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Extranjeros discriminados inconstitucionalmente

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en octubre 2, 2006

Extranjeros discriminados inconstitucionalmente

Por Miguel Julio Rodríguez Villafañe

Abogado constitucionalista

(ARI-Córdoba).

Tenemos que aunar los esfuerzos para garantizar a todos

sus derechos, sin distinciones,

tanto a nacionales como extranjeros.

En ello, debemos ayudar a dignificar y dignificarnos

con y en el trabajo.

En un mundo en el que se han globalizado las necesidades y no las posibilidades, en el que es muy activo y fluido el intercambio de bienes y servicios, pero se ponen excesivas trabas al movimiento de personas, resulta imprescindible repensarnos nuevamente, desde las pautas que, como sociedades y países, nos nutrieron hacia el encuentro grande y fraterno, con todas las mujeres y hombres del mundo.

Los padres de la patria soñaron siempre a la Argentina como un ámbito de libertad y de bienestar que incluyera, sin distinción, a todos los que desearan habitar su suelo.

Ese objetivo se plasmó, indeleblemente, en el propio Preámbulo de la Constitución Nacional de 1853. De esa manera el país avanzó en civilización. Porque, como bien sostenía Juan Bautista Alberdi, gobernar era poblar. En ello no sólo se traducía la necesidad de llevar adelante la gran empresa nacional, sino también la clara conciencia de que había que superar la desconfianza que tenía la legislación española hacia el extranjero.

El propio Alberdi recordaba al respecto, en su libro Bases…, que “el sistema de legislación de Indias excluía al extranjero bajo las más rígidas penas. El título 27 de la Recopilación Indiana contenía 38 leyes destinadas a cerrar herméticamente el interior de la América del Sur al extranjero. La séptima, imponía pena de muerte al que trataba con extranjeros”.

Gracias a la visión superadora de nuestros constituyentes, la Argentina se forjó abierta y se potenció con el invalorable aporte de personas que, llegando de todo el mundo, la poblaron y engrandecieron.

En esa misma línea la Constitución de Córdoba determina, en su artículo 21, que “no se puede dictar en la Provincia ley o reglamento que haga inferior la condición de extranjero a la del nacional”.

Sin embargo, la actual ley provincial 7.625, que regula el Régimen de Personal que integra el Equipo de Salud Humana en la Provincia de Córdoba, en su artículo 15, determina, entre otros requisitos, que para ingresar al equipo de salud de la Provincia es necesario “ser argentino”.

Esta norma, que afecta gravemente los derechos constitucionales de los extranjeros en Córdoba, se ha impugnado a través de un amparo que he deducido, a favor de una médica, de nacionalidad brasileña. Ella, de conformidad a dicha norma, no podía participar, como especialista en otorrinolaringología, en el concurso para ingresar a la planta permanente del Hospital de Niños de Córdoba. Hospital ése en el que, a su vez, dicha profesional se desempeña desde hace 10 años.

En un principio trabajó gratis y desde hace siete años está contratada. El Gobierno provincial ha pedido que se rechace el amparo. La Justicia tiene la palabra al respecto. Mas el tema supera el caso individual. En muchas situaciones, las autoridades provinciales han presionado formalmente para que extranjeros valiosos, que trabajan al servicio de la salud pública, se nacionalicen argentinos, bajo pena de no renovárseles el contrato y dejarlos fuera del empleo.

Es un honor para los argentinos que los extranjeros adopten nuestra nacionalidad y así lo refería cuando, como juez federal, me tocaba tomarles el juramento de argentinidad, pero ello debe ser una opción libre y personal, nunca una imposición. Y menos, si se obliga a ser argentino, desde la amenaza de quitar, de una manera discriminante, el derecho de ganarse el sustento en un trabajo estable.

La ley cordobesa 7.625 es inconstitucional en su exigencia de nacionalidad y es imprescindible que, a la brevedad, se derogue dicho requisito, para permitir que los mejores del mundo den su saber, para el bien de la salud pública en Córdoba.

Además, hay que agregar que nuestro país no puede crear desigualdades que vulneren los derechos de los extranjeros y, con particular firmeza, tiene que ocuparse de combatir las violaciones de derechos humanos de las que pueden ser víctimas. Con dolor conocimos hace poco la noticia de que, en talleres textiles en Buenos Aires, se mantenía a trabajadores de origen boliviano en un régimen servil. También se sabe de la explotación a la que son sometidos extranjeros, en otras tareas, ante la indiferencia de autoridades y sociedad.

No se puede aceptar que la lógica de mercado de abaratar costos, de cualquier modo, sea la que decida sobre la dignidad de las personas y se ensañe en los más débiles. Dicha lógica obliga a que se enfrenten las víctimas, unas que por sus carencias y necesidades hacen trabajos más baratos y bajo condiciones inaceptables, especialmente extranjeros de países vecinos; enfrentadas a otras que, al poder exigir mejores condiciones de acuerdo a la ley, no son tenidas en cuenta para la tarea.

Tenemos que aunar los esfuerzos para garantizar a todos sus derechos, sin distinciones, tanto a nacionales como extranjeros. En ello, debemos ayudar a dignificar y dignificarnos con y en el trabajo. No se crece desde la indiferencia o el desprecio a quienes les cabe el derecho de esperar algo más de nosotros.

Todos tenemos deberes para con la humanidad, tal como lo establece la Convención Americana sobre los Derechos Humanos, conocida como Pacto de San José de Costa Rica, de rango constitucional desde 1994. Sólo la cultura de la solidaridad puede construir, en justicia, los verdaderos caminos superadores a las situaciones de escasez, recesión y desempleo

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Entrevista en radio mitre al Diputado Sebastián Cinquerrui

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en octubre 2, 2006

Radio: Mitre AM 790

Programa: Aunque Parezca Mentira

FECHA: 21/09/2006

Tiempo: 45 minutos

 

 

Entrevista sobre el PACO en Argentina, en el estudio de Radio Mitre, programa Auque Parezca Mentira, a Sebastián Cinquerrui, diputado provincial del ARI, presidente de la Comisión de Prevención de las Adicciones.

 

 

Jorge Halperín, conductor: Ayer hubo episodios de violencia durante toda la tarde que afectaron al Ferrocarril Roca, entre otras cosas, pero también venimos asistiendo a episodios de violencia en las canchas. Todo el mundo comenta que este sesgo mucho más violento que toman los delitos, los robos y demás y mucha gente dice que esto está asociado al aumento de la droga en la Argentina. Uno escucha eso, escucha que efectivamente aumentó el narcotráfico, también escucha por otro lado decir que este es un país apenas de paso del narcotráfico, no es un país que tiene en sí mismo una gran estructura de la droga. Entonces, la cuestión está instalada en la calle casi a nivel, casi de mitología urbana. ¿Cuál es la realidad de hoy del narcotráfico? La violencia mientras tanto crece y uno sospecha que algo debe tener que ver este tema. Por eso hoy nos visita Sebastián Cinquerrui que es Diputado Provincial del ARI y preside la Comisión de Prevención de las Adicciones. Además, Sebastián es sociólogo y acaba de presentar un informe junto a Elisa Carrió, Leonardo Gorbacz y Walter Martello, sobre el creciente aumento de producción, venta, distribución y consumo de cocaína. Además del informe presentaron un proyecto de ley y un pedido de informes al Poder Ejecutivo. El título del informe es muy sugestivo “Paco, la punta del iceberg.” Sebastián, un gusto tenerte acá.

 

Sebastián Cinquerrui, Diputado Provincial del ARI, presidente de la Comisión de Prevención de las Adicciones: No, el gusto es mío y gracias por la invitación.

 

JH: Bueno, vos nos vas a ayudar a pasar de esa cuestión que está a nivel casi de mito en la calle o de sospecha colectiva ponerlo en claro ¿Realmente hay un aumento del narcotráfico? ¿Tiene relación con la violencia? Un poco por ahí empezaríamos.

 

SC: Sí, hay un aumento sustancial del narcotráfico. Por un lado se evidencia en la cantidad de causas que se han iniciado y la cantidad de decomisos que ha ido incrementándose; pero en realidad, aumentó el decomiso y aumentaron las causas, pero mucho menos de lo que aumentó el narcotráfico en la Argentina y además con una nueva modalidad. La Argentina a principios de la década del noventa era un país que se conocía como de tránsito, a mediados del noventa ya era un país consumidor y hoy se ha transformado en un país además productor de clorhidrato de cocaína. Esto, nosotros lo hemos puesto tal vez con mayor énfasis en el título, por eso “la punta del iceberg”, porque el “paco” demuestra que la Argentina es productor de cocaína. El “paco” se realiza…

 

JH: No es algo que se importa el “paco…”

 

SC: No, porque no hay ecuación económica que resista esa tesis. Si bien es cierto que hay algunos organismos nacionales y provinciales que tienden a fundamentar, incluso con datos relativamente científicos, la tesis del que el “paco” es importado, en realidad no es importado porque, para dar un ejemplo, el kilo de pasta base en la frontera argentino-boliviana vale 600 dólares y esa pasta base transformada en “paco” en el Conurbano Bonaerense vale 3000 pesos, con lo cual la utilidad sería absolutamente ínfima. De manera tal que decir que es la punta del iceberg nos pone de relieve que en la Argentina se fabrica cocaína porque, el “paco” que se hace en la Argentina, se hace con el residuo de esa fabricación, entonces se importa la pasta base y lo que sobra en las cocinas que están instaladas, tal vez en el conurbano bonaerense, es el insumo sustancial para hacer la dosis de “paco.”

 

JH: ¿Qué produce el “paco” a diferencia de la cocaína en general? El consumidor de cocaína y el consumidor de “paco” ¿qué produce en el consumidor el “paco?”

 

SC: Primero produce una alta adicción física y psíquica.

 

JH: La cocaína también…

 

SC: La cocaína también. Son muy parecidos los efectos que generan sobre la psiquis y sobre el cuerpo al de la cocaína, a esto se le agrava algunos daños pulmonares porque se inhala, se fuma el “paco”, pero en realidad lo que genera es, esos daños que la cocaína lo hacen en el cuerpo humano durante 10 años o tarda 10 años en producirse ese efecto, el “paco” lo hace en 6 meses, donde hay daño neurológico irreversible, pérdida de la memoria, de la orientación de tiempo y espacio, del control del cuerpo humano…

 

JH: En 6 meses…

 

SC: Sí, porque no solo tiene ese condimento de cocaína sino que además tiene hidrocarburos con los cuales se destila la cocaína, entonces las sustancias son mucho más nocivas…

 

Carlos Barragán, columnista: Estas como aspirando kerosén digamos, tiene ese tipo de componente.

 

SC: Exactamente, más un porcentaje ínfimo de cocaína…

 

CB: Todo lo demás es como una nafta…

 

SC: Exactamente, y a eso se le suman todos los insumos que se utilizan para el corte que puede ser desde talco hasta veneno para ratas, vidrio molido de los tubos fluorescentes que eso ya es…

 

CB: ¿Tubo fluorescente, vidrio…?

 

SC: Vidrio molido, porque es blanco, porque es fácil…

 

CB: ¿Es como soporte…?

 

SC: Para estirar la dosis.

 

JH: ¿Para que se lo consume? El que consume el “paco” qué espera recibir ¿estimularse más? ¿Delirarse? ¿Tener alucinaciones o activarse? ¿Aguantar más? ¿Qué buscan los que consumen el “paco?”

 

SC: Es muy buena la pregunta y es central, el “paco” ha ingresado en las clases medias pero sobre todo está dañando a los sectores populares y genera dos sensaciones que son para tener en cuenta de manera muy intensa. Genera sensación de saciedad y sensación de no tener frío. Entonces se consume “paco” para no tener frío y se consume “paco” para no tener hambre. Esto no implica que el hambre se va y no implica que el frío se va, de manera tal que se han detectado casos de muerte por enfriamiento y de muerte por falta de nutrición en consumidores de “paco.” Pasan varios días, ya vienen con una situación física deteriorada por la misma situación de vida en algunos barrios populares y encima estas dosis inhiben poner en evidencia el hambre y el frío y se han encontrado casos de chicos muertos por esta situación.

 

CB: ¿Cuánto cuesta una dosis de “paco?”

 

SC: El “paco” cuesta 1 peso y…

 

JH: Un cigarrillo de “paco.”

 

SC: Sí, a veces se compran combos de 3 “paco” por 2 pesos… En esto hay como una microeconomía que se ha conformado donde algunas familias de los sectores más populares terminan generando sus ingresos en esta venta de droga para los sectores más cadenciados. Lo que pone en evidencia es que, donde hay venta de “paco” que en general se consume como se conoce en los fumadores de opio en el lugar, donde se vende se consume, están en general distribuidas en torno a un laboratorio o a una cocina. Que quiero decir con esto, se fabrica la cocaína y el residuo se vende en el mismo barrio en general donde se fabrica la cocaína, entonces genera una red de protección hacia la cocina, hacia el narcotraficante…

 

JH: Para proteger la provisión del “paco.”

 

SC: Exactamente. Y con todos los males que además genera como mano de obra barata, prostitución infantil, situaciones muy marginales.

 

CB: ¿Las edades de los consumidores son bajas?

 

SC: Sí, hace unos años atrás estaba en 17, 18 años la edad promedio y ha bajado a los 12 o 13 y nosotros hemos detectado casos, que yo los he visto personalmente, de chicos de 8, 9 y 10 años consumidores de “paco” que lo que lo hace más grave es que ha sido la droga de inicio, no es que ha tenido el cigarrillo, el alcohol, la marihuana, la pasta base y el “paco.”

 

CB: ¿Hay alguna relación probada entre el consumo de “paco” y la violencia?

 

SC: Sí, hay una relación probada. Acá hay un hecho importante: las detenciones de los jóvenes que están cometiendo delitos en general cuando se los detienen no están bajo el efecto de un estupefaciente, en general están en el momento de mayor lucidez y es el momento del bajón y el síntoma de necesidad de consumir el estupefaciente, entonces por eso salen a delinquir. Y en el caso del “paco” como es mucho más compulsivo lo que genera sobre el cuerpo humano la desesperación es tal que lleva a realizar cualquier tipo actividad…

 

JH: O sea romper con las reglas morales mucho más rápidamente que otras necesidades, digamos…

 

SC: Exactamente, pasar al delito o pasar a la venta de su cuerpo… se rompen todos los límites.

 

JH: O la violencia…

 

CB: Pero no porque está bajo los efectos del “paco” sino porque está bajo los efectos de la necesidad del “paco.”

 

SC: Exactamente. Necesidad consumir el “paco”, es muy fuerte la intensidad que genera el consumo, la dosis se consume en cinco segundos…

 

CB: O sea el pibe que acaba de fumar “paco” está tirado, sentado o tirado en el piso…

 

SC: Sí, no sirve para nada.

 

CB: No está jugando al metegol…

 

SC: Exactamente, no es que lo pone “pila” y sale como con la cocaína, en el caso del “paco” no sirve para nada, uno lo ve…

 

CB: Más parecida a la heroína…

 

SC: En ese sentido sí, y lo que sí genera un bajón muy profundo y una necesidad muy intensa de volver a consumir, por eso el consumo es cada vez mayor en el consumidor habitual a punto tal que llega a consumirse 70 u 80 dosis por día…

 

JH: ¿Por día…?

 

SC: Primero que gastan lo mismo o más que lo que gastarían consumiendo cocaína de primera calidad, pero después como ese dinero no lo tienen, tienen que, de alguna, manera conseguirlo. Lo consiguen vendiendo sus pertenencias, vendiendo todo lo que hay en la casa, mintiéndole a toda la familia y acá hay un dato que a mí me gustaría comentarlo, que es anecdótico, pero me pasó en uno de los barrios que recorrimos: donde una madre de un chico que estaba en recuperación me dice “nosotros necesitamos que a los pibes le den trabajo, no necesitamos que le den el plan Jefas y Jefes, porque lo que el pibe hacía era recibir los 150 pesos, se compraba un pantalón, un par de zapatillas, consumía el resto en paco. Cuando se le acababa la plata vendía mi pantalón, mis zapatillas, consumía paco y después salía a robar. Al mes siguiente cuando le daban de vuelta el plan, lo mismo, y nadie le exigía…” la cultura del trabajo, ninguna contraprestación. “Entonces lo que nosotros queremos es trabajo” y este reclamo a mí me parece que está ya dándose desde los mismos sectores que se ven beneficiados por las políticas públicas, que son de alguna manera clientelares.

 

JH: Le recordamos a los oyentes que estamos conversando con Sebastián Cinquerrui que es Diputado Provincial y sociólogo, Diputado Provincial del ARI, preside la Comisión de Prevención de las Adicciones y es co-autor del informe “Paco, la punta del iceberg.” Sebastián ¿está medido el aumento del consumo? ¿Cuánto se consumía antes? ¿Qué peso tenía el narcotráfico antes en la Argentina y cual es el que tiene ahora? ¿Y en el caso particular del paco, hay cifras?

 

SC: Sí, ha aumentado. En el caso del “paco” nosotros tenemos que decir que es más grave que lo que las cifras marcan; el SEDRONAR que es la entidad oficial que tiene el observatorio y analiza el crecimiento de la prevalencia del consumo ha dicho que ha aumentado entre el 200% y el 300% según la estadística, pero es una encuesta que solamente contempla a los escolarizados y los más perjudicados, que son los sectores populares, no van a la escuela con lo cual, en la realidad, el 200% queda muy reducido. Para dar un ejemplo, nosotros hace 3 años atrás cuando recorríamos los barrios era muy esporádica la consulta de la madre que tenía un hijo que consumía “paco”, hoy es el primer tema que se trata en cada uno de los barrios del conurbano bonaerense, cuando uno llega una madre o un hermano o un primo uno le pregunta cuál es el problema que tienen hoy y dicen que el problema es el paco y las mafias que se conforman alrededor del paco. ¿Quiénes son los que generan o coordinan estas mafias? Sectores vinculados a la Policía, al Poder Judicial, al Poder Político y a un poder que ellos no llegan pero que está por detrás de todo esto, que son algunos miembros del sistema financiero que permiten financiar este tipo de actividades y después hacer el lavado de dinero.

 

JH: Por ahí hay algún rumor que uno ha escuchado también, de que incluso cuando se anuncian grandes operativos de decomiso de cargamentos de marihuana y demás es una forma también de que falte ese producto y la gente tenga que acudir más al “paco” ¿es así?

 

SC: Algo de eso es cierto. En el año 2001 después de la devaluación ha habido un corrimiento porque el precio de la marihuana ha crecido, y después había una política ideada por Estados Unidos de control de los precursores químicos, de los químicos que se utilizan par fabricar cocaína. Pero esa política, en realidad lo que hace es, como la Argentina es un país con una industria química importante, inhibe la posibilidad de que esos químicos sean exportados a Bolivia o a alguno otro país productor de la hoja de coca y hay un buen control en ese sentido fronterizo, pero no hay un control de lo que ingresa y no hay un control de la circulación de esos precursores químicos al interior del país. Por ejemplo ¿qué es un precursor químico? Ácido sulfúrico, soda cáustica, cal, son productos que uno los consigue a granel en la ferretería de la esquina del barrio.

 

JH: ¿Son insumos para fabricar el paco?

 

SC: Para fabricar cocaína.

 

JH: La cocaína, claro.

 

SC: Entonces, esto es una mezcla explosiva. Si uno tiene casi un descontrol del ingreso de la pasta base, un control muy fuerte del precursor químico hacia el exterior de la Argentina, pobreza, marginalidad, condiciones sociales que permiten constituir laboratorios y cocinas de cocaína, y tiene industria química fuerte, no hay control hacia adentro y tiene una mafia instalada en algunos lugares muy importantes desde el poder judicial, político, es una mezcla explosiva. Lo que nosotros queremos denunciar y alertar es que la Argentina está transitando en un camino de “colombianización” que en los próximos años, lo que nosotros hoy vemos en Colombia como algo tan lejano, va a ser carne en nuestra propia sociedad.

 

CB: ¿Cómo llega desde el pibe que se fuma un “paco” hasta el señor que quiere lavar dinero? ¿Cómo es esa cadena? ¿Cómo la explicas de manera sencilla para que todos entendamos?

 

SC: No es fácil explicarlo porque con la ley de desfederalización se ha fragmentado la posibilidad de poder tener un estudio encadenado de todo el proceso donde, no el consumidor, sino desde el pequeño vendedor hasta el gran narcotraficante y el lavador. Con la ley de desfederalización le dejan todas las causas de chiquitaje a la Provincia de Buenos Aires con lo cual se persigue al último eslabón y la Justicia Federal persigue al gran narcotraficante. Hay 12 causas de narcotráfico y hay 10 mil detenciones en la Provincia de Buenos Aires en los últimos 7 meses de consumidores y pequeños vendedores, pero cuando uno lo estudia con las instituciones que se dedican a esto, especialmente estatales y no gubernamentales, y esto lo ve en el barrio, la cadena que uno podría hacer es un consumidor, un pequeño vendedor, llamado kiosco, que para ser bien gráfico, tiene tal vez un ingreso de 400 o 500 pesos por mes, con lo cual no es que se hacen millonarios…

 

JH: Ese sería el dealer…

 

SC: El dealer es una etapa posterior que tal vez le distribuye, es un pequeño distribuidor, un dealer o un “transa”, después pasa al contacto policial que muchas veces es el que, si en el barrio no hay fabricación, les trae el insumo y ese contacto policial, obviamente, con amparo de sectores judiciales. No olvidemos que en la Provincia de Buenos Aires ha sido el mismo grupo de senadores desde el año 83 hasta la actualidad quienes han designado la gran mayoría de los jueces penales.

 

CB: Cuando vos decís amparo judicial es que hay jueces que se dedican a proteger esas redes de narcotráfico…

 

SC: Sí, uno muchas veces no puede decir algunas cosas porque no tiene las pruebas pero sí tiene los indicios, pero lo que hoy es innegable, esto no es un problema que lo dice la oposición porque le conviene a la oposición, es innegable que este sistema va creciendo día tras día porque hay amparo que vas más allá de ese dealer, un dealer solo no podría funcionar.

 

CB: Y uno tiene que pensar porque encontrar una cocina de cocaína en una villa debe ser más o menos fácil, vamos ahora y la encontramos. Si va un policía y cierra la cocina ya está, no sería tan complicado.

 

SC: Exactamente, cualquier madre del barrio sabe donde está la cocina y son las madres las que están denunciando donde están las cocinas. El problema es cuando pasa a la instancia judicial o policial. Hace un mes y medio atrás hubo un encuentro en la Cámara de Senadores de la provincia donde fue la procuradora de la Corte, Falbo, que a mí me pareció muy transparente lo que ella planteó, donde dice “fuimos a hacer, después de la denuncia de las madres, 37 operativos en una villa del conurbano, con la misma gente del barrio que denunciaba donde se vendía con lujo de detalles, cuando llegamos solamente encontramos una casa…”

 

JH: Estaban todos avisados…

 

SC: Los otros 36 no estaban. Cuando yo fui al barrio a chequear como era eso, lo que me dicen es que caían en la casa de al lado, que caían en la del que denunciaba, caían en la casa pero ese ya estaba avisado porque antes del control habían venido a decirle que se vaya. Uno solo de 37. Esto lo dice el Estado, no es que lo dice la oposición.

 

JH: Para que uno tenga una impresión, cuando salís a la calle entre los pibes de la clase media, entre los pibes de las villas, de los barrios populares enseguida cualquier grupo conoce o tiene entre ellos a quien consume “paco” ¿cómo es de intensa esa realidad en la calle, del consumo del paco?

 

SC: En los barrios marginales es visible, cotidiano, uno camina por uno de los barrios y lo ve consumiendo, lo ve vendiendo…

 

JH: En la calle…

 

SC: En la calle. En los barrios de la calle media no es tan visible, es más privado pero sí ha ingresado y si uno recorre las comunidades terapéuticas como yo vengo haciendo en los últimos tiempos encuentra muchos hijos de la clase media y muchos hijos de sectores de alto poder adquisitivo, a sabiendas que es una droga que hace mucho más daño que otras drogas, pero que el acceso al consumo de esa droga ya ha penetrado las diferentes clases sociales. Y los males que genera, incluso la violencia, también lo va a generar en hijos de las clases altas. Por eso esto no es un problema de los sectores populares, es un problema de la sociedad.

 

JH: Uno puede imaginarse que en la barrabrava, ahí, debe haber un consumo de “paco” típicamente de esos tipos que están pegando, destruyendo todo, tiene que haber si no es de “paco” de alguna otra droga pero como el “paco” es quizás la más barata, las más accesible seguramente es un componente de esa violencia ¿no?

 

SC: Seguramente. Lo que nosotros ahí tendríamos que discutir es que el consumidor es un enfermo en última instancia, porque cae bajo el efecto de una droga para poder desarrollar su vida, sea por el motivo que sea, quién es el que le da la droga, quién es el que permite que ese barrabrava esté en la cancha y tenga amparo político en el mundo del deporte, para qué lo utilizan; porque en última instancia además de ser enfermo puede terminar siendo el más débil del eslabón, lo mandan a pegar, lo mandan a apretar, lo mandan a cometer algún delito para tal vez ganar una interna. Estas son cuestiones que no se discuten públicamente pero que hay que discutirlas, sino no hay forma de que nosotros podamos diseñar políticas públicas.

 

JH: Otra vez le recordamos a los oyentes, quien habla con nosotros, está visitando nuestros estudios, es Sebastián Cinquerrui, Diputado Provincial del ARI, titular de la Comisión de Prevención de las Adicciones y co-autor del informe “Paco, la punta del iceberg.” Yo digo ¿cuáles son las políticas que pueden darse frente a esto? Primero no negar más que Argentina ya no es un país de tránsito de la droga, que pasa por acá en dirección a otro lado sino que este es un mercado cada vez más importante de la droga ¿no? Supongo que el primer paso tiene que ser ese ¿Qué políticas públicas son posibles frente a eso? Con policías que son parte del negocio en muchos casos…

 

SC: Tu pregunta implica dos preguntas a la vez. ¿Por qué hoy no se dice la verdad de qué es el paco y qué está pasando con el paco? ¿Por qué hay tanto mito? Nosotros lo primero que hicimos en el informe fue investigar qué era el paco y cómo estaba conformado. La Provincia de Buenos Aires, el gobernador dice que hay 400 mil dosis de “paco” diarias que se consumen, lo que se confiscó en 6 meses de aplicación de la desfederalización, 1,300 Kg., o sea, 1300 dosis nada más. De esas 1300 dosis se hace el peritaje en la policía científica, a ver de qué estaban compuestas, y dice la policía científica en un informe oficial que eleva el ministro Arslanián que es cocaína fraccionada, no que es escoria, que es cocaína fraccionada. Uno va y busca las posibilidades de consumo de la cocaína en el SEDRONAR y dice que la cocaína no se puede consumir fumándola porque se quema antes de que el componente psicoactivo haga efecto. Entonces ¿qué está queriendo decir? Está queriendo decir lisa y llanamente que en la Provincia de Buenos Aires no se fabrica cocaína y ya empezar con esta definición, por parte de la policía hacia el Ministerio, es negar una realidad tajante, entonces no se pueden diseñar políticas públicas si partimos de la base de que en Argentina no hay cocinas, no hay laboratorios, no hay químicos que están arribando desde algunos carteles para instalar esas cocinas.

 

JH: Está bien, ese es un primer paso, por ahí te pediríamos para completar la idea de políticas públicas, vamos a ir a las noticias de las 14:30, te pedimos que te quedes un par de minutos más y nos completás la idea de lo que se puede hacer para parar este avance imparable hasta ahora del “Paco.” Seguimos conversando después de las noticias de Mitre Informe Primero con Sebastián Cinquerrui.

 

(Tanda informativa)

 

JH: Seguimos en nuestros estudios con Sebastián Cinquerrui que es Diputado provincial del ARI que preside la Comisión de Prevención de las Adicciones, co-autor como dijimos antes, del informe “Paco, la punta del iceberg.” Estábamos revisando un poco el crecimiento espectacular del consumo de “paco” en la Argentina ¿Está ubicado geográficamente el consumo? ¿Además de conocerse en magnitudes se conoce dónde predominante está el consumo de Paco?

 

SC: Sí, el conurbano bonaerense de manera muy fuerte y hay un dato que es interesante, son datos oficiales de la SEDRONAR, la provincia que más consume en relación a la cantidad de escolarizados es la provincia de Santa Cruz, donde la media nacional es de 0,9, en la provincia de Santa Cruz es de 1,8. Que es lo que en los estudios se llama prevalencia de mes que puede ser computado como consumo actual, quiere decir que en la provincia entre incidencia y prevalencia en la provincia que más ha crecido el consumo, es la provincia que más consume, no solo que más ha crecido sino que más consumidores hay en relación a la cantidad de estudiantes secundarios.

 

JH: ¿Eso tiene que ver con las facilidades para producir allí por la zona de hidrocarburos y demás?

 

CB: Hay muchísimo conglomerados en Santa Cruz, enormes conglomerados de gente, multitudes, millones de personas y se escoden ahí ¿no…?

 

SC: Yo creería que tiene que ver con una facilidad política de hacer la vista gorda a la producción de cocaína. Siempre basándonos en la misma tesis que tiene que ver con la escoria de la cocaína, entonces hay mucha oferta de “paco” y entonces si a eso se le suma el bajo costo y la necesidad de consumo aumenta considerablemente.

 

JH: Te pediría tres o cuatro puntillas breves, ¿en qué tienen que hacer hincapié las políticas públicas para empezar a combatir el tema?

 

SC: La primer política pública tiene que ser lisa y llanamente redistribución del ingreso. Hay que terminar o hay que enfrentar de manera muy intensa el hambre en la Argentina, hay que generar o regenerar una cultura del trabajo, la posibilidad de la construcción de una idea de mañana para los jóvenes de los sectores populares. Hoy la esperanza de vida en la Argentina es de 80 u 82 años y la esperanza de vida de un joven internalizada, lo que él cree que es la esperanza de su vida es de 40 años. Entonces hay una finitud temprana de la vida lo cual lleva a que haya estrategias desesperadas para salir de esa situación. Hoy las cárceles de la Provincia de Buenos Aires están súper pobladas de jóvenes de menos de 30 años, el 75% de los presos de la Provincia de Buenos Aires son menores de 30 años. Entonces, me parece que hay que atacar fuertemente la pobreza y dar la posibilidad de construir una idea de que el futuro puede ser mejor. Hay una seguridad de que el abuelo, el padre y el hijo han pasado por la misma situación de injusticia y que esto no tiene posibilidad de cambio. Y después, en términos muy concretos, creo que hay que unificar un comando nacional federal para integrar toda la información y las políticas de lucha contra el narcotráfico, eso no existe, hoy todas las instituciones estatales que trabajan sobre el narcotráfico lo hacen de manera fragmentada, no pueden cruzar inteligencia, información, esto es central reconstruirlo, hay que armar un programa nacional de asistencia y de prevención en el consumo, hay que transitar el camino de la reducción de daños porque además, no en el caso del paco, pero sí en el caso de los inyectables. La Argentina hoy es el país que tiene más enfermos de SIDA por uso de jeringas que se intercambian, esto es del siglo pasado, pero la Argentina hoy es el país en Latinoamérica que más enfermos de SIDA tiene, me parece que hay que transitar en algunos aspectos la reducción del daño, que se conoce como la distribución de las jeringas. Me parece importante la posibilidad de armar una red de contención para las madres que denuncian, de manera tal que las madres que hoy están poniendo el pellejo denunciando a los narcotraficantes estén protegidas en serio, no como testigos de identidad reservada como figura actualmente, que en algún momento tienen que ir a declarar ante el juez o ante el fiscal y la identidad reservada desapareció y – como se dice en la calle- es “boleta” en su barrio. Son los fiscales, los operadores de salud quienes tienen que asumir la denuncia, el Estado tiene que obligar a que ellos asuman la denuncia y proteger la identidad de los denunciantes. Y después otro tipo de instrumentos como la creación de un 0-800 para denuncias anónimas… hay una posibilidad de aspectos.

 

JH: Bueno, hasta acá sabemos que hay un mito pero que el mito es que Argentina es un país de tránsito de la droga, la verdad es que Argentina ya no es un país de tránsito, acá está la droga y hay producción de droga y hay un problema que está creciendo a toda velocidad. Sebastián, muchas gracias.

 

SC: No, muchas gracias a ustedes por la invitación y por tratar este tema de tanta importancia social.

 

JH: Gracias.

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Reportaje al Diputado Sebastián Cinquerrui.

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en octubre 2, 2006

Programa: TV Contacto

Canal: Metro

Día: 28 de septiembre de 2006

Consumo de PACO en Argentina

Silvina Martínez Porta, conductora: Les había prometido que íbamos a tratar un tema vinculado con la drogadependencia. Uno cuando habla de la cocaína o de drogadependencia en sí menciona, decimos o utilizamos siempre la misma frase, que se trata de un flagelo. Pero últimamente hemos empezado a hablar y a escuchar, y que esto se haga cada vez más familiar a nuestros odios una palabrita que es fatal, que se llama PACO. Estamos con el diputado de la provincia de Buenos Aires, por el ARI, Sebastián Cinquerrui, que es el Presidente de la Comisión de Prevención de las Adicciones. Diputado Cinquerrui, gracias por estar acá con nosotros.

Sebastián Cinquerrui, Diputado ARI, Presidente de la Comisión de Prevención de las Adicciones: Gracias a ustedes.

SMP: Bueno, el PACO es un flagelo.

SC: Si, por supuesto. En realidad lo que ha pasado ahora es que ha ingresado en la agenda de las problemáticas argentinas. El PACO tiene existencia hace muchos años. En los últimos dos o tres años, que es cuando Elisa Carrió empezó a denunciarlo públicamente, se expandió de manera considerable. Recién ahora, después del informe que hemos presentado, ha aparecido en los gobernantes dentro de la agenda pública.

Gustavo San Martín, conductor: ¿Te puedo hacer una pregunta que es grave por doble motivos? Ustedes lo han estudiado muy profundamente y yo he leído muy entretenidamente la nota de Lilita Carrió. El hecho que exista El PACO, para que la gente se de una idea, el PACO es lo que resta, lo que queda, lo que se tira de la cocina de la cocaína, es decir, de la cocaína de alta pureza, de la cocina, esto se encuentra generalmente en lugares ocultos, utilizan alguna villa de emergencia o otros sectores, y como está ahí, el PACO, que es lo que se tira sirve para dárselo muy barato a los pibes.

SMP: Pero, además que es lo mas grave, perdón que interrumpa, que ese residuo se mezcla hasta con productos de limpieza, con químicos.

GSM: A eso iba. En segundo dato, que me parece que es impresionante, que con eso estamos comprobando, primero que la cocaína, señores, se cocina acá. Se empieza a desarmar acá y se empieza a purificar acá.

SMP: Ya no somos de paso.

GSM: No. Es un país muy barato, la cocaína es muy barata, creo que está para que tengan una idea, los estudios dan entre 10 mil y 12 mil dólares el Kg. cuando en Japón está en ciento y pico de miles. Y además de todo esto a quien se la vendemos, y se la vendemos a alguien para que sirva todo esto, para mayor ganancia y de paso rompemos la mente de muchos pibes. Explicanos esto, porqué el PACO destruye sistemáticamente, pero los destruye, creo que los deja sin vida en muy poco tiempo.

SC: Bueno, el PACO, como bien vos decías, que no es menor esta diferencia de definir el PACO como escoria de la producción de la cocaína, porque el estado nacional en muchas de sus áreas no lo hace, no lo define de esta manera sino que dice que es cocaína fragmentada, lo cual es negar que en Argentina se está produciendo cocaína. Si uno niega la realidad no puede tomar una política pública tendiente a atacar el flagelo.

GSM: Será que a algunos les conviene que haya gente que consuma PACO

SC: Pero, por supuesto, porque hay un informe de la policía científica de la provincia de Buenos Aires, que le eleva al Ministerio de Seguridad, diciendo que lo poco que se decomisó de PACO no era pasta residual sino que era cocaína. Y la policía es la que niega, con ese informe, la existencia de fabricación de cocaína, por algo, toma esta actitud. Qué es lo que genera el PACO en lo físico, que era la pregunta, por empezar para ser gráfico, genera lo mismo que genera la cocaína…

GSM: Altísima dependencia.

SC: Altísima dependencia física y psíquica, pero además los mismos daños que genera la cocaína en 10 años de consumo, en 15 años de consumo, el PACO los genera en 6 meses. Si a esto uno le suma que los sectores de más bajo poder adquisitivo tienen malas condiciones de salud, de higiene, de acceso a la medicina y acceso a un buen alimento el daño es mucho más violento…

GSM: Vertiginoso.

SC: Nosotros hemos detectado, la semana pasada, una chica que hace un año y medio que consume PACO que pesa 36 Kg. y tiene 18 años.

SMP: A mí, Sebastián, lo que me impresionó fue que hay 400 mil dosis diarias, en la provincia de Buenos Aires, reconocido por el gobernador Solá.

SC: Eso es lo que dijo el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires en una apertura de sesiones.

SMP: ¿Hay más?

SC: Por supuesto que hay mucho más. Seguro que hay mucho más. El informe que ha presentado esta semana la Subsecretaría de Adicciones de la provincia de Buenos Aires, reconoce en un estudio etnográfico, que el 13% de los 3 mil casos estudiados consumen alguna droga, y el 50% de esos consumidores consumen PACO…

GSM: Un peso un PACO.

SC: Un peso un PACO pero además se ha extendido en los diferentes barrios del conurbano, ya no solo en algunos barrios populares sino que ha accedido, en todos los barrios populares aparece el fenómeno, pero ha accedido a la clase media y a la clase alta. Por diferentes motivos, en algunos tendrá que ver con una necesidad de una sensación de saciedad y de sacarse el frío, que es la sensación que genera el PACO y que en los sectores populares esto es muy necesario, y en otros tendrá que ver con una moda, con autodestrucción, bueno habrá infinidad de aspectos psicológicos que habrá que analizar.

GSM: ¿Sebastián, como incide en la actitud delincuente, y en la actitud delincuente como incide en la actitud de “yo mato total no me importa”?

SC: Bueno, cuando uno… cuando va a consumir PACO sabe el daño que hace, uno es conciente del daño que hace, el que se anima a consumir PACO está en una situación marginal. Ahora, las detenciones que se han producido en los últimos 7 u 8 meses se constata que los detenidos, adictos al PACO, lo hacen no bajo el efecto del PACO sino bajo el efecto de la abstinencia al PACO. Uno cuando está drogado no comete el ilícito, lo comete cuando no tiene acceso a ese peso y por eso se explica que por un peso maten.

SMP: Y por eso te roban un par de zapatillas también.

SC: Un par de zapatillas, venden todo lo que tienen, hay prostitución infantil… infinidad de males sociales que hace años no se veían de manera masiva.

SMP: El delito no es como consecuencia del consumo sino por abstinencia, por falta de…

SC: Exactamente, porque la abstinencia del PACO es tan fuerte que los lleva a hacer cualquier cosa, no son dueños de sí. El PACO genera, en la primera etapa del consumo, en el primer momento de la dosis, una alta satisfacción. Es muy placentero. Se vuelve inversamente proporcional el bajón. Entonces, es tan depresivo que necesitan seguir consumiendo, por eso después se explica que consuman 60, 70 dosis…

GSM: ¿Cuántos jóvenes serían consumidores de PACO? Haciendo una estimativa mas o menos grosera porque todos los días deberá ingresar mas de uno.

SC: No se puede estimar con certeza. Lo cierto es que ha crecido mucho. Que los organismos nacionales y provinciales están reconociendo que ha crecido de manera considerable. Lo que no se está reconociendo todavía es política pública para prevenir el PACO. La primer política pública, para ser serio en esto, es la redistribución del ingreso y la posibilidad de generar una expectativa de futuro, la posibilidad de tener un trabajo serio. Esto es lo primero que te dice un consumidor de PACO cuando le decís dejá el PACO.

SMP: Es el mismo argumento contra la inseguridad, por el tema seguridad. Pero además detectar donde están las cocinas, Sebastián.

SC: Se detectan muy fácilmente. Cualquier madre de un consumidor sabe donde están las cocinas, donde están los vendedores.

GSM: Una cosa es detectarlas y otra es tener la voluntad política para eliminarlas.

SC: No hay voluntad política. Lo que es cierto es que, donde hay un vendedor de PACO, que le llaman Kiosco, en general se conforman en círculo alrededor de una cocina. Y esos quiosqueros, que venden dosis de PACO y su ingreso son de 400, 500 pesos mensuales, no son grandes narcotraficantes, sirven de red de protección a la cocina que está en el medio. Esa cocina es la que hace el negocio que le reditúa al gran narcotraficante.

GSM: Un segundo, porque se nos va el tiempo, esto da para hablarlo varios programas. Se ve que el periodismo está intentando meterse en esto, después de este programa hay dos programas más que están vinculados con el tema PACO. Por ahí servimos para algo, en esto que es resolver los problemas sociales de fondo. El problema es más serio, y con esto termino, que los que tendrían que resolver este problema de fondo no son los periodistas que exhiben lo que pasa, sino aquellos que deciden que no pase más.

SC: El periodismo ha cumplido un rol muy importante en esto. Me parece que los grandes medios lo han negado durante mucho tiempo pero que hoy lo están tomando porque está en agenda, y esto, la única solución para que quienes tienen las herramientas que es el Poder Ejecutivo, de atacar estos males, perseguir al narcotraficante y no penalizar al consumidor, que en última instancia es un enfermo, y que desvirtúa la atención del Estado, tengan la obligación de tomar el toro por las astas y resolver de alguna manera, o empezar a resolver esta problemática.

SMP: Sebastián Cinquerrui, muchas gracias por venir y hasta la próxima visita.

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El ARI santafesino impulsa una coalición nacional con el PS

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en octubre 2, 2006

Aldo Strada planteó la confluencia de Carrió y Binner
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El ARI santafesino ya ha comprometido su apoyo a la candidatura a gobernador del diputado nacional y ex intendente Hermes Binner, del Partido Socialista (PS), pero ahora ha salido a plantear la necesidad de conformar con esa fuerza partidaria una coalición a nivel nacional que se erija en una tercera alternativa frente al kirchnerismo y a sectores de centroderecha que presumiblemente terminen alineándose tras la candidatura de Roberto Lavagna. El secretario general del ARI provincial, el diputado provincial y ex sindicalista de la UOM de Villa Constitución Aldo Strada, expresó esa idea que surgió en el último plenario partidario: que Santa Fe sea la primera puntada de un acuerdo de mayor proyección.

-¿El ARI va a confluir en una coalición con el socialismo?

-El ARI ha definido apoyar la candidatura de Hermes Binner.

-¿Cómo se implementará ese apoyo?

-Estamos en proceso de discusión de cómo llevar adelante esta posición, si se va a hacer con listas propias, como lo hicimos en 2003, o integrando el Frente Progresista.

-¿Este acuerdo con el PS puede ampliarse a nivel nacional?

-Uno de los elementos fuertes que surgió del plenario partidario provincial fue no solamente construir una simple alianza electoral en Santa Fe sino que el ARI y el socialismo deberían tener también la responsabilidad de discutir un movimiento a nivel nacional. En Santa Fe está la posibilidad de empezar a discutir una tercera fuerza a nivel nacional que busque un cambio. El ARI ha hecho una propuesta presidencial, que es la de Elisa Carrió, pero estamos dispuestos a discutir con otras fuerzas y esto me parece valioso.

-¿Un acuerdo a nivel nacional tras la candidatura de Carrió podría condicionar lo que hagan en la provincia?

-El ARI no está condicionando. Pero decimos que para gobernar Santa Fe se necesita también de un movimiento nacional que comience a expresar lo mismo en todo el país, y eso significa tener una tercera fuerza. En el país prácticamente los sectores se van a ir encolumnando detrás de las candidaturas de Néstor Kirchner y de la posible de Lavagna. Pero va a haber otros sectores, justicialistas o radicales, que no van a estar con ninguno de ellos. Por eso es posible que con esos sectores más, fundamentalmente, todos aquellos que hemos venido discutiendo la etapa neoliberal, que cambie Santa Fe.

-Pero el radicalismo a nivel nacional iría tras Lavagna, y a la vez en la provincia integra el Frente Progresista…

-Con el socialismo podemos armar una fuerza nacional, y coyunturalmente en Santa Fe puede haber una alianza con el radicalismo. Indudablemente ellos no comparten el armado, sino que siguen defendiendo una estructura partidaria que es el radicalismo. Nosotros planteamos el armado de una tercera fuerza nacional. Hay radicales que están de acuerdo y ya piensan abandonar la estructura del partido.

-¿Aspirarían a ver a Carrió y a Binner haciendo campaña mutuamente?

-Eso sería muy bueno, de todas maneras es un proceso de discusión. Ya Carrió ha anticipado el apoyo a Binner. Pero primero discutamos la política y luego los nombres en quienes se encarna; es mucho más sano. Discutir nombres con tanta anticipación le hace mal a la democracia.

-En caso de que Binner se imponga, ¿cómo ve el día después, para gobernar una provincia tras 24 años conducida por el mismo partido?

-Va a ser difícil, porque 23 años de Partido Justicialista en la provincia ha teñido toda la administración, y esto significa hacer un gran cambio. Muchas veces se dice qué representan los partidos políticos. ¿No hay otros sectores no partidarios que han venido haciendo política y que quieren un cambio en Santa Fe? ¿De dónde va a salir la fuerza necesaria? Creo que hay que confiar en la gente y en las organizaciones sociales.

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Steve Irwin Tribute

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en octubre 2, 2006

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Reportaje a Roberto Pettinato

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en octubre 2, 2006

“Soy como Perón, y me copiaron todos”

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Roberto Pettinato es un hombre de cambios fuertes: pasó de ser el saxofonista de una banda clave del rock nacional como Sumo al mundo frívolo de la TV. Supo conducir “Rebelde sin pausa” y “La noche del domingo”, de Gerardo Sofovich, al mismo tiempo. Después, cambió los monólogos ácidos de “Duro de acostar” por los inocuos juegos de “Listos ya”. “Petti en vivo”, “Un aplauso para el asador” y Orsai a la medianoche” y “Que parezca un accidente” son otros ejemplos de programas realizados. También ha ganado varios Martín Fierro como mejor conductor, por la tarea que viene desarrollando desde “Indomables” y ahora en “Duro de domar”.

Este Roberto Pettinato es hoy un hombre mediático, esperado por una legión de seguidores que quieren verlo por televisión, escucharlo por radio, leerlo en La Mano o escucharlo en algún disco -ya sea de Sumo como de Pachuco Cadáver o solista-.

Animal de radio

Desde hace dos años, Pettinato produjo un vuelco en las radios de Capital Federal y fue porque con su programa “El show de la noticia” empezó a despertar a todos -va de 6 a 9- de una manera distinta. Con excelente música de los años ochenta, información completa a cargo de María O’ Donnell y mucho humor, el programa empezó a ganar cada día más espacio y hoy es uno de los más escuchados en el país (en Mendoza se puede escuchar por el 91.9).

El viernes, estuvo en el camión-móvil de La 100 en San Rafael y despertó admiración; este próximo viernes le tocará hacer lo mismo desde Garibaldi ySan Martín, y parece que está dispuesto a seguir haciéndolo por todo el país.

Este Pettinato, de pocas palabras y tiempo escaso, habló con Los Andes a solas y se animó a responder a todo.

-¿A qué hora se levanta?

-A las cinco, todas las mañanas.

-¿Siempre de buen humor?

-Por supuesto… y si no llega a ser así, tomo un ginseng y se terminó la historia. Llego a la radio, la veo a María O’Donnell y entro en trance.

-¿Cuánto lo cambió hacer este programa de radio?

-No creo que me haya cambiado demasiado hacer “El show de la noticia”. Pero me pasaron otras cosas, como estar orgulloso de ser feliz a las seis de la mañana. Si hacés algo fracasás, te sentís horrible. Uno podría levantarse sin tanto agobio y haciendo este programa me di cuenta que se podía lograr.

-¿En cuánto ayudó usted y su forma de hacer radio a cambiar la propuesta de la mañana radial argentina?

-Después de que pasaron los primeros tres meses en el aire, todos los demás programas copiaron a éste inmediatamente. Este programa fue un paso adelante. Siempre hablamos en la producción de que yo soy como Perón y fuimos copiados vilmente. Pero te digo una verdad: yo hubiese hecho exactamente lo mismo. Si soy el productor de un programa de radio y escucho “El show de la noticia”, lo primero que hago es decirle a mis conductores: “Negro, copiate este programa que está buenísimo”.

-¿Lo enoja que lo copien?

-Lo que me da bronca no es que me copien sino que la onda se empieza a desvirtuar y se nota que llega un momento en que todos se hacen los que son felices, cosa que es mentira. Todos, ahora, son buena onda y no es así. Muchos tienen cara de culo pero no se las vemos porque esto es radio…

-El tener que levantarse a las cinco de la mañana todos los días, ¿lo hizo cambiar de hábitos?

-No lo creas. Yo no era un reventado y ahora me reformé. Si esto me hubiese sucedido en la época de Sumo te respondería distinto, pero ahora no soy así. Llevo una vida normal, de un tipo que sale, se acuesta a las doce o a la una, duermo cuatro o cinco horas, trabajo por la mañana y duermo una excelente siesta. Después grabo el “Duro de domar” y ya está. No es una vida que me esté llevando puesto.

-En los últimos tiempos, se ha hablado mucho de usted. Es más, su vida privada salió a flote y se conocieron muchas intimidades suyas. ¿Cómo lo tomó?

-Yo no soy un tipo famoso sino que soy un tipo muy conocido y respetado. En eso soy igual que mi padre: un tipo conocido en su lugar y respetado. No soy “famoso”. Entonces hablan de Pettinato un rato y ya está, porque no soy el candelero, sino una persona normal a la que le suceden cosas. Y si hablan de mí, lo tomo como de quien viene.

-(Luis Alberto) Spinetta fue muy duro con usted en unas declaraciones…

-Él dijo que eran mentiras, que eran malas interpretaciones del periodismo o de un periodista.

-Acá tengo la cinta donde habla de usted y le aseguro que no es mentira.

-Entonces es un turro. Era verdad… Spinetta me parece un artista impresionante pero si le hacemos un número dedicado a él y no le gusta… qué puedo decir. A Luis no le gusta verse viejo y él tiene que entender que ya no es el niño de bajo Belgrano. Es un hombre mayor.

-En Mendoza se llevó a cabo un festival y se juntó parte de Sumo. ¿Porqué no estuvo usted?

-Porque no me enteré de nada.

-¿No le avisaron?

-No… Después leí que tocaron tres temas y está bien… Ahora, que yo no me entere es algo casi entendible, porque los Sumo nunca van a decir “che, nos vamos a juntar”. No son músicos que vayan a decir y planear eso. Acá, como sucedió en Mendoza, es cosa del momento, sin aviso previo.

Una radio a full

El estudio de La 100 está a full, a pesar de que son las cinco de la mañana. Natalia Carcavallo y Demián Starman son los productores de “El show de la noticia” y empiezan a diagramar lo que será el día de trabajo. A las 5.30 el equipo ya está completo: se suma Eduardo Seisdedos (operador), los humoristas (son dos) y las dos asistentes de producción. Llega la periodista María O’Donnell y empieza a chequear la información que le administran los productores con las tapas de los diarios del día y ahí nomás, aparece Roberto Pettinato, sonrisa amplia, cara bien lavada y un bolso lleno de discos de vinilo.

Uno de los detalles que ha hecho que “El show de la noticia” -que en Mendoza se escucha por el 91.9- sea uno de los programas líderes de audiencia en el país es la música: básicamente éxitos de los años ochenta. Para lograr esa compaginación ideal trabajan dos programadores el día anterior al programa y una vez seleccionado el material lo supervisa en persona el director del medio. Ahí sí queda el OK definitivo. Pero, Petti tiene una bandeja giradiscos en el estudio y tiene la autoridad para poner alguno de esos temas que trae en vinilo.

A las 6 arranca todo. Chistes, lectura de tapas de diarios, análisis de temas candentes, humoristas y hasta Pettinato tocando el saxo se va mezclando para llegar a las 9 con la programación bien arriba. A esa hora. Maitena Aboitiz y Cristian Palacios se hacen cargo de los micrófonos hasta las 12, con la colaboración de Sergio Gendler y Bebe Contemponi.

De 12 a 16 va “Hot 100” y después, hasta las 20, va “After de la 100”. “Contactos”, “Top 20” y “Los más pedidos” completan la programación de un día de semana y todo eso es lo que se podrá vivir el próximo viernes, en la intersección de Garibaldi y San Martín, donde se ubicará el camión-móvil de la radio.

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“Este premio tranquiliza mi inseguridad”, dijo Carlos Sorín

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en octubre 1, 2006

El cineasta habló minutos después de recibir el Premio Especial del Jurado en el Festival internacional.

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“Yo siempre siento que mi cine está al borde del abismo y que en cualquier momento puedo dar un mal paso, por eso esto me fortalece para seguir filmando”.El realizador cinematográfico Carlos Sorín aseguró ayer que el premio recibido “es una gratificación interna” que “tranquiliza” su “inseguridad”, minutos después de recibir el Premio Especial del Jurado en la 54ta. Edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián que concluyó ayer.

“Yo siempre siento que mi cine está al borde del abismo y que en cualquier momento puedo dar un mal paso, por eso un premio como éste, con la calidad de jurado que hubo en esta edición del festival y el nivel de la sección competitiva, tranquiliza mi inseguridad interior, me fortalece para seguir filmando”, aseguró Sorín en charla exclusiva con Télam en su habitación del hotel María Cristina de San Sebastián.

El jueves pasado y luego de una grabación para un programa de la Televisión Española que en breve emitirá “El Perro”, Sorín se fue hacia París con su esposa, desentendiéndose de la suerte que pudiera correr su película.

“No esperaba nada, quizás por un tema de autodefensa, y ayer por la tarde, cuando volví del Musee D’Orsay mi mujer me dice en el hotel: `Tenemos que volver a San Sebastián’; fue una alegría enorme”, relató Sorín.

“En este tipo de películas -aseguró- uno no sabe realmente qué hace, son como una apuesta a todo o nada porque en realidad la clave del filme reside en la llegada de los personajes a los espectadores, el modo como son recibidas esas historias, entonces
uno constantemente convive con la inseguridad y un premio como éste sirve para que uno crea más en uno mismo y en lo que hace”.

El premio recibido por “El camino de San Diego” es el mismo que en 2002 obtuvo por “Historias mínimas” y completa un raíd increíble en San Sebastián donde Sorín presentó sus tres últimas películas y todas fueron premiadas.

Al mismo tiempo, “El camino de San Diego” es el cierre de una trilogía, inciada con “Historias_” y continuada con “El Perro”, que Sorín definió como “la trilogía de los anónimos”.

“Hice la trilogía de los anónimos, de los invisibles, de los que nunca fueron protagonistas, de los millones de desconocidos que se transforman en héroes si uno tiene la virtud de contar su ida desde su escala”, remarcó Sorín, que para su próximo filme, a rodarse en la Patagonia, contará con los protagónicos a cargo de actores profesionales y que busca imprimirle una nueva dirección a su cinematografía después de esta exitosa serie.

Respecto de su decisión de trabajar con no actores y de la similitud que esto representó en otros filmes de la competencia (“Ghosts” en la apertura y “Half Moon” que se llevó la Concha de Oro), Sorín señaló que es una “tendencia mundial” y una “respuesta a Hollywood”.

“Hay toda una tendencia mundial al trabajo con no actores, a borrar los límites entre el documental y la ficción, creo que es, fundamentalmente, una respuesta a Hollywood, al cine de famosos, al cine de los star system, que a veces se plantea como el único Posible”.

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Reportaje a Oscar Martínez, Las que ellas quieren

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en octubre 1, 2006

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Oscar Martínez, actor consagrado y dramaturgo experto en mujeres; debutó como director y autor teatral el año último, con Ella en mi cabeza, y este año reincidió con Días contados .

 A la salida del ascensor, junto a la puerta de su departamento, hay un atril con un libro que homenajea a Charles Chaplin. En el living, detrás del escritorio, un cuadro con el afiche de Y la nave va…, de Federico Fellini. Durante la conversación, se confiesa admirador de Ingmar Bergman, Woody Allen, Pedro Almodóvar: “Ellos supieron retratar el alma femenina”, dice. Oscar Martínez es un cinéfilo, está claro. Tal vez por eso, después de haber visto las dos obras de teatro que ha escrito y que dirige –Días contados y Ella en mi cabeza– surge la tentación de definir a Oscar Martínez con el título de un film de François Truffaut: El hombre que amaba a las mujeres.

En Días contados, Ana Casal (Cecilia Roth) evoca el conflictivo vínculo que mantuvo con su madre. Ella en mi cabeza aborda el desvelo de un hombre (Julio Chávez) que pelea contra la imagen que él mismo se ha construido de su esposa.

De las dos piezas se desprende una evidencia: además de amarlas, el autor conoce bien a las mujeres.

–¿Cómo logró situarse en el universo femenino para escribir Días contados?

–Estoy muy imbuido del mundo de la mujer. Ante todo, porque las mujeres siempre me han subyugado. Pero, además, porque tengo cuatro hijas y porque, probablemente, mi parte femenina esté muy expandida. Yo no soy una mujer ni lo quiero ser, de modo que la obra no es autobiográfica. Pero no me resulta difícil ponerme en la mente y en la problemática de Ana, porque en ella hay rasgos de mujeres a las que conozco o he tenido cerca. Y, finalmente, todos salimos de un útero y hemos sido criados por mujeres.

–¿Qué rasgos de Ana lo enternecen?

–Ana es un prototipo de mujer muy masculina, muy instalada en su personalidad. Ella disputa todo el tiempo por tener razón, y creo que ése es un rasgo propio de los varones. Pero lo que me enternece de ella son las consecuencias que paga por ser como es. Detrás de esa personalidad un tanto inaccesible, rígida y arrolladora, esconde un gran dolor, un desencuentro profundo que probablemente haya comenzado con su madre y que después se extendió a su relación con el mundo.

–El vínculo de Ana y su madre resulta muy verosímil…

–Muchas mujeres, de diferentes edades, después de la función se acercan y me dicen: “Era mi mamá, es mi mamá, era mi vieja, soy yo”. Supongo que eso tiene que ver con la observación: tengo una hermana y cuatro hijas. La relación madre-hija me atrae mucho: es un vínculo enigmático y potentísimo que, además, suele ser conflictivo.

–¿Cómo ve el vínculo madre-hijo?

–La mayor parte de las mujeres que se quejan del machismo de sus maridos son las mismas que crían a sus hijos con la idea de que en el futuro sean atendidos por una mujer que les planche bien las camisas y que se comporte como una sierva eficaz y dócil. Generalmente, lo que las madres consideran un buen partido para su hijo es una mujer dócil y sometida a los mandatos del hombre.

–¿Su mamá lo educó para que le plancharan la camisa?

–Sí, por supuesto. Recuerdo que yo me enojaba con mi madre, porque ya era un muchacho de 18 años y ella seguía levantándose a las seis de la mañana para prepararnos la ropa y el desayuno a mi hermano mayor y a mí. ¡Mi madre lustraba nuestros zapatos cada día! Yo no podía aceptarlo. “Por favor, no hagas más esto”, le reclamaba. Pero para ella era incomprensible que su actitud me enojara.

–¿Y usted no podía interpretar la actitud de ella como un gesto de amor?

–Sí, pero me parecía excesivo. Además, no es que lo hiciera una vez por semana… Todos los días: ella lustraba los zapatos de sus hijos todos los días… Y, además, se ocupaba de cambiar y perfumar nuestros pañuelos, que eran de tela. Y claro, ¿con qué sueña una madre así? En su inconsciente, piensa: nadie lo va a atender como yo… Eso es algo que a los varones nos van inoculando desde que nacemos: tu esposa será buena si funciona como una madre que me sustituya a mí. Después, los hombres salen a buscar eso y así nos va, tanto a los hombres como a las mujeres.

–¿Cree que todavía los hombres salen a buscar “eso”?

–En parte sí. El cambio que se está produciendo es muy, muy gradual. Pero considero que las madres de los varones son responsables de la clase de hombres que terminan siendo en la adultez, es decir, hombres que piensan que como la mamá no cocina nadie, que nunca nadie los cuidará como ella. Y el error está en no darse cuenta de que cuando uno es adulto se tiene que cuidar solo. En todo caso, uno busca una compañera para asistir y ser asistido, para dar y para recibir, para que los roles no estén congelados. Comprendo a las mujeres cuando demandan que los hombres no se relacionen con ellas como niños a los que deben cuidar. Para que el cambio ocurra, las madres y los padres tienen que modificar el modo en que educan a sus hijos y a sus hijas. Yo nunca crié a mis hijas para que un hombre las mantuviera. Recuerdo haber hablado con ellas de estas cosas desde que eran chicas. Yo quiero que sean libres, que puedan elegir con autonomía y que no estén al lado de alguien porque es el amo que las mantiene. Yo no las eduqué para que terminen consiguiendo un buen partido, sino para que puedan desarrollarse en libertad y ser felices. Las eduqué para que sean personas autónomas.

–¿Lo logró?

–Yo creo que sí, y eso no implica que ellas dejen de ser mujeres ni que yo sea un militante feminista.

–Ni que esa actitud le haya evitado los conflictos propios de la relación padre-hija, supongo.

–Seguro; los conflictos son inherentes a todas las relaciones humanas. Para crecer es necesario el desprendimiento y, a veces, incluso el enfrentamiento.

–El reclamo de una nueva masculinidad, ¿es un invento del marketing o una necesidad real de la relación entre hombres y mujeres?

–Ambos elementos están en una enorme coctelera. Creo que el marketing utiliza el tema; eso es cierto. Pero el surgimiento de esta demanda es legítimo.

–¿Cuál es el gran desencuentro entre los hombres y las mujeres?

–No creo estar facultado para hablar de este tema: yo escribo obras de teatro y no ensayos.

–Pero en Ella en mi cabeza pinta muy bien el diálogo de sordos entre lo que el marido espera de su esposa y ella de él…

–Ocurre que la pareja es el ámbito de mayor subjetividad que existe; el otro es una construcción de uno mismo. Y eso es lo que intenté reflejar en la obra.

–El fastidio del personaje que interpreta Julio Chávez con la esposa que él tiene en su cabeza, ¿es fruto de su imaginación o de desencuentros que conoce por experiencia?

–La imaginación no es abstracta. Lo que hace la imaginación es organizar la información que uno tiene, sea por propios pensamientos, por observación de la vida, por la experiencia personal. En ese personaje hay experiencias personales y reflexión acerca del universo de la pareja,

–En ambas obras, la actitud del autor es la de no juzgar las conductas ajenas. ¿Así de tolerante es usted en la vida?

–No, ojalá fuera así. Eso viene de un criterio teatral: como actor sé que no puedo encarnar un personaje si al mismo tiempo lo juzgo, y como autor, más todavía. En lo personal, es algo que laboriosamente estoy tratando de aprender.

–En Días contados, Ana y su madre sólo se ponen a saldar las cuentas cuando aparece la posibilidad de la muerte. Es triste que debamos llegar al límite último para reaccionar…

–Y en el mejor de los casos, reaccionamos. A veces ni siquiera frente a la posibilidad de la muerte somos capaces de reaccionar. En ese sentido, Ana cita a Milan Kundera: “Atravesamos el presente con los ojos vendados”. Y enseguida agrega: “Es una frase que me encanta, pero que no me evita llevarme las cosas por delante”. Yo creo que la reflexión es siempre posterior a la experiencia. El aprendizaje se nutre de la experiencia y de la lectura que seamos capaces de hacer después.

–Cuando Ana necesita de la ayuda de su ex marido, él está ahí. ¿Cree que hay amores que aún después de una ruptura siguen siendo incondicionales?

–En las relaciones importantes, el otro siempre deja marcas de su paso por la vida de uno. Eso nos sigue acompañando siempre, y es bueno que así sea. En el caso de Ana y Agustín, el afecto perdura porque han estado juntos durante muchos años, son personas que están finalizando su juventud, y tienen una hija. La relación entre un hombre y una mujer se puede terminar, e incluso puede terminar mal, pero el hecho de tener una hija en común hace que siempre haya que hablar, establecer acuerdos o expresar desacuerdos, y encontrar algún modo de continuar… Además, Ana y Agustín se separaron después de los 40 años: han vivido juntos un tramo fundacional de sus vidas y ninguno de los dos tiene todavía hijos con otra persona.

–Bueno, y a diferencia de Agustín, ella ya no podrá tenerlos…

–¡Qué femenino es ese comentario!

–Es que en ese aspecto los varones son privilegiados: ustedes no corren contra el reloj biológico para poder procrear.

–A mí no me parece que seamos privilegiados, porque creo que no hay modo de compensar la maravilla biológica de que ustedes puedan engendrar vida en su propio cuerpo. En eso, la cosa está repartida…. Más aún: me parece que los que envidiamos somos nosotros, porque cuando una mujer engendra vemos en ella a una especie de semidiosa. Eso es algo que el varón observa como el fenómeno más misterioso y maravilloso de la existencia sobre la Tierra. El hecho de que el hombre pueda seguir procreando hasta edades muy avanzadas, como ventaja es muy relativa. ¿De qué te sirve tener la posibilidad de engendrar un hijo a los 70 años si después no vas a poder ser el padre de ese hijo?

–Tal vez le sirva a su narcisismo para seguir sintiéndose joven…

–No, eso no te devuelve juventud. La juventud se va y no vuelve con nada. Yo no me sentiría más joven si tuviera un hijo dentro de diez años.

–¿Sus hijas ya tienen hijos?

–Mi segunda hija, que tiene 28 años, tuvo una bebita, Violeta, hace cuatro meses.

–¿Se emocionó tanto como cuando parieron sus esposas?

–Es profundamente emocionante. Pero, para ser honesto, debo decir que me pegó en un lugar del narcisismo que hace que todavía esté tratando de acostumbrarme a que tengo una nieta. Soy un abuelo joven, pero soy un abuelo. Y, además, tengo 56 años; tampoco tengo veinte, me digo.

–”No saber amar no significa que no se ame”, escribió usted para la presentación de Días contados. ¿Qué es amar mal?

–Esa es una frase que escuché hace mucho y que me pegó hasta el punto de recordarla durante años. Tendemos a creer que el amor nos vuelve sabios, infalibles y capaces de hacer y ser siempre lo mejor para el otro. Pero no necesariamente es así. Muchas veces, el amor nos vuelve necios y posesivos: entonces somos perjudiciales para las personas a las que amamos. Eso pasa en todos los vínculos, no sólo en la pareja. También con un hijo hay que tener la grandeza del desprendimiento, de dejarlo ser lo que vino a ser y no lo que uno quiere que sea; de aceptarlo como él es.

–Michelle Bachelet, Angela Merkl, Condoleezza Rice, Felisa Miceli, Nilda Garré: cada vez hay más mujeres que ejercen el poder político. ¿Esto torna obsoletas las reivindicaciones del feminismo?

–Me parece que ésos son ejemplos de un cambio favorable. De a poco, la mujer ha ido ocupando lugares que antes tenía vedados. Pero también es cierto que muchas de ellas se parecen a los hombres que hacen la política. El ejemplo paradigmático es Margaret Thatcher. No sé si la lucha de la mujer debe darse necesariamente allí, pero es bueno que haya mujeres en altos cargos de poder político. Sin embargo, creo que esto no anula la necesidad de continuar con ciertas reivindicaciones que me parecen genuinas y legítimas.

–¿Por ejemplo?

–Las condiciones de trabajo, el hecho de que la mujer todavía no gane lo mismo que el hombre cuando ocupa el mismo puesto. Eso es inadmisible.

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Kevin Costner, El regreso del héroe

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en octubre 1, 2006

Nunca lo admitirá en estos términos, pero su vuelta a un privilegiado lugar protagónico en una superproducción con todas las marcas que identifican a Hollywood es también como el regreso al hogar de quien hoy encarna como pocos al héroe clásico del cine norteamericano.

En persona, Kevin Costner prefiere transmitir la imagen de un hombre tranquilo, relajado, satisfecho con su carrera y orgulloso de haber acumulado experiencia suficiente como para afirmar, sin vueltas, que una película tiene éxito “en la medida en que cada uno de sus intérpretes sepa asumir la edad que tiene. Y yo estoy feliz a mis 51 años”. 

 -En esta película usted vuelve a encarnar a un personaje que conoce bien, el del gran héroe norteamericano. Esta vez con una carga de humanidad que parece haber crecido desde el 11 de septiembre de 2001.

-Creo que hay algo básico en el cine norteamericano acerca del heroísmo. Y también creo que la gente no se cansa de ver ese tipo de actitudes en el cine. Y no me refiero sólo a los héroes de acción. Pienso en una madre soltera que se levanta bien temprano a la mañana, se sube a un ómnibus y luego a otro, llega al trabajo y se preocupa en alimentar a sus hijos de la mejor manera. En cuanto a mí, la cosa más valiente que hice fue escuchar una vez el latido de mi corazón y tomar una decisión, la de actuar, que no tenía éxito garantizado.

-¿Qué le gustaría hacer que no haya hecho hasta ahora?

-Tengo muchas ganas de hacer un musical. Y trabajar con directores que se animen a correr riesgos, que no hagan películas dependientes del molde, de encuestas o estudios de marketing. No me gusta para nada esa clase de películas. Más bien las odio. Pero ojo, no hablo sólo del cine de vanguardia. Yo estoy a favor de aquel cine industrial o comercial que trabaja mucho sobre los personajes.

-Usted acaba de recibir un reconocimiento en Hollywood. ¿Cómo vive hoy su carrera desde un lugar tan considerado como el que ocupa hoy?

-De ninguna manera me siento como alguien que haya inventado el cine, o algo así, ni quiero que me consideren de ese modo. No me gusta recibir tantos premios a la trayectoria, aunque me honra hacerlo, porque prefiero seguir viviendo mi relación con el cine desde una perspectiva mucho más romántica. Lo que sí llevo con orgullo sobre los hombros es el legado de otros actores a los que admiro mucho. Sigo creyendo en Spencer Tracy, en Peter O Toole, en Rod Steiger, en Paul Newman, en Sean Connery. Amo la tradición en el cine y a los actores que ayudaron a consolidarla. A ellos les pertenece ese lugar, no a mí.

-Es raro verlo en papeles oscuros como el que hizo en Un mundo perfecto , de Clint Eastwood. Pero pronto lo veremos haciendo de asesino serial.

-Sí, en una película llamada Mr. Brooks , que es un personaje muy interesante, al estilo de Jekyll y Hyde. Hago esta clase de papeles por elección personal, porque no trato de ser popular o de llevar al público a ver la segunda o la tercera versión de la misma película. Mi única meta es tratar de sorprender al espectador y si el tema es conocido, tratar de buscarle el lado original. Por eso voy a dirigir el próximo verano otro western. No le tengo miedo al género y mucho menos creo que haya que desestimarlo, como si estuviese extinguido. No lo acepto.

-Cuando joven fue guía turístico en Hollywood y ahora su nombre está en esas mismas guías…

-Es casi una vida entera, muy bien vivida por cierto, y con mucho todavía para dar. Si lo pienso, todo se parece a una película.

