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Tom Jones: “Mi voz todavía es poderosa”

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en enero 23, 2007

El 15 de febrero cantará en el Luna Park. Aquí, el galés habla de su amistad con Elvis Presley y de cómo se llevaba con Los Beatles y Los Rolling Stones. En los 80, actuaba en hoteles de Las Vegas, pero luego logró reinventarse con temas de Prince y duetos con artistas más jóvenes. La actualidad de una verdadera leyenda.

 Tom Jones estuvo muerto.

A mediados de los 80, era un cuarentón decadente que cantaba viejos hits en hoteles de Las Vegas. El tipo se veía ridículo tratando de mantener su imagen sexy de los 60: pantalón ajustado, saco de lentejuelas, camisa abierta, pelos del pecho al viento. Pero tuvo un golpe de afortunada desgracia: Gordon Mills, su descubridor y manager de toda la vida —autor del hit It’s Not Unusual, el mayor caballito de batalla del cantante—, murió súbitamente. Y lo que podría haber significado el desbarranque definitivo se transformó en su renacimiento: su hijo, Mark Woodward, tomó el mando y sacó a su padre del museo de cera para devolverlo a las radios, los rankings, los entonces incipientes videoclips.

Y Tom Jones resucitó.

“Gordon era un gran hombre, pero se había quedado sin ideas. En esa época mi hijo viajaba conmigo porque se encargaba de las luces de mis shows, y siempre me hacía sugerencias y cuestionamientos sobre mi carrera. Entonces, cuando mi manager murió, le dije que probara reemplazarlo. Mi nuera estaba en el show business y también empezó a trabajar conmigo. Y fue entonces cuando apareció Kiss: escuché a Prince cantándola y decidí hacerla en mi show. Mi hijo me dijo que un grupo, The Art of Noise, quería grabarla conmigo. Yo no le veía sentido, porque ya era un hit de Prince, pero mi hijo me convenció. Y tenía razón. El me aportó ideas jóvenes, la sangre nueva que yo venía necesitando”.

La ronca voz de Tom Jones llega desde su casa en Los Angeles, donde se radicó en los 70 por cuestiones económicas: en Gran Bretaña los impuestos eran altísimos. Un tema que jamás preocupó a sus padres: él era minero y ella, ama de casa. En ese hogar de clase trabajadora de Pontypridd, Gales, nació, un 7 de junio de 1940, Thomas Jones Woodward. Empezó a cantar en la iglesia y en el coro de la escuela secundaria, que abandonó a los 15 años; a los 16 ya estaba casado y a los 17 ya había tenido a su único hijo. Mientras por las noches cantaba en pubs, de día hacía todo tipo de changas: fue vendedor puerta a puerta de aspiradoras, molinero, albañil. Hasta que Gordon Mills lo vio al frente de Tommy Scott and the Senators y se lo llevó a Londres: le cambió el Scott por el Jones materno y le hizo grabar It’s Not Unusual.

Ese hit le abrió las puertas del universo musical británico: era 1965, y Jones se codeaba con otros jóvenes destacados, como Los Beatles y Los Rolling Stones. Todavía recuerda cuando, en un ensayo previo a un programa de televisión, John Lennon cambió la letra a la canción y canturreó it’s not a unicorn, it’s an elephant: “Me molestó, y le dije ¿qué querés decir?. El se rió, y mi manager me explicó que ése era su sentido del humor. En general me llevaba bien con ellos y los Stones, aunque nunca fuimos íntimos”. Por esa época, Tom completó la Santísima Trinidad del rock: se hizo amigo de Elvis Presley, uno de los músicos que —junto a Jerry Lee Lewis, Little Richard o Solomon Burke— más lo influyeron.

“Cuando lo conocí, me preguntó ¿cómo cantás así? y yo le dije vos tenés parte de la culpa. Descubrí que había comprado mis tres singles y mi álbum: le gustaba cómo cantaba, y era muy elogioso conmigo, como después lo fue Frank Sinatra. Priscilla (mujer de Elvis) me dijo que cuando yo estaba con él, él era más natural y no se cerraba tanto. Porque él vivía encerrado en su mundo, no le gustaba salir ni conocer gente. Todo lo contrario a mí. Y, después, el tema de las adicciones… Al lado suyo, vi el lado oscuro de las drogas, vi a Elvis perder la memoria por tomar demasiadas pastillas. ¿Qué tomás para mantenerte cuerdo?, me preguntaba. No tomo nada, por eso estoy cuerdo, le respondía. Porque a mí nunca me gustaron las drogas: mis únicos vicios son los cigarros cubanos y un buen vino o un coñac de vez en cuando”.

A Tom Jones le gusta cultivar la imagen de estrella tranquila, aunque hay que reconocer que no es sólo apariencia: el 2 de marzo va a cumplir 50 (cin-cuen-ta) años de casado con su esposa, Melinda. “Hay que estar enamorados y respetarse, darle espacio al otro. Mi mujer sabe que amo cantar, y eso es todo”, intenta explicar. Claro que existen rumores sobre sus supuestos romances, y hasta se dice que tiene un hijo natural: no podía estar libre de prontuario sexual ese hombre que, a lo Sandro, sobre el escenario hizo un ritual del meneo de pelvis, la entrepierna abultada y la frente transpirada. Ritual que las fanáticas respondieron con otro: el lanzamiento de ropa interior.

