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ENTREVISTA A EDWARD ZWICK

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en febrero 7, 2007

«Es difícil estar en Africa y no involucrarse»

 

El director habla de «Diamante de sangre», su película con Leonardo DiCaprio que se estrena el jueves.

TEMAS SOCIALES. Las guerras civiles en Sierra Leona y el tráfico de diamantes

Dicen que la tierra de aquí es roja por toda la sangre que se ha derramado sobre ella, luchando». (Un militar, en Diamante de Sangre)

Transcurre el año 1999. En Sierra Leona, la guerra civil acumula ocho años, miles de muertos y mutilados. Pasará a la historia —como tantas otras historias de guerra— bajo diferentes versiones. Muchos documentos oficiales cuentan que la causa del conflicto bélico se remonta a 1991, cuando el presidente sierraleonés Joseph Momoh intervino en la guerra civil de su país vecino, Liberia. Esto habría empujado a Charles Taylor, líder del principal grupo guerrillero liberiano, a la creación del FRU (Frente Revolucionario Unido). De allí en adelante, se sucedería una década de violencia.

Otros prefieren una versión alternativa, y sacan a la luz intereses ocultos, «matrimonios» entre guerras y dinero, luchas por recursos naturales. Conspiraciones todas que se tejen bien lejos de Africa, en países blancos como los dientes de un sierraleonés. Diamante de sangre, la última película de Edward Zwick (Tiempos de gloria, El último samurai), es uno de estos relatos.

El filme muestra la lucha por la apropiación de las joyas preciosas que se alojan en los ríos de Sierra Leona y por el control de su contrabando. En estas operaciones están implicados los líderes de las guerrillas de Sierra Leona y de Liberia, asociados —o enemistados, según corresponda— con proveedores extranjeros de armas, contrabandistas de joyas y dueños de joyerías.

«Todas las situaciones descritas en el filme acerca de lo que estaba sucediendo en Sierra Leona al momento de rodar son reales —dice Zwick, por teléfono—. La relación entre los EE.UU. y los rebeldes, las relaciones al interior de la industria del diamante, los periodistas que arriesgaron sus vidas tratando de desenmascararlas, los niños, todo eso es verdad. Los personajes son ficticios».

El filme se centra en Solomon Mendy (Djimon Hounsou), un pescador arrebatado de su familia y forzado a trabajar en los campos de diamantes. Mendy encontrará una piedra preciosa extraordinaria —el diamante rojo— y la esconderá para rescatar a su familia que fue secuestrada. Pero Danny Archer (Leonardo DiCaprio), un ex mercenario que se gana la vida intercambiando diamantes por armas, descubrirá su secreto. La periodista Maddy Bowen (Jennifer Connelly) los ayudará, a cambio de información que pueda revelar la complicidad de los líderes de la industria.

El trasfondo del filme podría resumirse en una frase que, cada vez más, es asumida como una verdad: las guerras no dejan de ser un buen negocio para un puñado de personas. Otra de las crudas temáticas que se muestran es el reclutamiento forzado de niños para convertirlos en soldados de guerra. Según datos de UNICEF, el número de niños soldados rondaría los 250.000 y muchos de ellos estarían en Africa (ver más información en la página 23 del diario).

¿Cómo se siente después de haber pasado tanto tiempo en este continente?

Es difícil estar mucho tiempo en Africa y no involucrarse emocionalmente con ella, con las cosas que suceden todos los días en la calle. Pero después de dos años trabajando en Africa, lo único que sé es que no sé nada.

¿¿Cuál fue la respuesta de los gobiernos a la producción del filme?

Tengo que admitir que colaboraron mucho. Evidentemente, estábamos aportando mucho dinero a su economía con el rodaje.

¿Lo que se dice en esta película es extrapolable a otras situaciones bélicas?

Existe una obvia conexión entre esta película y lo que pasó en Iraq. Lo que me llamó la atención en este caso es que los diamantes en sí, a diferencia del petróleo u otros recursos naturales, no tienen un valor utilitario propio. Su valor es creado por las personas.

¿Aspira a que «Diamante…» modifique este valor asignado por la gente?

A uno le gustaría creeer que la gente aprende algo después de ver una película. Pero no estoy seguro de que eso realmente pase. Uno hace circular esas imágenes en un entorno cultural, deseando que alguna parte de ellas sea retenida por las personas. Pero no sé si realmente se modifica en algo.

Otros filmes suyos también muestran interés en temáticas sociales. ¿Es esta la dirección en la que se orienta su producción futura?

Cada película es diferente. Es verdad que he dirigido algunos filmes comprometidos socialmente. Pero eso no es algo que se pueda hacer siempre: uno no puede estar permanentemente en búsqueda de cuestiones sociales para hacer una película.

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