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ENTREVISTA CON EL CREADOR DE “HERMANOS & DETECTIVES”

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en octubre 1, 2006

Damián Szifrón: “Yo trabajo con la imaginación”

Autor, director, productor y guionista de cine y TV, es el hombre detrás de éxitos como “Los simuladores” o la nueva serie de Telefé. Aquí explica por qué disfruta trabajando y apenas se queja de los cambios de día y de horario.

IMAGEN SATELITAL. Szifrón y una gran antena: metáfora de un hombre conectado con el cine y la televisión Tres cosas para entrar en el personaje.

 

Primero: Damián Szifron no fue un niño prodigio. Lorenzo Montero (Rodrigo Noya), el hermano de Franco (Rodrigo De la Serna), en Hermanos & detectives, la serie de diez capítulos que dirige para Telefé, los jueves a las 23.30, con picos de rating que superaron los 28 puntos, no es un Szifron en miniatura. Segundo: el director nacido en Ramos Mejía en 1975 imagina una productora propia de proyectos con vista al mar, piano, chimenea, estudio de pintura, biblioteca, y hasta una hamaca paraguaya. “Suena rarísimo —dice— pero disfrutar de las ideas es lo que lleva a que salgan bien”. Tercero: Szifron escribe esas ideas cuando cae la tarde, mientras toma largos baños de inmersión. Por ahí, por esa conjunción de inteligencia, trabajo y placer, parece que pasa la clave de su éxito.

En los primeros capítulos de “Hermanos…” se hace hincapié en que Lorenzo es “un hombre encerrado en el cuerpo de un chico de 11 años”. ¿Tiene que ver con el pacto con el espectador y la intención de crear un verosímil para que la presencia de un chico trabajando para la policía sea aceptada?

Lo que me gustaba era ver qué pasa cuando una inteligencia pura, nueva y sin virus, llega a una institución tan corrupta y deteriorada. Como el hada de Disney, que aparece y va convirtiendo lo que toca. A su mirada el accionar de las personas es incomprensible. Después hay que hacer unas volteretas para que eso que está pasando, que no es la vida real, parezca la vida real y sea aceptado por el espectador, que es lo que llamás bien verosímil: algo parecido a la verdad. Las historias nunca son la verdad la vida es mucho más compleja y llena de contradicciones. A mí me gusta irme lo más al extremo posible sin que el espectador lo deje de aceptar, que es donde más feliz me siento dentro de la ficción. Después si querés pensar, tanto aquí como en Los simuladores o Tiempo de valientes: ¿puede pasar algo así en la realidad? Es posible, no es lo más probable, pero construyéndolo de determinada manera puede ser.

En “Hermanos…” volvés a meterte en el género de las buddy movies, como en “Tiempo de valientes”, sólo que aquí la pareja es con un chico…

Sí, la buddy movie o película de compañeros calculo que tiene como origen a Don Quijote, esta dupla improbable compartiendo una aventura. Los simuladores eran cuatro, pero un escritor se divide al trabajar y es como cuando soñás, depositás en cada personaje que aparece en el sueño un aspecto distinto de cosas que en ese momento estás pensando, temés o te divierten. Dos personajes es lo mínimo a lo que pude reducir mis contradicciones. Ahora estoy trabajando en una película donde hay un personaje central .El aspecto más emocional o más nostálgico en esta serie fue a parar al personaje de Rodrigo de la Serna, y la parte más espontánea, más creativa, más intelectual, al de Rodriguito Noya. Me siento tan identificado con uno como con el otro.

En “Tiempo de valientes” Peretti era el hombre de intelecto que se volcaba a la acción. Lorenzo es el chico genio que se pone a actuar. ¿Para vos filmar es entrar en acción?

El acto de filmar implica una aventura. La escritura tiene que ver con la imaginación pura: todas son imágenes mentales, y al concretarlo trabajás con imágenes reales, con gente real. Además tenés que subirte a un helicóptero, ir a ver los lugares. Hay una gran épica detrás de todo eso.

¿Vos eras un niño prodigio? ¿De esos que hacen cálculos?

(Se ríe) No, para nada. De hecho las ciencias exactas me costaban. Igual me iba bien en el colegio.

¿No había en tu familia expectativas del tipo mi hijo el cineasta?

No, yo lo acompañaba mucho a mi papá al cine. A los 13, 14 años sí pensaba seriamente que me podía dedicar a esto. Pero nunca sentí que tuviera condiciones excepcionales

¿Cómo nació el proyecto de “Hermanos…”?

El proyecto nace cuando Patricio Vega me cuenta la idea, en la que ya estaban estos dos hermanos, el niño prodigio y el policía, cuando yo estaba filmando Tiempo de valientes. Y me la cuenta en el marco de una productora que armé de desarrollo de guiones. Eso surgió porque tenía muchas más ideas de las que podía concretar. Se me ocurre una película cada dos días, no sé cuál escribir

¿La productora funciona?

Sí. Por ahora hicimos Hermanos… y otro proyecto, Chicas (ver Información). No definí bien qué esquema le voy a dar. Pero no soy un productor al que le gusta tener varios programas al mismo tiempo. Me gusta hacer pocas cosas muy buenas, esa es la filosofía. Yo trabajo con la imaginación, esa es la materia prima. Entonces necesito una estructura que alimente mi imaginación. Hoy tengo una oficina linda y cómoda donde hemos trabajado estos proyectos, pero se me ocurre un espacio ideal donde el proceso se disfrute, y no importe nada más que el resultado. Pensando en la infancia, tengo registro de dos energías básicas: la del colegio y la del tiempo libre. Uno quería faltar al colegio para jugar. Hoy mi vida se parece más al juego, mientras que en general en la vida adulta el lugar del colegio pasa a ser el lugar de trabajo. Y el lugar del placer, el hobby. Tengo total convicción de que si vos unís esos dos universos y tenés un trabajo del que disfrutás mucho tu vida mejora, y lo que vos hacés le va a servir más a los demás. Lorenzo pensaría: ¿Por qué creés que te va a ir mejor haciendo algo que no te gusta que algo que te gust

Pero está el factor económico.

Bueno, pero es lógico que te vaya mejor económicamente haciendo algo que te gusta. A mí me interesa transmitir eso. Es el efecto que Lorenzo va a terminar provocando.

¿Cómo fue que decidiste incluir a tu novia, María Marull, como mesera?

Tenía ganas de trabajar con ella. Es un personaje importante. Ahora están desarrollándose otras historias, pero en la segunda mitad de la serie empieza a crecer. No es simplemente la mesera. Me gustó y disfruté laburar con ella.

¿No hubo drama en lo personal?

No hubo drama. Por ahí yo era un poco más reacio en otras oportunidades, en el sentido de tener un espacio de trabajo y otro de mi vida personal. Pero siendo ella actriz, y muy buena, estaba bien compartir el proyecto.

Es parte de tu etapa de integración.

Estoy en plan integración (risas). Parezco un político: el plan integración. Pero pasa un poco por ahí, sí.

¿Estás todo el tiempo trabajando?

No es un trabajo. Cuando no estoy filmando imagino historias, voy al cine, sigue siendo parte de mi vida. La pasión tiene ese problema. En un trabajo que no te genera tanta felicidad o tanta pasión estás esperando que llegue la hora de terminar para salir con tu novia, ir un fin de semana afuera. Yo acá no estoy esperando que se termine. Sí tengo épocas de más cansancio durante los rodajes, otras de más felicidad que son las de escritura, donde no tengo horario, escribo a la hora que quiero.

No lo dice, pero a la pasión hay que agregarle una gran exigencia: es capaz de filmar una misma toma las veces que considere necesarias, hasta la perfección.

¿Cuál es el momento y lugar preferidos para escribir?

Cuando empieza a oscurecer. Durante el día, con el sol, no puedo pensar mucho. Las ideas fluyen mejor de noche. Me llevo un cuaderno a la bañadera y voy anotando todo. Y descubrí que la unidad es la idea, ni la imagen ni la palabra. Hay escritores o directores que son grandes observadores de cómo la vida es. Yo pienso en cómo me gustaría que fuera. O por qué la vida no es como a mí me gustaría. Me horroriza que la gente viva como si no soñara. Cuando las sociedades viven dejando la imaginación afuera, cuando la vida es pura realidad, me parece ingenua. Hay tantas cosas por explorar adentro y afuera del hombre, en la naturaleza, en el universo y en el fondo del mar.

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REPORTAJE A VICTOR DE GENNARO

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en octubre 1, 2006

“Seremos una fuerza que enfrente a los núcleos de poder”

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El titular de la CTA está lanzado a armar un movimiento político de participación amplia y autónomo que buscará “la distribución justa de la riqueza”.

Choca la nariz con su nieta Vera, de tres meses y pico. Está embobado aunque su aspecto no es la del abuelito de bastón y boina que suelen estereotipar los dibujitos animados. Víctor De Gennaro acaba de cumplir 58 años y se muestra con una vitalidad envidiable. En noviembre dejará el mando de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), que condujo desde su fundación por tres períodos consecutivos. Pero lejos de ser un salto hacia la jubilación, el cambio tiene como propósito dedicarse de lleno al armado de un movimiento político.

–¿Qué es exactamente lo que se propone?

–Estamos construyendo un movimiento político, social y cultural para avanzar en la distribución justa de la riqueza. Antes, en la dictadura, había que recuperar el proyecto del país. Después del 2001, hay que hacerlo.

–¿El movimiento contempla la competencia electoral?

–Si fuera por eso, hace rato que participamos con compañeros en el Ejecutivo, el Legislativo y en la Justicia. Esos espacios institucionales hay que ponerlos en aras de un proyecto político. Pero el cargo no es la frutilla del postre, es un parte más de la construcción.

–Entonces el movimiento no es un sello para conseguir una banca.

–No. Mire, el mejor movimiento colectivo que nos tocó vivir en la Argentina fue el Frente Nacional contra la Pobreza (Frenapo). Había empresarios, organismos de derechos humanos, medios de comunicación populares, sindicatos. En aquella oportunidad, todos antepusimos el interés colectivo por el sectorial. Eso queremos.

–No busca reproducir la historia del PT de Lula en Brasil.

–Tenemos una historia distinta a Brasil y a Uruguay. No se puede trasladar esa experiencia a la Argentina como si fuera la misma cosa.

–Hace un tiempo usted participó del llamado Encuentro de Rosario, con la radical Margarita Stolbizer, el comunista Patricio Echegaray, la religiosa Martha Pelloni, el socialista Hermes Binner y el banquero Carlos Heller, entre otros. ¿El movimiento en el que trabaja puede incluirlos?

–El encuentro de Rosario fue movimientista. El espíritu de Rosario sigue estando. La unidad del campo popular es estratégica. Lo fue cuando marchamos esta semana por la aparición de Julio López.

–¿Y qué flexibilidad tiene? Le pregunto porque hay dirigentes de la CTA en el Congreso pero que representan distintos partidos: Marta Maffei al ARI, Edgardo Depetri al kirchnerismo, Ariel Basteiro estuvo por el socialismo… Claudio Lozano a un interbloque.

–Bueno, por eso es un movimiento y no un partido.

–Pero ahí hay personas que dicen que Kirchner es un fenómeno y otros que dicen que es una desgracia.

–Sacando a los genocidas y a los corruptos, lo demás entra en la discusión que se da en el campo popular. Siempre desde la participación.

Estuvieron todos juntos cuando presentamos las propuestas de la CTA con respecto al seguro de empleo, al salario universal, al tema de los jubilados. Puede haber diferencias partidarias. La verdad colectiva se construye con las diferencias de cada uno. Las diferencias no pueden ser la excusa para las fronteras: eso es el sistema capitalista.

–¿Por qué cree que no le dan a la CTA la personería gremial?

–Porque le tienen pánico a la democracia en la actividad privada.

–¿La CGT se opone a que le den la personería gremial a la CTA?

–Más, en un hecho inédito el doctor Recalde, como asesor jurídico de la CGT, pidió que se archive el expediente y se anule la personería, pasando por alto las normas vigentes. En el Estado nacional, provincial y municipios hay personería plural. Pero en la privada sólo hay unicato para mantener la rentabilidad de los grandes grupos económicos.

–¿Y la CGT de Hugo Moyano está con los grupos económicos?

–Defiende un modelo que nosotros no queremos. Pero nosotros no decimos “dejen la CGT, vengan con nosotros”. El que se quiera ir a la CGT que se vaya a la CGT. El que quiera venir a la CTA que venga. Eso sí, aquí las autoridades son elegidas por el voto directo de los laburantes.

–¿Y el Gobierno?

–El Gobierno no dice ni sí ni no a la personería. Saben que decir que no es un bochorno. Pero no se animan a decir que sí. El ministro de Trabajo y el presidente Kirchner priorizan el negocio de los empresarios.

–Ahí volvemos a los mismo: ¿qué hacen en estos casos los diputados de la CTA que están con Kirchner?

–No hay incompatibilidad. Si creen en este Gobierno está bien. De todos modos, siendo oficialista Depetri presentó un proyecto de democracia sindical. El no cree que sea lo mismo la CGT y la CTA. Con el actual modelo persistirá el trabajo en negro. Hoy los motosierristas de Alto Paraná están tercerizados. Y les pagan en negro. De 800 pesos les queda 250. El resto se les va en zapatos de seguridad, ropa de trabajo, insumos, ¡y además les cobran la motosierra!!! Es una esclavitud. ¿A dónde van a ir a pelear si no lo dejan elegir? Con democracia sindical esto no pasaría.

–¿La reactivación del Consejo del Salario no es un paso importante?

–El presidente de la Asociación Empresaria, lo que era la asociación que presidía Martínez de Hoz, que hoy está a cargo de Luis Pagani de Techint, cuando nos juntamos en el Consejo del Salario, no le reconoció la representación. Y el Consejo no funcionó más. Funcionó sólo para opinar por el tema salarial. Ahora, sobre las condiciones, el trabajo en negro, las jubilados… no. No sé si fui claro.

–¿Qué opina del Gobierno?

–La comunicación hegemónica dice que el único gobierno de la Argentina es el Presidente. Noooooooooo. Hay que hablar en serio. El gobierno somos todos. ¿Quién tiene el poder en la Argentina? ¿Un ministro o Clarín? ¿La Conferencia Episcopal o Filmus? ¿La CGT o el juez amenazado en La Plata que decidió que Etchecolatz tiene que ir preso?

–Le pregunto entonces qué opina de Kirchner.

–Como gobernador puso al servicio del Frente Nacional contra la Pobreza toda la estructura del Estado a través del ex gobernador Jorge Cepernic.

–También prometió aplicar un seguro de desempleo como el que la CTA proponía, algo que finalmente no puso en práctica.

–El sabrá por qué no lo hizo. El Indec siempre nos muestra un escalón más bajo, porque no hay un cambio de la matriz distributiva, no hay un modelo productivo de país.

–¿No hay cambios entonces respecto de otros gobiernos?

–Kirchner no es lo mismo que Menem. Este Gobierno abre espacios importantes cuando se conecta con los intereses de la sociedad: derechos humanos, el cambio de la Corte Suprema. Me sentí muy feliz cuando vi a Kirchner compartiendo la presidencia pro tempore del Mercosur con Lula, incorporando a Chávez, a Evo, Bachelet, Fidel Castro. Ahora, no me parece bien pagar la deuda externa cuando no se solucionó el hambre, la pobreza y la desocupación. Antes de que la pagaran nosotros decíamos “28 mil millones de reserva”. ¡¿Cómo es?! ¿No se pueden tocar las reservas para un seguro de empleo pero sí para pagar la deuda?

–¿En el 2007 a quién va a votar?

(Piensa.) –Voy a ver más adelante. No sé.

–¿En el 2003 a quién votó?

(Se ríe.) –Noooo. No importa. Bueh,… a Alfredo Bravo.

–¿Y en el 2005, en la provincia de Buenos Aires?

(Se ríe más fuerte.) –A todos. Hice una mezcla. Uno de cada partido. Voto más por confianza. No es una cuestión ideológica. La transversalidad está pasando en todos los partidos. No me pregunte más.

–¿Es verdad que Kirchner le ofreció ser candidato bonaerense en 2003?

–Kirchner en persona no, pero sí otras personas.

–¿Y por qué no aceptó?

–Mi prioridad es la secretaría general de la CTA. Lo electoral es sólo una parte de la construcción política. Si me preguntan si quiero ser diputado o dueño de un canal de televisión elijo ser dueño de un canal. Para mí los cargos no son estratégicos. Lo estratégico es ser militante del campo popular.

–No hay muchos sindicalistas dispuestos a decirle no a Kirchner.

–… a mí me dicen: “¿Qué significa esto de apoyar a Piña?” (por el obispo de Puerto Iguazú que se opone a la reforma de la constitución que impulsa el gobernador, Carlos Rovira, para habilitar la reelección indefinida en Misiones). Yo digo democráticamente lo que pienso: es una vergüenza que se llame a una Constituyente para discutir el destino de un misionero. Si fuera para discutir la propiedad de los recursos naturales, los derechos de los pueblos originarios, la salud, la educación, sería otra cosa.

–En la lista Germán Abdala, para renovar la conducción de la CTA, quedó afuera Luis D’Elía.

–Cualquier integrante de la CTA puede participar en las elecciones. Puede hacer las alianzas que quiera. Ya hay tres listas nacionales.

–D’Elía se siente discriminado porque siempre estuvo con el grupo que integra la lista Germán Abdala.

–Cada uno construye una línea política determinada. Es toda una definición política con quién queremos construir el compromiso de la central con la autonomía. Ojo, en la lista muuuuchas personas no están.

–Se dijo que usted planteó “Yo o D’Elía”.

–Mi viejo decía que el único que siempre se va cuidando los bolsillos en el colectivo es el carterista. Ese cree que todos los demás son iguales. La política es algo más grande. Es obvio que hay confrontación.

–¿Pero toma distancia por la conducta de D’Elía o porque ahora él es funcionario del Gobierno?

–La lista tiene una postura y un proyecto. Acá hay una autonomía clara de los partidos y del Gobierno. No nos fijamos si los integrantes tienen más o menos expectativas en Kirchner. Nos fijamos qué nos conviene autónomamente a nuestra construcción. Nos podemos equivocar, pero uno elige. Y este debate no lo doy a través de los diarios. D’Elía puede armar otra lista si quiere. Si no fuera así eso sería discriminatorio.

–La consigna de la Marcha Grande de la CTA fue “ajuste o democracia”. Pasado tanto tiempo, ¿mantiene esa consigna?

–En ese momento estábamos a la defensiva. Ahora no es “o soy oficialista o soy opositor”. Tenemos que construir con una fuerza organizada para enfrentar a los núcleos de poder en la Argentina. Es nuestra responsabilidad. Como dice Benedetti: “uno no tiene siempre la libertad de hacer lo que quiere, pero tiene la libertad de no hacer lo que no quiere”. Nosotros no hacemos lo que no queremos pero tampoco nos conformamos con el posibilismo: vamos a hacer un movimiento para tener la libertad de hacer lo que queremos.

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ACTRIZ DE ALMODOVAR ARRIBO AL PAIS CON GRUPO DE JAZZ Y CABARET

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en octubre 1, 2006


Leonor Waitling y los “Marlango”

 La actriz española Leonor Waitling, protagonista de ‘Hable con ella’ y ‘La mala educación’, ambas de Pedro Almodóvar, capitanea un grupo de jazz y música de cabaret antiguo llamado Marlango, que acaba de editar su segundo álbum, lleno de melodías tristes y elegantes, con notoria influencia de Tom Waits.

Waitling, dueña de una belleza perturbadora, se hizo conocida al trabajar en filmes como ‘A mi madre le gustan las mujeres’, ‘Mi vida sin mí’, ‘Mala leche’, pero además acaba de actuar junto a Leo Sbaraglia en la reciente ‘Salvador’ y protagonizará ‘Teresa, muerte y vida’, dedicada a Santa Teresa, un polémico filme dirigido por el escritor español Ray Loriga.
Marlango crea climas de jazz de tugurios, de noches de amor y furia, en la que la personal voz de Waitling va desgranando en inglés escenas y polaroids como si fuera un cabaret de posguerra o una banda de rock sacada de una película de David Lynch.
Marlango es un trío que Waitling encabeza y comparte con el pianista Alejandro Pelayo y el trompetista Oscar Ybarra, con el que ya grabaron dos discos y el segundo, ‘Automatic Imperfection’, acaba de ser editado en Argentina.
La banda tiene reminicencias de Kurt Weill, la bossa nova y la canción francesa, pero en especial de Tom Waits, a quien homenajean con el título de la banda.
En un disco de Waits, el músico estadounidense habla en un monólogo de una chica de la que estaba enamorado, Suzie Marlango, que tenía un hermano llamado Joe Marlango y una banda llamada Los Marlango.
Waitling explicó su decisión de navegar en aguas de la música:
-Siempre me ha gustado mucho cantar y cuando te gusta mucho una cosa siempre encuentras una manera de hacerla. Conocí a Alejandro Pelayo, que tocaba en un grupo y con el que nos juntábamos para hacer jam sessions sólo por placer, hasta que después de tocar tantas veces canciones de otros nos dimos cuenta que teníamos canciones nuestras, y allí decidimos grabar el primer disco aunque más no fuera para nosotros.
-En tu música hay algo de Tom Waits y del cabaret alemán de Kurt Weill.
-A mí me da mucho miedo decir Tom Waits porque creo que lo que hacemos no se parece, a mí me dicen que equis banda se parece a Tom Waits y espero escuchar algo como Morphine.
Waits es más una influencia espiritual, es alguien que hace lo que quiere, que ha hecho toda su vida lo que ha querido y que es muy libre con su trabajo y su manera de crear.
Musicalmente se nos nota mucho que los hemos escuchado, pero yo tengo mucho cuidado porque me gusta mucho Tom Waits. Se nota mucho que hemos escuchado jazz, pero tampoco es jazz lo que hacemos, no sé muy bien lo que hacemos, pero nos gusta hacerlo y es lo que necesitamos hacer, porque juntarnos a componer es como una terapia.
-Waits hizo la banda de sonido de ‘Golpe al corazón’, de Francis Ford Coppola, y ustedes tiene algo de ese sonido.
-Me gustó mucho esa película, es muy buena. Y la música de Waits es magnífica. En Marlango lo que marca mucho la trompeta, que es un instrumento que define mucho a un tipo de música y nosotros tratamos de sacarlo de ahí. Oscar ha conseguido hacer un tipo de trompeta que funciona como un violoncello, marca líneas, armonías. Funciona como una línea de cuerdas.
-¿Cuánto tiene que ver la ‘chanson francesa’ en Marlango?.
-Me encanta Benjamin Biolay, Keren Ann. Con los chicos tenemos mundos musicales muy distintos, pero compartimos un terreno común que es Tom Waits, Radiohead, Biolay, Karen Ann, Chet Baker, Duke Ellington, Calexico y Mark Lannegan. El disco de lannegan con Isobel Campbell, la cantante de Belle and Sebastian es espectacular, maravilloso.
Marlango es lo que nos une, Oscar viene de tocar mucho funky, rock and roll, mucha música latina, Alejandro del clásico, y yo del jazz y la música brasileña.
-¿Cantabas antes de actuar?
-Yo cantaba en coros. Oscar toca la trompeta desde los cuatro años, y a mí me gustaba cantar pero en coros, me me dedicaba a actuar, como que mi energía de trabajo estaba en actuar y en la música estaba mi energía de jugar. La música es mi vía de escape de los rodajes; los rodajes son el juguete de otro y la música es nuestro juguete y jugamos con nuestras reglas. Me encanta rodar y me encanta contar historias de alguien y jugar con el juguete de alguien.
-¿Por qué cantás en inglés?
-Las canto en inglés porque mi madre es inglesa y casi toda la música que he escuchado es anglosajona, aparte de música brasileña, italiana y francesa. Lo que me sale de pensar es más fácil escribirlo en inglés. Es mi primer idioma, aunque siempre he vivido en España. El inglés ha sido el idioma de las confesiones y de los diarios íntimos, de los que escribes con ocho años
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Entrevista a Fabiana Cantilo, Más fuerte y sin casete

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en octubre 1, 2006

 

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Nada de preguntar lo mismo de siempre ¡eh!”, sorprendió Cantilo por teléfono. Así se inició el diálogo con la dama del rock y así continuó: “En el rock discriminan a las mujeres”, afirmó.

A Fabiana Cantilo no le vengan a decir qué ropa se tiene que poner o qué temas tiene que hacer por una cuestión de mercado. Ella vive el presente, se viste con lo que encuentra y toca sólo lo que le gusta. Jamás aceptará lo establecido.
De personalidad fuerte a la hora de hacer valer su opinión, pero –asegura– sensible hasta las lágrimas a la hora de pelearse con un amor, esta noche se presentará en el Teatro Don Bosco, a partir de las 21.
“Si me vas a preguntar lo que me preguntan todos, llamáme más tarde, si no, preguntáme ahora”, rompió el hielo “Fabi”.
— Es decir que no te vas a poner el casete.
— Olvídalo. No me gusta hacer siempre lo mismo, hay que relajarse y divertirse.
— ¿Qué estás haciendo?
— Arreglando mi casa nueva, en Capital Federal.
— Teniendo en cuenta el título de tu último disco “Inconsciente colectivo”, ¿sos una inconsciente?
–Soy inconsciente a la hora de explorar el arte. En la vida personal ahora tengo mucha más conciencia que cuando era más joven. Ahora soy inconsciente en otra rama de la vida. Cuido mi salud y apuesto todo por el arte.
— ¿Qué significado le encontrás a esa palabra?
— Es como mandarse de una sin tener en cuenta lo socialmente establecido.
“¿Qué es la inconsciencia para ustedes, muchachos? (NDR: le preguntó a unos amigos que la fueron a visitar y después de unos segundos, responde) Uhh, que respuestas me dieron. Bueno, contesto yo. Ser inconsciente a veces está bueno y a veces no. Inconsciente es un tipo que cruza el semáforo en rojo”, dijo.
— ¿Vos cruzás con luz roja?
— Nooo. Pero para determinadas cosas a veces no te tiene que importar nada. ¿Pasamos a la próxima pregunta? (risas).
— ¿Si en este momento tuvieras el poder que tiene George Bush, qué es lo que harías?
— En primer lugar le devolvería las casas a toda la gente que la perdió en Nueva Orleans. Después, dejaría el poder… Es un plomo tener tanto poder en este mundo.
— ¿Qué injusticia creés que hay que solucionar de inmediato en nuestro país?
— La gente debe ponerse a meditar un poco más. Que se acerquen a la creación, que dejen de competir, algo más espiritual. No creo que la política solucione nada.

La pateó al córner
— ¿Te sentís cómoda haciéndole un homenaje al rock nacional?
— Sí, pero por suerte ahora voy a sacar otro disco. Estoy asombrada de que haya tenido tanto éxito. Quise correrme un poco del ego y hacerle un homenaje. Pero ahora sigo con mis temas.
— Formás parte de una movida en la que el rock se homenajea a sí mismo, pero en vida. Por caso, ya salió el tributo a Calamaro, a Spinetta…
— Sí, se “coparon”. Salió uno y después se impuso la moda. De todas maneras el precursor fue el de Miguel Cantilo, aunque salió un poco más tarde.
— ¿Te gustan los hombres de traje y gomina o los que tienen pelo largo y aritos?
— No pasa por lo físico, sino por la inteligencia.
— ¿Qué es un hombre inteligente?
— (Risas) Es el que entiende lo que digo. Yo creo que soy inteligente, entonces si me entiende a mí lo es. Además, los hombres inteligentes saben cómo tratar a una mujer.
— ¿Me vas a decir cuántos años tenés?
— Por supuesto, más de 15 y menos de 100 (más risas). Vivo el presente, no me queda otra.
— ¿Te arrepentís de algo?
— De nada, en absoluto. Todo fue crecimiento y aprendizaje.
— ¿Cuál fue tu peor momento?
— En realidad hubo muchos, pero no fueron malos porque me sirvieron para aprender.
— ¿Nunca se te cayeron las lágrimas?
— Ay, Dios, sí, cuando me peleé con algún amor.
— ¿Tuviste muchos?
— No hablo más de mi vida privada.
— La pateaste al córner.
— (Risas).

¡Cumbia nena!
— ¿Con qué temas te sentís más identificada de los que integran el último material?
— Con los de Charly García porque fue mi maestro, pero igual me gustan todos.
— ¿Por qué creés que no te invitaron a participar en la película argentina “Que sea Rock”?
— ¿Hay alguna mujer?
— No.
— ¡Ooops! Yo también me pregunto lo mismo.
— ¿Las mujeres sufren discriminación en el rock?
— Parece que sí, pero no importa. No van a poder con nosotras, somos muy poderosas.
— ¿Te sentís una precursora en ese sentido?
— Yo solamente soy un canal por el que pasa el poder superior, y canto. No quiero pensar que soy nada importante porque se te sube a la cabeza.
“Todo bien, me gusta cantar, es lindo el disco, ojalá que el otro también lo sea, que seamos todos felices y bla, bla, bla… (risas).
— ¿Te gusta la música tropical?
— Me gusta la Centroamericana. Entre ellos Rubén Blades.
— ¿Y la cumbia villera?
— La respeto, pero las canciones son repetitivas como la máquina de hacer chorizos porque vieron el negocio. Está buena desde el punto de vista que representa un sector importante de la sociedad. Y nada más.

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León Gieco se reivindica como un revolucionario del rock

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en octubre 1, 2006

El cantautor dijo, en diálogo telefónico con medio, que mantiene la posición con la que entró a este mundillo. “Yo sigo luchando”, afirmó.

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“Yo sigo luchando y haciendo un rock revolucionario”, afirmó, de manera tajante, León Gieco en diálogo telefónico con este medio , cuando se le consultó sobre los dichos de Sting, quien dijo que esta música perdió la rebeldía con la que nació.

“Para muchos, el rock dejó de ser revolucionario con los Beatles, pero lo cierto es que, aunque hay muchos músicos que especulan, sigue habiendo los que abordan temas sociales, los que se involucran directamente con la realidad y que pelean desde su lugar en el mundo”, aseguró el autor de “Hombres de hierro”.
Como ejemplo, León señaló que en su último disco (“Por favor, perdón y gracias”), hay temas de fuerte contenido de reivindicación social, que en varios casos merecieron polémicas a gran escala; tal fue el caso de “Santa Tejerina”, dedicado a Romina Tejerina, la chica jujeña condenada por haber matado a su bebé, producto de una violación.
“Le canto a Pocho Lepratti (asesinado por la Policía santafecina en 2001), a las Madres de Plaza de Mayo, a Juan Cabandié (hijo de desaparecidos recuperado en 2003), a la memoria… y sigo pidiendo que los genocidas de la dictadura estén en cárceles comunes”, señaló.
Cambiar el mundo
Pero León es consciente de las limitaciones de un artista. “Sé que no voy a cambiar el mundo con una canción, como se creía en los 70. Pero mientras estoy de paso en este mundo, voy a seguir peleando por la paz, la justicia y la igualdad, porque mis canciones estén pegadas a la vida”, dijo.
León es uno de los pilares fundamentales de la historia del rock argentino, y posiblemente un ejemplo de continuidad y perseverancia. Conoce de cerca el mundillo de la música popular desde hace más de 30 años, y sufrió en carne propia la persecución durante la dictadura. Y también es considerado un ejemplo ya que trabaja desde hace mucho tiempo con un sello multinacional, pero sin haber cedido posiciones políticas, ideológicas o artísticas.

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Reportaje al Dip Sebastian Cinquerrui,en radio mitre

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 30, 2006

Entrevista sobre el PACO en Argentina, en el estudio de Radio Mitre, programa Auque Parezca Mentira, a Sebastián Cinquerrui, diputado provincial del ARI, presidente de la Comisión de Prevención de las Adicciones.

 

 

Jorge Halperín, conductor: Ayer hubo episodios de violencia durante toda la tarde que afectaron al Ferrocarril Roca, entre otras cosas, pero también venimos asistiendo a episodios de violencia en las canchas. Todo el mundo comenta que este sesgo mucho más violento que toman los delitos, los robos y demás y mucha gente dice que esto está asociado al aumento de la droga en la Argentina. Uno escucha eso, escucha que efectivamente aumentó el narcotráfico, también escucha por otro lado decir que este es un país apenas de paso del narcotráfico, no es un país que tiene en sí mismo una gran estructura de la droga. Entonces, la cuestión está instalada en la calle casi a nivel, casi de mitología urbana. ¿Cuál es la realidad de hoy del narcotráfico? La violencia mientras tanto crece y uno sospecha que algo debe tener que ver este tema. Por eso hoy nos visita Sebastián Cinquerrui que es Diputado Provincial del ARI y preside la Comisión de Prevención de las Adicciones. Además, Sebastián es sociólogo y acaba de presentar un informe junto a Elisa Carrió, Leonardo Gorbacz y Walter Martello, sobre el creciente aumento de producción, venta, distribución y consumo de cocaína. Además del informe presentaron un proyecto de ley y un pedido de informes al Poder Ejecutivo. El título del informe es muy sugestivo “Paco, la punta del iceberg.” Sebastián, un gusto tenerte acá.

 

Sebastián Cinquerrui, Diputado Provincial del ARI, presidente de la Comisión de Prevención de las Adicciones: No, el gusto es mío y gracias por la invitación.

 

JH: Bueno, vos nos vas a ayudar a pasar de esa cuestión que está a nivel casi de mito en la calle o de sospecha colectiva ponerlo en claro ¿Realmente hay un aumento del narcotráfico? ¿Tiene relación con la violencia? Un poco por ahí empezaríamos.

 

SC: Sí, hay un aumento sustancial del narcotráfico. Por un lado se evidencia en la cantidad de causas que se han iniciado y la cantidad de decomisos que ha ido incrementándose; pero en realidad, aumentó el decomiso y aumentaron las causas, pero mucho menos de lo que aumentó el narcotráfico en la Argentina y además con una nueva modalidad. La Argentina a principios de la década del noventa era un país que se conocía como de tránsito, a mediados del noventa ya era un país consumidor y hoy se ha transformado en un país además productor de clorhidrato de cocaína. Esto, nosotros lo hemos puesto tal vez con mayor énfasis en el título, por eso “la punta del iceberg”, porque el “paco” demuestra que la Argentina es productor de cocaína. El “paco” se realiza…

 

JH: No es algo que se importa el “paco…”

 

SC: No, porque no hay ecuación económica que resista esa tesis. Si bien es cierto que hay algunos organismos nacionales y provinciales que tienden a fundamentar, incluso con datos relativamente científicos, la tesis del que el “paco” es importado, en realidad no es importado porque, para dar un ejemplo, el kilo de pasta base en la frontera argentino-boliviana vale 600 dólares y esa pasta base transformada en “paco” en el Conurbano Bonaerense vale 3000 pesos, con lo cual la utilidad sería absolutamente ínfima. De manera tal que decir que es la punta del iceberg nos pone de relieve que en la Argentina se fabrica cocaína porque, el “paco” que se hace en la Argentina, se hace con el residuo de esa fabricación, entonces se importa la pasta base y lo que sobra en las cocinas que están instaladas, tal vez en el conurbano bonaerense, es el insumo sustancial para hacer la dosis de “paco.”

 

JH: ¿Qué produce el “paco” a diferencia de la cocaína en general? El consumidor de cocaína y el consumidor de “paco” ¿qué produce en el consumidor el “paco?”

 

SC: Primero produce una alta adicción física y psíquica.

 

JH: La cocaína también…

 

SC: La cocaína también. Son muy parecidos los efectos que generan sobre la psiquis y sobre el cuerpo al de la cocaína, a esto se le agrava algunos daños pulmonares porque se inhala, se fuma el “paco”, pero en realidad lo que genera es, esos daños que la cocaína lo hacen en el cuerpo humano durante 10 años o tarda 10 años en producirse ese efecto, el “paco” lo hace en 6 meses, donde hay daño neurológico irreversible, pérdida de la memoria, de la orientación de tiempo y espacio, del control del cuerpo humano…

 

JH: En 6 meses…

 

SC: Sí, porque no solo tiene ese condimento de cocaína sino que además tiene hidrocarburos con los cuales se destila la cocaína, entonces las sustancias son mucho más nocivas…

 

Carlos Barragán, columnista: Estas como aspirando kerosén digamos, tiene ese tipo de componente.

 

SC: Exactamente, más un porcentaje ínfimo de cocaína…

 

CB: Todo lo demás es como una nafta…

 

SC: Exactamente, y a eso se le suman todos los insumos que se utilizan para el corte que puede ser desde talco hasta veneno para ratas, vidrio molido de los tubos fluorescentes que eso ya es…

 

CB: ¿Tubo fluorescente, vidrio…?

 

SC: Vidrio molido, porque es blanco, porque es fácil…

 

CB: ¿Es como soporte…?

 

SC: Para estirar la dosis.

 

JH: ¿Para que se lo consume? El que consume el “paco” qué espera recibir ¿estimularse más? ¿Delirarse? ¿Tener alucinaciones o activarse? ¿Aguantar más? ¿Qué buscan los que consumen el “paco?”

 

SC: Es muy buena la pregunta y es central, el “paco” ha ingresado en las clases medias pero sobre todo está dañando a los sectores populares y genera dos sensaciones que son para tener en cuenta de manera muy intensa. Genera sensación de saciedad y sensación de no tener frío. Entonces se consume “paco” para no tener frío y se consume “paco” para no tener hambre. Esto no implica que el hambre se va y no implica que el frío se va, de manera tal que se han detectado casos de muerte por enfriamiento y de muerte por falta de nutrición en consumidores de “paco.” Pasan varios días, ya vienen con una situación física deteriorada por la misma situación de vida en algunos barrios populares y encima estas dosis inhiben poner en evidencia el hambre y el frío y se han encontrado casos de chicos muertos por esta situación.

 

CB: ¿Cuánto cuesta una dosis de “paco?”

 

SC: El “paco” cuesta 1 peso y…

 

JH: Un cigarrillo de “paco.”

 

SC: Sí, a veces se compran combos de 3 “paco” por 2 pesos… En esto hay como una microeconomía que se ha conformado donde algunas familias de los sectores más populares terminan generando sus ingresos en esta venta de droga para los sectores más cadenciados. Lo que pone en evidencia es que, donde hay venta de “paco” que en general se consume como se conoce en los fumadores de opio en el lugar, donde se vende se consume, están en general distribuidas en torno a un laboratorio o a una cocina. Que quiero decir con esto, se fabrica la cocaína y el residuo se vende en el mismo barrio en general donde se fabrica la cocaína, entonces genera una red de protección hacia la cocina, hacia el narcotraficante…

 

JH: Para proteger la provisión del “paco.”

 

SC: Exactamente. Y con todos los males que además genera como mano de obra barata, prostitución infantil, situaciones muy marginales.

 

CB: ¿Las edades de los consumidores son bajas?

 

SC: Sí, hace unos años atrás estaba en 17, 18 años la edad promedio y ha bajado a los 12 o 13 y nosotros hemos detectado casos, que yo los he visto personalmente, de chicos de 8, 9 y 10 años consumidores de “paco” que lo que lo hace más grave es que ha sido la droga de inicio, no es que ha tenido el cigarrillo, el alcohol, la marihuana, la pasta base y el “paco.”

 

CB: ¿Hay alguna relación probada entre el consumo de “paco” y la violencia?

 

SC: Sí, hay una relación probada. Acá hay un hecho importante: las detenciones de los jóvenes que están cometiendo delitos en general cuando se los detienen no están bajo el efecto de un estupefaciente, en general están en el momento de mayor lucidez y es el momento del bajón y el síntoma de necesidad de consumir el estupefaciente, entonces por eso salen a delinquir. Y en el caso del “paco” como es mucho más compulsivo lo que genera sobre el cuerpo humano la desesperación es tal que lleva a realizar cualquier tipo actividad…

 

JH: O sea romper con las reglas morales mucho más rápidamente que otras necesidades, digamos…

 

SC: Exactamente, pasar al delito o pasar a la venta de su cuerpo… se rompen todos los límites.

 

JH: O la violencia…

 

CB: Pero no porque está bajo los efectos del “paco” sino porque está bajo los efectos de la necesidad del “paco.”

 

SC: Exactamente. Necesidad consumir el “paco”, es muy fuerte la intensidad que genera el consumo, la dosis se consume en cinco segundos…

 

CB: O sea el pibe que acaba de fumar “paco” está tirado, sentado o tirado en el piso…

 

SC: Sí, no sirve para nada.

 

CB: No está jugando al metegol…

 

SC: Exactamente, no es que lo pone “pila” y sale como con la cocaína, en el caso del “paco” no sirve para nada, uno lo ve…

 

CB: Más parecida a la heroína…

 

SC: En ese sentido sí, y lo que sí genera un bajón muy profundo y una necesidad muy intensa de volver a consumir, por eso el consumo es cada vez mayor en el consumidor habitual a punto tal que llega a consumirse 70 u 80 dosis por día…

 

JH: ¿Por día…?

 

SC: Primero que gastan lo mismo o más que lo que gastarían consumiendo cocaína de primera calidad, pero después como ese dinero no lo tienen, tienen que, de alguna, manera conseguirlo. Lo consiguen vendiendo sus pertenencias, vendiendo todo lo que hay en la casa, mintiéndole a toda la familia y acá hay un dato que a mí me gustaría comentarlo, que es anecdótico, pero me pasó en uno de los barrios que recorrimos: donde una madre de un chico que estaba en recuperación me dice “nosotros necesitamos que a los pibes le den trabajo, no necesitamos que le den el plan Jefas y Jefes, porque lo que el pibe hacía era recibir los 150 pesos, se compraba un pantalón, un par de zapatillas, consumía el resto en paco. Cuando se le acababa la plata vendía mi pantalón, mis zapatillas, consumía paco y después salía a robar. Al mes siguiente cuando le daban de vuelta el plan, lo mismo, y nadie le exigía…” la cultura del trabajo, ninguna contraprestación. “Entonces lo que nosotros queremos es trabajo” y este reclamo a mí me parece que está ya dándose desde los mismos sectores que se ven beneficiados por las políticas públicas, que son de alguna manera clientelares.

 

JH: Le recordamos a los oyentes que estamos conversando con Sebastián Cinquerrui que es Diputado Provincial y sociólogo, Diputado Provincial del ARI, preside la Comisión de Prevención de las Adicciones y es co-autor del informe “Paco, la punta del iceberg.” Sebastián ¿está medido el aumento del consumo? ¿Cuánto se consumía antes? ¿Qué peso tenía el narcotráfico antes en la Argentina y cual es el que tiene ahora? ¿Y en el caso particular del paco, hay cifras?

 

SC: Sí, ha aumentado. En el caso del “paco” nosotros tenemos que decir que es más grave que lo que las cifras marcan; el SEDRONAR que es la entidad oficial que tiene el observatorio y analiza el crecimiento de la prevalencia del consumo ha dicho que ha aumentado entre el 200% y el 300% según la estadística, pero es una encuesta que solamente contempla a los escolarizados y los más perjudicados, que son los sectores populares, no van a la escuela con lo cual, en la realidad, el 200% queda muy reducido. Para dar un ejemplo, nosotros hace 3 años atrás cuando recorríamos los barrios era muy esporádica la consulta de la madre que tenía un hijo que consumía “paco”, hoy es el primer tema que se trata en cada uno de los barrios del conurbano bonaerense, cuando uno llega una madre o un hermano o un primo uno le pregunta cuál es el problema que tienen hoy y dicen que el problema es el paco y las mafias que se conforman alrededor del paco. ¿Quiénes son los que generan o coordinan estas mafias? Sectores vinculados a la Policía, al Poder Judicial, al Poder Político y a un poder que ellos no llegan pero que está por detrás de todo esto, que son algunos miembros del sistema financiero que permiten financiar este tipo de actividades y después hacer el lavado de dinero.

 

JH: Por ahí hay algún rumor que uno ha escuchado también, de que incluso cuando se anuncian grandes operativos de decomiso de cargamentos de marihuana y demás es una forma también de que falte ese producto y la gente tenga que acudir más al “paco” ¿es así?

 

SC: Algo de eso es cierto. En el año 2001 después de la devaluación ha habido un corrimiento porque el precio de la marihuana ha crecido, y después había una política ideada por Estados Unidos de control de los precursores químicos, de los químicos que se utilizan par fabricar cocaína. Pero esa política, en realidad lo que hace es, como la Argentina es un país con una industria química importante, inhibe la posibilidad de que esos químicos sean exportados a Bolivia o a alguno otro país productor de la hoja de coca y hay un buen control en ese sentido fronterizo, pero no hay un control de lo que ingresa y no hay un control de la circulación de esos precursores químicos al interior del país. Por ejemplo ¿qué es un precursor químico? Ácido sulfúrico, soda cáustica, cal, son productos que uno los consigue a granel en la ferretería de la esquina del barrio.

 

JH: ¿Son insumos para fabricar el paco?

 

SC: Para fabricar cocaína.

 

JH: La cocaína, claro.

 

SC: Entonces, esto es una mezcla explosiva. Si uno tiene casi un descontrol del ingreso de la pasta base, un control muy fuerte del precursor químico hacia el exterior de la Argentina, pobreza, marginalidad, condiciones sociales que permiten constituir laboratorios y cocinas de cocaína, y tiene industria química fuerte, no hay control hacia adentro y tiene una mafia instalada en algunos lugares muy importantes desde el poder judicial, político, es una mezcla explosiva. Lo que nosotros queremos denunciar y alertar es que la Argentina está transitando en un camino de “colombianización” que en los próximos años, lo que nosotros hoy vemos en Colombia como algo tan lejano, va a ser carne en nuestra propia sociedad.

 

CB: ¿Cómo llega desde el pibe que se fuma un “paco” hasta el señor que quiere lavar dinero? ¿Cómo es esa cadena? ¿Cómo la explicas de manera sencilla para que todos entendamos?

 

SC: No es fácil explicarlo porque con la ley de desfederalización se ha fragmentado la posibilidad de poder tener un estudio encadenado de todo el proceso donde, no el consumidor, sino desde el pequeño vendedor hasta el gran narcotraficante y el lavador. Con la ley de desfederalización le dejan todas las causas de chiquitaje a la Provincia de Buenos Aires con lo cual se persigue al último eslabón y la Justicia Federal persigue al gran narcotraficante. Hay 12 causas de narcotráfico y hay 10 mil detenciones en la Provincia de Buenos Aires en los últimos 7 meses de consumidores y pequeños vendedores, pero cuando uno lo estudia con las instituciones que se dedican a esto, especialmente estatales y no gubernamentales, y esto lo ve en el barrio, la cadena que uno podría hacer es un consumidor, un pequeño vendedor, llamado kiosco, que para ser bien gráfico, tiene tal vez un ingreso de 400 o 500 pesos por mes, con lo cual no es que se hacen millonarios…

 

JH: Ese sería el dealer…

 

SC: El dealer es una etapa posterior que tal vez le distribuye, es un pequeño distribuidor, un dealer o un “transa”, después pasa al contacto policial que muchas veces es el que, si en el barrio no hay fabricación, les trae el insumo y ese contacto policial, obviamente, con amparo de sectores judiciales. No olvidemos que en la Provincia de Buenos Aires ha sido el mismo grupo de senadores desde el año 83 hasta la actualidad quienes han designado la gran mayoría de los jueces penales.

 

CB: Cuando vos decís amparo judicial es que hay jueces que se dedican a proteger esas redes de narcotráfico…

 

SC: Sí, uno muchas veces no puede decir algunas cosas porque no tiene las pruebas pero sí tiene los indicios, pero lo que hoy es innegable, esto no es un problema que lo dice la oposición porque le conviene a la oposición, es innegable que este sistema va creciendo día tras día porque hay amparo que vas más allá de ese dealer, un dealer solo no podría funcionar.

 

CB: Y uno tiene que pensar porque encontrar una cocina de cocaína en una villa debe ser más o menos fácil, vamos ahora y la encontramos. Si va un policía y cierra la cocina ya está, no sería tan complicado.

 

SC: Exactamente, cualquier madre del barrio sabe donde está la cocina y son las madres las que están denunciando donde están las cocinas. El problema es cuando pasa a la instancia judicial o policial. Hace un mes y medio atrás hubo un encuentro en la Cámara de Senadores de la provincia donde fue la procuradora de la Corte, Falbo, que a mí me pareció muy transparente lo que ella planteó, donde dice “fuimos a hacer, después de la denuncia de las madres, 37 operativos en una villa del conurbano, con la misma gente del barrio que denunciaba donde se vendía con lujo de detalles, cuando llegamos solamente encontramos una casa…”

 

JH: Estaban todos avisados…

 

SC: Los otros 36 no estaban. Cuando yo fui al barrio a chequear como era eso, lo que me dicen es que caían en la casa de al lado, que caían en la del que denunciaba, caían en la casa pero ese ya estaba avisado porque antes del control habían venido a decirle que se vaya. Uno solo de 37. Esto lo dice el Estado, no es que lo dice la oposición.

 

JH: Para que uno tenga una impresión, cuando salís a la calle entre los pibes de la clase media, entre los pibes de las villas, de los barrios populares enseguida cualquier grupo conoce o tiene entre ellos a quien consume “paco” ¿cómo es de intensa esa realidad en la calle, del consumo del paco?

 

SC: En los barrios marginales es visible, cotidiano, uno camina por uno de los barrios y lo ve consumiendo, lo ve vendiendo…

 

JH: En la calle…

 

SC: En la calle. En los barrios de la calle media no es tan visible, es más privado pero sí ha ingresado y si uno recorre las comunidades terapéuticas como yo vengo haciendo en los últimos tiempos encuentra muchos hijos de la clase media y muchos hijos de sectores de alto poder adquisitivo, a sabiendas que es una droga que hace mucho más daño que otras drogas, pero que el acceso al consumo de esa droga ya ha penetrado las diferentes clases sociales. Y los males que genera, incluso la violencia, también lo va a generar en hijos de las clases altas. Por eso esto no es un problema de los sectores populares, es un problema de la sociedad.

 

JH: Uno puede imaginarse que en la barrabrava, ahí, debe haber un consumo de “paco” típicamente de esos tipos que están pegando, destruyendo todo, tiene que haber si no es de “paco” de alguna otra droga pero como el “paco” es quizás la más barata, las más accesible seguramente es un componente de esa violencia ¿no?

 

SC: Seguramente. Lo que nosotros ahí tendríamos que discutir es que el consumidor es un enfermo en última instancia, porque cae bajo el efecto de una droga para poder desarrollar su vida, sea por el motivo que sea, quién es el que le da la droga, quién es el que permite que ese barrabrava esté en la cancha y tenga amparo político en el mundo del deporte, para qué lo utilizan; porque en última instancia además de ser enfermo puede terminar siendo el más débil del eslabón, lo mandan a pegar, lo mandan a apretar, lo mandan a cometer algún delito para tal vez ganar una interna. Estas son cuestiones que no se discuten públicamente pero que hay que discutirlas, sino no hay forma de que nosotros podamos diseñar políticas públicas.

 

JH: Otra vez le recordamos a los oyentes, quien habla con nosotros, está visitando nuestros estudios, es Sebastián Cinquerrui, Diputado Provincial del ARI, titular de la Comisión de Prevención de las Adicciones y co-autor del informe “Paco, la punta del iceberg.” Yo digo ¿cuáles son las políticas que pueden darse frente a esto? Primero no negar más que Argentina ya no es un país de tránsito de la droga, que pasa por acá en dirección a otro lado sino que este es un mercado cada vez más importante de la droga ¿no? Supongo que el primer paso tiene que ser ese ¿Qué políticas públicas son posibles frente a eso? Con policías que son parte del negocio en muchos casos…

 

SC: Tu pregunta implica dos preguntas a la vez. ¿Por qué hoy no se dice la verdad de qué es el paco y qué está pasando con el paco? ¿Por qué hay tanto mito? Nosotros lo primero que hicimos en el informe fue investigar qué era el paco y cómo estaba conformado. La Provincia de Buenos Aires, el gobernador dice que hay 400 mil dosis de “paco” diarias que se consumen, lo que se confiscó en 6 meses de aplicación de la desfederalización, 1,300 Kg., o sea, 1300 dosis nada más. De esas 1300 dosis se hace el peritaje en la policía científica, a ver de qué estaban compuestas, y dice la policía científica en un informe oficial que eleva el ministro Arslanián que es cocaína fraccionada, no que es escoria, que es cocaína fraccionada. Uno va y busca las posibilidades de consumo de la cocaína en el SEDRONAR y dice que la cocaína no se puede consumir fumándola porque se quema antes de que el componente psicoactivo haga efecto. Entonces ¿qué está queriendo decir? Está queriendo decir lisa y llanamente que en la Provincia de Buenos Aires no se fabrica cocaína y ya empezar con esta definición, por parte de la policía hacia el Ministerio, es negar una realidad tajante, entonces no se pueden diseñar políticas públicas si partimos de la base de que en Argentina no hay cocinas, no hay laboratorios, no hay químicos que están arribando desde algunos carteles para instalar esas cocinas.

 

JH: Está bien, ese es un primer paso, por ahí te pediríamos para completar la idea de políticas públicas, vamos a ir a las noticias de las 14:30, te pedimos que te quedes un par de minutos más y nos completás la idea de lo que se puede hacer para parar este avance imparable hasta ahora del “Paco.” Seguimos conversando después de las noticias de Mitre Informe Primero con Sebastián Cinquerrui.

 

(Tanda informativa)

 

JH: Seguimos en nuestros estudios con Sebastián Cinquerrui que es Diputado provincial del ARI que preside la Comisión de Prevención de las Adicciones, co-autor como dijimos antes, del informe “Paco, la punta del iceberg.” Estábamos revisando un poco el crecimiento espectacular del consumo de “paco” en la Argentina ¿Está ubicado geográficamente el consumo? ¿Además de conocerse en magnitudes se conoce dónde predominante está el consumo de Paco?

 

SC: Sí, el conurbano bonaerense de manera muy fuerte y hay un dato que es interesante, son datos oficiales de la SEDRONAR, la provincia que más consume en relación a la cantidad de escolarizados es la provincia de Santa Cruz, donde la media nacional es de 0,9, en la provincia de Santa Cruz es de 1,8. Que es lo que en los estudios se llama prevalencia de mes que puede ser computado como consumo actual, quiere decir que en la provincia entre incidencia y prevalencia en la provincia que más ha crecido el consumo, es la provincia que más consume, no solo que más ha crecido sino que más consumidores hay en relación a la cantidad de estudiantes secundarios.

 

JH: ¿Eso tiene que ver con las facilidades para producir allí por la zona de hidrocarburos y demás?

 

CB: Hay muchísimo conglomerados en Santa Cruz, enormes conglomerados de gente, multitudes, millones de personas y se escoden ahí ¿no…?

 

SC: Yo creería que tiene que ver con una facilidad política de hacer la vista gorda a la producción de cocaína. Siempre basándonos en la misma tesis que tiene que ver con la escoria de la cocaína, entonces hay mucha oferta de “paco” y entonces si a eso se le suma el bajo costo y la necesidad de consumo aumenta considerablemente.

 

JH: Te pediría tres o cuatro puntillas breves, ¿en qué tienen que hacer hincapié las políticas públicas para empezar a combatir el tema?

 

SC: La primer política pública tiene que ser lisa y llanamente redistribución del ingreso. Hay que terminar o hay que enfrentar de manera muy intensa el hambre en la Argentina, hay que generar o regenerar una cultura del trabajo, la posibilidad de la construcción de una idea de mañana para los jóvenes de los sectores populares. Hoy la esperanza de vida en la Argentina es de 80 u 82 años y la esperanza de vida de un joven internalizada, lo que él cree que es la esperanza de su vida es de 40 años. Entonces hay una finitud temprana de la vida lo cual lleva a que haya estrategias desesperadas para salir de esa situación. Hoy las cárceles de la Provincia de Buenos Aires están súper pobladas de jóvenes de menos de 30 años, el 75% de los presos de la Provincia de Buenos Aires son menores de 30 años. Entonces, me parece que hay que atacar fuertemente la pobreza y dar la posibilidad de construir una idea de que el futuro puede ser mejor. Hay una seguridad de que el abuelo, el padre y el hijo han pasado por la misma situación de injusticia y que esto no tiene posibilidad de cambio. Y después, en términos muy concretos, creo que hay que unificar un comando nacional federal para integrar toda la información y las políticas de lucha contra el narcotráfico, eso no existe, hoy todas las instituciones estatales que trabajan sobre el narcotráfico lo hacen de manera fragmentada, no pueden cruzar inteligencia, información, esto es central reconstruirlo, hay que armar un programa nacional de asistencia y de prevención en el consumo, hay que transitar el camino de la reducción de daños porque además, no en el caso del paco, pero sí en el caso de los inyectables. La Argentina hoy es el país que tiene más enfermos de SIDA por uso de jeringas que se intercambian, esto es del siglo pasado, pero la Argentina hoy es el país en Latinoamérica que más enfermos de SIDA tiene, me parece que hay que transitar en algunos aspectos la reducción del daño, que se conoce como la distribución de las jeringas. Me parece importante la posibilidad de armar una red de contención para las madres que denuncian, de manera tal que las madres que hoy están poniendo el pellejo denunciando a los narcotraficantes estén protegidas en serio, no como testigos de identidad reservada como figura actualmente, que en algún momento tienen que ir a declarar ante el juez o ante el fiscal y la identidad reservada desapareció y – como se dice en la calle- es “boleta” en su barrio. Son los fiscales, los operadores de salud quienes tienen que asumir la denuncia, el Estado tiene que obligar a que ellos asuman la denuncia y proteger la identidad de los denunciantes. Y después otro tipo de instrumentos como la creación de un 0-800 para denuncias anónimas… hay una posibilidad de aspectos.

 

JH: Bueno, hasta acá sabemos que hay un mito pero que el mito es que Argentina es un país de tránsito de la droga, la verdad es que Argentina ya no es un país de tránsito, acá está la droga y hay producción de droga y hay un problema que está creciendo a toda velocidad. Sebastián, muchas gracias.

 

SC: No, muchas gracias a ustedes por la invitación y por tratar este tema de tanta importancia social.

 

JH: Gracias.

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Entrevista con Cipe Lincovsky

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 30, 2006

“En escena, soy una acróbata sin red”

La actriz acaba de publicar su autobiografía y prepara su vuelta al escenario


Tras una ausencia de cinco años, la intérprete quiere hacer cine

Dos gratos acontecimientos devuelven a Cipe Lincovsky su trayectoria artística, luego de un paréntesis de cinco años de ausencia: el martes, la actriz presentará en el Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543, su libro Encuentros (vida de una artista), y el 12 comenzará en ese escenario una temporada con Cipe dice Brecht, al cumplirse medio siglo de la muerte del gran autor alemán.“Este largo tiempo sin acercarme al público -explica, durante un diálogo con LA NACION- se debió a una enfermedad de la que, felizmente, ya estoy recuperada. Fueron meses de angustia al no poder brindar lo que yo hago con la más enorme pasión: brindarme a mis personajes, encarnarme en papeles que siento desde lo más hondo del alma… Por fin, estoy otra vez en actividad con la misma devoción de siempre, con idéntica alegría por subir a un escenario y con esa vitalidad que fue el signo indestructible de toda mi trayectoria.”

Escribir la vida

-Comencemos por hablar de tu libro. ¿Cómo nació y por qué?

-Nació de una manera casi extraña… Un día, aquí, en mi casa, miré fijamente una fotografía de Maurice Béjart, un director que admiro enormemente, y a través de ese retrato fueron surgiendo estampas de mi carrera como artista y como mujer… ¿Por qué -me dije- no volcar al papel todas mis experiencias y mis pensamientos? Sabía que tenía mucho para contar, y me puse a la tarea de escribir. Recordé que mi contacto con el escenario tuvo su comienzo cuando mi padre, que era empresario y boletero del teatro Excelsior, que estaba frente al Mercado de Abasto, me llevaba allí. Me acompañaba mi madre, que hizo con un cajón de manzanas una cuna, y desde ese lugar observaba toda la magia que ya intuía como algo necesario para mi futuro. Si es cierto que durmiendo se puede aprender un idioma, yo aprendí el idish escuchando a los más grandes actores judíos que recitaban a Shakespeare, a Gorki, a Lermentov y a muchos otros. Y así crecí, entre las candilejas y esos maestros de la actuación que me brindaron su sabiduría y su emoción. De esta manera empiezo mi libro, que llega hasta a la actualidad entre anécdotas, cierto humor y mucha pasión.

La artista

-Tu trayectoria artística está unida a los más importantes actores, autores y directores y a las obras más importantes de la dramaturgia universal. ¿Cómo elegís qué hacer y qué dejar de lado?

-Hago lo que siento, lo que me conmueve, lo que me brinda alegría… Tuve, además, la suerte de actuar con compañeros de enorme talento y trabajar con directores que me enseñaron muchas de las cosas que yo ya creía sabidas. Con Béjart hice, en 2000, una gira por Europa e Israel con el espectáculo Che, quijote y bandoneón, que me brindó un extraordinario éxito. Un año antes había actuado en Bogotá, en Montevideo y en dieciocho ciudades de España e Israel con Cipe dice a Brecht, que ahora ofreceré en Buenos Aires y que se asienta en canciones, monólogos y poesía de ese autor.

Muchos son los nombres que repasa la memoria de Cipe Lincovsky. “Son autores, actores y elencos que me permitieron acceder a personajes entrañables que tuve la suerte de pasearlos por el mundo y que ahora puedo retomarlos, luego de una ausencia tan larga y penosa para mí.”

-¿Qué le debés al cine?

-El cine sigue siendo una asignatura pendiente… La última película que rodé fue La amiga, junto a Liv Ullmann, y confieso que me gustaría ser dirigida por alguno de los nuevos realizadores de esta nueva camada que transpone nuestro país para ganar premios en festivales internacionales. Mientras tanto, y de nuevo de la mano de Bertolt Brecht, retorno al escenario. Y paralelamente, a través de la pluma, ofrezco en mi libro una vida dedicada al arte que hizo sus primeros pininos en el escenario del teatro IFT y todavía le quedan ganas de seguir estando en el escenario, ese enorme tablado que me convierte en una acróbata sin red.

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Reportaje a Gastón Pauls.

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 30, 2006

Gastón Pauls: “No me gusta el circo de los premios”
El actor visitó la redacción de Info Región. Durante la entrevista adelantó algunos de sus proyectos, que lo tendrán como protagonista de una película sobre el padre Carlos Mugica. “Más allá de todo lo que pasa en Argentina, que es durísimo, tengo mucha esperanza”, señaló.

Gastón Pauls nació en el barrio porteño de Belgrano. Cuenta que pasó una infancia con algunos rincones de tristeza pero la recuerda con felicidad, por la compañía de su hermano Nicolás y por la contención de sus amigos y su escuela primaria. Cuando terminó el secundario decidió ser actor y estudió teatro con Carlos Gandolfo. También probó con el periodismo para “explorar los matices de la sociedad”.
La fama le llegó por su participación en la tira “Montaña Rusa”. Después fue el turno del cine, con “El desvío”, “Nueces para el amor”, “Nueve Reinas” e “Iluminados por el fuego”, película multipremiada. Por estos días conduce el programa televisivo “Humanos en el camino”, y debido a su acercamiento con las causas sociales creó una fundación “Proyecto El Puente”.
Luego de brindar una charla en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, visitó la redacción de Info Región. Al ser consultado sobre sus próximos proyectos, Pauls enumeró su posible participación en una película sobre el Padre Carlos Mugica, y recordó el trabajo que realizó la Universidad sobre la vida del sacerdote. “Sé que aquí se hizo una película sobre el Padre Mugica, que fue sobresaliente. Ahora me están acercando material fílmico de archivo para poder encarar el proyecto”, sostuvo.
-A veces comentás que la escuela primaria te marcó mucho. ¿Por qué?
-Tuve un dolor en esa etapa de mi vida, cuando yo tenía 8 años mis viejos se separaron y la escuela primaria, donde pasaba muchas horas por día, sobre todo mis maestras Mabel y Blanca, me contuvieron mucho. También tuve mucha contención de los amigos, que están siempre a cualquier edad. Cuando pienso en lo que aprendí en la escuela y en lo que me queda, pienso en las amistades.
-¿Cómo fue tu infancia?
-Mi infancia fue muy buena, tengo muy buenos recuerdos de aquella época. En realidad lo que más recuerdo es que pasaba el día entero con mi hermano Nicolás, que tiene dos años menos que yo. Recuerdo la capacidad de invento, de encontrar algo para hacer con el otro, y disfrutar la vida así y acompañarnos mucho, la pasábamos muy bien. También recuerdo la música brasilera en mi casa y los partidos de fútbol con mis amigos desde pequeño, me recuerdo amando el fútbol y el tenis con mi viejo.
-¿En esa época nace la idea de ser actor?
-No, eso lo decidí luego de terminar el colegio. En esa época era muy tímido pero en la primaria mi maestra Mabel me hizo actuar en dos actos distintos, en uno era protagonista y en el otro también tuve que hacer algo muy importante, lo mismo en la secundaria. Tal vez ellos veían algo que yo no veía.
<-¿Y cómo profundizaste la formación?
-Cuando terminé el colegio, en 1991, empecé a estudiar teatro con Carlos Gandolfo, que era mi primer profesor, con él estudié tres años.
-¿Alguien te motivó para verlo a Ganfolfo?
-Yo conviví muchos años con lo que era la actuación, porque mi viejo estuvo casado muchos años, más de 15, con Mirta Busnelli. Por eso yo veía su trabajo de actriz, su proceso de actriz, los nervios cada vez que estrenaba la obra, y entonces ya descubría y sabía lo que era la profesión.
-Siempre agradecés mucho la valoración de tus viejos en el aprendizaje.
-Sí, eso es algo que les agradezco día a día. Yo quería ser jugador de fútbol, vamos para adelante, quería ser periodista, me pagaban los estudios, quería ser actor, y me pagaban los estudios también. Pero además me alentaron mucho para hacer todo lo que fui haciendo, y eso es lo importante, no era sólo el hecho de bancarme desde lo económico, sentía que me respaldaban muchísimo.
-¿La película “Iluminados por el fuego”, con tantas distinciones, te hace reflexionar sobre el tema de los premios?
-No me gusta el circo de los premios, todo lo que se arma. La gente empilchándose y tomando champagne en un país donde muchos se mueren de hambre. Podrían hacer algo más humilde o llamar directamente al que gana, ¿para qué llaman a tres si saben quién va a ganar?. No voy más, la paso mal, fui una vez cuando tenía 21 años y no voy más. La diferencia con “Iluminados…” es que siento que cada uno de los premios era un reconocimiento a cada uno de los pibes que se murió. Siempre que los fui a buscar dije que no los sentía como un premio sino como un homenaje.
-Sos un observador de los fenómenos sociales. ¿Creés que la televisión es un medio con compromiso social?
-Creo que en general, como en todo sentido, hay gente que sí lo tiene y quiere que ese compromiso se lleve a cabo, es decir, que haya compromiso, palabra y acción, y otros que no, porque juegan en contra de ese intento de modificar ciertas cosas de la realidad social, política y económica argentina.
-¿Cómo ves el presente del país?
-Hay cosas maravillosas. Nosotros vivimos en una ciudad que tiene una cosa muy de tango, muy de quejarse de todo, y después vas a otro lugar del país donde la situación es más cruda, más triste, pero por ahí hay folclore, chamamé, otro tipo de música, y entonces hay otro espíritu. En Buenos Aires hay un lamento, en otros lugares la viven como más para adelante. Eso le da mucho color a Argentina, y más allá de todo lo que pasa, que es durísimo, también tengo mucha esperanza. Es lo que me permite seguir dándole.

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ENTREVISTA A CANDELA PEÑA

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 30, 2006

Sobre la profesión más antigua


La española encarna a una prostituta en “Princesas”, estreno de ayer. Aquí cuenta cómo se preparó para el papel.

DESNUDO. “Me he tenido que desnudar en bastantes películas. A medida que pasa el tiempo te das cuenta más de quién eres”, dice Candela

El recuerdo le provoca carcajadas y Candela Peña no puede dejar de compartirlo en cada entrevista: durante su infancia en Gavé (Barcelona), un “castigo” le era frecuente. Apenas comenzaba a “molestar” a sus padres, era “metida de prepo en el cine de al lado”. Sin percibirlo, la penitencia fue tomando forma de recompensa y Peña encontró en la actuación el “mundo” que buscaba: “Al principio me hice actriz para convencer al acomodador que me permitiera quedar. Luego, lo hice por las miles de películas que vi”, bromea la protagonista de Princesas (de Fernando León de Aranoa).

Ganadora de un segundo Goya este año tras haber interpretado a Caye, una solitaria, frágil e infeliz prostituta en el filme que se estrenó ayer, Peña (33) también colecciona un par de títulos más con destacables actuaciones. (Ver Un largo camino).

Esta vez, le prestó el cuerpo a una historia de dos mujeres (una española y una inmigrante dominicana ilegal en Madrid), que en principio sólo parecen compartir el oficio más viejo del mundo (y su lado más brutal). Pero terminan en una amistad que mitiga tanta amargura y tanto rechazo. “Lo bueno es que la historia se centra en el vínculo, al margen de que esas mujeres sean putas. Habla de encontrar el refugio que estás buscando en alguien que al principio es lo opuesto”, detalla la española. “Zulema (Micaela Nevárez) primero es la enemiga de Caye, la que viene a quitarle el pan. Después ambas encuentran refugio a sus penas, la primera persona, a la que le abren la puerta de su castillo imaginario”, completa.

¿Qué pensás de la intención del director de retratar el mundo de dos prostitutas como el de dos princesas?

El derecho a ser princesas y príncipes lo tenemos todos. Al margen de lo que a uno se dedique. Las princesas son mujeres sensibles que notan cuando la tierra gira, que tienen nostalgia de lo que no ha pasado aún, que viven en castillos fabricados. Si buscas en un diccionario la definición de princesa, dice mujer del príncipe. Ellas, justamente, sueñan con él.

Hace tres años dijiste que las escenas de sexo y desnudez te generaban gran pudor. ¿Cómo resolviste el tema para afrontar esta película?

No me ha quedado otra que soltarme. Me he tenido que desnudar en bastantes películas ya. Y a medida que pasa el tiempo te das cuenta más de quién eres. Yo era más pequeña y pudorosa. Ahora sé lo que soy, lo que tengo, lo que cuento. En ese momento eran complejos. Ahora si están, están asumidos. En este cuento yo era una mujer con una herramienta de trabajo; el cuerpo. Y esa mujer debía ser muy libre. Lo logré.

¿Cómo te metiste en el mundo de las prostitutas para esta composición?

Tuvimos la suerte de asesorarnos con una asociación madrileña que ayuda a las “princesas” en su lucha. Normalmente los políticos hablan de eso, pero nadie se para a escuchar a estas mujeres. Nosotros fuimos a una casa de campo de Madrid donde ellas ejercen su trabajo.Y encontramos mujeres de todo el mundo. Gracias a esta asociación pudimos escuchar qué les preocupa y entender su lucha. Son mujeres como una.