“Al principio era divertido, pero en un momento se convirtió en algo que tapaba mi talento. La gente estaba más pendiente de cuántas bombachas me tiraban que de lo que yo estaba cantando. Después de muchos años, mi hijo me lo hizo notar, y me aconsejó que si alguien me tiraba algo no lo agarrara, que siguiera como si nada. Me gustaría ser recordado por mi habilidad vocal, no como Tom Jones, el cantante al que las mujeres le tiraban cosas. Hubo mujeres que subían al escenario y se arrancaban la ropa; una vez, una fan subió y un guardia la atajó, pero no pudo ver que con su mano derecha ella me había agarrado de las pelotas. Yo tenía el micrófono en una mano, y con la otra trataba de soltármela (ríe). Pero ya no tengo 26 años, sino 66: no quiero quedar ridículo. En la calle, los jóvenes me dicen que soy cool, y no me lo dirían si todavía usara pantalones ajustados y anduviera saltando por ahí”.

Aunque conserva cierta pátina kitsch, si le dicen que es cool es gracias a Kiss pero también a sus apariciones en Los Simpson, en la película ¡Marte ataca!, y a Reload (1999), el disco en el que profundizó aquella idea de grabar canciones ajenas junto a otros músicos. “Pero no —indica— con gente con la que se esperaría que lo hiciera, como Rod Stewart o Elton John, sino más joven”. Participaron, entre otros, su amigo Robbie Williams, Manic Street Preachers, Beth Gibbons (de Portishead), The Cardigans; de allí salió su último hit, Sexbomb, pergeñado junto con el dj y productor Mousse T.

Curtido por la experiencia, no le preocupa que hayan pasado siete años desde entonces. Después de todo, lo siguen mimando: el año pasado fue nombrado Sir por la Reina de Inglaterra (“fue el día de mi vida en el que estuve más orgulloso”). De los tiempos pasados, asegura, sólo extraña a amigos como Elvis, Sinatra, Sammy Davis Jr. o Dean Martin. Y nada más: “No voy a negar que mi época más ajetreada fue cuando tuve mi programa de televisión, entre 1969 y 1971, This is Tom Jones, en el que hacía duetos con otros cantantes (por allí pasaron Aretha Franklin, Ella Fitzgerald, Janis Joplin, Johnny Cash, y una lista interminable de figuras). En invierno me dedicaba al programa y en verano viajaba por todo el mundo: en esa época actuaba en espacios realmente grandes. Pero sigo en la carretera: la única diferencia es el tamaño de los teatros en los que actúo. Robbie Williams y otros jóvenes me dicen que admiran cómo conservo el fuego y la fuerza. La conclusión es que amo cantar. Mi voz todavía es poderosa y, mientras siga así, seguiré cantando”.

En las pantallas de cine y TV

Dos de los momentos clave en la reactualización de Tom Jones fueron sus apariciones en Los Simpson y en la película ¡Marte ataca!, de Tim Burton. En el capítulo de Los Simpson, de 1992, Marge conseguía un trabajo en la central nuclear de Springfield, y el señor Burns intentaba conquistarla llevándole al cantante —a punta de pistola— para que la saludara personalmente. Por supuesto que fracasa en el intento de seducción y Jones termina el capítulo cantando para Marge y Homero. En ¡Marte ataca! (1996) aparecía al final cantando It’s Not Unusual.

“No fue una estrategia —afirma—: fueron dos propuestas y las acepté. Resultó muy divertido, y ahora los chicos me dicen ¡guau, sos Tom Jones de ¡Marte ataca!!. Me hubiera gustado hacer más películas cuando era joven, pero me ofrecían malos papeles. Como Elvis, nunca fui tomado en serio como actor. Sinatra fue el único cantante que lo logró”.

Reinventarse
Hijo de minero galés, con voz poderosa descubierta en el coro de la iglesia. Experto en devolver las bombachas de las fans un segundo después de haberse secado la transpiración. Son tantas las cosas que pueden contarse sobre Tom Jones —su amistad con Elvis, su relación con Beatles y Stones—, que uno tiende a olvidar que se trata de un magnífico cantante. Capaz de aparecer en Los Simpson, pero también de versionar a Prince (Kiss) con la apoyatura eléctronica de The Art of Noise. Un símbolo de la reinvención.

 

Información

Tom Jones actuará el jueves 15 de febrero en el Luna Park, el sábado 17 en el hotel Conrad, de Punta del Este, y el lunes 19 en el Orfeo, de Córdoba. Será su tercera visita a la Argentina: se presentó en 1974 y volvió en 1980. Esta vez cantará sus éxitos históricos y algunas novedades.

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