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MARIA NIEVES, MILENA PLEBS, MORA GODOY

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en enero 27, 2007

El tango tiene cara de mujer 

Antes, las figuras de la danza del abrazo eran los varones. Hoy, María Nieves brilla y se lleva los grandes aplausos de “Tanguera”. Mora Godoy le enseña a bailar a los Rolling Stones y anuncia que seguirá en los escenarios hasta que su embarazo lo permita. Milena Plebs, una de las mejores de su generación, sigue cultivando su particular estilo. Aquí, se analiza la tendencia y una precursora en la enseñanza de técnica de mujeres, Graciela González, explica el fenómeno.

Puede alguien imaginar una pareja de baile más verdaderamente enamorada que la que formaban Ginger Rogers y Fred Astaire? Lamentamos decirles, a quienes pensaban que ese amor era auténtico, que Ginger y Fred no eran siquiera amigos entre sí, no compartían los mismos círculos sociales y jamás uno de ellos visitó la casa del otro.

Detengámonos ahora en las parejas parejas profesionales de tango: si Fulano y Mengana bailan con tanto ardor, ¿es posible que no haya, en fin, algo entre ellos? Sí, es posible como también es posible lo contrario. Los lazos pasionales o matrimoniales se dan en estas sociedades artísticas quizás un poco más que en otras, pero no necesariamente siempre; en este caso sólo se trata de cumplir con lo que el juego de la representación impone. Sin embargo, hay que admitir que el tango escénico es una empresa de a dos —haya o no vínculos sentimentales entre los interesados— y cabe así hacerse una pregunta más: ¿se puede sobrevivir en ese mundo, que las convenciones no vacilan en calificar como masculino, siendo sólo uno y, más aún, cuando este uno es una mujer? María Nieves, Milena Plebs y Mora Godoy, bailarinas de tango, parecen demostrar que sí. La historia pasada y reciente de las tres, con sus similitudes y diferencias, sostiene esa respuesta afirmativa y constituye la materia del relato que sigue.

El nombre de María Nieves estuvo asociado desde siempre al de Juan Carlos Copes; se conocieron siendo muy jóvenes en los bailes del club Atlanta y luego formaron una pareja profesional que se sostuvo durante cuarenta años. Esta asociación se quebró en 1996, pero la relación sentimental había concluido mucho tiempo antes.

Copes y usted crearon una pareja de tango que hoy es prácticamente legendaria. Al terminarse, ¿sintió la necesidad de continuar sola su carrera?

No, se fue dando. Primero, en 1999, me invitaron al Festival de Tango de Granada para hacerme un homenaje. Pero yo quería bailar igual y de todas las parejitas que vi me agarré al pibe mejor. Me trataron muy bien y me pagaron en dólares, que me vinieron fenómeno porque ya estaba tocando fondo. Mi compañero me dijo: “María, hacé lo que quieras, yo te sostengo”. Empiezo a revolear las piernas y cuando termino la gente se levanta aplaudiendo como loca. “Qué raro”, me decía yo, “¿les daré lástima?”. Vuelvo a Buenos Aires y de nuevo me encuentro en la malaria. Me llama Luis Pereyra para un show en el Teatro Avenida, quería llevarme como atracción. De nuevo una ovación. Y después me invita Diego Romay para Tanguera. Al principio no quise. Era toda gente joven, ¿qué iba a hacer yo? Pero me ofrecían un personaje, la madama de un prostíbulo, algo teatral. Me entusiasmé, aunque también quise bailar. Me dieron La Cumparsita, después se agregó una milonga y me fui acomodando. El estreno de Tanguera fue para mí tremendo. Después de eso pensé, “algo hay, algo debo tener”.

¿La falta de una pareja estable desvirtúa algo de la tradición del tango?

No. Creo que hoy es más importante la mujer que el hombre. No te hablo de los veteranos, ahí sigue luciéndose más el hombre. Pero si mirás las parejas nuevas… Yo siempre creí que era una parte de la pareja pero ni siquiera me sentía la mitad de ese todo. Hoy me siento superior al varón y no podría acomodarme de nuevo, ni bajo el brazo ni bajo las órdenes del hombre.