Hay un tema muy latente que se aborda también en “Princesas”, que es la inmigración desenfrenada en tu país…


Si, algo de lo que se habla mucho en el filme. Para mí es super respetable la gente que cruza el mundo entero por una mejor vida. Y desde ese lugar lo entiendo. Sé que la inmigración indiscriminada afecta a los países y que debe regularse, pero no puedo posicionarme en contra. No soy quien.

La historia es cruda pero parecer soltar un mensaje de esperanza. ¿Lo ves así?

Sí. La metáfora apunta a que aún a miles de kilómetros y de quien menos lo imaginas puedes encontrar a alguien afín, con quien rescatar tus entrañas.

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El escritor español llegó a Buenos Aires

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 27, 2006

Cruz Ruiz y el valor de la palabra como poder terapéutico

Hoy presentará su última novela

Bajo una llovizna pertinaz y un frío otoñal, Juan Cruz Ruiz, escritor y director adjunto de El País, de Madrid, dice que el mar es la metáfora de la esperanza, la posibilidad del viaje y la conciencia de la propia vulnerabilidad. En sus memorias Retrato de un hombre desnudo (Alfaguara), el escritor canario escribe: “En el mar o lejos de él siguen persiguiéndome historias antiquísimas que alguna vez me sucedieron”.

Juan Cruz Ruiz presentará hoy, a las 19, su libro en Buenos Aires, en El Corte Inglés, Carlos Pellegrini 971, en un diálogo con el también periodista y escritor Jorge Fernández Díaz.

Poco antes de viajar a la Argentina, este periodista vital y menudo, nacido en la isla de Tenerife y con enorme talento para cosechar amigos, habló con LA NACION.

Le asigna a la palabra un poder terapéutico. “Casi todo lo que escribo proviene de una melancolía que no puedo explicar. A lo mejor escribimos porque no hay una palabra que nos salve. Siempre recuerdo esa expresión bíblica: Una palabra tuya bastará para sanarme . Cuando alguien sufre me gustaría tener una palabra para ayudar. Porque escribo sólo cuando sufro es que he podido vencer la vanidad del escritor. Creo que los escritores desayunan egos revueltos”.

Vestido de verano como quien está habituado al frío del mar, Cruz Ruiz dice que no hay debilidad sino fuerza en la escritura. “Estoy ahora con un libro que se titulará Ojalá octubre . El nombre está tomado de una frase de Truman Capote que dice: Ojalá que siempre fuera octubre . Yo escribo sobre el tiempo”.

Su reciente libro habla de una soledad esencial: “Es la soledad de un niño que vivía en una cama. Yo era asmático. Un día me marché de casa y se me quitó. El asma estaba en casa. Mi vida se concretaba en una cuadrícula que era la ventana del cuarto de mis padres. Por ese espacio yo veía el mundo”.

Mientras come un bocadillo previo al almuerzo, agrega: “Tuve una infancia muy dura, pero yo no lo sabía. Tampoco sabía que había riqueza o libros. Lo supe poco a poco. Por eso, hoy cada cosa que obtengo me parece superpuesta. Yo podría vivir con mil euros y en un cobertizo. Hay una experiencia que me da la intuición que me permite volver a la época en que no tenía nada. Por eso me molesta tanto la vanidad. Creo que la vanidad de los escritores, que es muy alta, destrozará su propia capacidad creativa”.

En relación con el papel de opinadores televisivos que cumplen algunos intelectuales, Cruz Ruiz subraya: “Como ciudadano no está mal que el escritor se preocupe de lo que ocurre alrededor. Pero en España, en estos tiempos, hay un desestimiento del intelectual con respecto a las realidades más inmediatas. Y también crece un fenómeno de racismo. El vigor de la cultura se está diluyendo y vivimos un proceso de banalización progresiva de las fórmulas literarias. Algunos periodistas y agentes culturales son cómplices de esta banalización. Parece que siempre hay que hablar de la cantidad y no de lo que se dice”.

Cruz Ruiz agrega: “Esto afecta a los medios y a la organización de la cultura. Si los medios nos desprendemos de los lectores que están vocacionalmente preocupados por el fundamento de lo que se dice terminaremos como los periódicos gratuitos: vendiendo píldoras o, peor aún, regalándolas

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ENTREVISTA A ARMANDO MANZANERO

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 27, 2006

“Yo soy quien soy gracias a Gardel”

El popular compositor y cantante mexicano, que escribió su primer tema en 1950, a los 15 años, volverá a actuar en Buenos Aires. Será en octubre. Aquí, habla de su vigencia y los secretos de sus éxitos.

TODA UNA DEFINICION. “La vigencia es lo que se logra a base de fracasos”.

 

 

Yo soy quien soy, gracias a Gardel”, confiesa Armando Manzanero. Y recuerda: “Sin él yo no existiría porque cuando era niño, lo escuché cantar. Y le pregunté a mi padre quién era ese hombre. Carlos Gardel, me dijo. Pues, yo quiero componer como él”. Manzanero habla desde sus oficinas en México D.F., a pocos días de venir a la Argentina. Entre el 18 y el 21 de octubre presentará su nuevo trabajo, Master Class, en el ND Ateneo, después de muchos años sin actuar en el país. “Estoy muy entusiasmado con el viaje, porque siempre me he sentido a gusto en la Argentina”, dice. Aunque hace mucho que no actúa acá, Manzanero ha venido de incógnito, más de una vez, de vacaciones. En este viaje, además de su orquesta, lo acompañará su nieta Inés.

Usted compuso su primer tema a los 15 años. Y nunca ha parado, ¿cómo se hace para no perder la inspiración?

Creo que inspiración es una palabra exagerada. A mí me encanta la composición. Y creo que el secreto, en mi caso, es vivir muy bien, hacer esto contra viento y marea. Soy una persona muy documentada sobre la realidad. Y eso también es algo que fui aprendiendo con los años. Y agradezco a Dios que en la vida me haya tocado aprender, saber esperar, de todo un poco. Además, escucho mucha música y amo. Eso es fundamental: amar y sentirse amado

¿Eso lo mantiene vital?

Sí. La verdad es que el cansancio existe cuando no hay nada para hacer. En mi casa sólo duermo unas cien veces al año. El resto del tiempo estoy dando vueltas por el mundo. Pero siempre lo disfruto. Porque, como consejo, siempre digo que hay que hacer lo que a uno le gusta.

¿Cuál es el secreto para mantenerse vigente durante décadas?

No quedarse en el tiempo ni caer en la mediocridad. Compuse mi primer tema en 1950, que se llama Nunca en el mundo pero mi primer éxito fue en 1959, con Voy a apagar la luz. Yo fui evolucionando, me fui fraguando a mí mismo. Aunque he tenido recesos terribles. Es que la vigencia es eso: lo que se logra a base de fracasos. Y cuando, aún siendo un artista conocido y con muchos discos grabados, alguien te dice no, y a pesar de eso, sigues adelante.

¿Hubo un momento en que la música latina no estaba tan de moda como ahora?

Tal vez, siempre hay momentos de más o menos éxito. Pero el riesgo de ser el que está de moda es que, enseguida, vas a pasar… de moda.Mi mejor tiempo lo estoy viviendo ahora.

Manzanero, tal vez uno de los hombres que más le ha cantado al amor, nació en 1935, en Mérida, Yucatán. En esa tierra de trovadores, su padre fue uno de los fundadores de la Orquesta Típica Yucalpetén. Y él heredó la tradición: a los 8 años empezó a estudiar piano, y a los 12, ya vivía de la música. Después se mudó al Distrito Federal, de donde nunca más se movió. “A mí me encantaba este lugar. Yo soy rata de ciudad. Me acostumbré a vivir acá, con sus ruidos y su desorden, y lo disfruto”, dice. Su casa está en San Angel, uno de los barrios más elegantes al sur de la ciudad, donde pasa la mayor parte del tiempo en compañía de sus doce nietos.

Después de haber hecho tantos éxitos, ¿ya reconoce de antemano cuando una canción va a convertirse en hit?

No, la verdad es que muchas veces, el tema que uno menos se imagina, es el que más prende. Si tuviera la fórmula, escribiría sólo éxitos y tengo muchos, pero también hice decenas de canciones que no lo son. Además, le digo algo, yo no escribo todos los días porque sino sentiría que cumplo con una disciplina militar. Sólo escribo cuando tengo deseos. Eso sí, me la paso escuchando mucha música clásica. ¿Sabe por qué? Porque las palabras entretienen, distraen y no me dejan pensar. Y necesito concentración para componer. Después, sí, soy fanático de las rancheras y del tango.

En sus canciones, el amor es el tema que predomina, ¿es un romántico incurable?

Es que siempre tengo ganas de conversar con la persona que amo. Y una canción es una manera de continuar esa conversación, de comunicarse con los demás, pero con música.

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REPORTAJE A SOLEDAD

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 27, 2006

2007: el poncho al placard, por amor

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La voz de Arequito, Soledad Pastorutti, decidió hacer una pausa, luego de una década de recorrer escenarios. Dice que Sony no la inventó, que Alejandro Lerner le devolvió la frescura y que Emilio Estefan le abrió la ruta internacional. El año pasado comenzó Ciencias Políticas y el próximo se lo tomaria para repensar su carrera y casarse.

Con su primer cuarto de siglo sobre los hombros, a la chica de Arequito le llegó el momento de barajar y dar de nuevo.

En honor a una década de carrera ininterrumpida y a su noveno disco, Diez años de Soledad, la cantante se presenta el sábado 7 y domingo 8 de octubre en el Gran Rex. A los pocos días, el 12, cumplirá 26 años.

—¿Por qué promociona su show como “despedida de mi último CD”?
—Voy cerrando etapas para no repetirme. Este disco salió en agosto del año pasado y desde entonces estoy haciendo giras con el mismo show, y seguiré hasta febrero-marzo del próximo. También tiene que ver con que el 2007 me lo tomo para mí. Creo que me lo merezco porque vengo laburando desde hace 10 años, y quiero repensar la segunda etapa de mi carrera. Equivocarme ahora no es lo mismo que a los 15. Quiero tomarme el tiempo que nunca me tomé para escribir mis propias canciones, poder pensar la producción del próximo disco y mirar hacia el exterior, algo que siempre dejé relegado. Todo lo que viví fue genial y a la Argentina no puedo pedirle más: yo tuve éxito acá, no es que me fue bien afuera y después tuve que revalidarme.

En abril se convertirá en Pastorutti de Audoglio, cuando se case con Jeremías, su novio, ex compañero de escuela e integrante de Ecos de la Posta, la productora de Soledad que también ocupa a su papá y a su manager Gonzalo Zambonini. “Con Jere terminamos juntos el nocturno en Arequito, después se fue a Rosario a estudiar Marketing y yo a Buenos Aires por mi carrera, pero nos dimos cuenta de que no queríamos separarnos. Hace 4 años que trabaja conmigo como productor, vive a una cuadra de mi casa y todas las noches cenamos juntos con mi hermana Natalia y mis viejos”, cuenta la estrella de Sony que lleva vendidos dos millones de álbumes y ganados 26 discos de Platino.

 

 

¿Ecos de la Posta sólo produce sus shows?
—Hasta no hace mucho había sido así, pero ahora también trabajamos con el folclorista Mauro Guiretti y Lucas Boschiero, un chico que salió de Operación Triunfo.

—En estos 10 años se diversificó. Aun así, ¿sigue sintiéndose parte del folclore?
—Soy una artista popular, con más pertenencia al mundo del folclore, aunque mi éxito o mi versatilidad generaron que pudiera salir de ese circuito. Los rockeros me invitan a compartir el escenario, recién me encontré con Franco De Vita y me invitó a su show. A mí me molesta quedarme encerrada en un solo lugar, me gusta la balada, me gusta todo, no digo que voy a hacer hip hop en medio de un recital de folclore pero sí que se puede aggiornar. Nunca dejé de revolear el poncho, pero no es lo único que quiero hacer. Fue muy bueno lo que pasó a partir del ’96 y del ’97, cuando el folclore se hizo popular.

—¿Qué lugar artístico sigue ocupando su hermana Natalia?
—Natalia sigue cantando en todos mis recitales. Siempre la presento como una invitada especial pero es más que eso, es parte del espectáculo. Ella nunca estuvo a mi sombra, es el lugar que eligió. Además de cantar, produce y está con el micrófono atrás dándome órdenes. No sé si sin ella yo podría seguir. Pero si recibiera una propuesta como para hacer un disco aparte, lo haría.

—Hablemos de los aportes de sus distintos productores. Emilio Estefan, primero.
—Le aportó a Soledad la posibilidad de hacer un camino a nivel internacional.

—Alejandro Lerner.
—Frescura. El tren del cielo era el tema que estaba necesitando, que volvió a llevarme a las radios. El tiene muy claro qué puede pegar y me incitó a escribir mis propias canciones.

—Afo verde.
—Me da mucha seguridad, lo consulto por cualquier cosa, porque tiene muy claro qué quiere que sea Soledad. Me ordena, es el tipo que todo artista quisiera tener al lado siempre.

—¿Le bajaron línea sobre su imagen?
—A mí no me hizo Sony, ya llegué hecha y estaba bastante sola con lo del vestuario. En ese aspecto la compañía me fue sugiriendo cosas, peluquería, maquillaje. Aníbal Pachano (director coreográfico de La edad del sol, la película de Soledad) fue el que más me aconsejó, me llevó a lo de Alberto Sanders que sigue peinándome. De los 15 a los 25 años son muchas las cosas que tenés para aprender. Pero nunca pude vender una imagen sexy, no lo soy ni me siento.

—En su carrera pasó por momentos de furor y de bajón. ¿La deprimen?
—Cuando al éxito inicial le siguió la meseta, un poco me asusté pero yo sabía que se iba a terminar esa locura. Ahí me di cuenta de que quería seguir con esto y me puse a pensar qué tenía que cambiar para no ser un boom del momento. Ya decidí que voy a ser cantante durante todo el resto de mi vida.

Una chica que va por más. No sólo de música vive la mujer. El año pasado, Soledad cursó el primer año de Ciencias Políticas en la Universidad de El Salvador.

—¿Por qué decidió cursar esa carrera?
—Sentía que me empezaba a quedar sin palabras, era como un casete que repetía siempre lo mismo, y especialmente lo sentí cuando empecé a escribir mis propias canciones, en fin, me di cuenta de que me faltaba material. Leo libros, pero reconozco que me gusta más hablar que leer, soy más sociable que de encerrarme. Así que me puse a estudiar y me hizo muy bien ese cambio de rutina”, admite.

Entre las anécdotas vividas, cuenta: “Con el profesor de Historia pasábamos una hoja con los presentes y él creía que mi nombre era una joda de algún estudiante. Hasta que un día pasó lista y yo levanté la mano (se ríe). No es tan positivo ser conocido, pesa, tenés que estudiar más. La verdad es que me costó, estaba fuera de ritmo. Y quiero retomar más adelante”.

Además de la universidad, Soledad arremete otra vez con la sinceridad de sus deseos:
—Hizo una película (“La edad del sol”) y una telenovela (“Rincón de luz”). ¿Le interesa realmente la actuación?
—El camino de actriz me recontramil seduce, pero hoy por hoy no es el momento. Canto estudié, desde los 8 años subo al escenario, la tengo muy clara. Ya la tele me cuesta más. Cuando lo hice, fue parte del boom, no sabía decir que no, no sabía cómo manejarlo, me ofrecían cualquier cosa, lo que te imagines. Hasta a mi representante le explotó la bomba en la mano, pero con el tiempo aprendimos algo. Quiero cuidar el respeto que me gané, no se puede ir coqueteando por todos lados.

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ENTREVISTA A ROBERTO BENIGNI

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 27, 2006


“Esta es una película sobre la pasión”


En “El tigre y la nieve”, que se estrena el jueves, el realizador de “La vida es bella” intenta retomar la senda tragicómica y antibélica de aquel filme al contar la historia de un amor en medio de la guerra de Irak.

EL AMOR ES MAS FUERTE. En el filme, que fue un éxito en Italia, Benigni encarna a un poeta que, en medio de la guerra, viaja a Irak a tratar de salvar a la mujer que ama. Actúan también Nicoletta Braschi (su esposa en la vida real) y Jean Reno.(Distribution Company)

 Aquella imagen de prototípico tano desaforado que supo cultivar en la época de esplendor de La vida es bella —entre 1998 y 1999— no ha desaparecido del todo. Pero el hombre se ha calmado un poco. Ya no es el payaso voraz que podía divertir o irritar de igual manera cuando saltaba por los asientos en la ceremonia de los Oscar (ganó tres, incluyendo mejor actor) y la ampulosidad ha dado paso a un cierto grado de calma y reposo.

Estamos hablando de Roberto Benigni, por lo cual tampoco habría que pensar que el encuentro es con un maestro zen, un hombre sabio, calmo y reposado. No. En su encuentro con Clarín, durante el último Festival de Berlín en el que se proyectó fuera de concurso su más reciente película, El tigre y la nieve, Benigni sigue siendo Benigni, sólo que un poco menos Benigni que antes.

Cuando habla, las manos vuelan por el aire, el hombre se para y se sienta para actuar alguna escena, hace ruidos y onomatopeyas para ayudarse cuando el inglés le falla (o cuando el italiano y el castellano presentan diferencias insondables) y sigue riéndose con franqueza. Un Benigni light, pero Benigni al fin.

Acaso el estrepitoso fracaso de su versión de Pinocho le haya dado un baño de humildad, de serenidad, un cambio de actitud. Su idea, antes de lanzar al mundo El tigre y la nieve, era claramente recomponer esa supuesta magia cómica-emotiva-trágica que logró impactar al mundo en aquel filme sobre el Holocausto. Esta vez, claro, con la guerra de Irak como fondo. No lo logró del todo, pero no hay dudas que el hombre hizo el esfuerzo.

El tigre y la nieve se centra en un apasionado maestro y poeta, Attilio De Giovanni (Benigni) que tiene un sueño recurrente en el que se ve casándose con una mujer. Un día, en Roma, va a una charla dada por un poeta árabe amigo suyo, Fuad (Jean Reno), que está por volver a Bagdad en pleno comienzo de la guerra de Irak, en 203. En ese momento, la “mujer de los sueños” de Attilio aparece en la vida real. Se trata de Vittoria (Nicoletta Braschi, esposa de Benigni en la vida real), una periodista que está escribiendo un libro sobre Fuad.

Attilio, a su manera, empieza a buscarla, pero ella lo rechaza. Un día, Fuad lo llama para decirle que Vittoria está en Bagdad y ha sido víctima de un bombardeo, por lo que su vida pende de un hilo. A nuestro héroe no le queda otra que unirse a la Cruz Roja, haciéndose pasar por cirujano, y tratar de llegar a Bagdad como sea para estar junto a su amada. Y, ¿quién sabe?, acaso salvar su vida.

En un lujoso hotel del Mitte (centro) berlinés, el actor y director italiano de 53 años conversó con Clarín acerca de sus grandes obsesiones: el amor y la pasión que todo lo transforman, la guerra como realidad y metáfora, y la forma en la que, para él, la comedia resulta un medio mejor que el drama para tratar ciertos temas

En la película, ¿hay que ver la guerra de Irak como un elemento central de la trama, su contexto o una metáfora?

Es el escenario de hoy, como en nuestras vidas. No hablo necesariamente de la guerra, pero está presente en nuestras vidas todo el tiempo (hace ruidos de bombas cayendo). Es nuestro escenario natural, nuestro cuento de hadas. La guerra es una pasión. Ese es el problema. Es una pasión de la humanidad. Y no hablo de ideología, política, del problema del petróleo ni de Bush. El problema está dentro de nuestro corazón. La tarea del artista es ir a mirar ahí, profundamente en nuestros corazones y entender por qué amamos la guerra. Porque la amamos, es una pasión. Ahora es la guerra en Irak, porque es lo que sucede actualmente, pero por supuesto que representa todas las guerras, incomprensibles y estúpidas de siempre.

¿Por qué no quiso hacer una declaración más directa sobre esta guerra?

Creo que ésta es la manera más activa de hablar sobre esta guerra, en mi opinión y, por supuesto, en mi estilo. Si hablas ideológica o directamente acerca de esta guerra es algo así como ponerle la etiqueta a la película: “¡Yo hablo sobre la guerra!” “Ah, muy bien”. No, eso es fácil. Podés hacer un documental, no una historia. Para mí eso es sólo una parte. Pero también está “la carretera de la narración”, que está vacía. Las historias de amor, las pasiones, los sentimientos: nadie está hablando de esto. Y éste es el mensaje más fuerte contra la guerra. Cuando alguien está poseído por la emoción, todos los poderes —tanto el comunismo como el fascismo o el nazismo— dicen “sé conformista, no te permitas pasión” porque no pueden controlarte cuando estás apasionado, poseído por el amor. No existe un poder que pueda controlar nuestras pasiones. Quizás no podamos elegir nuestro destino, pero siempre podemos elegir el sentido que queremos darle a nuestra vida. Eso es importante.

Es un poco el recorrido que hace su personaje…

Es alguien libre. El protagonista de la película es lo contrario al poder porque está vivo, enamorado y libre. Este es el mensaje de la película contra la guerra. El mensaje más profundo, más directo. Porque no entra ideológicamente por aquí (se toca un oído) y sale por aquí (se toca el otro). Entra por el corazón. Y cuando algo se mete ahí nunca sale.

¿Cuándo hace estas películas, siente que su deber como artista es tratar de que cambie algo en el mundo?

Sólo Jesucristo puede hacer eso. ¿Quién soy yo para eso? Lo que tenemos que hacer es comportarnos bien y eso significa tratar —y con eso sí podemos cambiar la sociedad— de ser personas amables, simples. Este es el mensaje más elevado. Y enamorados. Un artista como Dante o como Shakespeare acaso no puedan cambiar la sociedad o el mundo, pero muestran la belleza. Y están ahí para consolarnos. Eso es importante. Y los poetas pueden ayudarnos a transformar la rabia o la desesperación en acción.

¿Qué es más efectivo para transmitir este tipo de mensaje? ¿La comedia o el drama?

La comedia y el drama son parte de nuestras vidas. Todos los días estamos en el borde de la tragedia y el ridículo, de la comedia y el drama, de la risa y el llanto. Solamente sentimos estas dos cosas. Esta es una película sobre la pasión, pertenece a los árboles, a las piedras…

Pero usted elige mantenerse en la comedia. ¿Por qué?

Porque la comedia nos recuerda que somos ridículos. La comedia es cruel porque nos recuerda que somos cositas pequeñas

Como actor y director, ¿a quiénes mencionaría como referencias?

Por supuesto que a Charlie Chaplin, que es mi preferido en todo el mundo, de todo el tiempo. O Luis Buñuel, o Federico Fellini, porque filman en el mismo estilo que los sueños. Pero Chaplin fue el primero en darnos el maravilloso sentimiento de poder llorar y reír al mismo tiempo, y de usar el cuerpo de esta manera graciosa, y de mirarnos a los ojos diciéndonos que somos maravillosos, y que la pobreza es una riqueza maravillosa. Y al mismo tiempo ser cruel. No era alguien dulce y amable, sino bastante cruel. Nos estaba mostrando nuestra alma y le debemos una cantidad increíble de alegría. Aquella imagen de prototípico tano desaforado que supo cultivar en la época de esplendor de La vida es bella —entre 1998 y 1999— no ha desaparecido del todo. Pero el hombre se ha calmado un poco. Ya no es el payaso voraz que podía divertir o irritar de igual manera cuando saltaba por los asientos en la ceremonia de los Oscar (ganó tres, incluyendo mejor actor) y la ampulosidad ha dado paso a un cierto grado de calma y reposo.

Estamos hablando de Roberto Benigni, por lo cual tampoco habría que pensar que el encuentro es con un maestro zen, un hombre sabio, calmo y reposado. No. En su encuentro con Clarín, durante el último Festival de Berlín en el que se proyectó fuera de concurso su más reciente película, El tigre y la nieve, Benigni sigue siendo Benigni, sólo que un poco menos Benigni que antes.

Cuando habla, las manos vuelan por el aire, el hombre se para y se sienta para actuar alguna escena, hace ruidos y onomatopeyas para ayudarse cuando el inglés le falla (o cuando el italiano y el castellano presentan diferencias insondables) y sigue riéndose con franqueza. Un Benigni light, pero Benigni al fin.

Acaso el estrepitoso fracaso de su versión de Pinocho le haya dado un baño de humildad, de serenidad, un cambio de actitud. Su idea, antes de lanzar al mundo El tigre y la nieve, era claramente recomponer esa supuesta magia cómica-emotiva-trágica que logró impactar al mundo en aquel filme sobre el Holocausto. Esta vez, claro, con la guerra de Irak como fondo. No lo logró del todo, pero no hay dudas que el hombre hizo el esfuerzo.

El tigre y la nieve se centra en un apasionado maestro y poeta, Attilio De Giovanni (Benigni) que tiene un sueño recurrente en el que se ve casándose con una mujer. Un día, en Roma, va a una charla dada por un poeta árabe amigo suyo, Fuad (Jean Reno), que está por volver a Bagdad en pleno comienzo de la guerra de Irak, en 203. En ese momento, la “mujer de los sueños” de Attilio aparece en la vida real. Se trata de Vittoria (Nicoletta Braschi, esposa de Benigni en la vida real), una periodista que está escribiendo un libro sobre Fuad.

Attilio, a su manera, empieza a buscarla, pero ella lo rechaza. Un día, Fuad lo llama para decirle que Vittoria está en Bagdad y ha sido víctima de un bombardeo, por lo que su vida pende de un hilo. A nuestro héroe no le queda otra que unirse a la Cruz Roja, haciéndose pasar por cirujano, y tratar de llegar a Bagdad como sea para estar junto a su amada. Y, ¿quién sabe?, acaso salvar su vida.

En un lujoso hotel del Mitte (centro) berlinés, el actor y director italiano de 53 años conversó con Clarín acerca de sus grandes obsesiones: el amor y la pasión que todo lo transforman, la guerra como realidad y metáfora, y la forma en la que, para él, la comedia resulta un medio mejor que el drama para tratar ciertos temas.

En la película, ¿hay que ver la guerra de Irak como un elemento central de la trama, su contexto o una metáfora?

Es el escenario de hoy, como en nuestras vidas. No hablo necesariamente de la guerra, pero está presente en nuestras vidas todo el tiempo (hace ruidos de bombas cayendo). Es nuestro escenario natural, nuestro cuento de hadas. La guerra es una pasión. Ese es el problema. Es una pasión de la humanidad. Y no hablo de ideología, política, del problema del petróleo ni de Bush. El problema está dentro de nuestro corazón. La tarea del artista es ir a mirar ahí, profundamente en nuestros corazones y entender por qué amamos la guerra. Porque la amamos, es una pasión. Ahora es la guerra en Irak, porque es lo que sucede actualmente, pero por supuesto que representa todas las guerras, incomprensibles y estúpidas de siempre.

¿Por qué no quiso hacer una declaración más directa sobre esta guerra?

Creo que ésta es la manera más activa de hablar sobre esta guerra, en mi opinión y, por supuesto, en mi estilo. Si hablas ideológica o directamente acerca de esta guerra es algo así como ponerle la etiqueta a la película: “¡Yo hablo sobre la guerra!” “Ah, muy bien”. No, eso es fácil. Podés hacer un documental, no una historia. Para mí eso es sólo una parte. Pero también está “la carretera de la narración”, que está vacía. Las historias de amor, las pasiones, los sentimientos: nadie está hablando de esto. Y éste es el mensaje más fuerte contra la guerra. Cuando alguien está poseído por la emoción, todos los poderes —tanto el comunismo como el fascismo o el nazismo— dicen “sé conformista, no te permitas pasión” porque no pueden controlarte cuando estás apasionado, poseído por el amor. No existe un poder que pueda controlar nuestras pasiones. Quizás no podamos elegir nuestro destino, pero siempre podemos elegir el sentido que queremos darle a nuestra vida. Eso es importante.

Es un poco el recorrido que hace su personaje…

Es alguien libre. El protagonista de la película es lo contrario al poder porque está vivo, enamorado y libre. Este es el mensaje de la película contra la guerra. El mensaje más profundo, más directo. Porque no entra ideológicamente por aquí (se toca un oído) y sale por aquí (se toca el otro). Entra por el corazón. Y cuando algo se mete ahí nunca sale.

¿Cuándo hace estas películas, siente que su deber como artista es tratar de que cambie algo en el mundo?

Sólo Jesucristo puede hacer eso. ¿Quién soy yo para eso? Lo que tenemos que hacer es comportarnos bien y eso significa tratar —y con eso sí podemos cambiar la sociedad— de ser personas amables, simples. Este es el mensaje más elevado. Y enamorados. Un artista como Dante o como Shakespeare acaso no puedan cambiar la sociedad o el mundo, pero muestran la belleza. Y están ahí para consolarnos. Eso es importante. Y los poetas pueden ayudarnos a transformar la rabia o la desesperación en acción.

¿Qué es más efectivo para transmitir este tipo de mensaje? ¿La comedia o el drama?

La comedia y el drama son parte de nuestras vidas. Todos los días estamos en el borde de la tragedia y el ridículo, de la comedia y el drama, de la risa y el llanto. Solamente sentimos estas dos cosas. Esta es una película sobre la pasión, pertenece a los árboles, a las piedras…

Pero usted elige mantenerse en la comedia. ¿Por qué?

Porque la comedia nos recuerda que somos ridículos. La comedia es cruel porque nos recuerda que somos cositas pequeñas.

Como actor y director, ¿a quiénes mencionaría como referencias?

Por supuesto que a Charlie Chaplin, que es mi preferido en todo el mundo, de todo el tiempo. O Luis Buñuel, o Federico Fellini, porque filman en el mismo estilo que los sueños. Pero Chaplin fue el primero en darnos el maravilloso sentimiento de poder llorar y reír al mismo tiempo, y de usar el cuerpo de esta manera graciosa, y de mirarnos a los ojos diciéndonos que somos maravillosos, y que la pobreza es una riqueza maravillosa. Y al mismo tiempo ser cruel. No era alguien dulce y amable, sino bastante cruel. Nos estaba mostrando nuestra alma y le debemos una cantidad increíble de alegría.

 

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REPORTAJE A ALEJANDRO LERNER

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 26, 2006

“Necesitaba tiempo para mi mundo”

 

El músico encara una nueva etapa: hoy saca un disco a beneficio del Hospital Garrahan, “Canciones para gente niña”. Admite que la paternidad es su asignatura pendiente. Habla de su mujer, también cantante. Y de sus proyectos.

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Contento y en paz con su vida profesional y personal, Alejandro Lerner se anima a buscarle nuevos colores a su paleta. Compositor, cantante, tecladista y productor, en lo musical, digamos que se dio todos los gustos. Además de edificar su propia carrera solista, trabajó con Santana, Carole King, Air Supply, Luis Miguel, Alejandro Sanz, la Sole… Y quiere más. Será por eso que se animó a ponerse al hombro un disco, Canciones para gente niña, que hoy sale a la venta —como parte del Programa Petrobras, energía para los niños—, a total beneficio del Hospital Garrahan, y donde se desnuda en letras, casi todas autorreferenciales, compuestas años atrás.

Cómodo, en una habitación del Hotel NH City en el que para en Buenos Aires, se lo ve sereno, amable. Y admite ante Clarín que en lo personal sólo e falta tocar una cuerda: la de la paternidad. Y se dispone a la charla, llena de recuerdos, proyectos y sueños.

“Canciones para gente niña —arranca Lerner—, estaba dormido hace 16 años. Y ahora, a punto de terminar mi contrato con Universal, quise darme el gusto, documentarlo como un evento creativo y anímico mío, jugar con las canciones, que no tienen nada que ver con los rankings. Y es renovar la apuesta: siempre quise ser ecléctico. Petrobras me dio el apoyo económico y el fin es solidario. Todo cerraba”.

¿De dónde vienen las letras?

Mi contestador lo compuse cuando empecé a recibir llamados de desconocidos. Era abrumador y ese aparatito me protegía. También incluí La escuela, que es parte de la campaña de alfabetización nacional, y Niños del 200, que representó al país en el Día del Milenio. Las canciones tienen que ver con mis experiencias, sobretodo de chico.

¿Cómo eran esos tiempos?

Me gustaban las películas de vaqueros. Vivía en el departamento de la calle Aráoz donde sigue mamá. Soy estable, la relación con el barrio, mis amigos y mi historia no se perdieron. Antes de los 20 compuse El vals del hipocondríaco, que está en el CD y tal vez es la que más me represente: me gustaba llevar remedios a todas partes.

¿También a las fiestas?

No tanto, pero iba con mi aparatito para el asma. Hoy, a los shows llevo unos botiquines espectaculares. Hay antialérgicos, remedios por si te duele la barriga, si no te duele. Y todos lo pueden usar.

¿Ahondaste en el por qué de tus dolencias?

Uno a veces es hipersensible y la sensibilidad te lleva a que tu cuerpo reaccione hasta a los cambios de temperatura. Soy alérgico, es así. Pero, por otro lado, desde chico hice deporte. Practicaba judo, voley, natación. Ahora juego al pádel, al fútbol y hasta buceo. El deporte es un buen equilibrio para esta vida de viajes que llevo.

¿Y cómo es esa vida?

Tengo dos ritmos: el del artista que sale a la ruta y el del compositor que tiene que reencontrarse con su creatividad. Son seis meses en Los Angeles y otros seis acá. Desde que llegué, hace dos semanas, ya di más de diez conciertos por el país, Chile y Paraguay. En Los Angeles, tenemos con mi mujer (Marcela García Ibáñez) un departamento en Tuluca Lake, en el valle de San Fernando, una zona muy linda, arbolada, con vista a las montañas. Hay pileta, donde nado a diario, y un gimnasio. Allá entendí que necesitaba tiempo para componer, para vivir cosas de mi propio mundo personal.

¿Eso incluye ser papá?

Sí. Dios o el destino me dieron la posibilidad de cumplir la mayoría de mis sueños profesionales. Por tener una compañera y poder soñar de a dos, tengo pendiente tener un hijo. No quiero pasar por esta vida sin vivir esa experiencia, poder transmitirle lo que somos y aprender lo nuevo que ese espíritu traiga. Con mi mujer estamos juntos hace dos años y ella me acompaña muy bien. Mirá que no es fácil ser la mujer de un artista que viaja tanto.

¿Siempre viaja con vos?

Casi siempre. Si no, hago como con el resto de mi familia y mis amigos: nos conectamos por Internet, con camaritas. Cuando uno tiene una vocación tan fuerte y pone mucha libido y energía en lo profesional, realmente hay que tener vocación de acompañar. Ella tiene su parte artística también: canta, está tocando la guitarra, disfruta de mis momentos creativos. Y me inspira: le compuse muchas de las canciones que estarán en mi próximo disco.

¿Cuándo sale?

En marzo o abril. Lo voy a grabar acá y allá. Tal vez participe Dominic Miller (guitarrista de Sting), como lo hizo en otras oportunidades.

¿El te lo presentó a Sting?

Sí, fue este año en un recital en Las Vegas. Dio un concierto genial. Los Angeles me permitió encontrarme a componer con gente como Carole King, Gino Vanelli, compuse letras para el último disco de Andrea Bocelli, para el hijo de Paul Anka. Laburé con gente increíble.

¿Cómo son estas estrellas?

Carole es como una amiga de la infancia. Nos presentó Humberto Gatica (productor). Fui a su casa a componer, después grabamos a dúo. Lo mismo, Gino. Ahora me pidieron que cante unos demos a dúo con Tony Benett. ¿Sabés lo que me pasó? Estoy aprendiendo a tocar la armónica, y cuando fui a comprarla, me encontré con Stevie Wonder. ¡Stevie Wonder! ¡Casi me muero! Me acerqué, le tomé la mano y le conté que soy compositor y admirador suyo. Fue muy cálido. Me pidió que le mande material.

También tocaste con Santana.

Este año terminamos la gira Latinoamericana, y antes, la de Estados Unidos. Es un maestro, un chamán, tiene una gran fuerza espiritual. Hasta meditamos juntos.

¿Lo hacés a diario?

Casi. Una vocación mía, tan fuerte como la música, es la espiritual. No estoy hablando de religión. La espiritualidad, entiendo, es universal: Dios, nosotros, el Universo, somos uno.

Un disco solidario, otro en camino, giras, planes de hijos, ¿qué más?

(se ríe) Estoy armando con Susana Romano un libro de fotografías, poemas y dibujos que recopilé, que fui haciendo yo. Empecé a sacar fotos hace tres años y el estilo es medio fuera de foco. Se va a llamar Luces y alas. Quiero mostrarle a la gente distintas facetas de mí. Esta es una etapa nueva en mi vida.

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REPORTAJE: Luis Beccaria…

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 26, 2006

 “No hay que ver sólo cuándo se crece, sino cómo se crece”

 

El economista, ex titular del INDEC ganador del Premio Konex, analiza la distribución del ingreso y explica que las características del crecimiento demandan políticas activas: “Algunos quieren la economía del “piloto automático”, pero con el tipo de cambio alto”.

Recientemente galardonado con el Premio Konex 2006 al Desarrollo Económico y Teoría Económica –la misma categoría en que fueron premiados Roberto Lavagna y Bernardo Kosacoff–, el economista Luis Beccaria elogia cierto carácter distributivo del actual ciclo de crecimiento, pero advierte que hace falta más para que esa tendencia se consolide. Director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) entre 1984 y 1990, explica además cómo impactan las presiones políticas sobre este organismo de neto perfil técnico.

Beccaria es investigador y docente del Instituto de Ciencias de La Universidad Nacional de General Sarmiento, de la UBA y de FLACSO, y sus temas de especialidad son la economía laboral, las políticas sociales y la distribución del ingreso. Al respecto, analizó las características de la recuperación económica en ese plano: “Medido en su proporción con el PBI, la recuperación de empleo fue muy intensa, en especial en 2004 y parte del 2005. Pero hubo menos crecimiento en los ingresos que, según la Encuesta Permanente de Hogares, en promedio todavía no alcanzaron los niveles de 2001. El empleo está por arriba de 1998, del comienzo de la recesión. Pero los ingresos no se recuperaron plenamente y eso explica que aún existan niveles de pobreza similares a los de 2001”.

Fortuna: ¿Qué ocurrió con el ingreso en el plano distributivo?
Beccaria: Por diversas razones, como la política de aumentos en base a sumas fijas, hubo una leve mejora en la distribución del ingreso del trabajo; en promedio, subieron un poco más los ingresos de los trabajadores menos calificados que los de los más calificados. El crecimiento del empleo tuvo un contenido de calificación no tan alta como en los ‘90, época muy sesgada hacia los trabajadores más escolarizados. Ahora, el crecimiento se dio en la construcción, la industria o el comercio, permitieron que haya empleo para personas de calificación media y baja.
Queda claro que todavía estamos muy mal en términos distributivos, pero hubo una tendencia hacia la mejora. Lo que no se puede hacer es extrapolar hacia el futuro lo que pasó en estos años. Crecer es una condición necesaria pero no suficiente. Dada la capacidad ociosa que existía, el crecimiento fue inusual.

Fortuna: ¿Ahora va a desacelerarse?
Beccaria: Ahora va a ser más razonable. Y como todavía existe un conjunto de problemas muy grandes, si se confía sólo en el crecimiento como mecanismo para eliminar la pobreza y la desigualdad, no va a alcanzar. La situación es todavía lo suficientemente crítica como para que el Gobierno intervenga, activamente, con medidas más enérgicas para mejorar la distribución y, por otro lado, asegurar que el crecimiento siga teniendo un contenido de empleo y de ingreso razonable.

Fortuna: ¿Cuáles serían esas medidas?
Beccaria: Aunque no tengan buena prensa en el mundo, creo que en lo productivo hacen falta políticas activas para direccionar recursos, en especial hacia los sectores que tienen una elevada demanda de trabajo poco calificado. Esto se puede unir a programas regionales, porque también existe una dimensión regional de la desigualdad. Ninguna política redistributiva soluciona por sí sola los problemas, pero hay cosas para hacer. Hay que generalizar un ingreso mínimo entre los sectores con más dificultades y un seguro de desempleo. No es fácil de implementar, pero al menos hay que hacerlo por etapas. Hay que tomar medidas distributivas de transferencias de ingresos y trabajar en cuestiones puntuales, como el acceso a la salud.

Fortuna: En el Gobierno le responderían que de eso ya se están ocupando.
Beccaria: Mi sensación es que hay esfuerzos en la dirección correcta, pero todavía no se destinó la plata necesaria. En todos los temas hay algún proyecto orientado a esa dirección, pero todavía con un carácter muy incipiente, sin la magnitud que tuvo, por ejemplo, el Plan Jefes. Tiene que haber un plan sistemático que apunte en los dos niveles, el productivo y el redistributivo. Estas cosas son más fáciles de hacer cuando el agua llega al cuello. La expansión económica tiene que verse como una oportunidad para ocuparse de temas más estructurales, que no sean meramente tirar un poco de agua en el incendio.
Fortuna: El mecanismo de agrandar la base de la pirámide en salarios y jubilaciones, ¿cómo impacta en lo distributivo?
Beccaria: En el plano de las remuneraciones, lo que más impacta son los aumentos de suma fija o que no sean totalmente proporcionales. En la Argentina hay margen para medidas así, porque los salarios del personal de baja calificación todavía están muy retrasados. A los empresarios no les gusta, pero como medida distributiva tiene mucho impacto. Tiene también sus problemas, porque el personal más calificado tiene menos incentivos.

Fortuna: ¿El panorama permite distribuir mejor?

Beccaria: Esta es una oportunidad para hacer cosas. Y si no se la aprovecha, a lo mejor dentro de 4 o 5 años vamos a tener problemas. En otros momentos de su historia económica, la Argentina tenía que enfrentar los problemas del corto y del largo plazo. Hoy, por lo menos no tenemos nada grave para el corto plazo. Aún las posiciones más pesimistas, en general por el problema energético, hablan de un crecimiento al 3% para los próximos 3 o 4 años. A veces, como estos años fueron buenos, algunos creen que ya tenemos un modelo. ¿Se acuerda cuando en los ‘90 se hablaba de la economía con piloto automático con el tipo de cambio bajo? Algunos parecen plantear lo mismo, pero con tipo de cambio alto. Yo acepto que el esquema necesita un tipo de cambio alto, pero también creo que se necesita algo más. Hay que consensuar con el sector privado algunas directrices.

Fortuna: ¿Cómo cuáles?
Beccaria: Todavía no es claro sobre qué bases este país va a crecer en los próximos 30 años. Hay que discutir la especialización que vamos a tener para insertarnos en el mundo. Nadie está pensando en cerrarse, pero lo que hemos aprendido es que hay formas y formas de meterse en el mundo. Todo lo que se pueda hacer para sumar valor agregado es positivo, pero la especialización viene por otro lado. Hay muchos ejemplos. El más claro es el del turismo, un sector muy trabajo-intensivo que incluye a personal de baja calificación. En el desarrollo de software, por ejemplo, no seremos India o Irlanda, pero podemos tener mucha más capacidad. Pero hay muy poca discusión, especialmente entre los empresarios.

Fortuna: ¿Ve un paralelo con la primer época de la Convertibilidad, en la que nadie parecía estar en desacuerdo?
Beccaria: Sí, pero la diferencia es que comentarios como éste no implican verle cuestiones negativas a la situación, sino que es equivocado pensar que porque la economía tomó envión va a estabilizarse automáticamente en el futuro. Nuestra economías, endebles frente a lo internacional, tienen que generar mecanismos de crecimiento menos ligados al “viento de cola”. Se deben buscar alternativas en la actividad productiva, por eso el gran tema es la especialización. No hay que analizar solamente cuánto se crece, sino que hay que ver cómo se crece, con qué características.

Fortuna: ¿Cómo director del INDEC, sufrió presiones de los políticos?
Beccaria: Presiones hay muchas. A mí me tocó una época que en cierta forma era mucho más complicada que la actual, por el tema de la inflación. A veces algún funcionario nos llamaba, sospechando que nosotros falseábamos los números pero al revés de lo que la gente cree, creyendo que poníamos la inflación más alta de lo que realmente era. Algunos se tiraban el lance de saber dónde medíamos los precios. En esos términos sí había presiones.

Fortuna: Hubo presidentes o ministros, como Cavallo y Lavagna, que criticaban al organismo.
Beccaria: En cierta forma esas críticas eran absurdas. Si hubiera argumentos técnicos para cambiar las mediciones, ellos eran los que tienen la atribución para hacerlo. Además al INDEC se le pide mucho pero no siempre le dan los recursos necesarios. Es un organismo muy sólido técnicamente y que tiene prestigio. Los técnicos hacen mucho tiempo que están en sus funciones y a veces tienen que explicarle cosas a los funcionarios, en especial si son nuevos en su cargo. Esos comentarios hacen mucho daño, porque estos organismos viven de su reputación. Pero nunca tuve noticias de que esas presiones se hayan transformado en algo incorrecto: los que trabajan en el INDEC siempre tienen la piel bien curtida

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REPORTAJE A UN GRANDE “TORTONESE”

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 25, 2006

Las travesuras del señor Humberto

Del under rabioso a la calle Corrientes con La voz humana, de la deslenguada diputada Gasconcha a compartir el micrófono radial con La Negra Vernaci para después irse a pasar revista en la televisión con Mariana Fabbiani, Humberto Tortonese no pierde su centro y no cesa de dar pruebas de su talento y de su cintura artística. Desde su hospitalaria casa, con su perra Angélica como coro griego, Torto se despacha a gusto.

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Angélica querría que le hicieran la nota a ella: salta, ladra, te mira alerta a los ojos, husmea el grabador, pero apenas consigue unos mordiscos del sanguchito de jamón y queso que engulle la cronista. Angélica, por si no lo saben, es la vivaracha perra –mezcla con algo de terrier– de Humberto Tortonese, que está junto a Margarita, otra perra que fue muy querida por el actor (dramaturgo, etcétera), en una imagen tomada en Miramar que forma parte de un pequeño santuario personal. Ese altarcito está presidido por una hermosa foto de su padre que quedó pegada a la mesa al derretirse una vela encendida, al lado de un cuenco rebosante de papirolas con forma de pajaritos hechas por el propio Humberto en papeles de precioso diseño. En ese sitial, también tiene su lugar de honor Batato Barea, en tiempos del Parakultural. Desde las paredes del living, descuella Sarah Bernhardt como majestuosa hada protectora en un poster primorosamente enmarcado y una impresionante fotografía de un muchacho trabajador semidesnudo plantado en medio del río, realizada por Marcos Zimmermann. Más allá un piano –con cortinados teatrales detrás– que HT no toca ni de oído, pero donde, en circunstancias propicias (unos buenos tragos, por ejemplo) puede improvisar melodías rarísimas, en las inmediaciones de un corazón en relieve rojo brillante, con algunos pinchos, regalo de 20º aniversario de Zimmermann en julio pasado.

En ese mundo que lo refleja –Angélica, las esbeltas plantas de la terraza, los pájaros de papel, además, se le parecen– Humberto Tortonese, generoso y gentil, conversa con Las12. Habla de La voz humana, de Cocteau, su última creación en teatro actualmente en una impasse, de su estimulante experiencia en radio junto a Elizabeth Vernaci y de sus intervenciones desopilantes en RSM, bajo la conducción de Mariana Fabbiani, programa televisivo donde con su mejor expresión Buster Keaton puede descerrajar acotaciones merecidamente lapidarias, increíblemente osadas. Sin premeditación y sin alevosía, con sinceridad visceral, Tortonese dinamita los cimientos mismos de los programas amarillistas de chismes, del cholulismo en sus peores expresiones mediáticas.

Pero lejos de sentirse un héroe o un cruzado, el artista se divierte manteniendo íntegro su espíritu crítico y travieso, mientras que encuentra tiempo para avanzar en el guión sobre el dentista asesino serial Barreda (“me atrae porque vengo de una familia de odontólogos, por otra parte es un personaje bien nuestro, un caso de locura muy argentina”) que quizá pueda filmar el año próximo. En lo que queda de éste, aparte de proseguir con sus exitosos trabajos en la radio y la tele, a partir de octubre retomará las giras por el interior con La voz humana, espectáculo que espera poder cerrar en Buenos Aires. Durante la entrevista se cuelan el criado del Don Juan de Molière, la diputada Gasconcha y otros personajes inolvidables de HT. Y un pajarito se vuela del santuario y va a parar al bolso de la agradecida cronista.

¿Cómo no se te ocurrió antes hacer La voz humana?

–Hace cuatro o cinco años que la tenía en lista de espera, hasta que dije “ay, ahora es el momento”. Me dejé llevar por la intuición, como otras veces. Con La voz humana sucedió que en un momento todo coincidió: tuve deseos de hacerla ya, me reencontré con ese texto que esencialmente no ha perdido vigencia, lo empecé a masticar. En el momento que tomo la decisión, también se dio que mucha gente me estaba preguntando qué iba a hacer en teatro, me llegaba el deseo de bastante público de verme en el escenario.

Aunque en general en las notas se suele poner el acento en tus actuaciones con Alejandro Urdapilleta en el teatro y en la tele, la verdad es que has diversificado mucho tus interpretaciones en géneros diferentes, incluyendo la comedia inglesa Alarma, el musical La tiendita del horror donde hacías varios roles.

–Con Alarma me pasó que me llegó el guión, y yo sin leerlo pregunté quiénes estaban en el elenco. Me informaron: Valeria Bertuccelli, Alejandra Flechner, Roberto Catarineu, y dije “ah, bárbaro”. Firmé y cuando agarré el éxito me di cuenta de qué flor de choclo, y una cosa muy armada de producción, un sistema al que yo no estaba acostumbrado. A su vez, La tiendita… era la reposición de una producción norteamericana, una comedia muy ingeniosa, con buen diseño de arte, combinado con humor el horror y el sadismo, bien negra hasta el final. Algunos chicos se asustaban, lloraban.

¿Vos sos de llorar con las películas, las obras de teatro?

–Bueno, a veces es lindo. A mí me pasa al mirar, por ejemplo, Bailarina en la oscuridad, la de Lars von Trier. Me acuerdo que la vi por primera en el cine, cuando se estrenó. Entré solo y en un momento empecé a meterme en la historia, a quedarme sin respiración porque la angustia me oprimía. Miraba la alfombra roja de la sala, ya no resistía más el dolor del personaje de Björk, sólo su canto me sacaba de ese sufrimiento intolerable. Esa traición de gente en la que ella había confiado, cercana, me llegaba directo al corazón. La volví a ver hace poco, con mi hermano, que no la conocía, y lloré de nuevo, aunque el impacto no fue tan tremendo. Una película que no es de llorar a mares pero me conmueve mucho siempre es La strada. Me da una cosa de enorme ternura la pureza absoluta de ese personaje de Giulietta Massina, tanta que no ve la maldad en Zampanò hasta que él comete ese crimen atroz, mata al loco, al acróbata, al arlequín. Qué increíble Fellini, qué gran poeta, cómo llevaba lo circense en el corazón. En el anterior, Los inútiles, hay un toque en ese baile de carnaval final, con esa actuación grandiosa de Alberto Sordi, un actor que siempre me gustó mucho.

Y siempre tan cerca del patetismo ¿no? ¿De dónde sale para vos esa raíz trágica tan fuerte de los grandes cómicos, de los payasos, de los bufones?

–Es que la comicidad está ahí, tan al borde de todo. No se da al revés con los grandes trágicos, quizá porque una cosa es querer hacerse el gracioso y otra bien distinta tener esa gracia naturalmente, ese don si querés, y de allí ir sin escalas al dramatismo. A mí me gusta mucho ese pasaje de lo grotesco a lo trágico y de allí a lo desopilante. Porque el exceso, el desborde, terminan siendo cómicos, hay una tensión que liberar, si no, te hundís en abismos insondables.

¿Cuándo te das cuenta de que podés hacer ese tránsito entre géneros con tanta fluidez?

–Desde chico yo advertía el tema de encasillamiento, que acá se daba mucho en esa época, más que ahora, seguro. Cuando empecé a estudiar teatro, notaba que había actores que reiteraban un rol y que no querían salir de eso, quizá porque era un lugar seguro. Luppi era como un clásico que hacía siempre de Luppi en distintas cosas, cine, televisión. Es verdad que a veces algunos directores contribuyen, te dicen “vos das para tales cosas”, basándose en un trabajo anterior que funcionó. Es difícil que sepan ver más allá, especialmente cuando sos raro, inclasificable. Después, cuando podés mostrar otras facetas, empiezan a considerarte.

A veces el periodismo también encasilla. Miré algunas notas que te hicieron los últimos años y nadie parece acordarse del magnífico Sganarelle que hiciste en el Don Juan de Molière, dirigido por Alberto Ure.

–Sí, puede haber una tendencia al encasillamiento, a identificarte en una sola dimensión. Me encanta que traigas ese recuerdo de Ure: lo primero que hice con él fue En familia, en el Cervantes, una gran experiencia en un estilo de teatro que me apasiona. De modo que cuando me ofreció a Sganarelle me puse muy contento porque es un personaje divino, poético, perspicaz, sensible.

Le da un eje a la obra, y merece recordarse que vos lo hacías con una contención, con suma elegancia…

–Precisamente, ahí es cuando lo que te importa no es el hecho de ser o no protagonista, sino apreciar el peso del personaje, su sentido dentro de la pieza. Me puse confiado en manos de Ure, tuvimos una conexión profunda, mucho intercambio. Escuchó mis opiniones, siempre tan inteligente y desprovisto de la solemnidad de algunos puestistas estrella de mucha soberbia. En cambio, Ure hizo cosas de gran libertad, desprejuicio, vuelo. Dejame aclararte que nunca tuve ningún resentimiento porque no me reconocieran esa actuación, yo estaba menos en el candelero también. Pero fui muy feliz haciendo ese papel, lo disfruté plenamente, y debo confesar que me encantaba ese aplauso espontáneo, después de hacer ese maravilloso monólogo, antes del final.

Como en la ópera, cuando se aplaude en medio de una escena un aria bien cantada.

–Sí, tal cual, esa necesidad del público de estallar en un aplauso te da una sensación de haber logrado algo muy lindo. Mirá, en La voz humana también me ha pasado: en algún momento de la actuación algo le gusta mucho a la gente y aplaude, si bien a la vez quiere seguir escuchando. Entonces, me fui poniendo más canchero y dejo espacios para que el texto no sea tapado por las risas o los aplausos. Pero la verdad es que esa aprobación espontánea, esa respuesta sincera, como incontenible, es fantástica, muy gratificante si sabés recibirla. Cuando hacía En familia había funciones para escuelas, venían los chicos con las papas fritas y un día, de pronto, después de una entrada mía, se escucha una voz que grita “Grande, Torto”. Yo le retribuí muy sobriamente “Gracias” y seguí actuando. Alguna gente se indignó porque se trataba del Cervantes, imaginate. Creo que así es el teatro popular, con la gente expresándose. Por eso me encanta la imagen de otros tiempos, de cuando el público tiraba cosas, verduras, huevos, si algo no le gustaba. Porque también ahora, con tanto respeto, tanta corrección, te aplauden cualquier cosa al terminar una representación.

En la Rock & Pop empecé porque me llevó la Negra Vernaci. Entré por mi puerta para encontrarme con una par, burlándonos de esa radio machista, que tuvo que cambiar un poco su estilo. Porque Tarde Negra empezó a estar entre los programas más escuchados, conducido por una mujer. Había que rendirse a las evidencias.

En cierto sentido, te apropiaste de La voz humana, hiciste tu versión desde el texto que adaptaste, la puesta, la interpretación.

–Hubo muchísimas versiones, pero hasta donde sé, todo el mundo lo agarró para el lado de la tragedia. Sin embargo, yo pienso que tiene una parte divertida por el lado del desborde. Cuando ella le dice a ese amante que la dejó “el único segundo que me olvidé de vos fue cuando estaba en el dentista y me rozó un nervio con el torno”, en esa frase circula el humor. Creo que si Cocteau está mirando desde arriba, ha de estar riéndose de esta lectura que hago.

¿Te pareció que había que actualizar algunos detalles de la obra?

–Algunos cambios surgieron naturalmente, pero otros anacronismos los dejé. Por ejemplo, que el teléfono se ligara, porque la aparición de esas voces que la interrumpen tienen importancia dramática en la obra, y aunque ahora no suceda, puede resultar verosímil. Te cuento que primero vi la versión de Rossellini en la película El amor, donde están La voz humana y El milagro, las dos por Anna Magnani, que es genial. Después agarré el texto y lo fui pasando muy sencillamente, modificando pequeñas cosas, exagerando otras.

¿Cuál es el origen del oso hormiguero?

–Estaba pensando en cómo hacer lo del perro: primero se me ocurrió una especie de estatua, pero no me convencía. Entonces me acordé de ese oso hormiguero que habíamos usado con Urdapilleta en ATC, en el programa de Gasalla, a quien llamé. Le divirtió la idea y me dijo a quién llamar para recuperar el oso. Y la idea funcionó, sin modificar esa parte del texto, salvo que en vez de un perro se trataba de un oso hormiguero, lo que aportaba una extrañeza, sin duda. Por eso, termino diciendo “Voy a ver qué hago con el animal. Ah, me lo encajaste”. A ese hombre le podrían haber traído de algún viaje un oso hormiguero, una cosa entre snob y caprichosa. Creo que es el animal apropiado para acompañar la locura de ella. Durante todo ese proceso, mi preocupación constante era no desvirtuar el original.

Un texto que toma una situación humana tan universal y atemporal, la de una persona enamorada que no se resigna a ser abandonada, que pierde toda compostura y se arrastra, se rebaja, se revuelca. La canción “Ne me quitte pas”, de Brel, lo dice bien claro: quiero ser la sombra de tu sombra, la sombra de tu mano, la sombra de tu perro, pero no me dejes…

–Exacto, hacés cualquier cosa aunque en el fondo sepas que no hay retorno. Acá hay otro tema muy bien llevado: esta cuestión de querer sacarle una verdad a él. Personalmente, creo que la última llamada de él es para saber si ella cometió una locura o no. Entonces, ella juega con esa mala conciencia. Ciertos desbordes los fui encontrando en algunos sitios: el caso de los guantes de él, por ejemplo. Estaban en la mesita de luz y durante los ensayos ella iba a buscarlos, era como tener una parte de él en sus manos. Cuando se los pone en ojos, pensé: va bajando, se los pone en las tetas, después en la medibacha… Y ya en las últimas funciones era un orgasmo para ella porque después de ese gesto vuelve y dice “acá no están”, o sea: “están dentro de mí”. En estas funciones pasó algo genial: la gente subía, reía, se quedaba suspendida, reía de nuevo. Un gran regocijo para mí, por eso quiero seguir haciendo La voz humana. Nunca tuve oportunidad de hacer una pieza durante mucho tiempo, y en esta oportunidad me han pasado cosas nuevas sobre la marcha, sintiendo que llego a mi punto más alto en lo actoral.

En tu versión, él la deja por un hombre, no por otra mujer.

–Le busqué esa vuelta al ver que era un juez, me acordé de Oyarbide, de algunos escándalos que hubo acá. No me pareció que cambiara lo sustancial del texto para nada, que sigue siendo el abandono, no poder aceptarlo.

También la escena del abandono podría haber sido jugada por un hombre, si bien la convención indica que las mujeres tienen más permiso para mostrar emociones.

–Por supuesto, esa reacción, ese desamparo, esa desesperación les puede suceder tanto a mujeres como a varones. Te digo que muchos espectadores se acercan y me dicen: “A mí me pasó, no en esa medida, claro, pero me identifiqué”. Creo que uno de los hallazgos de la obra es que sea una conversación telefónica, una situación que da la posibilidad de abrirse, de sacar las miserias, de que se adivinen la voz y los silencios del otro.

En realidad, no se trata de un monólogo porque hay otro personaje, que no se ve pero interactúa, en ese camino zigzagueante que recorre la obra.

–Sí, y que te lleva a un lugar. Es cierto que se trasluce la presencia de otro personaje que sostiene el diálogo. Por eso la desesperación cuando se corta la conversación, esos gritos desgarradores, ella sufre en el alma y sufre físicamente. Fijate que en algunos lugares del interior viene a ver la obra un público que se la toma como una telenovela. Hay comentarios durante el transcurso, se la toman a pecho, se anticipan, como en el circo criollo. De pronto escucho a una señora que dice con mucho sentimiento “ay, lo que le va a decir ahora, no, no, le mintió”.

Tu puesta y tu actuación tienen momentos francamente operísticos, ¿te gusta ese género?

–Bueno, de hecho hay una versión operística de La voz humana. Y yo quería ponerle algo en esa dirección, los grandes gestos, los gritos. Ultimamente estuve haciendo como tonos para arriba, hasta llegar a un agudo. Sí, me atrae lo desmedido de la ópera, me parece todo muy teatral: la música, la voz tan potenciada, esos sentimientos tremendos. Te transmite una energía, te da piel de gallina. Es fantástico experimentar con el canto, te hace sacar todo. Me pasó una vez que estaba de vacaciones en La Paloma, en un hotel muy viejo con una resonancia increíble: empecé a cantar y la voz me salía perfecta. Yo no tengo esa técnica, pero hay cosas –un momento de felicidad, de plenitud– que me dan ganas de cantar. Cada tanto me pasa.

¿De entrada pensaste en dirigirte en La voz..?

–No, no me lo había planteado así, lo que me propuse fue estudiar bien el texto y después ver, pedir ayuda cuando la necesitara. Pero de pronto la obra ya estaba ahí, me pareció que era una responsabilidad que me correspondía. Igual llamé a un director que llegó tarde al ensayo, justo el día que sentí que entendía la pieza en su totalidad, algo se había liberado, me di cuenta de que tenía la puesta. Aunque reconozco que no es fácil abarcar todas las áreas.

Entre la Capital y el interior, tu público ha de ser muy heterogéneo.

–Muy, y eso me fascina. Público teatrero clásico y público de Rock & Pop. Vienen parejas jóvenes, gente grande, mucha mezcla. El público femenino sigue siendo mayoría, se nota que las mujeres quieren salir, ver cosas nuevas, comentarlas. Además, ellas tienen esa cosa de expresar más sus gustos, sus entusiasmos, son agradecidas. El hombre viene y te dice rápidamente “buenísimo el laburo” y habla de otra cosa, nada que suene personal. La mujer se entrega más, te lo comunica.

Qué paradoja que hayas conquistado en cierta forma una radio como la Rock & Pop, tradicionalmente misógina y homofóbica.

–Bueno, yo no me propuse entrar en esa radio: empecé porque me llevó la Negra Vernaci. Cuando le dije que nunca había hecho radio, me respondió: charlemos así como lo hacemos nosotros, para divertirnos. Entré por mi puerta, en realidad, para encontrarme con una par. Y siempre burlándonos de esa radio machista, que tuvo que cambiar un poco su estilo. Porque Tarde Negra empezó a estar entre los programas más escuchados, conducido por una mujer. Había que rendirse a las evidencias. Con la Negra es como una hermandad que tenemos, nos entendemos y complementamos, coincidimos sin haberlo preparado antes. Y todos los que trabajan en el programa están pendientes, contribuyen a decorar la situación. Pero no es que yo me considere ni remotamente la imagen de la Rock & Pop: voy a trabajar ahí, la paso muy bien.

Cuando hacía En familia había funciones para escuelas, y un día, de pronto, se escucha un grito “Grande, Torto”. Yo retribuí muy sobriamente “Gracias” y seguí actuando. Alguna gente se indignó porque se trataba del Cervantes, imaginate. Pero así es el teatro popular. Me encanta la imagen de otros tiempos, con el público tirando cosas, verduras, huevos, si algo no le gustaba. Porque también ahora, con tanto respeto, tanta corrección, te aplauden cualquier cosa.

Lo interesante es que lograste un cambio, si querés parcial pero muy significativo, sin sacar la pancarta, siendo fiel a vos mismo, con tu estilo de ingenuo zarpado, con ese lado de niño inocente que has preservado milagrosamente y que te permite atravesar la selva y salir ileso. Junto a una mina como Vernaci, conseguiste romperle algo a la Rock & Pop.

–Algo pasó, está pasando, es verdad, y creo que es bueno contribuir a romper prejuicios y tener tanta respuesta de la gente. Al principio me di el lujo de hacer el curso del macho, una sátira a ciertas costumbres masculinas, la cancha, el hipódromo, la oficina… Los que escuchaban este curso eran los hombres, y se reían. Para mí era como meterme en un personaje, en un estereotipo. “Vamos, Humberto, que vos podés”, decían los mensajes. Me pareció bárbaro que los tipos fuesen capaces de reírse de ellos mismos. Ahora que dijiste eso de la ingenuidad, de mantener algo de niño, me provocaste la asociación con algo que pasaba cuando era chico: estábamos en una playa, en la carpa, en La Perla de Mar del Plata, y yo me perdía, me iba por ahí y la gente que me encontraba me hacía las preguntas del caso. ¿De dónde venís? De allá lejos, decía yo. ¿Cómo es el auto de tu papá? Amarillo. Nada que ver con la realidad, yo seguía el tren de mi fantasía, mi cabeza iba por otro lado. Y creo que conservo un poco esa posibilidad de no darme cuenta tanto de ciertas cosas, de lo que conviene decir. Entonces, no me censuro. Eso me da una libertad fuera de todo cálculo, también me da mucha tranquilidad, refuerza mi propia mirada.

Quizás es esta frescura, esta sinceridad sin rodeos y sin miedos lo que hace que en la radio, en la TV, puedas conectar directamente con la gente, que te cree y te quiere por vos mismo, que acepta la dureza de algunas opiniones.

–Tengo mis principios, claro, y mi punto de vista. El resto fluye sin premeditación. La semana pasada, en RSM, me deliré actoralmente al hacer un cuento con una serie de fotos de Susana Giménez regando las plantas. Empecé a inventar toda esa historia de que había limpiado los baños y no dejaba que el novio los usara.

Puro teatro

–Sí, por supuesto. Y no falta gente que me dice que tengo que hacer Pasando revista en el teatro, imaginate. Es bárbaro cómo ese aporte actoral, ese crear un relato sobre la marcha, potencia la creatividad del equipo. Después del reportaje a Luis Majul, quien no quiso entrar en el juego y reconocer que había dicho “soy petiso y me la piso”, empezó el chiste con los técnicos que participaron, se les ocurrió poner una supuesta llamada de Majul diciendo “soy petiso…” y el recreo fue creciendo, con una continuidad. Sonaba mi celular y yo decía “debe ser Susana”, pero obviamente era Majul repitiendo la famosa frase. Cuando el equipo se divierte y aporta, las cosas salen mejor, las ideas se multiplican. Mariana se divirtió de verdad ese día.

Mariana Fabbiani parece como dividida entre cierta formalidad para no quedar mal con algunas figuras, y su otro yo, más zafado y maldito, que es cuando está mejor y puede ser brillante. El martes pasado, por ejemplo, volvió de la gripe muy inspirada.

–Ella es muy laburadora, muy profesional, tiene que hacer un personaje pero a la vez encontró una veta donde se puede relajar, disfrutar. Un día me dijo “sos lo mejor que me pasó este año”, y me sonó bien, sincero. Porque al principio había temas que no quería tocar, sobre todo respecto de su ex Gastón. Salía algo en las revistas y me pedía “no digamos nada”, y yo la convencía “sí, digamos, pero encontremos la forma”. Por supuesto que si ella no quiere realmente decir algo, se lo respeto totalmente, pero a ciertos temas viene bien quitarles importancia porque en realidad no la tienen. A mí me encantaba darle a Mirtha Legrand, y Mariana en algún momento se enganchó. Cuando vuelve Mirtha, parece que dijo: “Ay, esa chica me da con todo”, entonces Mariana le mandó saludos. Pero yo cada tanto vuelvo a la carga: aparecen declaraciones contradictorias en su programa y le digo muy serio: “Mirtha, por favor, no permitas que mientan en tu espacio”. Es cierto que Mariana podría tomarse más libertades porque tiene rapidez y gracia, pero tampoco es cuestión de hacer un campeonato de desparpajo. A veces viene bien que ella juegue el rol de moderadora.

En el programa de Susana, tu diputada Gasconcha sí que no tenía pelos en la lengua.

–No me privaba de nada sobre las lacras de los políticos, decía cosas terribles. Susana al principio tenía un poco de miedo, pero después tuvo una actitud muy piola: me dijo que no le contara los temas del día, que quería sorprenderse. Entonces, tenía que explicarle cómo venían las cosas en política. Con la abuela de Gasalla hacía el mismo juego porque le daba buenos resultados.

¿Qué panorama se te va armando a lo largo del tiempo, mirando esas revistas con minas recicladas que dicen sandeces?

–Mirá, creo que todo forma parte de un gran negocio. Ahora veo que las editoriales se fijan si dije más de Caras o de Gente, si muestro más una revista que otra, porque independientemente de la burla, para ellos es difusión. Entonces, intento separarme un poco de esa zona, digo “a la revistita de 1,70 le podés creer o no”, tratando de desenmascarar un poco a través del juego. Es increíble cómo posan y lo que dicen esas chicas por salir en una revista. Yo sé que lo de las cirugías viene de Estados Unidos, pero acá se lo han tomado demasiado en serio. Gente muy joven que se está operando, actrices buenas y lindas que se ponen esas aplicaciones. Pero lo cierto es que en la radio, en la televisión, todo el mundo se disputa estas revistas, aunque sea para mirarlas de ojito, y yo tengo que defender mi material de trabajo. Cada tanto, digo: lo que hacen estas revistas es una carnicería, te cuelgan la media res, te muestran la nalga, tenemos la pechuguita por acá, varios cortes a elección… Y también tenemos a los ricos que hacen fiestas a beneficio y es el mismo circo, todos queriendo figurar.

 

 

 

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Los Pericos, de gira norteña !!

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 25, 2006

Un carrusel de sensaciones

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En la habitación 501 de un lujoso hotel en el DF mexicano se encuentra el guitarrista y cantante Juanchi Baleirón que, como los otros seis Pericos, no vuelve a su casa desde hace más de un mes. En ese tiempo han recorrido México y también Estados Unidos. Ciudades fronterizas de tierras áridas, el glamour neoyorquino y comunidades latinas en expansión. Autos desvencijados y abandonados por ajustes de cuentas y la mística rockera de algún club de Los Angeles. Ir de viaje, conocer lugares, tocar para su gente y dormir en hoteles cinco estrellas: el bichito de la gira les picó una vez más a Los Pericos y los arrastró hasta los Estados Unidos y México, en uno de los itinerarios más ambiciosos de su carrera.

“Empezamos por Estados Unidos, recorrimos mucho California, ciudades como San Diego, Los Angeles, San Francisco y Monterrey. Antes por ahí íbamos sólo a Los Angeles, pero ahora conocimos lugares como San José, o Modesto, donde la mayoría de la gente es mexicana y también nos conoce bastante”, relata por teléfono al NO Juanchi Baleirón, y recuerda la presentación en Anaheim, sudeste de California, con el británico Pato Banton como invitado. El público es, en su mayoría, latino. La comunidad se expande año tras año y hace que la banda tenga fans diseminados por Estados Unidos. “Siempre antes de nosotros tocaba una banda local de latinos. Hay mucha juventud, pero cada uno tiene un estilo propio, su forma de bailar y de expresarse”, explica.

