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Entrevista a Diana MAFFÍA

Posted by LA ARGENTINIDAD ...AL PALO en julio 9, 2006

Resumen: Maria Belén CARAMANTI entrevistó la doctora en filosofía, Diana MAFFÍA en relación a nuestro tema especial Mujer y Política. Aquí podrán leer todas las reflexiones realizadas por la Coordinadora Académica del Instituto Hannah Arendt.

Entrevista a Diana MAFFÍA
Diana MAFFÍA intercambio opiniones

etrevista a Diana MAFFÍA

Ma. Belén CARAMANTI (CIUDAD POLITICA): Desde su experiencia personal, ¿qué tan difícil es para una mujer abrirse paso en el ámbito académico y político?

-Diana MAFFIA: Hay dificultades en los dos ámbitos en el académico y en el político, obviamente por motivos que están conectados. Tenemos un sistema cultural que legitima ciertos valores, cuando una mujer quiere progresar en el espacio académico, como cuando un hombre quiere progresar en el espacio académico, lo que tienen que hacer es probar que son capaces en las disciplinas en tanto como las disciplinas están constituidas. Cualquier aspecto innovador va a ser desalentado. Porque, además, el sistema académico es un sistema de acumulación, no de revoluciones. Entonces todas las ideas novedosas o los perfiles muy singulares, parte de lo que hace la educación es asimilarlos a lo que es la corriente principal de pensamiento. Lo que uno tiene que preguntarse es quienes construyeron esa corriente principal de pensamiento. Y uno se da cuenta de que los sujetos que construyeron esa corriente principal de pensamiento comparten algunas características, una muy importante es que han sido todos varones, pero hay otras características, clase, etnia, edad, otro tipo de rasgos que también son hegemónicos. No sólo el rasgo de sexo es un rasgo hegemónico, ¿no? En ese sentido todas las mujeres como mujeres tenemos dificultades para abrirnos camino académico porque las disciplinas que desde la modernidad están instituidas como disciplinas tanto científicas como humanísticas son disciplinas en las que las mujeres recién empezamos a aportar creativamente -si bien hay algunos antecedentes remotos singulares,- como masa crítica en la última mitad de siglo XX. Pensamos que las universidades se crean en el siglo XV y las mujeres ingresan a comienzos del siglo XX. Hasta que se legitima su ingreso a sistemas de investigación más prestigiosos, doctorados, institutos de investigación, las academias de ciencias, etc. La Academia de Ciencia de París se creo en el siglo XVII y la primera mujer ingresa en 1978. La Academia Real de Londres la primera mujer ingresa después de la Segunda Guerra Mundial. En nuestra academia nacional de ciencia fue en 1982 el ingreso de la primera mujer. Es decir que el ingreso de las mujeres en los estatutos más altos reconocidos de la ciencia es algo tardío. Y en política quizás les pasa algo similar. Las modalidades para ingresar y progresar en la política son modalidades en cuyo diseño las mujeres no participan. Entonces lo que se le pide como cualidades a las mujeres para destacarse en política son cualidades que tiene q ver con la competencia política con un estilo masculino. ¿Cuando forman masa crítica las mujeres? Con una medida de acción afirmativa como es la ley de cupo, medida que perfectamente podríamos pensar para otras instituciones donde las mujeres son una minoría y están en una meseta muy importante, como por ejemplo el CONICET, en términos académicos. Obviamente uno podría pensar medidas de acción positiva para la actividad académica, como se ha pensado para los sindicatos o para la actividad política. Masa crítica de mujeres, entonces, se ve a partir de 1994. ¿Qué se ha producido hasta el momento? Son sólo 10 años. Una cosa que me parece muy importante destacar es que sólo en los últimos 10 años y con la Ley de cupo se ha empezado a legislar sobre cuestiones que afectan a los cuerpos de las mujeres como cuerpos de mujeres, y eso me parece un ingreso de la ciudadanía muy importante y transparentar la diferencia como una diferencia que merezca ser protegida por las normas. Quiere decir leyes para el parto humanizado, leyes sobre anticoncepción, violencia doméstica, sobre acoso sexual. Todas esas leyes. Cambio de ley penal con respecto a la violación. Y nos falta sobre la despenalización del aborto, que no van a atener más remedio que discutirlo algún día, sino seguiremos abortando clandestinamente…

Ma. Belén CARAMANTI (CIUDAD POLITICA): Bueno, en los últimos años, es un tema que se ha ido introduciendo en la agenda política.