Milena Plebs formaba parte del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín cuando se cruzó con el tango y con Miguel Zotto. Fue gracias al espectáculo Jazmines, creado por Ana María Stekelman y en el que Zotto hacía su primera incursión profesional. Milena tenía 24 años y nunca había reparado verdaderamente en el baile de tango. “Vi seis veces el espectáculo; al principio miraba a mi maestra pero de a poco fui desplazándome hacia Zotto; comenzamos a salir y más o menos al mismo empecé a tomar clases de tango con él”. La relación fue consolidándose y seis meses más tarde Miguel y Milena (con una licencia del Ballet del San Martín) se sumaron al elenco de Tango Argentino, por entonces en Broadway: “Los primeros meses de gira fueron duros: una relación sentimental nueva, un baile nuevo, bailar con tacos altos, ¡bailar siguiendo a otro!”

A fines de los ’80 Zotto y Plebs forman su propia compañía, Tango x 2, con la que hicieron espectáculos memorables. En 1995 la pareja se separa aunque siguen bailando juntos hasta 1997.

¿Tenías ya proyectos propios?

Nada. Creía que tenía que continuar con el mismo tipo de espectáculos que habíamos hecho con Miguel y creo que había mucha gente que pensaba lo mismo. Pero fui dándome cuenta que en ellos estaba la mitad de cada uno; sola, me faltaba esa mitad. Tenía que hacer otra cosa, no sólo por que ya no estaba Miguel sino porque era otro momento mío. Ahora me interesa la investigación del baile de tango en muy distintos aspectos y tengo ciertas ideas acerca de un posible espectáculo.

Bailarina clásica, egresada del Instituto de Arte del Teatro Colón, Mora Godoy comenzó a bailar tango profesionalmente en 1992, precisamente en la compañía Tango X 2 de Zotto y Plebs, donde, de alguna manera, completó su formación tanguera. Con su entonces compañero Osvaldo Zotto integró un dúo que durante varios años dictó regularmente clases de baile a través de la señal de televisión Solo Tango.

Pero la mayor parte de las emprendimientos de Mora Godoy vienen teniendo un carácter individual: tiene su propia escuela, su propia compañía —Tango Emoción— y sus propios y variados partenaires. En 2001 estrenó Tanguera, un espectáculo musical en gran escala del que fue coautora, coreógrafa y protagonista. “Creo que en el tango siempre fue la mujer la que más llamó la atención; pero no se le permitía desarrollarse, había una suerte de maltrato. Hoy ya no, porque todo es bastante igualitario. Es cierto que me encontré con algunos prejuicios, pero prejuicios nuevos, más allá del machismo. Me parece que, en general, el hombre ya aceptó que la mujer tiene otro lugar.

Pionera de la enseñanza


No es cierto que poniendo un poco de empeño cualquiera puede bailar tango. Esta tradicionalmente compleja forma de baile social siempre hizo necesario algún tipo de transmisión. Profesores de tango había ya en las primeras décadas del siglo XX y en los 30 y los 40 los hombres en los barrios practicaban entre ellos mientras las mujeres aprendían con sus hermanos, primos o tíos.

Sin embargo, clases dirigidas sólo a mujeres son una novedad mucho más reciente. Graciela González es no sólo una admirada maestra en este rubro sino una verdadera pionera: “Comencé sin proponérmelo; era asistente en clases de Puppy Castello —fui durante mucho tiempo también su compañera de baile— y veía que siempre terminaba ocupándome más de las mujeres. Por otro lado, en las clases privadas se acercaban también mayormente mujeres. Parecía por lo tanto que las observaciones que yo hacía, funcionaban. Hasta que Patricia Lamberti, alumna mía y que diseñaba además mis publicidades, me sugirió que intentara organizar un seminario para una asistencia exclusivamente femenina. En principio no me convenció mucho, pero finalmente lo armé. Me acuerdo del día: 8 de enero de 1994. Fue una especie de prueba piloto; funcionó muy bien pero que también recibió críticas: “¿Cómo se le ocurrió a esta chica dar clases a mujeres? ¡Si el tango se baila entre hombres y mujeres!”.

Milena Plebs. Como fruto de una nueva etapa en su carrera, Milena Plebs estrenó en 2005 un documental, Milena baila el tango… con Ezequiel Farfaro (dirigido por Rodrigo Peiretti), que anticipa en cierta forma su interés por la investigación del baile de tango y en la que quiere profundizar.

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