Una vez cumplida la tarea en los Estados Unidos, Los Pericos viajaron a México, empezando por el principio: la frontera. Con un promedio de 2 mil espectadores por show, en el norte del país azteca visitaron Mexicali, Tijuana y Ensenada, y luego pasaron a ciudades del conurbano del DF, “como si en Buenos Aires te dijera Isidro Casanova”, ilustra Juanchi. En México, las ciudades fronterizas son densas. “En Tijuana el ambiente es raro, a veces se transforma en un gran puterío porque muchos gringos van a pasar un fin de semana loco y bardean. Pero el público nada que ver, incluso la noche en Tijuana justo estaban los chicos de Bersuit, así que subieron Cordera, Dani Suárez y el Cóndor Sbarbatti y tocamos Sin cadenas”, revela.

Quizá la anécdota más curiosa de esta travesía norteña sea que, por una noche, por un rato, Los Pericos tuvieron un batero sustituto… ¡salido del público! Y no estuvo arreglado. “Fue en una ciudad cerca del DF, hacía tanto calor que al Topo (Rainman) le bajó la presión y tuvo que parar de tocar. Un chico que estaba entre la gente se presentó como baterista, lo hicimos subir para que tocara bases simples y así salieron cuatro temas”, cuenta.

Los muchachos también se hacen un tiempo para pasear y hacer de simples turistas. “Hay ferias bien rockeras para todo tipo de gente, podés conseguir vinilos increíbles, prendedores, grabaciones en vivo, está muy bueno.” Y vivieron experiencias tipo Marley: “Probamos unos grillos que se llaman chapulines, que se comen como un snack, con limón y sal —explica—, gusanos vivos, huevos de hormiga. Nos gusta probar la comida de acá, comer tacos en la calle, o tortas, como el Chavo”, cuenta Juanchi y promete sorpresas para su presentación en el Pepsi, el 1º de octubre. ¿Algún revival de la gira?

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Reportaje a la hetaira de Maria Fernanda Aldana

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 25, 2006

“Nunca me haría solista”

De niña estudió piano. Compuso sus primeras canciones a los 13 años. Escuchaba New Order, y aprendió el bajo escuchando a Joy Division, mientras leía Rimbaud y Baudelaire. Pero “las mejores canciones van para El Otro Yo”, cuenta la flamante compositora de Dios te salve, María.

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Cecilia Salas

En la antigua Grecia, las hetairas eran damas de compañía algo especiales: no sólo proporcionaban placeres físicos sino que iluminaban con sus presencias y conocimientos a los hombres. Ellas se instruían en música, danza y pintura, y más de un filósofo famoso cayó rendido a sus pies. María Fernanda Aldana tiene a una hetaira tatuada arriba de la ingle. “¿Querés que te la muestre?”, dice, y se baja apenas el pantalón. “Es mi primer tatuaje, ya de grande. Leí sobre las hetairas cuando fuimos a México en mayo del año pasado y decidí hacérmelo allá. El dibujo lo saqué de un diccionario antiguo y le agregué las Tres Marías, que salen de la flauta que toca la hetaira.”

María Fernanda explica que se sintió identificada con esas “ninfas antiguas” por eso de abordar tantas disciplinas artísticas. Porque ella, además de ser la bajista y cantante de El Otro Yo, ha publicado un libro de poemas, expone y vende sus cuadros, estudió danza árabe y hasta hizo un intento con el violín con el fallecido maestro tanguero Antonio Agri. Y hace unos meses publicó su primer trabajo solista, Dios te salve, María, que reúne piezas compuestas para piano. “Necesito sacar afuera, si no, explotaría”, asegura. “Me ayuda poder editarlo para formatear mi disco rígido. Y encima está El Otro Yo, donde puedo aportar toda mi parte más salvaje. Pero necesito canalizar el costado experimental, y puedo darme el gusto y el lujo de editarlo.”

—En tu página web decís que el disco es como una banda sonora de tu vida. ¿Cómo es eso?

—Sí, porque empecé a hacer música desde muy chiquita. Cuando tenía 5 años, en mi casa ya había un órgano italiano divino, con ese sonido tipo The Doors, y una guitarra criolla. Así que desde chiquita agarraba los instrumentos y les hacía canciones a los colores. Después, con Cristian (su hermano, cantante y guitarrista de EOY) empezamos a estudiar música y nos juntábamos a componer. A los 10 empecé a estudiar piano clásico y a componer piecitas medio terroríficas. Muchas de las del disco son de esa época. Arabesco y Medieval las hice a los 13. En esa época ya tenía un look medio new romantic, todos los pelos parados y rojos. Me gustaban New Order, Cocteau Twins, Birthday Party, Jesus & Mary Chain, The Stranglers… Aprendí a tocar el bajo escuchando a Joy Division, mientras leía a Rimbaud y Baudelaire.

—¿Cómo llegabas a esos autores y a esas bandas?

—Porque era amiga de escritores, gente culta que me pasaba data. Y mi hermano era una influencia fundamental en la música. Después conocimos gente con la que nos pasábamos música. Por eso también las canciones me salían con esa onda. Je Dors, que está cantada en francés, la hicimos con Cristian antes de EOY: él tocaba el bajo; yo teclados y cantaba. Y Piano es una melodía que me surgió cuando pudieron comprarme un piano. Porque tocaba desde los 10, pero recién a los 17 pude tener mi primer piano. Mi papá se había ganado la quiniela o algo así. No era mucha guita, pero era algo. De sorpresa cayó un flete con un piano: no lo podía creer, me largué a llorar. Y aparte venía un Casio CZ3000, que es el sintetizador que diseñaron los Kraftwerk. Por supuesto que todavía los tengo. Y cuando me senté al piano me salió Piano, esa misma melodía. La había grabado también en el disco triple (El Otro Yo de El Otro Yo), pero volví a ponerla porque tuve la oportunidad de grabar en la Alianza Francesa, con un piano de cola.

—¿Cada tema te remite a algo especial?

—Me remiten a otra dimensión. A una vida en otra dimensión en la cual no hay tiempo. Cuando pude escucharlo terminado, apagaba la luz y flasheaba que era el disco de otra persona, de otra época.

—¿Eso te pasa también con los temas que hacés para EOY?

—No, me pasó con este disco. En los de la banda, las letras son más directas, cuentan historias; éste es más abstracto, las letras cobran distintos significados.

—Hace más de dos años, en una nota con EOY dijeron que podía haber un cuádruple. ¿Este iba a ser tu disco para el cuádruple?

—No, iba a grabar otro. Las mejores canciones van para EOY. Tengo como 50 canciones, o más. Algunas son demasiado intimistas… Quizá después grabe otro disco, pero ahora estamos a full componiendo para el grupo.

—¿Por qué titulaste el disco con el comienzo de una oración católica?

—Entre líneas, el título habla de la perdición. Y hay como una perdición mundial en este momento. Es todo caótico. Ojalá podamos zafar un poco… El disco juega un poco con el delirio místico: hay un tema que se llama Juana de Arco. En los últimos años estuve involucrada en un estudio de esoterismo, de metafísica, de ocultismo oriental… En este disco termino mostrando una fantasía de delirio místico que me gusta.

—¿Era algo que querías expresar o simplemente surgió?

—Creo que quería expresarlo, por eso le puse ese nombre. Tuve un momento medio catastrófico en el que me pasaron muchas cosas y de verdad sentí ese “Dios te salve, María” dirigido hacia mí misma. Pero en términos artísticos me encanta cómo quedó el concepto porque tiene un tinte espiritual, que es la búsqueda en la cual estoy. Más allá de estos estudios, estoy haciendo instructorado de yoga.

—¿Estás buscando una religión o un conocimiento?

—No busco una religión, para nada. Mi religión es la música, el arte. En realidad, estoy buscando. No sé, a algunos les gusta estudiar administración de empresas; a mí me gusta estudiar distintas culturas, astronomía… Me interesa a lo que llegó la cultura de los egipcios, de los mayas, de los atlantes, saber qué tienen en común.

—Bueno, no se sabe si existieron los atlantes…

—Para mí sí existieron. ¿Sabés lo que me pasó? Hice varios cuadros con personajes que tienen determinadas características y después, leyendo un libro, me di cuenta de que los atlantes eran parecidos a los que yo pintaba. En el mismo libro dice que en el lugar donde estuvo la Atlántida se encontraron ataúdes como de dos metros, pirámides hundidas… El libro se llama La profecía de Orión. Y encima yo ya había hecho una canción llamada Orión

—Y también hay una canción escrita por tu mamá, Para qué soñar.

—Es como un homenaje a ella, me parecía importante cerrar el disco con esa canción. Mi mamá componía sus canciones y la letra de Para qué soñar es muy poética. Además, dice “Amiga de mil estrellas” y ella siempre me decía que era mi mejor amiga. El disco tardó casi tres años en salir y justo salió el 25 de julio, que es el aniversario de la muerte de mi mamá. En el calendario maya es el día de los artistas y también el día fuera del tiempo. Y ella falleció de una forma muy particular: se le paró el corazón mientras dormía y no tenía ninguna expresión en el rostro, como si hubiera pasado a otro tiempo, a otra dimensión. Y bueno, si el disco tenía que tardar tanto para que saliera ese día… A mí me sirvió mucho haber podido sacar este disco, porque tiene un tinte melancólico y me hace bien poder sacar eso afuera.

—¿Estabas muy melancólica?

—Tengo un alma un poco melancólica. Me encanta hacer temas como los del disco y publicarlo fue como un exorcismo, pero lo que más me gusta es tocar rock con EOY, con la adrenalina y la alegría que le da a mi vida. Nunca me haría solista: una de las cosas por las que vinimos a este mundo es aprender a relacionarnos y a amar. Y trabajar en grupo es un desafío diario en el que compartís y te divertís más.

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Reportaje a Ziggy Marley, el heredero

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 25, 2006

“¿Mi padre asesinado? Sí, es posible”

A los diez años correteaba entre los Wailers, a los 17 grabó su primer disco y a los 38 (hoy) acaba de editar su segundo trabajo. El hijo mayor de Bob llega a la Argentina y sentencia su visión sobre el uso de la marihuana: “Falta mucha información”.

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Amor. Palabra que Ziggy Marley repetirá a lo largo de esta entrevista como un mantra a través del cual justifica por qué gira el mundo. O, mejor dicho, por qué gira como gira. Pero esa palabrita de la que durante décadas se ha servido la industria musical para facturar millones de dólares, pareciera ser una fijación recurrente en su vida, así como lo fue para su padre.

“Este álbum salió desde mi corazón”, dice el mayor de los hijos de Bob acerca de Love Is my Religion, su segundo trabajo como solista que lo encuentra alejado desde hace un lustro de los Melody Makers, combo que integraba junto a sus hermanos Stephen, Cedelia y Sharon.

En esta oportunidad, Ziggy compuso todos los temas, tocó todos los instrumentos y compartió la producción junto a Ross Hogarth (Roger Waters, Black Crowes, R.E.M.) en un disco en el que vuelve a retomar ciertas temáticas que lo han acompañado en su irregular carrera: política, justicia social, compromiso, liberación y… amor. Todo eso dosificado con una buena proporción de reggae modelo ‘06, una pizca de soul, algunas pátinas de percusión africana y otros sabores. “La gente necesita oír, está muy sorda y no se da cuenta de lo que pasa a su alrededor. Sería bueno que estén despiertos, porque estos días, aunque parezcan difíciles, son fértiles para tomar conciencia”, reflexiona David Marley (su verdadero nombre) del otro lado del teléfono con tono despojado y cansino.

La ficha técnica de este nativo de Kingston de 38 años señala que debutó en 1985 con Play the Game Right junto a los Melody Makers, con quienes editó once discos hasta que en el 2003 decidió abrirse camino con Dragonfly, álbum que no logró una buena aceptación por parte de la crítica, pero que le sirvió para “acostumbrarme a una nueva forma de organización, más personal y menos dependiente”.

A finales de los ‘80 y bajo la producción de Chris Frantz y Tina Weymouth (Talking Heads), Ziggy parió Conscious Party, quizá su obra más importante, que logró sorprender por su frescura y que volvió a poner al reggae en la tapa de las revistas. Pero aquella irrupción que parecía traer la fuerza de un huracán no pudo sostenerse en el tiempo, exceptuando la edición de piezas sobresalientes como Joy and Blues y Fallen Is Babylon. El heredero de uno de los mayores legados musicales de la historia, quien se presentará el 1º de octubre por primera vez en la Argentina, afirma estar “en una etapa de transformación, donde no busco las canciones sino que ellas vienen a mí”.

—En dos décadas, éste es tu segundo material sin los Melody Makers. ¿Qué diferencias encontrás trabajando sin compañía?

—La principal diferencia es que así me paso muchas noches de soledad en el estudio. A veces me quedaba hasta muy tarde para repasar lo que habíamos grabado y cuando miraba alrededor no había nadie… es una sensación extraña. A veces estoy solo, a veces con el espíritu de mi padre, que siempre está, y a veces con muchos otros espíritus que no te voy a revelar.

—Supongo que en veinte años de carrera tuviste que superar diferentes obstáculos para llegar adonde hoy estás. ¿Qué fue lo que más te costó aprender del mundo del entretenimiento?

—Saber tratar a la gente mala de corazón. Pero aprendí a no odiar, ya no odio más. Solamente amo la música y a cada uno de los seres de esta tierra. Poder sentir a Jah en la música y luego poder hacerla es uno de los mejores cumplidos que puedo recibir. Entonces, ¿cómo podría odiar? Sólo siento amor.

—¿Cómo fue tu infancia siendo el hijo de un ídolo popular?

—Supongo que como la de cualquier otro chico… era muy inquieto, jugaba mucho al fútbol en las calles de Jamaica, andaba todo el día con una bicicleta vieja y me ponía a hacer música en la calle, porque siempre me gustó expresarme. Claro, también a los diez años correteaba por el estudio donde grababa mi papá con los Wailers. Y eso sí que no es muy normal para un niño común, más cuando tu apellido es Marley.

—¿Eso creés que te ayudó o te perjudicó?

—Sin dudas que me ayudó y me sigue ayudando. Si no fuera por él (Bob), los Melody Makers nunca hubieran existido y yo no hubiera podido ganarme un lugar. Sé quién fue mi padre y sé que estoy aquí por él. No reniego de eso.

—¿Cuál es tu primer recuerdo musical?

—El primer recuerdo que tengo con la música proviene de mi casa. Un día me desperté y había delante de mis ojos algo parecido a una batería gigante que, con el tiempo, fui haciendo un poco mía, porque mi padre me enseñó a tocarla, así como también me enseñó a tocar la guitarra. Y eso no se olvida nunca.

—Tu padre escribió canciones de rebelión y defendió, al igual que vos, los derechos de la raza negra desde un costado espiritual. ¿Cómo hacés para conservar esa espiritualidad en un mundo cada vez más violento?

—Sólo se puede con meditación. Uno debe buscar las respuestas en el interior, comunicarse con el interior y así tratar de entender al universo. Pero que quede claro que, más allá de la espiritualidad y el amor que pregono, me pone mal ver el sufrimiento de la gente que vive en condiciones extremas de pobreza y postergación.

—¿Y cómo se cambia esa realidad?

—Con amor. Este mundo necesita amor y la gente necesita encontrar una dirección en su vida, buscar la respuesta. Mi papá se interesó mucho por la situación del pobre, al igual que mi mamá. Ella realiza visitas benéficas a cientos de chicos en Africa y también ha dado una mano en Jamaica, ya sea en educación, en salud o en otras áreas. Yo colaboro a menudo con asociaciones por los derechos de los niños en mi país y con otras organizaciones, así que supongo que viene de familia.

—En 1986 les cantabas a las futuras generaciones y apostabas a la “gente del mañana”. ¿Cómo ves ahora a aquellos niños?

—A esos niños, hoy jóvenes, los veo mal. La sociedad actual piensa cada vez menos en el prójimo, por eso es que esos niños, que ya son jóvenes adultos, no la han pasado bien y han sufrido postergación de sus pares, de sus gobernantes, de sus ídolos y del resto de la sociedad. Yo no pierdo las esperanzas de que la “gente del mañana” pueda construir un mundo mejor, pero no pueden hacerlo solos.

—Se dijeron muchas cosas a raíz de la muerte de tu padre. ¿Consideraste alguna vez que pudo ser asesinado?

—A ver. Mi padre murió de cáncer, eso está claro. Los avances científicos muestran que se le puede aplicar radiación a un individuo y provocarle cáncer de diferentes maneras. Por eso a veces pienso que tal vez le pusieron algo en la comida o la bebida, no sé… ¿Querés saber si pienso que mi padre fue asesinado? Sí, es posible.

—A través de los años, el consumo de marihuana pareciera dejar de ser un tema tabú y hasta algunos países ya la aceptan como una realidad inevitable. ¿Creés que cualquier sociedad está preparada para la legalización?

—Yo creo que sí, pero se necesita muchísima información. Lo que sucede es que hay demasiada información incorrecta dando vueltas y eso confunde. Pero quienes dicen que es un tema fácil de aprehender, es porque son débiles. Así como la marihuana, el rastafarismo es una filosofía de vida más que una religión y el reggae es una música que comunica la vibración de los seres humanos. Pero hay que estar muy claro de mente para entenderlo de esa manera. Si no, estamos destinados a poder ver la superficie y no poder leer el interior. Y ése no es el camino.

* Ziggy Marley toca el domingo 1º de octubre en el Club Ciudad de Buenos Aires dentro del Pepsi Music 2006.

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Entrevista a Gustavo Santaolalla : Che, papusa, oí

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 25, 2006

 

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“Vos escuchás el disco y te parte la cabeza. Y para mí no es un disco de nostalgia, sino de vigencia. Demuestra que la música de los tipos es realmente atemporal. Incluso hoy, en el mundo en que vivimos, muchas de las cosas que hacen tienen visos de modernidad.

Pionero del rock nacional, gurú del rock latino, compositor de bandas de sonido, ganador de un Oscar, Gustavo Santaolalla es un músico y productor tan reconocido por sus pares como premiado por la industria. Y durante los últimos cuatro años puso todo lo que aprendió a lo largo de su vida en saldar una deuda pendiente con el tango. Hoy, Café de los Maestros, el proyecto en el que reunió a las glorias vivas de la Epoca de Oro del Tango, ya se convirtió en un disco doble, un libro, una película y un DVD, y se presentó el mes pasado con un concierto único en el Teatro Colón. Por primera vez, en esta entrevista exclusiva, Santaolalla habla exhaustivamente sobre la historia de este proyecto que retoma el espíritu de De Ushuaia a La Quiaca, que muchos comparan con Buena Vista Social Club y que redime al tango del “fraude turístico”.

Obviamente, si estuviera interesado en el rédito económico, Santaolalla podría estar involucrado en infinidad de proyectos más redituables. Pero, obedeciendo la vieja costumbre de seguir su instinto, Gustavo decidió, como lo había hecho hace más de 20 años investigando las raíces de la música folklórica con De Ushuaia a La Quiaca junto a León Gieco, meterse con la historia de la música ciudadana en un proyecto que nucleó a los músicos más gloriosos de la Epoca de Oro del Tango aún en actividad, tanto los consagrados como algunos rescatados del olvido. Café de los Maestros se materializó primero en un CD doble que apareció el año pasado, y durante el 2006 continuó con la aparición del libro, escrito por Irene Amuchástegui, con entrevistas y semblanzas de todos los participantes, y la presentación en el Teatro Colón, a fines de agosto, en un concierto único que constituyó un evento realmente inolvidable. A su regreso a Buenos Aires luego de pasar unos días en Mendoza –donde Santaolalla, a la manera de Coppola, está comenzando a incursionar en la producción de vinos–, este cronista, probablemente abusando de la amistad que lo une con el músico, consiguió convencerlo de que la epopeya de Café de los Maestros merecía ser contada en una entrevista exhaustiva, algo que no había hecho desde que comenzó a trabajar en el proyecto.

ARCO IRIS Y PIAZZOLLA

Tu vinculación con el folklore es bien conocida ya desde tus comienzos en Arco Iris. Pero me gustaría saber cuándo empieza tu relación con el tango.

–Desde mi infancia siempre estuvo muy presente; en casa, mi viejo cantaba tangos mientras se afeitaba frente al espejo. Además, mis padres eran ávidos compradores de discos y tenían cosas de Fresedo, Troilo, Pugliese. Pero cuando era chico lo veía como música de adultos, siempre tenía como una connotación muy densa, que me mantenía alejado. Luego, en los años ’60, con el advenimiento del rock, las filosofías orientales, las drogas y todas esas aperturas que ocurren en la música, el tango me resultaba medio bajoneante, como creo que nos pasaba a todos en ese momento. Estaba el espíritu hippie de paz y amor, la idea de volver a la naturaleza, que marcaba una especie de “desurbanización”, y el folclore me resultaba más cercano a la naturaleza, más alegre; me parecía que tenía como una cosa primal, primitiva, menos mental, que enganchaba muy bien con los códigos del rock. Además no crecí en el cemento de Buenos Aires sino en Ciudad Jardín, con calles de tierra, campitos, bichos bolita, lombrices, pajaritos. Pero, paralelamente a esto, nunca dejé de reconocer la sofisticación del género, la importancia y el peso musical que tenía el tango.

Supongo que Piazzolla fue una de las personas que te ayudó a acercarte a esa música.

–Seguro, Piazzolla era uno de los grandes referentes de toda esa época, porque representaba como una visión más nueva, más dinámica y energizante, que lo diferenciaba de lo otro, que era la música que escuchaban tus viejos.

Su música reflejaba una ciudad que tenía más que ver con la que reflejaba el rock, una Buenos Aires en proceso de cambio.

–Exacto. Piazzolla vino a la casa de Arco Iris, y no es casualidad que en un momento hubo toda una cosa de que se iba a juntar con los músicos del rock. Al final no lo hizo directamente, pero terminó tocando con Tommy Gubitsch y otros músicos relacionados con el rock. En el primer disco de Arco Iris, el de tapa rosa, el tema “Quiero llegar” tiene toda una parte al final que se convierte en una especie de fragmento “piazzollístico” (canta la melodía), que ahora hemos sampleado para el nuevo disco de Bajo Fondo Tango Club.

DEL BAJO FONDO AL CAFE DE LOS MAESTROS

¿El BFTC sería el próximo paso en ese proceso de acercamiento al tango?

–Siempre tenía el feeling de que el tango era una cosa que en algún momento de mi vida iba a abordar, como que me estaba esperando. Era algo pendiente, y creo que la primera señal de la intención de meterme en un mundo urbano-rioplatense fue la creación de Bajo Fondo. Junto con Juan Campodónico nos pusimos a experimentar y a tratar de hacer una música rioplatense contemporánea, y al tratar de pintar la vida cotidiana en una urbe como Buenos Aires, o Montevideo, van a aparecer el tango, la milonga, el candombe, la murga, cosas que forman parte de la trama genético-musical del lugar. Pero también en nuestro caso estaban 40 años de rock nacional, el hip hop, la música electrónica. En esa búsqueda empezamos a experimentar con todo lo que tenía que ver con el tango, desde distintos ángulos.

Por ejemplo, sampleando cosas de Goyeneche o de Piazzolla.

–Ese era uno de los aspectos, samplear discos viejos de tango, y trabajar con frases y gestos ya existentes que tienen que ver con ese lenguaje. Otro era invitar a músicos provenientes del género, como Adriana Varela y Pablo Mainetti, para que aportaran su visión a lo que estábamos haciendo. Y la otra era tratar de tocar cosas vinculadas con esa intención musical. Se juntaron las tres cosas: sampling, nosotros tocando e invitados. Y estar tocando cosas que estaban relacionadas estética y musicalmente con el género, y gozar muchísimo haciéndolo, fue lo que me llevó un poco al Café de los Maestros.

También lo planteabas como una continuación de De Ushuaia a La Quiaca.

–Yo lo relaciono muchísimo. Porque De Ushuaia a La Quiaca fue un proyecto que, de alguna manera, quedó trunco, y uno de los lugares donde no se tocó fue Buenos Aires. Por otro lado, conceptualmente, una de las cosas que me llevaron a hacer DUaLQ fue que lo que yo venía tocando con Arco Iris involucraba una mezcla de todas las músicas con las que crecí, desde Les Paul & Mary Ford y los Beatles, hasta Atahualpa Yupanqui y el folklore de (el programa de TV) Guitarreada Crush. Como la parte de rock ya la conocía bien, me vino una gran curiosidad por saber de dónde venía el folklore más puro. En ese sentido es muy parecido, porque después de lo de Bajo Fondo pasó que me dije: “Hay muchos de estos tipos que están vivos todavía, y tocando”. Y como no sé leer ni escribir música, para mí una de las principales maneras de aprender ha sido escuchando, ya sea de los discos o viendo gente tocar en vivo. Y, obviamente, si tenés la oportunidad de estar cerca físicamente de un tipo, y además trabajando con él, aprendés muchísimo, es algo que me pasa cada vez que produzco a un artista. Entonces surge la idea de convocar a toda esta gente y hacer algo en el espíritu de DUaLQ, u otros ejemplos en el mundo como Buena Vista Social Club, que es el primer referente que toma la gente porque es más cercano. Yo siempre digo que no me molesta, porque Buena Vista me encanta, aunque es diferente por varios motivos.

¿Cuáles, por ejemplo?

–Primero porque yo no soy un músico anglo, segundo porque no toco en el disco, como hace Ry Cooder en el Buena Vista, y además es distinto sónicamente, porque el álbum de los Maestros tiene un sonido muy directo. Una de las cosas que yo quería es volver a traer al frente ese sonido y esa música, darle un sonido contemporáneo, lo que paradójicamente se relaciona con las grabaciones más viejas del tango. Porque la tecnología le fue agregando cosas, como el abuso del reverb, que fueron deformando el sonido original de esa música; el sonido se hizo más lavado, se fue “estandarizando”. Cuando presentamos el disco en conferencia de prensa, Osvaldo Requena dijo algo muy lindo: “Yo le quiero agradecer a Gustavo porque nos devolvió el sonido”. Y a Leopoldo Federico le preguntaron si con ese gran sonido no existía el peligro de perder el sentimiento, y él contestó: “No, porque el corazón nunca fue un problema, siempre el problema que tuvimos fue el sonido”.

¿Cómo se involucra en el proyecto el coproductor, Gustavo Mozzi?

–Yo sabía que era un proyecto que no iba a poder realizar solo, porque no tenía un contacto con ese mundo, y porque era una tarea titánica que necesitaba una dedicación y un tiempo que solamente con mi esfuerzo no alcanzaba. Ahí es donde pensé en Mozzi, porque he seguido su trabajo, y vi un montón de discos en los que había estado involucrado, como los del sello EPSA, que me parecía que tenían un criterio, y armamos un equipo de laburo muy bueno. Con Gustavo aprendí muchísimas cosas en términos de repertorio, de escuelas de tango, que él conoce muy bien. Y además tenía una relación personal con la mayoría de los músicos, lo que era muy conducente a la realización del proyecto. Ahí se generó lo primero de todo, que fue la grabación del disco. Los primeros momentos fueron muy interesantes, porque muchos de ellos, de la misma manera que los primeros bluseros, son gente que ha sido muy manoseada por la industria. Entonces yo notaba como que me estaban midiendo, y también cierto nivel de escepticismo, como “a ver de qué se trata”, con este tipo que venía del rock y todo eso. Pensá que esto era mucho antes del Oscar, y yo tampoco era tan conocido.

¿Llevó mucho tiempo “ablandarlos”?

–En ese sentido no, porque esas resistencias iniciales se aflojaron rápidamente; pero hacer el disco llevó dos años. Fue un año de grabación, a lo que hubo que sumar 6 meses de posproducción, donde apliqué todo lo que he aprendido haciendo discos, y unos 6 meses de preproducción, que involucró identificar a la gente, hablar, conseguir que participaran. Hubo que llegar a un arreglo con cada uno, tanto en lo económico como en lo artístico, que involucraba cosas como si iban a grabar con quinteto, con orquesta, en dúos. Y además había que convencerlos. Por ejemplo, en un momento dado yo tenía la ilusión de grabar a Mariano Mores en un formato lounge con el que hizo un par de discos, un sexteto con órgano Hammond, vibráfono, piano; y no pierdo la esperanza de llegar a hacerlo. Pero la primera vez que fuimos a verlo, con Mozzi, Mores nos atendió muy cortésmente, pero nos dijo: “Mucha suerte con este proyecto, muchachos”. Que era una manera de decir: “No cuenten conmigo”.

Finalmente se convirtió en una de las estrellas del Café de los Maestros.

–Sirvió mucho el trabajo de Gabriel, su nieto, que le explicó. Cuando vino al estudio, se dio cuenta de cómo venía la mano y a partir de ese momento cambió totalmente, y se armó una relación muy fuerte con él, muy abierta. Además grabamos a Mores con su Orquesta Lírica, que es esa formación con brass y batería, con todos tocando al mismo tiempo, como se hacía originalmente, y ésa es una de las características de todo el disco. Y lo mismo que pasó con Mores sucedió con todos los demás músicos: el escepticismo inicial se venció cuando ellos vieron que había una gran dedicación, un gran cuidado y respeto. Y bueno, me empezaron a tomar cariño.

Creo que todo eso es algo que se transmite en el disco.

–Lo que más me maravilló no fue sólo lo emotivo y lo histórico del proyecto sino realmente el resultado artístico. Vos escuchás el disco y te parte la cabeza. Y para mí no es un disco de nostalgia sino de vigencia.

GRABANDO A LOS MAESTROS

¿Cómo se conceptualizó lo que iba a incluir Café de los Maestros? Porque la historia del tango es muy vasta.

–Se puso el acento en buscar en una época que fue la Edad de Oro del Tango, los años ’40, y los ’50, que fue también el momento de mayor brillo de los músicos que participaron. Y queríamos que estuvieran marcadas cuatro escuelas de tango que fueron para nosotros muy importantes: las de Troilo, Pugliese, Di Sarli y D’Arienzo, que influenciaron a todos los que están ahí, aunque algunos luego crearon sus estilos personales.

¿Cómo se dio tu dueto junto a Lágrima Ríos en “Un cielo para los dos”?

–Inicialmente iba a ser un dueto de Lágrima con Alberto Podestá, que además se hicieron muy amigos. Intentamos hacerlo en vivo en el estudio y no enganchaba, entonces yo puse una voz de referencia para que Alberto se la aprendiera. Podestá venía a veces a las sesiones, aunque no tuviera que grabar; un día vino por ION, el estudio, yo estaba con Lágrima, y les dije: “Voy a hacerles escuchar esto para que tengan una referencia de cómo sería”. Cuando lo terminaron de escuchar, tanto Alberto como Lágrima me dijeron: “Lo tenés que cantar vos”. Y Lágrima me dijo algo muy gracioso: “Te podrías dedicar a esto”.

“A Leopoldo Federico le preguntaron si con el gran sonido que estábamos grabando no existía el peligro de perder el sentimiento, y él contestó: ‘No, porque el corazón nunca fue un problema, siempre el problema que tuvimos fue el sonido’.”

También hay un aspecto muy modernista en el disco, presente en las grabaciones de Salgán y Stampone, por ejemplo.

Carlos García durante la grabación de “Al maestro con nostalgia”. Lamentablemente, García murió poco antes de la presentación de los discos en el Colón. 

Totalmente; incluso Stampone fue el único que utilizó guitarra eléctrica en su formación. También Carlos García, si escuchás la parte de bandoneones de “Al maestro con nostalgia”, hay unas frases que parecen de Zappa, y está escrito en esa época, en los años ’60. Es algo que me suena siempre muy moderno, muy cool. Y además el disco se mueve, pasa por los distintos estilos, y eso es algo que lo mantiene siempre entretenido, lo mismo que pasó en el show del Colón. Para mí era importante que fuera como juntar gemas, y hace un collar de piedras increíbles, no quedarse frenado en un estilo o un sonido sino lo contrario, mostrar que en toda esa diversidad hay algo en común.

¿Algunas cosas que te hayan impresionado especialmente durante la grabación?

–Fue muy gracioso lo de Carlitos García, que estaba dirigiendo “Al maestro con nostalgia”, que es un tema suyo, y en un momento paró la orquesta y dice: “A ver, a ver cómo escribí yo eso”, y fue a consultar las partituras. Ya ni se acordaba, porque hay arreglos que tienen más de 50 años. Y para mí, “Al maestro con nostalgia” es como el tema emblemático de Café de los Maestros. Está dedicado a Di Sarli y tiene todas las características de su estilo, que desgraciadamente, por el tema de que lo hicieron mufa, es un tipo al que no se lo nombra. Y es uno de los músicos más refinados, en los arreglos y en la forma de tocar el piano. También fue impresionante grabar a Mores, a Federico; cada uno tenía un momento donde se producía magia. “Sueño de tango”, de Federico, es un tema tan increíble que no podés explicarte cómo hacen los músicos para seguirse. O cuando vino Salgán al estudio, donde estaba Requena conduciendo la orquesta del propio Horacio, con su hijo César al piano, y él corrigió algunas frases, es como que vino a dar su bendición. Y el punto máximo de todo eso fue el concierto del Colón.

AL COLON

En el Colón había un clima de respeto y camaradería que no es tan frecuente en el tango.

–Uno de los momentos más grossos fue el ensayo general, el día antes del concierto, en una sala en el tercer subsuelo del Colón, donde por primera vez estuvieron todos juntos. Pasamos el show, durante tres horas, y era maravilloso verlos escuchándose los unos a los otros. Por ejemplo, a Federico –que probablemente sea el más grande de los bandoneonistas vivientes, y el único que tiene una orquesta funcionando–, mirándolo con suma atención a Chula Clausi, que es un exponente de una técnica de tocar el bandoneón que ya no existe. Porque hay un momento en que los bandoneonistas descubren que pueden utilizar el peso del instrumento, apoyándolo sobre una pierna y dejándolo caer hacia abajo. En cambio, Clausi toca con las dos piernas juntas sobre un banquito, abriendo y cerrando el bandoneón. Eso produce un sonido más intimista, casi como de armonio. O ver a Podestá escuchándolo cantar a Juan Carlos Godoy, fue una experiencia muy alucinante.

Fue muy emotivo ver a Leopoldo Federico tocando nuevamente con la Orquesta de Salgán, después de 50 años.

Las manos del gran Leopoldo Federico, considerado por Santaolalla el mejor bandoneonista vivo. 

–¿Hace cuántos años que no había una demostración orquestal de la música de Salgán? Hace décadas que Horacio toca con el Quinteto Real o con Ubaldo De Lío. Y sin embargo, parte de su música más importante fue realizada al frente de su Orquesta.

Hubo gestos que tuvieron casi un carácter simbólico.

–Por ejemplo, cuando Mores termina abrazándose con Salgán, y con Federico. Yo sentí que cuando terminó lo del Colón, hubo realmente una transformación en ellos, que finalmente todos comprendieron lo importante que era el aporte de cada uno, si bien sabemos que éste es un medio muy competitivo. Porque parte de la idea era subordinar de alguna manera el ego, en beneficio de un proyecto que celebra el género en sus múltiples expresiones.

En ese sentido, el proyecto de Café de los Maestros generó también varias reuniones.

–Pienso que les dio como más conciencia de su propio valor. Y han salido proyectos que son de alguna manera desprendimientos de Café, como la Selección Nacional del Tango, o que Lágrima Ríos y Alberto Podestá toquen juntos en el Tasso. Yo espero que sirva para que se conozca más esa música; si nosotros pudimos ayudar a que se disparen esas cosas, bienvenido sea. Pero hubo algunos intentos de tratar de capitalizar la situación –no de parte de los músicos, que me parece bárbaro– sino de gente por el lado empresarial, donde los artistas no fueron tratados con el nivel que se merecen.

Seguramente se sintió la ausencia del maestro Carlos García (quien falleció pocas semanas antes del concierto).

–Fue algo terrible, estábamos todos ahí, y hubiera sido hermoso que él pudiera estar. También fue muy fuerte lo de Libertella, porque además tenía sólo 72 años, un verdadero pendex al lado de alguna de la gente que tenemos. En el EPK (film promocional) de Café de los Maestros, Libertella aparece diciendo: “No podés separar el tango de la vida”, y al mes se murió, de gira, tocando tango en Francia.

RESPONDIENDO LAS CRITICAS

Sé que te sentiste molesto con algunas de las críticas del Concierto del Colón.

–Tanto al público como a los músicos que estuvieron presentes les pasó algo muy especial, y eso es algo que no estuvo reflejado en ninguno de los comentarios de prensa. Yo veía gente llorando, desde amigos como León, Vicentico, Calamaro, hasta el público, donde había viejos tangueros, jóvenes, japoneses, de todo. Y ni hablar de la parte histórica del evento en sí. Por otro lado, sé que existe un problema personal conmigo con determinado medio, no tengo idea el porqué, pero la mala onda de esa crítica me llegó incluso a través de gente que no había visto el show, y me comentaban: “Qué mala onda que tiene esta nota”. Otra cosa fue un comentario sobre un acople, que le pasó a De Lío por querer conectar su guitarra cuando lo único que tenía que hacer era agarrarla y tocar. Pero el sonido del concierto fue increíble, y si todo lo que comentás del sonido es ese único acople, huele a mala onda. Los músicos estaban agradecidos por el sonido, nunca se habían escuchado así.

Nelly Omar fue la única persona que se bajó del proyecto, ¿que pasó con ella?

–Creo que Nelly Omar es una artista enorme, un tesoro nacional. Y aparte tiene el mérito de ser una persona muy grande –no voy a decir la edad por tratarse de una dama– que está en excelente forma, es un verdadero ejemplo. Pero eso no le da impunidad para proceder de una manera injusta. Lo que yo siento es que por un lado ha sido muy mal asesorada por la gente que la rodea. Nelly Omar es la única persona a quien se le hizo un disco completo, hay un CD que está listo para ser editado. Y no se ha sacado porque ella ha tenido determinadas actitudes, como un juicio penal que me hizo, y que fue desestimado porque no tenía ningún fundamento. En este momento estamos en una situación de mediación, y por eso hay algunas cosas que no se pueden decir públicamente.

Uno de sus reclamos es que no le habían sacado el disco.

–Pero ella nos mandó una carta documento diciendo que no lo podíamos sacar. Justamente, uno de los problemas que tenemos con sus abogados es que no sabemos lo que quieren. En un momento decían: “No saquen el disco”. Y en otro: “¿Por qué no sacan el disco?”. Tratamos de arreglar la situación y fue imposible. Y algo importante es que cuando nosotros fuimos a proponerle hacer su disco, ella no tenía contrato con nadie, únicamente a dos locos como Gustavo Mozzi y yo se nos ocurre producirle un álbum a Nelly Omar, que además es una persona con una historia de tener problemas con la gente. Yo realmente lo que quiero es sacar el disco, le ofrecí regalárselo, porque no quiero un centavo de ese álbum. Lo único que pretendo es que lo respeten, porque está todo listo, hasta el arte de tapa, con un texto de Irene Amuchástegui. Y además, el disco está buenísimo.

LA CAMARILLA LATINA

¿El paso siguiente de Café de los Maestros sería la película?

–La película y el DVD. La película va a contener, además de lo que fue toda la grabación del disco y parte del show, reportajes en lugares inusuales que tienen que ver con la historia de cada uno de ellos. Por ejemplo, Lázzari hablando en el colectivo 111, Emilio de la Peña en la cancha de Excursionistas, o Virginia Luque haciéndose peinar por Miguelito Romano, y en el camarín del Viejo Almacén, donde toca todas las noches. Y el DVD va a ser la filmación del Concierto del Colón completo.

¿Cómo se involucró Walter Salles en la película?

–Con Walter Salles desarrollamos una amistad a partir de nuestro trabajo juntos (Santaolalla compuso la música de Diarios de motocicleta) y como también es productor –fue uno de los productores de Ciudad de Dios, por ejemplo–, pensé que sería bueno tener alguien de su talla involucrado en el proyecto. El es un promotor de todo lo que tenga que ver con la cultura latina y ya ha trabajado en cosas relacionadas con la música, como un especial de Caetano Veloso. Y ahora se ha generado una nueva camarilla de latinos que estamos tratando de demostrarles al mundo, y a Hollywood, y a la gente de la industria del disco, que hay otro tipo de latinaje. Porque hay un latinaje más relacionado con el sistema, en el cual está gente como Antonio Banderas, Salma Hayek, Penélope Cruz, Andy Garcia, que son como la crème de lo latino, pero está totalmente institucionalizado.

Y en lo musical también, los Luis Miguel…

–Sí, los Arjona, exactamente. Y nosotros somos como de un palo que se está armando, donde está González Iñárritu, Walter Salles, Gael García Bernal, Rodrigo Prieto, Rodrigo de la Serna, Alfonso Cuarón, Trapero, Caetano, muchos. Le conté a Walter el proyecto, y me dijo que estaba dispuesto a ayudarme en todo lo que pudiera, y él ha sido uno de los principales responsables de que hayamos logrado el financiamiento, que vino a través de la compañía francesa Pathé.

¿El proyecto tiene previsto algún cierre o es algo en desarrollo?

–Es un proyecto continuo, porque yo grabé mucho más de lo que salió en los discos. Tengo material como para otro álbum, más lo del Colón, e incluso algunas grabaciones nuevas de cosas inéditas, como un tema de Berlingieri, “Imaginario”, que nunca se grabó con orquesta. Una de las cosas que queremos hacer en el futuro es reconstruir la primera orquesta de Piazzolla, de 1945. Lo hemos hablado con Suárez Paz, que junto con Requena fueron tipos muy contenedores dentro de este proyecto. Es una música que no se conoce, donde hay una cosa tradicional, pero ya aparecen los primeros visos de algo medio bizarro (esas grabaciones fueron editadas recientemente por Página/12). Otro proyecto es hacer un disco de solos de bandoneón, ya que a todos los intérpretes de ese instrumento que participaron en Café de los Maestros les hice grabar piezas en bandoneón solo. Ahí también participarían instrumentistas jóvenes, el álbum se llamaría Puro bandoneón. Al igual que lo que te contaba de Mores, son cosas con las que me gustaría seguir experimentando. Poder seguir produciendo un trabajo que acerque por un lado a los amantes del tango y, por otro, a generaciones más jóvenes, para que se puedan asomar al tango de una manera distinta de lo que te ofrecen generalmente los medios que manejan este tipo de música, desde los canales de TV hasta los lugares tradicionales. Por eso en el “Estatuto de los Maestros”, que escribimos con Irene, está esa frase que dice: “Ellos son la contracara del fraude turístico”.

La bomba de vacío

La edad de los involucrados en Café de los Maestros determinó que muchas de las conversaciones entre los músicos durante las sesiones de grabación tuvieran que ver con cómo optimizar el rendimiento sexual. “Estaban hablando sobre el Viagra, las pastillas y todo eso –cuenta Gustavo–, cuando uno dijo que lo mejor era la bomba de vacío, que sin tomar nada estabas dos horas al palo. Se pusieron a hablar sobre los precios, uno decía que era carísimo, y otro sostenía que no, que es la mejor inversión que podés hacer. Lo más interesante es que al otro día viene Sebastián, el fotógrafo, y me cuenta que esta persona, de 82 años, tiene una novia de 35”.

 

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Reportaje a PAOLO VIRNO, UNA VISION DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES, DESDE EL AUTONOMISMO OBRERO ITALIANO

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 25, 2006

La multitud es ambivalente: es solidaria y es agresiva”

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El filósofo italiano concedió esta entrevista a Página una semana antes de arribar al país. Virno señala que la derrota de Berlusconi en Italia dejó intacta su base de poder y que los gobiernos progresistas de América latina “no son buenos en sí mismos, sino por los eventuales espacios que les permiten abrir a los movimientos sociales”.

–Dentro de la corriente del marxismo autonomista italiano, ¿cuáles serían los elementos que siente más productivos hoy para su pensamiento?

–Tres elementos sobre todo. El primero es la crítica radical a la idea de “progreso”, una crítica que ha continuado y profundizado la tesis de Walter Benjamin sobre el concepto de historia. Para el “progresismo” el futuro es superior al presente, el cual es concebido siempre y sólo como una “etapa preparatoria”. Para el marxismo obrerista italiano, en cambio, es decisivo el presente, el “aquí-y-ahora”: porque cada presente es el momento justo para transformar de raíz las relaciones sociales, porque cada aquí-y-ahora puede conectarse con las revueltas del pasado y reactualizarlas. El segundo elemento productivo es, tal vez hoy más que nunca, la valorización de la idea marxiana de “intelecto general”, de “cerebro social”. El saber y la comunicación –el intelecto general, precisamente– han devenido la principal fuerza productiva: si es así, el trabajo asalariado, bajo patrón, forzosamente se presenta ahora como un costo social excesivo, como una barbarie injustificada. El tercer elemento es la pasión por todo eso que de único e irrepetible tiene la vida de un ser humano singular. En el fondo, el marxismo autónomo italiano ha sido, y sigue siendo, una forma refinada de individualismo. Su fuerza está en comprender que el individuo no está presupuesto ya como dato –como sostienen los liberales–, sino como resultado complejo de un proceso de individuación cuya base es un conjunto de experiencia común y compartida. Simplificando: sólo en lo colectivo puede enfocarse, y valorizarse a pleno, la propia singularidad.

–¿Cómo se relaciona esta tradición con la filosofía del lenguaje con la que usted trabaja actualmente?

–La filosofía no ha hecho más que reflexionar sobre uno u otro aspecto del lenguaje verbal. Por ejemplo, sobre el poder típicamente humano de decir lo falso. O sobre nuestra capacidad de negar cualquier estado de cosas, incluso la evidencia perceptiva. O de usar la expresión “es posible que”. Aristóteles, Hegel, Heidegger y Wittgenstein no han hecho más que proponer interpretaciones divergentes de la negación, de la modalidad de lo posible, de los pronombres demostrativos y de otras prerrogativas típicas de un “animal que tiene lenguaje”. Lo mismo vale para la filosofía política: Hobbes ha escrito que la “lengua del hombre es una trompeta de guerra y de sedición”. Desde mi punto de vista, lo importante es ocuparse del lenguaje siendo nosotros materialistas. Esto significa entender el lenguaje como un elemento de nuestro cuerpo, como eso que vuelve a plasmar los instintos y las pulsiones. Somos un cuerpo de palabra. Y son cuerpos de palabra aquellos que trabajan y luchan contra el trabajo como subordinación, aquellos que proyectan otras y más satisfactorias formas de vida. Suscribo una frase que parece de Deleuze pero que en realidad es de Aristóteles: “Un deseo que piensa es un pensamiento que desea, esto es el hombre”.

–Alguna vez dijo que Negri y Hardt se apuraron al definir el Imperio porque lo hicieron en la época de Clinton y luego debieron hacer malabares para explicar a Bush. ¿Qué actualidad cree que tiene hoy la noción de Imperio? ¿Cómo cree que se desarrolla el Imperio en estos años?

–Creo que los Estados Unidos han vencido la guerra fría porque han puesto en el centro el proceso de la producción del “intelecto general”, esto es: el saber y la ciencia. Pero no me parece que haya surgido una nueva forma política que esté a la altura del intelecto general. Existe un hiato entre producción y política al interior del capitalismo posfordista. La imagen del Imperio ha sido útil para indicar cuál es el problema, pero no todavía para nombrar una solución ya obtenida. La verdad es que no hay aún un nuevo orden político a escala mundial. Existen decenas de nuevos órdenes productivos, pero no un nuevo orden político. La cuestión de traducir en instituciones políticas el intelecto general –esto es: la nueva cooperación del trabajo basada en el saber– queda pendiente también para los nuevos movimientos. La investigación está abierta para ambos contendientes: ambos –el capitalismo posfordista y los movimientos globales– buscan, en modos diametralmente opuestos, acuñar categorías políticas que se sitúen más allá de la democracia representativa. Si con “Imperio” se quiere decir que el capitalismo posfordista ha encontrado su forma política, entonces no estoy de acuerdo con el concepto de “Imperio”.

–¿En qué sentido habla en su último libro de una negatividad de la multitud? ¿Cuál es el origen de esta reflexión?

–La multitud es ambivalente: es solidaria y es agresiva; está inclinada a la cooperación inteligente, pero también a la guerra entre bandas. La multitud es una categoría que se corresponde a la situación histórica (el capitalismo posfordismo, la globalización, etc.), en donde todos los rasgos distintivos de la naturaleza humana han ganado una inmediata relevancia política. Pero lo naturaleza humana no está eximida de aspectos agresivos, de pulsiones destructivas y autodestructivas. La multitud contiene en sí también estos aspectos y estas pulsiones. La cuestión verdaderamente importante es que la multitud puede, o mejor, podría contener y mitigar la “negatividad” de la naturaleza humana sin pasar por esa máquina de violencia que es el Estado. El problema no es la “negatividad”, sino el modo de gobernarla. Se podría decir, con un slogan: el hombre no es un animal bondadoso, pero esto no es un buen motivo para conservar el Estado, es un buen motivo para abolirlo.

–¿Se trata de una antropología pesimista?

–La reflexión sobre la negatividad, sobre el mal, no nace de un juicio pesimista sobre el presente, de una desconfianza en los nuevos movimientos. Al contrario, es la madurez de los tiempos la que impone esta reflexión: hoy es concebible una esfera pública por fuera del Estado, más allá del Estado. Esto significa que es totalmente realista construir –en las luchas sociales– instituciones que ya no tengan como jefe al “soberano”, que disuelvan todo “monopolio de la decisión política”. Estas instituciones posestatales deben ofrecer de distintos modos –y resolver de distintos modos– el problema de cómo mitigar la agresividad del animal humano, su carga (auto)destructiva. Es la actualidad de la superación del Estado la que vuelve imperiosas preguntas como éstas. Y repito: no es precisamente una injustificada melancolía por el curso del mundo.

–Pero sí el abandono de la idea de que la multitud es una figura absolutamente positiva…

–Pensar que la multitud es absoluta positividad es una tontería inexcusable. La multitud está sujeta a disgregación, corrupción, violencia intestina. Por otro lado, sus primeras manifestaciones no suelen ser exaltadas: en los años ’80 –mientras el fordismo entraba rápidamente en crisis– las nuevas figuras del trabajo social se presentaron con rasgos “desagradables”: oportunismo, cinismo, miedo. Si el nuestro es un éxodo que nos conduce más allá de la época del Estado, no podemos no tener en cuenta la negatividad inscripta en la multitud –acordémonos de la violencia sobre los más débiles que fue verificada en el estadio de Nueva Orleans donde estaban refugiados los “muchos” que no tenían los medios para escapar del ciclón Katrina…–, son necesarias categorías diferentes a las dialécticas y nociones distintas, por ejemplo, de aquella de “antítesis”. De acuerdo. Pero necesitamos categorías que estén en condiciones de asumir toda la realidad de lo negativo, en lugar de excluirlo o velarlo. En este nuevo libro propongo las nociones de “ambivalencia” y de “oscilación”. Y también un uso no freudiano del término freudiano “siniestro”. Freud dice que lo que nos aterroriza es precisa y solamente aquello que, en otro momento, tuvo la capacidad de protegernos y tranquilizarnos. Así, esta duplicidad de lo siniestro puede servir, tal vez, para decir que la destructividad es sólo un modo “otro” de manifestarse de aquella capacidad que nos permite, por otro lado, inventar nuevos y más satisfactorios modos de vivir.

–¿Qué queda presente hoy del movimiento post-Génova?

–Todo y nada. Todo si se piensa en los sujetos sociales que le dieron vida a las jornadas de Génova. Sujetos que representan la complejidad de la sociedad posfordista: migrantes, trabajadores precarios, intelectuales de masa, voluntariado, izquierda sindical. Estos sujetos no se volvieron a su casa, no están resignados. Pero por otro lado, de Génova no queda nada: ni los fórums sociales que nacieron en todas las ciudades en los meses sucesivos a las batallas en las plazas, ni la gran unidad entre fuerzas políticas diversas, ni la capacidad de influenciar y condicionar un partido con representación en el Parlamento como Refundación Comunista. En el último año, hubo tentativas de recomenzar desde el principio, de luchar por nuevos senderos. Por ejemplo, hubo luchas significativas en la universidad. El problema es pasar del nivel simbólico-mediático de Génova a la capacidad de organizar realmente el trabajo precario, individualizando formas de lucha hasta ahora inéditas.

–¿Cómo pensar entonces esa negatividad sin que implique un escepticismo?

–Verdaderamente “escéptico” sobre la suerte del movimiento internacional me parece ser aquel que pinta la multitud como “buena por naturaleza”, solidaria, inclinada a actuar en armonía, ausente de toda negatividad. Quien piensa así, ya se ha resignado a reducir al movimiento new global a fenómenos contraculturales o mediáticos, a su metamorfosis en un conjunto de tribus marginales, incapaces de incidir realmente sobre las relaciones de producción. Reconocer el “mal” de la –y en la– multitud significa enfrentarse con las dificultades inherentes a la crítica radical de un capitalismo que valoriza a su modo la misma naturaleza humana. Quien no reconoce este “mal” se resigna al peligro de hacer vivir al movimiento por debajo de sus propios medios.

–¿Cree que las instituciones posestatales son un horizonte posible para los movimientos sociales?

–Pongámonos de acuerdo con el uso de la palabra “institución”. ¿Es un término que pertenece exclusivamente al vocabulario del adversario? Creo que no. Creo que el concepto de “institución” es decisivo, también para la política de la multitud. Las instituciones son el modo en que nuestra especie se protege del peligro y se da reglas para potenciar la propia praxis. Institución es, por lo tanto, también un colectivo de piqueteros. Institución es la lengua materna. Instituciones son los ritos con los que tratamos de aliviar y resolver la crisis de una comunidad. El verdadero desafío es individualizar cuáles son las instituciones que se colocan más allá del “monopolio de la decisión política” encarnado en el Estado. O incluso: cuáles son las instituciones a la altura del “intelecto general” del que hablaba Marx, de aquel “cerebro social” que es, al mismo tiempo, la principal fuerza productiva y un principio de organización republicana.

–¿Qué significó la derrota de Berlusconi en Italia?

–Algunas cosas buenas en política exterior: mayor distancia de la administración estadounidense, el intento de hacer jugar un rol autónomo a Europa, en primer lugar en Medio Oriente. En el plano de la política económica, en cambio, el centroizquierda es temible: al precedente gobierno de Prodi se deben algunas de las peores leyes en temas de “flexibilidad” del trabajo. Por otro lado, es necesario considerar que Berlusconi ha perdido por un soplo, conservando casi intacto su electorado. El bloque social del partido-empresa no se ha erosionado. El “berlusconismo” después de Berlusconi tiene el riesgo de durar todavía más; e incluso de ejercitar una cierta hegemonía cultural sobre una izquierda enamorada de Tony Blair.

–Hoy se discute mucho sobre los gobiernos así llamados “progresistas” de América latina. ¿Cuál es su opinión a la hora de caracterizarlos?

–He leído y escuchado opiniones muy diversas sobre la cuestión de los “gobiernos progresistas”. Opiniones muy favorables y muy críticas. Estoy lleno de preguntas, sin ninguna convicción definida. Creo que los “gobiernos progresistas” latinoamericanos, un poco como el de centroizquierda italiano, juegan un rol importante, como signo de contradicción y como una suerte de espina clavada en un costado, en el plano de las relaciones internacionales. Pero pienso también que, en el plano de las relaciones de fuerza entre las clases, estos gobiernos no son un bien en sí, sino sólo por los eventuales espacios que su existencia abre para los movimientos de base, en forma de contrapoderes territoriales. Quiero entenderlo mejor, leer y escuchar.

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Reportaje Andrew Graham-yooll propone una mirada diferente sobre el vinculo entre argentinos e ingleses

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 25, 2006

“La relación es, históricamente, amistosa”

 

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“La acción británica fue fundamental como para que luego se diera mayo de 1810”, dice Graham-Yooll.

El periodista angloargentino habla de Ocupación y reconquista, el libro que publicó a propósito del bicentenario de las invasiones, y de cómo repercutieron, aquí y allí, los hechos históricos. “A esta altura de las cosas habría que darles a los pobres invasores y defensores criollos mucha más vida de la que se les da”, dice.

“Nadie descubre la pólvora en estas cosas, pero estas fechas permiten alumbrar otras visiones”, dice Andrew Graham-Yooll en torno de la profusión de libros publicados en el marco del bicentenario de las invasiones inglesas de 1806 y 1807. Este periodista angloargentino –así se define– exiliado durante la dictadura, director del Buenos Aires Herald y traductor del Nobel Harold Pinter, publicó Ocupación y reconquista, un volumen que extracta parte de una obra suya previa –-Pequeñas guerras británicas en América Latina– y rescata tramos del diario de viaje del oficial inglés Lancelot Holland, que llegó aquí con la flota al mando del general Whitelocke, a quien describe como “inseguro, cambiante de humores y poco amable”. “A mí me parece que más allá de la andanada de libros –algo positivo, por supuesto–, la fecha ayudó para avanzar un poquito en la idea de que la acción británica fue fundamental como para que luego se diera mayo de 1810”, dice en la redacción del diario que dirige.

Doscientos años atrás, a mediados de septiembre de 1806, el Times difundía en Londres que el general Beresford había conquistado Buenos Aires, que acá ya lo querían bastante, que las vacas se criaban solas y que la tierra era muy fértil, que éste era un buen mercado para comercializar sus manufacturas, que las damas porteñas eran las más simpáticas y hermosas y elegantes de la región. El pico de contentura se experimentó entre los días 17 y 20, ante la visión de la caballada que arrastró desde Portsmouth hasta la capital del reino ocho carros que cargaban 40 toneladas de pesos plata abrigadas con algunas banderas españolas que también le incautaron al escapador virrey Sobremonte. A esta altura de los festejos, claro –y esto acaso demuestre que la instantaneidad de la información no siempre es una ventaja–, la taba se había dado vuelta y el que llevaba aquí ya un mes al mando era Liniers, que luego tuvo su fusilamiento y ahora tiene su barrio. También tiene hoy su museo en San Telmo, donde puede vérselo sobre pingo en dos patas y con sable en la diestra y ante inglés muerto en el barro en un cuadro de Fortuny; en este caserón colonial, en el que Liniers vivió alguna vez, la ministra de cultura porteña, Silvia Fajre, presentó hace unos días un libro con documentos de la época y coincidió con Graham-Yooll en cuanto a considerar las invasiones como preludio de la revolución. Siete obras fueron publicadas en estos días a propósito del bicentenario (ver aparte). “Hay sectores de la población, entre ellos algunos de los que nos decimos intelectuales, a quienes nos interesa el tema, pero a otros no tanto. Escuche esta anécdota: el otro día estaba en un negocio de Córdoba con Vicente Battista, que andaba con un ejemplar de mi libro. Cuando lo vio, la chica que atendía, muy joven, dijo: ‘Ah, invasiones inglesas. Eso y Rosas me tienen harta. ¡Harta!’”.

–¿Predominan, todavía, las “estampitas” sobre las invasiones? La del aceite hirviendo debe ser la favorita, ¿no?

–Sí, persiste esta idea muy general que podría sintetizarse así: llegan los ingleses, Sobremonte se fuga, lo persiguen y lo alcanzan, se roban todo el botín y después hay un contraataque organizado por Liniers. Pero no se cuenta, por ejemplo, que él y Pueyrredón se habían reunido antes con Beresford en el fuerte y no aceptaron firmar un compromiso para no rebelarse, como sí hicieron otras cincuenta personalidades. Pueyrredón es un personaje que debería entrar más directamente en esta historia, porque él, que fue quien puso el dinero para la Reconquista, luego sería Director Supremo. Y sí, todavía se habla del aceite caliente que los criollos tiraban desde el techo: no había aceite, nadie podía pagarlo. En realidad era grasa, había un montón y estaba tirada por la calle. Yo creo que a esta altura de las cosas habría que darles a los pobres invasores y a los pobres defensores criollos mucha más vida de la que se les da. Obviamente, tampoco se habla de la influencia de los residentes ingleses, de los que quedan.

–¿Cuáles serían esas influencias?

–Para mí la mayoría está dada por personajes. La tropa prisionera es internada en Tucumán; hay gente que inicia romances, adapta nombres, se convierte al catolicismo. Todos conocemos la historia de Martina Céspedes, acá en San Telmo, que captura parte de la tropa; cuando Liniers ordena que se liberen de inmediato, para que no haya represalias, ella enseguida sale a decir que tiene a varios atrapados en su casa y que quiere a algunos como eventuales maridos para sus hijas. Y de a poco se quedan: deben haber sido lindas mujeres. Aunque no sé: alguna vez leí que Martina era más fea que el cuco, pero debía tener hijas lindas. O los ingleses tendrían una sequía demasiado grande.

–En estos días también se recordó mucho que Mariquita Sánchez andaba muy excitada por la pinta de los invasores.

–Ella conoce a los oficiales, y muchos de ellos eran “de salón”. Pero volviendo a las influencias: junto a los invasores también vinieron comerciantes, a vender todo lo que tenían, mueblería, ropa nueva; a partir de las invasiones, las mujeres empiezan a usar un escote mucho más visible, algo que no sucedía antes. No tenemos una gran iconografía de esa época; la que hay es de un inglés que vino poco después, Emeric Essex Vidal. El impacto social debe haber sido importante: la tropa empezó a jugar cri-cket en Buenos Aires, los prisioneros en Luján, y los comerciantes los siguieron. Los ingleses también dieron la idea de que las carreras de caballos tenían que ser una cosa vistosa y no un montón de gauchos medio matreros que terminaban siempre a las puñaladas. Al circuito local, el de Mariquita Sánchez, le debe haber encantado. Y el impacto político también fue importante para que luego sobreviniera Mayo, y esto fue documentado muy bien por Ernesto Fitte; puede verse en la creación de nuevos ejércitos o en el ultimátum de los comerciantes ingleses a Cisneros.

–¿Las invasiones fueron la raíz de esa percepción de clásico enfrentamiento entre ingleses y argentinos?

–(Resopla un poco.) Al conflicto lo negaría: no lo hay.

–Usted mismo lo menciona en el prólogo: dice que llega hasta el fútbol. Sin ir más lejos, el otro día jugaron Argentina y Brasil en Londres y Víctor Hugo Morales decía que los ingleses estaban contentísimos con el 3-0 de los brasileños.

–Bueno, Víctor Hugo siempre nota esas cosas.

–Más allá del machaque de los medios, parece bastante evidente: Malvinas fue una muestra rotunda.

–Es cierto. Pero realmente no creo que las invasiones fueran el punto de partida de un conflicto, aunque a partir de ellas se instalaran las personas necesarias para que se produjera más adelante. El conflicto creció a partir de 1826, desde el tratado de libre comercio y quienes se opusieron; y la bronca vino después, se enfatizó durante Rosas. Pero yo diría que a pesar de que hubo invasión, reconquista y muertos, ésa fue una base de relación amistosa e históricamente una de las más prolongadas que pueden encontrarse en todo el período de emancipación. En cuanto a Malvinas, yo cubrí la guerra para The Guardian y la lucha era por un territorio, en ningún momento se expresaban… bueno, si digo “en ningún” alguien va a encontrar un agujero en el tacho ése, pero fue sorprendente el nivel de relaciones; se decía “esto no es contra los ingleses que están acá, es por la soberanía de las islas”. Se separaron las cosas. Si a eso lo interpretamos con alguna generosidad, no es la base de un conflicto, es la base de una relación. Obviamente, es mi opinión, una visión personal. Viví en Inglaterra hasta 1994, y allá eran muchas las personas que me decían que les gustaría venir. Yo he llevado ingleses a la cancha de Boca, un tour obligado cuando vienen aquí.

–¿Cómo son percibidas en Inglaterra las invasiones?

–Como un incidente en las guerras napoleónicas. En el Museo del Ejército hay una lista de las expediciones contemporáneas y figura con un circulito, como fracasada. Para Beresford fue el comienzo de una carrera creciente, porque él llegará luego a ser vizconde: los comerciantes de Londres estaban muy agradecidos por el botín. Para Whitelocke, en cambio, fue el fin. Su juicio y su sentencia son parte de la historia militar que se estudia en la academia. Es la humillación total; con la sentencia se hace un afiche que se instala en todas las unidades militares del reino, para establecer que la peor vergüenza de un oficial de su majestad es entregar un territorio ganado sin luchar hasta el final.

–Desde el punto de vista militar, ¿subestimaron la capacidad de enfrentamiento que iban a encontrar aquí?

–Creo que no, porque entraron. Lo que subestimaron, o ni pensaron, fue la capacidad de Liniers con Pueyrredón de reorganizarse. Beresford pensó que los tenía dominados, porque habían comido con él.

–¿Y en la segunda?

–Ahí hubo un montón de pavadas. La tropa entró en su mayoría desarmada, sin munición. Y estaban esperándolos unos defensores convencidos de que eran Maradona; habían ganado en agosto de 1806, ¿cómo no iban a ganar ahora? Whitelocke era un tipo de pésimo carácter que no daba pelota a sus subordinados ni a la información, trasmitió mal las órdenes, entró a la ciudad de noche y sin conocerla. Nunca debió haber rendido en términos militares Montevideo, y eso lo dice la sentencia. Era un militar de escritorio: me atrevo a decir que no quería tiros porque hacen ruido y es feo.

Los aportes bibliográficos

 

Queridos enemigos-De Beresford a Maradona, la verdadera historia de las relaciones entre ingleses y argentinos, de la profesora e historiadora Ema Cibotti, plantea que a pesar de las “nefastas intervenciones” de 1806 y 1982, la sociedad no siempre los vio como “corsarios ambiciosos” y recuerda como sólidos ejemplos las alianzas que acordaron, entre otros, Mariano Moreno, Manuel Belgrano y José de San Martín.

Las invasiones inglesas, del ingeniero militar Carlos Roberts, un clásico en el tema y material de consulta para cada nueva publicación, acaba de ser reeditado. Publicado inicialmente en 1938, la obra abarca detalle y contexto general, cifras y anécdotas, mapas e ilustraciones. Un libro recomendable.

La tercera invasión inglesa es la primera novela del periodista marplatense Oscar Eduardo Balmaceda. La narración entrelaza unos personajes inventados con otros que sí existieron, como el jefe del regimiento 71, Dennis Pack. El relato se propone como humorístico, con citas y bibliografía que se pretenden chistes. El autor dijo en una entrevista que se trata de una epopeya satírica que plantea un contrapunto a la circunspección que caracteriza a estos aniversarios.

Historias ignoradas de las invasiones inglesas, del historiador Roberto Elissalde, despliega una serie de textos cortos enfocados sobre combates, anécdotas, personajes principales o más secundarios. El libro, bastante nutrido de un lenguaje afín a lo militar, lo eclesiástico y lo señorial, contiene además versos de homenaje o de condena creados sobre el pucho, reproducciones de cuadros, ilustraciones y fotografías.

Invasiones inglesas al Río de la Plata-Aporte documental fue publicado por el Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires. El libro reproduce y comenta parte de la documentación vinculada con los sucesos que adquirió recientemente para incorporar al “patrimonio cultural”. Hay, entre otras cosas, cartas de Liniers, bandos, detalles del cambio de nomenclatura de las calles tras las invasiones, denuncias y pronunciamientos en cuanto a la situación de esclavos.

1806-1807 Invasiones inglesas al Río de la Plata. A 200 años de la reconquista y defensa de la ciudad. Se trata de un cuaderno didáctico destinado a las escuelas, publicado también por el Instituto Histórico de Buenos Aires.

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En el centenario del nacimiento del novelista jim thompson

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 24, 2006

 

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Qué escritor. El gran Jim Thompson hacia 1975. Faltaba poco.

El autor de El asesino dentro de mí y de 1280 almas fue uno de los creadores mayores de la novela negra norteamericana.

Nacido el 27 de septiembre de 1906 en Anadarko, Oklahoma, hace exactamente un siglo, James Myers Thompson fue siempre Jim. Para usar el “James” ya estaba su padre, sheriff del condado entonces, borrado en México en los años siguientes, petrolero en Texas después, figura ambigua y poderosa que cuando murió en un asilo y comiéndose el relleno del colchón (sic) hacia 1941, dejó al hijo que empezaba su primera novela en deuda, culposo y absolutamente referido. Un picnic para los críticos que no se han privado de rastrear huellas autobiográficas en una obra –tres decenas de novelas concisas, violentas y inconfundibles– que es la modulación obsesiva de unos pocos temas en unos contados escenarios: los lugares y oficios múltiples que conoció, poblados de cerebrales asesinos, alcohólicos y desgraciados marginales sin salida. Un mundo opresivo de personajes determinados por el contexto social y/o la fatalidad de una índole perversa. Nadie podrá olvidar a Lou Ford y a Nick Corey, los pavorosos y reflexivos narradores de sus novelas más emblemáticas, psicópatas confesos con el asesino dentro de sí…

Sin embargo, el testimonio de su familia –cuando murió en 1977 dejó mujer y tres hijos– y de quienes lo conocieron de cerca ha coincidido siempre en mostrar a un Thompson amoroso y solidario que sacaba de sí, a la hora de ficcionar, oscuridades sin fondo. Acaso para mostrar la vigencia del postulado tácito en cada una de sus tramas: “Nunca nada es lo que parece”. Maltratado por el tabaco y el alcohol precoces, hombre sensible a las inquietudes sociales de su tiempo e incluso adherente fugaz del PC en los treinta, el autor de las autobiográficas Bad Boy y Roughneck estuvo habituado a ver, desde siempre, la cara de la desgracia. Onetti, buen lector, debe haberlo tenido entre sus favoritos del género.

Una particularidad de la narrativa de Jim Thompson es el soporte que eligió para publicarla. Tras sus tres primeros intentos durante los cuarenta con la tradicional edición de tapa dura (hardcover) dentro y fuera del género criminal, a partir de 1952 y en algo menos de cuatro años, produce por encargo para la editorial Lion una serie impresionante de trece novelas en formato de bolsillo –publicaciones de 25 centavos– que constituyen el corazón de su obra. Nadie en ese momento, excepto Robert Bloch y algún otro crítico, vio lo que estaba pasando ahí: Hammett ya fuera del juego, Chandler agotado tras The Long Good Bye, algo nuevo y salvaje que no era el fascismo de Spillane irrumpía desde la selva del kiosco.

Las ráfagas de bonanza que significaron para Thompson que el joven Stanley Kubrick primero lo eligiera –se confesó su admirador– para que metiera mano en el guión de la inicial policíaca The killing (1956) y luego del memorable alegato antibélico de Paths of Glory, con Kirk Douglas, al año siguiente, no alcanzaron para que su carrera despegara. Tenía cincuenta años, viviría veinte más, y mientras escribía ocasionalmente y sin demasiado entusiasmo para la televisión, el cine volvería a reclamarlo con adaptaciones –tardías– de su propia obra. Famosamente, Peckinpah hizo The Getaway con Steve McQueen y Ali McGraw en 1972 y Burt Kennedy The Killer inside Me en 1975. Pero él ya casi no estaba.

