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ENTREVISTA A JOHN SCOFIELD

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en enero 13, 2007

La guitarra sin fronteras

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El músico cuenta sus comienzos rockeros y da su personal visión sobre el jazz mundial. Tocará en trío en Buenos Aires el sábado 20.

Al menos en Estados Unidos casi todos los guitarristas comenzamos haciendo rock”, afirma el guitarrista John Scofield, en conversación telefónica  desde su casa en West Chester County, una hora al norte de Manhattan. Scofield volverá a presentarse en el Teatro Coliseo, el sábado 20, en trío con John Patitucci y el baterista Kendrick Scott. “Tal vez en Europa o en Latinoamérica los jóvenes empiecen con la guitarra española y los estudios de técnica clásica para después pasarse al instrumento eléctrico y hacer jazz, pero aquí la mayoría de los guitarristas empiezan por aprender unos pocos acordes. Así empecé yo y por supuesto que llegar al jazz, desde esos comienzos, representa una evolución. El rock me ayudó a entender las bases del jazz.”

John Scofield tenía sólo 13 años, en 1964, cuando alguien lo contrató para que tocara con una banda de rock en un baile. “En esa música aparecía la misma idea que en el jazz: el cantante tocaba y luego venía el solo de guitarra, y allí el guitarrista trataba de improvisar. Fue con esas primeras bandas que comprendí cuál era mi búsqueda, que me interesaba la improvisación. De esos primeros pasos me moví al blues, a B. B. King, un instrumentista muy sofisticado. Para el momento en que empecé a hacer jazz ya conocía su estructura básica por haber escuchado esa música que es un poco su hija. A lo largo de los años seguí disfrutando del blues, del rock y del soul; son músicas que trato de conservar dentro de la mía.”

Esa fidelidad a su pasado quedó plasmada en su homenaje a Ray Charles.

Sí, fue un trabajo sumamente interesante para mí, en el que incluso me di el gusto de trabajar con un cantante.

Habla como si algo le impidiera sumar un cantante a cualquiera de sus agrupaciones actuales.

Siempre me atrajo el canto y no creo que la voz humana sea incompatible con mi música, pero el problema es que no escribo poesía. Las melodías aparecen solas pero luego ponerle letras a esas melodías es muy difícil.

Ha actuado con la Orquesta de Cámara de Frankfurt, ¿cómo fue esa experiencia?

Muy diferente a todo lo que había hecho en mi vida. Los arreglos de mi música están escritos y a mí me toca improvisar. Es un cambio de situación interesantísimo para mí que siempre fui un improvisador. Fue una buena experiencia.

Ese proyecto lo ha puesto en mayor contacto con el jazz europeo. ¿Comparte la opinión de que en Europa se está haciendo un jazz más vanguardista que en los Estados Unidos?

Las diferencias entre Europa y los Estados Unidos en términos musicales son cosa del pasado. Los músicos y las influencias recorren el mundo a diario. Pero es muy probable que la música que se hace en Europa tenga menos condimentos de las recetas autoritarias de George Bush que la nuestra. También es cierto que la historia del jazz puede representar un verdadero peso para los americanos y ha significado un verdadero peso para mí que la amo y la estudio. El problema es que si uno se concentra en la historia y en las maneras de hacer de otro tiempo, se inhibe, no encuentra manera de seguir creando. En Europa o en Latinoamérica no se vive esa presión y es probable entonces que el jazz suene con mayor libertad.

Usted estuvo cerca de Charles Mingus y Miles Davis, dos de los músicos de jazz que mayor libertad mostraron. ¿Siente alguna presión por responder con igual grado de creatividad?

Fueron personas muy especiales. Tal vez para un estudiante al que en la escuela de jazz le indican que la música tiene que sonar de esa manera, las figuras de Miles o Mingus puedan ser inhibitorias pero para mí son de una gran inspiración. He llegado a un punto de mi vida donde sé que hago lo que puedo y por supuesto que lo único que siempre anhelo es alcanzar en algún momento una chispa de creatividad. Si se me ocurre alguna idea diferente sobre algo, voy por ella sin dudarlo; porque lo único que deseo es tener ideas nuevas, no me interesa si están dentro del jazz o no. Fue Miles el que me preparó para esto, para no preocuparme por la actitud policíaca.

¿Alguna vez le preocupó esa actitud?

Sí. En el pasado trataba de impresionar a la policía del jazz demostrándole que yo sabía tocar el jazz verdadero. Pero ahora, en cambio, si hago algo que no suena como el jazz de los 60, ¡mucho mejor! Si logro pensar en algo nuevo me siento un hombre afortunado. El riesgo está en que a veces uno se enamora de algo porque es nuevo y después se da cuenta de que eso nuevo no era necesariamente bueno.

Información

El estadounidense John Scofield es la primera gran visita jazzera del año. Tocará en trío, en el Teatro Coliseo, el sábado 20 de este mes. Lo acompañan John Patitucci en contrabajo y Kendrick Scott en batería. Patitucci, un contrabajista de lujo


En esta presentación de Scofield el particular sonido del bajista Steve Swallow estará ausente. John Patitucci ocupará su lugar. “Todavía toco mucho con Swallow pero me gusta tener diferentes proyectos —dice Scofield—; John y yo somos amigos y hemos grabado dos discos juntos”.

A diferencia de Swallow, Patitucci no suele tocar el bajo eléctrico.

Patitucci es muy dúctil y aunque es muy bueno con el bajo eléctrico me interesa que use el contrabajo. Me gusta el sonido del contrabajo; me gusta incluso el calor que las cuerdas acústicas le da a las canciones folclóricas.

La utilización que hace Patitucci del arco del contrabajo lo vuelve un instrumentista muy singular para el jazz. ¿Cómo es que ese tipo de sonoridad tiene lugar en una agrupación eléctrica como la suya?.

Es cierto que el material que haremos es en su mayoría eléctrico pero me interesa encontrarme con esa diferencia. John tendrá la posibilidad de tocar con el arco si aparece el momento. Y no es imposible que ese momento aparezca. Esa es la gracia de la improvisación.

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