-Diana MAFFIA: Claro, que adquieran valor político estos temas es producto del ingreso de una masa crítica de mujeres. No de mujeres aisladas, singulares, excepcionales, sino una masa crítica. Y es de esperar que lo mismo pase en la academia ya que se está feminizando la matrícula.

Ma. Belén CARAMANTI (CIUDAD POLITICA): Retomando el tema de las leyes de cupo femenino, considera que de no existir este tipo de leyes existiría una menor participación de mujeres en política?

-Diana MAFFIA: Sí, sí. Eso está probado. Está probado porque en los países de América Latina donde no hay cupo, la participación es significativamente menor y porque en nuestro país, la participación de mujeres rara vez alcanzó más del 5%, sin ley de Cupo. Es decir que tenemos una visión histórica de nuestra propia política, tenemos una visión comparativa de políticas similares en América Latina, bueno no sólo en América Latina, en otros países también, y además tenemos la resistencia sistemática de partidos políticos a aplicar la ley de cupos en la manera garantista en que está pensada. Es decir los partidos políticos implementan recursos destinados a no respetar ni siquiera el mínimo, que es el 30% que establece la ley de cupo. Siempre hay que estar haciendo acciones de amparo o denunciando las malversaciones del cupo. Acciones de amparo porque no se cumple con las indicaciones de que los lugares sean lugares expectables. Cuando es una lista nueva tiene que ser primero o segundo lugar, sino uno cada tres lugares. Pero se toma a las mujeres en tercer lugar cuando es una lista nueva, que se de en múltiplo de tres, significa que estén siempre al borde del incumplimiento, o bien incumplen. Y además, muchas veces, las mujeres que se ponen no son mujeres que sean dirigentes con un valor en sí mismas sino que son representantes vicarias hormonales de poderes masculinos. Son las esposas o son las hijas o son mujeres que garantizan que el poder masculino no va a ser modificado y este es el valor que el partido les da. No el valor de introducir novedades y modificaciones por su condición de mujeres sino de estar en un lugar a pesar de su condición de mujeres con la explícita indicación de no producir ninguna modificación. Y otra forma de malversar el cupo es poner las mujeres, pero antes o después, aclararles que deben renunciar a su cargo para dejar lugar al varón que viene siguiendo en la lista, con lo cual una vez q llegan a sus cargos legislativos, el cupo no se expresa en un tercio de representantes femeninos en la legislatura porque varias de las mujeres han tenido q renunciar a favor de los varones que las tenían en las listas. Estas son todas formas de viveza criolla de malversación del cupo en la cual yo creo que hay que trabajar no por la cantidad sino por la calidad de la política. Con dirigentes mujeres y varones porque los varones no se lucen. Siempre nos dicen que las mujeres tenemos que llegar por nuestros propios méritos y la verdad es que si lo más meritorio de los varones es lo que llegó, yo empiezo entonces a dudar de las capacidades del género, ¿no?

-Ma. Belén CARAMANTI (CIUDAD POLITICA): ¿Considera que este tipo de leyes son de carácter transitorio?

-Diana MAFFIA: Sí, definitivamente una medida como la de cupo es una medida transitoria. Tiene que serlo. Por que en realidad sino sería completamente injusto. Que a una parte de la población le garantizaran algo y al resto no. La idea es que justamente sean medidas para garantizar la igualdad. Garantizar la igualdad cuando hay situaciones de mucha inequidad. En esto consisten las medidas de acción afirmativa o de discriminación positiva. 67

-Ma. Belén CARAMANTI (CIUDAD POLITICA): ¿Cuál cree Ud. que es el rol que ocupa la mujer en la política en la Argentina de hoy?

-Diana MAFFIA: En primer lugar trato de no usar el universal de mujer, porque las mujeres somos muy diferentes, representamos intereses muy diferentes, representamos otras identidades, además de la condición de ser mujer. Nadie es solamente una mujer. Como no hay un solamente varón, ¿no? El varón hace política de muy distintos tipos. Yo creo que las mujeres también tenemos que tender a hacer aquellas cosas para las cuales tengamos talento, habilidades, vocaciones, y poner nuestra condición de mujeres con las perspectivas diferenciales que esto nos dé, al servicio de una mejor multiplicidad de perspectivas en la política. La universalidad no se alcanza ignorando las diferencias sino incorporándolas a una mirada más compleja. Permitir el ingreso de las mujeres a la política, a la ciencia, a la literatura, al arte, a lo que fuere, a los medios de comunicación, en realidad lo que permite es tener una mejor perspectiva de la diversidad de lo humano.