Coherentemente y a diferencia de lo que sucedió con casi todos los otros grandes autores yanquis de la llamada novela negra, Jim Thompson se publicó poco y mal en la Argentina. Incluso cuando Ricardo Piglia encaró desde la Serie Negra de editorial Tiempo Contemporáneo, a fines de los sesenta, la reivindicación literaria e ideológica de esos autores –-reeditando a Hammett, Chandler, Cain, Goodis y dando a conocer a McCoy–, el nombre de Thompson no aparece en la lista. Lo curioso es que tampoco había aparecido regularmente en las colecciones populares de kiosco de los años dorados del policial.

Obviamente no está en Séptimo Círculo, Evasión y la Serie Naranja casi por razones de piel; pero ni siquiera figura en Club del Misterio y sobre todo extraña que no lo haya visto Eduardo Goligorsky para sumarlo a los autores duros, violentos y semipornográficos –para la época– que poblaban las llamativas series Cobalto y Pandora de fines de los cincuenta: Ballinger, Chase, Prather, Goodis, McGivern y el siniestro Mickey Spillane. Curiosa, tardíamente, aparece una edición de The Getaway (La huida) en la ya decandente Rastros, mutilada como se solía entonces, y –lo que es increíble– con un final moralizante, un par de párrafos que nunca escribió Thompson… Un auténtico crimen.

Fue necesario para conocerlo que las editoriales españolas, desde mediados de los setenta –Grijalbo y José Batlló– y sobre todo en los ochenta, lo tradujeran masivamente aunque no siempre con prolijidad: Cosecha Roja, de Ediciones B; Etiqueta Negra, de Júcar, y un par de colecciones más monopolizaron los títulos de Thompson. Y es durante esos años, la década inmediata a la oscura muerte del autor en 1977, que se produce también en Estados Unidos su redescubrimiento, tal cual él mismo había previsto cuando, antes de morir, no había un solo título suyo en las librerías de su país.

En realidad, la fama de Jim Thompson, como ocurrió con la de David Goodis –con quien tiene muchos puntos en común, según veremos–, fue un “invento francés”. No es casual que el mítico Marcel Duhamel, director de la Série Noire de Gallimard, le tradujera su primera novela dentro del género, Nothing more than murder –una prolija y bien escrita variación sobre el tema de The postman always rings twice de Cain– ya en 1950, un año después de su publicación original, y que después eligiera Pop 1280 –insólitamente reducida en francés a 1275 âmes…– ,sin duda la mejor y más emblemática de sus novelas, para celebrar el número 1000 de la colección, en 1964. Claro que para entonces lo mejor de Thompson ya estaba escrito.

También de Francia llegaron los tributos mayores y más respetuosos a la hora de ponerlo en la pantalla. En 1978 Alain Corneau hizo Série Noire, su versión de Hell of Woman, y el excelente Bertrand Tavernier ambientó en Africa las sordideces de Pop 1280 en Coup de torchon.

Dice Max Allan Collins, uno que se hizo cargo de los argumentos de Dick Tracy a la muerte de Chester Gould y que sabe y suele escribir con autoridad sobre autores de novela policial norteamericana, que acaso Jim Thompson sea a James Cain lo que Chandler fue a Hammett. Si éstos, entre otras cosas, trabajaron sobre la figura del detective, le dieron humanidad, espesor y psicología, Thompson –como Cain– partió del otro lado del relato, de la fatalidad que lleva al crimen. No hay detective ni investigación, y la autoridad suele ser, precisamente, el asesino.

Y ahí, paradójicamente, se cruza –en negativo– la sombra de David Goodis. El autor de Dark Passage, Nighfall o Black Friday contó sus maravillosas historias sombrías “desde la víctima”. Y su paranoia tiene mucho en común, es el complemento exacto de los sádicos psicópatas de Thompson. Ambos, en esos coloridos libritos baratos que saturaban los kioscos yanquis de hace medio siglo, contaron como nadie la pesadilla en que devino ese sueño americano postergado sin término.

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Entrevista: shane walter, director del festival “onedotzero”

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 24, 2006

“Estamos buscando sorprender, educar, inspirar, entretener”

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El encuentro de Buenos Aires será el primer desembarco de onedotzero en América del Sur

Creado hace diez años en Inglaterra como una actividad de fin de semana, el festival que comienza el viernes próximo en Buenos Aires es una invitación a sumergirse en las amplias posibilidades del arte digital.

Las últimas décadas del siglo pasado se desarrollaron al ritmo de los adelantos tecnológicos, con personas que se dedicaron a adueñarse y experimentar con los nuevos juguetes para realizar, entre otras cosas, novedosas obras de arte. El arte digital surgió como resultante de esta nueva ola y con él trajo cambios en la forma de ver y presentar instalaciones artísticas en lugares tradicionales y en otros no tan tradicionales: un ejemplo fueron las puestas en escena con pantallas gigantes y megaproducciones que comenzaron a transportar los grandes grupos musicales, como The Rolling Stones o U2 para sus giras mundiales.

Cualquier expresión artística generada total o parcialmente mediante el uso de sistemas informáticos o digitales puede ser llamada arte digital. Un componente innovador de este tipo de arte es el de la interactividad que se genera entre el espectador y la obra, componente que se convierte en uno de los elementos definitorios, aunque no obligatorios, de una pieza de esta clase de arte. En su corta vida, el arte digital no estuvo exento de críticas: es un concepto bastante debatido en los círculos artísticos y rechazado con frecuencia por algunos puristas que lo catalogan más como habilidad técnica que como manifestación artística.

El festival onedotzero comenzó como una actividad de fin de semana en Inglaterra en 1996, que mostraba los resultados locales de las experimentaciones visuales independientes; tiempo después se transformó en un evento internacional que anualmente recorre decenas de ciudades del mundo para mostrar las creaciones digitales propias y ajenas.

Shane Walter, el creador y director del festival, conversó desde Londres con Página/12 antes de su llegada a la Argentina, acerca de los inicios del festival y las expectativas que puede tener el público para la exposición que comenzará en el Centro Cultural Recoleta (Junín 1930) –con el apoyo del Ministerio de Cultura– el viernes 29 a las 10, y que durante tres días ocupará ocho salas, ofreciendo más de once horas de material audiovisual y explorando nuevas ideas con programas de proyecciones, instalaciones interactivas, largometrajes, muestras y charlas donde participarán artistas y creativos.

–¿Cómo comenzó onedotzero?

–onedotzero fue creado a mediados de los noventa con el deseo de explorar la imagen animada en una pantalla, de manera interactiva y con trabajos audiovisuales en vivo. En la actualidad, el festival sigue siendo el punto de encuentro de los creativos contemporáneos y se ha convertido en la casa de experimentación visionaria en todo lo referente a imágenes animadas. onedotzero ofrece un espacio donde la creatividad ya establecida y aquella que está surgiendo puedan avanzar juntas, siendo accesibles a todos aquellos que quieran participar.

–¿Por qué ese nombre?

–El festival fue creado hace diez años y la primera exhibición fue hecha por un colectivo que formamos con Matt Hanson y el diseñador Philip O’Dwyer. Ahí comenzamos a discutir los potenciales nombres para la nueva aventura. Philip estaba leyendo el libro Microserfs at the time, de Douglas Coupland. En la obra, el protagonista del libro deja su empleo en Microsoft para comenzar su propia compañía de software, a la que decide llamar 1.0, por ser la primera versión del nuevo producto. La sugerencia de Philip concordaba con nuestros objetivos: queríamos hacer un nuevo tipo de festival, y así es como el 1.0 del libro se transformó en nuestro onedotzero (uno punto cero, en inglés). Por suerte el nombre funcionó muy bien internacionalmente, transformándose en una marca respetada. Además, incidentalmente coincide con que todo lo digital está hecho en lenguaje binario, formado por unos y ceros.

–¿Cuándo empezaron las giras?

–El festival se lanzó en junio de 1996 en el Instituto de Arte Contemporáneo de Londres. En esa época duraba un solo fin de semana: a medida que comenzamos a recibir el interés y participaciones de distintas ciudades, comenzó a girar. Ya ha estado en Singapur, Corea, Polonia, Italia y Grecia antes de llegar a Argentina. Luego iremos a Alemania, Japón, Taiwan, Suiza y Reino Unido.

–¿Qué es lo que esperan que suceda en nuestro país? ¿Cuáles son sus expectativas?

–La llegada del festival a Buenos Aires es muy importante para onedotzero, ya que no solamente es nuestro primer evento en Argentina, sino que es la primera vez que llegamos a América del Sur. Hemos hecho muchas giras por Asia, Europa, Australia y Estados Unidos. La verdad es que estamos ansiosos de conocer a los creativos locales y al público para ver su respuesta.

–¿Cómo ve el público europeo el arte digital? ¿Cuál es la opinión que cree que tienen acerca de esa manifestación artística?

–Es una pregunta compleja, ya que no puedo hablar en nombre de la audiencia europea. onedotzero es una organización muy internacional y nuestras giras en Europa y el resto del mundo son importantes para obtener un gran conocimiento de las opiniones y actitudes locales. Cada ciudad tiene su propia identidad y escena cultural, y a veces muchas escenas. Los viajes son vitales para conocer a los artistas locales y ver su trabajo. Esto alimenta la programación anual del festival y la posibilidad de experimentación.

–¿Ve este tipo de arte como una opción al arte tradicional o como el arte del presente que terminará reemplazando la vieja forma?

–El área del arte que explora onedotzero es relativamente nueva, nuestro inicio fue hace sólo una década. Además, cuando nosotros comenzamos las herramientas digitales disponibles estaban surgiendo y los trabajos que presentábamos eran realizados por creadores cinematográficos no tradicionales. Las nuevas herramientas brindaron la oportunidad a los creativos independientes de experimentar con imágenes en movimiento. Fuimos uno de los primeros en presentar videos musicales y gráficos animados en instituciones de arte, presentando estos trabajos como obras de arte. Ahora, diez años después del primer festival, casi todas las formas de arte como la arquitectura, la moda, el diseño y las películas están explorando imágenes digitales con resultados fascinantes.

–¿Cómo explicaría qué es el festival a alguien que no lo conoce?

–onedotzero es un lugar para experimentar conglomerados creativos de imágenes en movimiento, música y shows audiovisuales en vivo, instalaciones y exhibiciones gráficas. Compilaciones de presentaciones en pantalla que muestran lo último en gráficos en movimiento, videos musicales, cortos cinematográficos, documentales y animación de alrededor de todo el mundo. Todo en el festival está para sorprender, estimular, educar, inspirar y entretener al espectador.

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REPORTAJE A Jorge Drexler, su nuevo disco.

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 24, 2006

Jorge Drexler, su nuevo disco, la existencia despues del oscar y la mentira de la alegria latina 

“Yo aspiro a una vida de luz y oscuridad”

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“Trabajo para estar presente en el presente: no escapar hacia atrás ni hacia adelante.”

12 segundos de oscuridad nació en Cabo Polonio, cuyo faro inspiró el título: “El que trabajó en un hospital sabe cuánto se aprende en el desconcierto. El mundo nos trata como idiotas, nos impone la luz constante”.

Jorge Drexler se tomó el trabajo de cronometrar el faro de Cabo Polonio, esa aislada playa uruguaya que cierta modernidad argenta descubrió un tiempo atrás y que a él le sirvió de punto de partida para su nuevo disco. Después lo chequeó en Internet, y estaba en lo cierto: el faro emite un destello cada doce segundos. Pero ésa no es la cuestión. Lo importante, dice Drexler, no está tanto en el destello sino en la oscuridad. En los 12 segundos de oscuridad que transcurren entre cada haz de luz del faro. Esa metáfora le sirvió para poner en marcha un disco que, según dice en la entrevista con Página/12, “mira más hacia adentro que todos los anteriores”. El nuevo disco de Drexler, titulado de esa manera, transcurre, como siempre, por la canción cruzada por un despliegue de recursos electrónicos, una endogamia que a esta altura define a toda una corriente musical en el Río de la Plata, a cierta forma de pararse y de entender hoy a la canción. Esta vez, cierto fondo de milonga atraviesa a estas canciones que hablan de amores que se terminan, de la confirmación de que el amor se termina, de atravesar soledades y de sanar.

Así, en su nuevo disco Drexler suena tan Drexler, pero no es el mismo. No sólo por las circunstancias personales que hacen que ahora, por ejemplo, tenga que salir a dar explicaciones sobre su separación de la cantante Ana Laan, con la que tuvo un hijo. En el medio, entre otras cosas, Drexler ganó un Oscar con la canción “Al otro lado del río”, que escribió para la película Diarios de motocicleta. Un pequeño fenómeno que lo ubicó de golpe en cierto lugar de la maquinaria de la música, y que ahora lo tiene seleccionando las entrevistas que dará desde la oficina del sello discográfico en España, donde vive hace diez años.

–Después de tanto cambio, ¿qué cosas cambiaron al momento de la composición?

–Todos los discos son diferentes, inevitablemente uno evoluciona de uno al otro. A veces involuciona y a veces las dos cosas al mismo tiempo. En este caso en particular, creo que cambió el punto de partida. Este disco es más emocional y personal que todo lo anterior, responde a una descarga más basada en los afectos que en una observación del mundo. Mira más hacia adentro que hacia fuera.

–Entonces ahora debe sentirse más expuesto.

–No, uno siempre está expuesto. Hables de lo que hables, siempre vas a hablar de ti. No creo que uno se exponga más hablando de lo que lo rodea que de uno mismo. Porque siempre vas a estar hablando desde ti.

En el arte del disco, Drexler se ocupa de mencionar especialmente los lugares y momentos en que las canciones fueron compuestas. Puede ser Cabo Polonio, México, Barcelona o Madrid, y en muchos temas se consigna que fueron escritos en vuelo, o en algún aeropuerto. “¿En qué hotel, de qué ciudad, en el que ahora me desvelo, me estoy sintiendo lejos de qué casa, a cuántas horas de aquí de vuelo?”, se pregunta Drexler en “Desvelo”. Una suerte de disco en viaje o, como corrige él, “en movimiento”.

–¿Por qué le pareció importante resaltar los lugares donde fueron creadas las canciones?

–Para mí éste fue un año de mucho movimiento, empezando por el más evidente, el exterior, y siguiendo por las consecuencias, el movimiento interior. Quería que se notara el movimiento, me pareció que una parte importante de la historia era desde dónde había hecho las canciones.

–Entre todos esos lugares, ¿por qué Cabo Polonio fue tan importante?

–Porque ahí se abrió el disco. Mi hermano Daniel me invitó a ir de vacaciones con unos amigos. Yo sabía que tenía que empezar a componer, y tenía ganas, pero no salía nada. Estaba tan metido en tantas cosas y a la vez tan permeable a las influencias que me llegaban, que necesitaba aislarme. Cabo Polonio era ideal: es un lugar donde no hay luz, los celulares no andan, y no hay nada ni remotamente parecido a Internet. Yo, que soy una persona muy dispersa, recibí la ayuda de un lugar para desconectar. A los tres días desconecté realmente. Me alquilé un rancho para mí solo y de repente me encontré… muy solo, sin nada que me distrajera. Entonces me miré para adentro y empezaron a salir para afuera las canciones. Salieron casi de un tirón, “12 segundos de oscuridad”, “La vida es más compleja de lo que parece”, “Transoceánica”. Ahí supe que tenía un comienzo de disco. Y que el disco iría entre dos polos y relataría un proceso, en paralelo con lo que me pasó temporalmente, primero una separación y luego un rehacer mi vida.

–¿Y por qué se detuvo en el faro?

–En Cabo Polonio no hay electricidad, por eso el faro se vuelve omnipresente. El haz de luz que pasa todo el tiempo, cada doce segundos, ayuda a los caminantes a guiarse. De hecho, el tema habla de una noche en que volvía a mi casa y me di cuenta de que estaba perdido, y de que estaba disfrutando estar perdido. Esa es la clave: que uno también tiene que saber perderse en la vida y aprender cosas de esos momentos en que está perdido. Los navegantes no sólo se guían a través del haz de luz de los faros, también por los intervalos de oscuridad entre las luces. De esa forma se localiza la costa. Lo que diferencia a Cabo Polonio de La Paloma, por ejemplo, es la duración del intervalo: el Cabo Polonio tiene 12 segundos, La Paloma 36.

–Se volvió todo un experto en faros.

–Bueno, aprendí otras cosas, también. La importancia de la oscuridad, por ejemplo. Entendí que se puede obtener una guía de los momentos de oscuridad, y lo entendí en carne propia. El que trabajó en un hospital sabe cuántas cosas aprende la gente en la enfermedad, en el desconcierto. Este es un mundo que nos trata a todos como si fuésemos idiotas, que nos impone la luz constante. Yo aspiro a una vida completa, hecha de luces y oscuridades. El mundo de la música pop tiene mucho de eso: está enfermo de alegría.

–¿Ese es su diagnóstico del pop actual?

–Sobre todo de la música en castellano, en el pop inglés no pasa tanto.

Hay una especie de obsesión por la euforia, casi maníaca. Nosotros mismos nos creímos la mentira de que los latinos somos los más divertidos del planeta Tierra, y ya estamos haciendo de eso una bandera. Es cierto que hay muchas cosas muy lindas de provenir de la cultura hispana, y de la forma en que esa cultura se mezcló con lo africano, con lo europeo. Pero no ayudamos a nadie, ni a nosotros mismos, creyéndonos la tontería de que somos los más divertidos de la fiesta. Yo no me identifico con ese cartel. Yo vengo con una región donde la melancolía está en el aire, un lugar que suena a milonga. Vengo del Río de la Plata, que para mí suena así.

–Su hermano Daniel habla del “templadismo” para ubicar a una corriente de compositores entre los que estarían ustedes, Kevin Johansen, Paulinho Moska, entre otros. ¿Cree que puede hablarse de un movimiento de la canción rioplatense?

–El inventó esa palabra como herramienta de discusión cultural, un poco en broma, como para provocar al famoso tropicalismo. Y sí, creo que hay lazos que nos unen a los que somos del sur, hay una búsqueda de una identidad regional que nos nuclea a todos, y la melancolía no está ajena a todo ese proceso. La estética del frío de la que habla Vitor Ramil, la existencia de cuatro estaciones, la cuestión climática nos influye mucho. Yo agregaría dentro de este grupo de músicos que respeto y con los que me siento afín a Fernando Cabrera, Martín Buscaglia, Ana Prada. Me siento familiar de todos ellos, siento que estoy en casa con su música, y estoy contento de poder tener una relación de amistad con esta gente.

–Muchas de las letras del disco giran alrededor del amor que se termina. ¿Buscó reflejar una circunstancia personal?

–En mis canciones no todo lo que dice es verdad o me pasó a mí, y otras cosas sí. Yo no tengo más remedio que escribir sobre temas personales, porque siempre escribo desde mí, y de lo que me emociona. Y soy reacio a hablar de mí en las entrevistas, porque ya hay mucha información mía en mis discos.

–Hay una letra que causa algo de gracia, “La infidelidad en la era de la informática”, sobre secretos revelados por un cracker celoso. ¿Ese sí fue un caso real?

–Fue un caso real, o una suma de casos reales. Si causa gracia es porque a todo el mundo le suena familiar: “Uy, yo conozco un amigo que le pasó…” Esa es la típica, siempre le pasó a un amigo. Vivimos en un mundo donde la información va más allá de lo que podemos controlar. La tecnología es muy nueva y todavía no la manejamos del todo, no dimensionamos su llegada. El concepto de privacidad ha cambiado mucho y tenemos que adaptarnos. Pero no siempre se puede.

–Sus dos hermanos también son músicos, aunque menos conocidos. ¿Siente alguna responsabilidad para abrirles puertas, le consultan cosas?

–Más bien hay un intercambio permanente, y después cada uno abre sus puertas. Yo estoy muy contento y orgulloso de mis hermanos, somos muy amigos. Mi hermana también comparte el pluriempleo con nosotros: es odontóloga y pianista, y también pincha discos.

–¿Hay algo que extrañe del Drexler que compuso Llueve?

–Uno siempre extraña cosas del pasado, es inevitable, pero yo prefiero no pensar en esas cosas, me gusta vivir el presente, que es lo único de lo que disponemos. Está en nosotros vivirlo, o vivir en la nostalgia, o en un ataque de futuro. Yo trabajo para estar presente en el presente: no escapar hacia atrás ni hacia adelante. Este disco también tiene que ver con eso.

–En este momento de su carrera, ¿se plantea algo así como “hacia dónde quiere ir”?

–Esto es lo que me tocaba contar ahora. Yo podría haber hecho un crossover latino después de lo del Oscar, irme a vivir a Hollywood y hacer un disco de duetos latinos. Lo digo como broma pero es así. Preferí hacer un statement artístico, una declaración de intenciones personales: estoy aquí, con estas canciones, porque son mi medio de expresión. Fue un ejercicio de honestidad. Hacia ahí es hacia donde quisiera ir.

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Adriana Varela: Tango y “Encaje”

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 24, 2006

La “mina” del tango aprovechó el viaje para recorrer una vez más Mendoza. Cada vez se siente más cómoda aquí.

El hotel Hyatt fue el sitio escogido para llevar adelante la conferencia de prensa, donde se agasajó a los presentes obsequiándoles “Encaje”, el nuevo disco de la popular intérprete. La presentación del mismo tendrá lugar hoy, a las 22 horas, en el teatro Independencia.

 

Adriana Varela tiene en Mendoza un importante grupo de seguidores.

Durante la gala se habló de todo, un poco. Si bien ésta se organizó con el objetivo de mostrar su nuevo material, la artista se explayó y habló de su futuro y su pasado, hasta de cómo fueron sus inicios en el tango.

Varela se mostró bastante predispuesta y de muy buen humor a pesar del inoportuno cuadro de gripe que padece y contestó gustosa todas las inquietudes de los presentes. Resaltó que cada vez se siente más cómoda en nuestra provincia y que regresa que en cada ocasión que le es posible.

Una de las más importantes declaraciones fue que Joaquín Sabina se encuentra componiendo un disco de temas para que ella los interprete. Además, destacó que pospuso la ya pautada gira por España, para realizar una por nuestro país y cuando se le preguntó el motivo sólo expresó que era porque tenía ganas de hacerlo, no existía un motivo que le impidiera viajar, sólo deseaba recorrer su amado país natal.

La ex fonoaudióloga confesó que hay momentos en los que siente deseos de retirarse y volver a su consultorio para continuar ejerciendo la profesión que una vez dejó: le encantaría volver a atender a la gente. También dijo que, aunque sus conocimientos le indiquen que cantar con la garganta es riesgoso, es algo que le resulta imposible evitar y es de la manera en que ella disfrutar hacerlo. Adriana Varela no ha vuelto a recibir propuestas para trabajar con música electrónica en conjunto con el tango, al igual que lo hizo con Bajo Fondo Tango Club.

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Adriana Varela: “Los jóvenes empezaron a escuchar tangos por mí”

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 24, 2006

Fotografa de Adriana Varela

Mendoza-Odiada y amada sin matices, Adriana Varela es el referente de tango femenino más importante del ambiente tanguero actual, a pesar de que ella se niegue a admitirlo. Luego de seis años de ausencia en un estudio, regresa con un disco nuevo, Encaje, que ha despertado las más disímiles expectativas por abordar tangos bajofonderos de cuatro décadas.

El estreno oficial del disco ocurrió el fin de semana pasado en dos funciones a sala llena en el teatro Ópera de Buenos Aires y ahora Mendoza será la provincia privilegiada con la primicia de este magnífico nuevo material, en la única función de esta noche a las 22, en el teatro Independencia.

La historia de esta mujer-tango parece imaginada por un autor rioplatense. Al principio, el 2X4 se mantuvo muy lejos de ella, ya que Adriana creció escuchando jazz, blues, boleros, música clásica y Edith Piaf y pasó su adolescencia entre los sonidos eléctricos de Yes, Led Zepelin, The Beatles, Deep Purple, desencantándose pronto del rock cuando pierde su espíritu combativo en la década de los ’80.

Sintiéndose como una huérfana en lo musical, Adriana Varela ejerció durante años su título de fonoaudióloga. Pero un día, el destino dio un giro inesperado; luego de ver el film Sur de Pino Solanas, queda fascinada por la figura del Polaco Goyeneche y Varela no duda en correr a verlo al café tanguero de moda. Luego de escucharla cantar, Goyeneche, que no le gustaban las voces femeninas, decidió convertirse en su padrino musical.

Desde entonces, la carrera de “La Gata”, como la bautizó en una canción Cacho Castaña, no dejó de crecer: cantó con Sabina y Serrat, con Gustavo Santaolalla grabó la canción “Perfume” para Bajo Fondo Tango Club, el cineasta Marcelo Piñeyro incorporó su tango “Vida mía” en la banda de sonido de “Plata quemada”, al tiempo que el escritor español Manuel Vázquez Montalbán incluyó a Varela como personaje de su novela “El cuarteto Buenos Aires”.

Tras ocho discos editados, miles de escenarios recorridos y su figura como diosa sexy y a la vez arrabalera se solidifica en el emblemático paisaje del tango, mientras su vida se transforma en mito, en leyenda viviente.

En esta entrevista, Adriana Varela detalla cada uno de los tangos nuevos de “Encaje” y de su impresionante debut en el teatro Ópera en el fin de semana pasado con invitados como Nelly Omar, la mítica cantante de tangos a quien Varela adora con locura.

-¿Por qué te demoraste seis años en grabar un disco?

-Simplemente porque no paré de viajar y no quería hacer el disco sin concentrarme. Igualmente, este año tampoco paré aunque entre viajes a Chile, París, México y Roma, pude encontrar momentos en donde me dedicaba a seleccionar repertorio. Justamente, fijate lo que sale en ‘Encaje’, un disco que de alguna manera me condiciona mucho más al oído y lo hizo casi sin darme cuenta. Necesitaba tranquilidad, intimidad, escuchar música como público. Salió como lo estaba necesitando emotivamente, al oído.

-¿Qué diferencias sustanciales hay con “Más tango”, tu disco anterior?

-En principio el arreglador de este disco es el mismo, Marcelo Macri, el pianista y director musical que viaja conmigo a donde voy. Él hizo todos los arreglos a diferencia de ‘Más tango’ que tenía muchos arregladores invitados. No creo que no tenga otra diferencia sustancial. ‘Encaje’ tiene temas con cuatro guitarras criollas y me parece soñado cantar con ellas. Además, el disco es una recorrida, por eso se llama encaje, para encajar tangos de los años ’20, de los ’80, de los ’90, de 2000. Repertorio viejo y muy nuevo.

“Encaje” contiene tangos muy antiguos, como “Lloro como una mujer”, “En un feca” y “El morocho y el oriental”, además de otros de Jaime Roos como “Milonga de Gauna” y “La hermana de la coneja” y otros nuevos como “Chau”, escrito por una poeta de 90 años con música de Rafael, el hijo de Varela.

-¿Por qué estos temas de la década del 20?

-No los conocía pero cuando los escuché me parecieron muy graciosos. Son entrañables, fuera de toda pretensión porque fundamentalmente tenían que ver con la intimidad de un ser. ‘El morocho y el oriental’ es una pintura increíble. Son tangos con aires riberianos, tanto en el sonido como en la temática.

-También está “Milonga de Gauna” de Jaime Roos, ¿cómo llegó al disco?

-Cuando estábamos en 2000 en Madrid escuchábamos con Marcelo Macri el disco de Jaime Roos y nos acompañaba siempre ‘Milonga de Gauna’. Antes de finalizar el repertorio de ‘Encaje’, se lo pregunté a Jaime y me dijo: ‘¿Obvio, cómo no la vas a grabar?’ Finalmente decidimos cantarla y producirla con cuatro guitarras. El resultado personalmente me pareció divino, me encanta.

-¿Y “La hermana de la coneja”?

-Te cuento. Hace dos años estaba en Montevideo presentando el disco Cuando el río suena y Raúl Castro, que es el autor de la letra de La hermana… me llamó por teléfono y me dijo que él la había escrito en forma de tango, aunque Jaime la había grabado como murga. Le hice caso a Castro y esta vez la grabé como tango.

-¿De dónde vino “Chau”?

-La escribió la madre de una amiga mía, una pendeja de 91 años. Ella tiene unos libros de poemas increíbles y yo elegí uno de ellos que siempre me había gustado y le pedí a mi hijo Rafael que le colocara música y así nació el tango ‘Chau’.

-¿Tu hijo participará en la gira?

-No, porque no dan los costos. En realidad, el fin de semana pasado en el Ópera se hizo con todo. Las dos noches vinieron con escenografía, violines, chelos, contrabajo, cuatro guitarras. Pero a Mendoza voy a presentar el disco con los arreglos de mi trío.

-¿Cómo fue el estreno de “Encaje” en el teatro Ópera?

-¡Increíble! ¡me quedé con una energía! Fue muy fuerte ver el Ópera lleno los dos días. Vino gente que quiero muchísimo como Nelly Omar. La verdad es que me morí cuando la ví, le grité que la amaba desde el escenario. Ella se paró y la gente la ovacionó con aplausos. También vino Badía, él es quien de alguna manera prácticamente me inventó, porque debuté como cantante en Badía y Compañía. Fue muy gracioso porque lo vi de casualidad en la platea y lo invité a subirse al escenario y le pedí que contara aquella anécdota de cómo había cantado en su programa. Es el único tipo que convoca a artistas nacionales en un programa maravilloso. El sábado vino Estela de Carlotto, que es mi gran amiga. Ella dice que yo me parezco mucho a Laura, su hija desaparecida. La verdad es que fueron dos fiestas increíbles.

-¿Cómo fueron recibidos los tangos nuevos?

-A los aplausos pero con una generosidad de parte del público porteño, increíble. Tengo un público muy escucha, arranca el aplauso antes de que termine el tema porque se emocionan.

-Supe que cantás más relajada en París que en Buenos Aires, ¿por qué?

-Es verdad, pero tengo que serte sincera; por primera vez en la vida estuve relajada en Buenos Aires. Pienso que fue porque siento que ya tengo mucho oficio. Todos los años hago lo mismo pero recién éste te puedo decir que lo disfruté en cambio de sufrirlo. Siempre hay un momento, que más bien es interno, anecdótico, se hace click y sucede.

-¿Cómo sigue la gira de “Encaje”?

-Primero está el concierto de esta noche en el Independencia. Te digo de paso que amo este teatro con toda mi alma y que además amo a los mendocinos porque siempre me reciben con mucho cariño. Después vamos a Córdoba, Rosario, el Sur, etcétera.

-¿Qué fue lo más conservador que te dijo algún fan de la guardia vieja?

-Justamente hace unos días el representante de Guillermito (Fernández), me dijo: ‘No entiendo por qué Sabina, no entiendo pero bueno, a vos todo te queda bien’. (Risas).

-¿Qué fue lo más ‘cool’ que te dijo un fan joven?

-Lo más cool es lo que me dicen siempre que es que empezaron a escuchar tangos por mí, porque antes no los entendían.

Adriana Varela, presentación del disco “Encaje”.

Hora: 22.

Sala: Teatro Independencia (Espejo y Chile).

Músicos: Marcelo Macri en piano y dirección musical; Horacio Avilano en guitarra y Walter Castro en bandoneón.

Entradas: en boletería del teatro hasta hoy de 10 a 13 y de 18 a 20.30. Los precios son: Paraíso $ 20, Tertulia $30, platea y palcos altos $35 y platea y palcos bajos $ 40.

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REPORTAJE A MAGDALENA FLEITAS

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 23, 2006

Canción para los días de vida


Compositora, cantante y musicoterapeuta, viaja por Latinoamérica recopilando canciones. Y acaba de sacar un disco, “Risas del viento”.

    EN BARILOCHE. Magdalena, su guitarra y el lago Nahuel Huapi. Es una viajera incansable.

    En vez de irse de vacaciones en plan descanso total, Magdalena Fleitas acostumbra a integrar en sus viajes por Latinoamérica al menos un par de visitas a algún colegio rural, para intercambiar música con los chicos de la zona. Así, fue recopilando voces y canciones infantiles que pueden escucharse en su nuevo disco (el segundo de su carrera) Risas del viento.

    Un álbum que se nutre de las riquísimas tradiciones musicales de Argentina y Latinoamérica y pone a los chicos en contacto con el folclore. Con una concepción nada “infantilizada”. Es decir con riqueza sonora y de colores tímbricos, apto para adultos.

    Docente, música, cantante, compositora, sus viajes la llevaron desde el sur y el norte del país hasta el Lago Titicaca en Bolivia. “Es muy lindo cómo te abren las puertas —cuenta Magdalena—, cómo te muestran espontáneamente sus canciones, es algo muy placentero que se da en un clima de intercambio”. Ella, a su vez les canta las suyas.

    También le resulta interesante observar las variaciones culturales en repertorios comunes. Por ejemplo, en Bolivia, en la tradicional canción de El lobo feroz, el lobo come huevito sancochado. O los chicos conocen temas del antiguo cancionero español, que aquí no se cantan.

    A veces la reciben con mucha ceremonia.”Bolivia es un pueblo muy cantor —explica— y los nenes cantan con la boca bien abierta y a grito pelado. Y el maestro les decía, pero niños, ‘no han cantado lo suficientemente fuerte'”.

    Magdalena tiene también experiencia en escuelas de la ciudad. ¿Encuentra diferencias de reacción? “Sí —afirma—, hay una manera de vincularse distinta, tiempos de escucha muy diferentes. Fuera de las ciudades son más amplios el deseo y la necesidad de conocer. A veces las ciudades están sobrecargadas de estímulo, los chicos se aburren más rápido. Igual, no me gustaría generalizar, todo depende de cada experiencia”.

    Además de docente, Fleitas es musicoterapeuta y tiene su propia escuela de música para chicos de 1 a 3 años: El Jardín de Magda.

    Fleitas explica que la musicoterapia puede aplicarse en cualquier área de la salud, “la música está muy vinculada a la vida, todos tenemos una memoria musical, canciones, sonidos que forman parte de nuestra historia”.

    ¿Y con los chicos?

    Es ideal la musicoterapia para abordar cualquier tratamiento con chicos porque está muy vinculado a lo lúdico, que es el lenguaje del niño. Entonces rápidamente se hace un puente. Además la música está vinculada al placer, a expresarse.

    De acuerdo a su experiencia, los chicos esperan ansiosos el día de su clase de música porque ahí inventan canciones, bailan, juegan y charlan con el maestro de las tristezas.

    “Porque el lenguaje artístico permite que aparezcan las emociones más profundas, más complejas —asegura Magdalena—. En una buena clase de música se compone. Y eso le da lugar a que ellos cuenten cómo viven su mundo cotidiano la soledad, los celos, sus inseguridades. A los chicos les pasan muchas cosas complejas que a veces no nos damos cuenta, pensando que el mundo del niño es más rosa de lo que es”.

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    REPORTAJE A PETE TOWNSHEND, LIDER DE THE WHO

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 23, 2006

    “Quiero conocer a ese tal Charly García”


    Clarín” vio un show de la mítica banda en el Madison Square Garden y dialogó con el guitarrista. Townshend habló del paso del tiempo, de Bob Dylan y hasta de Charly. Vienen en marzo de 2007.

    MARTES, 10.30 PM. Los viejos amigos, Roger Daltrey y Pete Townshend, saludan al final del show del Madison.

    Un hombre y una visión. Pete Townshend, el guitarrista, compositor y líder de The Who, nunca aspiró a otra cosa que a pavimentar terrenos y echar claridad allí donde persistieran las sombras. Desde el temprano uso de efectos pirotécnicos en la guitarra que definieron la potencia de su banda y su conciencia del poder de la moda y la tribu, se erigió junto a The Who en líder del movimiento Mod. Desde el accidental momento en que su guitarra se quebró ante el techo cercano de un pub, dispuso del sacrificio habitual y ritual del instrumento en un síndrome tipo Ave Fénix, que en cada nueva noche renacía de las cenizas de su anterior destrucción. Desde su plus de estudiante de arte, sintió que el formato rockero le quedaba chico y diseñó, sino la primera (que podría ser S.F. Sorrow de The Pretty Things), la más famosa ópera rock de la historia: Tommy.

    Los últimos años no fueron fáciles para él: perdió un amigo (el bajista John Entwsitle) y se vio envuelto en un caso donde se lo acusaba de ingresar a páginas de abusos de menores en internet. Los cargos le fueron levantados a los cuatro meses y, aunque ahora prefiera no hablar de ello, alegó que estaba chequeando material para su primera novela (The Boy Who Heard Music), donde el protagonista ha sido abusado de niño. Igual que el propio Townshend y que ese personaje sordo, ciego y mudo que lo elevara a la categoría de leyenda: Tommy.

    Ahora, The Who está empezando su undécima gira desde que se despidiera por primera vez, allá por 1982. La novedad es que, por primera vez desde entonces, está trabajando junto al cantante Roger Daltrey en un disco en estudio de la banda que redefinió los 60 británicos junto a Beatles y Stones. “El disco se llama Endless Wire (Cable sin fin), como una de las canciones y saldrá el 30 de octubre. En enero de este año decidí intentar escribir una mini-ópera. Justamente 40 años después de la primera mini-ópera que escribí: A Quick One While He s Away, así que fue como transportarme al pasado, aun que ésta es sobre un grupo de jóvenes que usan internet para hacer música y dar shows. O sea, la clase de historia que siempre inspiró mi composición: siempre creí que la música puede hacer olvidar los problemas.

    Los últimos discos de tus compañeros de generación (Paul McCartney, los Stones, Bob Dylan) fueron recibidos con mucho entusiasmo por el público y la crítica. ¿Esto te presiona?

    No, más bien me llena de coraje. Siento que todos estamos encontrando una nueva forma de que nuestra música vuelva a tener peso. En mi caso, se trata de una cuestión de paciencia: aprender a encontrar el momento justo y las notas justas. En cambio, Paul, Bob y los Stones nunca pararon, como sí lo hicimos nosotros.

    Pero nunca dejaste de componer para tus discos solistas. ¿Se encara diferente un proyecto solista que un disco de The Who?

    No. Yo uso los mismos métodos para componer. Lo que cambia son los músicos. En el caso de este disco sólo tengo que hacer espacio para una sola persona, que es mi colega Roger Daltrey. Es el mejor intérprete de mis canciones. ¡Y sobre todo un terrible editor! Así que si queremos hacer un buen disco hay que tenerle preparadas un montón de buenas canciones.

    ¿Cuánto cambió tu vida con las muertes de tus compañeros de banda John Entwistle (2002) y Keith Moon (1978)?

    Eramos una pandilla, como tantas bandas de rock. Y cada vez que perdemos un integrante, toda la estructura se resiente. Pero aprendimos grandes lecciones y nos pusimos fuertes. Cuando John murió, el desafío musical fue mayor: se puede decir que Keith Moon era un gran baterista, un excéntrico lunático, entonces convivir con él era divertido y duro a la vez. Pero John era un músico sorprendente, no es fácil que un bajista sea tan importante. Gracias a nuestro trabajo en conjunto convertimos el sonido de The Who en algo único y famoso.En una entrevista reciente dijiste que “Dylan haciendo rock es flojo, no puede tocarlo”. ¿Siempre pensaste así de él?

    Bob Dylan no es un músico de rock: toca con músicos de rock. De hecho, amo su versión del rock and roll y a los músicos que lo ayudaron a cambiar del folk al rock. Y también adoro cuando toca folk y country & western. Es único.

    ¿Cuál pensás que es la mejor canción de The Who?

    Cambia a cada rato. Actualmente es Tea & Theatre, del nuevo disco. Es honesta y apropiada para gente de 60 como Roger y yo. De las viejas, adoro todas, pero me encanta tocar especialmente The Seeker.En “My Generation” cantaste que “esperabas morir antes de llegar a viejo”. Con todo respeto… ¿puedo preguntar cómo te sentís vivo y viejo?

    Todavía quiero morir antes de llegar a viejo. Cuando hablaba de viejo, hablaba desde los 19 años, mi edad cuando la compuse y tenía otra forma de pensar, de ver las cosas y de controlarlas. Pero los viejos suelen ser los maestros y los míos murieron y la única cosa que puedo enseñar es a tocar la guitarra. Me preocupa más llevarle a los jóvenes esperanza y claridad, liberación y libertad.

    Sabías que Charly García, una de las estrellas del rock argentino puso una frase tuya en uno de sus discos solistas? Es aquella que dice: “Si grita pidiendo verdad en lugar de auxilio, si se compromete con un coraje que no está seguro de poseer, si se pone de pie para señalar algo que está mal pero no pide sangre para dirimirlo, entonces es

    rock and roll”.

    Es un maravilloso tributo. Me encantaría conocer a ese tal Charly García. Sigo sintiendo vigentes esas palabras, aunque pueda poner mis sentimientos en otro orden de prioridades.

    ¿Vienen a la Argentina?

    Estamos yendo. Fuimos amigos y enemigos de los argentinos por cientos de años y eso nos hace una familia. Nuestro manager, Bill Curbishley está casado con una argentina y eso hace a The Who contraer compromisos con tu país. Pero lo más importante es que Argentina es un país donde la música es parte de la forma que tiene el pueblo para expresar su alma. El rock, de la manera en que lo toca The Who, expresa ese sentimiento desde el corazón. Nunca visité Argentina y, lo advierto, tocaré de la mejor forma que me sea posible.

     

    The Who en la Argentina

    Aunque nunca tan influyentes como Beatles & Stones, The Who recién dejó su marca en el rock local a partir del fenómeno Tommy. Los primeros ecos podrían encontrarse en la fallida ópera de Almendra, que devino en el no menos histórico Almendra II (1971), que también incluye una Obertura. No menos importante fue para Vox Dei, tanto en su sonido constitutivo (chequear Caliente), como en la conformación de La Biblia (1971): no olvidemos que Tommy termina siendo una especie de Mesías.

    Por esos años y viviendo en Londres, el bajista Vitico asegura haber jugado una partida de billar con la banda.

    Charly García citaría a Townshend en dos oportunidades. Primero, con el verso del “recuerdas al tipo que rompía guitarras/ cuando nadie tenía un miserable amplificador/ Hay miles ahora” (Mientras miro las nuevas olas, Serú Girán). Después, citando una frase (ver nota) en el sobre interno de Yendo de la cama al living (1982). En un plano más cercano, Divididos no sólo los adoptó en el clásico Aladelta (1991), sino que en su etapa con Federico Gil Solá como baterista supo hacer del Summertime Blues (Eddie Cochran, en versión The Who) un tema estelar de sus conciertos. En los últimos años, la estela que más pegó fue la etapa mod y asi lo dejaron en claro bandas como Turf, Menos que cero y Los Grillos.

    Ecos porteños


    Tommy, álbum lanzado en 1969, está considerado la primera ópera rock. Cuenta la historia de Tommy Walker, un chico que queda ciego, sordo y mudo después de ver cómo su padre asesina a su madre al volver de la guerra y sorprenderla con otro hombre. Los inventores del rock argentino quedaron estremecidos por la idea, inédita hasta entonces, de desarrollar un concepto argumental en un long play. Almendra hizo punta y Spinetta escribió de un tirón una ópera rock en la que iban a  actuar muchos de los pioneros, de Nebbia a Miguel Abuelo. La ópera nunca se terminó: Almendra se separó. Pero el bicho de lo conceptual prendió definitivamente en el rock nacional: pronto Vox Dei iluminaría La Biblia (1971) y Arco Iris Sudamérica o el regreso de la Aurora (1972).

    La obra

    THE WHO SELL OUT (1967)

    UNO DE LOS DISCOS DEFINITIVOS DEL POP-ART. ES

    UNA OBRA CONCEPTUAL TRUNCA, DONDE SE REFLEXIONA

    SOBRE RADIOS PIRATAS Y EL PODER DE LOS

    JINGLES EN UN ROCK QUE TODAVIA LE HUIA A LOS

    SPONSORS. INCLUYE CLASICOS
    COMO “I CAN SEE

    FOR MILES” Y “ARMENIA CITY IN THE SKY”.


    El suceso
    EL VIVO

    LIVE AT LEEDS (1970)

    EN EL PODIO DE LOS “MEJORES DISCOS EN VIVO DE

    LA HISTORIA“. LOS DEVOLVIO AL LUGAR QUE EL

    FUROR DE “TOMMY” ESTABA DESVIANDO: EL ESCENARIO.

    UNA VERSION KILOMETRICA DE “MY

    GENERATION” Y COVERS (“SHAKING ALL OVER”,

    “YOUNG MAN BLUES”) SON PARTE DEL BANQUETE.


    El vivo

    TOMMY (1969)

    TOWNSHEND ASPIRA A SER EL MOZART DE SU

    GENERACION CONTANDO
    LA HISTORIA DE UN

    MUCHACHO CIEGO, SORDO Y MUDO CON CARACTERISTICAS

    MESIANICAS. EL PROYECTO ADQUIERE

    FORMA DE DISCO DOBLE Y SU EXITO EN LOS

    ESTADOS UNIDOS LOS CONSAGRA PARA SIEMPRE.

     

    En vivo en el Madison: los viejos están bien

    Un brazo derecho que gira 360 grados para disparar un acorde mortal. Otro que usa el cable del micrófono como un lazo, para revolearlo en repetición. Los gestos escénicos que hicieron famosos a Pete Townshend y Roger Daltrey llegan a tiempo, pero no en forma. Y es lo de menos. La idea de ver a The Who vivitos y coleando después de la muerte de su base rítmica (el bajista John Entwistle y el baterista Keith Moon) y de decir oficialmente adiós en 1982 podría ser un pésimo chiste. Pero como ya lo comprobáramos con los Stones en su último par de shows en marzo, el rock parece guardarle un mejor lugar a los sexagenarios que a los cuarentones. Hay más dignidad en ese post-bis de tema nuevo y acústico (Tea & Theatre), con Roger Daltrey tomando literalmente un té en taza, que la que suele haber en los vitalidad pendevieja de las bandas que vuelven al ruedo en la mediana edad. Ergo, The Who no compite ahora con (por ejemplo) The White Stripes, de la misma manera que sí lo hacían en 1982, cuando se dejaban telonear por los entonces jóvenes y vitales The Clash.

    En esta noche del Madison Square Garden repleto, Pete Townshend y Roger Daltrey pueden mirar hacia adelante y ver que le llevan, aún a su público, veinte años de edad. Pueden mirar a sus espaldas y notar que falta la mitad de la banda, aunque los reemplacen Pino Paladino (bajo) y el siempre eficiente Zak Starkey (claro, el hijo de Ringo Starr), en batería. O que incluso Townshend sume a su hermano menor Simon como guitarrista. Pero lo que siempre estará de su lado será un repertorio que figura entre el más inspirado y puntual de la historia del rock. Cuando de repente y sin saludar toman el escenario y se despachan sucesivamente con I Can’t Explain, Anyway, Anyhow, Anywhere y The Seeker, la evidencia toma cuerpo. Las cinco pantallas gigantes, rectangulares ellas, fijan imágenes de la época en que fueron compuestas (Londres, 1965-1970) en un composé más didáctico que nostálgico y hasta un frasquito de anfetaminas aparece como invitado especial. Luego llegará la hora de los temas nuevos (drásticos, no tan inspirados, adultos), luego los clásicos de su etapa setentista (Who Are You, Behind Blue Eyes, una emocionante Baba O ‘Riley) y ya en la recta final, el himno My Generation.

    Zak Starkey, a quien en marzo vimos tocar el mismo tema como bis junto a Oasis, se esmera en su tarea pero lo mejor es lo que sucede en la pantalla. En un gesto de generosidad generacional, los Who admiten que “su generación” incluye a “todas las generaciones”. Y así desfilan no sólo los mods inspiradores del tema, sino rockers, punks, ravers, glams y todas las tribus que quieran habitar la gran patria del rock. Antes del descanso, Won ‘t Get Fooled Again deja escuchar el grito más característico de Daltrey. Y para los bises, el momento Tommy cae impecable con Pinball Wizard y See Me Feel Me. “New York, We Love You So Much”, se despedirá Daltrey, dejando la certeza que, en marzo, cambiará de locación en el saludo.

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    Reportaje Una clase de poesía al estilo Gonzalo Rojas

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 23, 2006

    Una entrevista de “Ñ” con el Premio Cervantes 2003 se convirtió en un espectáculo poético privado, un chisporroteo de humor serio y afirmaciones imprecisas. Rojas propuso preguntas, respondió otras, reivindicó el surrealismo, el humor, la escritura automática y la poesía como una actividad fisiológica. Explicó luego su trabajo declamando y analizando ante el cronista uno de sus más recientes poemas. Con la nota, va el texto inédito “Empréstame a tu hermana”.

     

    Señor periodista: Estoy muy cansaaa-do. Estoy cansado de caminar todo el día por las calles de Buenos Aires y de caminar todos estos siglos por la vida.” Es la voz del poeta chileno Gonzalo Rojas hablando por teléfono desde su habitación del Hotel Boulevard, cerca del Obelisco. Parece que la entrevista no se va a dar. Son las diez y media de la noche. Es pleno invierno. Tiene noventa años. Está en todo su derecho de decir: “No, muchas gracias, buenas noches.”

    Pero sorpresivamente nos invita a desayunar la mañana siguiente, en el hotel. A las nueve en punto sale del ascensor acompañado por su asistente. Es menudo, formal, y bien derecho. Camina despacio pero firme. Está vestido de traje oscuro, impecable, con una corbata roja y su gorra negra de marinero. Su compañera es larga y flaca, vestida de falda y también con una corbata roja. Le lleva un maletín de cuero que guarda tesoros: el facsímil de un telegrama de André Breton; la copia de una carta de Gabriela Mistral; una lista de insólitas preguntas poéticas; poemas inéditos. Todo lo cual termina regalando a su entrevistador que —inexplicablemente— se convierte, una vez comenzada la charla, de “señor periodista” en “Andrés querido”.

    Para Rojas la palabra es todo, y más que la palabra, la sílaba. Hasta se podría decir que no habla en palabras. Habla en sílabas. Pausando, prolongando, enfatizando, suspirando.

    – ¿Si lee su primer libro “La miseria del hombre” ve el mismo poeta que es hoy?

    —- Andrés querido… Mira… Sin jugar con ningún vocablo, ni palabras, ni nada de eso. Soy el mismo. Y en mí se ha operado algo así como la metamorfosis de lo mismo. Lo que te quiero decir es que soy el mismo. Creo ser. Es tan difícil decir soy. Siempre será difícil decir soy. Pero creo ser el mismo lector, intra-lector de siempre desde niño. Y el mismo que está apostando a decir mundo, nada más.

    – ¿Y cómo nace un poema? ¿Es una búsqueda de la iluminación?

    —- Ya la palabra búsqueda me parece un poco difícil —no intolerable, pero difícil— porque eso implicaría ser un buscador, y sucede que yo no busco nada. El rey de España —y lo vamos a traer a mencionar— dijo al celebrar ese premio que se me dio hace tres años (N. de R.: el Cervantes) que yo era un buscador. No le entendí nada. Porque yo no soy buscador de nada. Aunque lo diga el rey.

    – Entonces, tal vez la pregunta es: ¿Qué son las palabras?

    —- Ahhh, ahora sí. Ya te entiendo bien, hijo. El poeta sabe aunque dice que no, sabe que él es palabra. Uno es palabra. Uno es nada más que palabra. Es como el respiro… No hay que ser un Rilke para afirmar que la palabra existe con la urgencia fisiológica de lo necesario. Yo no sé vivir, ni ver mundo, sino desde ese juego silábico. A Rimbaud le gustaba la vocal, a mí me gusta la sílaba. Yo soy silábico, y entonces de allí se me da todo. Por la oreja, por el ojo, por el olfato, por el sentido que uno tenga. Porque no es cierto que uno tiene cinco sentidos. Virtualmente todo poeta y todo niño tiene ¿cuántos ojos? ¿Cuántas orejitas? ¿Cuánta nariz?

    – Eso de ser silábico, ¿qué más significa?

    —- Es un modo de hablar, hijo, entiéndeme más claro. No soy un poeta metafísico, ni trascendente, pienso yo. Soy un fisiológico poeta más bien. Entonces lo que yo he hecho —aunque lo haya dicho otra vez te lo digo a ti— lo único que he hecho es SI—LA—BEAR el mundo. ¿Qué tiene que ver eso? Tiene que ver con un déficit mío que se llama la tartamudez. Y el asma. Tengo dificultad para decir, sin duda, desde niño. Y ese asma y esa tartamudez guardan relación estrictísima con una cosa más divertida que se llama: ¡la neurosis! Los niños son tan neuróticos como los viejos.

    – ¿El cuerpo es el origen de la poesía?

    —- Ahhhhh… ¡Por supuesto! Habrá cuerpo y habrá alma, pero eso no es un dúo. Es una unidad, una sola amarra, una sola urdimbre. No hay que andar definiendo por separado esta armazón preciosa que es la criatura humana, alma-cuerpo. Seguramente habrá explicaciones a escala metafísica, filosófica y teológica de aquello como una dualidad. A mí no se me da.

    – ¿Usted goza de la vida, no?

    —- ¡Eso sí! ¡La adoro! La adoro a ella, la hermosa.

    – ¿Le sigue apasionando la lectura?

    —- Sí, la lectura. Y, por lo visto, la relectura. Lo que pensaba por su lado Borges que era un relector sin fin. Y no sólo los libros. Uno lee todo. Hasta esos carros que van andando allí en la calle fea. Todo. Todo se lee, se relee y se reelige. Yo creo, no sé bien, me da la impresión que legiere en latín, ese vocablo, guarda mucha relación con elegir. Cuando uno lee es como que uno elige.

    – ¿Qué libros relee?

    —- Los buenos. No sólo los viejos, no sólo a mis romanos que los adoro tanto. Yo fui de afición latina. Y no por el respeto a las cláusulas silábicas, dactílicas, anapésticas, trocaicas, jámbicas, etcétera. No. Es por cómo respiraban los tipos. Sacaban sus versos tan bellos. Un tesoro.

    Ahí Rojas levanta las manos en un gesto amable y declara: “Voy a comer, compañero. Le voy a dejar un rato para pensar.” Sin prisa comemos juntos huevos revueltos con tostadas que nos sirvió la compañera del poeta, y tomamos café con leche, sin hablar. Un breve silencio, después de terminar el plato, y el poeta vuelve y entona: “Qué bueno, Andrés. ¿Y entonces, qué vamos a hacer? Dialoguemos, pensemos, intentemos…”

    – ¿Qué le diría a un chico que quiere ser poeta?

    —- Que se demore. Que no vaya con ninguna prisa en el juego. La apuesta es difícil ya se sabe. Como todas las apuestas. La apuesta de decir mundo desde la sílaba, desde la palabra, es difícil. Entonces que no tenga apremio, que se demore, que lea y que relea y que se equivoque. Que no aspire a nada y que jamás huela, o intente oler, olfatear desde lejos, la palabra fi-gu-ra-ción, éxito. Esa es la trampa. Eso hay que decirle al muchachito.

    – Y sin embargo el éxito es importante. ¿Qué significó, por ejemplo, que Gabriela Mistral reconociera su primer libro?

    —- Divertido no más. Coincido con una objeción de un señor más maniático que yo que había escrito como quince días antes una nota detractora en El Mercurio. Era entre ofensiva y torpe no más. Sobre el librito mío que recién había aparecido. Entonces quince días después, como los dioses existen, apareció un tarjetón en la casilla de correo del liceo donde yo enseñaba. Y ese tarjetón que lo llevo allí, en copia —si lo quieres te lo regalo— con su letra así distendida, divertida, la Mistral que dice exactamente lo contrario, pero no alude al Señor Alone, que en realidad no era ningún alone, porque, la verdad, iba bien acompañado de todos los tontos del mundo. Y no era necio. El tipo era despierto, un afrancesado, un prousteano.

    – El surrealismo fue importante para usted…

    —- Lo fue y lo sigue siendo porque el surrealismo no ha desaparecido. Como el romanticismo, no ha desaparecido. Además a escala de parentesco, de afiliación, ya se sabe que el surrealismo rescata en gran medida las ideas vertebrales y los fundamentos de los RO-MAN-TI-COS. Para leer a los surrealistas hay que haber leído a los románticos. Es como para leer poesía de amor, hay que leer poesía mística. Si no, no se entiende. Se entienden porquerías, se entiende la parte externa.

    – ¿Concretamente, cómo funciona el surrealismo en su escritura?

    —- Yo no sé responder entrevistas, hijo, si no desde la poesía. Pásame esa poesía —le dice a su asistente—compañera (ella le alcanza unas hojas del maletín de cuero). Lo demás no me interesa nada. ¡Nada! Nada, nada, nada, nada. Aquí hay un poema, es un texto inédito: Empréstame a tu hermana. Aquí se ve cómo en un poeta viejo, de mayoría de edad, más que ya al cierre de todo, sigue funcionando este mecanismo de lo que no se mide ni se piensa mayormente y sin embargo se escribe. O sea, ese procedimiento que se llamó la escritura automática. Esto fue escrito por mí frente al mar y ni pensando en el mar y ni pensando en nadie. Pero mira el modo con que se abre. Y a partir de esto hazme las preguntas que quieras.”

    Lee el poema, tomándose su tiempo —entonando las sílabas largamente—, interrumpiéndose para hacer aclaraciones, para describir el contenido, para reírse seriamente de lo absurdo.

    Sobre el título, dice: “Empréstame a tu hermana es un vocablo, te sugiero desde luego, divertido, ¿no? Irónico, humorístico. Que parece más bien como procaz. Porque yo le pido a alguien préstame a tu hermana para la cama. Ya. Empréstame a tu hermana. Empréstame. Esto es un modo de hablar bien popular. Empréstame a tu hermana. Entonces mira cómo se abre el poema.”

    Después de leer la primera estrofa vuelve al comienzo: “Hay que releer. Siempre ocurre con una poesía de cualquier plazo. Hay que releer para entrar en la oreja y en el ojo”.

    Termina la relectura y declara, como si fuera el poema de otro: “Entonces, para empezar uno se hace una conjetura. ¿Y quién cresta es este? ¿Quién es la hermana? ¿De dónde vino esa idea de la hermana? Lo digo porque a mí mismo se me dio, cuando lo cerré el poema, que salió de un solo vuelo, de un solo envión, de un solo viaje. Y por eso digo que se trata de un texto casi de dictado automático. Porque no lo pensé, no lo pensé, no lo medí, no saqué ninguna cuenta antes de escribir esto”

    “Tú dices: este tipo es tan imbécil, que es capaz de decir cosas por disparatar. No es cierto. El árbol existe, el pueblito Lebu existe, el ventarrón existe, todo existe. Y el árbol está parado en el aire y no se sabe dónde están las raíces. ¿Es cierto o no? —le pregunta a la compañera, y ella asiente—. Eso es así. ¿Y no es así un poco la poesía?

    “Claro, es hermético. Es semicríptico este poema. Pero es clarísimo. Aquí funciona y no funciona esa semicategoría de la cual hablábamos antes, el dictado automático. ¿Entonces cómo —¿no se dice mierda, no?— pero cómo cresta, entonces, cómo se explica qué es la poesía? ¿Cómo se hace la poesía?”

    ¿Qué más se puede decir? Parece concluida la entrevista. ¿Qué pregunta más cabe? Pero Rojas, tras un largo pero cómodo silencio, dice: “Andrés querido, una entrevista a un poeta es algo muy endemoniado. Muy difícil. ¿Cómo te lo voy a decir yo a ti? Algunas cosas te puedo decir, sin embargo. Te traje yo una lista de posibles preguntas por si te sirve. Unas ideas reiteradas. Nunca es para tanto, una de las cosas que yo digo: uno escribe en el viento”.

    Son tres páginas de fabulosas preguntas, poema en sí, titulado: “La belleza de pensar” o “Del gran juego”. Entre ellas: ¿Por qué hay tanta Nariz en su ejercicio y hasta la escribe con mayúscula? ¿Buenos Aires, epicentro de la creación poética? ¿Todavía lee Ovidio al amanecer?

    – ¿Qué son estas cosas?

    —- ¡Preguntas que me hago a mí mismo para ti! Así que aprovecha, si quieres.

    – ¿Qué es el ocio para usted?

    —- Ah, es todo. ¡El otium! El encantamiento mismo. Yo te revierto la pregunta: ¿Cuándo aprendiste a leer? ¿Temprano? ¿Rápido? ¿Con urgencia de niñito precoz? ¿O con el apoyo de mamá que te dijo: ya niño, estas son las letras del mundo, los símbolos? ¿Así fue?

    – Me costó mucho, aprendí a leer muy tarde.

    —- ¡Allí está! Oye, qué bueno. Este es amigo mío. Yo me demoré un mundo. Todos mis hermanos me pasaban por delante, eran precoces. El silabario mío fue muy moroso. Mucho. Habían unos libritos donde venían ejercicios con las sílabas separadas. Entonces cuando pasé al burro me regalaron cinco pesos. Cinco pesos. ¡Oro! Una monedita bonita. Pero los apurones, los apresurados no son los míos. Hay algunos que lo hacen bien. Neruda se apuraba y tenía gracia.

    – La última y le dejo en paz: ¿No sería mejor no haber escrito nada? ¿O por lo menos no haber publicado nada?

    – —Claro. Esa es una conjetura que me hago yo. Hay tantos amigos míos tan queridos, figuras humanas que van con uno en la calle, o gente como un hombre que atiende mi casa, me ayuda a vigilar las cosas en casa. Es prácticamente analfabeto. No tiene ningún apuro y se ríe de mí. No sé. Escúchame: no puedo responder esa pregunta.

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    Reportaje al filosofo italiano roberto esposito

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 23, 2006

     

    “La antipolítica es una política enmascarada”

    El prestigioso pensador napolitano, de visita en Buenos Aires, reflexiona sobre los temas que aborda en sus nuevos libros publicados aquí: Bíos y Categorías de lo impolítico. También marca afinidades y diferencias con sus coterráneos Gianni Vattimo, Giorgio Agamben y Toni Negri.

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    A partir del lunes próximo, Esposito brindará conferencias en la Biblioteca Nacional y en el Malba.

    La avanzada de la filosofía italiana continúa. ¿Es la moda del momento? Al menos eso parece. Hace unos meses estuvo Gianni Vattimo; el año pasado, Giorgio Agamben, Toni Negri ya vino un par de veces y ahora acaba de llegar Roberto Esposito, quien brindará dos conferencias: el próximo lunes a las 19 en la Biblioteca Nacional y el próximo miércoles a las 18 en el Malba, organizadas por la Universidad Nacional de San Martín y el Instituto Italiano de Cultura. Su visita coincide con la publicación de dos libros, Bíos (Amorrortu) y Categorías de lo impolítico (Katz). El filósofo napolitano es un caballero tímido, amable, de mirada huidiza, que brilla cuando se le menciona el nombre de Diego Armando Maradona. “Prometo aprender la lengua la próxima vez”, se excusa. “La filosofía contemporánea está en una especie de giro; es lo que Deleuze llamaría un pliegue, en el sentido de que se acabó un determinado modo de practicar la filosofía que es autorreferencial. Su fuerza y su sentido está en su capacidad de salir de sí misma, de dirigirse a la exterioridad, es decir cruzarse con la vida contemporánea, con sus experiencias, con sus lenguajes y con sus prácticas”, señala Esposito en una charla informal con su colega argentino Edgardo Castro, en la Universidad de San Martín.

    “Deleuze dice que hoy si el filósofo quiere continuar siendo filósofo debe tener un horizonte. La biopolítica es un horizonte hacia donde se dirige la filosofía. La vida para la filosofía no es sólo un objeto, sino que es la misma filosofía salida fuera de sí”, subraya Esposito en la entrevista con Página/12. “Cuando decimos que la filosofía es mundana, que es del mundo y de la mundialización, lo que queremos decir es que el objeto de la filosofía está en su afuera, como decían Foucault, Blanchot y Deleuze. El objeto de la filosofía es nuestro cuerpo, nuestro lenguaje, nuestra mente y el mundo contemporáneo.” La obra de Esposito podría sintetizarse en dos etapas. En la primera, el filósofo napolitano se consagró a la deconstrucción de todos los elementos de la teoría política clásica, suministrados por Hobbes, Rousseau, Kant, Arendt, George Bataille y Simon Weil. En la segunda –en rigor una expansión y al mismo tiempo ajuste de esta deconstrucción–, Esposito pega un salto más allá y lleva su hermenéutica al terreno de las nociones que discute la filosofía política actual, como las de comunidad (que tendría su origen en la obligación de un don) y la de biopolítica (que hace referencia al proceso de politización de la vida biológica).

    El concepto contrario a comunidad sería el de inmunidad. “Ser inmunes es no estar obligados al don”, plantea Castro. “El problema de la política está en cómo balanceamos la obligación del don y el no estar obligado a ese don –afirma Castro–. Ninguna comunidad finalmente puede realizarse en su sentido pleno.” A partir de este camino de la inmunidad, Esposito se introduce en la biopolítica. Uno de los grandes problemas que plantea esta noción es exactamente de qué estamos hablando: si de la politización biológica de la vida del individuo, si de la politización de la vida biológica de la población o de la especie. La cronología de la biopolítica no es un problema menor. La inmunidad como mecanismo sirve para entender por qué se pasa de una política afirmativa a una política negativa de la vida.” En Categorías de lo impolítico, el filósofo italiano parte de una comprobación: el léxico tradicional de la política occidental ya no es apropiado para definir los hechos de la realidad porque las palabras, los conceptos, las categorías con las cuales fue pensada la política excluyen el costado de lo “impensado” e “inexpresable”.

    –Usted señala que lo impolítico no sería una categoría “sino uno de esos ‘manás’ filosóficos a los que uno puede aferrarse en los no raros momentos de desesperación conceptual”. ¿Esta desesperación es privativa del agotamiento del léxico tradicional de la política occidental o es más amplia?

    –Esta desconfianza, esta dificultad de entender, antes incluso que de actuar, que connota nuestro tiempo no es solamente un fenómeno lingüístico o conceptual. La crisis de sentido del léxico político tradicional, su incapacidad de representar la situación contemporánea, es el resultado de una derivación objetiva, de un vasto proceso de despolitización que deja a la economía, a la técnica e incluso a la guerra la tarea de ordenar el mundo siguiendo líneas cada vez más asimétricas.

    –Usted observa que en la ausencia –lo inexpresado, lo impensando, lo olvidado– se recoge para Canetti lo impolítico. Su opción por la deconstrucción de los conceptos políticos de la modernidad, entre otros el poder, ¿es necesaria pero no es suficiente?

    –No es que la deconstrucción de los conceptos políticos modernos sea para Canetti insuficiente. El la considera ante todo imposible. Tampoco cree en la posibilidad de construir una alternativa real al poder. Para Canetti toda figura o forma de antipoder es un derivado del poder mismo o, en todo caso, tiende a convertirse de nuevo en poder aquello a lo que pretendía oponerse. La única historia posible, destinada a convertirse en realidad, es la del poder. Este, para él, es una condición que no está atada a las circunstancias o a los contextos particulares, sino un dato antropológico constante. Lo que queda, como tácita forma de resistencia, es la conciencia de todo esto y la luz que esta conciencia introduce en lo real. Esta luz inmaterial es para él lo impolítico.

    –Usted advierte que lo impolítico no es una actitud apolítica o antipolítica. ¿Cuáles serían las diferencias centrales entre estos conceptos?

    –La diferencia es fundamental, porque la posición apolítica o antipolítica están dialécticamente ligadas a la política, aunque lo estén en forma de privación y de contraste. En particular, la antipolítica, basándose también en la categoría de conflicto, es una política enmascarada, un modo de hacer política mediante la devaluación de la política misma. No por azar todas las muestras de antipolítica siempre, antes o después, han “descendido al campo”. Lo impolítico, en cambio, no opone un valor externo a la política, sabe que no existe en el mundo una dimensión diferente de aquella definida por las relaciones de fuerza. Pero, al mismo tiempo, no hace de ello la apología, mantiene una reserva radical respecto de esta realidad. En esto, a diferencia de la irresponsabilidad de la actitud apolítica, reside su específica responsabilidad.

    –Arendt se refería al carácter neutralizador de la modernidad por un exceso de política. Cuando en el lenguaje de la política occidental se habla de la apatía de los ciudadanos, ¿se alude a la negación de la representatividad o al exceso de política?

    –No diría que Arendt hable de un exceso de política, sino, más bien, de la transformación de la política en sentido burocrático y monístico. Y esto, para ella, niega las características originarias de la política, a saber, la pluralidad en la acción y en el discurso. Creo que la apatía política nace esencialmente de la sumisión de la política a la esfera de la economía y de la técnica, pero también, al menos en Estados Unidos, al aparato militar. En el momento en que nos atamos a compatibilidades económicas fijas y aceptadas por todos, la dialéctica política pierde sentido y relieve. No por azar, en los países democráticos, los programas de partidos opuestos se parecen.

    “La economía es una de las formas de inmunidad de nuestra sociedad porque tiende a sacar el conflicto fuera de la política”, agrega Esposito. “Estoy de acuerdo con Negri cuando afirma que el político tiene que liberarse del dominio de la economía. El problema político es la articulación entre política, economía y técnica, y por otro lado política y sistema militar. Pero no creo que hoy la política pueda encontrar en sí misma la fuerza para liberarse de la economía, de la técnica e incluso de la guerra.”

    –Romano Guardini restituye el sentido más rico del catolicismo político, a través de una concepción afirmativa del poder. ¿Qué relación podría establecer entre esta restitución de un sentido positivo del poder con la biopolítica afirmativa, que está implícita en Foucault?

    –Me parecen dos horizontes discursivos muy diferentes. Guardini parte de una concepción teológica y humanística del poder: el poder como algo que nos ha sido dado por Dios, para que lo usemos de acuerdo con determinados valores. Para él, los sujetos, Dios y los hombres, preceden al poder. Foucault invierte esta lógica: no son los hombres los que emplean el poder, sino que es el poder, su distribución, sus estrategias, sus dinámicas, el que produce los sujetos; sometiéndolos, pero también haciéndolos capaces de resistirle.

    –¿Cómo se conecta la categoría de inmunidad con la de lo impolítico? ¿Sería Hobbes el que las une a partir de la relación entre representado–representante?

    –La categoría que más corresponde al horizonte de lo impolítico es la de comunidad, en el sentido que le doy a este término, es decir, entendiéndola como un centro vacío, como una donación sin nada a cambio. Típicamente impolítica, desde este punto de vista, es la formulación de Bataille de una “comunidad de los que no tienen comunidad”. La inmunidad es el reverso de la comunidad, y, por ello, también de lo impolítico, porque es un aparato defensivo de la misma identidad, como lo hace notar Hobbes, su primer gran teórico. La inmunidad constituye, incluso, una forma de despolitización que no tiene nada que ver con lo impolítico.

    –Su propuesta no es “pensar la vida en función de la política, sino pensar la política en la forma misma de la vida”. ¿De qué modo la filosofía puede actuar efectivamente sobre la política?

    –La filosofía no puede modificar directamente la política. No es ésta, por lo demás, su tarea. Puede, en cambio, construir conceptos, como dijo Deleuze, adecuados a los acontecimientos que nos tocan y a veces nos arrollan. El concepto de biopolítica es uno de ellos. La categoría de vida, si es asumida en toda su complejidad, es decir, en la pluralidad de sus manifestaciones y en la radicalidad de sus transformaciones, puede constituir una referencia, simbólica y normativa, importante para el actuar político. No soy un hombre político, no creo que la tarea del filósofo sea la de suministrar programas políticos.

