

Francisco tiene 74 años de edad. Con su torso desnudo y curtido de tantos años de jornadas a la intemperie, cuenta que trabajó como cocinero en la fazenda (hacienda) durante 15 años. Nacido en el Estado de Piauí, al noreste de Brasil, admite con ensueño pero también con una voz que suena a cansancio y reclamo: «Quiero volver para allá». Como tantos otros trabajadores, no tiene cartera de trabajo, ni cédula de identidad, ni ningún documento que certifique su identidad ante el gobierno brasileño.

El caso de Francisco constituye un ejemplo de cómo el proceso de esclavitud puede extenderse por largos períodos de la vida de una persona. Los 15 años de permanencia en esa hacienda, viviendo y trabajando en condiciones infrahumanas, con el agregado de no poder escaparse, determinan en buena medida su cansancio. Francisco fue uno de los liberados en un operativo realizado por un grupo del Ministerio de Trabajo de fiscalización de haciendas en la región sur del Estado de Pará.

El Ministerio de Trabajo brasileño incorporó esta problemática a su agenda oficial para los próximos años. Pero, según la Comisión Pastoral por la Tierra (CPT) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), entre 25.000 y 40.000 personas por año son sometidas en Brasil a trabajo esclavo y la cifra no parece estar en fuerte retroceso. Los mayores índices de esclavitud se registran en la cría de ganado (50%), la deforestación (25%), el trabajo en las plantaciones de caña de azúcar, soja, algodón y café (15%), la explotación carbonífera (5%) y otras actividades (5%).

Para Xavier Plassat, coordinador de la Campaña Nacional de la Comisión Pastoral por la Tierra contra la esclavitud en Brasil, el número de personas que son sometidas a trabajo esclavo es alarmante. «La cifra estimada por la CPT y asumida desde 2003 por el gobierno federal y por la OIT, es de 25.000 trabajadores esclavos por año. Pero algunos aseguran que los trabajos-esclavos en Brasil superan los 40.000 al año». Además, «si bien los hombres predominan -por tratarse de trabajos pesados-, igual hay mujeres y niños».

José tuvo un poco más de suerte que Francisco, ya que al mes de estar bajo condición de esclavitud en la hacienda, fue liberado por el Ministerio de Trabajo. Sin embargo, y con apenas 16 años, sabe de jornadas de sol y sombra, y además, su dedo amputado mientras trabajaba con una sierra se lo recordará por el resto de su vida. Con sinceridad, cuenta: «estoy acá (en la hacienda) hace poco más de un mes, vine porque estaba muy necesitado».

Plasta explica que el trabajo esclavo es generalmente temporario. Para mantenerlos atados al lugar, los hacendados utilizan un sistema que promueve el endeudamiento del trabajador con el empleador o algún intermediario que contrata el servicio, comúnmente conocido como gato. «El empleador real generalmente no aparece porque no desea asumir responsabilidades en la relación de contratación», explica Plassat.

Según Ela Wiecko, miembro del Ministerio Público Federal y Procuradora Federal de los Derechos del Ciudadano, » la mayoría de las víctimas no se da cuenta de que ejercen un trabajo forzoso o en condiciones análogas a la esclavitud, y entiende que esta forma de trabajo es algo natural». Wiecko agrega que quienes perciben lo injusto y hasta lo ilegal de la situación no vislumbran otra solución y por eso se someten a todo tipo de maltratos.

De acuerdo con un informe elaborado a mediados del 2004 por la Secretaría Especial de los Derechos Humanos para ser presentado ante las Naciones Unidas, » los casos de trabajo esclavo en Brasil se concentran en propiedades agrícolas distantes de los grandes centros «. En el informe consta que se ha recibido un gran número de denuncias sobre trabajo esclavo, y que la Constitución Federal brasileña establece de dos a ocho años de prisión y el pago de una multa para aquella persona que incurra en el delito de «reducción de alguien a condición análoga a la de esclavo».

A pesar del reconocimiento oficial de la esclavitud por parte del gobierno de Brasil ante las Naciones Unidas, existen sectores del gobierno que aún niegan esta problemática. El actual vicepresidente y ex ministro de Defensa, José Alencar, en una entrevista concedida en 2005 al diario La vanguardia habló de la inexistencia de la esclavitud y dijo que «hay que dejar de condenar al sector agrícola».

En tanto, Leonardo Sakamoto, Coordinador de proyectos de la ONG Reporter Brasil, expresa que en el Congreso hay políticos apoyados por latifundistas que traban continuamente la aprobación de los proyectos de ley que contribuyen con la erradicación de la esclavitud. Agrega además que «esos mismos fazendeiros utilizan milicias particulares para amedrentar y eliminar a los defensores de los derechos humanos».

Weslei Fejeira Da Silva Pereira, de 24 años y oriundo del Estado de Bahía, quien el mismo día que fue liberado festejaba su cumpleaños, todavía no había recibido paga por los dos meses que trabajó en la hacienda ubicada en la zona sur del Estado de Pará. Engañado con promesas de recibir buen dinero cuenta que después de la plaga en el cacao «ahí quedó mal para conseguir trabajo y me pareció buena la oferta que decían que me daban acá…Pensé que en seis meses llevaba plata para allá, pero llegué acá y nada fue realmente como se dijo«.

Desde 1995 y hasta mediados de 2006 , fueron liberados por el gobierno brasileño 19.000 trabajadores. Esto constituye un paso concreto en la lucha contra la esclavitud, aunque todavía falte mucho por hacer. Sin embargo, la escasez de trabajo empuja a los liberados hacia nuevas situaciones de esclavitud. Weslei dice que no sabe cuánto le debe al hacendado. Y también que quiere volver a su hogar. Pero cuando se le pregunta si cree que algún día deberá regresar a la hacienda, en otras palabras, a la esclavitud, duda. «No sé, tal vez alguna vez tenga que volver».

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