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REPORTAJE: Luis Beccaria…

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en septiembre 26, 2006

 “No hay que ver sólo cuándo se crece, sino cómo se crece”

 

El economista, ex titular del INDEC ganador del Premio Konex, analiza la distribución del ingreso y explica que las características del crecimiento demandan políticas activas: “Algunos quieren la economía del “piloto automático”, pero con el tipo de cambio alto”.

Recientemente galardonado con el Premio Konex 2006 al Desarrollo Económico y Teoría Económica –la misma categoría en que fueron premiados Roberto Lavagna y Bernardo Kosacoff–, el economista Luis Beccaria elogia cierto carácter distributivo del actual ciclo de crecimiento, pero advierte que hace falta más para que esa tendencia se consolide. Director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) entre 1984 y 1990, explica además cómo impactan las presiones políticas sobre este organismo de neto perfil técnico.

Beccaria es investigador y docente del Instituto de Ciencias de La Universidad Nacional de General Sarmiento, de la UBA y de FLACSO, y sus temas de especialidad son la economía laboral, las políticas sociales y la distribución del ingreso. Al respecto, analizó las características de la recuperación económica en ese plano: “Medido en su proporción con el PBI, la recuperación de empleo fue muy intensa, en especial en 2004 y parte del 2005. Pero hubo menos crecimiento en los ingresos que, según la Encuesta Permanente de Hogares, en promedio todavía no alcanzaron los niveles de 2001. El empleo está por arriba de 1998, del comienzo de la recesión. Pero los ingresos no se recuperaron plenamente y eso explica que aún existan niveles de pobreza similares a los de 2001”.

Fortuna: ¿Qué ocurrió con el ingreso en el plano distributivo?
Beccaria: Por diversas razones, como la política de aumentos en base a sumas fijas, hubo una leve mejora en la distribución del ingreso del trabajo; en promedio, subieron un poco más los ingresos de los trabajadores menos calificados que los de los más calificados. El crecimiento del empleo tuvo un contenido de calificación no tan alta como en los ‘90, época muy sesgada hacia los trabajadores más escolarizados. Ahora, el crecimiento se dio en la construcción, la industria o el comercio, permitieron que haya empleo para personas de calificación media y baja.
Queda claro que todavía estamos muy mal en términos distributivos, pero hubo una tendencia hacia la mejora. Lo que no se puede hacer es extrapolar hacia el futuro lo que pasó en estos años. Crecer es una condición necesaria pero no suficiente. Dada la capacidad ociosa que existía, el crecimiento fue inusual.

Fortuna: ¿Ahora va a desacelerarse?
Beccaria: Ahora va a ser más razonable. Y como todavía existe un conjunto de problemas muy grandes, si se confía sólo en el crecimiento como mecanismo para eliminar la pobreza y la desigualdad, no va a alcanzar. La situación es todavía lo suficientemente crítica como para que el Gobierno intervenga, activamente, con medidas más enérgicas para mejorar la distribución y, por otro lado, asegurar que el crecimiento siga teniendo un contenido de empleo y de ingreso razonable.

Fortuna: ¿Cuáles serían esas medidas?
Beccaria: Aunque no tengan buena prensa en el mundo, creo que en lo productivo hacen falta políticas activas para direccionar recursos, en especial hacia los sectores que tienen una elevada demanda de trabajo poco calificado. Esto se puede unir a programas regionales, porque también existe una dimensión regional de la desigualdad. Ninguna política redistributiva soluciona por sí sola los problemas, pero hay cosas para hacer. Hay que generalizar un ingreso mínimo entre los sectores con más dificultades y un seguro de desempleo. No es fácil de implementar, pero al menos hay que hacerlo por etapas. Hay que tomar medidas distributivas de transferencias de ingresos y trabajar en cuestiones puntuales, como el acceso a la salud.