-Ma. Belén CARAMANTI (CIUDAD POLITICA): Alguna vez, ud afirmó que a lo largo de la historia, en ámbitos y construcciones sociales como la iglesia, la ciencia, la historia, la filosofía y el derecho, “los hombres se enuncian pero las mujeres somos dichas, no somos sujetos de enunciación”, ¿cómo influye esto en la construcción de las relaciones de poder? ¿Cómo se revierte esta situación?

-Diana MAFFIA: Influye muchísimo porque por supuesto, aunque exista la mejor de las voluntades, ser dicha es una situación de subordinación y una institución como objeto y no como sujeto. El lugar que tiene el sujeto es un lugar de poder. El lugar del lenguaje es un lugar de poder. Cuando uno habla sobre los jóvenes de Cromagnon pero no los escucha, aunque uno tenga la mejor de las voluntades para expresar los intereses de estos jóvenes, no lo estamos haciendo con el modo en que estos jóvenes deciden sobre sus propias necesidades, intereses. Su propio drama generacional, porque yo creo que esto ha sido una conmoción realmente que los adultos no llegamos realmente a apreciar en su genuina dimensión. Así como para nuestra generación, la de los 70 la desaparición de 30.000 compañeros fue para los chicos que tienen 18, 20, 25 esos 200 chicos muertos arbitrariamente, en función de la anomia, en función de la desaparición del Estado, la voracidad de la empresa, la traición de sus propios grupos de rock con los cuales se identifican como identidad. Me parece que negar el lugar del sujeto de lenguaje es ignorar parte de la dignidad humana. Ahora esto, insisto, ocurre aún cuando aquel que habla de nosotras tenga la mejor de las intenciones. Un ejemplo muy claro es que se acaba de hacer un Comité de Reforma del Código Penal compuesto por doce juristas varones que opinaron que había que modificar el artículo 86 del Código Penal que habla de la despenalización del aborto. Yo creo que el proyecto explicitaba muy bien lo que el artículo 86 dice, no agregaba nada nuevo pero dejaba bien todo el derecho que tenemos. Inmediatamente reaccionó el ministro del interior, Aníbal Fernández, diciendo que jamás se iba a discutir en este gobierno el tema de la despenalización del aborto y reaccionó el Presidente desautorizando abiertamente las resoluciones de este comité. Es decir, un montón de varones están gerenciando qué libertades vamos a tener las mujeres y hasta donde se vana reconocer los derechos que tenemos sobre nuestros cuerpos. Las palabras de las mujeres están omitidas. EL 28 fue el día del día por la salud de las mujeres, se hizo una manifestación el lunes al mediodía frente al Ministerio de Salud. No es que no haya activismo o movilización de las mujeres, pero la palabra del poder la tiene los varones, unos a favor, otros en contra, pero sin dejarnos que ni siquiera nos apropiemos sobre la primera propiedad que es sobre el propio cuerpo. Una propiedad que salvo que haya esclavitud, nos corresponde a los seres humanos.

-Ma. Belén CARAMANTI (CIUDAD POLITICA): ¿Cómo cree entonces que influyen los medios de comunicación en la imagen que proyectan de la mujer y el hecho de que la mayor parte de ellos esté dirigido por hombres?