    –En los últimos años, a partir del intento de una interrogación radical del presente, aunque desde diferentes perspectivas, varios filósofos han analizado distintos aspectos del catolicismo político y de la teología política: Zizek, Agamben, Vattimo y usted. ¿Cómo explicaría este fenómeno de recuperación?

    –La política, como también el derecho, absorbe muchas categorías del ámbito teológico, desde la de soberanía hasta la de cuerpo político. Luego, en la estación moderna, la política se emancipa de sus raíces teológicas, según lo que se define como proceso de secularización. Ahora bien, es natural que cuando la gran construcción teórica constituida por la modernidad entra en crisis, vuelva a manifestarse aquella antigua raíz teológica que lo moderno había sustraído. Naturalmente, esto no quiere decir que la teoría regrese a una forma premoderna. Al contrario, todos los resurgimientos religiosos, desde el fundamentalismo a las nuevas “teologías políticas”, deben ser leídos como fenómenos internos de la misma secularización.

    Los horizontes comunes

    Soy amigo de Negri y de Agamben; los tres compartimos un horizonte común, pero con muchas diferencias”, compara Esposito. “Con Agamben tenemos una cierta tonalidad filosófica y una tensión filológica en nuestros textos. Más allá de estas analogías más formales y exteriores, intentamos captar el punto de vista de lo negativo.” Esposito opina que Negri mantiene respecto de la biopolítica una posición afirmativa, que se centraliza en el propio Foucault y su sentido de la biopolítica. “En Foucault hay una tendencia a historizar el problema de la biopolítica y, por otro lado, una fuerte tendencia teórica –señala el filósofo napolitano–. Agamben radicaliza el aspecto negativo y el aspecto teórico del pensamiento de Foucault, sobreponiendo las categorías de Carl Schmitt, de Benjamin o de Heidegger; tiende a ontologizar, a deshistorizar el problema de la biopolítica. La biopolítica en Agamben coincide con la soberanía, lo que no sucede en Foucault. Y por lo tanto el estado de excepción se convierte en la clave para interpretar toda la política antigua y moderna. La conclusión es el que el campo de concentración es el paradigma general de todo actor político.” Contra esta concepción negativa, trágica y deshistorizada de Agamben, Negri propone una lectura invertida: la vida tiene una potencia tal que puede hacer frente y sustraerse a las imposiciones de la biopolítica y toma como autores de referencia a Spinoza y a Marx. “En Imperio imagina que existe un mecanismo dialéctico capaz de invertir la dominación en resistencia. En Negri, la categoría fundamental es la producción, que es economicista. Partiendo de una hipótesis hiperpolítica, Negri corre el riesgo de acabar en una conclusión no política”, advierte Esposito.

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    REPORTAJE A GRACIELA BORGES

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 23, 2006

    Las manos es una película sanadora”
    Espléndida y feliz. Así se mostró Graciela Borges durante la entrevista con Info, en la que habló sobre su papel en la película “Las manos”, de Doria. Durante la charla, la reconocida actriz realizó un recorrido por su trayectoria artística. Contó, además, cómo surgió su programa “Los Borges en Casa”, que conduce actualmente.

       La Borges repasó parte de su carrera en una charla íntima con Info

    Graciela Zabala es su verdadero nombre, pero nadie podría conocerla más que como “la Borges”. Debe ser cierto que la dimensión de una figura del espectáculo está íntimamente ligada con su grado de sencillez, al menos esta estrella del cine nacional así lo demuestra. Es decir, cuando más grande es el personaje, más inmensa es su afabilidad.
    Dicen que cada rostro es el reflejo del alma, y ella no lo disimula porque se la ve espléndida y feliz. La cara más angelical de la pantalla grande es la protagonista, junto a Jorge Marrale, de “Las manos”, la película de Alejandro Doria que se estrenó el mes pasado y que cuenta la vida del Padre Mario Pantaleo. Su personaje es el de Perla Garabelli, una mujer “elevada en su inteligencia, su amorosidad y en su capacidad de servicio”.
    Radiante, luego de finalizar su programa de radio “La Borges en casa”, que va de lunes a viernes por FM La Isla, Graciela recibió a Info Región, casi como una anfitriona.
    -¿Cómo aparece la actuación en su vida?
    -Empecé a estudiar declamación a los 7 años y después fui al teatro infantil Labarden, nunca pensé, jamás, si iba a ser actriz o no, es que empecé a los 14 años y a esa edad no se piensa nada, en mi generación todavía jugábamos a las muñecas. Iba al teatro infantil y cuando todavía no había terminado el tercer año fui al conservatorio, y llegó un hombre maravilloso que fue Hugo del Carril y me convocó para hacer un escolar en una película donde la protagonista era Gilda Lousek, que fue “Una cita con la vida”, y de ahí empezó todo lo que siguió.
    -¿Cuál es el recuerdo de Hugo del Carril?
    -Maravilloso, era un hombre absolutamente fantástico, tan buen mozo, cantaba como los dioses, los primeros hombres de la vida de una, como director, yo era muy chiquita, recuerdo que fue a mi fiesta de 15 años y bailó el vals conmigo, fue con su madre y su hermana. El otro día estaba viendo el album de fotos y decía que es un privilegio. Hay una frase que dice “Mi único lujo son las relaciones humanas” y si hay algo que me dio esta carrera es el conocimiento de gente absolutamente elevada, que me dio mucha alegría tener, gente muy maravillosa.
    -Su personaje es Perla en la película “Monoblock” y también en “Las manos”.

    ¿Qué puede contar de la experiencia de haber trabajado en “Las manos”.
    -Hubo algo de bajada de espíritu santo, no es un film religioso, de hecho cuestiona algunas cosas de la Iglesia, pero me pareció que fue algo especial, como que había un espíritu que convocaba todo. Es un film que convoca mucha cosa de amorosidad y de luz. (Jorge) Marrale hizo un trabajo espléndido, a mí me gusto mucho el mío también, y el de María Socas. Hay algo muy fuerte en esa película, no es como un film normal que te puede gustar o no, eso es el cine, pero este trabajo tiene otra cosa aparte del mundo del cine.
    -Marrale dice que es transformadora.
    -Es sanadora, además de transformadora. Creo que hay una cosa sagrada en el film, que a la gente le gusta y le conmueve.
    -¿Cuál es la similitud con la Perla de “Monoblock”?
    -Ninguna. En Monoblock Perla es una persona muy infantil, contrariamente a la Perla de “Las manos”que es elevada en su inteligencia, en su amorosidad y en su capacidad de servicio, mucho más dura. “Monoblock” es una película de otra manera más complicada y muy preciosa. Este chico es un talento, el otro día hablábamos con (Leonardo) Favio y él me decía, “si hay un sucesor mío, es Luisito Ortega”. Vos pensá que a los 19 años hizo “Caja negra”, un film sobre la decrepitud de una mujer de 101 años, sus conversaciones con una chiquita de 18, entiende mundos que son muy difíciles de entender. Creo que “Monoblock” y “Las manos” son films totalmente diferentes, lo cual me hace muy feliz.
    -Se la ve espléndida. ¿Cuál es el secreto?
    -Hago muchas cosas por mí, desde hace mucho tiempo soy meditadora, a veces servirá, a veces no. Parece rimbombante, hay gente que habla tanto de su espiritualidad y espirituales somos todos, además todos tenemos partes muy oscuras que es lo que nos hace seres humanos, lo bueno es la aceptación, porque si no lo aceptamos no lo cambiamos. Creo que mi inconformidad de un tiempo se debía a la no conciencia de la alegría en pequeñas cosas. Ahora gozo de algunas cosas chiquititas que antes no me daba cuenta qué dimensión tenían, pero para eso hay que estar en algún momento del día, dentro de tu profundo silencio interior. Hay un momento dado en que, como dicen los chicos, hay que parar la pelota. Hago unas técnicas de meditación que trajo una australiana que era rockera soft, que es una gloria. Algunos caminos no están en los mapas, uno tiene que buscar lo mejor para evitar ese ser del ego que tenemos todos, que nos aniquila tanto, buscar lo que nos ayuda hasta para ser más espirituales. En algún momento del día lo que queremos es la paz, y ese es el ser sagrado. No estamos mucho con nosotros mismos.
    -¿Cómo surge la posibilidad de hacer radio, “La Borges en casa”?
    -La radio es una gloria. Hace mucho que hago radio, desde “El Belgrano show” y luego algunos programas más en Radio Nacional. Y ahora acá, en FM La Isla. La radio es como estar en casa, con amigos, charlando de bueyes perdidos, está muy bien. El padrino de este programa es Favio y la madrina María Elena Walsh, ¿Qué nos puede salir mal? Tenemos el camino ganado, no por nosotros mismos, por ellos.
    -¿Hace algún balance?
    -No. Creo que hay que hacer todos los días lo mejor posible sin esperar resultado, si es así, es bárbaro, porque lo que venga uno abre el corazón y ahí lo recibe, es un axioma que me puse desde hace mucho tiempo.

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    ENTREVISTA A GÜNTER GRASS: “Los que quieran juzgarme, que lo hagan”

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 23, 2006

    El escritor alemán, autoproclamado voz moral de Alemania y ganador del Premio Nobel, confesó a medidados de agosto –al mismo tiempo que su autobiografía Pelando la cebolla llegaba a las librerías– que en su juventud había formado parte de las Waffen-SS. ¿Por qué esperó más de sesenta años para revelar que había servido en las tropas de elite nazis entre 1944 y 1945? Desde entonces muchos se preguntan si sus confesiones no son parte de una maniobra publicitaria. Entrevista exclusiva.

    os encontramos en un hotel de Dinamarca, el país donde Günter Grass escribió el primer borrador de su autobiografía. El autor ha recibido, desde mediados de agosto, una serie de críticas furibundas por haber revelado por primera vez, en su último libro (Pelando la cebolla), su participación en la división Frundsberg de las Waffen-SS –cuerpo de elite nazi responsable de los crímenes más atroces– a fines de la Segunda Guerra Mundial.

    ULRICH WICKERT: ¿Por qué ahora y no antes?
    GÜNTER GRASS: Lo había reprimido. En realidad, no puedo explicarle cuáles fueron las razones exactas. Nunca dejó de preocuparme, y creí que lo que estaba haciendo como escritor y ciudadano de este país –actividades que significaban precisamente lo contrario de aquellas ideas que me formaron en mis años de juventud, durante el período nazi– era suficiente. Y no me sentía culpable. Me asignaron a las Waffen-SS pero nunca me involucré en ningún crimen. Además, siempre sentí la necesidad de escribir algún día sobre mis experiencias en un contexto más amplio. Esto ha sido posible sólo en los últimos tiempos, después de superar mi aversión interior a escribir una autobiografía.

    W: La presidenta del Consejo Central Judío, Charlotte Knobloch, ha declarado que su confesión invalida todos sus discursos anteriores. Y, por supuesto, también está el asunto del discurso que usted dio en Bitburg, en el que criticó con severidad al entonces canciller Helmut Kohl y al presidente de los Estados Unidos de la época, Ronald Reagan, por haber visitado el cementerio donde también están enterrados miembros de las Waffen-SS.
    G: Lo que me indignó de la visita fue la idea de aprovecharse de lo muertos. Parecía propaganda, y eso fue lo que provocó mi crítica. La señora Knobloch tiene todo el derecho de hacer los comentarios que desee. Pero también tengo derecho a explicar las circunstancias que me llevaron a hacer lo que hice. A propósito, espero que la señora Knobloch llegue a leer mi libro, porque, aun cuando esto desempeñó un papel importante durante el período que describo –mis años de juventud–, abordo temas mucho más graves en un contexto totalmente distinto. Uno es el hecho de que, en mi ceguera como miembro de la Jungvolk (Juventud Alemana) y de la Juventud Hitleriana, no les hice las preguntas a los que me rodeaban, a mi familia, por ejemplo… Tenía un tío que era funcionario de la Oficina de Correos polaca en Gdansk. Fue uno de los defensores del servicio postal polaco y fue fusilado por los alemanes bajo las disposiciones de la ley marcial. De pronto dejó de ser miembro de la familia y se nos prohibió jugar con sus hijos. Y yo no hice preguntas. Estos son los temas que de veras me interesaron, mucho más que las cosas en las que me vi inmerso –involuntariamente, por otra parte–. El problema real que esto plantea, y esto es lo que traté de hacer en mi libro, es la idea de recuperar los recuerdos de ese niño cuyo comportamiento se ha vuelto ajeno a mí en muchos sentidos…

    W: En el “Discurso del Acostumbramiento” que pronunció en Israel en 1967, usted afirma que nunca ocultó el hecho de que fue miembro de la Juventud Hitleriana cuando tenía catorce años, que se enroló a los dieciséis y que a los diecisiete ya era prisionero de guerra. ¿No podría haber mencionado en ese entonces que fue soldado de las Waffen-SS?
    G: Sí. Pero es fácil decirlo ahora. Hablo de ello en mi libro, incluso de mi silencio al respecto. El libro está en circulación, de modo que mis lectores pueden formarse sus propias opiniones. Sólo puedo recomendarles a mis lectores que se remitan a mi libro.

    W: Usted afirma que nada podría aliviar la carga de sus recuerdos. Tal vez habría podido aliviarla si los hubiera confesado antes.
    G: Sí, y eso es lo que he hecho al escribir este libro. Algunos dirán que es demasiado tarde. No he podido hacerlo hasta ahora. Los que quieran juzgarme que me juzguen. Pero lo que estoy experimentando en estos momentos me convierte, al parecer, en una persona inexistente y pone en tela de juicio todo lo vivido a posteriori, todo lo que ha hecho de mi vida subsiguiente lo que es, una vida también caracterizada por el sentimiento de vergüenza y por un esfuerzo continuo que persiste hasta hoy.

    W: Cuando el filósofo Karl Jaspers analizó el tema de la culpa en 1946, llegó a la conclusión de que no existía la culpa colectiva alemana, sino más bien la individual de los responsables. ¿Usted se siente culpable?
    G: Si estamos hablando de crímenes comprobables, no ocurrió nada de esa naturaleza. Pero prefiero no considerar esto como un logro. Si hubiera tenido dos o tres años más y me hubiera visto involucrado en crímenes como el fusilamiento de prisioneros, nadie habría podido garantizar nada. En todo caso, no habría podido hacerlo…

    W: Usted defendió hace años a la novelista Christa Wolf cuando la acusaron de haber colaborado con la STASI (la policía secreta de Alemania Oriental). Usted defendió al escritor Walter Jens por su participación activa en el partido nazi en el pasado. ¿Pensaba en su propia juventud?
    G: Tengo un problema con ese tipo de generalizaciones. Todos nacemos en una época determinada. No me gustaría ver a nadie enfrentado a las circunstancias que predominaban en esos tiempos, cuando había pocas o ninguna alternativa.

    W: Usted tuvo una experiencia terrible en 1967, durante la lectura de “Anestesia local”. Un hombre subió al escenario, dijo que quería ser provocador, saludó a sus compañeros de las SS, se tragó una cápsula de cianuro y murió. ¿Qué pensó en ese momento? G: Fue un incidente espantoso. Cuando visité a la familia Scheub unas semanas después y hablé con su viuda y sus hijos, supe más cosas sobre este hombre. Por un lado, todavía estaba atrapado en las ideas nazis que lo formaron. Pero al mismo tiempo, se consideraba un pacifista como resultado de sus experiencias durante la guerra, y ayudó a sus dos hijos mayores, que querían ser objetores de conciencia, a redactar sus declaraciones. Un hombre extraño. Una de las hijas de Scheub acaba de publicar un libro en el que cita los pasajes que escribí sobre el incidente en Diario de un caracol, porque el episodio me afectó profundamente.

    W: ¿No habría sido un alivio para usted escribir sobre sus propias experiencias?
    G: Es difícil saberlo en retrospectiva. No lo hice, y tendré que aceptarlo… y sin duda voy a seguir escuchando esas acusaciones durante mucho tiempo más. Lo único que puedo decir es que forma parte de este libro. Pasé tres años puliéndolo y he escrito todo lo que tengo que decir sobre el tema.

    W: Las palabras “culpa”, “carga” y “miedo” aparecen repetidas veces en su libro, y usted se cuestiona a sí mismo cuando escribe, por ejemplo: “Apenas evoco al niño de trece años que fui entonces, lo reprendo y me siento tentado a juzgarlo, se me escapa. No quiere ser criticado o juzgado. Corre a refugiarse en el regazo de su madre y dice: ‘Yo sólo era un niño, sólo un niño’”. ¿Revela esto la razón de ser de Oskar (en la novela El tambor de hojalata), que dice: “No soy responsable de las cosas que hice cuando era niño”?
    G: Sin duda, es parte de ello, pero también es cierto que debo moderarme y ponerme algunos límites. Me veo a mí mismo juzgando al niño de trece años que fui, que por supuesto insiste con toda razón en que sólo es un niño. Y en cuanto a mi ingreso en las Waffen-SS, bueno, me reclutaron y no fui exactamente un voluntario, lo que era igual de estúpido. Quería estar en los submarinos y terminé en las Waffen-SS.

    W: ¿Por qué se ofreció como voluntario? ¿Quería ser un héroe?
    G: Es posible, pero también tuvo que ver con la falta de espacio en el departamento de mis padres. Lo mismo les pasó a muchos que se criaron en viviendas parecidas en ese tiempo, y así, ir al frente y convertirse en soldado era una suerte de liberación.

     

    Günter Grass confesó que en su juventud perteneció a las SS Nazis, en el momento que salió su biografa. Se lo acusó también de oportunista.

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    ENTREVISTA A MARÍA KODAMA:”¡Mi padre era más joven que Borges!”

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 23, 2006

     

    Durante la entrevista de Magdalena a Maria Kodama realizada en el estudio de su abogado.

    Durante la entrevista de Magdalena a Maria Kodama realizada en el estudio de su abogado

    Atiende al periodismo en el estudio de su abogado. Querelló al traductor francés de Borges, y asegura que su finado marido no se distanció de su amigo Bioy Casares por culpa de ella. Dice que Fanny, la ama de llaves, se negaba a coicnarle y “era una acosadora”, y  que al autor de El Alpeh le gustaba escuchar a los Rolling Stones. Imperdible.

     La leyenda dice que los que se acercaban a las Pirámides de Egipto morían de enfermedades terribles. Del mismo modo, la gente que se aproximaba así, con el afán de apoderarse, de poseerlo, enloquece y termina por creer que es Borges.
    María Kodama, al reírse, parece muy joven y diferente:
    —Es divertido –agrega–.
    Sin embargo, ser la mujer y la heredera de Borges debe resultar complicado. En efecto, quizá por ello, no otorga la entrevista a PERFIL en la Fundación Borges sino en el estudio de su abogado, el doctor Orlando.
    Los diarios franceses (Le Monde, Le Nouvel Observateur) se han hecho eco de las dificultades surgidas con motivo de la segunda edición de las obras de Borges en la legendaria Colección de La Pléyade y donde parece haberse producido un enfrentamiento entre María y Pierre Bernès, el amigo y legendario traductor de Borges.

    —Quizás estoy mal informada pero yo creía, María, que Borges y Bernès eran muy amigos…
    —Yo también lo creía hasta que me enteré por el propio Bernès de que, para él, la amistad no existe. Que, según me dijo, yo era naive (ingenua) por creer en la amistad y que había grabado en París todas mis conversaciones desde Ginebra. Después de eso, creo que tampoco era amigo de Borges, ¿verdad?

    —Pero ¿cómo es eso? Explicame. Tengo entendido que hay una serie de casetes de conversaciones entre Borges y Bernès de las que vos, aparentemente, reclamás la propiedad, ¿no?
    —No. No es eso. Yo no pienso que son propiedad mía y vos sabés, porque sos periodista, que cuando alguien habla con otra persona, el entrevistado tiene que tener una copia de lo conversado, de la entrevista.

    Mirá, no. Yo nunca he dado copias de mis reportajes a los entrevistados.
    —Bueno, en París eso se hace. Es así. Y te explico. A raíz de este asunto, yo le hice un juicio a Bernès y el juez lo obligó a entregar una copia de todo ese material. Y te repito –María se apoya en cada palabra y endurece el tono–, por suerte, eso en París funciona.
    —Yo vi en Le Nouvel Observateur algunos comentarios muy duros sobre el tema. ¿Cuál es entonces, ahora, el problema para publicar una nueva edición de las obras de Borges en francés?
    —El problema es, bueno, yo no puedo hablar de eso porque está en manos de los abogados en París. Y no puedo hablar de cosas que pueden perjudicarme.

    —Te lo pregunto porque en la prensa francesa ponían el acento en tu posición irreductible que imposibilita llegar a un acuerdo…
    —Mirá, yo te voy a decir una cosa porque es un tema académico y por eso puedo abordarlo. En una publicación académica se cita como bibliografía algo que no existe. Ninguna persona académica puede transcribir sin colocar los signos que indican o quitan una parte de un texto… Por ejemplo, yo tomo un texto tuyo y le quito una parte. Entonces, académicamente, estoy obligada a colocar puntos suspensivos o comillas o lo que sea para que el lector sepa que yo he extraído una parte de ese texto por la razón que fuera. Si yo no hago eso, estoy incurriendo en una estafa intelectual y, quizás, estoy distorsionando lo que vos decís, ya que, al unirlo como quiero, cambio el sentido de tus palabras.

    —Entonces, ¿qué va a pasar con la nueva edición de la obra de Borges en La Pléyade?
    —No puedo decírtelo. Está en manos de la Justicia.

    —¡Qué lástima! –argumento–. Era una edición tan linda.
    El tono de María se vuelve gélido:
    —Depende de cómo la veas. De todas maneras, no soy yo quien va a hacer la edición de La Pléyade y…bueno, no puedo decir nada.

    Está en manos de la Justicia –repite–. Supongo que, como todas las cosas en la vida, esto terminará por arreglarse. Es momento de salir de un terreno internacional y complicado. María ha sido testigo de una vida fascinante.

    —¿Cómo fue compartir lo cotidiano con un hombre genial?
    —Para mí fue algo muy maravilloso. La nuestra fue una relación muy larga. Comencé a estudiar con él cuando yo tenía 16 años y luego, poco a poco, la vida fue tejiendo otra historia, repito, maravillosa, que me ha dado ahora mucha fuerza y mucha energía para vivir.

    —Sin hablar de los últimos años, ¿cómo era, en plenitud, el ritmo de trabajo de Borges?
    —No era un ritmo parejo. Todos los días no eran iguales. No era una persona que tuviera un ritmo de trabajo rígido. Cuando se le ocurría una idea para un cuento o para un poema, muchas veces la elaboraba durante varios días y luego, bueno, decidía: “Esto va a ser para un poema, va a servir para un cuento…”, y recién entonces comenzaba a dictar. Al día siguiente, volvía a revisarlo. A veces corregía o no. Dejaba pasar dos o tres días, volvía a pedirme que le leyera el texto dictado y recién allí corregía. Sobre todo, pasaba mucho tiempo pensando sobre lo escrito.

    —¿Tenía un orden de prioridades en lo escrito como para poder corregir sin ver?
    —Sí, absolutamente. Uno comenzaba a leerle el texto y él apuntaba acerca de la continuidad o no de los párrafos. Lo tenía todo perfectamente estructurado en su cabeza. Por ejemplo: en los cuentos, él decía siempre que, antes de dictarlos, tenía que saber exactamente el principio y el fin.

    —Es decir que lo que iba entre el comienzo y el final era como la crónica de un final anunciado.
    —Sí, sí. Borges tenía ya toda la historia a la que iba añadiéndole las circunstancias.

    —Me acuerdo de que en un vuelo de avión vos ibas describiéndole minuciosamente los colores y los paisajes que veías por la ventanilla…
    —Yo siempre le contaba cómo era el lugar en el que estábamos o los países a los que llegábamos y que él no conocía. Borges tenía mucha memoria para recordar aquellos países en los que había estado de joven y, a medida que los íbamos descubriendo, yo me ocupaba de describírselos en detalle. Cuando descubrí que él tenía esa enorme memoria visual, y que había recorrido los museos de Europa en su adolescencia y recordaba cada detalle, entonces comencé a hacerle la descripción del mundo desconocido por los dos que estábamos descubriendo en ese momento. Para esto acudí a los colores de los cuadros que él había “visto” realmente en su momento y a los gestos de los personajes que él recordaba. A todo esto, Borges le añadía poemas que iba recitando según las circunstancias o, también, recordando situaciones que él había vivido muchos años atrás.
    A mi padre le gustaba mucho el arte y, desde muy chica, aunque no entendiera nada, me regalaba libros de pintura y me llevaba a exposiciones. La broma que Borges hacía siempre era que mi padre me había educado para él, puesto que gracias a toda esa formación de la infancia, luego pude transmitirle la realidad que él no podía ver y que descubrimos juntos.

    —Bueno, de hecho Borges podría haber sido tu padre…
    —¡Mi padre era más joven que Borges!
    Como en una vieja película vuelvo a ver a Borges caminando por Maipú, por Florida. Tan de Buenos Aires. Y aprovecho para volver sobre un tema que se ha comentado hasta el cansancio.

    —¿Por qué el final en Suiza, María?
    —Bueno, yo tampoco sabía que sería el final. Salimos de viaje porque Borges tenía una gira por Italia. El ya sabía que estaba enfermo pero quería ir. El médico lo autorizó pues el cáncer, en una persona de edad, es menos agresivo. Una vez en Italia, me dijo que quería volver a Suiza. Me pareció muy normal sabiendo cuánto quería a ese país y entendí que deseaba despedirse de Suiza pero, una vez que estuvimos allí, me dijo que no volveríamos a la Argentina. Muchas veces traté de convencerlo, e incluso pensé que era porque tenía miedo de sentirse mal durante el viaje. A través de amigos supe que era posible trasladarlo en avión sanitario y que no debía tener ningún temor. Conversé esto con el médico y quise que Borges decidiera. No por miedo, porque eso es terrible, sino que decidiera en libertad. Ahí me di cuenta de cómo lo había afectado todo el escándalo periodístico que, muchos años atrás, se había armado alrededor de la muerte del doctor Balbín, a quien fotografiaron en terapia intensiva. Borges me dijo que no quería que su agonía fuera transformada en un espectáculo y su último suspiro vendido luego en un casete. Que quería morir conmigo, la persona que él quería, a su lado. También me dijo que quería morir normalmente, en su casa, como sus antepasados. Pero todo esto no quiere decir que no quisiera mucho a Buenos Aires. Son decisiones que la vida va armando.

    —Es bueno hablar de esto, María, porque en algún momento se dijo que la amistad de Borges con Bioy había quedado rota porque, de alguna manera, a vos no te gustaban los amigos de antes.
    —No, no. Yo no quise alejarlo de nadie. Creo, en cambio, que cada una de esas personas quiso alejarse de Borges. Por otra parte, ¿cómo decirlo?, ¿acaso los matrimonios de años y con hijos (el lazo más fuerte que existe) no se rompen? Es la vida la que los rompe. O las actitudes de uno o de otro. ¿Por qué entonces acusarme a mí, todo el tiempo, de algo en lo que no tuve nada que ver? Cada una de esas personas se comportó con Borges de un modo que hizo que él se diera cuenta y sintiera que ellos no correspondían su afecto.

    —¿También Bioy, que lo quería tanto?
    María suspira:
    —Pero, sí. También Bioy, que lo quería tanto. Podía tenerle mucho afecto pero era un ser egoísta… muy egoísta. Yo no me había dado cuenta de eso y Borges, un día, me dijo: “Adolfito sólo viene a comer o me invita a comer cuando quiere leer o que yo corrija cosas de él. Pero nunca me invita al campo”. Yo le insistí: “Pero, Borges, a usted no le gusta el campo”, y él me contestó: “Eso no importa. El debe proponérmelo y yo, en todo caso, decir que no”.
    Borges era tímido pero, como todas las personas introvertidas, también muy observador de la personalidad y del alma del otro. Borges no quería problemas y dejaba pasar las cosas pero no soy yo… ¿por qué no iba a querer a sus amigos? Yo soy oriental y no soy una persona celosa. Es algo que la gente no puede entender.

    —¿Por qué, no son celosos los orientales?
    —Porque uno profesa otra filosofía: lo que tiene que quedar con uno queda. Es inútil luchar contra eso. Lo que no, se va. Me enseñaron así de niña y fui educada de ese modo. Los celos son solamente amor propio, no amor al otro.

    —A vos, personalmente, ¿qué es lo que más te gusta de la obra de Borges?
    —La poesía. Para mí, él es un poeta extraordinario y, aunque sus cuentos son textos en prosa, diría que también son una prosa poética. Cuando no creaba, Borges era muy divertido, lleno de vida, con una enorme curiosidad por todo. Tengo maravillosos recuerdos de la complicidad que nos unía, más allá de los momentos muy importantes en los que me dictaba su obra.

    —¿Qué comentaba Borges cuando viajaron en globo?
    —Estaba feliz. No había dormido la noche anterior imaginándolo y esperando que la barquilla no fuera de plástico. Por suerte era de mimbre, así es que quedó contentísimo.

    —¿Y cuáles eran sus libros preferidos?
    —Te diría que, más bien, obras de filosofía, de religión. Releer a Virgilio, a Dante, a Shakespeare. Te diría que también a Conrad.

    —Hablaba mucho de Conrad, es verdad. Por eso, bueno, me da pena lo que dijiste de Bioy. Porque Bioy también hablaba siempre de Conrad. Qué lástima…
    —Yo supongo que así es la vida, ¿no? No creo que hayan terminado distanciados. A veces uno es amigo para siempre y a veces no.

    —¿Y la relación con Fanny Uveda, su ama de llaves, de la cual tanto se ha hablado y escrito?
    —Pero, Magdalena, ¡por favor!
    María parece francamente enojada…
    —Fanny era una acosadora. Como toda señora que queda viviendo con un señor mayor, pensaba… no sé cuáles serían las historias de ella. No quiero hablar de ese tema, no tiene mucho sentido. Ha sido llevado y traído tantas veces. Como mujer, vos podés comprenderme a mí mejor que un periodista hombre. Tenés que darte cuenta del dolor que yo tengo adentro porque vos has vivido en Argentina y sabés perfectamente lo que ha sido mi vida tan traída, llevada e inventada por la prensa. No quiero hablar de todo eso porque para mí es escoria.

    —Bueno, los comentarios de Fanny sobre vos que yo he leído no me parecen insultantes…
    —Vemos cosas distintas. Una señora, por ejemplo, que se negaba a cocinarle, por lo que teníamos que comer todas las noches afuera. Una señora que, según ella misma cuenta, le hizo perder un viaje a París porque no quiso llevarle el pasaporte hasta Ezeiza. Si a vos tu mucama te hace eso, vos la despedís. ¿O no?
    María ha perdido su calma oriental.

    —En realidad, nunca me he visto, por suerte, en la obligación de despedir a nadie. Pero no quiero molestarte y quiero, en cambio, que me cuentes también qué música prefería Borges.
    —Era muy ecléctico. Le gustaban Brahms, la milonga, los tangos de la guardia vieja, los negrospirituals. También, mucho, Los Beatles, los Rolling Stones y –aquí María vuelve a la placidez y se ríe–: …y Pink Floyd. ¿Sabés por qué? Borges decía que le daba mucha fuerza

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    ENTREVISTA A LA ACTRIZ DE “AMAS DE CASA DESESPERADAS” ROMINA GAETANI …

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 23, 2006

    Romina Gaetani: “No sé si quiero actuar toda mi vida” 

    Graba 12 horas por día “Amas de casa desesperadas”, la serie de Canal 13, pero dice que no es amiga de ninguna de sus compañeras. A pesar de que la encasillan en papeles sexies, tiene mucha confianza en ella como actriz. Pero su sueño es ser cantante de rock, para lo que estudia canto, compone y ensaya con Fena Della Maggiora, de quien aclara que no es la novia.

    Tarda en llegar Romina Gaetani. Primero lo literal: llega una hora más tarde de lo previsto. Después, la metáfora: la que viene ahí es la figura de televisión, la actriz peinada, maquillada, con asistente de vestuario, agente de prensa, auto caro, y disculpame la tardanza, dice, me quedé (re) dormida. Saluda y pregunta dónde van a ser las fotos y muy profesional posa contra una pared de callecita de Palermo Viejo, y se la ve un poco lánguida y otro poco como la modelo que pudo ser o como la mujer fatal de su Amas de casa desesperadas (Canal 13).

    UNA PROFESIONAL. Romina sabe cómo posar frente a cámara. En música, se define como “ricotera”.

    Después camina rapidito rapidito y alguien que se enamoró catódicamente de ella en Soy gitano, dice qué fuerte está y que la mataría y ella avanza, un dos, un dos, y encima lleva puestos unos borcegos que envidiaría Aldo Rico, y en el bar pide otra vez disculpas y esta vez va al baño para cambiarse el vestuario y ordena un café con leche y una asistente le dice que tiene que estar en Pilar dentro de una hora y media… Demasiado rap por tratarse de un martes diez y pico de la mañana.

    “Hola”, dice frente a su café con leche y empieza a contar que tiene los horarios alterados porque anda ensayando a deshora con su banda de rock.

    ¿Hola?

    ¿Rock?

    Con el segundo saludo y el desayuno empieza a llegar la chica de 29 años que nació en San Martín y que se venía en tren a la Capital para fatigar productoras, un currículum acá, un casting allá. “La música es una debilidad, por ahora un proyecto”. Hablar con una aspirante a intérprete y compositora puede ser más ameno que dialogar con una figura dela tele, así que la escuchamos decir que siempre fue muy ricotera, que sigue al Flaco Spinetta, a Fito Páez. “Mi palo es el rock”.

    ¿Y andás estudiando música?.

    Estudio canto desde los 17, de hecho arranqué en una comedia musical con Pepito Cibrian y ahora, entre los ensayos de Amas de casa…, estamos formando una banda con el stickista y bajista Ricky Sáez Paz (ex Siete Delfines). Y tomo clases de canto y de guitarra con Ulises Butrón (ex Metrópoli).

    Parece que en el ambiente no es un secreto que a la chica de las curvas le gusta cantar y hace unos meses un productor le propuso grabar un disco para un sello importante. ¿Y? “No, les dije que no, gracias. Me pareció un negocio. La oferta económica era impresionante, pero yo respeto a la música tanto como la actuación: creo que el arte no debe tomarse con liviandad. Si todavía no tengo el disco en la calle, es porque no quiero. Y si no quise es porque no me la hubiera creído. Además, me ofrecían un repertorio que no me convencía para nada”, dirá sin mencionar ni uno solo de los autores ofrecidos. “A mí me gusta Fabiana Cantilo —tira una pista—. Es un referente. Canté con ella y me dijo que le diera para adelante. Copada Fabi”.

    Así que un día tal vez dejes la actuación para convertirte en cantante…

    No sé si quiero actuar toda mi vida… Como actriz empecé a subir escaloncito por escaloncito y si aspiro a meterme en el mundo de la música tengo que hacerlo bien. Recién estoy componiendo, eligiendo canciones.

    ¿Componés?

    Escribo, sí, es un ejercicio que me gusta. Una canción que hice trata sobre no tener miedo a concretar los sueños e intentar ser como realmente uno es, más allá de lo que la sociedad te imponga. ¿Otra? Otra habla de amores y separaciones. Me gustan las historias. Los chicos de La Bersuit también me están dando temas, y con Fena (Della Maggiora) estamos juntándonos para grabar algunas cosas…

    Con Fena, tu novio…

    Nunca fuimos novios (desmiente sin estridencias). Hay periodistas que publican cualquier cosa. La historia es que me invitó a cantar con él y encima andamos grabando juntos. Si te ven tres veces seguidas con alguien, pasa algo. Y antes de que lo preguntes, te cuento que no estoy en pareja. No volvió a aparecer la persona que me enamorara. Estuve saliendo tres meses con (el empresario) Diego Dalvia, a quien conocí de casualidad en un Creamfields, y antes venía de una relación larga que fue hace dos años. Después, nada importante.

    No bien terminó el secundario, hizo un curso de modelo. Mientras, tomaba clases de teatro con Alejandra Boero. En ese pasado ligado remotamente a las pasarelas y las promociones, hubo fotos, books y participaciones en distintas publicidades. Nada para recordar.

    “No encajaba, no daba el prototipo, pesaba 50 kilos. Además, en ese momento tuve algunos desarreglos alimentarios.

    ¿Hablás de bulimia o anorexia…?

    No llegué a eso, si no lo diría, no me daría ninguna clase de vergüenza. Fue un desarreglo típico de los adolescentes en etapa de desarrollo. Te la hago corta (por no decir pasemos a otro tema), nunca me interesó ser modelo: es un mundo que, por lo poco que lo exploré, no comparto para nada.

    Y lo sigue aclarando hasta la subestimación del 90-60-90, y lo hace -siempre- con la actitud de yo-dejé-la-modelo-y-no-al-revés.

    Sin embargo, la televisión compró su imagen de chica atractiva. En Amas de casa, por ejemplo, compone a una femme fatal y no hay que hacer un ejercicio de memoria para recordar que durante los tiempos de Soy gitano abundaron en las revistas sus producciones de chica sexy.

    En algún punto es como si no te dejaran despegar de aquella aspirante a modelo de los comienzos. ¿Eso te molesta, te genera algún tipo de presión extra?

    No me siento presionada, porque confío en mí como actriz. Es cierto que ahora quisieron que volviera a recurrir a lo sensual de Soy gitano, pero este papel comparado con el de aquella tira, tiene pasos de comedia. Me veo, y pese a que estoy ajustada, ajustada, con la ropa bien marcadita, la interpretación me causa gracia. Más que sexy, te diría que me siento súper ridícula. Por suerte sé que puedo hacer cosas que estén al margen de cierto costado sensual. En Cinco mujeres para un mismo vestido (la obra de teatro que dirigió Norma Aleandro), era una borracha, un mamarracho. Y en los dos capítulos que grabé para Mujeres asesinas, también quedó de lado la cosa sensual.

    ¿Cuánto de tu carrera está asociado a la belleza y cuánto al talento?

    La belleza no se sustenta si no hay algo detrás. Además, yo no soy de esas las que le gusta trabajar de linda.

    O sea que el cuerpo no es el instrumento.

    El cuerpo es mi instrumento, sí. Si mañana tengo que hacer una comedia musical, para cantar y bailar debo usar el instrumento; por eso me cuido, hago deporte, como sano, buceo, hice yoga…

    Y como yoga pega con Osho dice que estudia metafísica y que a fin de año piensa viajar a la India. Cuenta que estuvo en el Machu Picchu y habla de viajes iniciáticos. “No sé qué voy a buscar. Tal vez —sonríe— un encuentro con un maharishi. Quién sabe.

     

    “No me engancho con la locura del rating”

    LAVANDERA. Romina, en el rol de Carla, como se la vio anoche en “Amas de casa”.

    ¿Por qué cambió de día “Amas de casa deseperadas?

    ¡¿Cambió de día?!

    ¿No sabías?

    No, ni idea. Me estás dando una noticia.

    Pensaba preguntarte si el cambio podía responder a un mérito de la competencia, pero por lo visto no vivís muy pendiente del minuto a minuto y esas cosas.

    Yo estoy pendiente de la continuidad de trabajo, porque es comida para mí y para todos, pero no me engancho con la locura del rating. Eso se lo dejo a los productores. Cada tanto termino de grabar y pregunto si está todo bien y como siempre me dicen que sí, entonces listo, basta para mí.

    Pero sabrás que arrancaron con 30 puntos de rating y fueron bajando. ¿A vos te parece que eso pueda tener que ver con que una copia tan fidedigna de la serie norteamericana no encaje con los gustos del argentino promedio…?

    Amas de casa es una propuesta muy americana. Es algo muy diferente para nuestra televisión de aire. Eso puede jugar a favor, pero también podés no engancharte con la propuesta. Quizás la tira apunta a un público más de Sony, pero a mí me parece muy interesante.

    Vos tenés experiencia en tiras. En 12 hora de trabajo diarias, la convivencia puede que derive en nuevas relaciones de pareja, ¿también aparecen buenas amistades?

    Yo no trato de buscar amigos en el laburo. Es cierto que pasás tantas horas que quizás exista química, pero me conformo con se imponga la buena onda. Y cuando no sucede, a bancársela y ser profesional… De Chiquititas, el primer trabajo que tuve, puedo decirte que con Patricia Sosa, ¡otra vez el rock! —se ríe de la coincidencia—, somos amigas. Con Facundo Arana (compañero de Yago, pasión morena) también pegamos muy buena onda.

    ¿Y en el elenco de las amas de casa con quién pegaste buena onda?

    ¿Con este elenco? No, con nadie en particular. No es que salgamos de grabar y quedemos para ir al cine… Ese tipo de planes prefiero seguir haciéndolos con mis amigas del secundario. Mis amistades, por lo general, son de ambientes extralaborales.

    El teatro y el cine, caminos distintos

     

    CINCO MUJERES CON UN MISMO VESTIDO. La obra en la que la dirigió Aleandro.

     Hace un mes terminó la gira con Cinco mujeres con un mismo vestido, la obra donde actuó a las órdenes de Norma Aleandro. “¿Y qué te puedo decir? La experiencia fue fantástica: la gira, algo que no conocía, la obra —porque nunca había hecho comedia—, y encima trabajar con Norma. Fue un entrenamiento, cómo explicarlo (y hace una ademán de algo grande como un mamut), fui muy feliz”, resume.

    Hace poco Aleandro dijo que no hacía castings, porque le parecía una falta de respeto no conocer a los actores argentinos. El hecho de haberte elegido debió haber sido un guiño estimulante.

    Obvio. Que te llame la persona que admirás es un sueño. Te digo más: si la obra no me hubiera interesado, tratándose de Norma la hubiera hecho igual.

    En teatro también actuó en Seda (con Jorge Suárez y la dirección de Francisco Javier). Haber aceptado esa propuesta le impidió debutar en cine.

    “Me llamaron para hacer una película que se estrenó con actores conocidos, pero dije que no: preferí hacer hacer Seda, pese a saber que no era una obra fácil o marketinera. No sé si la viste, pero no era una obra fácil”.

    ¿El cine no te seduce?

    No tengo apuro por el cine, aunque siga siendo un lugar desconocido y me dé curiosidad. Prefiero hacerlo si lo que me proponen puede hacerme crecer, algo así como los capítulos de Mujeres asesinas.

    ¿Los unitarios son el espacio en que las actores se permiten mencionar la palabra prestigio cuando se trata de televisión?

    Es un lugar donde uno puede trabajar un poco más y no está improvisando tanto como en la tira. En la tira por ahí te repetís y el teatro a mí me sirve para terminar con los estereotipos.

    De lo que ya vimos de Romina Gaetani en televisión, ¿qué fue lo que más te gustó?.

    Un capítulo de Mujeres asesinas que hice con Carla Peterson. Creo que ese es uno de los puntos altos de mi carrera. O Cinco mujeres…. Allí me decían: “No te veías linda”, “hacías gestos raros”, “me costó reconocerte”. Un halago.

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    Entrevista a un pequeño Gigante: Rodrigo Noya

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 22, 2006

    “De chico tenía demasiada energía”

    Personalmente tiene varios puntos de contacto con Lorenzo, el cerebrito que aparece en la vida del detective que encarna Rodrigo de la Serna. Pero Noya, que nunca fue un consumidor compulsivo del medio, no se plantea una vida dedicada al mundo catódico. ¿Qué hay detrás del pibe maravilla de la TV?

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    En sus escasos doce años, Noya brilló en Agrandadytos, Valentín y Un mundo menos peor.

    Su juego consiste en delatarle papelones y/o fallidos a mamá Martita, como la vez en que el boxer de la familia le pasó los genitales por la cara, o esa otra vez que un amiguito del colegio, allá en Chascomús, se ligó, por error, el cachetazo. La máxima estrella infantil de la Argentina disfruta de ese escrache familiar que sigue asombrando al delatado como el primer día, allá en Agrandadytos, cuando el salto a la fama de Rodrigo Noya consistió en eso mismo: en pasar revista a una agitada vida familiar. No respeta ninguna de las cláusulas del cliché: ni anotado de prepo en los castings por Martita ni declamador de palabras ajenas…, porque Rodrigo es un adulto, no un niño grande; es un extraño adulto de doce años que pone en duda las reglas de la maduración biológica. No imita a sus padres, sino que los sorprende con su precocidad desde aquellos primeros indicios que le auguraban un destino de adelantado ya en el jardín. ¿Dónde aprendió el vocabulario ampliado que le envidiaría un estudiante de Letras de la UBA? ¿Y cómo adquirió la capacidad de desconectarse y, de pronto, volver e improvisar una ocurrencia que lo devuelve al centro de la escena?

    Su mitología personal no encuentra mejor molde que el flamante personaje de Lorenzo, pura sagacidad sin intención (eso que llaman talento), y virtud para descubrir el crimen perfecto en el unitario Hermanos y detectives, de Damián Szifrón, que –en sólo dos capítulos– ya hizo de su muletilla un clásico: “¿No es sospechoso?” Cuando Rodrigo Noya (o su personaje Lorenzo) la pronuncia, empieza el maratón en busca de respuestas: la atención flotante se dirige justo a la porción de torta que está donde no debió estar y pone en duda un suicidio (en el debut) o hace encajar las pistas para que arrojen al culpable de un autoatentado/ un crimen demasiado obvio. Actor fetiche de Alejandro Agresti antes de cumplir los diez (Valentín/ Un mundo menos peor), estrella de Telefé que comparte marquesina con Pergolini, Peña, Francella y compañía, querría ahora mismo terminar con este trámite lo antes posible y escaparse a la cancha de Independiente, en Avellaneda, donde entrena en las inferiores. El primer día no sintió las piernas, por el nerviosismo, y puso en práctica el consejo que le dio su padre: “Como si estuvieras con los amigos de Chascomús”.

    –¿Sirvió de algo?

    –¡Más o menos!

    Lo dice con esa subestimación que aplica al mundo de los grandes, con esa capacidad de encarnar a Lorenzo. Su paradoja es: emigró de la ciudad a los márgenes (Chascomús) porque “de chico tenía demasiada energía”; se trepó a los árboles, correteó por el paisaje campestre, fue ajeno a la tele salvo por un fanatismo inquebrantable por los Power Rangers y, a pesar de todo, es la encarnación más acabada de un bicho de departamento, con esos anteojos, palidez, rapidez para dar respuestas, amplio repertorio de cultura general y conciencia de ese pequeño y entrañable infierno que es –para todos– la familia. Su crónica de la sobremesa o el viaje en auto es un imbatible que está destinado a convertirse en monólogo stand up.

    Rodrigo Noya: –De mi mamá, dije en Agrandadytos que se descontrolaba y me gritaba; de papá no me acuerdo. De abuela Pocha, que me revoleaba con una zapatilla y que con un trapo de piso me pegaba por abajo de la cama. De mi abuelo, inventé que unos chicos le tiraban la pelota y él se la devolvía hasta que le tiraron un pelotazo que hizo que se le cayera encima la medianera y le quebrara el hombro.

    Entonces, Rodrigo recupera ese tonito, como cuando hablaba de sí mismo en tercera persona, celaba a la hermanita (Agustina) de tantos candidatos, la retaba como lo haría un padre con poca diferencia de edad. Sus menciones a cachetadas de mamá, palazos y zapatillazos de Pocha, cortes de testículos (con los que Pocha habría amenazado a papá al chocarle el auto), empujones entre los hermanos peleando por el asiento de adelante junto a papá son recibidas a carcajadas y refieren a un mundo en el que padres e hijos se relacionan intensamente entre sí con cuerpo y espíritu. “Y dije que mi papá rompió el vidrio del auto porque le metieron un piedrazo, y que Pocha le iba a cortar las bolas. Y le conté todo eso a Dady, y al otro día en el trabajo de mi papá le apareció un protector de pantalla que decía Cuidado con la Pocha, con una tijera dibujada abajo.” Martita, que no habla mucho pero tiene una gestualidad exquisita (como de heroína tímida de animé japonés), le estudió los guiones para diseñar una carrera que lo enorgullezca en el futuro. Igualmente, Rodrigo le anunció que se dedicará al periodismo deportivo, pero, mientras dure, podrá contar que se ganó un Cóndor de Plata por Valentín, que fue la coestrella de Carlos Belloso (en Las aventuras del doctor Miniatura) y de Rodrigo de la Serna (en Hermanos…), lo cual no es poco… El que le siga la carrera, sin embargo, coincidirá en que el actual es su paso a las grandes ligas, ese minuto en el que su personaje resignifica las leyes del afecto entre hermanos (pura supervivencia, mera asociación comercial). Es el mismo que refunda al investigador policial (aquí talentoso, humanitario) y se pone en riesgo vital como –quizás– jamás había sucedido en la ficción televisiva ¡con una criatura! Todo eso es mérito de Damián Szifrón.

    –Nos tocó competir mucho entre Valentín y El fondo del mar; yo me gané el Cóndor a Revelación y un Tótem al Mejor Actor en República Dominicana. Cuando nos juntamos por azar para una producción de fotos, nos pusimos a charlar. Es bueno, me trata muy bien, ¡es un nene! ¿O no?

    –Lorenzo dice que tiene el pensamiento lateral muy desarrollado…

    –No tengo ni idea… Lorenzo lee mucho, no sé qué. Lee de todo, trata de sacar conclusiones, porque él se piensa que leyendo puede resolver todo. Y los libros no te dicen de qué lado está la parada de subte que te tenés que tomar. Damián quiere que me coma las eses, porque Lorenzo viene de Mercedes. Yo también me como las eses, pero él quiere que me las coma todas. Yo siempre le digo: tendrían que ser las eses de algunas palabras las que hay que comerse. Pero él dice que sean todas porque queda bueno así, y es el director…

    –¿A qué detective se parece Lorenzo?

    –Yo veía al Superagente 86 en Retro, ¿es uno medio tonto? Veía al inspector Gadget, y siempre algo le salía mal. Pero Lorenzo es más detective de película, de esos que resuelven con la lupa, de los que van siguiendo las huellas. Y Franco (De la Serna) es más policía de los que llenan el informe o participan de la brigada. De ahí vienen las peleas: uno quiere resolverlo de una manera; el otro no.

    Desmiente su physique de adicto al televisor o a la computadora. Pero igualmente acepta compararse: ¿hubo en la Argentina otra estrella infantil con su carisma? No respeta ninguno de los rasgos de anteriores niños célebres: ni el melodramatismo de una vistosa Andrea del Boca ni el humorismo de Marcelo Marcote y, más cerca, ni la bobería de la Bichi de Pelito ni la repetición seriada de las huérfanas de Chiquititas, ni tampoco la sequedad de un galancito carilindo como Nicolás Cabré… “No veía Chiquititas… Era más de treparme a los árboles y me gustaban los Power Rangers. Yo le había pedido a ‘Papá Noel’ (tonito de entrecomillado, con reclamo implícito a Martita) el disfraz azul, y me trajo el rojo. Yo era fanático del Power azul, el que más cosas hacía. Y Papá Noel se equivocó (otra vez de reojo). Mi mamá siempre decía que los Teletubbies enseñan a hablar mal a los chicos, que tienen 22 años y dicen: “Oa!”. Las Bananas en pijamas me gustaban: me acuerdo un día que en San Clemente había una Banana, y yo la abrazaba, la empujaba hasta que me dijo: Pará nene, no soy un muñeco”.

    Está programado para que nunca se agote el placer de conversar, sin apariencia de estar exigido, sólo para renovar el goce que podría caerse cuando su interlocutor admite: “Eso ya te escuché decirlo en otro lado”. “Pero él no lo escuchó”, señalando al de al lado que lo mira absorto, como si el juego recomenzara cada vez que uno solo (no el total de 29 puntos promedio de Hermanos y detectives) se dispusiera a escucharlo/admirarlo. El catálogo de anécdotas no se acaba nunca. “En Mundo Marino, se baja el marciano de una nave espacial. Y me dice: Ese es el chico de la tele. Y yo le digo a mamá: Mamá, hasta el marciano me conoce.

    –Y los chicos que actuaban en lo de Tinelli el año pasado (intentando desatar una guerra de estrellas infantiles). A ellos les decían prodigio…

    –(Rodrigo se pliega la oreja para homologarse a esos niños/rareza.) Pará, mirá… Soy el único de la familia que lo hace… Hago fuerza con la oreja para sacarla. (No tendrá nada que envidiar a los talentitos.) No la incorporé al unitario porque Luis Machín se mete toda esta parte. En la productora me dijeron: “Retirate”.

    Seguramente Martita no lo hubiera acompañado a ese concurso de exotismos. Aunque promueve libertad de acción y decisión, ella lee rigurosamente cada guión recibido y decreta que el de Hermanos y detectives es el mejor papel que le tocó en toda su carrera.

    Nunca se diría que es “típica mamá en la cola del casting”: imposible pensarlo. Si a abuela Pocha le toca el papel de un dulce torturador (cortar las bolas con la tijera, dar el zapatillazo), a abuela Adela le corresponde el rol de la bromista pesada (le puso cucarachas en el budín al codirector de Hermanos…). Martita, entre todos, es la víctima gustosa de los suaves escraches del hijito. Cada vez que la mira fijo, como si ella fuera la nena y él el papá jodón, Rodrigo renueva su deseo de abochornarla con infidencias. Está la del perro en el auto, la del cachetazo al amigo. Antes del final, su breve monólogo es –ante todo– un acto de amor.

    Martita: –A mí nunca se me cruzó por la cabeza llevarlo a un casting. Tampoco era algo que yo hubiera deseado para mí; no pensé en hacer televisión… Soy como soy, soy sincera. Pero quiero estar atenta, para cuando el nene esté cansado, para decirle: “Terminá la secundaria que el estudio es lo primero, dedicate en el futuro a hacer periodismo deportivo que es lo que te gusta. Mirá, Ro, si no te gusta más, si te quedás con ganas de hacer otras cosas, ¿la cortamos…?”. La respuesta, por suerte, es: ¡NO!

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    Entrevista a la Diputada Elisa Carrió en el Diairo la Razón

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 22, 2006

    Creo que lo que viene es un escenario de concordia”

    DIPUTADA. LIDER DEL ARI. Elisa Carrió.

    POR ANDRES FEVRIER

    ¿Por qué decidió lanzar su candidatura presidencial tantos meses antes de las elecciones?

    Nosotros sólo fijamos la candidatura, porque me parece que en las sociedades civilizadas las personas saben un año antes quienes van a ser los candidatos. Pero no hacemos campaña.

    ¿Por qué?

    Porque no. Me parece que es un tiempo importante de moderación, de silencio, de no ingresar a la confusión general ni a los extremos en los que se está debatiendo la política argentina. Hay otros que necesitan instalarse.

    ¿Es una estrategia política?

    Lo mejor que se puede hacer en estos tiempos es quedarse en la retaguardia, no contaminarse, resistir las alianzas espúreas, los contubernios. Parece que uno se queda atrás, pero a veces es mejor. Yo, que siempre lideré las encuestas en todos los procesos electorales, esta vez me parece que me ha tocado el mejor lugar: empezar desde atrás con consistencia (desde el 10% de intención de votos que nosotros tenemos) e ir despacio.

    ¿Por qué ve todo tan complejo?

    Hay un escenario simbólico de partición en Argentina. Hoy en América latina hay dos modelos: uno de integración social y otro de partición, de quiebre. El escenario de la semana pasada, en la marcha de (Juan Carlos) Blumberg, es un modelo de partición propiciado por el Gobierno. ¿Qué es lo que viene después de esta violencia simbólica, que parece irreconciliable? Creo que lo que viene es un escenario de concordia, que es lo que va a dar solución a este país, lo que genera desarrollo.

    ¿No teme que en este contexto el ARI termine siendo sólo un partido de denuncia?

    Un testimonio no es un mero discurso. Los testimonios son rocas, eh. Yo soy testimonial, eso está claro. Pero creo que lo que rompe la cultura son los testimonios, las personas que se sostienen en un mismo lugar a pesar de que los demás deambulan. Cuando me fui de la UCR y me acusaban de traidora, Alfredo Bravo me dijo: “No te preocupes por quedarte sola cuidando la bandera. Después vuelven todos”. Eso yo lo vi. Aunque para esto hay que saber transitar una elección en derrota.

    ¿Dar testimonio sirve para cambiar la realidad?

    Ghandi, que era puro testimonio, cambió la historia de la India. Cristo cambió la de la humanidad. Mitterrand perdió seis elecciones y fue el gran presidente socialista de Francia. Los que no cambiaron la historia fueron los que no dieron testimonio, los que se dejaron comprar, los que quisieron acumular poder.

    Por el alejamiento de Graciela Ocaña y Fernando Melillo, ¿el ARI padece una fuga de dirigentes?

    No. Ya nos pasó, siempre tenemos embates con el poder. El sistema de poder quiere que desaparezcamos de la escena política y no lo logra. Y siempre, cada dos años, te lleva uno o dos… Es normal. En otros partidos se llevan la mitad. Además, yo tengo que agradecerle profundamente a Alberto Fernández porque me está limpiando el partido de manera maravillosa.

    En la campaña pasada usted dijo que prefería un liberal honesto a un socialista corrupto. ¿El problema de Argentina es de honestidad, y no de políticas?

    Sí, de conductas. El problema más profundo es un problema de reglas. Personas con determinadas conductas, aún pensando diferente, puede construir un gran país. Lo que pasa es que hay determinadas ideologías o posiciones políticas que esconden una mala conducta. Por ejemplo, si yo trabajo por el empobrecimiento de la sociedad no puedo escudarme en la ideología, no puedo decir “soy buena gente y trabajo por la exclusión”. En realidad soy mala gente.

    También dijo que este gobierno es fascista. ¿No es una exageración?

    Lo ratifico. Siempre dicen que soy exagerada. Hay un libro de Humberto Eco sobre escritos morales donde están las categorías del fascismo universal. De catorce Kirchner cumple once. O sea, que es casi: exagero porque faltan tres. El problema es que en los fascismos siempre se ve el final -por eso parece tan cruento- pero no el comienzo. Tenemos la foto del final de Mussolini, pero hay que ver la del principio. Soy exagerada en relación al final, que aún no se ve.

    ¿Está en un período de gestación?

    Ya no. El chico está grande, tiene como seis meses

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    Entrevista a Macaluse en radio del plata

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 22, 2006

    Diputado EDUARDO MACALUSE

    Medio: Radio del Plata
    Programa:Qué que parece

    Medio: Radio del Plata
    Programa: Qué te parece
    Fecha: 30 de Agosto de 2006

    FERNANDO BRAVO: Recién comentábamos la información de que desde el Parlamento nacional el bloque completo del ARI se había levantado ante la interpelación del Jefe de Gabinete. Zaida, por favor.

    ZAIDA PEDROSO, móvil: Así es, junto al diputado como usted decía Fernando, a quien, aunque ya lo explicamos, le vamos a volver a preguntar para que la gente lo tenga en claro por qué se retiran del recinto.

    EDUARDO MACALUSE, diputado ARI: Nosotros estamos reclamando desde hace años que haya un mecanismo más exigente en las visitas del Jefe del Gabinete. Lo que no queremos es que pase como hoy y como pasó la vez anterior donde el Jefe de Gabinete hace un discurso de lo que quiere; nosotros hacemos discursos sobre lo que queremos, no nos escuchamos nunca. En realidad lo que nos parece que debiera ser la visita del Jefe de Gabinete es una cosa precisa donde hagamos preguntas muy precisas y nos respondan con precisión porque se trata del dinero de todos los argentinos. Nosotros queremos saber a dónde va y que esté explicado con pelos y señales, cosa que estos discursos terminan tapando el fondo de la cuestión que tiene que ver con esto.

    ZP: ¿Qué pasó con las preguntas que el ARI hizo por escrito en debido tiempo y forma?

    EM: Lo que pasa generalmente, nosotros tenemos un plazo para hacer las preguntas, si nos excedemos de ese plazo no podemos hacer más preguntas, el Jefe de Gabinete después responde por escrito, muchas de las preguntas nos dicen que no las va a contestar ahora y que las va a contestar después por escrito, en otras preguntas responden evasivamente. En realidad, nosotros queremos saber los fondos fiduciarios a dónde fue el dinero, a quién se le pagó, cuánto se le pagó, y en concepto de qué. Y los fondos fiduciarios manejan miles de millones de pesos nuestros, y se supone que se destinan a cuestiones precisas como obras públicas, la construcción de viviendas, pero queremos tener con claridad cómo se gasta ese dinero porque sospechamos que hay maniobras irregulares, sobre todo porque la información no está a disposición de todos los ciudadanos como debiera estar.

    ZP: Eduardo Macaluse, Fernando Bravo y Reynaldo Sietecase lo están escuchando.

    FB: De manera tal Macaluse que este mecanismo planteado que hace que la Constitución obliga a que el Jefe de Gabinete esté allí rindiendo cuentas usted siente que hay que o modificarlo o es absolutamente inútil que vaya…

    EM: No, nos parece bueno que el Jefe de Gabinete venga, la Constitución lo obliga, lo que pasa es que en el reglamento se establece que el Jefe de Gabinete habla, tiene una serie de minutos para hablar, 40 minutos, después hay 240 minutos para que hablen los bloques, y después vuelve a hablar el Jefe de Gabinete otros 20. Nosotros lo que decimos es reducir los tiempos, ser muy precisos, que podemos remitirnos a dos temas, o tres temas, porque sino… es verdad que 600 preguntas sobre cualquier tema no la puede contestar nadie seriamente. Entonces hablar de dos o tres temas, ser muy precisos en lo que preguntamos, no hacer un certamen de discursos, preguntar clarito, el fondo fiduciario tal en tal fecha a quién le pagó, cómo le pagó, y que nos contesten lo que les preguntamos, no que nos contesten un discurso. Entonces, nosotros lo que planteamos es la modificación del mecanismo, cada vez que lo hacemos nos dicen ”Si, tenés razón”, nos dicen en losa pasillos, en la sesión, que tenemos razón, pero el mecanismo sigue como estaba y basta simplemente con una modificación reglamentaria para hacerlo más ágil y sobre todo más útil para la gente. Yo me imagino la persona que prende el televisor y dice ”bueno, viene el Jefe de Gabinete a la Cámara, vamos a ver qué informa”, y escucha un certamen de discursos como si fuera polémica en el fútbol pero más aburrido, y se va sin nada… Ahora, el sentido es que la gente se informe, sepa adonde va a parar nuestra plata.

    REYNALDO SIETECASE, columnista: diputado, más allá de este planteo que ustedes hacen que parece racional y razonable, el hecho de irse, de que la bancada se levantó y se fue ¿tiene algún efecto, tiene algún sentido?

    EM: No, el efecto es llamar la atención sobre la necesidad de modificar este mecanismo. Yo incluso lo aclaré, escuchamos respetuosamente cuando habló el Jefe de Gabinete, no quisimos retirarnos en forma escandalosa, simplemente como una expresión física de este llamado de atención para que tengamos un mecanismo que sea mejor para el ciudadano, no para nosotros.

    FB: Gracias Macaluse.

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    Entrevista a Mario Pergolini.

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 19, 2006

    Dice que es un psicópata, y lo dice con esa risa congelada y estridente que evoca la carcajada inmortal de El Guasón.

    Cuando llegues a casa exahusto después de haberte asomado a ese abismo, hurgarás en la biblioteca en busca de aquella vieja edición de American Psycho, de Bret Easton Ellis, Recordaras las palabras del hombre con quien acabarás de compartir dos horas de su vida. “No puedo controlar el psicopata”, dijo, mientras poníaa todo volumen un tema de Green Day en su computadora Pentium, placa de video, con procesador Ge Force), los ojos como témpanos que todo lo controlan, y leerás la solapa del volumen de Ediciones B que reseña la historia de Patrick Bateman: “Pat sabe algo que el resto de sus compañeros ignora: sabe que la emoción procede del mal y que un individuo como él puede salir impune de los atroces actos que comete”. Ajá, te dirás.

    Sentirás entonces que el hombre de la mirada de hielo merece ser observado (y escuchado) con detenimiento. Te servirás un Absolut Vodka con unas gotitas de naranja, tirarás la campera Levi´s sobre el futton azul eléctrico de Amo mi Living, y dejarás correr un viejo CD de Talking Heads en tu equipo Philips asistido con tecnología woox. Tomarás de tu maletín My Way diseñado por Makio Hasuike el reproductor de MP3 Sony, encenderás la iMac de Apple y te dispondrás a desgrabar ese fragmento que sigue dándote vueltas en la cabeza desde el momento en que abandonaste el edificio de Cuatro Cabezas para montarte en tu flamante Ford K MP3. Entonces, la voz de El Narrador dirá esto:

    -Soy un psicópata, sé que efectivamente soy un psicópata, no puedo evitar ser un psicópata. Tengo una inusitada velocidad mental para la maldad y una inagotable capacidad para la manipulación.

    Te escucharás preguntar entonces si esa misma conducta se repite en la vida privada. Llegará el sonido de una pitada furiosa, y la voz responderá, seca y cortante:

    -Sobre todo en la vida privada.

    Una incandescente luz solar atraviesa la habitación. Es una oficina sobria, con dos fotos en cada uno de sus extremos. Hay un juego de living, un televisor Sony de 34 pulgadas, un piano JV-90 Rolland, un aro de básquet en miniatura, la PC Pentium que todo lo domina. Pero nada puede distraerte de las fotos: en una de ellas, la imagen en blanco & negro reproduce una de las escenas ya míticas de Perros de la calle, la película de Quentin Tarantino, y junto a la banda que preside Harvey Keitel aparece una foto de Diego Guebel; en el otro extremo de la sala, allí donde su ocupante cada tres horas dispone una pausa y ensaya al piano un viejo tema de Charlie Parker o alguna melodía de Dr. John, sonríen Tomás y Matías, los hijos de Mario Pergolini.

    No, te habían dicho al momento de pactar la entrevista, no está dispuesto a que conozcas a sus hijos. Sin embargo, lo primero que hace apenas saluda es hablar de Tomás.

    -Tiene 8 años ya. Todas las noches le leo algo, no perdí esa costumbre. Si ves a tus padres leyendo, el libro se te vuelve algo agradable. Siempre estoy leyendo algo. Diego [Guebel] lee mucho, también, siempre estamos pasándonos resúmenes con anotaciones. (Sobre el escritorio de Pergolini hay una copia de un apunte de facultad: “Negoentretenimiento o la economía del entretenimiento”, capítulo de un largo ensayo de Alejandro Piscitelli.) Tuve dos padres que me enseñaron a disfrutar de la lectura. Leo muchas revistas, la mayoría de ellas sobre tecnología y computación. Libros, prefiero las novelas: en este momento estoy con El abc de Groucho Marx y con la última biografía sobre él. Y, si no, me gusta la literatura tipo American Psycho.

    Adrenalina, eso es. Se pasa horas escuchando música con Tomás.

    -Me gusta que escuche música y entiendo sus cariños momentáneos por ciertas cosas. Cuando estábamos en Nueva York, acababa de salir Millenium, de los Backstreet Boys. “Me lo quiero comprar”, aulló. Sentí que una daga me atravesaba el hígado, pasaba por la garganta y me extraía los ojos. Pero lo entiendo. Estamos mucho tiempo juntos. Vemos mucho dibujitos animados, mucho animé. Mucho Digimon, Megaball, Evangelion. -Se para y de un rincón saca una caja enorme con la colección completa de Evangelion.- Y todo eso tiene una música muy especial, la banda sonora es tremenda. Los videojuegos tienen mucho funky tipo Green Day, Smash Mouth, Stereophonics. Los chicos terminan mamando esa música. Si escuchás discos de Dragonball Z, no te digo que es heavy metal, pero está bastante cercano. Tomás está escuchando eso: Green Day, Limp Bizkit, Eminem. Yo voy traduciéndole algunas letras. Escuchamos bandas de sonido tipo Shrek, ahí hay buena música: Smash Mouth, Eels, Rufus Wainwright. Y jugamos mucho: al Nintendo, al Dreamcast, al Game Boy. Jugamos en red. En las vacaciones esperábamos que lloviera para poder jugar a los fichines. Me encantan los fichines… A mí me gusta estar rodeado de mis hijos todo el tiempo.

    -¿No te abruma la demanda?

    -Bueno, también. Soy italiano, ¿no? Pero en general no ocurre. El otro día Tomás se enoja conmigo porque no le presté mi computadora, y me dice: “Cuando tenga 40 años me voy a ir de casa”. (La primera carcajada es pura ferocidad.) Cuarenta años… muy bien, muy bien. Se va a quedar un pedazo. Ojalá quieran hacer su casa arriba de la mía.

    -¿Esta familia era un deseo de la adolescencia?

    -No, para nada. A mí me asombró ser este padre. Es que mis hijos me permitieron volver a ser chico, volver a comprar juguetes. Me encanta. En mi casa alquilamos una película donde vuelan tres autos y se escucha: ¡¡¡uuuuuyyyy!!! -aulla un asombro-. O pasan cosas tipo (Imitando la voz de un locutor:) “Salió Asesinator 4 de Nintendo”. ¡Vamos a comprarlo ya! Me justificaron la diversión. Estos pibes me estiraron diez años más la adolescencia. Por favor, que no escuchen esto ni mi mujer ni mi analista.

    -¿Podemos hablar de tu padre?

    -¿Una puerta que se cierra?

    -Lo decidís vos.

    -(Una pausa prolongada. El silencio se vuelve espeso.) A mí lo que me sorprendió es haber encontrado tanta gente en la misma situación. Me he encontrado con personas que hacía mucho tiempo que no veían a sus padres: ocho años, diez, quince… ¿No era que vivíamos en un país donde la familia era el bastión más fuerte? (Se incomoda.) En esto pasaron un montón de cosas. Y a mí, en esta relación me ha gustado mostrar determinación absoluta (La voz se torna grave.) También soy así como jefe. Yo creo en las fidelidades: donde el contrato no fue cumplido al pie de la letra, para mí la relación se acabó. Con todo el peso de la ley. Y tengo mucho tiempo… tengo muchísimo tiempo (Pronuncia la frase pausadamente, como si disfrutara del placer oscuro y secreto que muchas veces trae el remordimiento.) Soy realmente un tipo muy fiel. Si no respondés igual, no te merecés nada. Intentaré que lo recuerdes toda tu vida.

    -¿Hay lugar para el dolor en el distanciamiento con tu padre?

    -Claro. Cómo no va a haber dolor. Hay dolor, hay angustia. Hay replanteos todo el tiempo. Pero cuando tomo una decisión, soy definitivo. Puedo convivir con esa parte de mí. Porque yo también sé lo que doy.

    -¿Fue una relación muy difícil?

    -No sé, fui bastante distante, visto en perspectiva supongo que no cumplí con el contrato familiar. Me costó mucho hacer de mi vida esto. Me reconozco en muchas actitudes de mi padre, a veces hablando siento que la mía es la voz de mi papá, conservo su mismo tono; me reconozco en ciertas cosas que me gustan. Yo elegí seguir el colegio industrial porque mi papá diseñaba grandes máquinas. Diseñaba cosas, era muy minucioso… Leía, pintaba, supongo que sigue haciéndolo.