Fortuna: En el Gobierno le responderían que de eso ya se están ocupando.
Beccaria: Mi sensación es que hay esfuerzos en la dirección correcta, pero todavía no se destinó la plata necesaria. En todos los temas hay algún proyecto orientado a esa dirección, pero todavía con un carácter muy incipiente, sin la magnitud que tuvo, por ejemplo, el Plan Jefes. Tiene que haber un plan sistemático que apunte en los dos niveles, el productivo y el redistributivo. Estas cosas son más fáciles de hacer cuando el agua llega al cuello. La expansión económica tiene que verse como una oportunidad para ocuparse de temas más estructurales, que no sean meramente tirar un poco de agua en el incendio.
Fortuna: El mecanismo de agrandar la base de la pirámide en salarios y jubilaciones, ¿cómo impacta en lo distributivo?
Beccaria: En el plano de las remuneraciones, lo que más impacta son los aumentos de suma fija o que no sean totalmente proporcionales. En la Argentina hay margen para medidas así, porque los salarios del personal de baja calificación todavía están muy retrasados. A los empresarios no les gusta, pero como medida distributiva tiene mucho impacto. Tiene también sus problemas, porque el personal más calificado tiene menos incentivos.

Fortuna: ¿El panorama permite distribuir mejor?

Beccaria: Esta es una oportunidad para hacer cosas. Y si no se la aprovecha, a lo mejor dentro de 4 o 5 años vamos a tener problemas. En otros momentos de su historia económica, la Argentina tenía que enfrentar los problemas del corto y del largo plazo. Hoy, por lo menos no tenemos nada grave para el corto plazo. Aún las posiciones más pesimistas, en general por el problema energético, hablan de un crecimiento al 3% para los próximos 3 o 4 años. A veces, como estos años fueron buenos, algunos creen que ya tenemos un modelo. ¿Se acuerda cuando en los ‘90 se hablaba de la economía con piloto automático con el tipo de cambio bajo? Algunos parecen plantear lo mismo, pero con tipo de cambio alto. Yo acepto que el esquema necesita un tipo de cambio alto, pero también creo que se necesita algo más. Hay que consensuar con el sector privado algunas directrices.

Fortuna: ¿Cómo cuáles?
Beccaria: Todavía no es claro sobre qué bases este país va a crecer en los próximos 30 años. Hay que discutir la especialización que vamos a tener para insertarnos en el mundo. Nadie está pensando en cerrarse, pero lo que hemos aprendido es que hay formas y formas de meterse en el mundo. Todo lo que se pueda hacer para sumar valor agregado es positivo, pero la especialización viene por otro lado. Hay muchos ejemplos. El más claro es el del turismo, un sector muy trabajo-intensivo que incluye a personal de baja calificación. En el desarrollo de software, por ejemplo, no seremos India o Irlanda, pero podemos tener mucha más capacidad. Pero hay muy poca discusión, especialmente entre los empresarios.

Fortuna: ¿Ve un paralelo con la primer época de la Convertibilidad, en la que nadie parecía estar en desacuerdo?
Beccaria: Sí, pero la diferencia es que comentarios como éste no implican verle cuestiones negativas a la situación, sino que es equivocado pensar que porque la economía tomó envión va a estabilizarse automáticamente en el futuro. Nuestra economías, endebles frente a lo internacional, tienen que generar mecanismos de crecimiento menos ligados al “viento de cola”. Se deben buscar alternativas en la actividad productiva, por eso el gran tema es la especialización. No hay que analizar solamente cuánto se crece, sino que hay que ver cómo se crece, con qué características.

Fortuna: ¿Cómo director del INDEC, sufrió presiones de los políticos?
Beccaria: Presiones hay muchas. A mí me tocó una época que en cierta forma era mucho más complicada que la actual, por el tema de la inflación. A veces algún funcionario nos llamaba, sospechando que nosotros falseábamos los números pero al revés de lo que la gente cree, creyendo que poníamos la inflación más alta de lo que realmente era. Algunos se tiraban el lance de saber dónde medíamos los precios. En esos términos sí había presiones.

Fortuna: Hubo presidentes o ministros, como Cavallo y Lavagna, que criticaban al organismo.
Beccaria: En cierta forma esas críticas eran absurdas. Si hubiera argumentos técnicos para cambiar las mediciones, ellos eran los que tienen la atribución para hacerlo. Además al INDEC se le pide mucho pero no siempre le dan los recursos necesarios. Es un organismo muy sólido técnicamente y que tiene prestigio. Los técnicos hacen mucho tiempo que están en sus funciones y a veces tienen que explicarle cosas a los funcionarios, en especial si son nuevos en su cargo. Esos comentarios hacen mucho daño, porque estos organismos viven de su reputación. Pero nunca tuve noticias de que esas presiones se hayan transformado en algo incorrecto: los que trabajan en el INDEC siempre tienen la piel bien curtida

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