-Diana MAFFIA: Y, eso me lo tendrías que contar vos, jaja. Yo no estoy en los medios de comunicación pero me parece que hay varias figuras en los medios cuya palabra es muy respetable, tanto mujeres como varones. Lo que pasa es que los intereses bajo los cuales están los medios son cada vez más hegemónicos y pasan por un interés económico muy concentrado. Por eso a veces puede ser oportuno dejar que ciertos sujetos sigan su palabra, se exprese, porque en realidad el interés que se quiere controlar no es le interés primordialmente de género en este momento, de las identidades sexuales, por ejemplo, cuando se deja que travestis trabajen en canales de televisión y no hacer escándalo por eso y ciertas temáticas como la homosexualidad participen en la ficción con más naturalidad y no de manera escandalosa, etc. una serie de cosas que empieza a verse como una especie de pluralidad y aperturas en los medios también puede tener la lectura de que no es eso lo que importa en realidad, sino concentrar otro tipo de intereses. Lo cierto es que no tenemos una comunicación libre en ele país que los intereses económicos están muy concentrados. Hay muy poco periodismo independiente, tanto de mujeres como de varones, insisto, y que el poco que hay está subordinado al humor político del gobierno, que es muy controlador en relación con los mensajes. Por lo tanto, me parece que los medios excede la cuestión de género. No obstante, siempre que hay una concentración de los medios por ejemplo los multimedia, perdemos los ciudadanos, porque lo que hay es una reiteración de mensajes de diversos medios de comunicación. Diarios, revistas, televisión, radio, montones de medios, que van reiterando un mensaje, produciendo una ficción sobre la realidad. Las personas estamos cada vez más dependiendo de la verdad representada por los medios y cada vez tenemos menos autoridad perceptiva sobre nuestra propia experiencia. Creemos lo que los medios nos dicen. Aún cuando los tengamos bajo sospecha. Sobre todo la reiteración tiene ese efecto generador de confianza. Si yo lo veo en el noticiero, en el diario, me lo dicen por la radio, son tres medios diferentes y reiteran algo, eso va construyendo realidad. Y es una construcción totalmente interesada y con intereses absolutamente concentrados. Hay 3 enormes multimedia que concentran casi todo. Y los demás son esclavos de eso. Porque les gusta, les resulta cómodo, porque les pagan bien, porque no tienen dignidad, porque no tienen ideas propias, pero lo cierto es que ya hacer periodismo independiente es enormemente difícil y están bajo un hostigamiento enorme. Y esto pasa con varones y mujeres, ahora uno puede decir que en los medios el papel de las mujeres, es más estético, más subordinado, de menor lucimiento intelectual, más exigencias de tipo corporal que impone cierto tipo de estereotipos, mandatos, sobre todo a través de la publicidad, de los roles que hay en la ficción. Mandatos acerca de cuál es el rol de las mujeres y varones, qué cosas están aceptadas en mujeres y varones. Son muy disciplinadotes los medios de comunicación. Así que sí tienen importancia. Pero además de la problemática de género, también hay que ver que a veces las urgencias pasan por otra parte. En este momento me parece que la urgencia, si bien yo tengo genuinamente una preocupación, y de hecho vamos a hacer una actividad en el instituto sobre este tema acerca de cómo las necesidades de las mujeres se expresan en los medios de comunicación y cómo se comprometen los medios con estos temas, en este momento yo creo que la emergencia es la enorme hegemonía tanto política como hegemónica alrededor de los medios de comunicación.

-Ma. Belén CARAMANTI (CIUDAD POLITICA): ¿Podría nombrar a 5 mujeres que Ud. destacaría por su trayectoria o liderazgo político? ¿Qué imagen de mujer proyecta cada una de ellas?

