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SABRINA ROJAS: “De mujer fatal no tengo nada”

Publicado por LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en enero 8, 2007

Con un cuerpo que quita el sueño a todos los argentinos, la joven mendocina va por más y, si bien tiene claro que “hacer de linda” fue y sigue siendo su mejor carta en el juego mediático, también sabe que no piensa quedarse con ese techo.

Una charla mano a mano, con una de las mendocinas más bellas, para conocer a la mujer detrás del personaje.

-Hace un tiempo declaraste en una entrevista que serías una atrevida si te consideraras vedette…

-Creo que todavía me falta pulirme para considerarme vedette. No te consagrás de un año para el otro. Si bien he tenido la posibilidad de hacer musicales y todo eso, me falta edad. Ninguna chica de veintipico de años puede considerarse como ‘la vedette’. Me falta autoridad escénica para semejante afirmación.

-¿Cómo definirías entonces lo que hacés?

-Tengo 26 años y, a mi juicio, lo que hacemos las chicas que trabajamos en esto es ‘adornar el escenario’ y, en la medida en que los productores ven cómo te desenvolvés, nos van dando más oportunidades en terrenos diferentes para ir creciendo.

-¿Qué recuerdo te queda de tu infancia en Mendoza?

-Por suerte fue muy feliz. Soy la menor de cuatro hermanos; cada dos años nos mudábamos de casa -siempre en Godoy Cruz- así que pasé por muchos barrios. De cada uno de ellos tengo el recuerdo de cada amiguito del momento. Fui al colegio Martínez de Rozas, y también me acuerdo de la complicidad en la escuela con los compañeros. Con las que tengo vivencias imborrables es con mis primas Belén y Laura, (ríe), ¡éramos un desastre! Nos trepábamos a los árboles, nos tirábamos sin importarnos nada y estábamos siempre juntas.

-¿Venís seguido?

-Voy todos los años a ver a mi familia.

-¿Fue difícil la soledad en Buenos Aires?

-Los dos primeros años sí me costaron mucho, pero mis viejos estuvieron a mi lado. Lo que pasó es que también implicó un cambio de vida muy grande para ellos. De estar en una casa de barrio tranquilos en Mendoza, a vivir en el piso 19 en un departamento de Buenos Aires. Cuando se dieron cuenta de que soy una chica muy centrada, y que todo iba a salir bien, me dejaron más sola.

-¿Cómo fue el gran salto de Mendoza a Buenos Aires?

-Mis inicios fueron en un programa de canal 7, que se llamaba ‘TVía’. Yo era muy chiquita, apenas tenía 13 años y sin querer conocí a Pancho Dotto. Desde allí continué con el contacto y hubo muchas charlas con él, hasta que me fui a Buenos Aires a trabajar para su agencia. Allí pasé un par de años, pero la suerte se terminó en un momento…

-¿Cómo sobreviviste?

-Tuve que hacer otras cosas para vivir. Conseguí trabajo de promotora y vendedora. La verdad es que tenía 22 años y me veía como muy grande para lograr entrar al medio, porque cada día las chicas comienzan más jóvenes. Hasta que sin querer fui a un casting, donde quedé elegida para un comercial de Axe. Con esa plata me hice las lolas y comencé a quedar seleccionada para un montón de comerciales y desfiles, hasta que mi foto comenzó a aparecer por todos lados, y me llamaron para hacer teatro. Desde ahí no paré más.

-Tu cuerpo fue una carta de presentación determinante…

-¡Por supuesto! Primero que nada, el hecho de hacerme las lolas me ayudó a sentirme más segura. Considero que las que tenemos ese mambo, nos cambia inevitablemente la actitud. Hacía mucho tiempo que me las quería hacer por mí, no por el trabajo, pero no lograba juntar el dinero.

-¿Y qué le mostrarías a la gente sobre Sabrina?

-A medida que me contrataban se fueron dando cuenta de que de mujer fatal no tengo nada. Soy una chica sencilla, normal, que en los estrenos llora, se ríe y pasa todos los nervios. Me gusta el tema de dejar -de a poco- de trabajar de “la chica linda”. Me encantaría brindarme más hacia el lado de la comedia y ridiculizarme.

-¿Es difícil dejar a ‘la linda’ de lado?

-Sí, hay veces que a lo mejor dejo propuestas laborales de lado que me pagarían muy bien, pero que no me suman. Creo que en esta comedia en la que estoy ahora -ver aparte- estoy logrando demostrar un poco más de mí.

-¿Cuál sería tu techo?

-En realidad no tengo eso de: ‘quiero ser como tal’. Cambio ser Susana Giménez un año por poder trabajar de esto siempre, con más o menos cartel, pero con la certeza de que mi plata salga de lo que me gusta hacer.

-La osada producción de fotos publicadas en revista Paparazzi con Jésica Sirio, fue muy polémica, ¿cómo tomaste los comentarios posteriores?

-Cuando una empieza en esto es muy chica; te mareás con facilidad y te cuesta decir ‘no’. Ahora, sé muy bien lo que quiero hacer y lo que no. Las fotos de esa producción en especial, no diría que estaban preparadas, pero sí quedamos de acuerdo en un par de cosas. Como yo sé que no tengo nada que esconder, no me parecieron tan graves las poses. Después se hicieron lecturas equivocadas sobre mí, y lo negativo es que la gente que no me conoce cree lo que ve en la tele.

-¿Qué sacaste de toda esta experiencia?

-Tener en claro que una cosa es hacer fotos provocativas porque me divierten, y otra es que alrededor de una foto se crea que ‘ésa’ es mi vida. Una aprende a elegir

-¿Fantaseaste de chica con este nivel de exposición?

-Lo soñé toda la vida, desde que tengo uso de razón. No quería ser veterinaria, ni médica… Pero nunca pensé que se iba a hacer realidad.

-¿Lo más y lo menos de esta tormenta mediática?

-Lo menos, el estar alejada de mi familia, y perder cumpleaños, navidades, nacimientos… son cosas que no tienen vuelta atrás. Además, sufrís falta de consideración de algunas personas; hoy les servís y mañana te tiran. Tenés que tener el ego muy controlado para no salir lastimada.

-¿Conseguiste zafar de ese peligro?

-Sí, lo logré gracias a mi novio, que es un sol de persona y me trae a tierra. También por supuesto con la ayuda de mi familia y amigas, que nada tienen que ver con este ambiente.

-¿Y a la hora del ocio?

-Soy una chica normal que va al súper, paga cuentas, disfruta con amigos o va al cine.

-¿Sos obsesiva con tu imagen?

-En realidad no, soy súper relajada. Me alimento con lo que quiero y voy al gimnasio cuando deseo y me hace falta. Ahora tengo 26 años recién; a lo mejor en un tiempo tendré que preocuparme más.

-¿Qué esperás para este 2007?

-Con que venga todo igual, me conformo. Me basta con la tranquilidad afectiva que tengo con mi familia y la convivencia con mi novio. A nivel laboral y económico, seguir trabajando de lo que me gusta. No soy tan pretensiosa, ¿viste?C

Presente en cordobés

Sabrina Rojas ya comenzó su temporada teatral en Carlos Paz, con la obra “Mi mujer se llama Mauricio”. “Mi personaje es Pamela, y estoy acompañada por Emilio Disi, Fernando Lúpiz y Diego Pérez, entre otras relevantes figuras. Si bien hago de linda, puedo mostrar un poco más de mi faceta humorística; estoy feliz”, concluyó Sabrina.

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