    (Mucho después, durante otro encuentro, Pergolini te contará de “Ramiro”, un libro infantil cuya historia vigila de cerca y lo mantiene fascinado. El cuento empieza con este parrafo:

    “La madre de Ramiro se pasaba el día escondiendo los inventos que dejaba su hijo descuidadamente por cualquier lado. Ramiro era como su padre, se pasaba todo el día dibujando planos, creando cosas… inventando. Y no le importaba que los vecinos lo mirasen”.

    Dice su autor, Ricardo Achart, que se trata de un inventor que resiste en un lugar donde no se puede inventar, y tiene muchísimas dudas sobre el amor que le tenía su padre.)

    -Me reconozco en muchas actitudes de mi padre, a veces cuando hablo siento que mi voz es la de mi papá, conservo su mismo tono; me reconozco en ciertas cosas que me gustan. Un hijo no tiene ninguna obligación con su padre; el padre, si ha tomado la decisión de tener un hijo, tiene que darlo todo. Para mantener mi relación con mi hijo voy a tener que poner mi propio esfuerzo; él, no. Lo mismo exijo yo. De todas maneras, lo más grave ahora es cómo contárselo a mis hijos. No les quiero mentir, y aunque no están en una edad en la que puedan entenderlo, sé que tengo que resolver ese enigma.

    -¿Tomás ha preguntado?

    -Claro. Fue Tomás, y te pido que con esto terminemos con el tema, quien me hizo la pregunta más inquietante: “Y entonces, ¿cuando sea grande yo tampoco te voy a ver?”

    Lo primero que llama la atención cuando Mario se sienta al piano es el repertorio que se dispone a tocar. No es Little Richard ni Jerry Lee Lewis lo que vas a escuchar. Suena un blues manso, y después un tema de Charlie Haden. Pergolini sonríe con sonrisa de animal satisfecho. “No sé si me gusta tanto tocar los teclados”, dice. Miente, lo sabemos los dos. De pronto deja escuchar la intro de “Desarma y sangra”, de Charly García.

    -¿Alguna fantasía de tocar en público?

    -No, no creo, en ese caso no hubiera empezado a estudiar jazz, hubiera elegido algo más sencillo. Básicamen- te toco jazz, me moría por hacerlo. Me compré el piano cuando supe que podía tocarlo. -Son tres: al Roland que tiene en su oficina deben sumarse dos, un A-30 Roland y un Samick acústico.- No recuerdo cuál fue el primer tema que toqué, quizá éste de Dr. John que acabo de hacer. Yo tengo un mambo ahí, con eso de que las cosas sin esfuerzo no valen…No hubo analista con quien haya podido superar eso.

    -¿Por qué jazz y no rock?

    -El rock es muy fácil de tocar (Se ríe sabiendo que ha disparado una provocación.) Por supuesto no hablo de la gente más seria. Charly nunca toca boludeces, yo nunca voy a tocar como él ni como el 90 por ciento de los tecladistas. Pero si quisiera tocar con bandas de rock tradicionales, lo que entendemos como rock nacional, si me pongo, lo saco.

    -¿Alguna predilección?

    -Bueno, lo primero que pienso es en bandas que te den prestigio. Me encantaría que los Divididos un día me digan veníte a tocar el piano. Yo escucho al tecladista de la Mississippi [Miguel Chuki De Ipola] y le envidio los dedos. Toca bien, suena bien… La música que más escucho es AC/DC, ese tipo de cosas. Al jazz llegué de chico. Empecé escuchando música clásica. Era un bicho raro. Mi papá escuchaba mucho clásico. Y de chico, cuando tenía 10 años, un buen regalo para mí era la Sinfonía del Nuevo Mundo, de Dvorak, me acuerdo especialmente de ese disco. Sabía que empezabas escuchando Chaicovski, y que Mahler debía llegar cuando eras más maduro. Mis amigos no escuchaban esa música, yo era un sapo. Es loco. Algún tiempo después [Daniel] Grinbank y [Marcelo] Morano compraron FM OK, y la transformaron en FM Clásica. Y fui yo el primero que les ordené la discoteca. Lo conocía, el palo. Hasta que un día di con un disco de mi hermana que se llamaba Soul Explotion, y dije chau. Me acercó al rock El lado oscuro de la Luna, que me parecía experimental. Pero hasta los 12 años escuchaba clásica, y en parte me gustaba ser un bichito raro. Después, en la adolescencia, ser un bicho raro te aisla, y yo tenía unos cuantos motivos… El jazz me gustó siempre, porque me atraía el virtuosismo, como en lo clásico. En el jazz lo primero que me partió la cabeza fue Pat Metheny, Yellowjackets…

    -¿Nunca el jazz anterior a la fusión? Thelonious Monk, Duke Ellington.

    -Sí, sí, de hecho lo primero que quise aprender a tocar en el piano fue “Blues for Alice”, de Charlie Parker.

    -No eras ningún boludo.

    -No, creo que se nota.

    -¿El rock fue un acto de rebeldía?

    -Lo otro era estar ligado a los adultos. Escuchar a Beethoven no me servía de nada, era un disparate. Iba rumbo a ser un aparato. No tenía vínculo social. Hasta los 12 años tampoco me gustaba el fútbol. Y de grande creo que lo hice para relacionarme con los demás. Y, como en todo después, me hice un fanático. Adicto. El descubrimiento de la tecnología se asoció con el descubrimiento del rock. Me daba vergüenza estar encerrado en casa, con un grabador que todavía conservo -es una cábala en mi vida-, me ponía los auriculares, el volumen a full, y me enamoraba de la música. Era una época en que la clase media no podía acceder a la tecnología, porque era carísima. En ese tiempo aprendí a grabar. Me daba vergüenza escuchar un tema setenta veces. Escuchaba de todo, desde “If You Leave Me Now” de Chicago [del álbum Chicago X ] hasta “Kashmir” de Led Zeppelin [ Physical Graffitti ]. Tarde ya, no era la época de Led Zeppelin. En la época de Zeppelin yo estaba escuchando otra cosa. A los Beatles los descubro a los 14 años gracias a mi hermana.

    -¿Eras muy fantasioso?

    -Era hiperfantasioso. Contaba historias de modo frenético. Y grababa esos relatos. No anunciaba temas, sencillamente contaba historias. Cuando me enteré de la invención de Orson Welles, que había fraguado un desembarco de extraterrestres, dije chau, ¡es tremendo! Me provocó un impacto tan fuerte como cuando vi el primer walkman. No podía creerlo: caminar sólo, con un grabador y auriculares… Esto va a cambiar el mundo, man. Me gustaba estar solo… Me gusta estar solo… Es raro que haya elegido esta profesión, es muy raro. Mirá las cosas de las que estamos hablando… En realidad, cuando empecé a hacer radio no lo hice para ser conocido. Yo sabía que le había encontrado el yeite a la gente, le había encontrado la vuelta. Por ahí suena mentiroso, o parece un rasgo de pura vanidad: yo sabía cómo agradarte, sabía qué historias querías escuchar. Si me preguntás cuándo comencé a hacer radio, te diría que con Malas compañías; lo anterior fue un interesante ejercicio de producción. Malas compañías me flasheó tanto porque contábamos historias. Durante mi infancia me habían fascinado los relatos de mi padre. Tenía una forma de contar muy atractiva. A veces me doy cuenta de que puedo pasarme horas contándote cómo funciona un motor. Es loco, porque esto me lo enseñó este tipo hace tantos años…Y cuando llegué a la radio sentí que no estaba contando mentiras, simplemente inventaba historias.

    -¿Mentiras? La mentira lleva cierta condena moral.

    -Es algo que me persigue, creo que desde la tapa de El Guasón de Rolling Stone; es un momento lejano, un momento tan lejano… Lo mío en realidad es lo opuesto: en el fondo es una apuesta a… yo te voy a sacar la máscara. Aún hoy soy muy fantasioso.

    -Quizá sos un gran narrador.

    -Siempre fui un buen observador de lo cotidiano, creo que lo soy todavía hoy. Todos pensamos que somos tan distintos, que somos protagonistas de historias únicas, y finalmente son tan comúnes. Cuando escuchás a García o a Páez decís qué hijos de puta, qué vida llevan. Y después te das cuenta de que no es así, son cosas que le sucedieron a mucha gente, sólo que ellos entendieron cómo contarlas.

    Te encontras a Pergolini, por puro azar, en la muestra organizada por Rolling Stone en el Centro Cultural Recoleta. No es un hombre al que le pese la fama, parece ir por la vida con cierta liviandad. Está acompañado por sus dos hijos y su mujer, pero no los presenta, fiel a su deseo de resguardar su intimidad. Tiene motivos para ir a la exposición: cuelgan allí su célebre Guasón, una apertura que comparte con otros hombres de negro y la tapa de este ejemplar, que es exhibida a modo de anticipo. Te cruzás con él en el Patio del Aljibe. “Buena la tapa”, bendice. “Sólo que es un poquito fuerte el título.” Le preguntás si está todo bien, por pura cortesía. Responde entre risas espasmódicas: “Todo bien. Sólo que Tomás acaba de preguntarme: «Papá, ¿qué es un psicópata?»”.

    Diego Guebel esta detras de camara, Pergolini comparte el primer día de grabación de la flamante apertura de CQC con dos invitados: Julio Bocca y Enrique Pinti. Nadie recibe honorarios, me sopla alguien, la única que ha pedido dinero es Silvia Süller. El argumento -escrito por Pergolini en dos semanas de idas y venidas, la historia sometida a numerosos cambios- retrata una Argentina asolada por la desocupación, con figuras públicas de prestigio que deben recurrir a changas para sobrevivir. Es una grabación tranquila, a un par de cuadras del edificio donde funciona Cuatro Cabezas. Una lluvia aciaga amenaza con devorarse la ciudad. Se refugian en su oficina. Le preguntás por el futuro.

    -Nunca pensé que algo nos iba a salir mal, y si sucede es culpa mía, me equivoqué. Pero mis patrones son muy distintos. Para mí no significa que te vaya mal un programa que no mide treinta puntos de rating. No hace falta eso para que un programa alcance su meta. Porque entonces Caiga…; es un fracaso. Caiga… es el éxito más grande que tuvo la televisión argentina, no tengo dudas de eso. Yo lo vivo así. Por lo que ha hecho, por donde está hoy en día. Vos vas a productoras europeas, decís Caiga Quien Caiga y no tenés que explicar de qué estás hablando. Cualquier persona que trabaja en producción en Europa sabe qué es Caiga Quien Caiga o lo vio alguna vez. En los Estados Unidos lo saben: lo sabe la Fox y la CBS; lo saben sus productores y sus directivos. Cuatro Cabezas está en boca de las seis mejores productoras del mundo. Cuatro Cabezas no depende de un éxito. Cuatro Cabezas es un éxito. Es un oasis, más allá de la coyuntura. A mí me enorgullece poder decirlo: no achicamos la empresa, y vamos a seguir.

    -¿Por qué el regreso de “CQC”?

    -No es cierto que volvemos por cuestiones económicofinancieras, como se dijo por ahí. No es ésa la razón. Admito que la realidad nos tienta: es la manzana en el Paraíso. Me hubiese encantado mantener mi palabra de no volver. Pero también odio ver en la tele otros programas haciendo eso. Me da odio, no digo bronca o pena. ¿Armaron esta realidad ahora? ¿Estuvimos esperando esto durante seis años para que la armen ahora? La situación nos tentó. CQC es pura vanidad, no es un negocio. Estamos por cerrar un acuerdo por el formato con Australia y Gran Bretaña. Está dos veces por semana en España y en Italia. Está en Francia. Está en Israel. Y la realidad argentina nos superó.

    -Tentarse con esta realidad es un poco perverso, ¿no?

    -Si este programa necesita un país así, cagamos. Prefiero la fiesta menemista que este descontrol, prefiero vivir en aquella mentira. Es cierto eso. Pero los Caiga…; del resto del mundo te demuestran que no se precisa una coyuntura como ésta para estar en el aire. De todos modos, para el papel que la gente cree que jugábamos, esta coyuntura nos viene bárbaro. Igual, yo creo que no va a ser tan fácil. Primero, porque va a ser difícil encarar directamente a los políticos que hoy están en el poder y llevarlos al lugar del humor. Con toda razón nos pueden decir: loco, esto se está cayendo a pedazos, esto arde, no me vengas a romper las pelotas. ¿Vos cree que Duhalde se va a sumar a un chiste? ¿En qué apuro mayor que las cacerolas lo vamos a meter? Al contrario, yo voy a ser un oasis para Duhalde o para Remes Lenicov. Y no podemos entrar en ese juego. Antes éramos un problema, antes éramos un dolor de huevos. Hoy en día ¿qué dolor de huevos mayor que el pueblo en la calle? Esos son los verdaderos cqc. Esos son los molestos ahora, esos son los que los ponen en aprietos. Son los que ya no tienen miedo de tocarle el timbre de la casa a Alfonsín y gritarle che, hijo de puta, la concha de tu hermana, bajá que te rompo la cara. La gente aumentó nuestra apuesta siete veces. ¿Y entonces qué vamos a hacer, una caza de brujas? ¿Vamos a salir a buscarlos? Pero, a lo mejor, el mal no está tanto acá, sino afuera. A lo mejorlo vamos a ver a [Paul] O´Neill o a los muchachos del FMI y los volvemos un poco locos a ellos.

    -¿No sucede a veces que el humor licua la perversión del poder corrupto, la desvanece al ponerla en un paso de comedia?

    -El poder es mucho más inteligente que vos, siempre es así. Yo creo que Caiga Quien Caiga tiene tres etapas muy marcadas: durante la primera era un programa de culto para un grupo más o menos informado; en la segunda ganó masividad y preservó lo mejor que tenía; fue durante la tercera etapa cuando empezó a parecer un poco transera con el poder, como si el poder nos hubiera absorbido. Creo que hay que recuperar el espíritu de la segunda etapa, y de que lo consigamos va a depender si nos va a ir bien o no.

    -¿Muchos cambios?

    -El equipo de movileros, básicamente. Si había un reinado para ocupar, Daniel Malnatti se lo ganó. Cuando terminó Caiga… había algo en él que me molestaba: la locura había vencido cualquier forma de la racionalidad. A mí no me gusta demasiado que los chicos construyan el personaje, prefiero que sean auténticos. Yo había terminado preocupado. Y en el regreso de fines del año pasado Malnatti terminó siendo ese hombre irónico y sarcástico, con aire doctoral, pero llevado con mucha serenidad. Logró preservar la perversión, pero de manera más acotada. A mí me gustaría que [Daniel] Tognetti y Andy [Kusnetzoff] queden en la historia de Caiga… Si esto fuera básquet, me gustaría que sus remeras estuvieran colgadas en el estadio. Me gustaría que Andy se cope y al menos nos haga alguna cosa una vez al año. Tognetti no, porque con su trabajo en puntodoc es contraproducente: no puede hacer el bueno y el malo, el serio y el divertido, sobre todo porque ha crecido en puntodoc y no quisiera cercenarle ese atajo de su carrera.

    Las oficinas de Cuatro Cabezas no están en ebullición, pero en apariencia es la productora de televisión que mejores posibilidades tiene de pelear en la crisis. La mirada está puesta en Chile ( Super M y Caiga Quien Caiga ) y España ( Super M , publicidad y una serie de documentales parecida a la que el grupo realizó para el canal Infinito), además de la venta del formato CQC a Australia e Inglaterra. “En la Argentina viene otra edición de Super M. Funcionó muy bien: le dio al Canal 13 un target que no tenía. puntodoc se emite dos veces por semana. Y estamos analizando una estructura nueva para El rayo; el formato ha sido muy copiado, muy vapuleado, muy bastardeado por programas como Versus, así que habrá que buscarle un diferencial nuevo, que lo presente aunque sea visualmente como otra alternativa. Vamos a filmar otra película más, me encantaría poder estar detrás de Lucrecia Martel cuando vuelva a rodar. Y estamos ingresando en una segunda etapa de Datafull; como proveedores de Internet estamos muy fuertes y ahora creemos que viene una segunda etapa, de mayor contenido. X4 está volcada ciento por ciento al dance, creemos que se ha venido una nueva oleada de todo eso, más depurada y con mayor prestigio. Seguimos con la discográfica (no creo que firmemos nuevas bandas para este año, trabajaremos con Mississippi y Mad). Y estamos haciendo unos micros para la Selección Nacional, mediante un acuerdo con quienes tienen los derechos de la marca: realizaremos tres documentales antes del Mundial y cubriremos de manera exclusiva intimidad del plantel, con una visión no convencional. ¿Una película? Y sí, pero la película tendrá sentido sólo si salimos campeones.”

    -¿Radio propia?

    -Es un sueño de Cuatro Cabezas. Pero jamás haré nada que pueda dañar a Rock & Pop. Siempre voy a defenderla. Si apareciera otra radio que pudiera hacerle competencia, voy a hacer todo lo posible para destruirla. Todo.

    -A veces, cuando pienso en gente como Charly o Spinetta, me pregunto cómo resultará ser la voz de una generación, con el paso de los años?

    -En cierto modo algo se les ha acabado. Que sigan siendo respetados está muy bien. Pero (y lo digo con todo respeto, por favor) cuando Spinetta gana las encuestas, las gana entre gente especializada, no con el voto del público. Son parte de la historia, y debemos respetarlos. Y en algunos casos tienen un presente brillante. Escucho la apertura de Silver sorgo y digo ¡uh!, pero no escucho un hit o algo que lo ponga en una realidad constante para la gente. En lo personal, ya cerca de los 40, estoy en una buena edad, pero es el último coletazo. Después mutaré en otra cosa. Haré la gran Prince. La gran Greta Garbo.

    -¿Dónde está el rock nacional, hoy?

    -En una etapa de mierda. Escucho Insoportablemente vivo de La Renga y encuentro un disco repetitivo. Creo que la electrónica va a ser el nuevo palo del rock nacional. Me parece bien el lugar que se están ganando los Babasónicos, ya no tratados como chiquillos raros sino como una banda adulta; cuando escucho Fun People o El Otro Yo, si bien no me gustan personalmente, siento que han descubierto una veta distinta de lo que venía siendo el palo regular de la Argentina. Y también creo que vamos a tener un thrash y un heavy muy buenos. Van a subsistir Divididos, A77aque, pero creo que se terminaron las guitarras distorsionadas y el pop que tanta satisfacción le dieron a nuestro querido país. ¿Cual es la banda sonora de esta sociedad? No es Leo García. No es Intoxicados, ni el viejo sonido stone. No es La Mosca. No quiero ser ofensivo. Antes escuchabas a Spinetta (ensaya los primeros acordes de “Post-crucifixión”, de Pescado Rabioso) y decías: por Dios, qué argento. Escuchabas a los Soda, a los Virus, el crecimiento de Los Cadillacs. Pero, ¿qué es el rock nacional ahora? Sólo bandas que intentan replicar a La Renga, Los Piojos o Los Redondos. El único bastión intocable que queda es Cerati (no con Once episodios sinfónicos, que es pura vanidad). Yo escucho cientos de demos, los escucho personalmente, pero encuentro pura reiteración. El único lugar donde encuentro alguna identidad es en lo electrónico, en un pop muy electrónico, o muy noise. Pero ya dejamos de ser los grandes generadores de música del continente. México, Chile a su manera, nos pasaron por arriba.

    -Hay una leyenda en torno de vos sobre la que querría hablar: la amistad masculina.

    -No tengo amigos tradicionales. No voy al cine con mis amigos, ni voy a conciertos. ¿Por qué? Me lo he planteado, también. Una relación lleva tiempo, dedicación (sé que lo que estoy diciendo es una barbaridad). En este negocio de la radio siempre he tenidos los mismos amigos: Guebel, De la Puente, [Alejandro] Rozitchner. Pero no tenemos charlas largas sobre nuestras cosas. No nos debemos plata. Si necesitamos algo, uno sabe que el otro va a estar ahí. Mis amigos son muy fieles conmigo, los veo todos los días, muchas horas, intento no verlos los fines de semana. Pero el miedo a la muerte o si tengo un problema con mi viejos, no, ésas son cosas de las que no charlo con nadie.

    -Estás en problemas.

    -Sí, claro que estoy en problemas. Estoy en problemas graves.

    -¿Miedo a la muerte?

    -Pánico infantil. Hasta intento creer realmente en Dios, como una necesidad absoluta. Dios me libre de otras muertes. La muerte está presente todos los días. En algún momento, tuc, aparece. Tengo diez minutos de desesperación y sigo. Pero la idea de que el mundo siga sin mí me desespera. ¡Dios, son los últimos cinco minutos! No soporto la posibilidad de que me afecte una enfermedad terminal. Si bien todos padecemos una enfermedad terminal.

    -¿Qué dice tu analista?

    -Voy y vengo con el análisis, pero todavía no pude con eso. Creo que he aprendido a convivir conmigo. He mejorado bastante. Tengo cuatro horas de análisis todas las mañanas. Si escuchás bien, hablo mucho de mí. Cuando tengo mucho miedo de algo, lo hablo al aire, intento averiguar si le pasa a otro. Lo hago todo el tiempo.

    -¿En análisis también podés encender y apagar el grabador?

    -Claro, todos tenemos el poder de hacer eso.

    -¿Tu mujer?

    -No hablo de eso. No quiero afectar a otra persona que no tiene por qué sentirse desnuda en esto. (Se abre una larga pausa.) Somos muy distintos, nos asombramos muchas veces de estar juntos y supongo que nos preguntaremos muchas veces por qué lo hacemos. Pero no me gusta hablar de eso. Siento que le debo mucho, debe ser muy tortuoso estar a mi lado. Soy un psicópata, sé que efectivamente soy un psicópata, no puedo evitar ser un psicópata. Tengo una inusitada velocidad mental para la maldad y una inagotable capacidad para la manipulación.

    -¿Y en la vida privada?

    -Sobre todo en la vida privada.

    -Pobres Tomás y Matías, dentro de algunos años.

    -Pobres ahora. (Se ríe.) A mí me salvó la vida mi mujer. Estoy en deuda todo el tiempo. Me gustaría reaccionar de otro modo. Pero no puedo controlar al psicópata… Es una gran mujer. Debe haber sido difícil para ella, salió de su casa a los 18 años para casarse conmigo.

    -¿Y no será mucho lo que ponés en riesgo?

    Es que a mí me gusta esa adrenalina. Siempre me gustaron las historias que generan angustia o depresión. La angustia es muy incómoda, ¿no? A mí me seduce generar si- tuaciones incómodas, y me imagino que del otro lado hay gente agarrándose la cabeza y sintiéndose realmente mal. Siempre me atrayeron las historias que provocan, que inquietan al oyente. De pronto te reís, pero sólo para escaparte de esa presión que te están metiendo. Lo mejor de pelear con el otro es calentarlo hasta que no pueda pensar más. Yo sé cómo manejar eso. En la vida privada soy así. Si estoy peleado con vos, voy a lograr que te desesperes. Soy capaz de volverte loco. Disfruto con esa sensación. Me encanta ver hasta dónde llegan, indignarlos un rato. A los chicos de los móviles de cqc, cuando iban a entrevistar a tipos como Aldo Rico, les decía mírenlo a la cara, déjenle el micrófono, no lo va a soportar. Desafíen todo el tiempo. Me gusta provocar, pero no respondo provocaciones: si me buscan, no me encuentran.

     

    Pergolini ocupó el primero y el segundo lugar de las mejores 100 tapas de Rolling Stone, según el voto de nuestros lectores.

    Continuando con los festejos por sus 100 ediciones, Rolling Stone realizó la votación de su mejor tapa.

     

    De esta manera, el conductor radial y televisivo confirma su lugar como ícono de la cultura joven local, ya que también ocupó el segundo puesto con la RS 02, en la que aparece personificando al Guasón.

    La tercera posición la obtuvo la tapa de la edición 58, en la que se ve a Bart Simpson bebé, emulando la reconocida tapa de Nevermind, de Nirvana. En el resto del top ten lo ocupan diferentes hechos y personajes que sobresalieron durante los 8 años de historia de RS Argentina

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    ROMINA GAETANI: Una chica tipicamente ARGENTINA!!

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 19, 2006

    Romina Gaetani
    Una chica muy pasional

    Está viviendo un año de cambios, de crisis. Un tiempo de renovar la piel, tal como ella lo define. Confiesa que no está en pareja y que la música es otra de sus grandes pasiones. Mientras compone las canciones de su próximo disco, estudia canto, guitarra y baile. Además medita, planifica los próximos unitarios en los que participará y sueña con una gran familia.

    Está viviendo un año de cambios, de crisis. Un tiempo de renovar la piel, tal como ella lo define. Confiesa que no está en pareja y que la música es otra de sus grandes pasiones. Mientras compone las canciones de su próximo disco, estudia canto, guitarra y baile. Además medita, planifica los próximos unitarios en los que participará y sueña con una gran familia.

    Cuesta despegar su actual imagen de aquella gitana sensual que interpretó en la tira Soy gitano. Uno de los exitosos ciclos que protagonizó en Canal 13. Es que Romina Gaetani, la actriz de 28 años, que trabajó en Chiquititas, Mil millones, Verdad consecuencia, Yago, Pasión morena y Los secretos de papá, entre otros ciclos de TV, despliega sensualidad a pesar que ella sostiene ser una chica muy relajada.
    El tono de voz de Romina y sus curvas son elogiados por la platea masculina. Prueba de esto son los suspiros que arrancó a su paso, antes de entrar al estudio de fotos, enfundada en un strapless animal print que combinó con jeans.

    Este año es, para esta chica ariana, un tiempo de cambios. Tiene varios proyectos laborales en carpeta, entre ellos grabar un disco y hacer una película en España. Los últimos meses fueron movidos: padeció un secuestro express, debutó en el teatro de revista como protagonista en la comedia Revista Nacional, junto a Florencia Peña y elenco; tuvo un romance con el músico Fena Della Maggiora; pero por estos días se muestra con Giorgio un italiano al que llama, con aire de misterio, como “mi ángel de la guarda”.
    Como las divas de todos los tiempos, fue elegida como imagen de una firma de belleza. Fue nombrada por Nutrisse de Garnier como una de sus embajadoras en el mundo. En este caso es la cara de la nueva línea de coloración Castaños Dulcísimos. Por eso cambió el castaño oscuro que lucía últimamente, por el tono 63 caramelo, que realza sus ojos verdes y destaca su piel impecable.
    -¿Cómo llevás semejante movida de este año?
    -Hasta ahora fue un buen año, movido a todo nivel, en lo profesional y en lo personal. Pasé por muchos cambios pero estuvo bueno. Fue lindo y emocionante desde todos los lugares, conocí gente nueva, maravillosa, conocí gente no tan buena (risas) pero que también me hizo crecer mucho emocionalmente. Dicen que las crisis son oportunidades, así que podría decir que estoy en momentos de cambios, de crisis, de renovar la piel. Estoy feliz, mi cabeza es un caos (risas), pero es interesante.
    -¿Cómo procesás todos estos cambios?
    -Yo hace dos años y medio que estudio Metafísica. Cuando tengo tiempo voy a Córdoba o acá me da las clases mi terapeuta transpersonal.
    -¿En qué te ayuda esta terapia?
    -Me ayuda muchísimo a través de la meditación, a poder estar mucho más conectada conmigo y con el universo.
    -¿Estás en pareja?
    -No, estoy sola.
    -¿Quién es Giorgio?
    -Es mi ángel de la guarda. Es un ser humano que quiero mucho y que me hace bien estar con él.
    -¿Sos reservada a la hora de mostrar o hablar de tus afectos?
    -No…pasa que no soy de contar, no me gusta ser noticia por esto. Pero si estuviera saliendo con alguien no tendría problema en decir que estoy probando.
    -¿Tenés ganas de enamorarte, de casamiento, de hijos?
    -Siii, me imagino con hijos. No se si casada, pero en pareja si. Creo en el amor, en el compañerismo… me gustaría envejecer con mi pareja.
    -¿Qué tiene que tener ese hombre para que lo elijas?
    -Honestidad, respetuosidad, sentido del humor. Que sea básicamente buena persona.
    -¿Hiciste alguna locura por amor?
    -No fui egoísta a la hora de estar con alguien. No sé si son locuras, pero cuando estoy muy copada con alguien, hay momentos que me dejo de lado ciento por ciento para estar con el otro. He ido a grabar una tira, donde se trabaja trece horas, sin dormir.
    -¿Una fantasía pendiente?
    -Como actriz hay un montón de cosas. Siento que recién estoy empezando mi carrera. Creo que lo más fuerte que puedo dar todavía no lo hice. Recién estoy calentando los motores (risas).
    -¿Qué papel te gustaría interpretar?
    -Me gustaría hacer papeles que no tengan que ver con mi persona.
    -¿Serás una de las Mujeres asesinas?
    -Siii, tuve un ofrecimiento para hacer Botines, pero no pude por los ensayos de Revista Nacional, entonces haré dos capítulos de Mujeres asesinas –el unitario que emite Canal 13, los martes a las 23-; también voy a hacer una participación en un unitario que harán prestigiosos directores de cine, en América TV y tuve un ofrecimiento de una discográfica muy importante (prefiere no dar el nombre) para hacer música, con lo que estoy feliz.
    -¿De dónde viene esto? ¿Grabar un disco era una cuota pendiente?
    -Cantar me gusta tanto o más que actuar. Empecé cantando en musicales, en Chiquititas y ahora en Revista Nacional y si bien estudié canto y baile siempre me sentí más segura actuando que cantando. Quizás esto fue un poco por la exigencia de mi padre que es muy entendido en música, es fanático del jazz. De chica escuchaba a cantantes como Ella Fitzgerald o Betty Carter.
    -¿Cómo surge la idea del Cd?
    -La gente de la discográfica me escuchó cantar en Los secretos de papá y me llamaron. Empezamos a trabajar hace poquito. Empecé a escribir mis canciones, a componer… Obviamente con la ayuda de músicos. Si bien hace años estudio canto, me estoy metiendo en el mundo de la música, empecé a estudiar guitarra porque siempre quise toca un instrumento. Lo que más me gusta es el saxo, pero es mucho más difícil que la guitarra. Sigo con las clases de canto, tomo clases de fonoudiología y de baile.
    -¿Sos obse con algo?
    -Si, de la limpieza. En la agenda tengo tooodo anotado, mínimamente detallado. Y si cambio, no tacho. Paso un líquido corrector.
    -¿Y con la imagen?
    -Nooo.
    -Pero sos cuidadosa, tenés las manos siempre bien, la piel perfecta…
    -¡En serio! Yo no me veo tan así, a veces soy medio descuidada, mi asesor de moda me vive retando. Si bien me gusta estar bien depilada y tener la piel perfecta, a veces salgo desprolija.
    -Tenés asesor… ¿En qué tiene que invertir una actriz?
    -Tener asesor de imagen o de vestuario, son inversiones que una tiene que ir haciendo. Hay que invertir en estudios, cursos, en libros; y en tener gente que te respalde como mi doctora Diana Chugri del Spa Belgrano que a mi me trata todo lo que es estético o Alberto Sanders, que me cuida el pelo. Si bien el talento no se discute con nada, tengas o no la uña arreglada, hay que entender que para el sistema a una la ven como un producto que vende más o menos.
    -A partir del título de embajadora de Garnier…¿te sentís una diva?
    -Soy una antidiva. Me encantó que me llamaran para la campaña. Hacer fotos me divierte muchísimo, además viajé a Brasil por este tema, pero soy cero diva.

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    Entrevista a Sonya Walger

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 17, 2006

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    Walger, londinense, hija de un argentino y graduada en Oxford.

    “Me convienen los papeles delicados”

    La actriz de Lost habla de su trabajo en Hollywood y de su relación con la Argentina.

    Sonya Walger, de madre inglesa y padre argentino, es ante todo una ascendente actriz de Hollywood a la que se pudo ver en el capítulo final de la segunda temporada de Lost. Su rostro tuvo a cargo el cierre del último episodio, como la inquietante Penny Widmore, novia de uno de los náufragos conocido como Desmond. Penny pasó, en la ficción, varios años pendiente de su pareja, perdido luego de un accidente marítimo en esa isla misteriosa del Pacífico mucho antes de que llegaran los sobrevivientes del vuelo 815 proveniente de Sydney. Penny Widmore será tal vez una figura fundamental para entender –el año próximo– por qué y cómo fue que llegó toda esa gente hasta ese confín. Y podría convertirse, de este modo, en el único nexo entre el mundo real y la isla de los misterios, en recompensa por su perseverancia. Luego se sabrá que también Sonya Walger espera, pacientemente, en busca de su salto a otro tipo de actuación.

    Graduada en Letras en la Universidad de Oxford, mucho más que una cara bonita, Sonya es, además de una incorporación reciente y fundamental de Lost, una figura central de otras series que se vieron en la Argentina como CSI: New York y Numbers, lo que la convierte (gracias a su perfecto castellano y la facilidad de acceso que da su condición de sobrina de la periodista argentina Sylvina Walger) en una voz oportuna para conocer la industria de series por dentro y, en el mejor de los casos, para saber cómo sigue la trama de Lost el año próximo. ¿Podrá adelantar a qué respondió su mueca entre el horror y la alegría cuando un grupo de contratados por el emporio multinacional de su padre le avisa que aparecieron (en un paisaje parecido al del Polo) los primeros rastros de su prometido.

    –Honestamente, yo nunca había visto la serie –admite Sonya Walger–. Al principio, cuando filmaron el piloto me postulé para Kate (la actriz Evangeline Lily). Pero como no quería mudarme a Hawai por tanto tiempo, quedó Evangeline. La producción ya había intentado contratarme varias veces y, al final, todo cerró para que aceptara representar a Penny. No sé cómo van a hacer para cumplir con todo lo que abrieron. Por el momento, han logrado contratarme para tres capítulos más….

    –¿Alguna pista sobre cómo sigue, dónde están, en qué confín del mundo…? Usted es, en la serie, el único contacto entre la civilización y ese mundo perdido…

    –Puedo decir que Penny Widmore (su personaje) es una mujer que sabe realmente lo que quiere y lo persigue sin temores. Es una mujer sensible pero fuerte a la vez. Y muere por Desmond. Aprovecha todos los recursos que tiene, su holgada posición económica, para encontrarlo. Ojalá pudiera aclarar qué fue ese llamado final que recibí, la cara de sorpresa, lo que anticipaba. Pero cuando filmé esa escena el director (J. J. Abrams, un maestro en el arte de narrar grandes intrigas en tours adrenalínicos con poca dosificación de datos) me dijo que pusiera cara de susto con una mezcla de tristeza. Les pedí que me dijeran qué es lo que estaba escuchando. Y me estaban pidiendo la reacción sin decirme a qué se debía. A lo mejor él no lo sabía tampoco.

    Sonya, nacida en Londres, hija de padres divorciados, pasó temporadas en Buenos Aires visitando a su padre. “Papá volvió a la Argentina cuando yo tenía 10; cuando tenía 18, antes de empezar Letras en Oxford, vine un año a Buenos Aires y me sentí más argentina. Una vez por año vuelvo.” Su carrera –define– comenzó por una cuestión de suerte cuando un productor la vio en una puesta amateur de una obra de George Bernard Shaw y le presentó a los tres agentes más importantes de Londres. “Los tres se ofrecieron a representarme. Al principio me dediqué exclusivamente al teatro”, sigue. Su primera incursión hollywoodense, para TV, fue en el papel de la esposa en La mente de un hombre casado, miniserie que se vio en HBO también en Buenos Aires. “Ese fue mi gran salto, en un papel difícil; era una línea fina entre ser una mujer cálida y exigente en lo personal, pero a la vez entregada a su rol de esposa de este hombre casado”. Su papel de investigadora forense en CSI: NY (que aquí se ve por Sony) la conectó con la fascinación por la enfermedad y cadáveres que generan series y realities variados (desde Medium, CSI, Ghost whispered hasta el local E24) a nivel mundial.

    –Creo que el boom mortuorio responde al momento histórico que estamos viviendo –razona Sonya Walger–. Papá me mandó un artículo de J. G. Ballard en el que se refiere a cómo el lugar de la muerte es central en nuestra cultura contemporánea. Y pienso que es así, mientras que décadas atrás sólo regía a los extremos de la sociedad, y no se hablaba tanto de eso. En la actualidad lo vemos como un tema dominante también en la tele. ¿Si me resultó impresionante el contacto con los cadáveres? Yo no era médica, me tocaba interpretar desde la teoría, llegando a conclusiones después de mirar las huellas.

    –Luego de actuar en Lost, CSI, Numbers, ¿cree haber obtenido un master de interpretación dramática en series de acción?

    –También en el telefilm El bibliotecario, de HBO, me tocó una heroína de acción, del tipo Lara Croft. Tuve que hacer karate, saltar de aviones, tirarme en paracaídas. Me resulta divertido, pero sólo para variar. No lo haría como constante en mi carrera. No me atraen esos papeles; prefiero los roles más profundos, donde domine la sutileza. Siempre hay margen para elegir, pero hay que tener paciencia y coraje para esperar… Tampoco quiero imponer una jerarquía de mejores y peores roles, pero estoy convencida de que me convienen los papeles delicados

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    Entrevista a MORIS El primer rebelde

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 16, 2006

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    Si la Alianza estatizó el rock al consolidarlo como opción cultural (impuestos que vuelven en conciertos gratuitos), el gobierno de Néstor Kirchner intenta ahora convertirlo en dinámica pieza de museo. Así, la Secretaría de Cultura de la Nación le encargó al músico Lito Vitale la producción de un disco de clásicos de nuestro rock, versionados por un variopinto elenco de artistas

    El disparador de esa obra es una efeméride: los 40 años del rock argentino. Pero hay varios orígenes en esa Biblia que hoy, con el rock convertido en negocio, todo el mundo lee. El primero es Sandro emulando a Elvis junto a Los de Fuego, a comienzos de los ‘60. Luego, Litto Nebbia y Los Gatos Salvajes adaptando a nuestro idioma la superficialidad lírica del beat, en 1965.

    Y el tercero es el que estimuló toda la movida de Cultura de la Nación. Al menos, conceptualmente. Se trata de la edición del simple Rebelde / No finjas más, en junio de 1966, por Los Beatniks de Moris, Pajarito Zaguri y Javier Martínez. El Estado no sólo legitima al doble 6 como el año en que comenzó todo, sino que se valió de otra canción de Moris para el título: Escúchame entre el ruido.

    “Al simple lo hicimos durante el gobierno militar de Onganía. En ese momento era bastante audaz ponerse a hablar contra la guerra y a favor de la paz y el amor libre”, dice Moris del otro lado de la línea y con la voz grave y firme de siempre. Y puntualiza que con Los Beatniks empezó el rock con actitud y con mensaje. ¿Actitud? Y sí, para promocionar el lanzamiento llamaron a la revista sensacionalista Así para que los retrataran tocando semidesnudos en una fuente. El chiste les costó tres días presos. ¿Mensaje? Y bueno, una rápida revisión de la letra confirma eso de que, desde Los Beatniks, el rock empieza a actuar por oposición a algo que lo incomoda. “Rebelde es mi corazón / soy libre y quieren hacerme esclavo de una tradición. / Todo se hace por interés / porque este mundo es al revés / si todo esto hay que cambiar / siendo rebelde se puede empezar. / ¿Por qué el hombre quiere luchar, aproximando la guerra nuclear? / ¡Cambien las armas por el amor y haremos un mundo mejor!”

    Moris sigue en la línea: “Recuerdo que nos contrató John Lear, el presidente de la CBS Columbia. Empresa que hoy es Sony – BMG y dueña del fonograma. Lo ha editado en un compilado y ahora que viene otro revisionismo lo va a volver a sacar, seguro”.

    –¿Le molesta?

    –Que hagan lo que quieran. No tengo razones para oponerme. Bueno, salvo que a, mi juicio, una obra tenga una interpretación improcedente, impertinente o fuera de lugar. Si alguien quiere cantar El oso de alguna manera que no me satisface, tengo el derecho moral a oponerme. Si es una canción lenta, no se puede interpretar a las corridas.

    –¿Le gusta cómo interpretó Gustavo Cordera la versión de “Escúchame entre el ruido” en el disco homónimo?

    –¿Cómo? ¿No la iba a interpretar Leo García?

    –En el disco está Cordera.

    –Bueno, ya veré si me gusta. Al menos, sé que Cordera tiene voz grave.

    –Decía tener el derecho moral de oponerse a una versión. ¿El legal no lo tiene?

    –Sí, tengo que ir a Sadaic y reunir a una junta consultiva para que analice el caso.

    –Cuando titulan “Escúchame…

    –Desafortunadamente para ellos (interrumpe).

    –¿Acaso va a reaccionar?

    –Ya reaccioné. Ya hemos llegado a un acuerdo, pero tendrían que haberme llamado. No había derecho a utilizar el título sin un llamado previo.

    –Hoy que la cultura rock está diseminada y hasta oficializada, ¿cómo se es rebelde?

    –Es complejo de contestar, pero me arriesgo a darte como ejemplo mi actitud. Hace mucho que no voy a televisión. Tampoco hago notas que no me interesan. Estoy en mi mundo, esa es mi rebeldía.

    –¿Pero no necesita inflar el ego cada tanto?

    –Hace 35 años que tengo promoción por estos revisionismos. Y el ego bien inflado, también.

    –¿Cuándo cree que se agotará este interés por el pasado de nuestro rock?

    –Va a seguir cada vez más, y hasta fuera del país. Es que hay interés de saber qué pasa con esta música. Hay profesores de Estados Unidos que analizan al detalle cómo es que se hicieron discos polémicos bajo el imperio de una dictadura militar. Les causa mucha extrañeza. Y fascinación.

    –¿Y qué héroe musical norteamericano lo seduce, Moris? ¿Neil Young?

    –No sé quién es Neil Young, nunca escuché un disco suyo. Nunca escuché discos. Tengo mucha música en la cabeza. Amigos míos me decían “escuchá Génesis, Yes, Led Zeppelin”. No podía interesarme, la cabeza no me lo permitía. Y mucho menos si se trataba de sajones invasores.

    –Bueno, Moris, pero usted se convierte en rockero por el imperio de una cultura anglo.

    –Claro, aunque de chico no sólo escuchaba música norteamericana o inglesa y los primitivos rocks que llegaban en el año ’55. También había música francesa, italiana, la bossa nova, la música tropical. A fin de cuentas, el rock & roll no es más que una pieza de museo.

    Rebelado

    –¿Pero cuándo empieza su rebelión contra lo anglo?

    –En el año 1970 ya dejo de escuchar discos. No tenía aparato tocadiscos. Me parecía una pérdida de tiempo estar escuchando lo que decían Los Beatles y Rolling Stones… Más me interesaba saber qué opinaban Javier Martínez, Litto Nebbia, Pajarito Zaguri. A mucha gente sólo le falta la estatua de algunos músicos. Los adoran, cuentan anécdotas. Yo les digo “pará, voy al baño”.

    Moris, con la edición del simple Rebelde / No finjas más, 40 años atrás, escribió la primera de sus páginas del rock nacional. Pero no sería la última

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    REPORTAJE A JULIETA VENEGAS + VIDEO

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 16, 2006

    La cantante mexicana ha logrado imponer su estilo en la Argentina, a partir de un “matrimonio artístico” con músicos nacionales como Gustavo Santaolalla o Cachorro López. El ex Abuelos de la Nada produjo “Limón y sal”, su último disco, del cual se extrajo el hit “Me voy”.

    La cantante mexicana Julieta Venegas que acaba de editar su nuevo cd “Limón y Sal” ratificó su vínculo con la música argentina en una relación a la que calificó de “matrimonio artístico”.
    “Siempre he encontrado cómplices en la Argentina, ya que mis dos primeros discos los hice con Gustavo Santaolalla, y este con Cachorro López y Coti Sorokin”, describió Venegas.
    Puesta a repasar las razones de esa ligazón, la vocalista indicó que “esa afinidad surge de que los músicos argentinos tienen una manera de plantear el rock y el pop que es diferente, no es tan fragmentada, y entonces pueden pensar en una canción. Cachorro y Gustavo tienen un concepto claro de la canción, sea rock o sea pop”.
    En un mixturado de pop latino, aires de folclore mexicano y una postura femenina muy cuidada, la pequeña mexicana construyó una carrera desde su primer trabajo “Si”, producido por Santaolalla.
    Amiga de los Café Tacuba, con quienes integra la misma camada del rock mexicano, pero por su sonido y su timbre cercana a Diego Torres, la Venegas irrumpió a mediados del 2006 con la cadencia de su hit “Me voy”.
    Cachorro López es el productor de “Limón y Sal”, lo que lo hace sonar tan parecido a Torres, con quien el ex Abuelo de la Nada trabajó en varias oportunidades.
    Pero además, Venegas incluyó en la placa las canciones “De que me sirve”, “No sere” y “No hace falta” compuestas conjuntamente con el argentino Sorokin, sociedad que también le entregó un tema a Paulina Rubio para su último álbum.
    -¿Cómo fue la producción del disco con Cachorro López?
    -Lo hicimos todo en Buenos Aires y con Cachorro trabajamos con mucha complicidad como si estuvieramos pegados por el cerebro. La verdad es que estuvo buenisimo, ya que Cachorro tiene mucha experiencia pero no pierde la curiosidad de explorar otras cosas. Aemás yo vengo de un lugar muy intuitivo para trabajar, tengo la idea de lo que quiero desde un punto de vista muy personal. Está bueno porque hicimos un balance, yo hacía las cosas en forma intuitiva y él me decía “ya está, hasta acá llegamos”.
    -¿Y con Coti cómo fue el trabajo?
    -Viaje a España, trabajamos allá e hicimos varias canciones. Algunas vinieron a mi disco, otras van al disco que él está grabando, hubo una que le dimos a Paulina (Rubio) y otras quedaron afuera.
    -Las letras tiene un punto de vista muy femenino.
    -Sí, por eso las trabajo yo, para no perder el punto de vista de una mujer. Las letras o algo que quiero decir suelen ser el punto de partida para una canción. Son canciones muy de chica, pero igualmente las letras no tienen un punto de vista femeninista porque muchos hombres me han dicho que se identifican con ellas.
    -Pero en esas letras cambia el enfoque tradicional.
    -Lo que trato de plantear es que las relaciones han cambiado, no creo que cuando una relación termina todo sea tan lineal o simple, que todo sea blanco y negro, víctima y victimario. Mi idea es plantear “bueno, me duele perderte pero tampoco es el final de mi vida”. Es natural que las relaciones sean diferentes, yo vivo una relación diferente a como la vivieron mi madre o mi abuela.
    -En la Argentina hay una gran polémica por los abortos a mujeres que fueron violadas. ¿Qué pensás?
    -Creo que el aborto ya no es un tema de moral como se planteó durante mucho tiempo, es un tema de salud y en Latinoamérica el aborto mal practicado, sin la atención debida, ha provocado muchas muertes. Es una necesidad de salud para las mujeres. Es un tema delicado, pero muy personal que habla de la posición que está tomando la mujer en la sociedad. Es importante que se plantee como una cuestión de decisión propia, no tanto como una decisión moral de la iglesia o del catolicismo, cada quien tiene su propia manera de definir su moral y sus necesidades.

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    Mempo Giardinelli: “La lectura es la gran enemiga del poder”

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 16, 2006

    Según el escritor, son muchos los que aún piensan que leer es subversivo

    Giardinelli: “Kirchner es bastante maleducado, pero me parece infame decir que es un dictador”

    “En nuestro país nadie lee. Ni los docentes, ni los gobernantes, ni los economistas, ni los sindicalistas, ni los empresarios”, dice el escritor Mempo Giardinelli, en plena campaña de promoción de su libro Volver a leer.

    Y cuando se le pregunta por el motivo de esta catástrofe apunta al escaso interés de los que mandan en la promoción de la lectura, que, sostiene, “es la principal enemiga del poder”.

    Giardinelli opina que eso ocurre desde tiempos del general Onganía: “A partir de la Noche de los Bastones Largos la lectura pasó a ser sospechosa, subversiva. Además, no hay que olvidarse de que la vulgarización televisiva, que es uno de los mayores obstáculos para la lectura, viene alentada desde la estupidez de la dictadura”.

    Aunque tiene el oficio de escribir, su estilo y actitud son los propios de un político, tanto en el modo de expresarse como en la vehemencia con que denuesta a sus adversarios en cuestiones políticas. Con el rostro enrojecido, los llama “dinosaurios procesistas”.

    Enérgico y locuaz, Giardinelli condena el lenguaje vulgar y la chabacanería de los medios de comunicación, pero justifica el uso de malas palabras y las descripciones eróticas explícitas en sus obras de ficción. Se manifiesta admirador de El hombre mediocre , de José Ingenieros, pero asegura que el escritor debe escribir para la gente común. Dice que es preciso que los argentinos hagan memoria para lograr la pacificación nacional, pero reprueba que se quiera hacer una revisión integral del pasado porque piensa que los dictadores no se lo merecen. Opina que nuestra sociedad es racista y que debería haber una ley de discriminación que sancionara actitudes xenófobas.

    Mempo Giardinelli nació en Resistencia, Chaco. Durante la dictadura militar, estuvo exiliado ocho años en México, y al regresar a nuestro país fundó y dirigió la revista Puro cuento . En 1993, ganó el premio literario Rómulo Gallegos. Fue profesor titular de la Universidad Nacional de La Plata en Periodismo y Ciencias de la Educación. En 2006, le fue otorgado el doctorado honoris causa por la Universidad de Poitiers, Francia.

    -Usted acaba de escribir un libro sobre la necesidad de volver a leer. ¿Considera que es preciso hacer una distinción entre la buena y la mala literatura?

    -Yo no recomiendo leer best-sellers o libros de autoayuda, pero si alguien los lee, no lo critico. Yo no cuestiono ninguna lectura. Puede suceder que un niño comience leyendo revistas de deporte y de ahí pase a lecturas de mayor nivel. Yo empecé leyendo historietas antes de leer a Stevenson o a Poe. Esto no significa que sea válido leer cualquier cosa. Insisto en que hay libros puente que pueden ser útiles para acceder a lecturas mejores, pero es verdad que hay una literatura ligera que tiene que ver con la globalización. Y también es verdad que el lenguaje está empobrecido.

    -Pero usted en sus novelas utiliza malas palabras y no duda en hacer descripciones explícitas

    -Es que no hay malas palabras. Todas las palabras son buenas. Todo depende de cómo se las use. Para mí, las noventa mil palabras de la lengua castellana son excelentes, y en esto trato de ser cervantino. Es decir: quiero que los textos sean sustantivos y, a la vez, que sirvan para el entretenimiento de la sociedad; que la literatura pueda llegar al vulgo. Lo que quiero decir cuando hablo de chabacanería es otra cosa, y es cómo se hace en la Argentina la apología de la estupidez, a través de la televisión, sobre todo. Eso hace mucho daño a la gente, sobre todo porque somos una sociedad que lee poco. Y ni que hablar de los dirigentes… En el poder, no se lee, y en la oposición, tampoco. Ni los economistas, ni los sindicalistas, ni los eclesiásticos, ni los docentes leen. No lo digo para acusar a nadie, sino para proponerles que lean. A partir de la Noche de los Bastones Largos, la lectura pasó a ser sospechosa, subversiva, la enemiga principal del poder, porque la lectura era el camino hacia la apertura de la cabeza. Durante los últimos 30 o 40 años, leer fue peligroso. En este país se quemaron millones de libros en las plazas públicas, y éste es un símbolo muy fuerte. El libro fue un enemigo, y también el intelectual, que pasó a ser llamado “intelectual de mierda”. Hasta tal punto llegó esto, que hoy decimos “no intelectualicemos”. ¡Como si pensar fuera algo malo!

    -¿Cree que nuestro presidente tiene actitudes dictatoriales?

    No; yo creo que no. Creo que el doctor Kirchner es una persona bastante maleducada y heterodoxa en sus conductas sociales, pero no estoy de acuerdo con el discurso de la derecha ni con el de Elisa Carrió, que lo condenan con una dureza con la que no condenaron a Videla. Muchos que ahora se escandalizan les firmaron superpoderes a Menem y a Cavallo sin dudarlo. No me gusta el estilo del Presidente. Me parece un estilo ordinario, que no corresponde a un estadista, pero no me parece justo decir que es un dictador. Es una infamia. Creo que en esto se equivocan muchos de los líderes que profesan una especie de antikirchnerismo visceral.

    -Usted escribió un libro titulado Santo oficio de la memoria . ¿El oficio de hacer memoria es santo, si se recuerda en forma parcial y con ánimo revanchista?

    En primer lugar, no creo que haya ningún ánimo revanchista. La teoría de los dos demonios sigue haciendo mucho daño. Yo soy un hombre de buena memoria y no tengo ningún ánimo revanchista. No creo que las madres y las abuelas de Plaza de Mayo tengan un ánimo revanchista. Tampoco creo que haya que revisar la historia en forma completa. Nada de eso Me parece que son chicanas de los dinosaurios procesistas, de los que hay muchos todavía. Creo que el ejercicio de la memoria es clave para construir ciudadanía y democracia. Y la pacificación nacional no se puede hacer sin mirar atrás. Desde el Talmud, sabemos que solamente se puede construir la paz a partir de la justicia. Y la Argentina no ha tenido ni verdad ni justicia. Entonces, no es un problema de la memoria completa. Hay que tener en cuenta que los genocidas procedieron con las armas sanmartinianas de la patria, no con el Código Penal. Yo no tengo ninguna simpatía por los que asesinaron a Aramburu, pero debieron haber juzgado a los culpables con el Código Penal. Como no lo hicieron, no merecen una revisión completa de la historia.

    -¿A qué se debe su admiración por un escritor muy poco leído hoy, como José Ingenieros?

    -Ante todo, fue un hombre ejemplar en su ética pública. Pero lo que me hizo descubrir a José Ingenieros fue que, cuando yo me exilié en México, en los años de plomo argentinos, en ese país se leía El hombre mediocre en las escuelas, mientras que en nuestro país no se lo leía. Y entonces comprendí que Ingenieros había hecho una obra inconveniente para un país pacato, ultraconservador y represivo como el que éramos entonces y como el que seguimos siendo todavía, en alguna medida. Es un tipo que me hubiera gustado conocer.

    -Usted afirmó que los argentinos heredan de los italianos su conciencia clasista, machista y racista.

    No sé si lo dije en esos términos tan fuertes, pero mi impresión es que la sociedad argentina es más racista de lo que admite. Todavía somos un país que necesita actuar contra la discriminación. Somos un país mucho más ignorante de lo que creemos ser con respecto a nuestro racismo, y para superar esa ignorancia es necesario terminar con lo que se supone que somos: una sociedad blanquita, culta y europea.

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    JULIETA VENEGAS EN ARGENTINA+ VIDEO

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 16, 2006

     

    La exitosa cantante definió su relación con nuestro país como un “matrimonio artístico”. Recien terminó de editar su último cdLimón y Sal”, producido por Cachorro López, el ex Abuelo de la Nada, efinió su relación con la música argentina y y habló sobre su compac.

    La cantante mexicana Julieta Venegas que acaba de editar su nuevo cd “Limón y Sal” ratificó su vínculo con la música argentina en una relación a la que calificó de “matrimonio artístico”.

    “Siempre he encontrado cómplices en la Argentina, ya que mis dos primeros discos los hice con Gustavo Santaolalla, y este con Cachorro López y Coti Sorokin”, describió Venegas en charla con Télam.

    Puesta a repasar las razones de esa ligazón, la vocalista indicó que “esa afinidad surge de que los músicos argentinos tienen una manera de plantear el rock y el pop que es diferente, no es tan fragmentada, y entonces pueden pensar en una canción. Cachorro y Gustavo tienen un concepto claro de la canción, sea rock o sea pop”.

    En un mixturado de pop latino, aires de folclore mexicano y una postura femenina muy cuidada, la pequeña mexicana construyó una carrera desde su primer trabajo “Si”, producido por Santaolalla.

    Amiga de los Café Tacuba, con quienes integra la misma camada del rock mexicano, pero por su sonido y su timbre cercana a Diego Torres, la Venegas irrumpió a mediados del 2006 con la cadencia de su hit “Me voy”.

    Cachorro López es el productor de “Limón y Sal”, lo que lo hace sonar tan parecido a Torres, con quien el ex Abuelo de la Nada trabajó en varias oportunidades.

    Pero además, Venegas incluyó en la placa las canciones “De que me sirve”, “No sere” y “No hace falta” compuestas conjuntamente con el argentino Sorokin, sociedad que también le entregó un tema a Paulina Rubio para su último álbum.

    -¿Cómo fue la producción del disco con Cachorro López?

    -Lo hicimos todo en Buenos Aires y con Cachorro trabajamos con mucha complicidad como si estuviéramos pegados por el cerebro. La verdad es que estuvo buenísimo, ya que Cachorro tiene mucha experiencia pero no pierde la curiosidad de explorar otras cosas.

    Además yo vengo de un lugar muy intuitivo para trabajar, tengo la idea de lo que quiero desde un punto de vista muy personal. Está bueno porque hicimos un balance, yo hacía las cosas en forma intuitiva y él me decía “ya está, hasta acá llegamos”.

    -¿Y con Coti cómo fue el trabajo?

    -Viaje a España, trabajamos allá e hicimos varias canciones. Algunas vinieron a mi disco, otras van al disco que él está grabando, hubo una que le dimos a Paulina (Rubio) y otras quedaron afuera.

    -Las letras tiene un punto de vista muy femenino.

    -Sí, por eso las trabajo yo, para no perder el punto de vista de una mujer. Las letras o algo que quiero decir suelen ser el punto de partida para una canción. Son canciones muy de cica, pero igualmente las letras no tienen un punto de vista femeninista porque muchos hombres me han dicho que se identifican con ellas.

    -Pero en esas letras cambia el enfoque tradicional.

    -Lo que trato de plantear es que las relaciones han cambiado, no creo que cuando una relación termina todo sea tan lineal o simple, que todo sea blanco y negro, víctima y victimario. Mi idea es plantear “bueno, me duele perderte pero tampoco es el final de mi vida”. Es natural que las relaciones sean diferentes, yo vivo una relación diferente a como la vivieron mi madre o mi abuela.

    -En la Argentina hay una gran polémica por los abortos a mujeres que fueron violadas. ¿Qué pensás?

    -Creo que el aborto ya no es un tema de moral como se planteó durante mucho tiempo, es un tema de salud y en Latinoamérica el aborto mal practicado, sin la atención debida, ha provocado muchas muertes. Es una necesidad de salud para las mujeres. Es un tema delicado, pero muy personal que habla de la posición que está tomando la mujer en la sociedad. Es importante que se plantee como una cuestión de decisión propia, no tanto como una decisión moral de la iglesia o del catolicismo, cada quien tiene su propia manera de definir su moral y sus necesidades

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    EL CONFESIONARIO: GABRIEL GOITY

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 16, 2006

    “Me jacto de tener el abrazo más fuerte del mundo”


    Versátil para actuar y agudo en la gracia, agita la bandera de la demostración afectiva. Detesta hacer el ridículo con los noteros. Y celebra haberse alejado de la actuación para volver a cosechar la siembra.

    Gabriel Goity

    Hay un escenario, una platea, focos apagados, la luz del mediodía encendida, un actor en escena. Pero no hay ficción. Ni público. Ni personaje. Sin máscara, Gabriel Goity está sentado a una de las mesas del Chacarerean, sin más guión que su propia letra, la de un tipo que se emociona al recordar la frase que un viejo norteamericano le regaló cuando él había aterrizado en Nueva York escapando de su frustración: Cuando quieras cazar un búfalo, ponete a pescar.

    Por aquel entonces, el búfalo del Puma era la obsesión por actuar, por demostrar en las grandes ligas el camino transitado en las penumbras del off, en los cortometrajes a pulmón, en el reparto de volantes, en ese terreno en el que sembró hasta los 30 años. “Me felicitaban, tenía buenas críticas, me daban premios, pero no ganaba una moneda. Y me autojubilé. Estaba resentido con la profesión, armé un bolso y me fui”, cuenta quien dice haber creído que “viajaba buscando a una chica que me gustaba, pero ahora sé que me escapé. Y me quedé un tiempo en Nueva York haciendo cualquier cosa”. Como pintar casas. Y en eso andaba una tarde, con la ñata contra la pared y el pincel en la mano, cuando su coequiper le cedió la frase que no tardó en comprobar.

    “Volví a la Argentina y pasó algo muy bueno: muchos de los que habían batallado conmigo en los viejos tiempos, ya estaban dirigiendo o actuando en el San Martín… Y me recomendaron, se abrieron las puertas”, dibuja el hombre que retomó el camino revalidando la apuesta: “En una prueba, Alberto Ure me dijo tráigame cinco personajes. Al otro día le llevé 17. Y me eligió. Es como digo yo siempre: Laburá, laburá, laburá y un día todo vuelve. La clave está en no obsesionarse con la espera. En esta vida hay que operarse de dos cosas: de las amígdalas y las expectativas”.

    Sabe mechar Goity. Cuela un chiste o distorsiona la voz en una graciosa imitación de personajes para hacer del diálogo una charla condimentada. Y se luce, por ejemplo, cuando recrea a “los noteros que te hacen pasar el ridículo. Con los cronistas que se ríen con vos, todo bien. Los que se ríen de vos me ponen nervioso. A los estrenos ya no se puede ir. Vas a ver a un amigo y terminás trabajando gratis para programas en los que el cronista queda como brillante y piola y uno aparece como el actor de reparto que recibe los cachetazos”.

    Confiesa que el día que se descubrió víctima de una cámara oculta —”me habían llamado para ayudar a un barrio carenciado… y con eso no se jode”— entendió que “hay que aprender a trabajar con los medios. Hay mucha confusión en este ambiente… Por ejemplo, la palabra famoso me estalla. Decí actor, decí cantante… En la categoría famoso entra cualquiera. Porque famoso es Robledo Puch, por ejemplo”. También confiesa que le irrita “el te queremos o el mi amor dicho a cualquiera. Hay que tener responsabilidad en el afecto. Yo desconfío del que se abraza con todos. Y eso que me jacto de tener el abrazo más fuerte del mundo… pero sólo con la gente que elijo”.

    Con un pasado de rugbier —de donde heredó el apodo— y una infancia en El Palomar, sabe que su vida “cambió bestialmente a los 40. Una vez, a los 30, un amigo que ya murió me dijo algo fantástico: Puma, cuando tengas un hijo vas a ver lo maravilloso que es no ser más protagonista de tu vida. En esa época todo era yo, yo, yo, mi, me, conmigo. Y diez años después resignifiqué esas palabras. La paternidad me ha mejorado mucho como persona”. A los 45, Bautista (de 5 años) y Valentín (18 días) lo bajaron de su propia marquesina.

    “Ayer el bebé tuvo una noche brava, pero me banco las ojeras”, coquetea el actor que le sacó lustre al oficio en Mujeres asesinas o el que se destaca cada noche en El método Grönholm.

    El ex Emilio Uriarte de Los Roldán reconoce que “lo peor que te puede pasar en este medio es desubicarte. No digo ser humilde, porque humilde es el que viaja colgado del tren después de laburar 20 horas. Sólo pretendo ser ubicado”.

    ¿Alguna vez te desubicaste?

    Sí, en la previa a Los Roldán. Contestaba mal y mis amigos me pusieron los puntos. Me dijeron no es por acá, hermano. Y recuperé paz y alegría. Yo voy a laburar feliz… Y cómo no, ahora que tengo todas las comodidades, si ya iba así cuando actuaba por el sandwich de salame. O cuando hacía Rey Lear en un sótano, con mi viejo que odia el teatro, sentadito ahí, con su traje, preguntando ¿y, cuándo termina?

    ¿Era muy larga?

    No, estaba congelado. Y esa imagen no me la olvido nunca.

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    Entrevista a Sonya Walger

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 16, 2006

    “Me convienen los papeles delicados”

    La actriz de Lost habla de su trabajo en Hollywood y de su relación con la Argentina.

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    Walger, londinense, hija de un argentino y graduada en Oxford.
    Sonya Walger, de madre inglesa y padre argentino, es ante todo una ascendente actriz de Hollywood a la que se pudo ver en el capítulo final de la segunda temporada de Lost. Su rostro tuvo a cargo el cierre del último episodio, como la inquietante Penny Widmore, novia de uno de los náufragos conocido como Desmond. Penny pasó, en la ficción, varios años pendiente de su pareja, perdido luego de un accidente marítimo en esa isla misteriosa del Pacífico mucho antes de que llegaran los sobrevivientes del vuelo 815 proveniente de Sydney. Penny Widmore será tal vez una figura fundamental para entender –el año próximo– por qué y cómo fue que llegó toda esa gente hasta ese confín. Y podría convertirse, de este modo, en el único nexo entre el mundo real y la isla de los misterios, en recompensa por su perseverancia. Luego se sabrá que también Sonya Walger espera, pacientemente, en busca de su salto a otro tipo de actuación.
    Graduada en Letras en la Universidad de Oxford, mucho más que una cara bonita, Sonya es, además de una incorporación reciente y fundamental de Lost, una figura central de otras series que se vieron en la Argentina como CSI: New York y Numbers, lo que la convierte (gracias a su perfecto castellano y la facilidad de acceso que da su condición de sobrina de la periodista argentina Sylvina Walger) en una voz oportuna para conocer la industria de series por dentro y, en el mejor de los casos, para saber cómo sigue la trama de Lost el año próximo. ¿Podrá adelantar a qué respondió su mueca entre el horror y la alegría cuando un grupo de contratados por el emporio multinacional de su padre le avisa que aparecieron (en un paisaje parecido al del Polo) los primeros rastros de su prometido.
    –Honestamente, yo nunca había visto la serie –admite Sonya Walger–. Al principio, cuando filmaron el piloto me postulé para Kate (la actriz Evangeline Lily). Pero como no quería mudarme a Hawai por tanto tiempo, quedó Evangeline. La producción ya había intentado contratarme varias veces y, al final, todo cerró para que aceptara representar a Penny. No sé cómo van a hacer para cumplir con todo lo que abrieron. Por el momento, han logrado contratarme para tres capítulos más….
    –¿Alguna pista sobre cómo sigue, dónde están, en qué confín del mundo…? Usted es, en la serie, el único contacto entre la civilización y ese mundo perdido…
    –Puedo decir que Penny Widmore (su personaje) es una mujer que sabe realmente lo que quiere y lo persigue sin temores. Es una mujer sensible pero fuerte a la vez. Y muere por Desmond. Aprovecha todos los recursos que tiene, su holgada posición económica, para encontrarlo. Ojalá pudiera aclarar qué fue ese llamado final que recibí, la cara de sorpresa, lo que anticipaba. Pero cuando filmé esa escena el director (J. J. Abrams, un maestro en el arte de narrar grandes intrigas en tours adrenalínicos con poca dosificación de datos) me dijo que pusiera cara de susto con una mezcla de tristeza. Les pedí que me dijeran qué es lo que estaba escuchando. Y me estaban pidiendo la reacción sin decirme a qué se debía. A lo mejor él no lo sabía tampoco.
    Sonya, nacida en Londres, hija de padres divorciados, pasó temporadas en Buenos Aires visitando a su padre. “Papá volvió a la Argentina cuando yo tenía 10; cuando tenía 18, antes de empezar Letras en Oxford, vine un año a Buenos Aires y me sentí más argentina. Una vez por año vuelvo.” Su carrera –define– comenzó por una cuestión de suerte cuando un productor la vio en una puesta amateur de una obra de George Bernard Shaw y le presentó a los tres agentes más importantes de Londres. “Los tres se ofrecieron a representarme. Al principio me dediqué exclusivamente al teatro”, sigue. Su primera incursión hollywoodense, para TV, fue en el papel de la esposa en La mente de un hombre casado, miniserie que se vio en HBO también en Buenos Aires. “Ese fue mi gran salto, en un papel difícil; era una línea fina entre ser una mujer cálida y exigente en lo personal, pero a la vez entregada a su rol de esposa de este hombre casado”. Su papel de investigadora forense en CSI: NY (que aquí se ve por Sony) la conectó con la fascinación por la enfermedad y cadáveres que generan series y realities variados (desde Medium, CSI, Ghost whispered hasta el local E24) a nivel mundial.
    –Creo que el boom mortuorio responde al momento histórico que estamos viviendo –razona Sonya Walger–. Papá me mandó un artículo de J. G. Ballard en el que se refiere a cómo el lugar de la muerte es central en nuestra cultura contemporánea. Y pienso que es así, mientras que décadas atrás sólo regía a los extremos de la sociedad, y no se hablaba tanto de eso. En la actualidad lo vemos como un tema dominante también en la tele. ¿Si me resultó impresionante el contacto con los cadáveres? Yo no era médica, me tocaba interpretar desde la teoría, llegando a conclusiones después de mirar las huellas.
    –Luego de actuar en Lost, CSI, Numbers, ¿cree haber obtenido un master de interpretación dramática en series de acción?
    –También en el telefilm El bibliotecario, de HBO, me tocó una heroína de acción, del tipo Lara Croft. Tuve que hacer karate, saltar de aviones, tirarme en paracaídas. Me resulta divertido, pero sólo para variar. No lo haría como constante en mi carrera. No me atraen esos papeles; prefiero los roles más profundos, donde domine la sutileza. Siempre hay margen para elegir, pero hay que tener paciencia y coraje para esperar… Tampoco quiero imponer una jerarquía de mejores y peores roles, pero estoy convencida de que me convienen los papeles delicados.

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    Entrevista a Jorge Fandermole, compositor y poeta

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 16, 2006

    El cantautor, que integró la conocida Trova Rosarina, dialogó con Info Región. “La Trova estaba integrada por tipos que tenían gran capacidad y una ocasión circunstancial histórica, como fue la guerra de Malvinas, y los puso en el lugar que merecían”, sostuvo.

      
     Jorge Fandermole dialogó con Info Región antes de subirse al escenario del Tuñón.   
     