-Diana MAFFIA: Es muy difícil porque destacar figuras implica que son figuras que uno identifica como valiosas, y no necesariamente implica eso. A veces son figuras que nos sirven para saber qué no hay que hacer. Por ejemplo, una figura como Condoleezza Rice. Me parece que es el ejemplo del modo masculino de escalar posiciones en un sistema muy hostil. Y en ese sentido es admirable como ella siendo mujer, siendo negra, con su esfuerzo, su estudio y su tezón logra llegar a un nivel altísimo en la responsabilidad política del país. Y logra llegar a un nivel altísimo en la responsabilidad política de un país criminal, porque tiene las mismas ideas criminales que quien lo preside y quienes tienen en este momento las iniciativas tanto en política interna como exterior, relevantes para el área que ella representa. Entonces me parece muy destacable. No me parece una figura con la cual uno desee identificarse pero es destacable como imagen del riesgo que corremos muchas mujeres porque todavía somos excepcionales en los lugares altos, de ser este tipo de mujer excepcional que legitima un sistema que oprime a millones de personas, entre ellos, sus principales víctimas las mujeres. Porque cuando hay una guerra, y cuando hay pobreza, las principales víctimas son las mujeres. Entonces, creo que es destacable de este modo negativo. Me parece que es destacable, aunque parece en este momento reiterativo, Michelle Bachelet. Pero me parece destacable como trayectoria personal. Una mujer que no ha perdido el esfuerzo por pensar cotidianamente cada uno de sus actos con equilibrio, a pesar de que por haber pasado situaciones tan extremas como las pérdidas personales por un lado, y la máxima función de la república por otro. Sin embargo, me parece que hace un gran esfuerzo por mantener un equilibrio entre su vida pública y su vida privada. Entre su vida profesional y su vida afectiva. Entre su pasado y su presente. Y ese aspecto constructivo y reflexivo me parece que es un ejemplo de las dificultades q tenemos las mujeres que no nos jugamos a hacer solamente un papel doméstico y abandonar cualquier expectativa de vida pública, porque queremos ser buenas madres o porque queremos tener una pareja y mantenerla, o hacer un papel público abandonando y viviendo culpas por no hacer bien un rol que sentimos que está reservado para nosotras, que tiene que ver con la maternidad, la familia. Mantener un equilibrio entre estos dos mundos aún hoy sigue siendo enormemente desafiante. Y además, mantenerlo no siendo solamente una pieza en el juego de otros, sino jugando singularmente la libertad de en cada momento tomar una decisión, me parece que es un aspecto destacable. Yo preferiría que ella tuviera ideas políticas un poquito más radicalizadas, que fuera más sensible con los mapuches, que tuviera menos compromiso con los poderes económicos en su país, que la concertación no la condicionara tanto por derecha, pero estoy destacando ahora su imagen como figura. Por supuesto es muy destacable Elisa Carrió. Es una mujer con la que yo acepté trabajar precisamente porque creo que tiene una inteligencia muy deslumbrante y es realmente un enorme valor personal. El hecho de que ella me haya convocado a trabajar en un instituto donde ella pone tanta expectativa, en donde la indicación es que tratemos de que aquí conviva la máxima amplitud y pluralidad política. El hecho de que yo no pertenezca al partido que ella dirige, y que sin embargo me haya delegado una responsabilidad tan importante muestra una singularidad en su manera de construir que me parece muy destacable y además creo que ella tuvo la integridad de oponerse a poderes enormes, corriendo un riesgo personal ella y su familia. Un riesgo muy grande. Yo no sé si podemos valorar lo que cotidianamente significa el riesgo de aquellos poderes a los que ella se opone, que han costado vidas. No son poderes inocentes. Han subido y bajado gobiernos en cuestión de semanas. Por un lado eso, y por otro lado, el hecho de que es capaz de plantear abiertamente los conflictos morales que tiene el estar en situaciones de poder. Plantearlo y resolverlo abiertamente en el diálogo, es algo que pocos dirigentes hacen. Lo habitual es que las decisiones se tomen jerárquicamente, que nadie reconozca absolutamente nada de su pasado, como un error o algo que hay que reparar. Sé que los medios muestran otra imagen de ella, y esto también tiene que ver con los medios que corremos en un medio de comunicación. Yo no estoy en un partido político, así que no estoy sujeta demasiado a ello, pero sin embargo por el mero hecho de hacer una tarea académica vinculada por la política me ha pasado muchas veces, correr ese riesgo de que la palabra se ponga de una manera en que sirve a un interés o sirve a otro o estereotipa una respuesta. No digo que sea una persona solamente con cualidades admirables. Digo que me parece una persona con cualidades admirables, muy admirable, siendo una mujer con una enorme valentía y una gran inteligencia, entonces me parece una dirigente muy destacable, ¿no? Yo creo que hay que destacar de la historia a Eva Perón. Fue una figura que partió en dos la Argentina. La partió en dos en su momento y la sigue partiendo en dos, porque en su momento Eva Perón puso de manifiesto la hipocresía de una clase social, se apropio de los íconos de esa clase social, que creía reservados solo para sí misma, el Teatro Colón, vestidos de Cristian Dior, mostró que eso se lo podía poner cualquiera, que eso no hace a una persona y también se pudo despojar de eso, a la austeridad más absoluta y no perder su cualidad de ser Eva Perón. Yo creo que eso fue lo que le puso garra a un partido que hubiese sido un partido burgués de un militar de clase media. No me parece que Perón hubiese sido un hombre revolucionario en sus ideas, creo que ella le hizo un contacto, un puente con los aspectos más populares. Eso sí fue realmente revolucionario. De hecho yo llegué a verlo vivo a Perón, porque en la década del 70 nos visitó pero bueno, fue un hombre que tenía una gran habilidad, una gran viveza, pero me parece que lo que Eva le dio como impronta en un momento en que además las mujeres ni siquiera votaban, que se destacaban en muchísimas disciplinas pero no tenían el reconocimiento de sus pares, abrió un espacio muy importante. Casi todas las mujeres políticas tienen a Eva Perón como un referente, estén a favor o en contra. Hay en esta figura un imán muy importante. En algún momento de tu vida, si te vas a dedicar a la política, tenés que saldar tu cuenta con Eva. Así como saldas tu cuenta con tu mamá. Porque en algún momento tenés que ser adulta y empezar una vida personal ya no en contra punto, a favor, en contra, siguiendo sus indicaciones o haciendo lo contrario. Algo similar pasa con la figura de Eva Perón. Bueno, ya dije cuatro…