     
     
       


    Jorge Fandermole nació en Pueblo Andino, en Santa Fe, donde descubrió su pasión por la música. Pasó su adolescencia en Rosario y conjugó sus canciones y su melodía con la carrera de Agronomía. Dice que su pueblo natal es “un lugar de recurrencia”, y que constituye con su infancia “la Patria principal”.
    Su formación como músico está ligada al cancionero popular tanto de géneros urbanos como rurales, cuya fuerte influencia aparece luego en sus composiciones.
    Comenzó a componer en su juventud y durante los ‘80 formó parte del movimiento informal de creación y producción musical conocido como Trova Rosarina. Y en 1982 comenzó a actuar como solista.
    Sus temas fueron interpretados y grabados por Mercedes Sosa, Suna Rocha, Juan Carlos Baglietto, Ana Belén, Carmina Canavino, Silvina Garré, Liliana Herrero, Silvia Iriondo, Silvia Lallana, Juan Quintero y Luna Monti; Ethel Koffman, Miriam Cubelos, Claudio Sosa, Juan Juncales, Guadalupe Farías Gómez y otros.
    El 2002, año en que edita por el sello Shagrada Medra su disco “Navega”, marca el inicio de su experiencia como productor integral independiente.
    Este trabajo, junto a “Pequeños Mundos” (2005) estuvieron nominados para los premios Gardel.
    Entre sus proyectos inmediatos figura la edición de un disco en vivo compartido con el pianista Carlos Aguirre, y también una antología de canciones del repertorio de sus primeras ediciones, además de un disco de temas inéditos.
    Jorge Fandermole se resiste a la limitación que imponen las definiciones de género dentro de la canción y es abierto a la multiplicidad de lenguajes, su labor compositiva recoge y suma elementos de las diversas formas de la canción ciudadana y rural de Argentina.
    Antes de subir al escenario del “Bar Tuñón”, donde se presentó durante todo el mes pasado, compartió un café con Info Región, desgranó paso a paso su carrera y recordó otros aspectos de la nueva Trova Rosarina.
    -¿Cómo aparece la música en tu vida?
    -La música tiene que ver con intuiciones infantiles, con que mi papá, que no es músico, era una persona a la cual le gustaba cantar y de alguna forma me indujo a cantar, a través de un repertorio que era principalmente tanguero. A los 9 ó 10 años empecé a estudiar guitarra con un maestro que era bandoneonista. Aprendí a tocar folclore y después se me dio por empezar a componer, cuando me empezaron a fascinar composiciones de otro. Supongo que lo que más influyó eran algunas cosas del folclore que venían por el lado de Dávalos y Falú y que me llegaban a través de versiones de Cafrune, por ejemplo. También el rock en castellano, o Los Beatles por su lado, y algunas cositas del tango que me gustaban mucho. La cosa no me llegaba por la letra sino por la canción, que era un género muy contundente, algunos repertorios me golpeaban mucho emotivamente, como era el caso de Serrat en las primeras épocas.
    -¿Te formaste con aquel profesor del pueblo?
    -Nunca pude acceder a una formación sistemática y más o menos completa. Estuve tres años estudiando música en la Escuela Nacional de Rosario pero no pude completarlo. Creo que como lugares de aprendizaje es mucho lo que aprendí con los repertorios populares de fines de los `60 y principios de los `70. Esa indagación fue mi principal aprendizaje, además del desarrollo de los grupos que pude llevar adelante a partir del `83 con amigos que tenían buena formación, y además de haber tocado dos años con Lucho González. Después vino la Trova Rosarina, con tipos que tenían gran capacidad de trabajo y que emergieron a las grandes discográficas a raíz de una necesidad de mercado y una ocasión circunstancial histórica, como fue la guerra de Malvinas, y que los puso en el lugar que merecían.
    -¿Cómo empezás a escribir las cosas que contás en tus canciones?
    -La canción como género apareció como un atractivo muy poderoso. Tal vez por no tener un acercamiento anterior a la poesía leída, creo que como le pasa a la mayor parte de la gente en general, el lenguaje poético le llega a través de la canción, y a mí me llegó por ese lado, por una enorme emoción que me provocaban algunos repertorios, y hacían que intentara buscar esas sonoridades combinadas de la música pura junto con lo instrumental. Eso lo mezclé con alguna idea de sentido, para después ver que es todo una gran y complicada química donde el sentido no sólo debe prevalecer por sobre la sonoridad del lenguaje, y que el proceso por el que ingresa una canción a la sensibilidad de las personas no es por la temática y sus niveles de lectura de la letra, sino por cosas más complejas. Estoy muy contento con ese tipo de iniciativas porque fueron iniciativas de mucho laburo pero a la larga representan un enorme aprendizaje. Uno está armando repertorios con gente que tiene cabezas muy diferentes, opiniones distintas, y eso aporta mucho. Por un lado es abrir mucho el juego y no centrarse en lo de uno, pero no me arrepiento de esos gustos porque a mí me significaron un enorme crecimiento. De todos modos, lo más difícil es afrontar la idea de llegar a un punto y pararse, que significaría no seguir componiendo y quedarse con lo que está hecho. Hay un punto en que la capacidad de generar cosas nuevas se agota, como en cualquier trabajo.
    -¿Cómo ves el país?
    -Tengo esperanzas pero soy una persona pesimista. Más que ver y dictaminar algo sobre lo que me excede prefiero tomar una postura. Es un país de profundas injusticias, y no estoy conforme, no tengo grandes expectativas en la clase política argentina, sí en que haya posibilidades de modificar las instancias de educación de la comunidad en general para arribar a otro tipo de conciencias. No confío en los líderes, en las soluciones de esa índole porque creo que ha habido abundantes muestras de traición. Sí creo en la capacidad de generación de la gente.
    -¿Cuáles son los próximos proyectos?
    -Lo que viene ahora es la grabación de canciones folclóricas e inéditas. Seguramente será un disco que produciré de manera independiente, como los anteriores.
    Fander, después del último sorbo de café va hacia la guitarra y se despide con estos versos “Ángel de pie, corazón luminoso, vida, cuando pueda volver de la sombra tendré algo menos de tierra y un poco de tu levedad. Arribaré una mañana de espanto y brisa, y con suerte, quizás, me reconocerás por el canto sombrío del ave que ha cegado el mar.

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    Gastón Pauls disertó en Sociales sobre cine y televisión

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 12, 2006

    En el marco de una charla que organizó la casa de estudios, el actor habló sobre el rol del cine documental y la importancia de un producto social en un medio de comunicación. Ante unas 250 personas que asistieron al debate en la Sala de Conferencias, el conductor de “Humanos en el camino” adelantó cuáles serán sus próximos proyectos, entre los que se incluye un protagónico en una película sobre el Padre Carlos Mugica

      
     Gastón Pauls disertó en la Sala de Conferencias de Sociales.   

    El actor Gastón Pauls disertó ayer sobre “La televisión y el cine como un producto social”, en una charla debate que organizó la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.
    Ante un auditorio colmado, Pauls profundizó sobre el valor del cine documental como testimonio de vida y la importancia de un producto social en un medio de comunicación, y también intercambió con el público su experiencia al frente de sus últimos trabajos televisivos, como “Ser urbano” y “Humanos en el camino”.
    “Siempre pensé en lo que veo y lo que no veía antes. Uno tiene los ojos muy cerrados hasta el día que los abre, ve algo y nunca más se puede hacer el pelotudo, porque uno sabe que está ahí. Uno ya sabe dónde está y qué pasa. Ver la realidad social a veces da una tristeza muy difícil de paliar, y a veces para combatir eso hay que tratar de hacer algo desde el lugar que uno tiene”, sostuvo.
    Al ser consultado sobre sus próximos proyectos, Pauls enumeró su posible participación en una película sobre el Padre Carlos Mugica, y recordó el trabajo que realizó la Universidad sobre la vida del sacerdote.
    “Sé que aquí se hizo una película sobre el Padre Mugica, que fue sobresaliente. Ahora me están acercando material fílmico de archivo para poder encarar el proyecto. Agradezco al decano de esta Facultad, Gabriel Mariotto, por facilitarme este material, que me pareció un muy buen trabajo, sobre todo ver el testimonio de quienes aparecen allí, que sirven para patentar esa época, y reflejan la lucha del Padre Mugica”, indicó.
    Gastón Pauls es actor, pero debido a su acercamiento a las causas sociales creó una fundación que se llama “Proyecto El puente”. Durante la charla, también contó que decidió explorar a través del periodismo sobre los matices de la sociedad.
    “Cuando terminé el colegio empecé a estudiar periodismo deportivo. Siempre quise hacer periodismo pero supe que no pasaba por ahí. Hace diez años, Juan Castro me llamó para hacer “Zoo”, en ese momento no lo hice porque estaba haciendo cosas de actuación y me iba bien. El periodismo tiene que ver con una necesidad mía de aprender, es una necesidad muy interna de conocer más. Como actor no lo estaba pudiendo explorar, sólo se daba cuando me tocaba hacer un personaje determinado, pero ahora puedo”, detalló.
    Durante la disertación, a la que asistieron más de 250 personas y que se realizó en la Sala de Conferencias de la casa de estudios, Pauls explicó cuál es la necesidad de proyectar “un nuevo cine”. “Si en Argentina no lucháramos por hacer cine, durante todo el año los únicos estrenos serían `Rambo´, `Rocky´ y otras. Está bueno hacer un cine que nos exprese a nosotros”. En ese sentido, detalló su experiencia en “Iluminados por el fuego”, la película que protagonizó y que fue distinguida en diferentes Festivales de Cine, como el de La Habana y el de San Sebastián.
    “Allí se cuentan cosas que pasaron y pasan. Así descubrí el valor que tiene la ficción, que no es sólo divertir durante una hora a la gente, sino que a través del cine se puede denunciar un montón de cosas. Me enteré de todo lo que había sucedido en Malvinas preparándome para la película. Siento que lo que hicimos es un documento más que una película. Es artístico y tiene mucho de investigación. El cine también debería ocupar ese rol, un lugar de revolución”, remarcó el actor que trabajó en películas como “Corazón de fuego”, “La suerte está echada”, “Nueces para el amor” y “Nueve reinas”, entre otras.
    Al finalizar la charla, Gastón dialogó con Info Región y contó cómo fue la experiencia de su visita a la Universidad local. “Me sentí muy bien con la disertación. Disfruto del intercambio de opiniones, de ver cómo están los pibes, que mañana van a hacer lo que estoy haciendo yo, está bueno como crecimiento para mí, lo disfruto mucho. Yo trabajo en televisión y todo llega por un cable, por eso vengo acá, a poner la cara”.

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    Verónica Varano, simple y casi perfecta y ARGENTINA!!

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 12, 2006

    Sangre italiana, puntualidad inglesa y, sobre todo, belleza y simpatía bien argentina: así recibió Verónica Varano a Revista Pilar City & Countries, en una amena charla en Pilar Golf en la que la modelo, actriz y conductora hizo gala del rol que más ama y disfruta, el de madre.
    Verónica tiene tres hijos, de 10, 7 y 5 años (los más grandes son varones), vive en el club de campo Tortugas y conduce “De 6 a 7”, todas las tardes por Canal 9. Activa por demás, su carrera comenzó casi al mismo tiempo que su vida:

    -Hice todo lo imaginado -asegura- desde que era un bebé: mi primer comercial lo grabé cuando tenía apenas 3 meses de vida… También tuve un papel en “La Mary” -el clásico film de Daniel Tinayre-, a los 5 años. Fui modelo hasta los 18 o 19, para entrar después al mundo de la TV, donde permanezco hasta hoy en día.
    Entre otros programas, la hoy conductora del programa de cable “Mi Bebé” actuó en “Grande, Pá”, “Hola Papi” y “Mi cuñado”, y estuvo al frente de “Sábados en Familia”, “Chicas Express” y el actual “De 6 a 7”, además de su producto más apreciado, “Mi bebé”, en el cable.

    Revista Pilar City & Countries -¿A qué se debió el cambio de rol, de actriz a conductora?
    Verónica Varano -Básicamente, en los últimos años me dediqué a la conducción por una cuestión de tiempo: el hacer tiras consume muchas horas diarias, ya que se graba todos los días incluyendo los sábados. Así fue como de la maternidad y mi gusto por la conducción nació “Mi bebé”.

    Pilar C&C -¿Y con qué te quedás de todo lo que has hecho?
    V.V. -Entre los roles de modelo, actriz y conductora no me quedo con ninguno en especial. Del modelaje me encanta la variedad. Si no me dedico a la actuación es por una cuestión de tiempo, pero no es una etapa cerrada ni mucho menos: me gustaría hacer cine o teatro, cuando mis hijos crezcan. Y en la conducción puede decirse que soy 100% yo.


    Sangre italiana, puntualidad inglesa y, sobre todo, belleza y simpatía bien argentina: así recibió Verónica Varano a Revista Pilar City & Countries, en una amena charla en Pilar Golf en la que la modelo, actriz y conductora hizo gala del rol que más ama y disfruta, el de madre.
    Verónica tiene tres hijos, de 10, 7 y 5 años (los más grandes son varones), vive en el club de campo Tortugas y conduce “De 6 a 7”, todas las tardes por Canal 9. Activa por demás, su carrera comenzó casi al mismo tiempo que su vida:

    -Hice todo lo imaginado -asegura- desde que era un bebé: mi primer comercial lo grabé cuando tenía apenas 3 meses de vida… También tuve un papel en “La Mary” -el clásico film de Daniel Tinayre-, a los 5 años. Fui modelo hasta los 18 o 19, para entrar después al mundo de la TV, donde permanezco hasta hoy en día.
    Entre otros programas, la hoy conductora del programa de cable “Mi Bebé” actuó en “Grande, Pá”, “Hola Papi” y “Mi cuñado”, y estuvo al frente de “Sábados en Familia”, “Chicas Express” y el actual “De 6 a 7”, además de su producto más apreciado, “Mi bebé”, en el cable.

    Revista Pilar City & Countries -¿A qué se debió el cambio de rol, de actriz a conductora?
    Verónica Varano -Básicamente, en los últimos años me dediqué a la conducción por una cuestión de tiempo: el hacer tiras consume muchas horas diarias, ya que se graba todos los días incluyendo los sábados. Así fue como de la maternidad y mi gusto por la conducción nació “Mi bebé”.

    Pilar C&C -¿Y con qué te quedás de todo lo que has hecho?
    V.V. -Entre los roles de modelo, actriz y conductora no me quedo con ninguno en especial. Del modelaje me encanta la variedad. Si no me dedico a la actuación es por una cuestión de tiempo, pero no es una etapa cerrada ni mucho menos: me gustaría hacer cine o teatro, cuando mis hijos crezcan. Y en la conducción puede decirse que soy 100% yo.

    En su adolescencia, Verónica vivió con su familia durante cuatro años en Brasil. Una tarde la invitaron a tomarse fotos en la playa, recomenzando así la carrera que había hecho en su país desde muy chiquita. “En Brasil y en España hice mucho modelaje -recuerda-, y una gran cantidad de comerciales y tapas de revistas. Además, gané un premio Clío en Cannes, por un comercial de ropa interior”.
    La fructífera carrera de Verónica como modelo incluye también el haber sido tapa de publicaciones prestigiosas como Vogue y Cosmopolitan.
    Al volver a la Argentina tomó la carrera de actriz, en un ascenso constante que le permitió hacerse de un lugar casi inamovible en la pantalla chica.

    Pilar C&C -¿Qué pensás que te depara el futuro?
    V.V. -En realidad, no tengo cuentas pendientes ni proyectos inconclusos: mientras mis hijos tengan salud está todo bien. Aunque me gusta estudiar y leer, y sueño con aprender mandarín, pero creo que jamás lo aplicaría (risas). También adoro la música. Es una herencia familiar, yo aprendí canto lírico y me gustaría aprender algún instrumento, ya que creo tener facilidad.

    Pilar C&C -¿Cómo se hace para mantenerse siempre espléndida y en plenitud?
    V.V. -Es una cuestión de energía, que pasa por dentro. La gente asocia a la juventud con la felicidad, y es un error. Yo estoy muy feliz con la edad que tengo, cada etapa de la vida tiene lo suyo, es cuestión de encontrarle lo lindo a cada momento.

    Pilar C&C -¿Las mujeres suelen pedirte consejos cuando te encuentran en algún lugar?
    V.V. -Las mujeres me piden consejos sobre los bebés y los niños pero es normal, todas las madres hablan de sus hijos. Es como estar en una plaza e intercambiar opiniones con la mamá que está al lado. Lo cierto es que no hay reglas fijas, ni un manual para ser madre.

    Pilar C&C -¿Cómo sos con tus hijos?
    V.V. -Soy una madre que siempre está atrás, bien italiana (risas). No les compro absolutamente todo lo que piden; para malcriarlos ya está el padre.

    Pilar C&C -¿Y vos, cómo fuiste como hija?
    V.V. -Yo soy la hija del medio, jamás fui malcriada ni caprichosa. Cuando había pollo, siempre me tocaba la pechuga (más risas)… las patas eran para el grande, que usa la fuerza, y el más chico, que siempre es “pobrecito”, así que nunca tuve lugar para el capricho.

    Pilar C&C -¿Qué es lo mejor y lo peor de ser mujer?
    V.V. -Lo mejor es ser madre, una verdadera bendición. Me encanta ser mujer, no le encuentro ningún aspecto negativo. Hay que querer lo que uno hace, yo a mi trabajo le pongo mucha fuerza y mucho amor. Me considero una persona feliz.

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    Romina Gaetani :”En ‘Amas de casa’ soy la frutilla del postre”

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 12, 2006

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    Carga con veintinueve años y una prolífica performance en televisión. Nunca hizo cine, pero fantasea con filmar, así como con iniciar una carrera de cantante pop. Mientras espera que llegue el hombre indicado para formalizar e imagina un sueño muy tradicional -tener hijos a los 34 y dejar de trabajar hasta que crezcan-, sigue con la actuación: en Amas de casa desesperadas interpreta a una fría y calculadora bomba sexual

    Fue Luz, una bondadosa joven de imagen maternal para un grupo de niños huérfanos que habitaban Rincón de Luz, en Chiquititas. Fue Pilar Arias, una jefa complicada de una importante empresa, en Mil millones. Fue Eugenia, la nuera del dueño de una casa de pastas, una esposa que duda sobre su matrimonio, en Los secretos de papá. Fue Isabel Riccio, una gitana que se rebela contra sus tradiciones, pero hace uso de sus dones de adivina en Soy Gitano. Fue Laura, una mujer agobiada por el hastío y el maltrato de su matrimonio que planea, junto a su amante, el asesinato de su marido, en Mujeres Asesinas.

    Hoy es Carla Otegui, la quinta Ama de casa desesperada (miércoles a las 23.30 hs, Canal 13), una divorciada calculadora que utiliza su sexualidad para capturar a cuanto hombre interesante se le cruza; una femme fatal que contonea con impunidad sus curvas y sus ropas ínfimas delante de las damas de Manzanares (el barrio en donde, en la ficción, transcurre la historia). Un personaje que “es la frutilla del postre. Tiene que estar sí o sí porque es la que arma conflicto”.

    En la vida real, carga con 29 inviernos en su memoria y es sólo Romina, hija de Carlos (corredor de seguros y experto en jazz) y Cuqui (ama de casa); hermana de Leo (arquitecto escenógrafo) y cercana amiga de Fena Della Maggiora, el músico con quien se la vincula sentimentalmente, a pesar de que ella insista en negarlo. Él ofició de guía para el próximo proyecto que la desvela: lanzarse como cantante -estudia guitarra y canto, está armando su banda, debutó sobre un escenario en La vaca profana, de la mano de Fena y planea sacar su disco el año próximo-. Una misión que una gran discográfica le había ofrecido el año pasado y que rechazó porque “como actriz sé que soy un producto, como cantante no quiero serlo”.

    -¿Cómo es Carla?
    -Se resguarda detrás de una armadura constituida por su sensualidad y su sexualidad. La vida la hizo muy mala, una persona fría.

    -¿No te da miedo pegarte nuevamente a la imagen de bomba sexy de la que te querías alejar?
    -No, si bien es una mina de ropa ajustada, muy exagerada, mucho rulo, mucho escote, le pongo histrionismo, humor. Es más, por momentos, hasta no me veo linda con lo que hago.

    -¿Y en qué te escondés vos?
    -(Piensa) Soy bastante transparente. Cuando estoy de mal humor se me nota. Igualmente todos tenemos diferentes caretas. Si estoy deprimida me pongo una careta para pasar por el día de una forma más llevadera.

    -Carla es una competidora fuerte para las Amas de casa… ¿En la vida te pasa lo mismo?
    -No necesito ni quiero que compitan conmigo. Si para alguien soy competencia, el problema es del otro. Para crecer hay que rodearse de personas más talentosas que uno.

    -¿Cómo se llevan las Amas de casa…?
    -Pasa algo muy cómico: ¡no nos cruzamos! (ríe). No nos cruzamos por nada del mundo.

    -Con su seducción, Carla consigue lo que quiere. ¿Vos lográs todo lo que te proponés?
    -(Largo silencio). No, todo no. (Silencio). Casi todo puede ser, pero alguna vez me he enamorado y no he sido correspondida. Pero, de a poquito, voy concretando todo lo que quiero.

    -¿Qué es?
    -Crecer como actriz; cantar; formar mi hogar. Quiero enamorarme del padre de mis hijos y vivir feliz.

    -¿Necesitás constantemente un hombre al lado tuyo?
    -Hasta hace dos años estuve de novia. Siempre guardé mis momentos privados, pero este tiempo sola fue maravilloso. No soy una mujer que está con un hombre para llenar un vacío.

    -¿Estás completamente sola?
    -Estoy sola porque no estoy en pareja.

    -¿Y Fena?
    -¡Nunca fue! Con Feni nos queremos muchísimo y somos incondicionales. Y es la persona que me ayudó a meterme en el mundo de la música.

    -¿No se confunden las cosas?
    Mirá… eh… Si con Fena estuviéramos enamorados, ya estaríamos viviendo juntos. Sólo somos amigos.

    -¿Dejás de actuar para dedicarte a las melodías?
    -No es negro o blanco. Actuar me gusta, pero estoy en una etapa en la que no tengo ganas de hacer lo que no me cierra. Quiero hacer teatro o cine, no tanta tira.

    -¿Vas a actuar toda tu vida?
    -No, porque quiero armar una familia y cuando tenga hijos no me veo trabajando. Es un momento tan íntimo que me imagino con mi panza enorme y sin trabajar. También necesito disfrutar los primeros añitos de los nenes…

    -El tuyo es un sueño muy real.
    -Sí, es que lo tengo muy en claro. Eso lo mamé de mi familia, soy recontra clásica… Me gusta (terminante. Ríe).

    -¿Estás apurada?
    -No me veo teniendo hijos a los 29 años ni de casualidad. Primero tengo que encontrar al hombre y estar perdidamente enamorada. Después… ¡que me llene de hijos! (ríe). Soy muy estructurada…. Me imagino teniendo hijos a los 34 ó 35.

    -¿Tenés algún candidato en vista?
    -Candidato no. Hay muchos que me gustan, me encantan.

    -¿Anónimos o del medio?
    -Hay un surtido. (Ríe).

    -¿Qué pasa?, ¿no te dan ni la hora?
    -La hora te la dan todos. En este medio somos grandes seductores y, de alguna manera, todos te van a gustar. Tiene que cumplir el requisito de que sea inteligente, buena persona y, que no esté casado, básicamente.

    -¿Querés sortear la etapa de la seducción y armar algo en serio?
    -Total. Muy clásico lo mío…. (Ríe) ¡Muy aburrido!

    -¿Cómo imaginás que vas a ser como mamá?
    -Soy muy hincha, así que recontra madraza, pero no absorbente. Los dejaría solitos y los observaría de lejos.

    -¿Así son tus padres?
    -Sí.

    -¿Qué no repetirías?
    -Nunca les diría: “Para esto sos bueno, para esto no”. Así les matás la posibilidad de probar.

    -Eso debe ser porque tu papá es muy crítico.
    -Claro. Si yo hubiera escuchado a mi padre todas las veces que dijo (con tono irónico): “¡Ah, pero para cantar uno tiene que cantar muy bien!”, hoy no estaría grabando un disco.

    -¿Ya estás grabando?
    -Tengo demos grabados. Estamos componiendo. Por primera vez me subí a un escenario; me invitó Fena.

    -¿Cómo fue?
    -Cantar sobre un escenario es un hermoso orgasmo. Fue una adrenalina y una energía que no me la da la actuación.

    -¿No?
    -Para nada. No hay ningún personaje. No podés mentir: estás vos, con tu alma y el micrófono. Sentí que me quedaba sin aire, me dio mucha felicidad y me confirma que es el camino elegido.

    -¿Son tuyas las letras?
    -Sí, hasta ahora, dos temas. Uno es sobre arriesgar todo por un sueño, caminar libre y desbordarse sin escuchar lo que dice el resto. La otra trata sobre la matanza que hicieron los españoles con los comechingones. Nosotros marginamos a las comunidades aborígenes y son las personas más sabias que existen.

    -¿Te preocupa lo que van pensar de vos?
    -(Piensa). Ocupa mi pensamiento. Sé que me van a matar: no se le perdona a un actor que cante. Pero estoy orgullosa de mí porque hace un año me llamó una discográfica muy importante, quisieron armar un producto de mí, ponerme la mini y que saliera con canciones tipo jingle. No me interesó, respeto la música y creo que lo puedo hacer muy bien.

    -Pero ¿ser conocida te facilita el tema de la música?
    -Ayuda. El nombre está instalado. Pero no soy una improvisada. No me vendí por un negocio, tampoco lo haría como actriz. No me interesa sólo llenar la cuenta del banco. No quiero hacer guita de esto, no quiero ser un producto. Como actriz yo sé que soy un producto.

    -¿Por qué?
    -En esto, servís o no y para un productor soy un número. Vendo más o vendo menos. Quiero correrme de ese lugar, aunque no se puede mucho.

    -El sistema es así.
    -Exacto. Tampoco me voy a pelear y hacer teatro off porque tengo una casa y un ritmo de vida que mantener. No me voy a hacer la hippie cuando no lo soy.

    -¿Te convocaron para Amas de casa por el producto que sos, porque vendés?
    -Tengo un phisique du rol muy sensual que le sirve al personaje, no hay más vueltas.

    -¿Tienen problemas de cartel?
    -Para mí eso es una estupidez. Cuando hay buen arte si tenés que brillar lo hacés. No voy a pretender estar arriba de muchas de la que están arriba mío porque tienen su carrera y es un placer acompañarlas. Igual, obviamente no te voy a decir que no me importa.

    -Hay cuatro protagonistas y una quinta Ama de casa. Vos, ¿te sentís la frutilla del postre?
    -Nunca lo vi así. Puede ser. Mi personaje tiene que estar sí o sí porque es el que arma conflicto. Es un buen paralelo para los personajes de las protagonistas que son mucho más hipócritas: yo no actúo una vida perfecta, les sirvo de espejo a ellas.

    -Entonces sos la frutilla del postre.
    -¡Y sí, soy la frutilla del postre!

    “Ya compuse dos temas: Uno es sobre arriesgar todo por un sueño, caminar libre y desbordarse sin escuchar lo que dice el resto. La otra trata sobre la matanza que hicieron los españoles con los comechingones. Nosotros marginamos a las comunidades aborígenes y son las personas más sabias que existen. ”

     

     

    “En este medio somos grandes seductores y, de alguna manera, todos te van a gustar. Tiene que cumplir el requisito de que sea inteligente, buena persona y, que no esté casado, básicamente.”

     

    AUTOR: – LORENA LEMOS.

     

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    Entrevista a Carlos Sorín

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 11, 2006

    Caminando por un sueño

    Su película El camino de San Diego, que se estrena el jueves en nuestro país, será la única obra latinoamericana que competirá en el Festival de San Sebastián


    Foto: Andrea Knight


    El director, recordado y premiado por La película del rey, junto a Ignacio Ramírez, el actor de su película
    Foto: FOX

     Carlos Sorín vuelve a la carga con su particular estilo neorrealista. Primero fue Historias mínimas (2002), que se llevó el premio del jurado, el de Fipresci y el de Signis en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, y más tarde, también el Goya. Después, El perro (2004) volvió a ganar en el festival vasco la distinción que entrega la Fipresci y recorrió el mundo. Esta vez, se trata de El camino de San Dieg o, la película de K&S Films (Oscar Kramer y Hugo Sigman), que el jueves estrena Fox en nuestro país y una semana después -el sábado 23-, como lo hicieron sus predecesoras, competirá en el festival donostiarra.

    El quinto largometraje de Sorín tiene como punto de partida un pueblito de Misiones y como protagonista a Ignacio Benítez. “Tati” es joven, padre de familia y acaba de perder su trabajo en el obraje. Un día descubre un trozo de raíz de timbó en el que cree ver la silueta de Diego Maradona. Es el principio de una travesía que lo llevará -un poco a pie, mucho en camión, pero siempre con el ídolo al hombro-, a recorrer más de mil kilómetros por el Litoral y vivir peripecias varias, con imágenes del Gauchito Gil, contrabandistas, prostitutas y piquetes, rumbo a la casaquinta de General Rodríguez, en la que el 10 (que acababa de fugarse del sanatorio donde había sido internado), juega al golf. En su mundo de fantasía, Tati sueña con que llegará al ídolo para entregarle aquella valiosa escultura.

    Como en sus anteriores propuestas, Sorín recurrió a gente común sin experiencia actoral para los papeles principales o de reparto, y a su hijo Nicolás Sorín para la música.

    -¿Cómo te sentís haciendo historias cada vez más pequeñas?

    -Me siento cómodo. Además, la forma en que te surgen las historias es, muchas veces, imprevisible. Más que la historia, lo que más me sacude para empezar a contar una historia es el personaje. Después pienso en la historia y comienzo a desarrollarla. Es decir: el personaje y lo que le pasa, en ese orden. Me gusta este tipo de seres marginados porque siento una gran solidaridad con ellos.

    -Pero el acento está puesto en su inocencia

    -Uno siempre toma películas de referencia, no tanto por la historia sino por su espíritu. Son películas que conviven con uno. Y en mi caso son siempre las mismas: Milagro en Milán , Umberto D o Ladrón de bicicletas. Es el cine de [Cesare] Zavattini y [Vittorio] De Sica, un cine que amo mucho y debe influir en el espíritu de mis películas. Cuando me dicen que mi cine se parece al neorrealista, me llena de orgullo.

    -¿Cómo son esos personajes?

    -Son los que no reflexionan sobre sí mismos, los que viven, a los que les pasan las cosas, y no son menos profundos que un profesor de filosofía de la Sorbona. Me di cuenta, a partir de algunas películas, particularmente ¿Dónde está la casa de mi amigo? , de [Abbas] Kiarostami, que la eficacia del cine radica en donde se pone uno para contar una historia. Si te ponés en los zapatos de ese chico que va a buscar a su amigo para darle un cuaderno de deberes que se llevó por equivocación, es una historia de amor, de una simpleza absoluta, y sin embargo, en realidad parece Indiana Jones , porque te tiene agarrado hasta el final. Ahí te das cuenta de la importancia del punto de vista. El desde dónde es algo tan o más importante que la historia misma.

    -¿Para vos el cine es eso?

    -Si, y en todo caso encontrar una poética de las cosas cotidianas, no intencionada. No me siento atraído, salvo como espectador, por el cine que habla sobre sí mismo, el que se contempla en la performance . No es ése el cine que me interesa, aunque lo veo, y a veces siento muchísimo placer. Como director, más que el cine me interesa la gente.

    Intersecciones

    -¿Creés que mucha gente confunde a tus actores sui generis con los personajes?

    -Hay cierto paralelismo. No son actores, si bien cuando les pongo la cámara adelante pasan a serlo. Lo que busco con eso es que en algún momento que persona y personaje coincidan, y así surja algo que es de verdad, no simulado. En El perro recuerdo un momento así, una sola toma, y eso que filmo hasta cincuenta repeticiones. El momento en que el personaje Juan Villegas, recibe el tercer premio en el concurso, la toma en que levanta la copa y lo aplauden cuatrocientas seis personas. Es la misma emoción que el auténtico Juan Villegas sintió frente a cuatrocientos seis extras que lo aplaudían. El no sabía que iban a aplaudirlo. Lo que le pasa en su rostro, es de verdad. Busco esas intersecciones que tengan que ver con la verdad. Por supuesto, la verdad es la verdad, la realidad es la realidad y el cine es el cine.

    -¿Hacés ensayos?

    -No, nunca. Busco los momentos documentales. Curiosamente, me doy cuenta de que el público lo recibe así, porque una cosa es que me pase a mí y otra a la gente. Bueno, eran vidas paralelas: el personaje de Villegas al que le pagan con un perro que le abre mundos insospechados, es igual al Villegas que estaciona autos o al que reciben el premio a mejor actor en Nantes, aplaudido por tres mil personas, y dos días después está de nuevo en la playa de estacionamiento en Belgrano.

    -¿Cómo diste con Tati Benítez?

    -Venía de hacer un casting muy largo para los otros personajes. Cuando lo vi, dije: “Es éste”. Cuando no tenés actores, tampoco tenés currículum. A la gente que me ayuda en la búsqueda le marco una zona y el tipo de personajes. Se contactan con los municipios, los centros culturales, con los medios, ponen avisos a los que responden cientos de personas. Desfilan y hablan. La consigna es que hablen, que cuenten lo que quieran, sin decirles nada. Después lo veo. Cuando lo vi, supe que era el personaje. Tenía una sonrisa muy limpia; daba esa cosa ingenua, pero con una ligera picardía. Quiero decir que no era un tonto. Sin embargo, después me agarran los miedos que me duran hasta avanzado el rodaje, porque si Nacho Benítez se me caía, se me caía la película. Después se me pasa.

    -¿Benítez venía con alguna experiencia actoral?

    -Había empezado a hacer un cursillo de actuación en la Municipalidad de El Dorado. Trabaja en un vivero y vivió mucho tiempo en el lugar en que filmé, Pozo Azul, cerca de allí. Curiosamente, él podría ser actor. Cuando yo filmo, lo hago al azar: se filma mucho y el pedacito bueno queda. Con él podía tener cierta sintonía respecto de lo que quería. Aun sin experiencia, es actor, porque tiene talento. Ojalá lo desarrolle.

    -Antes, un hombre y un perro; ahora, un hombre y un tronco

    -En mi próxima película, de nuevo en la Patagonia, también pasará algo parecido. Me gustan los animales y los objetos que son cotidianos, siempre y cuando tengan un significado trascendental para el drama del personaje. Si esos objetos son ingenuos, mejor. Lo de la ansiedad de Tati por una cámara para sacarse una foto con Maradona es algo que viví. Un día, por el premio de La película del rey en Venecia, me invitaron a un rodaje de Fellini. El maestro me hizo sentar al lado de él, pero yo no quise que me sacaran una foto ¡No sabés cómo me arrepiento! Es lo mismo que Tati, que se quiere sacar una foto con Dios, aunque ahora, con el Photoshop , todo se vuelve sospechoso.

    -La relación personaje-tótem es más jugada que la de El perro

    -La relación con un ídolo es universal. Sin embargo, una cosa es Tiger Woods, y otra, Maradona. Nunca pienso: “Voy a hacer esto y me va a funcionar”, porque sería infiel conmigo mismo. Los distribuidores internacionales me sugirieron que Tati llevara, además, a un perro. Sin embargo, el secreto de El perro… no fue Bombón, el dogo argentino, sino Villegas. Pensando en eso, aquí no metí ningún perro.

    -¿Se podría haber hecho una película así hace veinte años?

    -No, porque pensaba de otra manera. La tecnología jugó un papel a favor de esta posibilidad de cine no industrial. Ahora, todo es más fácil.

    -¿Es paradójico que todo sea más fácil, pero cada vez es más difícil encontrar buen cine?

    -En eso está la dificultad del cine. Es difícil una buena idea, un buen guión y no es frecuente una buena película. Pasa en todas las artes. De todas maneras, cuanta más gente acceda a hacer cine, se van a dar mayores posibilidades de buen cine. Ahora queda al desnudo que el gran tema del cine son las ideas, y siguen siendo tan difíciles de encontrar como siempre.

    -Podrías haber sido un director de cine industrial, y sin embargo elegiste la independencia

    -Se lo tengo que agradecer a la publicidad, porque si hubiera tenido que vivir del cine, seguramente hubiese seguido un camino hacia algo más comercial. El cine, para mí, era como un hobby . Por otro lado, tengo una fuerte pasión por las vanguardias, todo lo que esté fuera del sistema. Ese cine me protegió.

    -¿Ves televisión?

    -No; sólo algún partido de fútbol que me interese o un informativo. Tengo la TV en el dormitorio, pero no la enciendo. Nunca me atrajo mucho. En mi casa tengo un proyector digital y, cuando vengo de afuera, traigo un montón de DVD. Lo genuino de la TV es lo informativo, los programas en vivo, un terreno en el que nadie le puede ganar. No se puede negar el impacto social que tiene. Pero cuando la TV empieza a hacer ficción no me interesa: es un cine de cuarta.

    Por Claudio D. Minghetti

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    Diálogo con José Pablo Feinmann

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 11, 2006

    “El posmodernismo hizo trizas la historia, que debe ser comprendida”

    El escritor, que acaba de lanzar su nuevo libro, reivindica la función totalizadora de la filosofía


    “Los filósofos de la periferia, más que pensar, citan”, dice Feinmann
    Foto: Gustavo Seiguer

    La filosofía debe recorrer “el barro de la historia”, “llamar la atención cuando los hombres están hundidos en una situación subhumana” y “colaborar en la búsqueda de cierta felicidad terrenal”.

    Así sintetiza José Pablo Feinmann la razón de ser del acto de pensar, tal como lo presenta en su último libro, ¿Qué es la filosofía? (Prometeo), que recopila las doce clases que en 2005, ante un auditorio lleno, dio en el Centro Psicoanalítico Argentino, en las que recorre los grandes nombres de la filosofía occidental -Descartes, Foucault, Heidegger, Sartre, Marx, Nietzsche, Derrida- y los combina con la novela policial, el tango y el psicoanálisis.

    Ensayista, guionista de cine, columnista, autor de cuentos y novelas -“escritor y basta”, se define-, pensador de izquierda, Feinmann cree que la filosofía “expresa, refleja e ilumina” una época, y da el ejemplo: a pesar de su cercanía ideológica con el Gobierno, critica la exclusión, que a su entender no cede en el país, afirma que América latina nació “deconstruida” y que “el peronismo es un aparato de conquistar poder”.

    -Usted identifica la filosofía con un asesino serial. ¿Por qué?

    -Porque en la filosofía cada nuevo filósofo de algún modo mata al anterior, aunque incorpore cosas de él. Cuando Descartes dice “dudo de todo”, está dudando de toda la filosofía escolástica, del pensamiento aristotélico tomista de la Edad Media, y de Dios, porque lo consagrado hasta ese momento era la verdad revelada. Con esa muerte de Dios comienza la modernidad. Pero en nuestro presente, las muertes han sido más habituales. Jacques Derrida deconstruye todo; en Lyotard hay una muerte de los grandes relatos; en Heidegger hay una muerte de la metafísica occidental; en un filósofo totalmente menor como Fukuyama hay una muerte de la historia, que ya existía en Hegel.

    -¿Estos finales son sólo una preocupación de los pensadores o impregnan la vida de la gente?

    -Impregnan la vida. La fragmentación de la historia tiene mucho que ver con el zapping del ciudadano común cuando ve televisión. Hay canales donde uno se marea y no puede retener una imagen; en los noticiosos se pasa de una noticia a otra con tal velocidad que uno no se puede emocionar: de un niño que murió en Irak a un escritor fashion , a un político, a los desfiles de modas. Esto es la historia hecha trizas por el posmodernismo.

    -Además de señalar la fragmentación, ¿la filosofía puede ayudar a pensar la historia?

    -Sí, hay que retomar la idea de que la filosofía tiene que ayudar a comprender la historia. Cada filosofía es hija de una época, que a la vez expresa, refleja e ilumina. La historia no tiene inteligibilidad hasta que no es pensada por la filosofía.

    -Pero el pensamiento también está situado.

    -Exacto. Nosotros estamos situados en América latina, somos filósofos de la periferia y pensamos en esa situación, en la Argentina, en este año. Pensar aquí no es lo mismo que en la academia francesa. Los filósofos de la periferia, más que pensar, citan. La filosofía se da en ámbitos de prestigio como Alemania y Francia, y como reflejo de ese pensamiento está la académica norteamericana.

    -Pero nosotros somos condición para que exista ese centro.

    -Claro, porque el centro ha saqueado a la periferia para existir. El despegue del capitalismo se da en tanto que existe un mercado mundial que consiste en el saqueo colonial. Somos la condición de posibilidad del centro.

    -En su libro afirma que América latina surgió deconstruida.

    -Sí, balcanizada y trizada a través de pequeños Estados. Lo que debió ser un continente unido se deconstruyó en pequeños Estados que establecieron demasiadas fronteras y crearon pequeñas historias de pequeños países.

    -¿Hay una identidad común?

    -No sé qué identidad tenemos, tal vez la de no haber logrado nunca una identidad. De todos modos, ha habido en la Argentina grandes momentos: la reforma del 18, el movimiento inmigratorio, el surgimiento del movimiento obrero, la integración de las clases medias con el gobierno de Yrigoyen. El primer peronismo es un intento fascinante; no en vano viene medio mundo a tratar de entender qué es. Al peronismo no lo entiende nadie, porque es caleidoscópico.

    -¿Cuál sería su identidad?

    -La cara del peronismo es poder tener todas las caras, porque es un aparato de conquistar poder. Comenzó siendo un gobierno nacional popular con tendencias militaristas, católicas, populistas y con un personaje fascinante como Eva Perón, que es un adicional poderoso, que le dio pasión, aventura y un costado de fascinación.

    -Dice que en la Argentina debería haber “una recuperación del trabajo”. ¿Por qué?

    -El trabajo es integrador y elimina la delincuencia. Cuando se pide seguridad debería pedirse trabajo. Lo que tiene que hacer el Gobierno es revertir el sistema económico de exclusión, y eso se soluciona creando un mercado de trabajo. Pero primero hay que eliminar la miseria y ese gasto lo tiene que hacer el Estado. Lo que yo le diría a Kirchner es que si uno apuesta a una política de derechos humanos, si baja el cuadro de Videla y lo honra al obispo Angelelli, que practicaba la opción por los pobres, tiene que hacer justamente eso. El pensamiento humanista que yo apoyo, que piensa que la filosofía tiene que colaborar con cierta felicidad terrenal, debe llamar la atención cuando los hombres están hundidos en una situación subhumana.

    -¿Qué significa hoy ser un intelectual?

    -No todos los que hablan son intelectuales. Pero hay intelectuales en la Argentina que dicen lo que sienten y tienen adhesiones políticas claras, lo cual me parece muy bien, porque el intelectual tiene que tener una opción política, humana, social, que lo saque de la serenidad de su escritorio

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    Entrevista al escritor Jose Maria Brindisi

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 11, 2006

    En los ’90 tenía onda decir que uno no creía en política”

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    Brindisi ganó con esta novela corta el Premio Casa del Escritor.

     

    Su tercer libro, Frenesí, aborda con melancolía una historia de amistad y fracaso sellada en tiempos del menemismo.

    Argos era un gigante de cien ojos, un muchacho ideal para ver qué pasa todo el tiempo, porque siempre mantenía algunos abiertos. Su recuerdo viene a cuento por dos o tres cosas: en principio, así se llama el bar de Colegiales en el que José María Brindisi habla de su tercer libro, Frenesí, una historia sobre la amistad cuando se anda cerca de los veinte años y esto coincide con el comienzo del menemismo, 1991, pero vista desde la perspectiva de los bordes de los treinta. Por este enorme bar de billares y mesas viejas y techo alto y piso ajedrezado y dueño español pasaron, en una de las tantas paradas de su recorrida frenética por aquel Buenos Aires tan encandilado por los jingles del consumo, los cinco amigos que durante un viaje que hicieron por Europa se hicieron una promesa: “Vamos a vivir a fondo, siempre, con toda la desmesura que seamos capaces de soportar, vamos a llevar las cosas al extremo, a no dejar que el tiempo nos humille, vamos a ser más rápidos, más fuertes, más despiertos, vamos a ser siempre los mismos”.

    Pero no: el tiempo suele empeñarse en voltearlos para siempre. Luego de quince días a toda máquina, uno de aquellos pibes se estrella con un auto y queda al borde de la muerte; zafa, pero el accidente relativiza la potencia de la promesa. A este bar de la esquina de Alvarez Thomas y Lacroze tampoco parece quedarle mucho para que lo voltee El Progreso. Al mismísimo Argos, famoso por no dormirse nunca, le llegó el final con una jugada infalible que le hizo Hermes: le contó historias tan aburridas que no le quedó ojo sin apoliyarse. El modo de contar de Brindisi, lo escrito en Frenesí y lo dicho en el lugar que evoca al pobre gigante decapitado, anda afortunadamente con intenciones y resultados opuestos a los de Hermes aquella vez. Este escritor de 37 años pone a narrar desde el principio a un tipo que tiene su edad y está golpeado. Un hombre melancólico, frente al tiempo que fue socavando unas amistades que alguna vez parecieron indestructibles. Un tipo que tira los hilos entre qué fueron en el ’91 y qué son en el ’99, distancia a la que se suma la perspectiva adicional de mirar desde hoy, 2006. Hay una clara intención de signar, en ese quinteto, a una generación que atravesó sus veinte durante el menemismo, cuando se instaló como normalidad “descreer de todo y especialmente de la política”. Este libro ganó el premio de novela corta Casa del Escritor, de Cultura de la ciudad; Brindisi ya había conseguido en 1996, con los cuentos de Permanece oro, el primer premio del Fondo Nacional de las Artes; en el medio publicó la novela Berlín. “El eje de Frenesí está en el diálogo a través del tiempo con ese pacto que hicieron de querer vivir al mango, no perder un segundo y elegir siempre lo que van a hacer en su vida –dice Brindisi–. Es una promesa que se hacen cuando son pendejos y pueden pensar seriamente que van a cumplirla; diez años después, ya no pueden pensar eso. Cuando ven que no pueden cumplir les cuesta encontrarse, aunque no lo decidan conscientemente, porque hacerlo implica reconocer el fracaso de ese pacto.” “Habíamos querido detener el tiempo –dice el narrador– y lo único que logramos fue envejecer de golpe.”

    –Hay un contraste notable entre la cadencia de la escritura y la intensidad que implica ese pacto. ¿Había contado con esa carga de melancolía al momento de proponerse contar esta historia?

    –Sí, totalmente. Yo no estaba tan seguro del resultado, pero sí de la búsqueda. No sé si la palabra es contraste; sí busqué un diálogo entre el frenesí temático de la novela, esa desesperación de estos tipos por vivir a fondo, y el modo en que eso está contado. Fue algo muy consciente para mí, pero no sé hasta qué punto se lograba o podía ser pesado: trato de sostener la mirada y la tensión, pero contando con distancia. Yo traté de manejar una primera del plural constante, sin abusar, que de alguna manera lo sacara de una mirada individual, más allá de que es la visión de un tipo que cuenta de su grupo; esa distancia melancólica tiene que ver con algo de ambición, que no sé hasta dónde se llegó a plasmar, de hablar de cosas que nos pasaron a gente como nosotros, en cuanto a que a principios de los ’90 era casi horrendo decir que uno creía en ciertas cosas. O hasta por la contraria: tenía onda decir que uno no creía en política, y toda esta serie de estupideces. Yo creo que estos tipos no se hubieran hecho esta promesa en el ’85, porque quizás había un sueño colectivo. Ni hablar del ’71. La melancolía es un sentimiento que adoro y tiene que ver con este deseo de mostrar una visión un poco colectiva, en la que hay un poco de reproche y un poco de afecto.

    –¿Cómo es la amistad cuando se tiene esa edad y en qué se convierte luego?

    –La novela trata sobre esa transición, cómo soportar que no se pueda tomar en serio lo que fue una promesa. Cambia la amistad; uno no tiene el tipo de amistades que arrancan en la adolescencia… Por suerte, yo mantengo unas cuantas de esa época. La amistad a esa edad tiene un punto de anclaje más profundo y uno perdona todo, o pretende que le perdonen todo: los amigos son como hermanos. En mi caso particular, también tiene que ver con que no tengo a mis viejos desde los 17; la novela, de todas formas, refleja una visión general y no mi experiencia personal. Tenía la necesidad y el deseo de mostrar cómo uno soporta el paso del tiempo con ese tipo de amistades profundas, en las que se ha llegado a decir “el día que no puedas tocar el timbre de casa a las cuatro de la mañana, es que palmé”. Después entiende que no. Y es doloroso.

    –El tema es bastante universal, ¿no? Porque con variantes, ocurre generación tras generación.

    –Por eso contaba de la primera del plural, de la intención de sacarla de lo individual. Yo tengo cada vez más firmemente la idea, como proyecto, de tratar de anclar en lo individual de las historias, pero ver hasta dónde puedo arrastrar al lector al que le estoy contando una aventura general. Con el peligro de que puede implicar de identificación de contexto, sí, pero no emocional. No por nada está anclado en esa época; hay que recordar el momento de desolación estúpida que uno vivía, ¿no? Me acuerdo de una tapa de El porteño del ’88: “La militancia yogur”. Y eso tenía onda. Uno ganaba minas si no creía en nada.

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    entrevista a daniel veronese, director de “espia a una mujer que se mata”

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 11, 2006

    “Lo profundo puede resultar elitista”

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    Veronese presenta Espía a una mujer que se mata en El Camarín de las Musas.

    Además de su versión de Tío Vania, de Chejov, desarrolla una amplia actividad teatral que incluye apuestas comerciales en el país y en España. “Siempre estoy en busca de otra cosa”, dice

    Cecilia Hopkins

    “No habrá trajes teatrales ni ritmos bucólicos en salones familiares, ni trastos que denoten un tiempo campestre”, advertía Daniel Veronese cuando estaba a punto de estrenar su versión de Tío Vania, de Anton Chejov. Finalmente, la obra fue titulada Espía a una mujer que se mata, y así quedó hermanada a Un hombre que se ahoga, su anterior trabajo basado en Las tres hermanas, del mismo autor, en función de que ambas frases eran, en verdad, la expresión de una imagen que, según el director y dramaturgo, capturaba un halo esencial del mundo chejoviano. Este espectáculo, en principio programado para la actual temporada del Teatro San Martín, fue producido por la actriz española Blanca Portillo, quien el próximo año comenzará los ensayos de Hedda Gabler, de Ibsen, bajo las órdenes del mismo director.

    La casa de campo de Vania, el espacio donde confluyen las quejas, insatisfacciones y celos de los protagonistas –un viejo académico aquí convertido en investigador teatral, su hija, su bella esposa, su ex cuñado y un médico rural, entre otros– se reduce a un pequeño living que ve amontonarse a los confundidos personajes. Se trata de la misma escenografía creada para Mujeres soñaron caballos (obra de Veronese que se mantuvo seis años en cartel) aunque es menester señalar que esta decisión no estuvo solamente guiada por la practicidad. La presencia del trajinado dispositivo también crea las condiciones para alguna de las ironías que el montaje dedica a ciertas modas teatrales, dentro de las cuales el propio actor y director se sabe incluido. Las funciones tienen lugar en El Camarín de las Musas, Mario Bravo 960.

    Veronese, quien es también director del grupo Periférico de Objetos junto a Emilio García Wehbi y Ana Alvarado, viene desarrollando una amplia actividad teatral que incluye también apuestas comerciales en el país (El método Grönholm, del catalán Jordi Galcerán) y fuera de él: en estos días se estrenó en Madrid una versión de El túnel, de Ernesto Sabato, en la cual Veronese dirigió a Héctor Alterio en el rol protagónico. “En España se trabaja de otro modo, porque los actores no están acostumbrados a realizar aportes creativos como se hace acá –opina el director en una entrevista con Página/12–; allá siempre se piensa que el director es la voz inteligente de un proyecto. Por esto fue muy bueno que Alterio me haya dicho: ‘hacerlo será difícil para mí… pero qué bueno meterme en algo que vaya a costarme’.”

    –¿Cuál es la necesidad de cambiar el nombre a Tío Vania, si el espectáculo es, salvando algunos textos, la obra de Chejov de punta a punta?

    –La obra siempre fue pensada como una versión de la obra de Chejov, pero como está bastante modificado pensé en llamarla de otro modo. Hay una frase que me acompaña desde hace tiempo que me resulta muy chejoviana: un hombre que se ahoga espía a una mujer que se mata. La primera mitad de esta frase me sirvió para titular la versión de Las tres hermanas y la segunda, pensé en usarla para ésta.

    –¿A qué aspectos del espíritu del autor se refiere?

    –Para mí, la frase tiene que ver con el espíritu que atraviesa las dos obras y, en realidad, toda la obra de Chejov. Por esa búsqueda del bienestar y la tranquilidad espiritual o familiar. En esos personajes hay un deseo eterno de ser feliz y, a la vez, todo demuestra que esto es imposible. Tal vez ellos pudieron haber dado un paso hacia la felicidad, pero como no lo consiguieron, piensan las razones por las cuales no lo hicieron. Pareciera que hagan lo que hagan nunca serán felices. Es un pensamiento que no tiene que ver con mi acontecer cotidiano pero que, verlo reflejado en el teatro me apasiona y estimula muchísimo.

    –¿Cuáles son los cambios de peso que realizó en la obra, aparte de la introducción de algunos textos de Las criadas, de Jean Genet?

    –Necesitaba hacer cambios, en principio porque no me gustan los soliloquios. Chejov pensaba que el teatro debía ser conciso pero creo que hoy en día necesitamos una síntesis aún mayor. El hecho de no hablar nada y en realidad hablar acerca de todo fue muy potente en la época en la que fue escrito, muy novedoso. Pero hoy necesito que el ritmo teatral y el caudal de acontecimientos tengan otro vértigo.

    –¿Se trata de buscar una condensación de los hechos?

    –Ahora ya no trabajo con objetos pero haberlo hecho me dio la posibilidad de entender que la belleza visual tiene que ver con la síntesis porque una buena imagen vale lo que mil palabras. Quise buscar el nervio, llegar a lo necesario. No regodearme ni en las palabras ni en las imágenes. Ir al choque, al conflicto, diluir las escenas de a dos. Así es como los momentos de soledad de los personajes no existen casi.

    –Se habla de teatro en su versión, con textos extraídos de La gaviota, también de Chejov…

    –Sí, hay parte de esos textos, porque me gusta hablar de teatro en mis obras. Por eso pensé que Serebriakov (el profesor, en Tío Vania) podía ser un teórico del teatro. Puse parte de Las criadas porque quería un autor reconocible pero anacrónico para ese momento. Nos servía ponerla porque en su momento fue una obra ríspida, que planteaba travestismo, representada en cárceles, además.

    –¿Algunos pensamientos de Serebriakov coinciden con los suyos?

    –Serebriakov defenestra ese tipo de teatro, pero a la vez, dice cosas que yo también afirmaría. Es un personaje ambiguo, ambivalente. Como los demás personajes, es digno de lástima y de castigo. Igual que Tío Vania, porque cuando les echamos la culpa a los demás por lo que no somos, como hace él, nos estamos equivocando.

    –¿Le interesa el tema de la decadencia del intelectual que en un momento fue considerado brillante?

    –Me gusta porque es común que los grandes vayan siendo olvidados, que queden al costado o caigan de la cúspide. Es tan poco mensurable el arte, por eso creo que el periodista o el crítico pueden equivocarse. Aunque la gente, el público, también le da crédito a algo que no lo merece o le da la espalda a algo que tiene mucho valor. Lo profundo puede resultar muy elitista.

    –¿Cuando en la obra se critican las formas nuevas de teatro también se hace una crítica a su propia obra?

    –Siempre estoy en busca de otra cosa en lo que hago. Me replanteo a quién le interesa mi teatro. A mí me pasa que no puedo serenar la ambición de encontrar una forma en la que creer para luego superarla. Pero no me gusta mucho estar en el lugar de dramaturgo o director que influye sobre otros. A veces no estoy de acuerdo con lo que se dice de mi teatro. Nadie tiene la verdad acerca de producciones artísticas. Hay una lógica de pensamiento que encasilla y esto me parece un error, porque el arte no es matemática. Así que a veces me gusta saltar de las casillas en las que me meten.

    –¿Por eso aceptó dirigir El método Grönholm?

    –En parte, sí. Tenía ganas de hacer una comedia liviana con buenos actores, reírme un poco, y no hacerme cargo de lo que dice el texto. Me gusta hacer ese teatro, luego meterme con este Tío Vania, y también trabajar con El Periférico.

    –¿Cuándo se conocerá el nuevo montaje de El Periférico?

    –A fin de año estrenamos El manifiesto de niños, ya visto en Bruselas el año pasado. Es una puesta que incluye proyecciones, trabajo con actores y objetos (interpretarán García Wehbi, Maricel Alvarez y Blas Arrese). La obra refleja comportamientos de niños en relación con la violencia, en un collage de situaciones. Es un trabajo oscuro porque tenemos un nivel de experimentación temática muy especial que surge cada vez que nos juntamos Ana, Emilio y yo. Pero no nos gusta influir sobre otros. Cuando se crea un dogma y se defiende a ultranza es un error.

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    Entrevista a Elisa Carrió Diputada por el ARI

    Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 10, 2006

    Los partidos tienen que debatir y crecer”

    MAGDALENA RUIZ GUIÑAZÚ: Ernesto, viste que por primera vez el ARI va a debatir su estrategia para el año que viene sin Elisa Carrió

    ERNESTO TENEMBAUM: Bueno, esto es producto de la decisión que tomó ella de excluirse de las decisiones del ARI, no así, por lo menos por lo pronto, de la candidatura. Algunos lo vincularon con la discusión pública que tuvieron Elisa Carrió y Marcela Rodríguez en ocasión del debate sobre la ley que habilitaba la operación de limitar los embarazos por medio de…

    MRG: Ligadura de trompas

    ET: Exactamente, me faltaba la palabra, la ligadura de trompas. Pero me parece que es un proceso de más largo alcance, Carrió lo explicó como una vocación de ganar en independencia y de dejar crecer por las suyas el partido que ella creó

    MRG: Claro, es que ellas es la fundadora del partido. Hoy y mañana justamente hay un plenario federal en La Pampa donde se pueden decir muchas cosas…. Justamente acá me dice la producción que la tenemos en línea. Diputada Carrió buen día, cómo le va

    ELISA CARRIÓ: Buen día, cómo le va

    MRG: Bueno, cuéntenos ¿va a ir a La Pampa, no?

    EC: Sí, voy, pero no al debate, así que estoy contentísima, voy de paseo y voy a dar la clase de la Escuela de Gobierno, después tengo reuniones con los sectores ganaderos y con otros sectores en La Pampa. También significa un gran desafío para ellos fundamentalmente, y una alegría para mí

    MRG: Pero tengo entendido Lilita que usted va a hablar esta noche

    EC: Sí, doy la clase inaugural de la Escuela de Gobierno, voy a estar en una cena con todos los dirigentes del país. Pero bueno, mañana son ellos. Yo he estado en todos los plenarios y mi presencia por un lado es tranquilizadora para todos, pero al mismo tiempo no permite un debate amplio.
    MRG: Había unas declaraciones que mostraban cierta molestia, incluso usted dijo algo así: “No tengo ganas de que me cuestionen con quién me siento o no a tomar un café”, ¿quiere decir que ha tenido presiones internas con respecto a posibles alianzas?

    EC: No, lo que sucede en la vida de los partidos, y eso hay que saberlo, es una tendencia siempre a la oligarquía, esa es la ley de Michels, que se escribió a principios de siglo. Cuando construí este partido sabía que, como los hijos, las cosas no son de uno, uno las tiene que fundar, lo mismo con el instituto, que ahora ya funciona sólo. Y al mismo tiempo los dirigentes tienen que eviar que se constituyan a su vez oligarquías, este es el drama de los partidos en el tiempo. Los partidos son importantísimos para la vida democráticas, pero tienden a constituir oligarquías internas, que quiero decir, a cerrar, a cerrar el liderazgo, a cerrarse ellos. Y esto es algo que ellos tienen que debatir y todos tenemos que tener mucha libertad

    MRG: ¿Y usted piensa que su ausencia va a ayudar al debate?

    EC: Sí, y además lo tiene que ayudar, si no, no tiene sentido el partido. Lo importante es que las instituciones dependan de la generosidad de las personas pero no del control de las personas

    MRG: Lo que pasa es que cuando se crea un liderazgo como el suyo Lilita, yo la veía el otro día cuando le dio el abrazo a Adrián Pérez en el Parlamento, bueno, era… sin ninguna duda, usted fundó una agrupación y sigue siendo la piedra angular de esa agrupación

    EC: Por supuesto, pero es como con los hijos: no tiene que dominarlos. Además yo no tengo sentido de posesión, me parece que es una experiencia… algunos medios lo pueden tomar como diciendo “Hay cuestionamientos, no. La verdad es que tiene que haber debates, los partidos tienen que debatir, los partidos tienen que crecer. Yo estoy muy orgullosa, el otro día cuando hablaba Adrián y uno ve crecer a esos chicos que empezaron con uno cuando tenían 21 años, uno siente que ya están listos, igual que con Marcela Rodríguez, a quien yo quiero muchísimo, la posibilidad que ella dé su debate, que pueda expresar su posición, fue maravillosa. Mi decisión no está ligada a eso sino que justamente tomé esa oportunidad porque el debate fue con alguien que está conmigo desde los 23 años, para que no se entienda que era una cuestión interna sino que era “bueno, ya están listos, ya pueden caminar solos, también es su responsabilidad”. Y esto me parece… a mí por lo menos me llena de satisfacción

    ET: Lilita buen día, cómo le va. Quería preguntarle sobre su posición respecto del caso de la joven discapacitada que fue abusada y que finalmente no pudo abortar. ¿Usted hubiera preferido que interrumpiera el embarazo, se alegró cuando no ocurrió?

    EC: No, mire, el Código Penal es muy claro en estos casos: se trata de abortos no punibles. Me parece que hubo una situación judicial larguísima, complicada, me parece que no hubo razonabilidad en todo el proceso anterior. Claro, ahora es imposible. Lo que hay que decir desde el punto de vista legal es que esto no ofrecía ninguna discusión, este aborto era un típico aborto no punible desde el punto de vista del Código Penal

    ET: Ahora, más allá de lo que dice el Código Penal quienes se oponen al aborto plantean que no se puede interrumpir una vida que empieza en la concepción, y en este caso también habría una vida según esta percepción

    EC: Las decisiones en los estados deben tomarse conforma a la ley, y este es un caso donde la ley no establece ningún tipo de criminalización. Me parece que no es correcta…. además estoy de acuerdo con que hay determinados supuestos en que la criminalización no puede darse, en esto hay que tener razonabilidad más allá de las concepciones filosóficas. Yo no soy abortista, está claro, pero me parece que hay casos… una cosa es si uno está a favor o en contra del aborto y otra cosa es la criminalización

    ET: Eso…

    EC: Lo que nadie puede discutir acá es que hay situaciones de aborto no punible, que es una de las grandes discusiones que hay en relación a la violación

    MRG: Por supuesto

    EC: Porque cuando hay libertad hay responsabilidad; Ahora, la gran discusión filosófica es: ¿puede haber criminalización cuando no hay responsabilidad porque no hay libertad? Esta es una cuestión donde….

    MARCELO ZLOTOGWIAZDA: Ahora, Elisa, dentro de su convicción, teniendo en cuenta sus convicciones sobre el tema, ¿no es una incongruencia que esté penado el aborto en caso de violación de una deficiente mental y no el aborto en caso de cualquier otra violación?

    EC: Hay una discusión, porque en realidad el texto del Código Penal es antiguo. Hay dos lecturas del Código Penal: Una que dice que tiene que haber violación y ser de una mujer…

    MRG: Demente o idiota

    EC: Demente o idiota, o que esa intersección supone casos de violación y en casos de personas dementes o idiotas

    MZ: ¿Y cuál es su lectura?

    EC: De todas maneras el gran problema de la violación es que la cuestión de la criminalización ahí es muy discutible, porque no hay libertad, donde no hay libertad no puede haber responsabilidad y donde no hay responsabilidad no puede haber criminalización

    MRG: Está clarísimo. Además el tema de los tiempos judiciales con respecto a los tiempos de la naturaleza es inaceptable, porque, digamos, un miembro de la justicia, como el caso de la Jueza que impide que se le practique el aborto a esta chica discapacitada, es tal el exceso de tiempo que insume que finalmente pasa un mes, lo cual es enorme en una gestación

    EC: Y además en esos temas hay dos decisiones… yo quería completar la respuesta a los chicos que me parece… a los chicos, ya están medio grandes

    MRG: Son chicos

    MZ: En el caso de Tenembaum

    EC: No quiero eludir la respuesta. Hay que distinguir muy bien las cuestiones éticas de las cuestiones penales, porque hay cuestiones que pueden ser éticas o no ser éticas, pueden consultar una determinada religión o no consultarla, y otra cosa muy distinta es la criminalización. Las decisiones acerca de esas cuestiones son individuales, la criminalización es pública. Para que una conducta pueda ser criminalizada tiene que haber, por lo menos, libertad del sujeto y voluntad del sujeto

    ET: Ahora, yendo al fondo, la pregunta más difícil teniendo en cuenta tus convicciones religiosas, supongamos un embarazo no deseado, simplemente eso, una relación sexual que deriva en un embarazo no deseado, y una persona decide… obviamente en términos éticos vos eso lo cuestionás, ¿en términos penales crees que hay que reprimirlo, que hay que castigarlo? ¿o te parece que por razones de salud pública o por razones de libertad individual cada cual tiene derecho en ese área a hacer lo que quiere más allá de las convicciones morales que vos tenés?

    EC: Primero desliguémonos de la cuestión religiosa, porque yo tengo esta posición… lo sabe Magdalena porque ha estado… creo que en un shopping estuvimos una vez debatiendo este tema, antes de mi conversión religiosa

    MRG: En el Abasto, sí

    EC: Yo no tenía una conversión religiosa, era una agnóstica, y tenía una posición determinada que estaba ligada a la filosofía moral. Yo creo en la libertad, y en consecuencia también creo en la responsabilidad, y no creo que el aborto sea un método anticonceptivo, ¿se entiende?

    ET: Sí

    EC: Nunca pude resolver la cuestión desde el punto de la filosofía moral en esto, y creo que no hay que tocar los problemas de criminalización hasta que no se resuelvan claramente los problemas de salud reproductiva. En esto a mí se me trata de poner como en posiciones absolutamente conservadoras, yo soy autora de la ley de salud reproductiva, donde se plantea que las mujeres tienen derecho a decidir sobre su libertad. Pero también creo que las decisiones sobre libertad implican responsabilidad, entonces no puede ser el aborto un método anticonceptivo. La cuestión de la criminalización es mucho más compleja, pero no creo que el aborto sea un tema de libertad individual de la mujer tampoco porque involucra cuestiones mucho más complejas.

    ET: ¿Y cuál es el punto intermedio entonces? Es decir, a vos te parece que la criminalización es compleja, te parece que tiene que haber derecho de la mujer a decidir, pero tiene que haber responsabilidad. ¿En términos legales cómo se discute eso?

    EC: A decidir, digo, a decidir cuándo tener hijos y cuándo no tener hijos, pero creo que los métodos anticonceptivos tienen que pasar por programas de salud reproductiva muy claros y por una gran facilidad para todos aquellos métodos que no sean abortivos. Y mi diferencia en la atadura de trompas es muy precisa, yo lo que digo es: donde hay una necesidad hay un derecho. Entonces, muchísimas mujeres pueden tener una necesidad de tener un método como la atadura de trompas y tiene que haber un derecho; Lo que no creo es que sea un método anticonceptivo más. Es decir, no puede ir una chica de 23 años y decir “mire, yo lo que quiero ahora es la atadura” y el hospital prestarle la intervención quirúrgica si en realidad no hay una necesidad, porque no es un método anticonceptivo más, porque esto genera duelo en el futuro, porque hay muchas personas que pueden quererlo hoy y querer dentro de diez años tener otra decisión y a lo mejor viven un duelo porque no hay reversión. Entonces, si el Estado tiene que garantizar esa decisión de la mujer al mismo tiempo tiene que garantizar en principio decisiones que sean reversibles

    ET: Ahora, de cualquier manera… la verdad, primero te agradezco la profundidad, porque la verdad que tiene un nivel de matices lo que vos decís que a mí me hace pensar y me abre muchos conceptos e ideas…

    EC: Porque hubo un error de interpretación enorme, como diciendo “Carrió está en contra de la ley”, yo estaba a favor del 85% de la ley, lo que no creo es que el Estado pueda prestar servicios al sólo deseo, sí a la necesidad

    ET: Lo que entiendo… ¿es exagerado interpretar de lo que vos decís que vos crees que el Código Penal debe estar afuera de estas decisiones? Porque me da la impresión de que todo el tiempo decís “Bueno, es complejo, se necesita salud reproductiva, se necesita tener límites, se necesita responsabilidad, pero la criminalidad es otra cosa”. Me da la impresión de que en el fondo, aunque no lo están diciendo, vos estás diciendo “La policía, la justicia, la criminalización de hechos que son en todo caso decisiones individuales deben estar afuera, no deben ser punibles”

    EC: En algunos casos sí y en otros no. Mi filosofía es la siguiente: Nosotros somos, y esto lo ves también en le partido, nosotros somos administradores libres y responsables de lo dado pero no somos propietarios de lo dado, en el mejor sentido de la palabra, de nada. Magdalena dijo: “Carrió fundó el partido”, sí, yo lo fundé, pero no es mío, también forma parte de lo dado, también hay que poder entregarlo. No creo en las visiones…

    MRG: Sí, pero Lilita, cuando usted habla de que es como los hijos yo no estoy tan de acuerdo ahí, porque a los hijos uno no los deja nunca

    EC: No, uno no los deja, pero los hace libres

    MRG: Pero ellos solos se hacen libres

    EC: Bueno, pero yo no los dejé, no dejo el partido, ¿se entiende o no?, pero los acompaño desde un lugar

    MRG: Pero hemos vuelto a la parte política cuando justamente la parte moral que estábamos tocando es interesantísima

    EC: Tomo la parte moral en el sentido de esto: Hay visiones que dicen, pro abortistas por ejemplo, o cualquier otra posición, que lo que hablan es de una especie de sujeto patrimonial, es decir: yo soy poseedor de mi cuerpo…

    MRG: Sí, “soy el dueño”

    EC: Muy bien. Esa concepción de sujeto patrimonial yo tengo una norme discusión. Determinados sectores feministas han tenido esta posición a lo largo de mucho tiempo. Ahora, miren dónde llega la concepción del sujeto patrimonial: el sujeto patrimonial es el que dice, depende de la autonomía de libertad, porque si todo lo que es mío es sujeto patrimonial y yo puedo disponer -esto lo pueden encontrar en Julia Kristeva, “Sentido y sinsentido de la revuelta”- puedo vender mis órganos, porque esto también forma parte de mi autonomía de voluntad. Me parece que esta no es una buena concepción del sujeto ni es una buena concepción de la historia

    MRG: En todo caso es peligrosa

    EC: Así es. Creo que tiene que haber libertad, tiene que haber responsabilidad y que las cuestiones de criminalización tienen que estar basadas en la libertad, en la responsabilidad, pero no creo que la criminalización sea la solución para evitar el aborto. Creo que lo que evita el aborto, que es lo que todo el mundo quiere, ninguna mujer quiere un aborto, es una concepción de la cultura sobre el cuerpo distinta y una cultura sobre la responsabilidad distinta. Lo que no creo es que la ley sea la solución para estas cosas, pero no soy abortista

    MRG: Lilita ¿usted está de acuerdo con el pedido de Diana Conti y Graciela Rosso, las dos legisladoras, de juicio político para la Jueza de primera instancia que impidió que se le hiciera el aborto, ahí sí justificado, a la chica discapacitada?

    EC: Yo no vi los antecedentes, pero en principio me parece que todo el trámite fue profundamente irregular. Pero no puedo opinar sobre una cosa que no tengo un conocimiento absoluto

    MRG: Está claro, pero de todas maneras lo que parece a simple vista es que los tiempos de la justicia no acordaron con los tiempos de la justicia no acordaron con los tiempos de la naturaleza

    EC: No, y además lo que está claro es que se trataba de un típico caso de aborto no punible, de modo tal que no había ahí ninguna necesidad de semejante intervención del Estado

    MRG: Por supuesto. Bueno, Lilita Carrió muchas gracias

    EC: Hasta luego

    MRG: Hasta luego.

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