-Ma. Belén CARAMANTI (CIUDAD POLITICA): Se sugirió cinco mujeres como un número, pero si no considera otros referentes, no es necesario…

-Diana MAFFIA: No… Siempre me piden que hable sobre Cristina, porque claro es un liderazgo en este momento potente, con todo lo que tiene esa palabra de fálico. No es un liderazgo que uno puede ignorar. Es una mujer que tiene toda la prepotencia que da estar sentada, como dice ella, sobre tres millones de votos. Yo siempre digo que preferiría que si yo la hubiese votado, guardara mi voto en otro lado, pero bueno… La prepotencia de los números, la prepotencia del aparato, de disciplinar al otro, a veces de manera humillante. Yo creo que es un liderazgo terriblemente negativo como imagen de mujer. Es un liderazgo que acumula sin repartir absolutamente nada. Es una mujer totalmente absorbe y acumula poder y no aumenta el poder de nadie con esa acumulación. Yo creo que uno tiene diversos modos de gerenciar el poder. A veces vos tenés el poder para empoderar a otro, otras veces tenés el poder para acumularlo. Ella tiene el poder para acumularlo, tiene una gran necesidad de ser mirada, de ser reconocida como alguien singular, no como una entre todas. Esto la hace despreciar todo lo que tenga que ver con reclamos de mujeres. No quiere ser identificada como mujer, sino como un dirigente político. Este es el liderazgo masculino típico. No tiene ninguna novedad este tipo de liderazgo. Entonces por su acumulación enorme de poder y a su vez, su casi inexistente significatividad para el progreso de las mujeres, me parece que es un liderazgo al que hay que prestarle atención. ¿Cómo puede ser eficaz un liderazgo que toma todo y no da nada?

-Ma. Belén CARAMANTI (CIUDAD POLITICA): Considerando lo mencionado sobre Michelle Bachelet, en estos días Elisa Carrió lanzó su candidatura para presidencia 2007, algunos hablan de una posible candidatura de Cristina Kirchner para el 2011, considera Ud. que Latinoamérica y la Argentina en particular, está preparada para recibir mujeres como presidente?

-Diana MAFFIA: Eso depende de cuáles son los poderes que estas mujeres representen. Si esto va a ser identitario o no para América Latina, si va a ser algo que permita que subjetividades que antes no estaban expresadas en el poder lo estén, eso se verá con el tiempo. Porque no es sólo llegar, es poder mantener proyectos propios. Que su novedad de ser mujer la pueda transformar en proyectos novedosos. De modo que habrá que ver. A veces hay como una especie de ola esnobista, que dice que entonces ahora votamos todos indígenas, todas mujeres y renovamos todo. Dependerá de los intereses que representen. Yo creo que transformarlo en algo continental es algo todavía muy prematuro. Que de todas maneras la unidad continental está dada en general por otras cosas, que no relatamos o no ponemos de manifiesto porque están dadas en general por los sujetos tradicionales de la política. En realidad ya ha habido mujeres presidentes en América Latina. Estuvo Mirella Moscoso en Panamá, estuvo Violeta Chamorro en Nicaragua. Casi llega Lourdes Flores en las finales en Perú. Está por otro lado Hillary Clinton haciendo también su campaña. Dentro de pocos días va a hacer un foro en Miami con mujeres líderes de América Latina, con la idea de candidatearse también allá. De modo que por un lado siento que hay algo a lo que es difícil que no frontalmente, es difícil que hoy en día no vaya porque es una mujer. Ya no se usan esos argumentos. Se usan otros. Pero los poderes con otros argumentos siguen estando concentrados en las mismas manos.

*Diana Elena Maffía es profesora y doctora en Filosofía, egresada de la Universidad de Buenos Aires. Ha sido docente y dictó seminarios de grado y posgrado en las universidades de Río IV, La Pampa, La Plata, Rosario,UBA, y Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente e es la directora académica del Instituto Hannah Arendt.

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